Álbum Ilustrado
Neus Caamaño nos dice que somos ‘Casi iguales’
‘Casi iguales’. Humanos, elefantes, koalas, hormigas… A simple vista no nos parecemos en nada, ¿verdad? Sin embargo, nuestra forma de habitar el mundo nos une mucho más de lo que puedas imaginar. En este libro Neus Caamaño explora acciones, gestos y situaciones en las que seres humanos y animales nos movemos de manera similar. Una mirada a los primeros pasos de cuatro bebés en el mundo. Una melodía marcada por los cuatro colores que dan forma a las ilustraciones y por una secuencia de palabras repletas de sonoridad y acordes que no podrás evitar cantar. Un libro editado por A buen paso sobre el que hablamos con su autora, Neus Caamaño.
¿Dónde está el origen de este proyecto? “Después de mucho tiempo trabajando por encargo, me apetecía volver a la sensación tan particular que te da un proyecto personal. No es que vea una gran diferencia entre una cosa y la otra en cuanto al proceso, pero el origen de un proyecto personal, es decir, de algo que nadie te ha pedido, sí tiene un misterio particular por el hecho de partir completamente de cero, de encontrar un hilo del que tirar y ver qué pasa. Es ese típico nervio de la hoja en blanco que, por muy conocido que sea, nunca se acaba de domesticar”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Casi iguales es un libro para prelectores que compara, a través del formato de la doble página, situaciones del mundo animal y del mundo humano. Estas comparaciones, que se basan en la idea de similitud, se pueden apreciar tanto a nivel formal como conceptual y se complementan con un pequeño texto rimado que añade una capa narrativa a la colección de ilustraciones que pueden leerse, también, de forma independiente al texto”, afirma Neus Caamaño.
¿Cómo ha sido el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “A partir de la primera idea de comparación que me vino a la cabeza empecé a hacer esbozos minúsculos de relaciones tanto formales como conceptuales entre animales y humanos. En un momento dado, se me ocurrió que un hilo conductor para esa colección de dibujos que estaba creando podría ser el uso de la palabra entendida a modo de vocabulario. Por ejemplo, la palabra Refugio para un ratón debajo de una seta y una niña debajo de un paraguas. O la palabra Alumbrar para un pez linterna y un niño en una cueva con un frontal. Y así fui ampliando la colección hasta tener una buena cantidad de relaciones. A partir de ahí, fue ir descartando y encontrando maneras de ordenar que dieran un sentido u otro a la correlación de imágenes”.

¿Cómo es ilustrar para primeros lectores? “Desde mi punto de vista, es una experiencia muy interesante: por un lado, hay que buscar la sencillez y la depuración visual, por otro lado, está el reto de encontrar una idea lo suficientemente clara para la comprensión del público prelector pero que al mismo tiempo contenga la cantidad justa de complejidad, de juego. Es algo muy concreto. Hay que dar en el clavo y eso, muchas veces, no es fácil. Hay algo allí que me recuerda al concepto de cómo se construye un haiku”, nos cuenta Neus Caamaño.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Como estábamos diciendo, creo que lo que caracteriza las ilustraciones de este libro, en relación a otros trabajos, es la depuración. Había trabajado antes para público prelector, también con A buen paso (con ‘Hola, mañana’ y con ‘Hola, mi luna’, ambos con texto de Mar Benegas) y fue un proceso en sí mismo el hecho de encontrar el lenguaje pertinente, de adaptar mi forma de trabajar habitual al mundo de los primeros lectores”.
“En el caso de ‘Casi iguales’, como es muy cercano a los clásicos libros de vocabulario, ha venido muy rodada la necesidad de concreción -continúa –Neus Caamaño-. Creo que esta necesidad me ha facilitado el proceso de dar con un lenguaje visual bien sintético y conciso”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Como casi siempre, trabajo con una mezcla de técnicas analógicas y digitales. En este caso, las figuras están hechas con tampones de goma eva y con impresiones con placa de gelatina, usando siempre tinta negra de grabado al agua. El montaje y composición de las formas lo hago en digital, igual que el tratamiento de color y algunos pequeños detalles de línea”.


Imagino que el uso del color en estos libros es muy importante… “Desde el principio veía muy claro que el color debía ayudar a subrayar la sencillez, pero aunque trabajé con una paleta muy restringida, no fue hasta pasado un tiempo que también me quedó claro que los colores se tenían que limitar a 4: uno por personaje, de manera que se potencia la depuración visual al mismo tiempo que el color se convierte en una herramienta para definir los personajes y en una ayuda para identificarlos durante el transcurso de la lectura. ¡No fue nada fácil dar con los 4 colores! Pero ahora, al ver el libro, esas tintas pantone son una de las cosas que más me gustan”, asegura Neus Caamaño.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Como con tantos otros trabajos, de éste puedo decir que no ha sido un proceso fácil. En este caso, el trabajo de elaboración ha sido un recorrido en el que Arianna Squilloni, la editora de A buen paso, ha tenido mucho que ver. Para empezar, aunque la idea salió del concepto de vocabulario, hubo un momento de mi proceso en solitario en el que viré hacia la opción de libro mudo, es decir, de prescindir del texto. Pero al empezar a trabajar con Arianna, me convenció de volver a la opción con texto y, de hecho, fue ella la que propuso introducir la rima. Así, estructuramos el texto en pequeñas estrofas de 3 versos de una sola palabra (remitiendo a la idea de vocabulario) con un cuarto verso final que cerrara con una frase, de manera que lo que acabamos teniendo es algo así como un poema de 4 estrofas que cuenta una pequeña historia a los bebés y lo hace a través de la rima, es decir, a través de una sonoridad rítmica”.

“Y siguiendo con el texto, también me resulta curioso pensar que, aunque soy catalana y el catalán es mi lengua materna, la principal y la que uso a diario, el texto de este libro lo escribí en castellano (y aquí sería interesante investigar el porqué. Imagino que el hecho de vivir en Sevilla puede haber influido bastante). Entonces, cuando estuvo cerrado el texto, Arianna me propuso traducirlo al catalán, propuesta que rechacé enseguida, pero Arianna insistió, me dijo que simplemente lo probara y, mira, finalmente puedo decir que la traducción me gusta mucho y que estoy muy contenta de haberla hecho yo misma. O sea que aprovecho este sitio para agradecerle a Arianna tantos buenos consejos e ideas y tan buen acompañamiento en el proceso de creación”, afirma Neus Caamaño.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora estoy trabajando en un libro de cuentos tradicionales catalanes que me tiene muy ilusionada. Es un imaginario que adoro y que me conecta con mi infancia de una forma muy emocional, desde las entrañas. Es el universo que me formó como lectora y decir eso es casi como decir que es el universo que me formó como ilustradora”.
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Sonia María Luce Possentini y la reivindicación de ‘Por mil blusas al día’
‘Por mil blusas al día’ cuenta la tragedia de la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York en 1911, en la que un incendio provocó la muerte de 129 obreras. Sesenta y dos de ellas murieron al saltar desde las ventanas, intentando desesperadamente evitar quemarse vivas. La mayoría eran inmigrantes y habían llegado a la isla de Ellis con la cabeza repleta de sueños. La autora elige para narrar la historia un punto de vista muy original: el de una blusa expuesta en el escaparate de una tienda situada enfrente del rascacielos, desde donde lo contempla todo. El de la Triangle Shirtwaist fue el mayor accidente laboral femenino de la época y uno de las acontecimientos históricos que dieron pie a la celebración del 8 de marzo.

El libro no habla solo del incendio, sino que también recrea el nacimiento de las luchas de las mujeres por sus derechos laborales; mujeres que, en las manifestaciones, se atrevieron a pedir no solo pan, sino también rosas. Un trabajo de Serena Ballista y Sonia María Luce Possentini, que edita aquí en España A fin de cuentos, y ganador de No Ficción de los BolognaRagazzi Awards 2025. Con Sonia María Luce Possentini charlamos un poquito más sobre este libro.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Una historia real, ocurrida en 1911, pero también una historia de gran actualidad. Trata sobre la emigración, la lucha por los derechos, la explotación y las muertes en el trabajo. Pero también trata sobre la belleza y la esperanza”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a la investigación, la documentación, la experimentación, incluso a los bocetos en un cuaderno… “Sin duda, una extensa investigación histórica, documentos y referencias que me ayudaron a narrar a través de imágenes”, nos cuenta Sonia María Luce Possentini.
¿Cuál fue tu mayor descubrimiento después de todo este trabajo? “Que es un libro actual y atemporal”.
¿Qué fue lo que más te sorprendió tras este proceso? “La capacidad de los niños para comprender de inmediato lo que sucedía a través de las imágenes y, sobre todo, para hacer referencias históricas contemporáneas”.

¿Cómo fue trabajar con Serena? “Conozco a Serena y sus dificultades, y fue un proyecto maravilloso y profundamente compartido”, asegura Sonia María Luce Possentini.
¿Qué significó para ti el reconocimiento de esta obra en Bolonia? “Nunca lo esperé. Fue realmente importante, sobre todo porque un jurado internacional reconoció un libro que considero importante tanto históricamente como en la actualidad. Y, por supuesto, la oportunidad de ver tu obra trascender las fronteras de tu país”.

¿Qué caracteriza tus ilustraciones para este libro? “Me resulta difícil decirlo; dejo que los lectores hagan su propia crítica visual. Sin duda, es un esfuerzo de colaboración entre la editorial y la ilustradora -continúa Sonia María Luce Possentini-. En este caso, trabajar con Fausta Orecchio es un verdadero privilegio, y las cosas bellas nacen, sobre todo, del respeto mutuo. Que es lo que sucedió con este libro”.
¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Sin duda, tener la oportunidad de contar la historia del antes, el durante y el después a través de imágenes sin texto, al estilo de un cómic, por así decirlo. Esto ha permitido a los niños y niñas ver la historia incluso en sus facetas ocultas. De dónde vienen, cómo llegaron, y luego la Isla Elis, que es una historia dentro de otra historia. Una comparación con los nuevos «refugios» y, dentro de ellos, cómo vivía la gente”.

¿Qué técnicas usaste? “Lápices de acuarela y témpera”, afirma Sonia María Luce Possentini.
¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “En muchas cosas… Sí, tengo un nuevo proyecto que estoy presentando en varias reuniones titulado: «La Canción del Mañana», escrito e ilustrado por mí y publicado por Orecchio Acerbo. Una historia vinculada en este caso al relato de mi abuela”.
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Elena Mompó ilustra los poemas de Alex Nogués en ‘Volátil’
A veces un poema llega sin permiso. El poeta tropieza en él. No sabe o no quiere contenerlo. Se sumerge en él. Deja que las palabras lo encuentren. Disfruta de la suerte de estar vivo. Y vuela. ‘Volátil’ es una recopilación de poemas en verso libre sobre una naturaleza viva y llena de encanto, en la que los campos, las playas o las noches se expresan con pinceladas únicas. Poemas de Alex Nogués que ilustra Elena Mompó y edita Akiara Books. Con Elena hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este proyecto.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Nace de una propuesta de Inês, la editora. Nos conocimos en la Feria de Bolonia en marzo, donde le presenté mi trabajo, y tres meses después llegó la propuesta. Me contó que los poemas habían nacido de forma muy espontánea y me envió el texto. Cuando los leí, me encantaron. Además, yo estaba en un momento de mi vida en el que intentaba desacelerar y centrarme en proyectos que realmente me llenaran, y este fue un regalo”, asegura Elena Mompó.
“Buscaban naturaleza, algo muy cambiante, fresco y vivo, que pudiera transmitir la energía de las flores, los árboles que aplauden o el cielo estrellado. También conectaba mucho con mi manera de trabajar, con esa pincelada más gruesa y suelta y el uso del color. Acepté muy rápido; hicimos un Zoom para conocernos mejor y así empezó todo”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Van a encontrar un recorrido muy sensorial, donde la imagen no ilustra de forma literal, sino que acompaña y baila con los poemas. Un libro para detenerse, mirar despacio y dejarse llevar”, afirma Elena Mompó.
¿Qué te parecieron los poemas de Álex la primera vez que los leíste? “Uf, me encantaron. Me puse muy nerviosa y muy contenta porque, como te comentaba antes, conectaban mucho con el momento vital que estaba viviendo. Para mí eran como un paseo: pararte, mirar los árboles, las flores, disfrutar de la luz del sol, de las olas del mar… Disfrutar de estar vivo y de estar presente. Además, el ritmo que tienen es como un balanceo, un baile, como volar de un lado a otro. Te dejan una calma y una ligereza muy bonitas”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Fue una fase muy libre y muy espontánea, sin juzgar demasiado, dejándome llevar por lo que me pedían los propios poemas y la composición de la página. Más que una investigación formal, fue una búsqueda de sensaciones y de lenguaje visual, jugando entre lo abstracto y lo figurativo -continúa Elena Mompó-. Después de esos bocetos diminutos vinieron otros un poco más grandes, pero manteniendo siempre esa frescura. Al final, queríamos que esa espontaneidad y ese movimiento también estuvieran presentes en los originales”.
¿Qué dirías que tiene de singular ilustrar poesía? ¿Es la primera vez que ilustras poesía? “Lo especial es que no tienes una narrativa cerrada. Eso te da mucha libertad, pero también implica una conexión emocional muy fuerte: qué te transmite el poema y cómo decides llevarlo a imagen. Además, creo que abre mucho el juego en el uso del color, la textura y el movimiento, y eso lo he disfrutado muchísimo. Es la primera vez que ilustro poesía y me ha encantado”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Hay algo más gestual, más vivo en la pincelada. Se acerca mucho a mi obra personal, donde el paisaje tiene mucha presencia. Además, el color está muy cuidado. Fue un reto que cada poema tuviera su propia paleta, pero que a la vez todo conviviera de forma coherente dentro del libro. También hay un mimo especial en los detalles: todo está muy cuidado, incluso la tipografía y los títulos, que están hechos a mano”, nos cuenta Elena Mompó.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Todas las ilustraciones originales están hechas con gouache sobre papel. Después, en digital, ajusto contrastes y algunos detalles. Eso me permite trabajar el original con más libertad, sabiendo que luego puedo revisar la imagen al digitalizarla”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Primero mandé una tanda de bocetos y enseguida estuvimos de acuerdo en que la pincelada tenía que ser gruesa y tener mucho movimiento. El reto estaba en cómo compensar páginas más llenas y abstractas, como las olas, con otras más vacías y más figurativas, como las amapolas. Me sentí muy acompañada por la editora -confiesa Elena Mompó-. Hubo algunos cambios: algunas ilustraciones salieron muy rápido, de manera muy intuitiva, prácticamente a la primera, y otras las fuimos trabajando un poco más hasta que nos convencieron a todos. Ha sido un proceso muy fácil y muy bonito, y destaco especialmente la comunicación tanto con la editora como con el autor”.

De los poemas del libro, ¿con cuál te quedas? “Desde el principio me enganchó el de los chopos, esa sensación de que te están aplaudiendo, el ruido de las hojas… Me pareció una imagen súper potente. En ese poema me llegaron muy claras las imágenes del paseo, de encontrarte a ti mismo en contacto con la naturaleza, la sensación de estar tumbado en el suelo mirando el cielo mientras las hojas bailan. Me dio mucho gustito cuando lo leí por primera vez y sigue siendo mi favorito, aunque me cuesta decidirme”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Está a puntito de salir, el mes que viene creo, un libro práctico de reverse colouring. Estamos ultimando detalles. Va a ser un libro con muchísimas ilustraciones de flores, en el que el lector está invitado a intervenirlo con bolis, lápices… Lo he disfrutado mucho y sigue bastante esta línea de mancha libre y pincelada gruesa. Además, estoy trabajando en algún proyecto personal que espero que muy pronto vea la luz 🙂
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Susana Marinas gana el Premio Apila Primera Impresión
654 proyectos procedentes de 72 países han participado en esta edición del Premio Apila Primera Impresión, una convocatoria que vuelve a demostrar cómo la ilustración infantil es capaz de traspasar fronteras y conectar miradas de todo el mundo.
En un contexto global marcado por divisiones y conflictos, el arte y la cultura siguen siendo espacios de encuentro. La gran diversidad de procedencias de los proyectos presentados refleja el carácter internacional de un premio que, año tras año, atrae a ilustradores que sueñan con publicar su primer libro. El certamen está organizado por la editorial aragonesa Apila Ediciones, dirigida por Edu Flores y Raquel Garrido, en colaboración con la Escuela Superior de Diseño de Aragón (ESDA).
Una oportunidad para publicar el primer álbum ilustrado
El objetivo del premio es impulsar la carrera de ilustradores e ilustradoras que se encuentran en el inicio de su trayectoria profesional y que todavía no han publicado ningún libro. El proyecto ganador obtiene la publicación de su primer álbum ilustrado con Apila Ediciones, que posteriormente se distribuye en España, Estados Unidos y Latinoamérica, y puede ser traducido a otros idiomas.

“Cada año nos sorprende la calidad y la diversidad de los proyectos que recibimos. Este premio se ha convertido en una auténtica puerta de entrada al mundo editorial para ilustradores de todo el mundo”, señalan desde Apila Ediciones. A lo largo de sus ediciones, el Premio Apila Primera Impresión ha ido consolidando su prestigio internacional, convirtiéndose en un referente para jóvenes artistas que buscan comenzar una andadura profesional.
El Premio Apila Primera Impresión está abierto a creadores de cualquier nacionalidad, aunque su publicación forma parte de un proyecto editorial de origen aragonés. Gracias a esta iniciativa, tanto los autores como los libros galardonados contribuyen a llevar el nombre de Zaragoza a numerosos lugares del mundo, vinculado a la ilustración y la literatura infantil.
Una exposición con los finalistas en Zaragoza
De entre los 654 proyectos presentados, dieciséis han sido seleccionados como finalistas y forman parte de una exposición que acaba de inaugurarse en la Escuela Superior de Diseño de Aragón.
La muestra permite descubrir tendencias, estilos y narrativas visuales procedentes de distintos países, ofreciendo una panorámica del panorama actual de la ilustración infantil internacional. La exposición podrá visitarse en Zaragoza antes de iniciar una itinerancia por diferentes escuelas de arte y diseño de España.
El libro-álbum ganador se ha anunciado en las jornadas Encuentrazos
El proyecto ganador de esta edición se ha dado a conocer en el marco de las jornadas Encuentrazos, que se celebran cada año en la ESDA. Este encuentro reúne a ilustradores y diseñadores gráficos con estudiantes de escuelas de arte y de diseño de distintas ciudades españolas, convirtiéndose en un espacio de intercambio, aprendizaje e inspiración para el talento emergente del sector.

El álbum ganador se titula “Historia de un helado” de la ilustradora española Susana Marinas. El jurado ha querido destacar la frescura y viveza de sus ilustraciones y la sencillez de la historia, una anécdota cotidiana cercana a la vida de los más pequeños detrás de la que se pueden encontrar otros temas, la complejidad escondida tras la aparente simplicidad.
Un cuento con el que los niños y niñas podrán disfrutar y divertirse, pero también sorprenderse, indignarse, emocionarse…
Sobre la ilustradora ganadora
Susana Marinas se licenció en Derecho, pero desde niña le apasionaba dibujar. Paso de ser autodidacta y del aprendizaje a través de los libros de otros ilustradores a formarse haciendo cursos y másteres para llevar a cabo su sueño de dedicarse a la ilustración de manera profesional.

Como ella misma dice, “Cada día me esfuerzo por no perder la capacidad de asombro ante un sonido, un olor o una imagen; cualquier detalle que enriquezca mi vida, aunque sea por un instante, para después transformarlo en una historia. Para mí, la ilustración es eso: escribir con imágenes y hacer volar la imaginación de quien las mira, invitándole a crear las suyas propias.”
“Historia de un helado” comenzará un proceso de edición y se transformará este otoño en un álbum ilustrado publicado por Apila Ediciones que llegará desde Zaragoza a las librerías de toda España y también fuera de nuestro territorio. La obra supondrá, además, el salto al ámbito profesional para su autora, su sueño cumplido.
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