Álbum Ilustrado
Matthias Picard y las tres dimensiones de ‘Pataslargas’
Ponte las gafas 3D y sigue a ‘Pataslargas’ en su viaje al interior de la tierra, recorriendo simas calcáreas y bosques de cristal y enfrentándote a murciélagos, tormentas abisales y la inagotable belleza del inframundo. Una cuerda sobresale de la superficie del agua. En su bote, un misterioso ser, llamémoslo Pataslargas, lo agarra para ver adónde lo lleva: a una isla. Atraca y sigue ese hilo de Ariadna, que lo conduce a las profundidades de la tierra. ¡Cuántas maravillas! ¡Qué espectáculo! Matthias Picard nos ofrece una nueva y espléndida aventura en 3D, esta vez fotografiando los sublimes paisajes que se esconden bajo nuestros pies, en un libro que edita Fulgencio Pimentel.

¿Cómo surgió este proyecto? «Todo comenzó en otoño de 2020. Realicé una residencia artística en Pont-du-Fossé, en la región de los Altos Alpes, rodeado de árboles y montañas. Justo después de la pandemia de COVID-19, me emocionó poder ir a investigar en la naturaleza. Al pasear libremente, me fascinaron las setas que brotaban del suelo y las diminutas cosas que veía a mis pies. Esto me inspiró a explorar este mundo macroscópico en 3D. En la biblioteca me prestaron una cámara digital y, utilizando las imágenes que tomé durante mis paseos, incorporé a mis fotografías a este personaje, que ya existía en mis cuadernos. Al mismo tiempo, sentía un gran deseo de recrear una cueva y comencé a hacer maquetas de yeso. De vuelta de la residencia, continué el proyecto sin tener ni idea de la historia, y me equipé comprando una cámara y un objetivo macro. También encontré un taller, un lugar ideal para hacer maquetas».

¿Qué encontraremos en las páginas de este libro? «Morfológicamente, ‘Pataslargas’ (Jeanjambe) es el opuesto de Jim Curious, el protagonista de mis primeros libros en 3D. Le puse ese apodo porque era una figura de alambre, con dos piernas largas, dos brazos largos y una cabeza muy pequeña. Jim Curious, en cambio, es todo curvas, mucho más detallado, pero está creado principalmente con la técnica del raspado y se mueve dentro de un entorno dibujado donde los planos están recortados. En los volúmenes de un entorno fotográfico, parecería completamente plano. El dibujo de alambre se integra fácilmente en cualquier entorno. Con una línea, puedes recorrer cualquier espacio y crear una ilusión. La silueta de Pataslargas surge de esta idea de reducir una forma a la mínima expresión, de dejar que el dibujo emerja a través de la experiencia sin un plan predefinido. Con Pataslargas descubro el proceso al mismo tiempo que él, y veo adónde nos lleva», nos cuenta Matthias Picard.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a la fase de investigación, la documentación, las pruebas, incluso los bocetos en una libreta… «No hay una fase de investigación seguida de una fase de producción. Como en Pataslargas, se trata de exploración. Con Pataslargas, por primera vez, también me interesé por los videojuegos. Juegos como Heart of Darkness, Limbo, Inside y Another World influyeron en mi concepción del movimiento y la circulación, especialmente en las ilustraciones a doble página. Adopté la idea de avanzar sin poder retroceder. Al darle este ritmo, la trama se sustituye por el viaje a través de diferentes atmósferas», continúa Matthias Picard.
«Las secuencias de escenarios crean la historia, pero para imaginar el significado de esta exploración, también necesitaba anticipar la puesta en escena de las fotografías. Dado que había realizado todos mis experimentos de forma independiente, imagen por imagen, finalmente decidí descartar todas las imágenes que había tomado en la naturaleza y crear todas mis fotografías en el estudio, diseñando mis instalaciones como lo había hecho para la maqueta de yeso de la cueva. Así que pasé a otra fase».

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. «La naturaleza sigue siendo mi principal fuente de inspiración. El erizo de mar, por ejemplo, fue uno de mis primeros experimentos. Al fotografiarlo, descubrí unas columnas gigantescas, imposibles de ver a simple vista. En las rodillas, añadí unos pequeños ojos al estilo de Miyazaki e imaginé seres diminutos e inmóviles, como los juguetes de la máquina de garras de Toy Story, que veneran la garra y celebran al elegido cada vez que uno de los suyos es atrapado. Todos nos detenemos frente a un árbol, un trozo de corteza, una nube, una piedra donde creemos reconocer un rostro, una forma. El dibujo comienza ahí, y muchas de mis imágenes juegan con este fenómeno de la pareidolia, que consiste en ver un símbolo en una imagen de la realidad -asegura Matthias Picard-. La fotografía captura estos efectos. Inicialmente, quería crear este libro con estas fotos tomadas en la naturaleza a escala de conejo, pero técnicamente es muy complicado homogeneizar el procesamiento y la iluminación. No logré establecer una conexión entre un mundo y otro, encontrar una lógica para organizar las imágenes. En el estudio, al tener control sobre lo que veo, me siento más cómodo como artista que crea sus imágenes y paisajes. Sin embargo, desde mis primeros modelos de yeso para la cueva, trabajé con bicarbonato de sodio para que el material adquiriera cierta elasticidad, permitiendo así cierta libertad creativa; no buscaba un efecto esculpido, un modelado demasiado liso».

Cuéntanos algo sobre la técnica utilizada en este libro. «El 3D mediante anaglifos es una técnica antigua, que data del siglo XIX. La conozco bastante bien porque ya he creado dos libros con este método: ‘Jim Curious: Viaje al corazón del océano’ y ‘Jim Curious: Viaje a través de la selva’. Hay que separar los planos, construyendo una imagen para el ojo izquierdo y otra para el derecho. Para este libro, añadí muchas otras técnicas, que fui aprendiendo sobre la marcha. Fotografía, escultura, modelado, …».
¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? «El proceso fue muy empírico. Experimenté mucho acompañando a Pataslargas en sus exploraciones y descubrimientos. Al principio, sentía una gran fascinación por las setas, las cuevas y la exploración subterránea. Para la ocasión, leí Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne, que me encantó. También me regalaron el libro del diseñador gráfico italiano Bruno Munari, «Desde lejos parecía una isla», que juega con la percepción en torno a un guijarro que, visto de cerca, se convierte en una montaña, una ciudad, una isla. Esto resonó con mi intuición y empecé a fotografiar los guijarros que tengo en casa -afirma Matthias Picard-. Después creé esta isla de guijarros con un mar de silicona. Para mí, un libro siempre es un poco como una isla esperando ser explorada. Partiendo de esta premisa, inicialmente quise agotar la imaginación colectiva, evocando la isla misteriosa, el volcán, la cueva, las calaveras que sugerían una presencia humana, el vuelo de los murciélagos, la escalera que conducía a un reino más fantástico con los cristales. Jugando con estos clichés, el lector se siente lo suficientemente seguro como para continuar el viaje».

«Siempre había soñado con crear cristales, pero al llevar a cabo este experimento, me topé con las limitaciones del proceso artificial. En la naturaleza, las rocas y los cristales son el resultado de procesos complejos, entrelazados y fascinantes. Necesitaba encontrar ejemplares reales. Serge Darpeix, organizador de los Rencontres du 9ème art (Encuentros del Cómic) en Aix-en-Provence, me había hablado de las colecciones del Museo de Historia Natural de la ciudad, que cerró en 2014. Me puso en contacto con el equipo de paleontólogos que aún trabaja en los depósitos, y me encontré ante esas colecciones almacenadas en cientos de cajas. Había minerales, conchas, corales. Con las conchas, se abrió una nueva puerta, trazando un nuevo camino. Imaginé un viaje que partiría de un entorno artificial, modelado con materia inerte, hacia la materia natural, cada vez más animada y viva, hasta llegar finalmente a la realidad. También juego con los materiales para crear sensaciones de aventura», asegura Matthias Picard.
«Lo que me interesa es ver aparecer imágenes que me sorprenden, no necesariamente crear las que tengo en mente. En Jim Curious, proyecté principalmente imágenes mentales. Con la fotografía, es todo lo contrario; soy el primero en ver los resultados, y eso a veces es engañoso: lo que conmueve a simple vista no necesariamente se traduce bien en una fotografía. Trabajo alternando entre la fotografía y el dibujo, entablando un diálogo entre ambos. Un reflejo en una roca inspiró la secuencia de relámpagos. Partiendo de las formas florales de la calcita, añadí pistilos. Lo importante es percibir cómo reaccionan los objetos y los materiales a la luz. Con el yeso, es obvio: demasiada luz y no se ve absolutamente nada. Para obtener fotos convincentes y poder reutilizarlas, hay que perfeccionar el juego de luces y sombras. La iluminación lleva casi más tiempo que la construcción de los decorados. Para crear mis paisajes, también hago montajes. En el ordenador, no me limito a superponer dos imágenes en azul y rojo para crear profundidad; combino varias fotos, añado un cielo…».

No es solo un libro, creemos que leerlo es una experiencia, un viaje… ¿Qué opinas? «El fenómeno de los espejismos siempre me ha fascinado; debí de descubrirlo en mi infancia con Tintín y el cangrejo de las pinzas de oro. La imagen del capitán Haddock creyendo ver una botella de champán en el desierto. ¡Impresionante! Cuestionar el espejismo significa, ante todo, intentar comprender cómo la imaginación proyecta significado sobre los fenómenos reales, cómo se crean los mitos y las historias a partir de la percepción de los fenómenos físicos. El espejismo sugiere esta ambivalencia entre realidad e imaginación, el placer de la ilusión óptica y la promesa de una decepción que quería superar. Pensé mucho en el final. Al llevar a Pataslargas a descubrir la otra cara de la moneda con un efecto similar al de «El show de Truman», el viaje adquiere una dimensión más filosófica sin resultar moralizante -asegura Matthias Picard-. Cuando el sol se revela como iluminación artificial, como un foco de escenario, el personaje dibujado se percata gradualmente de los efectos del resplandor al descubrir el trasfondo de su viaje. Proyecto el shock existencial producido por este viaje a través del espejo. ¿Entonces, todo fue solo un decorado? ¿Soy solo un personaje de cómic, una ilusión de mí mismo? El espejismo es tanto la idea que Pataslargas tiene de su identidad, su viaje y sus experiencias, como la imagen que percibe en el mundo real de las representaciones de lo imaginario sobre la mesa del creador. Al concluir con la figura de pie sobre la mano del artista, reconectando con la realidad, quise reafirmar la existencia de dos mundos, borrar la frontera que supuestamente separa lo real de lo imaginario».

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? «Ahora mismo acabo de tener un bebé y estoy en plena hibernación, encerrado en casa; así que cualquier proyecto tendrá que esperar hasta la primavera».
Álbum Ilustrado
Mercè Galí nos cuenta lo que hay detrás de ‘Un artista es…’
¿Qué es un artista? ¿Qué inspira su creatividad? Quizá no haya una sola respuesta, pero lo cierto es que todos y todas compartimos la capacidad de imaginar, de emocionarnos y ¡de crear cosas extraordinarias! ‘Un artista es…’ es un pequeño manifiesto que pretende desmitificar las ideas preconcebidas sobre el arte, y nos hace sentir más cercanos a la figura del artista y a su manera de ver el mundo mediante la imaginación y la libertad creativa… Un álbum de Marta Ardite y Mercè Galí que edita Juventud. Con Mercè charlamos un poquito más sobre su trabajo en este libro.

¿Cómo nace este proyecto? «El proyecto nace a partir de la propuesta de Elodie, de la editorial Juventud. Ella y Marta pensaron que podía encajar conmigo y me enviaron el texto. Desde el inicio me dieron libertad para desarrollar el proyecto y darle una vuelta personal, tanto a nivel visual como narrativo».
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? «Encontrarán un álbum que invita a lecturas abiertas y a generar debate entre lectores de distintas edades. El libro aborda un tema que ha sido tratado muchas veces, pero desde una mirada muy vinculada al mundo del arte y a las personas que trabajamos en disciplinas creativas. Comparto muchas de las características que Marta describe en el texto y quise expresarlas desde el juego, la experimentación y una mirada muy personal», nos cuenta Mercè Galí.

«La relación entre texto e imagen es fundamental: uno no funciona sin el otro. En cada doble página el lector conecta lo que lee con lo que ve. El libro comienza con un diálogo entre Pau y su hermana Greta, a partir de la pregunta ¿qué es un artista?, y Pau va enumerando distintas características que siente que definen a un artista. Cada definición se traduce visualmente de una forma distinta. En algunas páginas se habla de inventar mundos, con guiños a artistas como Joan Miró; en otras, el collage, la fotografía o la poesía visual ayudan a ampliar el significado del texto. La idea es que cada lector complete la lectura desde su propia experiencia».

«En una de las dobles páginas aparece una fotografía integrada en la ilustración de mi hermano y mía cuando éramos pequeños, con las rodillas bien sucias. Me vino esta foto a la cabeza cuando leí este enunciado. En este caso encajaba perfectamente con el texto que habla de experimentar, ensuciarse y explorar nuevos caminos… Joan es escenógrafo y ambos hemos seguido caminos relacionados con el arte. Me gusta hacer este tipo de guiños cuando tienen sentido dentro del libro», afirma Mercè Galí.

¿Qué dirías que caracteriza las ilustraciones de este libro? «Cada doble página es como una pequeña sorpresa. Cuando empiezas el libro ya sabes que no se repiten las técnicas y esperas algo nuevo en la siguiente. Las imágenes se inspiran directamente en las definiciones del texto. He trabajado mezclando collage, fotografía, tinta china, acuarela, frottage, lápiz de color, estarcido, técnicas digitales y gyotaku, buscando siempre coherencia con lo que se está contando».
¿Con qué técnicas te sientes más cómoda? «Me gusta experimentar y mezclar materiales, pero siempre intento mantener un equilibrio entre trazo, mancha y color -continúa Mercè Galí-. Me interesa especialmente el trazo manual y dejar espacio al azar y a lo imperfecto, aunque después sea yo quien decide qué permanece en la imagen».

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? «Este verano terminé el álbum “Niño Tejuela” (Pehuén) y después trabajé en dos libritos de canciones tradicionales para Combel: Si fa sol de cantarelles y Mi sol si de cantinelas. Por último ilustré “Rondas para susurrar” para Muñeca de Trapo (Chile), un proyecto muy lindo escrito por Eugenia Roman. Ahora estoy con “Crecer” para Amanuta. un libro informativo que sigue la línea de “Nacer” con texto de Eugenia Perrella».


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Albert Asensio nos abre las puertas del Gran Teatre del Liceu
‘Me llamo Liceu’ es una memoria viva del Gran Teatre del Liceu, narrada en primera persona por el propio teatro que revela recuerdos, emociones y secretos a través de las historias que han dado forma a su alma y a sus espacios emblemáticos. En coedición entre Nórdica Libros y el Gran Teatre del Liceu, hablamos de este trabajo con su autor, el ilustrador Albert Asensio.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Este proyecto nace a propuesta del Gran Teatre del Liceu junto con la editorial Nórdica. La idea era crear un libro que explicara el Liceu desde una mirada distinta, accesible y cercana, especialmente pensada para el público familiar, pero con las características propias de un álbum ilustrado, donde texto e imagen se combinan para contar la historia de forma inseparable. Desde el inicio me resultó muy adecuado que fuera el propio edificio quien se presentara y contara su historia en primera persona. A partir de ahí comenzó un proceso laborioso y muy estimulante de inmersión en el teatro”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un recorrido visual y emocional por el Liceu, por sus espacios más emblemáticos y también por aquellos que normalmente permanecen ocultos al público -nos cuenta Albert Asensio-. Es un libro que habla de historia, de memoria y de arquitectura, pero también de personas, de oficios y de emociones. Hay una voluntad clara de invitar a detenerse, a observar los detalles y a descubrir pequeñas historias dentro de la historia del teatro, dejándose envolver por la atmósfera propia del Liceu”.
Nos interesa mucho que nos hables del trabajo de documentación e investigación. “La documentación fue fundamental y se extendió durante aproximadamente un año. Incluyó varias visitas al Liceu, acceso a archivos, entrevistas con personas que trabajan allí y horas recorriendo pasillos, camerinos y espacios técnicos. Tuve la suerte de poder asistir también a varios espectáculos para observar no solo el edificio, sino al público y su relación con él. Concretamente, uno de ellos, La torre dels somnis, fue una fuente de inspiración clave para este proyecto. Todo ese material debía transformarse después en una narrativa visual comprensible”, relata Albert Asensio.

¿Cuál dirías que ha sido tu mayor descubrimiento tras ese proceso? “Sin duda, todo lo que sucede detrás del escenario. La cantidad de personas, oficios y procesos que hacen posible cada función es impresionante y, en gran medida, invisible para el espectador. Descubrir esa “ciudad interior” que habita el Liceu fue uno de los grandes hallazgos, y quise que tuviera una presencia muy clara en el libro”.

¿Cómo ha sido tu relación con este espacio antes, durante y después del proyecto? “Antes de este proyecto apenas conocía el Liceu. Fue gracias al libro y a la generosidad del teatro, que me abrió sus puertas, que pude descubrirlo y acceder al corazón del edificio. Durante el proceso establecí una relación muy cercana con el espacio y con las personas que lo hacen posible, y después esa experiencia se ha convertido en un vínculo especial”, confiesa Albert Asensio.
Además de la documentación, ¿cómo fue el trabajo previo al libro? ¿Hubo una fase de pruebas y bocetos? “Sí, hubo mucho trabajo previo en cuadernos: bocetos, pruebas de composición, estudios de color y su simbología y de atmósferas, creo que una parte muy importante de este lugar. Decidir qué se mostraba y cómo, y establecer el diálogo entre imagen y texto. Ese trabajo previo es esencial para que el libro funcione de manera orgánica; es en el storyboard donde realmente se comprueba si esa simbiosis entre lo narrativo y lo gráfico funciona bien”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones en este libro? “Creo que destacan por la atención al detalle y por una clara voluntad narrativa. Cada ilustración intenta contar algo más allá de lo evidente. Hay una búsqueda constante de equilibrio entre el rigor arquitectónico y una mirada emocional y humana, donde los personajes —especialmente los niños— tienen un papel muy importante como reflejo del asombro y la curiosidad. Asistí como espectador a varias visitas escolares al teatro, y ver las caras de asombro de los niños en su primer contacto con el Liceu fue, en sí mismo, todo un espectáculo”, afirma Albert Asensio.
¿Con qué técnicas trabajaste? “El trabajo está realizado principalmente con técnicas tradicionales: dibujo a mano, mucho trabajo a lápiz con especial atención a las perspectivas, acrílico y otros recursos pictóricos como salpicados o collage. Posteriormente hay un acabado digital necesario para la reproducción en imprenta, pero siempre intentando conservar la calidez y la frescura del trabajo artesanal”.


Danos unas pinceladas más sobre el proceso de elaboración. ¿Qué ha sido lo más difícil y lo más gratificante? “Lo más difícil fue sintetizar tanta información y tanta historia en un formato de álbum ilustrado sin perder el valor narrativo propio de las ilustraciones, evitando que se convirtiera en un álbum meramente biográfico. Lo más gratificante, sin duda, ha sido poder dar forma a un proyecto tan especial, ver cómo el Liceu se convierte en un personaje vivo y sentir que el libro puede despertar curiosidad, emoción y asombro en lectores jóvenes y no tan jóvenes. Además, con este proyecto me estrené como espectador en mi primera ópera, lo que lo hace aún más significativo”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy inmerso en varios proyectos editoriales. La mayoría están relacionados con la poesía: uno dirigido al público infantil y otro para jóvenes y adultos, centrado en la poesía de la Generación del 27. Además, este año, aprovechando la reimpresión de la primera colección que realicé para la editorial Juventud sobre animales y sus hábitats, publicaremos dos nuevos títulos que ampliarán la serie”.
Álbum Ilustrado
Alejandra Fernández y ‘El libro de los mares extraordinarios’
¿Y si los mares pudieran contarte sus secretos? Desde el mar Rojo hasta el mar Amarillo, del mar de Coral al Mediterráneo, ‘El libro de los mares extraordinarios’ es una travesía por paisajes reales y legendarios, un viaje para descubrir criaturas sorprendentes, arrecifes que laten como ciudades vivas, aguas que cambian de color y mitos que duermen bajo las olas. En este libro, la naturaleza y las grandes historias navegan juntas: aprenderás sobre el origen de los mares, qué criaturas habitan sus profundidades y cómo las leyendas y el conocimiento científico se entrecruzan en muchos rincones del mundo marino. El mar es origen, viaje y misterio… y este libro es una invitación a sumergirse en todo lo que guarda en su interior. Un trabajo de Alejandra Fernández Mingorance, con la que hemos charlado alrededor de este proyecto que edita geoPlaneta.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Tengo que reconocer que el detonante de este libro fue otro proyecto aún no publicado. Trata sobre un mar que ya no existe en medio de Asia Central. Este proyecto me marcó mucho, porque me hizo pensar en cómo un mar puede definir la identidad de la gente que vive cerca y qué pasa si ese mar desaparece. Cuando se lo enseñé a geoPlaneta les gustó mucho, pero no encajaba en su catálogo, así que me propusieron hacer un libro más global y contar historias sobre mares de todo el mundo… Si te soy sincera, al principio me abrumó la idea, no sabía cómo empezar, qué contar. Al darle vueltas fue cuando me di cuenta, que había muchos posibles enfoques y de cómo ha influido el mar en nuestra historia, en nuestras creencias, en nuestro arte”, asegura Alejandra Fernández.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “El libro habla de 16 historias que a mí me fascinaron. No quería limitar la visión del mar a un solo enfoque así que decidí partir el libro en cuatro capítulos que me permitían abarcar todo tipo de historias: Cuatro historias sobre formas de vida marinas; Cuatro aventuras o desventuras navales; Cuatro paisajes donde el mar no es sólo azul; y tres historias más relacionadas con creencias, mitos o ensoñaciones y un mar en la Luna”.
“También es un libro-juego porque dentro del texto principal se pueden encontrar marcas o pistas que nos llevan a otras páginas con curiosidades -continúa Alejandra Fernández-. Por ejemplo, una historia trata de un vikingo que decide embarcarse con toda su familia y atravesar el mar de Noruega sin mapa en busca de una “tierra de nieve”. Su historia acaba por salir en uno de los primeros libros islandeses y que se considera un registro genealógico de Islandia y el nacimiento de las sagas islandesas. Estos datos no forman parte de la historia central pero son microhistorias que nos llevan a sumergirnos más aún en el mar”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, también después de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Ha sido un viaje apasionante, he aprendido mucho. Lo maravilloso de la documentación es que no quieres que acabe. A veces entras en bucle porque es muy difícil ponerte a trabajar. A lo largo de todo el proyecto tuve un cuaderno de trabajo, ahí apuntaba cada libro, cada documental, podcast que me llamaba la atención y preguntas, muchas preguntas. Era un apoyo para trazar un mapa de dudas sobre la historia y la estructura que iba a tener la ilustración. Pero en todo el proceso tuve también mucha ayuda de mi editora María García Freire y la mirada técnica de Greta Boix que han sido una aportación valiosísima para poder hablar de algunos conceptos que se meten en materia más científica”.

¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento tras ese proceso o qué te ha sorprendido más? “Pues como te decía he aprendido muchas cosas. No tenía ni idea de que el mar Negro guarda en su lecho un espacio que conserva los barcos naufragados, un auténtico museo de civilizaciones gracias a la falta de oxígeno de su capa profunda. Tampoco conocía la película de Jaques Cousteau “Le monde sans soleil” que disfruté tanto y que me hizo hablar de su ciudad sumergida en el mar Rojo. O la belleza de la cultura de los pueblos nativos costeros del mar de Bering… Y especies fascinantes. Hay babosas marinas que tienen colores hipnóticos y formas preciosas, o peces que parecen de otro planeta como el pez Luna que sale en el capítulo del mar Rojo. Hay historias muy bonitas”, afirma Alejandra Fernández.

De todos los mares que reflejas en este libro, ¿con cuál te quedas? “¡Imposible! no podría escoger solo uno”.
¿Cuánto tiempo te ha llevado este proyecto? “He tardado dos años en hacer este libro. Aunque al final casi me ha faltado tiempo”.
¿Qué nos cuentas del álbum ilustrado informativo como herramienta? “Para mí este libro es en esencia un libro de historias. Diría que un libro informativo es solo el marco donde poner lo que quieres contar. Al final lo importante es la historia, luego tú decides si ese libro va a centrarse en las cifras, o en la denuncia, o en el formato periodístico, o humorístico… pero pasa igual con un texto de ficción. La no ficción te aporta peso, se refiere a algo que ha pasado, pero todas las historias llevan algo de ficción, de interpretación, de enfoque personal, así que para mí normalmente el libro informativo es una invitación a mirar a través de mis ojos una parte de la realidad, sin una función más allá”, confiesaAlejandra Fernández.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Para este libro quería que cada mar se percibiera distinto. Necesitaba mostrar que cada mar es único en sí mismo aunque el azul llene los huecos. Decidí dejar que fuera la historia la que me marcara qué tipo de ilustración debía usar. La primera parte que habla de formas de vida decidí enfatizar el paisaje, mientras que las aventuras náuticas preferí utilizar una mezcla entre panorama y cómic. Para mí era importante mostrar que hay muchos posibles enfoques a la hora de mirar el mar”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Dibujo con tinta negra la base, y luego aplico todo el color en digital. Aunque también hay partes del libro que son totalmente digitales”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “No todo el proceso ha sido igual en cuanto a la dinámica. Primero necesitaba escoger qué historias me parecían más interesantes, luego tenía que encontrar el equilibrio y el espacio adecuado para insertarlas, cada uno de los capítulos contiene cuatro historias de cuatro mares distintos. Tuve que renunciar a muchas historias”, relata Alejandra Fernández. “La mayoría de las veces empezaba por escribir el texto para secuenciar la ilustración. Pero otras veces no sabía cómo encender la chispa de la historia, sabía qué contar pero me faltaba el gancho. En esos casos me ayudaba mucho dejarme llevar por la emoción de la ilustración y hacía el proceso inverso. Por otro lado, las páginas de curiosidades me permitían poder ir metiendo todo lo que no me cabía en la historia y recrearme en ilustraciones más descriptivas y menos narrativas. Ahora lo pienso y ha sido un proceso bastante lúdico porque cada mar era como volver a empezar”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy inmersa ilustrando una preciosa obra de teatro de la que espero poder hablar muy pronto. Y muchos proyectos personales, esos siempre están ahí esperando el hueco para que les dedique tiempo”.
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