Álbum Ilustrado
Sol Ruiz nos guía por la vida y obra de Guillermo del Toro
Conozco a un niño al que le aterrorizaban los monstruos. Un día se armó de valor y decidió hablar con uno de ellos. Este es el universo fantástico del director de cine ‘Guillermo del Toro, el niño que pactó con los monstruos’. La editorial Libre Albedrío nos invita a descubrir la biografía de uno de los directores de cine más fantásticos de todos los tiempos: Guillermo del Toro. Una aventura llena de misterios y desafíos, de criaturas extraordinarias y películas inolvidables como Hellboy, La forma del agua, Pinocho o Pacific Rim, entre otras. De la mano de Sol Ruiz, entramos en un universo cinematográfico fascinante y en la vida de un creador único.


¿Dónde está el origen de este proyecto? “El origen es mi anterior publicación ‘El libro secreto de los vampiros’, y es que durante el proceso de documentación averigüé un montón de curiosidades sobre el director de Nosferatu de 1922, Friedrich Wilhelm Murnau, y es que soy una apasionada de este tipo de cosas. Si escribo sobre vampiros, estudio sobre mitos y leyendas, consumo cine relacionado, leo libros sobre el tema… Soy un poco obsesiva con conocer pequeños detalles. Hablando de estas cosas con mi editora, Gema Sirvent, que ya me conoce… ella misma me preguntó si me apetecería ilustrar y escribir sobre un director de cine, y directamente me ofreció poder hacer la biografía de Guillermo del Toro. La verdad es que no podía haber elegido mejor director, amo su cine y en casa habíamos visto sus películas varias veces… Pero esta era la primera vez que hacía algo por encargo, así que le pedí que me dejara un tiempo para estudiar sobre él y ver cómo enfocarlo”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? «No quería que fuera una simple biografía, sino que pudiera leerse como una historia -nos cuenta Sol Ruiz-. Profundizando en la vida de Guillermo del Toro me di cuenta de que era un niño que había vencido sus miedos y los había transformado en admiración y respeto por aquellos monstruos que le asustaban, ya que se había dado cuenta de que sufrían por ser diferentes. Creo que es un mensaje que se repite a lo largo de todo su cine, además de otras muchas cuestiones, como el recuerdo, el amor… A través de esa historia de niño, se va construyendo su cine, busqué entre sus vivencias de la infancia relaciones con sus películas, libros que leía de pequeño, películas que le habían marcado, anécdotas que le habían ocurrido de niño… y para cada película encontré a ese Guillermo”.
¿Cómo ha sido el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… Imagino que mucho cine… “Mucha, mucha, mucha documentación, no sólo leí su biografía, ‘Del Toro por del Toro’, de Antonio Trashorras, sino horas y horas del maestro en canales como YouTube, donde habla de su trabajo, de sus películas, da consejos, habla de su vida… Ha sido como asistir a un máster -confiesa Sol Ruiz-. Por supuesto revisionado de todas sus películas por orden cronológico, así podía ir viendo su evolución como director”.


“En este punto tengo que dar las gracias a mi familia que ha pasado varios meses viéndolas conmigo, de hecho fue mi hijo el que se dio cuenta de que había elementos que se repetían de una película a otra, objetos, planos… Hicimos una labor de estudio pormenorizado de cada película. Pero además, conforme iba leyendo sobre él, me di cuenta de que teníamos un montón de cosas en común, dibujos que habíamos visto de niños, películas, lecturas que compartíamos… y si alguna no me la había leído en su momento, lo hice ahora para tener sus referencias y entenderlo, como Cumbres Borrascosas, que lo leí durante este proceso de documentación”.

“En cuanto al dibujo tardé mucho en dar con el personaje del fauno, que para mí era la clave de esta historia -continúa Sol Ruiz-. Hay mucho dibujado, mucho fan art y no quería ver muchas referencias, así que me dejé llevar un poco e hice un pequeño fauno que iba a crecer a su lado. Suelo empezar mis libros con una ilustración completa, donde aparece el personaje principal y un poco refleja la atmósfera que seguirá el resto de ilustraciones. Le mostré la ilustración a Gema en la Feria de Bolonia del año pasado y supe que iba por buen camino”.

“Respecto al personaje de Guillermo del Toro, no tenía mucho material de pequeño, así que de una sola foto que encontré junto a sus hermanos y por descripciones que él hace de sí mismo, creé su personaje de niño. Curiosamente, es el primer libro que ilustro en el que el personaje principal va creciendo a lo largo de muchos años, así que cada ilustración tiene una media de diferencia de edad de entre cinco y diez años. He de confesar que tengo el ordenador lleno de miles de fotos del director, rodando, en estrenos, de artículos… Creo que llegué a soñar con él como si fuera de la familia. Como curiosidad, la imagen de su madre está basada en una foto que encontré de ella de joven”.

“Como era un proceso completo, es decir texto e imagen, escribí primero la historia que quería contar, y luego iba dibujando poco a poco, creo que no hice un storyboard completo, solo dividiendo las escenas según creía que debían aparecer. Y luego fui dibujando una a una”, afirma Sol Ruiz.
¿Cómo era tu relación con el trabajo de Guillermo del Toro antes de este proyecto y cómo ha cambiado tras terminarlo? “Antes de este proyecto su cine me gustaba, tenía ese punto de fantasía oscura que tanto me agrada, pero después de conocer toda su historia lo que siento es admiración absoluta, creo que la gente no sabe realmente todo lo que hay detrás de este director y espero que en este texto se quede reflejado parte de ello. La verdad es que después de estudiar con tanta profundidad me asombra la determinación que tiene, creo que es un punto que ha sido muy importante para conseguir llegar hasta donde ha llegado”.
¿Cual es el trabajo de Guillermo que más te gusta? «Sin duda para mí es ‘El Laberinto del fauno’, me siento identificada con esa niña que vive en un mundo de fantasía… Creo que hasta que no fui mayor no me di cuenta de que era una película muy cruda sobre la guerra… Para mí siempre había sido un cuento de hadas”, asegura Sol Ruiz.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Las ilustraciones tienen muchísimas referencias a su cine, pero creo que solo él podrá darse cuenta. Por ejemplo, el libro está dividido visualmente en dos partes, hay dos paletas de color que aparecen representadas en el cine de Guillermo, una más azul, oscura, terrosa para el mundo real, y otra dorada, roja y brillante para el mundo de fantasía. En este caso utilicé la primera paleta de color para su mundo real, cuando era un niño con el que se metían en la escuela, y la segunda para su cine, cuando su vida se llena; así hay un montón más de detalles. En la ilustración en la que se encuentra con el fauno en su habitación hay detalles de cada una de sus películas, y referencias a toda su infancia, quería hacer un guiño a la película Dentro del laberinto, una de mis preferidas y que también era un referente para él”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “La técnica usada es digital, aunque tengo un digital muy basado en manchas y texturas que yo misma realizo y escaneo. Uso máscaras o recortes sobre el boceto a modo de grabado digital”.
Háblame del trabajo en las guardas, que también es interesante… «En las guardas decidí hacerme un Guillermo (risas), que él usaba decorado de otras películas y lo iba reutilizando… Pues yo decidí hacerme este gabinete de curiosidades e incluir de forma secreta elementos de mis libros anteriores. Además él es un gran coleccionista, así que no podía dejar pasar la oportunidad de crear una estantería llena de objetos curiosos que aparecen en sus películas”.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. Creo que al finalizarlo me di cuenta de dos cosas, la primera que se había convertido en un homenaje hacia él. De hecho estuve tan implicada durante el proceso de documentación que antes de que se supiera yo incluí en la última página cuál iba a ser su siguiente película -afirma Sol Ruiz-. Hablaba con mi editora y le decía, yo creo que sí, que está trabajando que lo he visto en Groenlandia grabando… y acerté. Y la segunda, la sensación de haber transmitido esta admiración a los lectores. Recibo mensajes diciéndome que después de leerlo han querido ver de nuevo todas sus películas y que las han visto con otros ojos”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Siempre ando en algún proyecto, es algo que también me ha reforzado conocer tan a fondo la figura de Guillermo del Toro, y es que él, siendo tan grande, tiene cajones llenos de historias… Si no estoy con algún encargo, escribo y realizo mis propios proyectos. De momento acabo de publicar como ilustradora ‘Kokoro y el Mar’, escrito por María Belón (proyecto que surgió justo cuando acababa de entregar los artes finales de Guillermo). Después del verano habrá novedades, en las que he estado trabajando, y actualmente estoy inmersa en otra biografía de otro director de la que no puedo dar muchas pistas”.
Álbum Ilustrado
Susana Marinas gana el Premio Apila Primera Impresión
654 proyectos procedentes de 72 países han participado en esta edición del Premio Apila Primera Impresión, una convocatoria que vuelve a demostrar cómo la ilustración infantil es capaz de traspasar fronteras y conectar miradas de todo el mundo.
En un contexto global marcado por divisiones y conflictos, el arte y la cultura siguen siendo espacios de encuentro. La gran diversidad de procedencias de los proyectos presentados refleja el carácter internacional de un premio que, año tras año, atrae a ilustradores que sueñan con publicar su primer libro. El certamen está organizado por la editorial aragonesa Apila Ediciones, dirigida por Edu Flores y Raquel Garrido, en colaboración con la Escuela Superior de Diseño de Aragón (ESDA).
Una oportunidad para publicar el primer álbum ilustrado
El objetivo del premio es impulsar la carrera de ilustradores e ilustradoras que se encuentran en el inicio de su trayectoria profesional y que todavía no han publicado ningún libro. El proyecto ganador obtiene la publicación de su primer álbum ilustrado con Apila Ediciones, que posteriormente se distribuye en España, Estados Unidos y Latinoamérica, y puede ser traducido a otros idiomas.

“Cada año nos sorprende la calidad y la diversidad de los proyectos que recibimos. Este premio se ha convertido en una auténtica puerta de entrada al mundo editorial para ilustradores de todo el mundo”, señalan desde Apila Ediciones. A lo largo de sus ediciones, el Premio Apila Primera Impresión ha ido consolidando su prestigio internacional, convirtiéndose en un referente para jóvenes artistas que buscan comenzar una andadura profesional.
El Premio Apila Primera Impresión está abierto a creadores de cualquier nacionalidad, aunque su publicación forma parte de un proyecto editorial de origen aragonés. Gracias a esta iniciativa, tanto los autores como los libros galardonados contribuyen a llevar el nombre de Zaragoza a numerosos lugares del mundo, vinculado a la ilustración y la literatura infantil.
Una exposición con los finalistas en Zaragoza
De entre los 654 proyectos presentados, dieciséis han sido seleccionados como finalistas y forman parte de una exposición que acaba de inaugurarse en la Escuela Superior de Diseño de Aragón.
La muestra permite descubrir tendencias, estilos y narrativas visuales procedentes de distintos países, ofreciendo una panorámica del panorama actual de la ilustración infantil internacional. La exposición podrá visitarse en Zaragoza antes de iniciar una itinerancia por diferentes escuelas de arte y diseño de España.
El libro-álbum ganador se ha anunciado en las jornadas Encuentrazos
El proyecto ganador de esta edición se ha dado a conocer en el marco de las jornadas Encuentrazos, que se celebran cada año en la ESDA. Este encuentro reúne a ilustradores y diseñadores gráficos con estudiantes de escuelas de arte y de diseño de distintas ciudades españolas, convirtiéndose en un espacio de intercambio, aprendizaje e inspiración para el talento emergente del sector.

El álbum ganador se titula “Historia de un helado” de la ilustradora española Susana Marinas. El jurado ha querido destacar la frescura y viveza de sus ilustraciones y la sencillez de la historia, una anécdota cotidiana cercana a la vida de los más pequeños detrás de la que se pueden encontrar otros temas, la complejidad escondida tras la aparente simplicidad.
Un cuento con el que los niños y niñas podrán disfrutar y divertirse, pero también sorprenderse, indignarse, emocionarse…
Sobre la ilustradora ganadora
Susana Marinas se licenció en Derecho, pero desde niña le apasionaba dibujar. Paso de ser autodidacta y del aprendizaje a través de los libros de otros ilustradores a formarse haciendo cursos y másteres para llevar a cabo su sueño de dedicarse a la ilustración de manera profesional.

Como ella misma dice, “Cada día me esfuerzo por no perder la capacidad de asombro ante un sonido, un olor o una imagen; cualquier detalle que enriquezca mi vida, aunque sea por un instante, para después transformarlo en una historia. Para mí, la ilustración es eso: escribir con imágenes y hacer volar la imaginación de quien las mira, invitándole a crear las suyas propias.”
“Historia de un helado” comenzará un proceso de edición y se transformará este otoño en un álbum ilustrado publicado por Apila Ediciones que llegará desde Zaragoza a las librerías de toda España y también fuera de nuestro territorio. La obra supondrá, además, el salto al ámbito profesional para su autora, su sueño cumplido.
Álbum Ilustrado
Anna Pedron ilustra el poemario ‘Y cien tesoros más’
‘Y cien tesoros más’ contiene quince composiciones repletas de emoción, elegancia y sensibilidad. A través de metáforas de gran belleza y calado lírico, Franca Perini formula preguntas retóricas sobre el mundo de las niñas y los niños -la realidad, los sueños, la dimensión del tiempo…-lanzando certezas rotundas en su profundidad y sencillez. Estos poemas ensalzan el afán de los más pequeños por ahondar en la esencia del entorno, su audacia para la exploración, esa inagotable curiosidad de la que nacen la capacidad para el asombro y el desarrollo de una sorprendente lógica infantil.
La autora insta a los adultos a respetar y a tratar con rigor los interrogantes de los niños y las niñas, dándoles rienda suelta para que expresen sus ideas, en una clara defensa de la libertad creativa. Y pese a que tratan de huir de una infancia que viven intensamente, es en la inocencia y la autenticidad de estos primeros años donde atesoran su máximo poder. La editorial Kalandraka edita este poemario ilustrado por Anna Pedron, con la que hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este proyecto.


Primero, cuéntanos cómo nació este proyecto. “El proyecto nació de una solicitud de la Editorial Kalandraka para crear un libro de poemas ilustrados, escrito por Franca Perini, con quien colaboré en el libro de 2019 «L’infilitrice di lacrime» (La enhebradora de lágrimas), de la misma editorial”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En sus páginas, los lectores descubrirán pequeños mundos poéticos que muestran preguntas, experiencias y emociones típicas del crecimiento de todos los niños: miedos y logros, dificultades y alegrías, descubrimientos y esperanzas, oscuridad y luz. Las ilustraciones se formaron buscando e identificando el hilo conductor que une un poema con el siguiente”, nos cuenta Anna Pedron.
¿Qué te parecieron los poemas de Franca la primera vez que los leíste? “Siento un gran respeto y admiración por la escritura de Franca. Percibo una gran profundidad emocional en sus palabras, lo cual es conmovedor. Palabras y contenidos nunca predecibles ni banales, que abren nuevas visiones.
«Y Cien Otros Tesoros» no ofrece poemas fáciles de ilustrar, pero a través de la comparación de nuestras sensibilidades y los diálogos resultantes, pude captar su significado más oculto para expresarlo a través de mis sentimientos y mi técnica”.



¿Cómo fue el proceso que condujo a la creación del libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, experimentación, quizás incluso bocetos en un cuaderno… “Como en todos mis proyectos, las fases de estudio, investigación y análisis requieren un tiempo largo y reflexivo -continúa Anna Pedron-. Primero, siento la necesidad de ahondar paso a paso en las profundidades del texto hasta sentir que también es mío. Inicialmente, para este proyecto, había pensado en insertar hojas de papel vegetal dentro del libro para dar transparencia y movimiento a las imágenes: de esta manera, las ilustraciones individuales podrían transformarse en algo «diferente» al pasar las páginas. Tras una cuidadosa discusión con la editorial, esta opción no fue viable debido a limitaciones técnicas.
Sin embargo, al desarrollar el storyboard, mantuve la estructura original del proyecto: mediante el uso de herramientas técnicas (grafito, pasteles acuarela, acrílico, pincel), confié únicamente a las ilustraciones el dinamismo pictórico que consideré necesario”.
¿Qué dirías que hace únicas a las ilustraciones de poesía? “Las ilustraciones no se utilizan para explicar el significado del poema. El texto poético se presenta al lector de forma abierta, jugando con el sonido, el ritmo y las sugerencias emocionales. El ilustrador se mueve en un espacio particularmente libre para imaginar y experimentar”, asegura Anna Pedron.



¿Qué caracteriza tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Quizás el aspecto más significativo de este proyecto sea el uso del grafito para crear amplios campos que sirven de fondo para los temas representados. En el contraste entre blanco/negro/color, quise expresar simbólicamente las diferentes dimensiones emocionales propias de la infancia y el proceso de crecimiento de niños y niñas: curiosidad, alegría, asombro, pero también miedo, dolor, soledad… También experimenté con una mayor libertad de expresión gráfica, yendo más allá de las formas de mi estilo habitual”.
¿Qué técnicas utilizaste? “Utilicé grafito, pastel acuarela y acrílico blanco sobre papel Fabriano de 300 gramos, creando las ilustraciones estrictamente a mano y sin intervención digital”, afirma Anna Pedron.
Cuéntanos brevemente el proceso creativo de este libro. “Mis imágenes se inspiraron en los textos poéticos. Intenté encontrar una continuidad visual y una dimensión narrativa entre un poema y el siguiente. Utilicé el color simbólicamente, contrastando la oscuridad, la sombría del grafito, con la luminosidad, la alegría de los colores brillantes”.
¿Cuál de los poemas del libro te gusta más? “Mis poemas favoritos son «Árboles», «Oscuridad» y «Mar».
¿En qué estás trabajando ahora? ¿Tienes algún proyecto nuevo? “Además de los libros ilustrados, imparto talleres de arte con niños y adultos. «En el cajón», tengo un proyecto de libro que me apasiona especialmente y que espero desarrollar pronto. Esta vez, mis ilustraciones inspirarán el texto de un autor: un proceso inverso a los caminos de diseño que he seguido hasta ahora en mi experiencia”.
Álbum Ilustrado
Mariana Ruiz Johnson nos lleva a dar ‘Una vuelta al año’
‘Una vuelta al año’ nos propone acompañar a una simpática familia de ratones humanizados en su vida cotidiana siguiendo el ciclo de las estaciones. Se trata de un relato de estructura circular para prelectores y primeros lectores: sin citar los meses, nos sitúa a principios de enero, en pleno invierno, cuando predomina la estancia en el hogar y la posibilidad de disfrutar de la nieve; sigue en primavera con la floración y el aumento progresivo de las actividades de ocio al aire libre con otros habitantes del barrio; después llega el verano con el calor, los juegos en la playa y la piscina; y avanza al otoño con la caída de las hojas y la vuelta al espacio doméstico, para retornar al tiempo invernal, con los encuentros en torno a las celebraciones navideñas.

Así nos presenta la editorial Kalandraka este álbum ilustrado de Mariana Ruiz Johnson que reúne una selección de vivencias propias de cada etapa -desde lo anecdótico hasta acontecimientos destacados- que suceden en distintos momentos -mañana, tarde, noche- y en las que la infancia se reconoce.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Hace varios años, por diversión, yo posteaba algunos dibujos rápidos en Instagram. En ese entonces -ahora tengo una relación más distante con las redes- me parecía una forma muy fácil de publicación y de interacción con mis lectores. Una de esas series se llamaba «Pequeños lujos» y recogía distintas escenas y rituales vinculadas a las estaciones, que iba dibujando a medida que las registraba en mi vida cotidiana. Por ejemplo, un pequeño lujo del verano es desayunar helado, o andar ligeros de ropa. En otoño, atravesar un remolino de hojas o reencontrarse con la lana de los abrigos. Ese registro me hizo tomar más conciencia de la naturaleza cíclica del año, de alguna manera me ayudó a estar más presente en las cosas que cada estación tiene para ofrecer. Cuando la editorial canadiense Greystone me contrató para hacer un libro, presenté un texto inspirado en esos Pequeños lujos y a las editoras les gustó”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Espero que encuentren un libro divertido, con ilustraciones cotidianas y humorísticas, y un texto escrito en segunda persona que interpela directamente al lector, que va relatando todas las cosas que le sucederán en un año y con los cambios de las estaciones. Todo esto a través de las vivencias de una familia de Ratones, en una ciudad llena de personajes que son animales antropomorfos. Desde lo más pequeño, vinculado al clima y los cambios en el ambiente, hasta lo más trascendental, como el crecimiento de los niños, los aprendizajes, y los cambios en la familia. Creo que es un libro bastante complejo y profundo, pero con una apariencia divertida y liviana”, afirma Mariana Ruiz Johnson.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Trabajé mucho con Kallie George, mi editora de Greystone Books. Ella fue sugiriendo cosas en el texto, que trajeron profundidad a mis ideas. Primero trabajamos el manuscrito y luego pasamos a una instancia de diseño de personajes. Hice varias pruebas de personajes antropomorfos, siempre inspirada por el gran Richard Scarry pero intentando dar una vuelta de tuerca más contemporánea a los vestuarios y actitudes -aquí debo nombrar a Bojack Horseman, que también trabaja muy bien la humanización de animales-. Y por supuesto hubo una larga etapa de boceto, en la cual trabajé mucho el ritmo de la secuencia, la alternancia entre viñetas de cómic, páginas simple al corte o páginas dobles”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Hay escenas corales con muchísimos personajes, vistas alejadas y muchas cosas pasando al mismo tiempo -continúa Mariana Ruiz Johnson-. Por ejemplo, un concierto, un mercado al aire libre, una piscina. Puse mucho trabajo en la expresividad de los personajes, en reflejar la personalidad y el humor de las escenas. Casi como pensando en tiras cómicas. Hace rato que estoy profundizando en el dibujo, en la línea como principal expresión. Esto se diferencia de trabajos anteriores, como otros libros publicados por Kalandraka que son más pictóricos. Acá el dibujo es protagonista”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabajé con un entintado a mano utilizando marcadores y estilógrafos de diferentes puntas para lograr distintos efectos, con contornos más gruesos y achurados finos que sugieren cierto volumen. El color es digital y para ese proceso conté con el trabajo de mi marido, Pato Campini, que me está asistiendo en estos procesos ya que lleva mucho trabajo de digitalización”.

Hay una ilustración que nos gusta especialmente, que es la escena en la que toda la familia está sentada viendo la tele. Cuéntanos un poco más sobre esa ilustración. “Hace unos años mi papá enfermó de Alzheimer y eso me hizo pensar mucho en los cuidados de las personas mayores o enfermas y en cómo es una realidad de muchas familias -nos cuenta Mariana Ruiz Johnson-. Pensé que es algo poco representado en las familias de las ficciones para las infancias. Por eso hay un abuelo viviendo con la familia de los ratones y es parte de las escenas cotidianas de los niños. En la escena de la tele, el abuelo está dormido y todos comparten una manta. También me inspiré en una escena muy personal porque en casa, con mis hijos, hacemos los viernes noches de cine”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Si, siempre trabajo en varios proyectos a la vez. Entre ellos, un nuevo libro para Greystone que trata sobre un mercado y los procesos artesanales detrás de las cosas que se venden allí. El proceso está siendo similar al de este libro”.
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