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Entrevistas

Mariona Cabassa y los colores de la colección Arcoiris

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Dime, mamá, ¿cómo es el color amarillo? Mmm, bueno…, el amarillo es… Ardiente y luminoso, como la estrella más cercana. Dorado y rugoso, como un abanico milenario… ¿Y el verde? Dime, mamá, ¿cómo es el color verde? La colección Arcoiris de la Editorial Juventud es una evocadora y poética colección de libros que nos hará sentir los COLORES como nunca antes: con todos los sentidos. Una pieza de arte gestada desde ambos lados del espectro artístico; el de Marta Ardite, como gestora e historiadora del arte, y el de Mariona Cabassa, como artista. Una obra con el reconocible y colorido estilo de Cabassa, con la que hemos charlado un poco más sobre este proyecto. 

Mariona Cabassa

¿Cómo nace este proyecto? Mariona Cabassa: “Pues la colección de los colores nace gracias a Marta Ardite, que es la escritora. Fue ella un poco la que diseñó el proyecto, la que tuvo la visión, vamos a decir, de que fuera una colección de libros, uno por cada color del arco iris, más el blanco. Y ella lo presentó a la editorial Juventud, que enseguida dijo que sí, y yo fui un poco el último paso. Marta y yo ya nos conocíamos desde hacía muchos años por otros proyectos, no de libro, pero de arte, en los que habíamos colaborado, y Marta vino directa a mí a pedirme si quería ilustrarlo y acepté rapidísimamente”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de estos libros? “Pues yo creo que sobre todo un enfoque bastante distinto sobre qué son los colores, cómo los percibimos o podemos percibirlos. ¿Qué más? Yo creo que imágenes y textos muy evocadores, muy abiertos también, al mismo tiempo. Son libros que enfocan este tema del color de cada libro de una forma muy poética, y creo que son libros que quieren evocar más que conducir”.

Mariona Cabassa

¿Qué te parecieron los textos de Marta cuando llegaron a tus manos? “Pues eso, me pareció que contenían una belleza más poética, evocadora, que eran un punto de vista sobre el tema del color, que es un tema que a mí siempre me ha interesado, no tanto justamente desde un punto de vista teórico, sino desde un punto de vista casi más emocional, lo que nos despiertan los colores en los sentidos, y los textos de Marta iban completamente en esta dirección”, aseguraMariona Cabassa.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Bueno, sobre todo que el tema de tener que dividir en cada libro, dividir los colores, es decir, tener que centrarme y poner toda la atención en que el libro respirara el color del que estábamos hablando. Yo creo que eso ya es un gran cambio, porque, claro, la paleta cromática con la que he trabajado, para las personas que hayan visto los libros o los vean, se darán cuenta de que predomina el color del que se habla, eso no quiere decir que no haya otros colores, y aún así yo creo que he sabido mantener la línea del color que se habla. Entonces es una gran diferencia, porque yo normalmente soy una ilustradora muy colorista, mezclo paletas de colores muy amplias en todas las ilustraciones, y entonces aquí está más dirigido”.

Mariona Cabassa

“Lo trabajé con acuarelas líquidas, con gouache, y luego lápices, ceras, yo normalmente trabajo mucho con técnica mixta, y estos fueron los cuatro elementos que usé para este libro”, nos cuenta Mariona Cabassa.

Aquí entendemos que los colores que se abordan son los protagonistas. “Sí, como te decía, cada libro se centra en un color. Yo creo que el tema es que ese color, frase a frase, página a página, nos vaya poniendo en contacto a través de los adjetivos que le da Marta, y a través de las ilustraciones, con el aspecto más sensorial del color, es decir, que nos evoca y que nos despierta en cada uno de nuestros sentidos, no sólo la vista, porque la diferencia de esta colección y de cómo está enfocada, yo también creo que es que todos pensamos que los colores nos entran por la vista y que ese es el sentido que se activa, pero en realidad la propuesta de Marta es hacerle pensar al lector que en los otros sentidos también suceden cosas cuando entramos en contacto con un color -continúa Mariona Cabassa-, y que nos puede evocar sensaciones del gusto, del olfato, del tacto. Y entonces por eso Marta va jugando con todos estos adjetivos en cada página que nos llevan a una escena a ese despertar de los sentidos de distintas formas”.

Mariona Cabassa

¿Cómo ha sido el reto de ir ciñéndose a una gama cromática? “Ha sido un reto muy grande, pero al mismo tiempo ha sido muy interesante, porque he tenido que profundizar mucho más y reflexionar mucho más, y técnicamente buscarme la vida para que el color con el que estaba trabajando y que tenía que ser predominante, que tenía que ser el protagonista, estuviera presente en una gama muy amplia”.

Mariona Cabassa

“Todos sabemos que de cada color hay cientos de matices, el azul no es solo un azul, sino que hay muchísimos azules, y esa es la gran dificultad. Si yo encontraba la manera de que hubiera muchos tonos distintos de azul, después había un tema técnico, es decir, cuando eso pasara por el escáner y por mi ordenador, para ser entregado en un formato digital, y cuando luego pasara por la imprenta, ¿qué pasaría con eso? Porque sabemos que los libros cambian, siempre son impresos porque pasan por muchas fases y el color se va transformando, y una cosa es el color que vemos en una pantalla, y luego según el papel que se use, según las tintas, según la maquinaria que se use para imprimirlo, la calidad… La verdad que esa era una cosa que incluso nos daba un poco de miedo, que se perdieran esos matices, y acabamos bastante contentas con el resultado, a pesar de que si ves los originales te das cuenta de que se pierden algunos matices, pero se ha conservado bastante y estamos contentas con el resultado ya impreso”.

“El proceso de realización fue un proceso muy largo -afirma Mariona Cabassa-, el otro día lo hablábamos con Marta, que estuvimos casi dos años y medio inmersas en esta colección, y fue todo un viaje, porque convivimos con esos colores, con este proyecto, con los textos de Marta y mis ilustraciones durante dos años y medio, y el otro día nos vimos y lo echamos de menos. La verdad que para mí ha sido la primera vez que hago una colección entera así, tan larga, de siete libros, y entonces realmente te cambia mucho respecto a hacer un libro único, porque es todo un viaje, fuimos encadenando un color con el otro, y fue muy interesante, tanto con Marta como con Elodí, que es la editora de los libros. Yo creo que hemos tenido una excelente relación, las tres hemos estado muy implicadas en este proyecto, y creo que las tres hemos querido mimarlo mucho, y yo creo que se nota por todos lados, también desde diseño y maquetación, que lo ha hecho Mercedes de la editorial”.

Mariona Cabassa

“Siento que es una colección que la hemos cuidado mucho. Mi libro color favorito… a mí me gustan todos los colores, y con esta colección justamente me he dado cuenta de que incluso había colores que igual a priori les tengo menos cariño. Por ejemplo, me pasaba con el amarillo, y me reconcilió con él, porque me di cuenta de que había muchos tonos del amarillo que me gustan, y que por lo tanto no podía decir que un color me interesara menos que otro.  Te voy a decir lo contrario, cuál es el que me daba más respeto, y que al final se convirtió en mi favorito, que es el blanco, porque ese yo creo que fue el gran reto de toda la colección. Así como me reconozco como más capaz de ver los distintos tonos y matices del resto de colores, pues del blanco pensé que me costaría más, y fue muy interesante, fue un reto, y creo que el libro estoy muy contenta de cómo quedó. Seguro que me he perdido algunos, pero creo que hay bastante variedad dentro de lo que es el blanco, que tal vez es el color que más aquí, porque no somos esquimales, es en el que vemos menos matices”, asegura Mariona Cabassa.

Mariona Cabassa

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Antes de decirte que estoy en la mesa, quiero decirte que han salido dos proyectos que estoy muy contenta con ellos, que son de los dos proyectos que más me ha gustado hacer en mi carrera, uno es El maravilloso libro de la muerte, que ha editado Litera Libros, escrito por Soledad Romero, que ha sido también un reto y estamos también súper contentos de cómo ha quedado, y el otro no es un libro, sino que es un juego de cartas que se llama ‘La magia de la Gestalt’, y lo he hecho con unos terapeutas de una escuela Gestalt de Barcelona, y es un formato distinto de un tema que me interesa, y creo que es diferente”.

Y luego estoy con varios frentes abiertos, va a salir un libro también para la Editorial Juventud, muy chulo. Y he empezado a trabajar con una agencia inglesa de representación de ilustradores, y entonces estoy con varios proyectos abiertos para otras tierras, para Inglaterra y para Estados Unidos. Hace ya años que trabajo fuera también bastante, y creo que ahora se va a intensificar en mi vida laboral esa parte, porque estoy empezando mi asociación con esta agencia. Están empezando a caer cosas interesantes, y también en otros terrenos que no son exclusivamente el mundo del libro, sino también en temas de producto, y a mí me gusta porque soy una ilustradora inquieta, y me gusta que me ofrezcan variedad”.

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Cómic

Mathias Martinez nos invita a su singular parque de atracciones

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Mathias Martinez

‘¿Qué hora es? ¡Es la hora de divertirse!’. Ese es el lema de CLOCKI, la mítica mascota con forma de despertador que durante décadas marcó la hora de la merienda a millones de niños frente al televisor. Nacido como héroe de cómic, alcanza la fama en 1932 con Clocki y el reloj parlante, el primer cartoon sonoro y en color de la historia del cine, y se convierte en una auténtica estrella. En 1955, en la cima de su popularidad, se inaugura Clockilandia, un parque de atracciones que promete ser el paraíso definitivo del entretenimiento. Pero tras ese relato de ensueño podría esconderse una realidad mucho más oscura.

Mathias Martinez

En ‘Clockilandia’Mathias Martinez reconstruye la memoria de un parque imaginario para mostrar la cara oculta de su éxito. Cada capítulo sigue a un personaje distinto -una mascota, un aficionado a las atracciones, una ex empleada y una niña- que da testimonio de un momento clave de su historia. Inspirado en cartoons de los años 30 de los estudios Fleischer, Martínez retuerce ese imaginario hasta lo grotesco: dibujos que gotean, decorados que se derriten y perspectivas deformadas como una película quemada en el proyector, creando una atmósfera tan fascinante como inquietante. Con Mathias hemos charlado un poco más sobre su trabajo en este proyecto.

¿Cómo nació este proyecto? “Desde niño, siempre me han fascinado los parques temáticos, pero siempre he sentido cierta inquietud al ver sus maquetas de cartón y sus sueños empalagosos. Quería hablar de este sentimiento que creo que comparten muchas personas, y de la felicidad un tanto forzada que se siente en estos lugares, ¡porque la entrada es carísima! En lugar de apoderarme de un parque ya existente, decidí crear el mío propio, como un niño jugando con bloques Kapla o Lego. ¡Disfruté muchísimo siendo un poco megalómano en este proyecto!”, nos cuenta Mathias Martinez.

Mathias Martinez

¿Qué encontraremos en este libro? “Esta novela gráfica narra la historia de Clockilandia, un parque temático analizado desde sus inicios y su época dorada hasta su declive y su inevitable final, porque, obviamente, todo lo bueno tiene un final. También encontrarás las emotivas historias de las personas involucradas con el parque: sus empleados desilusionados, sus mascotas melancólicas, sus niños desencantados y sus padres hastiados. Pero también descubrirás hermosas historias de amor y amistad”.

¿Cómo fue el proceso de creación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Pasé mucho tiempo buscando la forma ideal para la mascota de mi parque, algo que evocara a Mickey Mouse sin ser demasiado similar, y que no se alejara demasiado de mi idea inicial de crear una historia sobre el fin de la infancia y esos espacios atemporales que son los parques de atracciones. Mientras buscaba ideas visuales para el libro, redibujé muchas mascotas antiguas japonesas y estadounidenses, y cuando no se me ocurría ninguna buena idea, redibujé un pequeño despertador Fisher-Price que tenía en mi escritorio. Entonces se hizo evidente: la mascota de Clockilandia tenía que ser un despertador”, asegura Mathias Martinez.

Mathias Martinez

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. “Quizás el carácter altamente ilustrativo de Clocki sea aún más evidente porque está inspirado más en los libros ilustrados infantiles que en los cómics. Una de mis principales inspiraciones para este trabajo son los libros de principios del siglo XX de Benjamin Rabier, o los libros de Bécassine; no sé si son conocidos en España, pero les animo a leerlos o releerlos. En estas historias, el texto está en voz en off, como en algunos capítulos de Clocki. También hay un aspecto ligeramente megalómano en ello; es como si me dirigiera directamente al lector como autor. Este estilo narrativo un tanto anticuado me resultó divertido”.

Mathias Martinez

Cuéntanos algo sobre la técnica utilizada en este libro. “El libro fue dibujado completamente con tinta azul y luego coloreado en Photoshop -continúa Mathias Martinez-. Mi cómic, con sus tonos naranjas y azules, recuerda a los antiguos libros infantiles de los años 50, y también evoca el año en que se creó la mascota Clocki y los dibujos animados que la inspiraron. Mis editores franceses, Misma, hicieron un trabajo increíble en las páginas para lograr colores intensos y diferenciarlos, y mis editores españoles, La Granja, mantuvieron la misma dirección artística y añadieron un mapa real del parque, ¡que me parece fantástico!”

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “Me llevó tres largos años crearlo. Hubo momentos increíblemente alegres y otros muy estresantes. Mis editores me ayudaron muchísimo durante todo el proceso, que a veces resulta desalentador, ¡pero realmente vale la pena! Después de terminar mis estudios de arte, cuando empecé con Clocki, estaba buscando mi propia voz, ¡pero encontré en Clocki caminos que me encantan! Fue una experiencia muy formativa para mí. Creo que se puede sentir esta progresión narrativa, cómo gano más confianza a medida que avanzan los capítulos, lo cual me gusta mucho”, confiesa.

Mathias Martinez

¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Un nuevo proyecto? “Actualmente estoy trabajando en otra novela gráfica que publicará la misma editorial. Tratará sobre ratones, un libro hecho de queso, la transmisión del conocimiento y la memoria colectiva. Será un libro sobre libros y un homenaje a sus lectores más fieles: ¡estará dedicado a quienes aman tanto los libros que literalmente devoran sus páginas! No diré nada más sobre este futuro proyecto, y me llevará tiempo terminarlo, ¡pero estoy deseando enseñárselo!”

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Álbum Ilustrado

Ramón París acompaña en su viaje a ‘Amiga gallina’

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Ramón París

Perro, cerdo y gallina no conocen nada más allá del cercado de su corral. Un día, muertos de aburrimiento, sienten que ha llegado el momento de salir a explorar. Aunque a gallina esta idea no parece hacerle ni pizca de gracia. Acompaña a estos tres amigos en una aventura a través de ríos, montañas y bosques y déjate guiar por la determinación de perro, el asombro de cerdo o la cobardía de gallina. ‘Amiga gallina’ es un cuento dulce y divertido que nos recuerda que lo más importante son los amigos, a pesar de sus defectos o, quizás, exactamente gracias a ellos. Un álbum ilustrado de Juan Arjona y Ramón París que edita A buen paso. Con Ramón hemos charlado un poquito más sobre este libro.

¿Dónde está el origen de este proyecto? “Arianna Squilloni, la editora de A buen paso, y yo coincidimos en una feria de libros en Miami y me comentó que tenía un proyecto en el que había pensado en mí. Una vez de vuelta ambos en Barcelona nos reunimos y me propuso trabajar una reedición de este cuento”.

Ramón París

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Una historia de tolerancia, aceptación y amor incondicional de la amistad. Pero dicho así suena muy formal; es una aventura de 3 amigos que salen de viaje con muchas, muchas ganas hasta que las cosas se tuercen y la solución a sus problemas llega de la manera más inesperada”, afirma Ramón París.

Ramón París

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno. ¿Cómo nacen estos personajes? “Una vez me leí la historia y supe que los personajes eran un cerdo, un perro y una gallina, empecé a hacer bocetos en distintos cuadernos, papeles, técnicas, sin demasiado orden; sencillamente todo lo que dibujaba en mis momentos de ocio eran esos 3 animales. Nunca dibujé el entorno o dónde iban a convivir, creía que eso llegaría luego. Hasta que en un momento dado empezaron a aparecer los mismos, es decir, los hiciera como los hiciera empezaban, sospechosamente, a parecerse: el mismo cerdo, el mismo perro, la misma gallina. Casi como si se impusieran en mí. Así que los dejé ser; «supongo que estos son», me dije”.

Ramón París

¿Con cuál de los tres te identificas más? “Supongo que con el cerdo, que se apunta a cualquier plan y vive un poco más distraído -confiesa Ramón París-. Así voy yo por la calle: sé hacia dónde quiero ir pero me pierdo en el contexto”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que el recurrente universo animal, que claro, trabajando para literatura infantil no es que sea el más original. Pero sí, dibujo muchos animales todo el tiempo, hago serigrafías de ellos, talleres; a lo mejor debí estudiar zoología o algo parecido, aunque uno nunca sabe si hubiera acabado en el mismo sitio. Lo que sí es que experimenté con una técnica nueva, por más que la realicé en digital. ¿Se puede hablar de diferentes técnicas si tu entorno de realización casi siempre es digital, en una tableta? Hmmm… bueno, igual sí, o por lo menos yo lo sentí totalmente diferente -continúa Ramón París-. En el libro anterior, El hombre dorado, había usado una escala cromática muy limitada buscando una metáfora de la estampación serigráfica. Para ‘Amiga Gallina’ son lápices de colores, trazos con más textura, colores menos planos y línea más discontinua. Vuelvo a usar la doble página para hacer ilustraciones desplegadas a todo lo ancho y largo de página y contar desde la totalidad del formato”.

Ramón París

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Una vez tuve los personajes empecé con la travesía; literalmente, de eso va: es un viaje, una road movie. Perro y cerdo, que se mueren de aburrimiento, deciden echarse una escapada para ver qué hay más allá; querían tener una aventura que los sacara de su hastío. Gallina duda, pero ante el temor de quedarse sola prefiere irse con sus amigos y vivir la experiencia con angustia. Partiendo del relato de Juan Arjona y de las evocaciones al entorno que hacía, decidí unirme a la aventura a ver adónde me llevaban los animales y realicé una primera secuencia de imágenes a ver como funcionaba la historia, más machas y composición que otra cosa. Luego busqué inspiración en los campos en los alrededores de donde vivo, Cardedeu, y fui construyendo una ruta imaginaria con ancla en la realidad”. 

Ramón París

Ramón París

“Siempre trato de dibujar desde mi experiencia personal porque me sirve de apuntador. Hay imágenes que pertenecen a mi entorno y hay otras que quisiera que ya pertenecieran, aderezadas con recuerdos de mi infancia, paisajes en los que estuve. Y así salieron los entornos por los que discurre la historia. Lo demás, un poco más de lo mismo: horas de trabajo hasta que terminaba de perseguirme y dejaba tranquila cada ilustración para que viviera su vida sin mis constantes intervenciones”, nos cuenta Ramón París.

Ramón París

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Acabo de terminar un libro para una editorial americana sobre el sonido; después de un par de meses de intensidad estaba en proceso de recuperación. Y el futuro lo tengo lleno de proyectos, a ver cuál termino: suelo ser bastante disperso y salto de un lugar a otro todo el tiempo, por eso me cuesta sentarme a desarrollar cada proyecto, y si a eso le sumamos todos los micro proyectos en el área de animación y diseño para mantenerme a flote, pues muchos quedan en el tintero. Espero poder terminar una biografía ilustrada que estoy haciendo de un científico del siglo XVIII, la cual además estoy escribiendo yo mismo. Ya veremos…”

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Cómic

Antonio J. Jiménez y el miedo a las bombas literales y metafóricas

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Antonio J. Jiménez

La vida de varios personajes se cruza un día cualquiera, un 22 de marzo, en el que, como en todos, el sol viene por el este y, antes de que se vaya por el oeste, habrá quien se enamore, quien pierda a un amigo, quien cuide de su madre enferma, quien nazca, quien llegue al trabajo tarde y cansado de todo. Un día en el que todo puede cambiar, mientras en otro lugar (siempre en otro lugar), las bombas caen, y el fin del mundo parece posible. Mientras los medios de comunicación informan de los conflictos que asolan medio mundo, varios personajes nos muestran cortes de su cotidianeidad: sus trabajos, sus relaciones sociales, sus desamores. En el futuro, en forma de un magistral prólogo, la amenaza se materializa en forma de bombas cayendo y vidas en peligro. El fin del mundo que nadie quiere ver.

Cada capítulo de ‘Viene del Este’ recorre las 24 horas del día y aborda una problemática contemporánea: el individualismo; la ceguera mental; la enajenación que provocan las nuevas tecnologías; la percepción selectiva. Mecanismos de evasión para seguir con la vida. De este cómic hablamos con su autor, Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “La forma primigenia de este proyecto era la de una recopilación de las distintas historias cortas que había ido dibujando desde que empecé a hacer cómics. Muy pronto, debido a mis propias inquietudes, esto derivó en algo mayor: el contar un día completo en una ciudad indeterminada, a través de las rutinas entrelazadas de sus habitantes. Este escenario común, temporal y físico, me permitía añadir muchas más capas de información a las tramas básicas de esas historias que ya tenía dibujadas. Además, al entrecruzarlas, todas se enriquecían recíprocamente”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Salvando las distancias, un espejo de la sociedad actual, con sus defectos y sus virtudes. Condensado, como decía antes, en el paso de un día completo en una ciudad occidental. Creo que en función del diálogo que el lector mantenga con el libro, el reflejo de ese espejo será más fidedigno o distorsionado”, afirma Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

Actualmente y desde hace, por desgracia, bastante tiempo, ese sonido de bombas se escucha en muchos puntos del mundo. ¿Cómo influye todo eso también en este cómic? “Vivimos tan sobreinformados que cada vez es más difícil hacernos reaccionar. Las palabras se repiten hasta el punto que han perdido su significado, como dice el prólogo. Estamos insensibilizados. Parte de este libro se ha construido a partir del miedo a las bombas literales y metafóricas de las que nos advierten constantemente; pero también a partir de la reflexión sobre la indiferencia que hay cuando las bombas no caen sobre nuestras propias cabezas”.

Todo esto se refleja también en tu trabajo de una forma singular, por ejemplo con las noticias de la radio que en el cómic se convierten en frases que atraviesan las viñetas… Háblanos un poco de este recurso. “Hilando con la pregunta anterior, el contexto informativo de aquel día concreto fue vital en mi proceso creativo. Las noticias que podemos ver de fondo en las historias no alteran las tramas de los personajes, pero sí provocan un runrun de fondo, que pretende trastocar el cómo el lector se relaciona con el libro -continúa Antonio J. Jiménez-. Como en nuestro día a día: puede que nuestra rutina sea la misma hoy que dentro de tres semanas, lo que cambia de ese día es el cómo percibimos la realidad del mundo a través de los móviles, noticias, informativos, publicidad, etc.”

Antonio J. Jiménez

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Como dije al principio, algunos de los capítulos ya estaban dibujados como historias cortas. Una vez que decidí que quería que todas formaran parte de algo mayor, empezó una revisión y reestructuración de estas, manteniendo la esencia original de cada una. Esta revisión incluyó una sincronización de todas en el tiempo, junto con algunas nuevas que terminaron de hilarlo todo. Con un guión más o menos armado, elegí el día en el que sucedería la historia: el 22 de marzo de 2024. En este se daban varias condiciones que me resultaban evocadoras. Así, recopilé toda la información que pude sobre los eventos que discurrieron por aquellas 24 horas. Y con todo esto, empecé a dibujar. Finalmente en la novela gráfica ha acabado entrando una pequeña parte de todo lo recopilado, pero creo que a mí, a nivel vital, me influenció en mi proceso creativo. De algún modo mitifiqué el día”.

¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “La propia constancia que supone hacer algo largo. El sacar tiempo y dedicación para ver cómo avanza muy poco a poco. Sacar adelante un proyecto así me ha hecho relacionarme con él de una manera, en ocasiones, obsesiva. Llegue exhausto al final del proceso”, confiesa Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que este libro me ha servido para terminar de definir mi propia voz. A nivel artístico siempre he tenido el mismo estilo, pero aquí he podido experimentar con muchos tipos de composiciones de página, microcambios estilísticos, uso del color o calidad de línea. Además de definir el cómo se pueden contar infinidad de cosas a través de una escena aparentemente cotidiana”.

Una de las cosas que más nos llaman la atención y también más nos gustan es ese salirse de la viñeta tradicional, hay muchas páginas que son una sorpresa, pueden ser los planos cenitales siguiendo los pasos de algún personaje, los sonidos, los tamaños cambiantes de las viñetas, bocadillos que se cortan, los mensajes de WhatsApp,… danos algunas pinceladas de estos recursos. “La idea formal de la que parte el libro es que cada historia jugara con una estructura básica de viñetas, que fuera distinta entre ellas, en función de cómo se percibía el paso del tiempo en cada rutina. Esta estructura la rompo siempre que es necesario, a favor de la narración. De ahí que haya ciertas sorpresas para el lector, como las que comentas. Del mismo modo, quería que el libro reflejara esa sobreestimulación en la que estamos inmersos, ese querer profundizar en algo que nos ha llamado la atención, pero perder el hilo de pensamiento porque un nuevo estímulo nos llega por otro lado”, nos cuenta Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

Y otro recurso son esos cuadrados que te llevan como a otra escena, a otro espacio, a otra historia… “Ese recurso es algo que me sale de manera muy natural. Es un modo de hacer una descomposición más detallada del tiempo o de un espacio, contando varias cosas en paralelo, algo que solo permite el cómic. Volviendo a esa sobreestimulación de la que hablaba antes, este recurso podría ser una síntesis de cómo percibimos la realidad actualmente, con capas y capas de información”.

Y las páginas de la librería… juegas con la distribución de la página y con portadas de otros cómics y libros que esbozas, podríamos decir, pero que son identificables, al final parece que las viñetas son estanterías… Háblanos un poco de cómo se te ocurrió esta idea y del modo de resolverla… “Dicha doble página es una pincelada a la cantidad de novedades que salen hoy día, con una calidad indudable, y que a veces pasan desapercibidas por el ritmo de publicación frenético de algunas editoriales. El porqué están dibujadas así prefiero no revelarlo pues, por poco que el lector se fije en las páginas previas y posteriores, intuirá la razón. En general en el libro no hay ninguna decisión estilística y narrativa que no estén ahí sin una razón, descubrirlas es parte del juego que propongo, y de algún modo va en contra de ese consumo rápido en el que nos están domesticando. Aun así, siendo consciente de la realidad, intenté hacer un libro que fuera agradable desde su primera lectura”, asegura Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

¿Con qué técnicas trabajaste? “Debido a que viajo bastante y mi zona de trabajo suele cambiar constantemente, estoy acostumbrado a hacer todo en digital. Aunque, ya que al principio trabajaba en analógico, en mi método sigo las fases típicas del proceso de hacer un cómic: guión, storyboard, lápices, tinta y color. No obstante mantengo un diálogo bastante fluido entre todas estas partes, permitiéndome improvisar más o menos en función de cómo quiero contar cada página”

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente he retomado la fase de investigación y guión de un proyecto que tenía a medias antes de embarcarme con ‘Viene del Este’. Puedo decir que está conectado con él y en algunos aspectos es su antítesis, pero está en una fase muy precoz como para dar más pistas. Todo ello lo estoy compaginando con diversos encargos de ilustración que voy recibiendo”.

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