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Entrevistas

¿Llueves o haces sol? «La vida es cuestión de actitud»

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Mira encima de ti. ¿Qué hace? ¿Llueve o hace sol? Mira dentro de ti. ¿Qué haces? ¿Llueves o haces sol? Ahora mira este cuento y en él verás como todo lo que hacemos tiene consecuencias para los demás. Ya puedes contar a todos el secreto, pero, ¡cuidado!, porque tú eliges… ¿Llueves o haces sol? Con esta introducción nos presenta Akiara Books este álbum ilustrado, un trabajo de Mireia Vidal y Anna Font. Con ésta última charlamos un poco más sobre este libro y su trabajo de ilustración.

¿Cómo nace este proyecto? Anna Font: «En Navidad de 2018 Inês Castel-Branco, de Akiara Books, me envió un correo proponiéndome ilustrar el texto de Mireia Vidal. Siendo que pocos años antes había dejado un trabajo estable para lanzarme a esto de la ilustración y apostar seriamente por convertirlo en mi profesión, el correo de Inês supuso un verdadero regalo. Inês había visto mi trabajo en internet y tanto a ella como a Mireia les gustó. En ese mismo momento yo estaba embarazada y a punto de dar a luz a mi segunda hija, Berta. Ni esto, ni que fuera mi primera experiencia con un encargo editorial, fue un problema para que apostaran por mí, cosa que les agradeceré siempre».

¿Qué encontraran los lectores en sus páginas? «En “¿Llueves o haces sol?” todo sucede en una ciudad, donde llueve y el mal humor se contagia de unos a otros con facilidad. La historia encadena anécdotas cotidianas de personaje en personaje a través de sus páginas, hasta que uno de ellos está de buen humor a pesar de la lluvia y consigue dar la vuelta a la situación, contagiando su estado de ánimo a los siguientes personajes».

«La lluvia en sus primeras páginas y el sol radiante al final del libro funcionan como metáfora para sugerirnos que todo en la vida es cuestión de actitud, y que de nosotros depende cómo nuestros actos afectan a los demás -continúa Anna Font-. Así, sus páginas están repletas de gente, paraguas, caras tristes y refunfuñonas, charcos… pero también de abrazos, sobremesas, sonrisas y rayos de sol».

¿Qué te pareció la historia de Mireia? «Desde la primera lectura no tuve ninguna duda que el texto en sí mismo era también un regalo. Mireia es guionista de cine, y su historia es muy visual y fluye a la perfección. La idea de encadenar situaciones hasta un final redondo me gustó de inmediato. Así como el hecho de que haya un mensaje sin una moraleja obvia ni pretender ser aleccionador».

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este proyecto? «Cuando nos pusimos manos a la obra, tuvimos claro el viaje cromático desde los grises de las primeras páginas hasta los amarillos y colores más intensos o vibrantes de las finales -nos cuenta Anna Font-. Con pocas consignas más y una libertad absoluta por parte de Inês y Mireia, abordé las distintas secuencias con ilustraciones más bien sintéticas, pero procurando transmitir y enfatizar las emociones que relata el texto. Quería que hubiera mucha gente en las todas las situaciones y que las secuencias también mostraran, de manera lúdica, la cadena de relaciones que propone el texto. Así, un personaje que se insinúa en una página, toma protagonismo en la siguiente».

¿Con qué técnicas trabajaste? «He realizado todo el álbum a mano, usando acuarelas y gouache para los fondos y las texturas, y los lápices de colores para dar profundidad y definir las formas y los detalles. Los escenarios están trabajados por separado de los personajes y distintos elementos de la composición, y el arte final de todos los originales está hecho con collage, pegando y ensamblando cada personaje o detalle.

Háblanos un poco del proceso de elaboración de este libro. «No suelo partir de story boards muy detallados o concretos. Suelo empezar dibujando las primeras imágenes que me sugiere el texto y me vienen a la cabeza, sean de cualquier parte de la historia -afirma Anna Font-. Estas primeras imágenes me sirven para experimentar los materiales y la técnica que utilizaré. Para esta historia también me fue muy útil esbozar e ir encontrando los diferentes personajes protagonistas de cada escena».

«En paralelo leí muchas veces el texto hasta definir las secuencias que quería que hubiese. El texto de Mireia no deja de ser una secuencia encadenada de situaciones, y esto, aunque pudiera parecer que facilita la secuenciación, para mi supuso una tarea compleja para decidir qué destacar y explicar de cada situación, y qué añadir en la imagen más allá de la literalidad del texto. Una vez lo tuve claro trabajé las escenas a tamaño real y solo usando esbozos muy simples y poco detallados para encajar la composición en cada una. A medida que avanzaba el trabajo sí completé un story a modo de guía para revisar el ritmo y peso de las secuencias en su conjunto».

«Fueron meses de intenso trabajo en que mi estudio se convirtió en un almacén desordenado de papeles y texturas, recortes, botes de pintura, pinceles, lápices y barras de pegamento por todas partes. Y donde parte de todo este material viajó dentro de una maleta entre Barcelona y Girona, donde vive la abuela de Berta, y que me ayudó infinito a dedicar horas al libro mientras cuidaba de ella».

¿Tú eres de día lluvioso o soleado? ¿O cada uno tiene su encanto? «Me gustan más los días soleados, en cualquier momento del año. Adoro el verano, pero también me encantan los días de invierno en que a pesar del frío puedo sentarme a tomar algo en una terraza y el sol me calienta las mejillas. Definitivamente soy de sol. Por dentro y por fuera. Me gusta estar de buen humor, reír y hacer reír, compartir buenos momentos con amigos y caricias y abrazos con los míos. Aunque eso no quita para que también me invada de vez en cuando la melancolía o esté de peor humor. Entonces, procuro guardar esos momentos para mí, sin estropear demasiado el día a los demás. Como cuando llueve fuera, que lo mejor es que te pille en casa, donde siempre hay una taza caliente y una mantita que te reconforte, y alguien que seguro escampa tus nubarrones».

¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? «Sin duda a afrontar el reto de un encargo editorial para poner imágenes a un texto ajeno. A conocer mis limitaciones, pero también a descubrir mis capacidades. Sentí vértigo cuando esta oportunidad llegó a la par de mi avanzado embarazo, y tuve que organizarme muy bien, aprovechar cada momento que podía para sentarme a dibujar. Mi hija nació en mitad todo el proyecto, y no fue fácil compaginarlo todo. Pero estaba tan feliz por ambas cosas que también aprendí que la actitud y buena predisposición con la que afrontas el trabajo es una parte importante del todo. Ha sido una gran experiencia, y el hecho de que haya sido de la mano de Akiara Books un gran privilegio. Inês Castel-Branco es una persona muy amable y cercana, y una editora con muy buen criterio. Su visión del trabajo, sus comentarios y consejos me fueron de gran ayuda durante todo el proceso».

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? «En noviembre pasado quedé finalista del IV Premio Internacional Enric Solbes de álbum ilustrado con un proyecto junto a mi amigo Blai Senabre, cuentacuentos, que ha adaptado un cuento de la tradición oral al que he puesto imágenes: ‘La cabra Serafina’. La editorial Bromera lo editará en primavera, y ahora estoy trabajando en la maqueta definitiva. En paralelo he tenido la suerte de recibir un texto de Pilar Serrano de la mano de Editorial Tramuntana, que en estos momentos estoy ilustrando y que también está previsto que se publique este año. Así que el 2020 empieza movido, pero estoy muy ilusionada de estar empezando en este apasionante mundo del álbum ilustrado con proyectos tan bonitos como los que tengo entre manos».

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Cómic

Giovanni Rigano ilustra ‘Weekly’, el primer spin-off de Blacksad

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Giovanni Rigano

Dustin es un adolescente holgazán acostumbrado a deambular por las calles de Nueva York. Bajo la presión de su inefable abuela, tratará de ganarse la vida con los oficios más pintorescos: fotógrafo para la policía, soplón o incluso empleado de pompas fúnebres… Hasta que descubra su verdadera vocación: reportero… ¡Un oficio que le llevará a ser conocido un día con el nombre de ‘Weekly’!

Desde las páginas de Blacksad, la obra maestra de Juan Díaz Canales Juanjo Guarnido, llega este spin-off con guión del cocreador de la serie original e ilustrado por el artista italiano Giovanni Rigano.

Giovanni Rigano

Primero, cuéntanos cómo nació este proyecto. “Nació del deseo de Canales y Guarnido de expandir el universo de Blacksad, dando a algunos personajes secundarios de la serie principal la oportunidad de contar sus propias historias”.

¿Cuál es la idea detrás de este spin-off de un cómic como Blacksad? “Se trata de apropiarse de los códigos estéticos y narrativos del mundo de Blacksad y hacerlos nuestros, para que el resultado sea respetuoso tanto con la serie original como con mi trayectoria profesional”, afirma Giovanni Rigano.

Giovanni Rigano

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este cómic? “Una historia policíaca con elementos de crítica social, en este caso el Código del Cómic y el tema de la censura. Es una historia típica de Blacksad, con un toque de humor”.

¿Cómo fue trabajar con Juan Díaz Canales? “Fue increíblemente fácil. No el trabajo en sí, que obviamente fue largo y exigente, sino la relación con los dos autores, que se basó en el respeto y la confianza mutuos desde el principio”, asegura Giovanni Rigano.

Giovanni Rigano

¿Cuál fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas, no solo a dibujos en un cuaderno… “Ya tenía mucho material listo: fotos antiguas de Nueva York, fotos de objetos y portadas de cómics antiguos de los años 50. Y, por supuesto, los cómics de Blacksad, que sirvieron de inspiración para coches, edificios, ropa, etc. Uní las piezas, busqué las que faltaban y creé bocetos de personajes, lugares y mapas. Los mapas, sobre todo, me ayudan a situar a los personajes en entornos coherentes, y creo que esto ayuda a sumergir al lector en la historia”.

Háblame un poco del desarrollo del personaje. “Weekly es un personaje que ya conocía y me encantaba. Mi primer contacto con el cómic fue en el Festival de Angulema hace 25 años, y Blacksad fue una de mis primeras adquisiciones -nos cuenta Giovanni Rigano-. Así que dibujarlo fue algo natural, también por su lado humorístico, que conecta tan bien con mis sentimientos. Canales me indicaba qué animales representaban los demás personajes y yo los dibujaba a partir de ahí”.

Giovanni Rigano

Giovanni Rigano

¿Qué características dirías que tienen tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente en otras obras? “Fue la primera novela policíaca en la que trabajé, y fue un gran reto dominar los códigos del género. A lo largo de mi carrera, siempre he intentado que cada serie sea única. No creo que el estilo sea idéntico a la estética, por eso me gusta adaptar el diseño gráfico a la historia. En este caso, el mayor reto fue encontrar la paleta de colores adecuada. La de Blacksad suele ser oscura, y la representación en papel puede ser delicada. Los consejos de Guarnido y varias pruebas fueron vitales en este sentido”.

Giovanni Rigano

¿Qué técnicas utilizaste? “Digitalmente. No hay ni un solo dibujo original de este libro”.

Cuéntanos algo más sobre el proceso de creación de este libro. “El trabajo se divide en tres pasos: maquetación, tinta y color. Compartí cada uno de estos pasos con los autores para que me asesoraran durante el proceso. Además de los diseños, también les envié bocetos de nuevos entornos y personajes. En cuanto al color, cada vez que terminaba diez páginas, revisaba y ajustaba las diez anteriores para que el resultado fuera armonioso y la narrativa fluyera, incluso en cuanto al color”, afirma Giovanni Rigano.

Giovanni Rigano

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Recientemente terminé una novela gráfica titulada War, que se publicará en septiembre de 2026. Es el tercer libro de una serie escrita por Eoin Colfer y Andrew Donkin (Hodder Publishing), en la que abordamos temas importantes de forma no académica. En libros anteriores, hemos explorado la migración y el cambio climático. En esta ocasión, seguiremos a Kat, una joven adolescente, y a su familia mientras intentan sobrevivir a la invasión de un ejército extranjero”.

“También estoy trabajando en el quinto episodio de Tête de Pioche, mi serie ecológica para niños escrita por Frederic Brremaud y publicada por Dargaud, en la que una niña testaruda que habla con los animales vive intrépidas aventuras alrededor del mundo”.

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Arte Urbano

Millo: «Me encanta pintar y, una vez en la plataforma, me siento como pez en el agua»

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Millo

Desde que conocemos su trabajo nos fascina cada vez que nos topamos con alguna pared obra suya, por su estilo tan singular y por el significado de sus trabajos. Son como ilustraciones editoriales plasmadas en un formato gigante. En las siguientes líneas conocemos un poquito más sobre el trabajo como muralista de Millo, y lo hacemos partiendo de uno de sus trabajos, realizado en Nueva York.

¿Cómo surgió la idea de «Urban Ecosystem Restoration»? “La idea detrás del mural era reflejar nuestra conexión vital con la naturaleza y la necesidad de proteger la biodiversidad en las zonas urbanas. A pesar de la abundancia de acero, hormigón, multitudes y tráfico, las ciudades y pueblos siguen siendo ecosistemas cuya condición marca profundamente la calidad de nuestras vidas. Este mural en particular también forma parte de la serie Murales de Restauración de Ecosistemas y apoya la iniciativa global del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) sobre restauración de ecosistemas”, nos cuenta Millo.

Millo

Me gustaría que me hablaras de tus procesos de trabajo. No sé si sueles trabajar con algún boceto previo… “Antes, solía hacer un boceto muy simple antes de la realización, solo era el personaje, para centrarme mejor en su postura. Ahora, cada vez me piden más que envíe bocetos con antelación, así que tengo que situar al personaje en la ciudad, así los bocetos se van completando. Después, estoy listo para empezar con las paredes”.

¿Con qué técnicas trabajas habitualmente? ¿Y qué materiales? “Como decía antes, completo el boceto y puedo empezar a trabajar. Con la ayuda de plataformas aéreas, empiezo a dibujar las fachadas. Uso un palo largo en cuyo extremo hay un pincel pequeño y dibujo el personaje y algunos edificios a mi alrededor, con las manos libres. Luego empiezo a pintar la pared con rodillos y pinceles, y siempre uso pintura para exteriores. Así que primero los colores, las sombras y luego el negro”, afirma Millo.

Millo

¿Hay algo nuevo en este sentido en ‘Urban Ecosystem Restoration’ con respecto a otros trabajos? “Ha sido la primera vez que he probado un tipo de diseño anamórfico, ya que las paredes formaban una esquina. Los tamaños de las paredes eran una locura, al igual que el tiempo necesario para realizarlo. Una experiencia muy intensa”.

¿Qué dirías que es lo más difícil a la hora de enfrentarse a una fachada en blanco? “Tiempo. Ser puntual no siempre es fácil. Puede llover, la máquina podría dejar de funcionar y, en consecuencia, hay que darse prisa para terminar el trabajo. La verdad es que no me gusta trabajar bajo presión”.

¿Y lo más satisfactorio? “Una pared es un lienzo gigante. Me encanta pintar y, una vez en la plataforma, me siento como pez en el agua”, confiesa Millo.

Millo

¿Qué importancia tiene la colaboración con otras personas en la realización de trabajos de esta envergadura? “Estoy acostumbrado a trabajar solo; recientemente mi compañero empezó a ayudarme con los colores planos, y no puedo negar que agiliza mucho el proceso”.

¿Qué dirías que caracteriza tus trabajos en la calle? “Creo que mi estilo sigue siendo el mismo en todas las ciudades, en todas las paredes, pero lo que marca la diferencia es el dibujo en sí, el mensaje que quiero transmitir, que cada vez es diferente”.

Millo

Me gustaría que me hablaras también de tu trabajo con la instalación ‘Los amantes’. “El verano pasado tuve la gran oportunidad de producir una instalación tridimensional en Roma. Roma es increíblemente hermosa, pero intocable. Casi toda la ciudad está protegida, lo que significa que es muy difícil construir un muro, así que tuve esta idea en mente desde hace mucho tiempo, y finalmente encontró su expresión en Roma. Los amantes eran inflables de 18 metros de largo por 7 metros de alto, totalmente hechos en Italia e instalados en la orilla del río Tíber, desde donde se podía ver el Castillo de Sant’Angelo y San Pedro al fondo. Ha sido realmente mágico, una especie de sueño hecho realidad”.

Millo
Fotografía de Marco Di Vincenzo.

¿Qué nos puedes contar del proceso y el resultado de la exposición junto a Seth? “Conocí a Seth hace mucho tiempo. Me invitó a China a pintar para el mismo evento y, a partir de ese momento, seguimos reuniéndonos por todo el mundo en diferentes proyectos y festivales. Cuando recibimos la propuesta de hacer una exposición juntos en Miami, para Wynwood Walls, me sentí realmente feliz -continúa Millo-. Es innegable que nuestros mundos funcionan juntos; ambos compartimos caminos similares y solemos centrarnos en la imaginación infantil, llevándola al límite”.

Millo

“La exposición «Más allá de los ecos de una vida sin fronteras» funcionó como un «archivo viviente» de nuestros viajes, traduciendo narrativas personales y encuentros culturales a un lenguaje visual universal, celebrando el poder del arte para conectar a personas a través de la distancia. Ha sido un gran honor para mí trabajar juntos y una gran alegría. Ver cómo las cosas iban saliendo fácilmente”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Este año dedicaré más tiempo a los muros. Estoy planeando algunos viajes más, como a China y Australia, y luego me centraré en una producción más europea que incluya eventos sin ánimo de lucro y algunos festivales de arte callejero”.

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Álbum Ilustrado

María Rico nos desgrana ‘Versos a la luz de la luna’

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María Rico

Carlos Reviejo escribe a la luna, a la noche, a los sueños y la naturaleza, acompañado por el arte y los colores de María Rico en ‘Versos a la luz de la luna’, quinta entrega de la premiada colección Abril. Esta colección, que publica la editorial Iglú, se propone acercar la poesía de calidad a los más pequeños a través de poetas consagrados e ilustradores de renombre.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “El proyecto nació casi de manera natural. Desde la editorial conocían un trabajo anterior mío ilustrando poesía y sintieron que mi forma de mirar y de construir imágenes podía encajar con la sensibilidad que buscaban para este título de la colección Abril. Cuando me propusieron acompañar los versos de Carlos Reviejo, sentí que era una invitación muy especial. Desde ahí empezó todo, con mucha ilusión y respeto hacia el texto”.

María Rico

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En estas páginas los lectores encontrarán ilustraciones que nacen de lo cotidiano: pequeños gestos, miradas, juegos, momentos de calma… escenas aparentemente sencillas, pero llenas de emoción -nos cuenta María Rico-. Me interesa mucho esa poesía que existe en el día a día, en aquello que a veces pasa inadvertido. Mi trabajo ha sido detener el tiempo y dar protagonismo a esos instantes, aunque también hay fantasía, escenas imaginadas y metáforas visuales. Todo ello dialoga de una forma natural y sensible con los versos de Carlos Reviejo”.

“He intentado que cada imagen no solo acompañe al poema, sino que lo amplifique, que aporte una atmósfera y una emoción, creando un espacio donde texto e ilustración inviten a sentir”.

¿Qué te parecieron los poemas de Carlos Reviejo la primera vez que los leíste? “La primera vez que leí los poemas de Carlos Reviejo sentí una conexión inmediata -continúa María Rico-. Sus versos te llevan a su tierra, a su universo emocional y poético, con una sensibilidad tan delicada que realmente eriza la piel. Consigue que percibas los aromas, la luz, los paisajes… que te sientas navegando por el cielo, caminando entre pinos o sentada observando la luna. No estaba simplemente leyendo poesía: cada poema se convertía en una experiencia muy cercana. Y cuando algo te emociona de esa manera, el proceso creativo fluye con verdad”.

María Rico

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? “No siempre sigo el mismo patrón cuando afronto un proyecto así, pero en este caso hubo algo muy especial desde el inicio. Antes de empezar a dibujar, tuve una conversación con Carlos Reviejo que fue muy inspiradora. Me transmitió mucha confianza y me dio total libertad para interpretar sus poemas, aportando solo alguna sugerencia puntual, pero dejando claro que quería que yo decidiera y los llevase a mi terreno emocional y visual. Ese gesto de respeto creativo marcó mucho el proceso”, confiesa María Rico.

“A partir de ahí, comencé leyendo los poemas varias veces, dejándolos reposar, permitiendo que las imágenes se formaran poco a poco. Hubo pocos bocetos en papel porque, en este caso, gran parte del trabajo ocurrió primero en mi cabeza: visualicé escenas, atmósferas, gestos… y después busqué documentación para darles cuerpo. Investigué poses, objetos y escenarios, todo lo necesario para construir cada composición”.

María Rico

“En este libro hubo además algo muy bonito: para algunos poemas preparé pequeñas sesiones fotográficas que me ayudaron durante el proceso, y mis dos hijos fueron los modelos en varias de las ilustraciones. Eso aportó una dimensión aún más emocional al proyecto. Una vez tuve clara la imagen, el siguiente paso clave para mí fue la paleta de color. Busqué los tonos que mejor expresaran la emoción que quería transmitir y, cuando esa atmósfera estuvo definida, pasé directamente a crear las ilustraciones finales. Fue un proceso intenso, pero muy fluido”, asegura María Rico.

¿Qué dirías que tiene de singular ilustrar poesía? “Aunque disfruto ilustrando cualquier tipo de proyecto, la poesía tiene algo que la hace muy especial para mí. Ilustrar poesía supone entrar en un territorio imaginario donde todo puede ocurrir, donde las metáforas, los símbolos y las emociones tienen un espacio natural. Es un lugar muy libre, en el que lo real y lo poético conviven, y donde puedo permitir que las imágenes nazcan tanto de la emoción como del texto”.

“La poesía me permite jugar con escenas reconocibles, cercanas, casi cotidianas, pero que contienen siempre un punto mágico, simbólico o emocional que conecta directamente con esa memoria visual que todos llevamos dentro: recuerdos, sensaciones, imágenes que nos han acompañado alguna vez. Me gusta trabajar en ese límite entre lo real y lo evocador. Para mí, ilustrar poesía es manejar un lenguaje en el que me siento muy cómoda: es libertad, es juego, pero también es profundidad y sensibilidad. Es un espacio creativo en el que puedo dibujar no solo lo que veo, sino, sobre todo, lo que siento”, afirma María Rico.

María Rico

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Creo que en este libro mi voz como ilustradora se muestra de una forma muy sincera. Las ilustraciones hablan mucho de cómo me gusta traducir emociones y sensaciones en imágenes aparentemente sencillas, pero cargadas de significado. Me interesa contar sin decirlo todo, sugerir más que explicar, dejar que la emoción se perciba a través de gestos, atmósferas y escenas cotidianas que invitan a sentir”.

“Con respecto a otros trabajos, ilustrar ‘Versos a la luz de la luna’ me ha permitido explorar un territorio diferente. Aquí no estaba narrando una historia lineal ni una única poesía, como en otros proyectos, sino interpretando versos y convirtiéndolos en imágenes. Ese diálogo entre palabra y dibujo ha sido un juego creativo muy enriquecedor, que me ha mantenido atenta y conectada durante todo el proceso. Además, la temática del libro ha supuesto para mí explorar un imaginario en el que he disfrutado mucho entrando y encontrando mi manera de habitarlo visualmente. En este proyecto hay continuidad con mi esencia, pero también descubrimiento y crecimiento”.

María Rico

¿Con qué técnicas trabajaste? “Cada proyecto me pide una forma distinta de trabajar. Manteniendo mi voz artística, estudio qué técnica resulta más acertada en cada caso -continúa María Rico. Estoy en un momento personal y profesional en el que me siento muy abierta a explorar, investigar y cambiar de proceso si la obra lo necesita. Me gusta pensar que la técnica está siempre al servicio de lo que quiero transmitir. En este libro he trabajado con técnica mixta. Hay partes más definidas, especialmente en los rostros y en aquellos elementos donde considero que la precisión aporta significado, realizadas con lápiz de madera. Conviven con zonas mucho más libres realizadas con pincel y tinta, otras hechas con monotipos de tinta sobre plancha de silicona, manchas y texturas generadas de manera más intuitiva sobre papeles reciclados o superficies preparadas previamente”.

“Todo ese material lo integro después en digital. Trabajo en Photoshop, donde uno las distintas capas y ajusto atmósferas y color -ya que muchas de las ilustraciones nacen primero en blanco y negro- hasta que la imagen final encuentra su equilibrio. Es una técnica que combina control y espontaneidad, definición y emoción, algo que encaja muy bien con la poesía”.

María Rico

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Este libro, la mayor parte del proceso creativo tuvo lugar en horas nocturnas, que eran las que en ese momento me permitían encontrar calma, silencio y espacio interior. Curiosamente, el propio título del libro se convirtió también en una compañía simbólica durante el proceso: ilustrar Versos a la luz de la luna… Fue un trabajo íntimo. Había algo casi ritual en esas noches de creación: leer, sentir, dejar que la poesía respirara y, poco a poco, permitir que las imágenes fueran apareciendo”, nos desvela María Rico.

“Además, he tenido la suerte de contar con el cariño y la sensibilidad de Carlos Reviejo durante todo el camino. En más de una ocasión le compartí emociones que surgían mientras ilustraba sus poemas. Recuerdo especialmente la ilustración para “La alondra levanta el vuelo”. Saber que estaba dedicada la convirtió en un momento muy bonito. Seguí su recomendación de escuchar música de Vaughan Williams mientras trabajaba y, casi sin darme cuenta, la imagen apareció: una niña bailando, con su capa convertida en alas, con el color y la luz construyendo ese amanecer que evocaba el poema. Fue uno de esos momentos mágicos en los que texto, emoción e imagen se unen de manera natural. En definitiva, ha sido un proceso cuidado y muy mío”.

María Rico

De los poemas del libro, ¿con cuál te quedas? “Elegir un solo poema es realmente difícil, porque cada uno me ha llevado a un lugar emocional distinto. Aun así, hay algunos que guardo de una manera muy especial. “Se ha dormido la luna” me parece precioso; hay un verso en particular -“Se ha dormido la luna / sobre unas nubes / de algodones y espuma, / de gasa y tules”- que me atrapó desde la primera lectura por su delicadeza y su capacidad de crear imagen y atmósfera casi al instante”.

“También me emociona mucho “El viento en los pinos”, por esa idea tan sugerente de la luna como una niña que, con su pincel de plata, pinta de azul los senderos. Es una imagen poética que conecta directamente con mi manera de imaginar y dibujar. “En mi barco de papel” fue otro poema muy especial para mí, porque disfruté enormemente construyendo la ilustración y dejándome llevar por su universo”.

“Y hay poemas como “Versos para Olivia”, donde la relación entre abuelos y nietos me parece profundamente tierna y conmovedora, o “Paisaje con lluvia”, siempre evocador, con unos versos de una belleza muy sutil. En realidad, cada poema ha sido un pequeño regalo y ha encontrado su lugar dentro del proceso creativo”.

María Rico

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Este 2026 ha comenzado con muchos proyectos nuevos, algo que me llena de ilusión y energía. En estos momentos estoy inmersa en un nuevo libro para Editorial Iglú; se trata de un texto que no es poesía, y cuya entrega está ya muy próxima. Además, estoy terminando un álbum ilustrado de proyecto personal, en el que he trabajado tanto el texto como las ilustraciones. Es un proyecto muy especial para mí, y tengo muchas ganas de comenzar a compartirlo con editoriales y ver si encuentra su camino de publicación”, afirma María Rico.

“Paralelamente, estoy preparando una serie de ilustraciones para concursos, un espacio que para mí funciona casi como un reseteo creativo entre proyecto y proyecto, donde puedo experimentar, probar nuevas ideas y seguir creciendo como ilustradora”.

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