Entrevistas
Emily Hughes y ‘Salvaje’: «Creo que mucha gente deja de ver que el amor es aceptación, y aunque es difícil de aceptar todo lo relacionado con alguien, es necesario saber que no está en tu poder cambiarlo»
‘Salvaje‘ es el brillante debut de la autora hawaiana Emily Hughes. Con frescura y desparpajo nos cuenta la historia de una niña que vive feliz en la naturaleza, donde los osos le han enseñado a comer, los pájaros a hablar y los zorros a jugar. Ella es audaz, valiente e increíblemente libre. Pero un día un nuevo animal entra en escena, un animal extrañamente parecido a ella…
Así nos presenta la editorial Libros del Zorro Rojo este álbum ilustrado que está teniendo un gran éxito entre los lectores. Nosotros tuvimos la oportunidad de coincidir y conocer a Emily y en las siguientes líneas nos acercamos un poco más a este proyecto y cómo fue el proceso de elaboración del mismo.
¿Cómo nació este proyecto? «Después de haber terminado la universidad, nuestro espectáculo de graduación se celebraba bajo el lema ‘salvaje’. Al final dibujé algunos lobos para el espectáculo, pero tenía fascinación por las personas que nacían siendo salvajes. No sé si yo hubiera empezado a pensar en la profundidad de tener un protagonista como un niño salvaje si no hubiéramos tenido este espectáculo. Necesitaba una idea rápida para comenzar a publicar con mis nuevos editores de Flying Eye, y como el espectáculo sucedió durante las discusiones y decisiones en torno al libro, naturalmente, estos dos mundos chocaron. Sin embargo, cuanto más profunda llegué a hacer la historia, más conexiones tenía la historia con mi propia vida y reflexiones».
¿Qué querías contar con esta historia? «Yo quería decir un montón de cosas -que es lo que es tan difícil al hacer una historia-. ¡Sólo tenía 32 páginas para contarlo todo! Quería que esta historia fuera sobre todo una historia sobre el amor. El verdadero significado de «amor» se interpretó erróneamente muchas veces. La gente en esta historia piensa que están dando amor empujando a alguien a integrarse en la sociedad, aun cuando ese alguien se siente asustado o confundido. Ellos piensan que es ridículo para un ser humano vivir en el bosque, sin familia humana, sin modales, sin disciplina. Para mostrar su amor lo que tratan es de impulsar su idea de lo que es correcto. Los animales sin embargo, muestran su verdadero amor- ellos la aceptan por lo que ella es, y fomentan su espíritu. Creo que mucha gente deja de ver que el amor es aceptación, y aunque es difícil de aceptar todo lo relacionado con alguien, es necesario saber que no está en tu poder cambiarlo. No es su libertad».
«Al mismo tiempo, también estoy tratando de simpatizar con los niños. Nuestra protagonista es un ejemplo exagerado de los niños de todos los padres. Ella es rebelde, tiene berrinches, es destructiva… Por supuesto, los padres que viven en una sociedad no pueden dejar que su niño salte detrás de los carniceros para comer trozos de carne cruda o destruya sus hogares. Algunas personas no ven la sátira en esto. Sin embargo, deben ser capaces de relacionarse con niños, que no comprenden el sentido práctico de usar un tenedor, o no entienden al instante las bondades de ser capaz de hablar y leer. Para ellos es difícil de hacer, y difícil de entender por qué es importante. Que debemos estar abiertos a sus pasiones, que se adormecen a medida que envejecemos. Entender que los seres humanos son intrínsecamente curiosos, que nos cuestionamos un poco todo. ¡Eso está bien!
¿Qué parte de la protagonista de «Salvaje» podemos encontrar en Emily? «Tal vez solamente un poco. Creo que no mucha gente dice que la ven en mí, aunque no puedo ver muy bien en mí misma. Creo que el único aspecto que puede relacionarse es el cabello, la escena de cepillarse el pelo si está muy cerca de lo que sucedía en casa. A mi padre le gustaba mi pelo largo y debía cepillármelo por la mañana cuando nos preparábamos para ir a la escuela. Lo odiaba, odiaba el cepillado, odiaba peinarme. Cuando me hice mayor me sentí muy satisfecha de poder cortármelo».
«Sin embargo hay una gran parte de mi papá en esta historia. Mi padre había fallecido una semana o así antes de empezar este libro. Mientras trabajaba en el libro me di cuenta de que era una oda hacia él. Mi padre era esquizoafectivo y a veces era difícil vivir con sus excentricidades. Hablaba en voz alta consigo mismo en público y, a veces, esto le causaba problemas. Sin embargo, mi madre fue paciente y nunca parecía molestarse. Era difícil cuando yo era adolescente, pero mi familia tenía sus propias maneras de protegerlo de la mirada de los demás. Mi hermana le apretaba la mano con fuerza, nos gustaba ir a caminar retirados, y hacerle muchas preguntas para mantenerlo presente y no en sus pensamientos. Todos lo amábamos intensamente. Sólo llegaba a ser embarazoso cuando la gente se quedaba mirando, o se les veía asustados al ver u oír a mi padre. O peor aún, lo miraban con lástima. Es probablemente ese profundo resentimiento de haber recibido esas miradas que nos lanzaban lo que sitúa en la vanguardia de esta historia la necesidad de la empatía y la aceptación».
¿Qué puedes contarnos de las ilustraciones? «¡Las ilustraciones! Las realicé después de terminar la universidad, por lo que ahora cuando las miro, ¡veo todas las mejoras que podría hacerles! Inicialmente quería que la historia se situara en los años victorianos, y yo creo que hubiera cambiado el color que elegí un poco. En su lugar, decidimos ir con una sensación más de mediados de siglo, que dio a las escenas de interior más de una yuxtaposición de colores llamativos y colores apagados finales. Yo estaba muy nerviosa al principio de trabajar con Flying Eye porque siempre creí que nuestros estilos eran demasiado diferentes, ellos eran más minimalistas y refinados en las opciones de color. ¡Estaba asustada! Me tuvieron que convencer mucho para tener confianza con mis decisiones sobre el color. Me resultó difícil hacer las escenas de interior, y creo que las decisiones que he tomado en los libros desde entonces ¡reflejan esos miedos en mí!»
¿Con qué técnica trabajaste? «Las ilustraciones están hechas en un primer momento con lápiz. Usé un lápiz 2B, y trato de obtener todo el valor tonal en esta etapa, trabajar con la captura correcta de las luces y las sombras. Escaneo estas imágenes y luego las coloreo en forma digital. Yo era bastante mala, y utilicé un escáner barato en Staples (impresoras muy accesibles, comerciales). ¡La próxima vez los enviaría fuera para un mejor escaneo! Después las coloreé con el uso de pinceles de textura digital. Todavía me siento bastante inestable utilizando digital, pero en ese momento yo era todavía, en gran medida, una principiante.»
¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? «El proceso de creación de este libro ha sido único para mí, porque yo también estaba de duelo en ese momento, así que me sentí bastante distraída una gran parte del proceso de elaboración del libro. También porque hacerlo era la primera experiencia para mí, no estaba segura de si estaba haciendo lo «correcto» o si podría ser «profesional» y hacerlo a tiempo. ¡Fue difícil! Sin embargo, cuando conseguí combinar mis sentimientos de duelo con en el proceso de hacer el libro, encontré que iba todo mucho más suave. Me he dado cuenta que tanto con ‘Salvaje’ como con ‘El pequeño jardinero’, que cuando me siento triste o especialmente cerca de la historia soy absorbida por la fase de dibujo. Aparte de esa etapa, sé que los editores dirán que me llevó mucho tiempo y ¡les asustaba con los plazos en algunas ocasiones!»
¿Cuál es la reacción de los niños a esta historia? «Las reacciones de los niños han tendido a ser muy diferentes dependiendo de qué tipo de niños están leyendo el libro. Lo leí en la escuela de mi mamá (ella enseña a niños de 8-9 años), es una escuela pública y sus alumnos inmediatamente pudieron identificar a Salvaje, y sobre todo el ‘miedo a mamá’. Sin embargo, me fui a una escuela privada muy cara en la ciudad, y allí fueron más rápidos en empatizar con los padres. Unos pocos niños comentaron que nunca se debe comer con las manos, y un chico, incluso, dijo ‘Mi madre se estresaría tanto’… Esa clase me sorprendió ya que eran niños de sólo ¡6-7 años de edad! Sin embargo, en todas las escuelas la decisión de vivir fuera o ‘dormir en un árbol’ está siempre bastante dividida. Cuando agrego que puede haber insectos que también duermen en el árbol, ¡muchos deciden volver a casa!»
«Curiosamente los padres generalmente están divididos entre estar de acuerdo y en desacuerdo. Creo que ‘Salvaje’ no es un libro para todo el mundo. Es tan interesante para mí lo pronto que se puede ver la división en las actitudes. Es un buen experimento social para mí cada vez que visito un aula.»
¿Estás trabajando en un nuevo proyecto ahora? ¿Qué nos puedes contar? «Estoy trabajando en un par de nuevos proyectos, ambos con Chronicle books. Un libro se llama ‘Charlie and Mouse’ con Laurel Snyder, se trata de dos hermanos y sus aventuras, y es para primeros lectores (un rango de edad nuevo para mí y muy divertido). El otro libro se llama ‘Everything You Need for a Treehouse’, de Carter Higgins. Es un libro poético sin narrativa, sólo sueños de una casa en un árbol. Creo que es todavía una idea soñada por una gran cantidad de personas, ¡yo incluida! Estoy muy emocionada con ambos».
«En cuanto a proyectos más personales, estoy trabajando en dos para los que espero poder despertar el interés. Uno va sobre una patata salvaje, y otro acerca de un insecto tímido y desconfiado. ¡Veremos cómo van!»
Cómic
Lui Mort y Mariana Ruiz Johnson nos llevan a una ‘Isla’
‘Isla’ es un cómic mudo escrito y dibujado por Mariana Ruiz Johnson y Lui Mort que inaugura la sección de cómic de Savanna Books. En ‘Isla’, a través de los ojos de su protagonista, viviremos una aventura que puede ser, también, un hermoso sueño donde fantasía y realidad se funden. Con Mariana y con Lui hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. Lui Mort: “El proyecto nació allá por el 2018 de encuentros virtuales que tuvimos con Mariana e intercambios de dibujos que nos llevaron a pensar que podíamos crear una historia juntos”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “El libro es una invitación a primeros lectores que intenta abrir un camino hacia la imaginación y una exploración hacia nuevos horizontes simbólicos”.

¿Por qué el formato cómic y por qué un libro sin palabras? Mariana Ruiz Johnson: “Creo que los niños se sienten muy cómodos leyendo viñetas, el cómic es un lenguaje que -si está bien trabajado- puede acercar a muchas infancias al interés por la lectura. Llevo mucho tiempo explorando el cómic para las infancias y cada vez incorporo más la viñeta como recurso a los álbumes ilustrados que escribo”.
“No recuerdo haber sentido la necesidad de incorporar palabras en Isla, y eso ha sido muy estimulante para los lectores argentinos (¡ojalá suceda en España!), ya que los personajes han sido nombrados de infinitas maneras, se le han inventado voces y palabras y la narración se sostiene por sí misma. Hay libros maravillosos de cómic silente y me gustaría nombrar a la editorial Mamut, que lleva mucho tiempo haciendo cómics de este tipo y que nos sirvió de inspiración a la hora de pensar en Isla”.

¿Como ha sido trabajar juntos en este proyecto? Lui Mort: “El trabajo fluyó sin interrupciones. Ambos nos sentimos muy cómodos y nos complementamos perfectamente, ya que Mariana tenía mucho camino recorrido y aportó la estructura y el tono y yo por mi parte aporté la espontaneidad y el juego dentro de la historia”.
Mariana: “Fue muy loco porque no nos conocíamos personalmente, pero entablamos una amistad virtual, porque ambos somos muy melómanos y lectores. Comenzamos a hacer breves intercambios a modo de cadáver exquisito, él me mandaba una viñeta, yo la continuaba y así. Era tan divertido y fácil que decidimos comenzar un libro. Él se enfocó en el personaje principal y yo hacía los entornos y el color. Cuando tuvimos algunas páginas, Musaraña Libros, una pequeña editorial argentina, se interesó y se involucró en el proceso. Ahí empezamos a ajustar el guión y a orientar el trabajo hacia una novela gráfica silente para pequeños lectores”.

“Trabajar a cuatro manos fue un placer -continúa Mariana Ruiz Johnson-. Nunca lo había hecho con otro ilustrador (y nunca volví a hacerlo). Pero creo que fue una gran experiencia, porque él es un dibujante brillante, sensible y creativo, y yo sumé mi experiencia editorial y narrativa. Hicimos un gran equipo y nos conocimos en persona cuando se editó. Todo fue muy fluido, creativo y feliz.

Por ejemplo, la tapa de Isla fue una idea de él. A mí no se me hubiese ocurrido nunca esa imagen retórica. Yo sumé el color y el diseño, pero siento que haber conversado con su manera de pensar hizo que el libro fuera tan especial. Ahora nos alegra mucho que Isla llegue a España de la mano de Savanna Books.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Hablamos sobre nuestros libros favoritos e intentamos imaginar personajes que no tuvieran referencias directas anteriores -nos cuenta Lui Mort-. Los mismos surgieron espontáneamente mientras intercambiábamos ideas sobre donde trancurriría la historia y quién sería la protagonista”.
¿Qué dirías que tienen de característico las ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Aún hoy, luego de haber trabajado mi estilo, sigo encontrando gestos de espontaneidad infantil en los trazos y cierto aire anárquico que me hace muy feliz y que conecta inmediatamente con los niños, a quienes está dirigido el libro principalmente”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Las líneas las trabajé con estilógrafos sobre papel y el color lo trabajó Mariana en digital”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El proceso fue fluido y continuo. A medida que definíamos los paisajes y personajes intercambiábamos bocetos y los cerrábamos con muy poco retrabajo. Fue un proceso inolvidable y mágico”, asegura Lui Mort.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente me encuentro trabajando en mi segundo libro personal que saldrá en septiembre por la editorial La Granja y en un libro álbum para una editorial francesa”.
Álbum Ilustrado
Joanna Concejo y el reto de ilustrar ‘Jesteś’
Vimos este trabajo de Joanna Concejo en redes y nos llamó mucho la atención. En las siguientes líneas hablamos con ella sobre su trabajo en ‘Jesteś’, editado en Polonia por Wydawnictwo Format y previamente editado en Francia con el título ‘Tu es là’ por Les Grandes Personnes.

Primero, cuéntanos cómo nació este proyecto. “El libro empezó hace mucho tiempo. Laetitia Bourget, la autora, me contó su idea de un libro impreso en papel vegetal en 2014. Fue entonces cuando nos conocimos. Me encantó la idea desde el primer momento; me entusiasmé muchísimo. Dije que sí enseguida, sin siquiera pensar mucho en el texto. ¡La sola idea de la transparencia de las páginas me atraía muchísimo! No tenía ni idea de cómo iba a trabajar en el libro, pero eso no era importante”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “El libro cuenta la historia de una amistad entre tres chicas, una amistad que solo existe dentro del libro. Se conocen, pero cada una pertenece a una generación diferente: abuela, nieta y bisnieta. También es una historia de transmisión entre ellas. Habla de gestos repetidos para aprender, y de aquellos repetidos inconscientemente, del saber transmitirse de una a otra, y de esa pequeña parte de la que se ha ido que perdura en las que quedan. También es una historia de presencia a través de la ausencia. En cierto modo, es una historia de eternidad, de amor. Y de vida”, nos cuenta Joanna Concejo. Al final del libro se encuentran los retratos de las tres mujeres. Estas personas existen realmente, y quería que esta historia estuviera arraigada en la realidad”.


¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación y experimentación; no sé si había dibujos en un cuaderno… “Al principio del proyecto, dibujé un pequeño cuadernillo de unas diez páginas, completamente transparente, directamente sobre papel vegetal. Quería ver de inmediato cómo podría funcionar este concepto de libro. Aún no sabía si sería capaz de crear las ilustraciones finales utilizando las mismas ideas que en este pequeño experimento, pero lo esencial para mí era ver qué posibilidades ofrecía la transparencia. Me gustó que se pudiera vislumbrar un poco del dibujo que estaría en la página siguiente. También me permitió probar la textura de este tipo de papel. Era transparente, pero no demasiado. Así que las ilustraciones también tuvieron que diseñarse teniendo eso en cuenta”.

“Después de este experimento, pasé por un período de bloqueo creativo, porque aún no sabía qué quería transmitir con las ilustraciones –continúa Joanna Concejo–. El texto de Laetitia me dio mucho espacio para respirar, lo cual agradecí, pero al mismo tiempo, me sentía un poco perdida. Me llevó mucho tiempo encontrar mi propia historia para acompañar el texto. Pero una vez que la encontré, el trabajo se facilitó mucho y mis ideas comenzaron a aclararse”.
“Después trabajé a fondo en mis cuadernos de bocetos para desarrollar secuencias narrativas que permitieran que todo fluyera con fluidez. Creé secciones de unas diez páginas. Una vez satisfecha con el orden de las páginas, pasé a los dibujos finales en papel blanco. Al terminar, imprimí el dibujo en papel vegetal para probar la colocación de los elementos y planificar los siguientes. ¡Llené un montón de cuadernos de bocetos trabajando en este proyecto! Más de lo habitual. Y el proyecto resultó ser mucho más complicado de lo que inicialmente pensé”.

¿Qué dirías que caracteriza tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente en comparación con tus otros trabajos? “No creo que haya nada realmente nuevo. La técnica es la misma: lápiz y lápices de colores. Ya he hablado un poco sobre el proceso de trabajo. Y quizás eso fue lo nuevo para mí. En este libro, todas las ilustraciones se crearon en el orden en que aparecen. Nunca antes había trabajado así. Pero la necesidad de considerar la transparencia influyó en mi trabajo”.

Hablemos un poco más sobre las transparencias, sobre esas páginas transparentes que revelan algo de lo siguiente… “Quería trabajar en este proyecto precisamente por las transparencias de las páginas. Me gustó mucho la idea. Sin embargo, no me di cuenta de lo difícil que sería este trabajo. Las secuencias de imágenes tenían que estar planificadas con mucha precisión para que la narrativa funcionara. E incluso así, tuve que aceptar que no podía controlarlo todo. Cada vez que pasas la página, puedes ver un poco de lo que se revelará a continuación. A veces más, a veces menos. A veces la imagen llena la página por completo, y a veces solo hay un pequeño detalle… Creo que es difícil describir con exactitud lo que sucede al hojear este libro. Es algo que tienes que experimentar por ti mismo. Sin duda, cada lector tendrá una experiencia diferente al encontrarse con este objeto que es el libro”, confiesa Joanna Concejo.

¿Qué técnicas usaste entonces? “Como ya mencioné, trabajé con lápiz y lápices de colores. Eso es todo. Todos los dibujos están hechos en papel blanco e impresos únicamente en papel vegetal”.
Cuéntanos algo más sobre el proceso de creación de este libro. “Fue muy largo de preparar debido a la complejidad de la narrativa a través de imágenes transparentes. Además, dibujar más de 70 ilustraciones también me llevó mucho tiempo. La mayor parte de este trabajo se realizó durante la pandemia; tuve mucho tiempo, como todos, porque tuvimos que quedarnos en casa. Me alegré mucho cuando finalmente terminé el libro, porque realmente hice esperar mucho a Laetitia. Luego, durante la maquetación y las conversaciones con el editor, nos dimos cuenta de que el libro iba a ser muy caro debido a la materia prima (papel vegetal), y eso nos entristeció un poco, porque no queríamos crear un libro que poca gente pudiera permitirse. Personalmente, también pensé que era mucho trabajo ilustrarlo y que un libro caro no duraría mucho. Me pareció una pena. Pero al final, los lectores se mostraron bastante entusiasmados y el libro sigue a la venta, al menos en Francia”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en el cuento de Andersen «La pequeña cerillera» para una editorial polaca”.
Arte Urbano
Wedo Goás: «Intento que mis trabajos hagan reflexionar al viandante»
El mural As Mouras, del artista gallego Wedo Goás, creado en el marco del Perla Mural Fest 2025 de Fene, ha recibido el premio a mejor mural del mundo 2025 en la categoría Expert Spotlight por la plataforma internacional Street Art Cities. Hace unos días preparábamos una pequeña entrevista con él sobre su trabajo como muralista, partiendo de uno de sus trabajos. Este es el resultado.

¿Cómo surge la idea de ‘Don’t be afraid of wasting time’? “Esta idea me rondaba desde hace tiempo, casi desde mi llegada a Barcelona ya hace 13 años. Las grandes ciudades tienden a devorar el tiempo de las personas, a hacer que nos centremos en la productividad, el trabajo y el consumo, dejando apenas tiempo para poder tomar conciencia de nosotros mismos, nuestros intereses o nuestros verdaderos deseos”.
¿Qué has querido reflejar en este mural? “En este mural quiero generar un reflexión sobre cómo afrontamos nuestro día a día en esta sociedad de consumo. Creo profundamente en la necesidad de aburrirse, de no tener miedo a dejar que los minutos pasen sin un propósito concreto. Estos momentos son los que de verdad podemos utilizar para poner en marcha nuestra mente y cuestionarnos nuestro entorno, nuestra vida, divagar y dejar volar la imaginación. Una sociedad que termina con esto es una sociedad que ha terminado con la autodeterminación, la creatividad y el amor propio. Pero esta es mi opinión claro”, afirma Wedo Goás.

Me gustaría que me hablaras de tus procesos de trabajo. No sé si sueles trabajar con algún boceto previo… “Normalmente mi proceso creativo comienza como un bombardeo de ideas, los conceptos y las imágenes van tomando forma en mi mente a medida que me acerco al tema que me gustaría tratar y dónde lo voy a tratar. Una vez tengo la idea que quiero trabajar compongo la imagen mediante fotografías. Cada mural requiere de un proceso distinto para llevar la idea de la mente al muro”.
¿Con que técnicas trabajas habitualmente? Y ¿materiales? “Mis murales los trabajo completamente con pintura plástica, la clásica pintura de fachadas, y con brochas y rodillos -continúa Wedo Goás-. Me gusta afrontar el mural de la misma forma que se afronta un lienzo, con mi paleta de colores y mis pinceles. Solo cambia el tamaño del soporte y las brochas”.

¿Hay algo nuevo en este sentido en ‘Don’t be afraid of wasting time’ respecto a otros trabajos? “Creo que en todos los trabajos siempre se añade algo nuevo ya sea de forma consciente o no. En este caso opté por mucha luz, una imagen a cielo abierto en un día soleado y despejado, a la mujer le da el viento en la cara y está en una azotea, sobre el bullicio de la ciudad. Son las sensaciones que yo evoco a ese momento de reflexión y de no hacer nada. Como curiosidad te diré que en un primer momento la mujer estaba sentada encima de una cámara de vigilancia, que quedaba situada entre sus piernas en la parte baja de la composición. Pero el ayuntamiento me invitó a quitar ese elemento. Elemento que en mi opinión reforzaba la narrativa del mural y ponía énfasis en una sociedad en continua exposición”.

¿Qué dirías que es lo más difícil a la hora de enfrentarse a una fachada en blanco? “En mi caso lo más difícil siempre es el momento de dar color a la imagen, cambiamos constantemente de marca de pintura dependiendo de donde pintes y siempre se comportan de formas distintas -asegura Wedo Goás-. La pintura plástica al secar tiene la característica de que el tono varía mucho de húmedo a seco, por lo que controlar este cambio y hacerte con el control del color suele ser una batalla compleja cuando la pintura no está de tu parte”.
¿Y lo más satisfactorio? “Lo más satisfactorio es cuando hay pocos contratiempos y puedes invertir ese tiempo que has ganado en dar más detalle y más calidad a la obra. También, claramente, el momento final cuando el mural ya está terminado y todo ha ido bien, la gente está contenta con el trabajo y te sientes orgulloso de la obra”.

¿Qué importancia tiene la colaboración con otras personas en la realización de trabajos de esta envergadura? “Creo que la colaboración siempre es enriquecedora, se aprende mucho de otros artistas, su forma de afrontar el trabajo, su técnica y su visión. En este trabajo en concreto no tiene una envergadura muy compleja, pero en trabajos de edificios de 14 plantas o similares, creo que la colaboración es esencial, ya que este es un trabajo que desgasta mucho tanto física como mentalmente, y siempre es más fácil remar cuando no estás solo”, nos cuenta Wedo Goás.
¿Qué dirías que caracteriza tus trabajos en la calle? “Es complicada esta pregunta, me cuesta ver mucho qué es lo que me caracteriza. Intento que mis trabajos tengan un mensaje que hagan reflexionar al viandante, o que devuelvan trozos de la cultura que quizás se están perdiendo. Me gustan mucho la pintura clásica, el barroco y creo que eso también se hace notar en mi obra”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy en un proyecto que estoy disfrutando muchísimo. Se trata de una nueva línea de cuadros, en los que realizo maquetas de edificios representativos, con un alto realismo y detalle para luego intervenirlos con pinturas al oleo que simulan murales. Así pretendo unir mis pasiones, escapando del formato clásico de cuadro y generando estos objetos tridimensionales llenos de materiales y detalles que capturan la calle para llevarla a los interiores”.


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