Álbum Ilustrado
Guridi y ‘La verdadera historia de la mujer bala’
En una época en donde las mujeres eran confinadas a lo doméstico, ella encontró su libertad entre los aros de fuego, las sogas colgantes y, finalmente, en la boca de un cañón que la impulsaba uniendo cielo y tierra en un solo salto lleno de poesía y valentía. ‘La verdadera historia de la mujer bala’ es una oda a la libertad, a las mujeres silenciadas y a la valentía. Una joya en forma de álbum eterno que nos regala Guridi de la mano de Fun Readers.

Hace unos meses Guridi me hablaba de Zazel, y me contaba esto: “Es una figura fascinante y muy importante en la historia de los circos y los espectáculos de riesgo. Su nombre real era Rosa Matilda Richter, y se le conoce como la primera mujer «bala humana». La hazaña que la llevó a la fama en el siglo XIX consistía en ser disparada desde un cañón, lanzada a través del aire y atrapada en una red o plataforma a varios metros de distancia. Nace en Londres en 1860. Desde muy joven mostró una inclinación por las acrobacias y el entretenimiento, lo que la llevó a unirse a circos y espectáculos itinerantes. En 1877, con solo 17 años, fue disparada desde un cañón diseñado por el famoso ingeniero William Leonard Hunt, conocido como el Gran Farini, quien había perfeccionado este dispositivo para lograr la hazaña sin riesgo de explosión real”.
El cañón no utilizaba pólvora; en lugar de eso, era un sistema de resortes o aire comprimido lo que la impulsaba por el aire. Aun así, el riesgo de la actuación era muy alto, y la precisión en su ejecución debía ser impecable. Su acto causaba asombro y emoción en los espectadores, y rápidamente se convirtió en una sensación internacional. Zazel trabajó en algunos de los circos más importantes de su época, incluyendo el Royal Aquarium de Londres y el Barnum & Bailey Circus en Estados Unidos. En una época en la que las mujeres raramente participaban en actividades de riesgo, ella rompió barreras al protagonizar uno de los actos más peligrosos del circo. Además de su hazaña como bala humana también realizaba otras acrobacias, consolidándose como una figura versátil en el mundo del entretenimiento.

El acto de Zazel requería una combinación de fuerza, precisión y valentía, ya que cualquier error podía tener consecuencias graves. De hecho, sufrió varias lesiones a lo largo de su carrera, siendo la más grave una fractura de espalda que eventualmente la obligó a retirarse de la vida circense. No fue solo la primera mujer bala humana, sino una de las pioneras en los espectáculos de riesgo, ayudando a establecer una tradición que continuó evolucionando en el circo moderno. Su audacia abrió el camino para muchas otras mujeres que también se atrevieron a realizar actos peligrosos en el escenario público, contribuyendo a romper las expectativas tradicionales sobre el papel de las mujeres en los espectáculos.
Además, su impacto se extendió a la cultura popular, ya que la figura de la «bala humana» se convirtió en un ícono en el imaginario del circo, inspirando versiones contemporáneas y variantes más extremas. Si bien Zazel tuvo que retirarse debido a sus lesiones, su nombre sigue siendo recordado como sinónimo de coraje y espectáculo, una mujer que desafió los límites físicos y las normas sociales de su tiempo, ganándose un lugar en la historia del entretenimiento con su extraordinaria hazaña como la primera «bala humana».

“He querido utilizar la figura de Zazel como un alegato feminista”, nos contaba Guridi. Y con este contexto, hablamos con él sobre su trabajo en este álbum ilustrado que también rinde homenaje a esta figura, pero no de una forma convencional, lo hace con un álbum ilustrado que consigue ralentizar el tiempo.
¿Cómo conociste a este personaje? ¿Cómo se cruza en tu camino Zazel? Guridi: “Pues verás, yo siempre he tenido predilección por la figura del hombre bala en mi imaginario particular, es un personaje interesante por la contradicción que representa en cuanto al hecho de volar, salir disparado de un cañón y la parafernalia que le rodea. Cuando un día estoy curioseando sobre el tema me encuentro con la sorpresa de que quien primero salió disparado de un cañón no fue un hombre sino una mujer. (Claro, en cierta forma era lógico por las dimensiones necesarias para entrar en un cañón y cierto grado de contorsionismo necesario para meterse en el). Lo curioso es que descubro que la vida de Zazel, una niña de 14 años que se convierte a esa edad en la primera “bala de cañón humana” en el espectáculo de circo de P.T. Barnum. Desde ese momento quedo fascinado de una vida repleta de lucha y ruptura con tradiciones en un mundo mayoritariamente de hombres en el que la mujer no podía salirse de lo establecido. Hay que destacar que Jesús de Fun Readers se entregó como yo al proyecto dejándome deshacer y hacer a mi antojo. ¡Gracias Jesús!”


Háblanos del proceso de investigación y documentación en torno a su figura. “La verdad es que han sido muchos meses de investigación en redes y bibliotecas. Hay muy poco escrito sobre ella y la documentación se centra sobre todo en la parte más técnica del espectáculo, pero en cualquier caso ha servido para recrear un momento una instantánea necesaria para trabajar paralelamente otro concepto que es del que realmente trata el libro”, afirma Guridi.

Muchos libros hablan de un viaje, un viaje que dura días, meses, a veces incluso años, metidos en unas páginas, pero en este caso, son segundos… “Este libro narra la historia de un salto, un salto tan difícil como necesario, un momento de libertad aérea en el que la decisión lo es todo. El texto deja entrever una historia diferente de la visual, una historia de lucha y sufrimiento superada con el momento de explosión y el poder de lo femenino -continúa Guridi-. Para ello era crucial relatar cada segundo desde el cañón a la red. En el mundo hay muchas mujeres tomando una decisión en segundos que les cambiará la vida, igual que Zazel. Creo que lo más difícil para mí de este libro ha sido abordar la visión femenina desde el punto de vista más interno, más íntimo, menos social y estereotipado”.

En el sentido de la pregunta anterior, ¿cómo de importante ha sido la secuenciación en este libro? “Al principio el libro se planteó como una recopilación de datos biográficos para narrar la vida de esta increíble mujer, sus comienzos, sus dificultades, sus accidentes, etc… pero con el tiempo pensé que sería mucho más interesante invitar a quien leyera y viera las imágenes a acompañarla en el salto, a sentirse parte de la historia, a compartir esa instantánea llena de decisiones y reflexiones en cada una de las dobles páginas, sentir el viento, escuchar al público y finalmente caer con ella atrapada en esa red”, afirma Guridi.

Danos algunas pinceladas sobre tus ilustraciones para este proyecto. “Las ilustraciones debían ser sencillas, ligeras pero rotundas. La línea, segura y decidida y en todo momento debían mostrar aquello que el texto reforzaba, casi como iconos”.
El color, otro elemento de la narración… Negro para quien está dentro del cañón… un color crudo para todos los demás que estamos fuera… el rojo… “Ella tenia que ser roja, decidida, vital, expresiva en el color y segura en la forma, el fondo debía neutralizarse porque sólo estaba para alojar su vuelo…. Sí, quizás sea el álbum donde el color es más simbólico”, asegura Guridi.

¿Con qué técnicas trabajaste en este libro? “Gouache y digital, casi como si de diseño gráfico se tratase, en este libro la técnica no debía ser protagonista”.
Cuéntanos qué otros proyectos están en el horno o han salido recientemente. “Pues hay varios álbumes que saldrán en 2026 con autores italianos, alguna española, bastantes míos,… Hay también algún proyecto relacionado con la animación y sobre todo se presenta un 2026-2027 lleno de búsquedas y experimentación en otros campos, cosa que me apasiona”.
Álbum Ilustrado
Susana Marinas gana el Premio Apila Primera Impresión
654 proyectos procedentes de 72 países han participado en esta edición del Premio Apila Primera Impresión, una convocatoria que vuelve a demostrar cómo la ilustración infantil es capaz de traspasar fronteras y conectar miradas de todo el mundo.
En un contexto global marcado por divisiones y conflictos, el arte y la cultura siguen siendo espacios de encuentro. La gran diversidad de procedencias de los proyectos presentados refleja el carácter internacional de un premio que, año tras año, atrae a ilustradores que sueñan con publicar su primer libro. El certamen está organizado por la editorial aragonesa Apila Ediciones, dirigida por Edu Flores y Raquel Garrido, en colaboración con la Escuela Superior de Diseño de Aragón (ESDA).
Una oportunidad para publicar el primer álbum ilustrado
El objetivo del premio es impulsar la carrera de ilustradores e ilustradoras que se encuentran en el inicio de su trayectoria profesional y que todavía no han publicado ningún libro. El proyecto ganador obtiene la publicación de su primer álbum ilustrado con Apila Ediciones, que posteriormente se distribuye en España, Estados Unidos y Latinoamérica, y puede ser traducido a otros idiomas.

“Cada año nos sorprende la calidad y la diversidad de los proyectos que recibimos. Este premio se ha convertido en una auténtica puerta de entrada al mundo editorial para ilustradores de todo el mundo”, señalan desde Apila Ediciones. A lo largo de sus ediciones, el Premio Apila Primera Impresión ha ido consolidando su prestigio internacional, convirtiéndose en un referente para jóvenes artistas que buscan comenzar una andadura profesional.
El Premio Apila Primera Impresión está abierto a creadores de cualquier nacionalidad, aunque su publicación forma parte de un proyecto editorial de origen aragonés. Gracias a esta iniciativa, tanto los autores como los libros galardonados contribuyen a llevar el nombre de Zaragoza a numerosos lugares del mundo, vinculado a la ilustración y la literatura infantil.
Una exposición con los finalistas en Zaragoza
De entre los 654 proyectos presentados, dieciséis han sido seleccionados como finalistas y forman parte de una exposición que acaba de inaugurarse en la Escuela Superior de Diseño de Aragón.
La muestra permite descubrir tendencias, estilos y narrativas visuales procedentes de distintos países, ofreciendo una panorámica del panorama actual de la ilustración infantil internacional. La exposición podrá visitarse en Zaragoza antes de iniciar una itinerancia por diferentes escuelas de arte y diseño de España.
El libro-álbum ganador se ha anunciado en las jornadas Encuentrazos
El proyecto ganador de esta edición se ha dado a conocer en el marco de las jornadas Encuentrazos, que se celebran cada año en la ESDA. Este encuentro reúne a ilustradores y diseñadores gráficos con estudiantes de escuelas de arte y de diseño de distintas ciudades españolas, convirtiéndose en un espacio de intercambio, aprendizaje e inspiración para el talento emergente del sector.

El álbum ganador se titula “Historia de un helado” de la ilustradora española Susana Marinas. El jurado ha querido destacar la frescura y viveza de sus ilustraciones y la sencillez de la historia, una anécdota cotidiana cercana a la vida de los más pequeños detrás de la que se pueden encontrar otros temas, la complejidad escondida tras la aparente simplicidad.
Un cuento con el que los niños y niñas podrán disfrutar y divertirse, pero también sorprenderse, indignarse, emocionarse…
Sobre la ilustradora ganadora
Susana Marinas se licenció en Derecho, pero desde niña le apasionaba dibujar. Paso de ser autodidacta y del aprendizaje a través de los libros de otros ilustradores a formarse haciendo cursos y másteres para llevar a cabo su sueño de dedicarse a la ilustración de manera profesional.

Como ella misma dice, “Cada día me esfuerzo por no perder la capacidad de asombro ante un sonido, un olor o una imagen; cualquier detalle que enriquezca mi vida, aunque sea por un instante, para después transformarlo en una historia. Para mí, la ilustración es eso: escribir con imágenes y hacer volar la imaginación de quien las mira, invitándole a crear las suyas propias.”
“Historia de un helado” comenzará un proceso de edición y se transformará este otoño en un álbum ilustrado publicado por Apila Ediciones que llegará desde Zaragoza a las librerías de toda España y también fuera de nuestro territorio. La obra supondrá, además, el salto al ámbito profesional para su autora, su sueño cumplido.
Álbum Ilustrado
Anna Pedron ilustra el poemario ‘Y cien tesoros más’
‘Y cien tesoros más’ contiene quince composiciones repletas de emoción, elegancia y sensibilidad. A través de metáforas de gran belleza y calado lírico, Franca Perini formula preguntas retóricas sobre el mundo de las niñas y los niños -la realidad, los sueños, la dimensión del tiempo…-lanzando certezas rotundas en su profundidad y sencillez. Estos poemas ensalzan el afán de los más pequeños por ahondar en la esencia del entorno, su audacia para la exploración, esa inagotable curiosidad de la que nacen la capacidad para el asombro y el desarrollo de una sorprendente lógica infantil.
La autora insta a los adultos a respetar y a tratar con rigor los interrogantes de los niños y las niñas, dándoles rienda suelta para que expresen sus ideas, en una clara defensa de la libertad creativa. Y pese a que tratan de huir de una infancia que viven intensamente, es en la inocencia y la autenticidad de estos primeros años donde atesoran su máximo poder. La editorial Kalandraka edita este poemario ilustrado por Anna Pedron, con la que hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este proyecto.


Primero, cuéntanos cómo nació este proyecto. “El proyecto nació de una solicitud de la Editorial Kalandraka para crear un libro de poemas ilustrados, escrito por Franca Perini, con quien colaboré en el libro de 2019 «L’infilitrice di lacrime» (La enhebradora de lágrimas), de la misma editorial”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En sus páginas, los lectores descubrirán pequeños mundos poéticos que muestran preguntas, experiencias y emociones típicas del crecimiento de todos los niños: miedos y logros, dificultades y alegrías, descubrimientos y esperanzas, oscuridad y luz. Las ilustraciones se formaron buscando e identificando el hilo conductor que une un poema con el siguiente”, nos cuenta Anna Pedron.
¿Qué te parecieron los poemas de Franca la primera vez que los leíste? “Siento un gran respeto y admiración por la escritura de Franca. Percibo una gran profundidad emocional en sus palabras, lo cual es conmovedor. Palabras y contenidos nunca predecibles ni banales, que abren nuevas visiones.
«Y Cien Otros Tesoros» no ofrece poemas fáciles de ilustrar, pero a través de la comparación de nuestras sensibilidades y los diálogos resultantes, pude captar su significado más oculto para expresarlo a través de mis sentimientos y mi técnica”.



¿Cómo fue el proceso que condujo a la creación del libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, experimentación, quizás incluso bocetos en un cuaderno… “Como en todos mis proyectos, las fases de estudio, investigación y análisis requieren un tiempo largo y reflexivo -continúa Anna Pedron-. Primero, siento la necesidad de ahondar paso a paso en las profundidades del texto hasta sentir que también es mío. Inicialmente, para este proyecto, había pensado en insertar hojas de papel vegetal dentro del libro para dar transparencia y movimiento a las imágenes: de esta manera, las ilustraciones individuales podrían transformarse en algo «diferente» al pasar las páginas. Tras una cuidadosa discusión con la editorial, esta opción no fue viable debido a limitaciones técnicas.
Sin embargo, al desarrollar el storyboard, mantuve la estructura original del proyecto: mediante el uso de herramientas técnicas (grafito, pasteles acuarela, acrílico, pincel), confié únicamente a las ilustraciones el dinamismo pictórico que consideré necesario”.
¿Qué dirías que hace únicas a las ilustraciones de poesía? “Las ilustraciones no se utilizan para explicar el significado del poema. El texto poético se presenta al lector de forma abierta, jugando con el sonido, el ritmo y las sugerencias emocionales. El ilustrador se mueve en un espacio particularmente libre para imaginar y experimentar”, asegura Anna Pedron.



¿Qué caracteriza tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Quizás el aspecto más significativo de este proyecto sea el uso del grafito para crear amplios campos que sirven de fondo para los temas representados. En el contraste entre blanco/negro/color, quise expresar simbólicamente las diferentes dimensiones emocionales propias de la infancia y el proceso de crecimiento de niños y niñas: curiosidad, alegría, asombro, pero también miedo, dolor, soledad… También experimenté con una mayor libertad de expresión gráfica, yendo más allá de las formas de mi estilo habitual”.
¿Qué técnicas utilizaste? “Utilicé grafito, pastel acuarela y acrílico blanco sobre papel Fabriano de 300 gramos, creando las ilustraciones estrictamente a mano y sin intervención digital”, afirma Anna Pedron.
Cuéntanos brevemente el proceso creativo de este libro. “Mis imágenes se inspiraron en los textos poéticos. Intenté encontrar una continuidad visual y una dimensión narrativa entre un poema y el siguiente. Utilicé el color simbólicamente, contrastando la oscuridad, la sombría del grafito, con la luminosidad, la alegría de los colores brillantes”.
¿Cuál de los poemas del libro te gusta más? “Mis poemas favoritos son «Árboles», «Oscuridad» y «Mar».
¿En qué estás trabajando ahora? ¿Tienes algún proyecto nuevo? “Además de los libros ilustrados, imparto talleres de arte con niños y adultos. «En el cajón», tengo un proyecto de libro que me apasiona especialmente y que espero desarrollar pronto. Esta vez, mis ilustraciones inspirarán el texto de un autor: un proceso inverso a los caminos de diseño que he seguido hasta ahora en mi experiencia”.
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Mariana Ruiz Johnson nos lleva a dar ‘Una vuelta al año’
‘Una vuelta al año’ nos propone acompañar a una simpática familia de ratones humanizados en su vida cotidiana siguiendo el ciclo de las estaciones. Se trata de un relato de estructura circular para prelectores y primeros lectores: sin citar los meses, nos sitúa a principios de enero, en pleno invierno, cuando predomina la estancia en el hogar y la posibilidad de disfrutar de la nieve; sigue en primavera con la floración y el aumento progresivo de las actividades de ocio al aire libre con otros habitantes del barrio; después llega el verano con el calor, los juegos en la playa y la piscina; y avanza al otoño con la caída de las hojas y la vuelta al espacio doméstico, para retornar al tiempo invernal, con los encuentros en torno a las celebraciones navideñas.

Así nos presenta la editorial Kalandraka este álbum ilustrado de Mariana Ruiz Johnson que reúne una selección de vivencias propias de cada etapa -desde lo anecdótico hasta acontecimientos destacados- que suceden en distintos momentos -mañana, tarde, noche- y en las que la infancia se reconoce.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Hace varios años, por diversión, yo posteaba algunos dibujos rápidos en Instagram. En ese entonces -ahora tengo una relación más distante con las redes- me parecía una forma muy fácil de publicación y de interacción con mis lectores. Una de esas series se llamaba «Pequeños lujos» y recogía distintas escenas y rituales vinculadas a las estaciones, que iba dibujando a medida que las registraba en mi vida cotidiana. Por ejemplo, un pequeño lujo del verano es desayunar helado, o andar ligeros de ropa. En otoño, atravesar un remolino de hojas o reencontrarse con la lana de los abrigos. Ese registro me hizo tomar más conciencia de la naturaleza cíclica del año, de alguna manera me ayudó a estar más presente en las cosas que cada estación tiene para ofrecer. Cuando la editorial canadiense Greystone me contrató para hacer un libro, presenté un texto inspirado en esos Pequeños lujos y a las editoras les gustó”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Espero que encuentren un libro divertido, con ilustraciones cotidianas y humorísticas, y un texto escrito en segunda persona que interpela directamente al lector, que va relatando todas las cosas que le sucederán en un año y con los cambios de las estaciones. Todo esto a través de las vivencias de una familia de Ratones, en una ciudad llena de personajes que son animales antropomorfos. Desde lo más pequeño, vinculado al clima y los cambios en el ambiente, hasta lo más trascendental, como el crecimiento de los niños, los aprendizajes, y los cambios en la familia. Creo que es un libro bastante complejo y profundo, pero con una apariencia divertida y liviana”, afirma Mariana Ruiz Johnson.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Trabajé mucho con Kallie George, mi editora de Greystone Books. Ella fue sugiriendo cosas en el texto, que trajeron profundidad a mis ideas. Primero trabajamos el manuscrito y luego pasamos a una instancia de diseño de personajes. Hice varias pruebas de personajes antropomorfos, siempre inspirada por el gran Richard Scarry pero intentando dar una vuelta de tuerca más contemporánea a los vestuarios y actitudes -aquí debo nombrar a Bojack Horseman, que también trabaja muy bien la humanización de animales-. Y por supuesto hubo una larga etapa de boceto, en la cual trabajé mucho el ritmo de la secuencia, la alternancia entre viñetas de cómic, páginas simple al corte o páginas dobles”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Hay escenas corales con muchísimos personajes, vistas alejadas y muchas cosas pasando al mismo tiempo -continúa Mariana Ruiz Johnson-. Por ejemplo, un concierto, un mercado al aire libre, una piscina. Puse mucho trabajo en la expresividad de los personajes, en reflejar la personalidad y el humor de las escenas. Casi como pensando en tiras cómicas. Hace rato que estoy profundizando en el dibujo, en la línea como principal expresión. Esto se diferencia de trabajos anteriores, como otros libros publicados por Kalandraka que son más pictóricos. Acá el dibujo es protagonista”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabajé con un entintado a mano utilizando marcadores y estilógrafos de diferentes puntas para lograr distintos efectos, con contornos más gruesos y achurados finos que sugieren cierto volumen. El color es digital y para ese proceso conté con el trabajo de mi marido, Pato Campini, que me está asistiendo en estos procesos ya que lleva mucho trabajo de digitalización”.

Hay una ilustración que nos gusta especialmente, que es la escena en la que toda la familia está sentada viendo la tele. Cuéntanos un poco más sobre esa ilustración. “Hace unos años mi papá enfermó de Alzheimer y eso me hizo pensar mucho en los cuidados de las personas mayores o enfermas y en cómo es una realidad de muchas familias -nos cuenta Mariana Ruiz Johnson-. Pensé que es algo poco representado en las familias de las ficciones para las infancias. Por eso hay un abuelo viviendo con la familia de los ratones y es parte de las escenas cotidianas de los niños. En la escena de la tele, el abuelo está dormido y todos comparten una manta. También me inspiré en una escena muy personal porque en casa, con mis hijos, hacemos los viernes noches de cine”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Si, siempre trabajo en varios proyectos a la vez. Entre ellos, un nuevo libro para Greystone que trata sobre un mercado y los procesos artesanales detrás de las cosas que se venden allí. El proceso está siendo similar al de este libro”.
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