Álbum Ilustrado
Sol Ruiz nos guía por la vida y obra de Guillermo del Toro
Conozco a un niño al que le aterrorizaban los monstruos. Un día se armó de valor y decidió hablar con uno de ellos. Este es el universo fantástico del director de cine ‘Guillermo del Toro, el niño que pactó con los monstruos’. La editorial Libre Albedrío nos invita a descubrir la biografía de uno de los directores de cine más fantásticos de todos los tiempos: Guillermo del Toro. Una aventura llena de misterios y desafíos, de criaturas extraordinarias y películas inolvidables como Hellboy, La forma del agua, Pinocho o Pacific Rim, entre otras. De la mano de Sol Ruiz, entramos en un universo cinematográfico fascinante y en la vida de un creador único.


¿Dónde está el origen de este proyecto? “El origen es mi anterior publicación ‘El libro secreto de los vampiros’, y es que durante el proceso de documentación averigüé un montón de curiosidades sobre el director de Nosferatu de 1922, Friedrich Wilhelm Murnau, y es que soy una apasionada de este tipo de cosas. Si escribo sobre vampiros, estudio sobre mitos y leyendas, consumo cine relacionado, leo libros sobre el tema… Soy un poco obsesiva con conocer pequeños detalles. Hablando de estas cosas con mi editora, Gema Sirvent, que ya me conoce… ella misma me preguntó si me apetecería ilustrar y escribir sobre un director de cine, y directamente me ofreció poder hacer la biografía de Guillermo del Toro. La verdad es que no podía haber elegido mejor director, amo su cine y en casa habíamos visto sus películas varias veces… Pero esta era la primera vez que hacía algo por encargo, así que le pedí que me dejara un tiempo para estudiar sobre él y ver cómo enfocarlo”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? «No quería que fuera una simple biografía, sino que pudiera leerse como una historia -nos cuenta Sol Ruiz-. Profundizando en la vida de Guillermo del Toro me di cuenta de que era un niño que había vencido sus miedos y los había transformado en admiración y respeto por aquellos monstruos que le asustaban, ya que se había dado cuenta de que sufrían por ser diferentes. Creo que es un mensaje que se repite a lo largo de todo su cine, además de otras muchas cuestiones, como el recuerdo, el amor… A través de esa historia de niño, se va construyendo su cine, busqué entre sus vivencias de la infancia relaciones con sus películas, libros que leía de pequeño, películas que le habían marcado, anécdotas que le habían ocurrido de niño… y para cada película encontré a ese Guillermo”.
¿Cómo ha sido el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… Imagino que mucho cine… “Mucha, mucha, mucha documentación, no sólo leí su biografía, ‘Del Toro por del Toro’, de Antonio Trashorras, sino horas y horas del maestro en canales como YouTube, donde habla de su trabajo, de sus películas, da consejos, habla de su vida… Ha sido como asistir a un máster -confiesa Sol Ruiz-. Por supuesto revisionado de todas sus películas por orden cronológico, así podía ir viendo su evolución como director”.


“En este punto tengo que dar las gracias a mi familia que ha pasado varios meses viéndolas conmigo, de hecho fue mi hijo el que se dio cuenta de que había elementos que se repetían de una película a otra, objetos, planos… Hicimos una labor de estudio pormenorizado de cada película. Pero además, conforme iba leyendo sobre él, me di cuenta de que teníamos un montón de cosas en común, dibujos que habíamos visto de niños, películas, lecturas que compartíamos… y si alguna no me la había leído en su momento, lo hice ahora para tener sus referencias y entenderlo, como Cumbres Borrascosas, que lo leí durante este proceso de documentación”.

“En cuanto al dibujo tardé mucho en dar con el personaje del fauno, que para mí era la clave de esta historia -continúa Sol Ruiz-. Hay mucho dibujado, mucho fan art y no quería ver muchas referencias, así que me dejé llevar un poco e hice un pequeño fauno que iba a crecer a su lado. Suelo empezar mis libros con una ilustración completa, donde aparece el personaje principal y un poco refleja la atmósfera que seguirá el resto de ilustraciones. Le mostré la ilustración a Gema en la Feria de Bolonia del año pasado y supe que iba por buen camino”.

“Respecto al personaje de Guillermo del Toro, no tenía mucho material de pequeño, así que de una sola foto que encontré junto a sus hermanos y por descripciones que él hace de sí mismo, creé su personaje de niño. Curiosamente, es el primer libro que ilustro en el que el personaje principal va creciendo a lo largo de muchos años, así que cada ilustración tiene una media de diferencia de edad de entre cinco y diez años. He de confesar que tengo el ordenador lleno de miles de fotos del director, rodando, en estrenos, de artículos… Creo que llegué a soñar con él como si fuera de la familia. Como curiosidad, la imagen de su madre está basada en una foto que encontré de ella de joven”.

“Como era un proceso completo, es decir texto e imagen, escribí primero la historia que quería contar, y luego iba dibujando poco a poco, creo que no hice un storyboard completo, solo dividiendo las escenas según creía que debían aparecer. Y luego fui dibujando una a una”, afirma Sol Ruiz.
¿Cómo era tu relación con el trabajo de Guillermo del Toro antes de este proyecto y cómo ha cambiado tras terminarlo? “Antes de este proyecto su cine me gustaba, tenía ese punto de fantasía oscura que tanto me agrada, pero después de conocer toda su historia lo que siento es admiración absoluta, creo que la gente no sabe realmente todo lo que hay detrás de este director y espero que en este texto se quede reflejado parte de ello. La verdad es que después de estudiar con tanta profundidad me asombra la determinación que tiene, creo que es un punto que ha sido muy importante para conseguir llegar hasta donde ha llegado”.
¿Cual es el trabajo de Guillermo que más te gusta? «Sin duda para mí es ‘El Laberinto del fauno’, me siento identificada con esa niña que vive en un mundo de fantasía… Creo que hasta que no fui mayor no me di cuenta de que era una película muy cruda sobre la guerra… Para mí siempre había sido un cuento de hadas”, asegura Sol Ruiz.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Las ilustraciones tienen muchísimas referencias a su cine, pero creo que solo él podrá darse cuenta. Por ejemplo, el libro está dividido visualmente en dos partes, hay dos paletas de color que aparecen representadas en el cine de Guillermo, una más azul, oscura, terrosa para el mundo real, y otra dorada, roja y brillante para el mundo de fantasía. En este caso utilicé la primera paleta de color para su mundo real, cuando era un niño con el que se metían en la escuela, y la segunda para su cine, cuando su vida se llena; así hay un montón más de detalles. En la ilustración en la que se encuentra con el fauno en su habitación hay detalles de cada una de sus películas, y referencias a toda su infancia, quería hacer un guiño a la película Dentro del laberinto, una de mis preferidas y que también era un referente para él”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “La técnica usada es digital, aunque tengo un digital muy basado en manchas y texturas que yo misma realizo y escaneo. Uso máscaras o recortes sobre el boceto a modo de grabado digital”.
Háblame del trabajo en las guardas, que también es interesante… «En las guardas decidí hacerme un Guillermo (risas), que él usaba decorado de otras películas y lo iba reutilizando… Pues yo decidí hacerme este gabinete de curiosidades e incluir de forma secreta elementos de mis libros anteriores. Además él es un gran coleccionista, así que no podía dejar pasar la oportunidad de crear una estantería llena de objetos curiosos que aparecen en sus películas”.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. Creo que al finalizarlo me di cuenta de dos cosas, la primera que se había convertido en un homenaje hacia él. De hecho estuve tan implicada durante el proceso de documentación que antes de que se supiera yo incluí en la última página cuál iba a ser su siguiente película -afirma Sol Ruiz-. Hablaba con mi editora y le decía, yo creo que sí, que está trabajando que lo he visto en Groenlandia grabando… y acerté. Y la segunda, la sensación de haber transmitido esta admiración a los lectores. Recibo mensajes diciéndome que después de leerlo han querido ver de nuevo todas sus películas y que las han visto con otros ojos”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Siempre ando en algún proyecto, es algo que también me ha reforzado conocer tan a fondo la figura de Guillermo del Toro, y es que él, siendo tan grande, tiene cajones llenos de historias… Si no estoy con algún encargo, escribo y realizo mis propios proyectos. De momento acabo de publicar como ilustradora ‘Kokoro y el Mar’, escrito por María Belón (proyecto que surgió justo cuando acababa de entregar los artes finales de Guillermo). Después del verano habrá novedades, en las que he estado trabajando, y actualmente estoy inmersa en otra biografía de otro director de la que no puedo dar muchas pistas”.
Álbum Ilustrado
Mercè Galí nos cuenta lo que hay detrás de ‘Un artista es…’
¿Qué es un artista? ¿Qué inspira su creatividad? Quizá no haya una sola respuesta, pero lo cierto es que todos y todas compartimos la capacidad de imaginar, de emocionarnos y ¡de crear cosas extraordinarias! ‘Un artista es…’ es un pequeño manifiesto que pretende desmitificar las ideas preconcebidas sobre el arte, y nos hace sentir más cercanos a la figura del artista y a su manera de ver el mundo mediante la imaginación y la libertad creativa… Un álbum de Marta Ardite y Mercè Galí que edita Juventud. Con Mercè charlamos un poquito más sobre su trabajo en este libro.

¿Cómo nace este proyecto? «El proyecto nace a partir de la propuesta de Elodie, de la editorial Juventud. Ella y Marta pensaron que podía encajar conmigo y me enviaron el texto. Desde el inicio me dieron libertad para desarrollar el proyecto y darle una vuelta personal, tanto a nivel visual como narrativo».
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? «Encontrarán un álbum que invita a lecturas abiertas y a generar debate entre lectores de distintas edades. El libro aborda un tema que ha sido tratado muchas veces, pero desde una mirada muy vinculada al mundo del arte y a las personas que trabajamos en disciplinas creativas. Comparto muchas de las características que Marta describe en el texto y quise expresarlas desde el juego, la experimentación y una mirada muy personal», nos cuenta Mercè Galí.

«La relación entre texto e imagen es fundamental: uno no funciona sin el otro. En cada doble página el lector conecta lo que lee con lo que ve. El libro comienza con un diálogo entre Pau y su hermana Greta, a partir de la pregunta ¿qué es un artista?, y Pau va enumerando distintas características que siente que definen a un artista. Cada definición se traduce visualmente de una forma distinta. En algunas páginas se habla de inventar mundos, con guiños a artistas como Joan Miró; en otras, el collage, la fotografía o la poesía visual ayudan a ampliar el significado del texto. La idea es que cada lector complete la lectura desde su propia experiencia».

«En una de las dobles páginas aparece una fotografía integrada en la ilustración de mi hermano y mía cuando éramos pequeños, con las rodillas bien sucias. Me vino esta foto a la cabeza cuando leí este enunciado. En este caso encajaba perfectamente con el texto que habla de experimentar, ensuciarse y explorar nuevos caminos… Joan es escenógrafo y ambos hemos seguido caminos relacionados con el arte. Me gusta hacer este tipo de guiños cuando tienen sentido dentro del libro», afirma Mercè Galí.

¿Qué dirías que caracteriza las ilustraciones de este libro? «Cada doble página es como una pequeña sorpresa. Cuando empiezas el libro ya sabes que no se repiten las técnicas y esperas algo nuevo en la siguiente. Las imágenes se inspiran directamente en las definiciones del texto. He trabajado mezclando collage, fotografía, tinta china, acuarela, frottage, lápiz de color, estarcido, técnicas digitales y gyotaku, buscando siempre coherencia con lo que se está contando».
¿Con qué técnicas te sientes más cómoda? «Me gusta experimentar y mezclar materiales, pero siempre intento mantener un equilibrio entre trazo, mancha y color -continúa Mercè Galí-. Me interesa especialmente el trazo manual y dejar espacio al azar y a lo imperfecto, aunque después sea yo quien decide qué permanece en la imagen».

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? «Este verano terminé el álbum “Niño Tejuela” (Pehuén) y después trabajé en dos libritos de canciones tradicionales para Combel: Si fa sol de cantarelles y Mi sol si de cantinelas. Por último ilustré “Rondas para susurrar” para Muñeca de Trapo (Chile), un proyecto muy lindo escrito por Eugenia Roman. Ahora estoy con “Crecer” para Amanuta. un libro informativo que sigue la línea de “Nacer” con texto de Eugenia Perrella».


Álbum Ilustrado
Albert Asensio nos abre las puertas del Gran Teatre del Liceu
‘Me llamo Liceu’ es una memoria viva del Gran Teatre del Liceu, narrada en primera persona por el propio teatro que revela recuerdos, emociones y secretos a través de las historias que han dado forma a su alma y a sus espacios emblemáticos. En coedición entre Nórdica Libros y el Gran Teatre del Liceu, hablamos de este trabajo con su autor, el ilustrador Albert Asensio.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Este proyecto nace a propuesta del Gran Teatre del Liceu junto con la editorial Nórdica. La idea era crear un libro que explicara el Liceu desde una mirada distinta, accesible y cercana, especialmente pensada para el público familiar, pero con las características propias de un álbum ilustrado, donde texto e imagen se combinan para contar la historia de forma inseparable. Desde el inicio me resultó muy adecuado que fuera el propio edificio quien se presentara y contara su historia en primera persona. A partir de ahí comenzó un proceso laborioso y muy estimulante de inmersión en el teatro”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un recorrido visual y emocional por el Liceu, por sus espacios más emblemáticos y también por aquellos que normalmente permanecen ocultos al público -nos cuenta Albert Asensio-. Es un libro que habla de historia, de memoria y de arquitectura, pero también de personas, de oficios y de emociones. Hay una voluntad clara de invitar a detenerse, a observar los detalles y a descubrir pequeñas historias dentro de la historia del teatro, dejándose envolver por la atmósfera propia del Liceu”.
Nos interesa mucho que nos hables del trabajo de documentación e investigación. “La documentación fue fundamental y se extendió durante aproximadamente un año. Incluyó varias visitas al Liceu, acceso a archivos, entrevistas con personas que trabajan allí y horas recorriendo pasillos, camerinos y espacios técnicos. Tuve la suerte de poder asistir también a varios espectáculos para observar no solo el edificio, sino al público y su relación con él. Concretamente, uno de ellos, La torre dels somnis, fue una fuente de inspiración clave para este proyecto. Todo ese material debía transformarse después en una narrativa visual comprensible”, relata Albert Asensio.

¿Cuál dirías que ha sido tu mayor descubrimiento tras ese proceso? “Sin duda, todo lo que sucede detrás del escenario. La cantidad de personas, oficios y procesos que hacen posible cada función es impresionante y, en gran medida, invisible para el espectador. Descubrir esa “ciudad interior” que habita el Liceu fue uno de los grandes hallazgos, y quise que tuviera una presencia muy clara en el libro”.

¿Cómo ha sido tu relación con este espacio antes, durante y después del proyecto? “Antes de este proyecto apenas conocía el Liceu. Fue gracias al libro y a la generosidad del teatro, que me abrió sus puertas, que pude descubrirlo y acceder al corazón del edificio. Durante el proceso establecí una relación muy cercana con el espacio y con las personas que lo hacen posible, y después esa experiencia se ha convertido en un vínculo especial”, confiesa Albert Asensio.
Además de la documentación, ¿cómo fue el trabajo previo al libro? ¿Hubo una fase de pruebas y bocetos? “Sí, hubo mucho trabajo previo en cuadernos: bocetos, pruebas de composición, estudios de color y su simbología y de atmósferas, creo que una parte muy importante de este lugar. Decidir qué se mostraba y cómo, y establecer el diálogo entre imagen y texto. Ese trabajo previo es esencial para que el libro funcione de manera orgánica; es en el storyboard donde realmente se comprueba si esa simbiosis entre lo narrativo y lo gráfico funciona bien”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones en este libro? “Creo que destacan por la atención al detalle y por una clara voluntad narrativa. Cada ilustración intenta contar algo más allá de lo evidente. Hay una búsqueda constante de equilibrio entre el rigor arquitectónico y una mirada emocional y humana, donde los personajes —especialmente los niños— tienen un papel muy importante como reflejo del asombro y la curiosidad. Asistí como espectador a varias visitas escolares al teatro, y ver las caras de asombro de los niños en su primer contacto con el Liceu fue, en sí mismo, todo un espectáculo”, afirma Albert Asensio.
¿Con qué técnicas trabajaste? “El trabajo está realizado principalmente con técnicas tradicionales: dibujo a mano, mucho trabajo a lápiz con especial atención a las perspectivas, acrílico y otros recursos pictóricos como salpicados o collage. Posteriormente hay un acabado digital necesario para la reproducción en imprenta, pero siempre intentando conservar la calidez y la frescura del trabajo artesanal”.


Danos unas pinceladas más sobre el proceso de elaboración. ¿Qué ha sido lo más difícil y lo más gratificante? “Lo más difícil fue sintetizar tanta información y tanta historia en un formato de álbum ilustrado sin perder el valor narrativo propio de las ilustraciones, evitando que se convirtiera en un álbum meramente biográfico. Lo más gratificante, sin duda, ha sido poder dar forma a un proyecto tan especial, ver cómo el Liceu se convierte en un personaje vivo y sentir que el libro puede despertar curiosidad, emoción y asombro en lectores jóvenes y no tan jóvenes. Además, con este proyecto me estrené como espectador en mi primera ópera, lo que lo hace aún más significativo”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy inmerso en varios proyectos editoriales. La mayoría están relacionados con la poesía: uno dirigido al público infantil y otro para jóvenes y adultos, centrado en la poesía de la Generación del 27. Además, este año, aprovechando la reimpresión de la primera colección que realicé para la editorial Juventud sobre animales y sus hábitats, publicaremos dos nuevos títulos que ampliarán la serie”.
Álbum Ilustrado
Alejandra Fernández y ‘El libro de los mares extraordinarios’
¿Y si los mares pudieran contarte sus secretos? Desde el mar Rojo hasta el mar Amarillo, del mar de Coral al Mediterráneo, ‘El libro de los mares extraordinarios’ es una travesía por paisajes reales y legendarios, un viaje para descubrir criaturas sorprendentes, arrecifes que laten como ciudades vivas, aguas que cambian de color y mitos que duermen bajo las olas. En este libro, la naturaleza y las grandes historias navegan juntas: aprenderás sobre el origen de los mares, qué criaturas habitan sus profundidades y cómo las leyendas y el conocimiento científico se entrecruzan en muchos rincones del mundo marino. El mar es origen, viaje y misterio… y este libro es una invitación a sumergirse en todo lo que guarda en su interior. Un trabajo de Alejandra Fernández Mingorance, con la que hemos charlado alrededor de este proyecto que edita geoPlaneta.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Tengo que reconocer que el detonante de este libro fue otro proyecto aún no publicado. Trata sobre un mar que ya no existe en medio de Asia Central. Este proyecto me marcó mucho, porque me hizo pensar en cómo un mar puede definir la identidad de la gente que vive cerca y qué pasa si ese mar desaparece. Cuando se lo enseñé a geoPlaneta les gustó mucho, pero no encajaba en su catálogo, así que me propusieron hacer un libro más global y contar historias sobre mares de todo el mundo… Si te soy sincera, al principio me abrumó la idea, no sabía cómo empezar, qué contar. Al darle vueltas fue cuando me di cuenta, que había muchos posibles enfoques y de cómo ha influido el mar en nuestra historia, en nuestras creencias, en nuestro arte”, asegura Alejandra Fernández.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “El libro habla de 16 historias que a mí me fascinaron. No quería limitar la visión del mar a un solo enfoque así que decidí partir el libro en cuatro capítulos que me permitían abarcar todo tipo de historias: Cuatro historias sobre formas de vida marinas; Cuatro aventuras o desventuras navales; Cuatro paisajes donde el mar no es sólo azul; y tres historias más relacionadas con creencias, mitos o ensoñaciones y un mar en la Luna”.
“También es un libro-juego porque dentro del texto principal se pueden encontrar marcas o pistas que nos llevan a otras páginas con curiosidades -continúa Alejandra Fernández-. Por ejemplo, una historia trata de un vikingo que decide embarcarse con toda su familia y atravesar el mar de Noruega sin mapa en busca de una “tierra de nieve”. Su historia acaba por salir en uno de los primeros libros islandeses y que se considera un registro genealógico de Islandia y el nacimiento de las sagas islandesas. Estos datos no forman parte de la historia central pero son microhistorias que nos llevan a sumergirnos más aún en el mar”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, también después de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Ha sido un viaje apasionante, he aprendido mucho. Lo maravilloso de la documentación es que no quieres que acabe. A veces entras en bucle porque es muy difícil ponerte a trabajar. A lo largo de todo el proyecto tuve un cuaderno de trabajo, ahí apuntaba cada libro, cada documental, podcast que me llamaba la atención y preguntas, muchas preguntas. Era un apoyo para trazar un mapa de dudas sobre la historia y la estructura que iba a tener la ilustración. Pero en todo el proceso tuve también mucha ayuda de mi editora María García Freire y la mirada técnica de Greta Boix que han sido una aportación valiosísima para poder hablar de algunos conceptos que se meten en materia más científica”.

¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento tras ese proceso o qué te ha sorprendido más? “Pues como te decía he aprendido muchas cosas. No tenía ni idea de que el mar Negro guarda en su lecho un espacio que conserva los barcos naufragados, un auténtico museo de civilizaciones gracias a la falta de oxígeno de su capa profunda. Tampoco conocía la película de Jaques Cousteau “Le monde sans soleil” que disfruté tanto y que me hizo hablar de su ciudad sumergida en el mar Rojo. O la belleza de la cultura de los pueblos nativos costeros del mar de Bering… Y especies fascinantes. Hay babosas marinas que tienen colores hipnóticos y formas preciosas, o peces que parecen de otro planeta como el pez Luna que sale en el capítulo del mar Rojo. Hay historias muy bonitas”, afirma Alejandra Fernández.

De todos los mares que reflejas en este libro, ¿con cuál te quedas? “¡Imposible! no podría escoger solo uno”.
¿Cuánto tiempo te ha llevado este proyecto? “He tardado dos años en hacer este libro. Aunque al final casi me ha faltado tiempo”.
¿Qué nos cuentas del álbum ilustrado informativo como herramienta? “Para mí este libro es en esencia un libro de historias. Diría que un libro informativo es solo el marco donde poner lo que quieres contar. Al final lo importante es la historia, luego tú decides si ese libro va a centrarse en las cifras, o en la denuncia, o en el formato periodístico, o humorístico… pero pasa igual con un texto de ficción. La no ficción te aporta peso, se refiere a algo que ha pasado, pero todas las historias llevan algo de ficción, de interpretación, de enfoque personal, así que para mí normalmente el libro informativo es una invitación a mirar a través de mis ojos una parte de la realidad, sin una función más allá”, confiesaAlejandra Fernández.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Para este libro quería que cada mar se percibiera distinto. Necesitaba mostrar que cada mar es único en sí mismo aunque el azul llene los huecos. Decidí dejar que fuera la historia la que me marcara qué tipo de ilustración debía usar. La primera parte que habla de formas de vida decidí enfatizar el paisaje, mientras que las aventuras náuticas preferí utilizar una mezcla entre panorama y cómic. Para mí era importante mostrar que hay muchos posibles enfoques a la hora de mirar el mar”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Dibujo con tinta negra la base, y luego aplico todo el color en digital. Aunque también hay partes del libro que son totalmente digitales”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “No todo el proceso ha sido igual en cuanto a la dinámica. Primero necesitaba escoger qué historias me parecían más interesantes, luego tenía que encontrar el equilibrio y el espacio adecuado para insertarlas, cada uno de los capítulos contiene cuatro historias de cuatro mares distintos. Tuve que renunciar a muchas historias”, relata Alejandra Fernández. “La mayoría de las veces empezaba por escribir el texto para secuenciar la ilustración. Pero otras veces no sabía cómo encender la chispa de la historia, sabía qué contar pero me faltaba el gancho. En esos casos me ayudaba mucho dejarme llevar por la emoción de la ilustración y hacía el proceso inverso. Por otro lado, las páginas de curiosidades me permitían poder ir metiendo todo lo que no me cabía en la historia y recrearme en ilustraciones más descriptivas y menos narrativas. Ahora lo pienso y ha sido un proceso bastante lúdico porque cada mar era como volver a empezar”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy inmersa ilustrando una preciosa obra de teatro de la que espero poder hablar muy pronto. Y muchos proyectos personales, esos siempre están ahí esperando el hueco para que les dedique tiempo”.
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