Entrevistas
Mariona Cabassa y los colores de la colección Arcoiris
Dime, mamá, ¿cómo es el color amarillo? Mmm, bueno…, el amarillo es… Ardiente y luminoso, como la estrella más cercana. Dorado y rugoso, como un abanico milenario… ¿Y el verde? Dime, mamá, ¿cómo es el color verde? La colección Arcoiris de la Editorial Juventud es una evocadora y poética colección de libros que nos hará sentir los COLORES como nunca antes: con todos los sentidos. Una pieza de arte gestada desde ambos lados del espectro artístico; el de Marta Ardite, como gestora e historiadora del arte, y el de Mariona Cabassa, como artista. Una obra con el reconocible y colorido estilo de Cabassa, con la que hemos charlado un poco más sobre este proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? Mariona Cabassa: “Pues la colección de los colores nace gracias a Marta Ardite, que es la escritora. Fue ella un poco la que diseñó el proyecto, la que tuvo la visión, vamos a decir, de que fuera una colección de libros, uno por cada color del arco iris, más el blanco. Y ella lo presentó a la editorial Juventud, que enseguida dijo que sí, y yo fui un poco el último paso. Marta y yo ya nos conocíamos desde hacía muchos años por otros proyectos, no de libro, pero de arte, en los que habíamos colaborado, y Marta vino directa a mí a pedirme si quería ilustrarlo y acepté rapidísimamente”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de estos libros? “Pues yo creo que sobre todo un enfoque bastante distinto sobre qué son los colores, cómo los percibimos o podemos percibirlos. ¿Qué más? Yo creo que imágenes y textos muy evocadores, muy abiertos también, al mismo tiempo. Son libros que enfocan este tema del color de cada libro de una forma muy poética, y creo que son libros que quieren evocar más que conducir”.

¿Qué te parecieron los textos de Marta cuando llegaron a tus manos? “Pues eso, me pareció que contenían una belleza más poética, evocadora, que eran un punto de vista sobre el tema del color, que es un tema que a mí siempre me ha interesado, no tanto justamente desde un punto de vista teórico, sino desde un punto de vista casi más emocional, lo que nos despiertan los colores en los sentidos, y los textos de Marta iban completamente en esta dirección”, aseguraMariona Cabassa.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Bueno, sobre todo que el tema de tener que dividir en cada libro, dividir los colores, es decir, tener que centrarme y poner toda la atención en que el libro respirara el color del que estábamos hablando. Yo creo que eso ya es un gran cambio, porque, claro, la paleta cromática con la que he trabajado, para las personas que hayan visto los libros o los vean, se darán cuenta de que predomina el color del que se habla, eso no quiere decir que no haya otros colores, y aún así yo creo que he sabido mantener la línea del color que se habla. Entonces es una gran diferencia, porque yo normalmente soy una ilustradora muy colorista, mezclo paletas de colores muy amplias en todas las ilustraciones, y entonces aquí está más dirigido”.

“Lo trabajé con acuarelas líquidas, con gouache, y luego lápices, ceras, yo normalmente trabajo mucho con técnica mixta, y estos fueron los cuatro elementos que usé para este libro”, nos cuenta Mariona Cabassa.
Aquí entendemos que los colores que se abordan son los protagonistas. “Sí, como te decía, cada libro se centra en un color. Yo creo que el tema es que ese color, frase a frase, página a página, nos vaya poniendo en contacto a través de los adjetivos que le da Marta, y a través de las ilustraciones, con el aspecto más sensorial del color, es decir, que nos evoca y que nos despierta en cada uno de nuestros sentidos, no sólo la vista, porque la diferencia de esta colección y de cómo está enfocada, yo también creo que es que todos pensamos que los colores nos entran por la vista y que ese es el sentido que se activa, pero en realidad la propuesta de Marta es hacerle pensar al lector que en los otros sentidos también suceden cosas cuando entramos en contacto con un color -continúa Mariona Cabassa-, y que nos puede evocar sensaciones del gusto, del olfato, del tacto. Y entonces por eso Marta va jugando con todos estos adjetivos en cada página que nos llevan a una escena a ese despertar de los sentidos de distintas formas”.

¿Cómo ha sido el reto de ir ciñéndose a una gama cromática? “Ha sido un reto muy grande, pero al mismo tiempo ha sido muy interesante, porque he tenido que profundizar mucho más y reflexionar mucho más, y técnicamente buscarme la vida para que el color con el que estaba trabajando y que tenía que ser predominante, que tenía que ser el protagonista, estuviera presente en una gama muy amplia”.

“Todos sabemos que de cada color hay cientos de matices, el azul no es solo un azul, sino que hay muchísimos azules, y esa es la gran dificultad. Si yo encontraba la manera de que hubiera muchos tonos distintos de azul, después había un tema técnico, es decir, cuando eso pasara por el escáner y por mi ordenador, para ser entregado en un formato digital, y cuando luego pasara por la imprenta, ¿qué pasaría con eso? Porque sabemos que los libros cambian, siempre son impresos porque pasan por muchas fases y el color se va transformando, y una cosa es el color que vemos en una pantalla, y luego según el papel que se use, según las tintas, según la maquinaria que se use para imprimirlo, la calidad… La verdad que esa era una cosa que incluso nos daba un poco de miedo, que se perdieran esos matices, y acabamos bastante contentas con el resultado, a pesar de que si ves los originales te das cuenta de que se pierden algunos matices, pero se ha conservado bastante y estamos contentas con el resultado ya impreso”.
“El proceso de realización fue un proceso muy largo -afirma Mariona Cabassa-, el otro día lo hablábamos con Marta, que estuvimos casi dos años y medio inmersas en esta colección, y fue todo un viaje, porque convivimos con esos colores, con este proyecto, con los textos de Marta y mis ilustraciones durante dos años y medio, y el otro día nos vimos y lo echamos de menos. La verdad que para mí ha sido la primera vez que hago una colección entera así, tan larga, de siete libros, y entonces realmente te cambia mucho respecto a hacer un libro único, porque es todo un viaje, fuimos encadenando un color con el otro, y fue muy interesante, tanto con Marta como con Elodí, que es la editora de los libros. Yo creo que hemos tenido una excelente relación, las tres hemos estado muy implicadas en este proyecto, y creo que las tres hemos querido mimarlo mucho, y yo creo que se nota por todos lados, también desde diseño y maquetación, que lo ha hecho Mercedes de la editorial”.

“Siento que es una colección que la hemos cuidado mucho. Mi libro color favorito… a mí me gustan todos los colores, y con esta colección justamente me he dado cuenta de que incluso había colores que igual a priori les tengo menos cariño. Por ejemplo, me pasaba con el amarillo, y me reconcilió con él, porque me di cuenta de que había muchos tonos del amarillo que me gustan, y que por lo tanto no podía decir que un color me interesara menos que otro. Te voy a decir lo contrario, cuál es el que me daba más respeto, y que al final se convirtió en mi favorito, que es el blanco, porque ese yo creo que fue el gran reto de toda la colección. Así como me reconozco como más capaz de ver los distintos tonos y matices del resto de colores, pues del blanco pensé que me costaría más, y fue muy interesante, fue un reto, y creo que el libro estoy muy contenta de cómo quedó. Seguro que me he perdido algunos, pero creo que hay bastante variedad dentro de lo que es el blanco, que tal vez es el color que más aquí, porque no somos esquimales, es en el que vemos menos matices”, asegura Mariona Cabassa.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Antes de decirte que estoy en la mesa, quiero decirte que han salido dos proyectos que estoy muy contenta con ellos, que son de los dos proyectos que más me ha gustado hacer en mi carrera, uno es El maravilloso libro de la muerte, que ha editado Litera Libros, escrito por Soledad Romero, que ha sido también un reto y estamos también súper contentos de cómo ha quedado, y el otro no es un libro, sino que es un juego de cartas que se llama ‘La magia de la Gestalt’, y lo he hecho con unos terapeutas de una escuela Gestalt de Barcelona, y es un formato distinto de un tema que me interesa, y creo que es diferente”.
Y luego estoy con varios frentes abiertos, va a salir un libro también para la Editorial Juventud, muy chulo. Y he empezado a trabajar con una agencia inglesa de representación de ilustradores, y entonces estoy con varios proyectos abiertos para otras tierras, para Inglaterra y para Estados Unidos. Hace ya años que trabajo fuera también bastante, y creo que ahora se va a intensificar en mi vida laboral esa parte, porque estoy empezando mi asociación con esta agencia. Están empezando a caer cosas interesantes, y también en otros terrenos que no son exclusivamente el mundo del libro, sino también en temas de producto, y a mí me gusta porque soy una ilustradora inquieta, y me gusta que me ofrezcan variedad”.
Álbum Ilustrado
Linda Bondestam nos presenta al robot ‘Vengavá’
’Vengavá’ es un robot alegre, incansable y siempre dispuesto a echar una mano. Trabaja sin parar y con entusiasmo en todo lo que le encargan, pero el mundo que lo rodea cambia constantemente: nuevas máquinas, nuevos trabajos, nuevas exigencias. Programado para responder a cualquier demanda, Vengavá avanza al mismo ritmo que el mundo que lo rodea, dando siempre lo máximo de sí, aunque nunca parezca suficiente. Hasta que, casi sin darse cuenta, se ve arrastrado a un escenario que no encaja en absoluto con aquello para lo que fue creado. Con estas palabras, la editorial Takatuka, que edita el libro en España, nos presenta esta trepidante historia futurista con un final inesperado, impactante y también esperanzador. Un trabajo de Linda Bondestam, con la que hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este libro.

¿Cómo nació este proyecto? ”Tuve la idea de usar un robot como protagonista en una noche oscura y nevada en Helsinki. En Finlandia, tenemos robots de reparto que llevan comida a domicilio. Vi uno atascado en la nieve, pidiendo ayuda a gritos. Logré liberarlo y continuó su camino como si nada hubiera pasado, sin siquiera dar las gracias. De alguna manera me sentí un poco ofendida, pero aun así me quedé fascinada. Empecé a observar cómo la gente interactuaba con los robots y me pareció entrañable cómo los trataban como si fueran niños pequeños o mascotas, hablándoles siempre con voz suave”.

¿Qué encontramos en este libro? ”Nos encontramos con un pequeño robot, muy simpático y creado por el hombre, cuya principal tarea es ayudar a los humanos. Siempre quiere complacernos, sea cual sea el trabajo, pero a menudo falla y lo despiden, obligándolo a buscar otro empleo. A través de las numerosas tareas que realiza, llega a conocer mejor a los seres humanos. El libro trata en gran medida sobre la sensación de insuficiencia en el mundo actual. Hemos optimizado la sociedad y, al hacerlo, nos resulta cada vez más difícil seguir el ritmo vertiginoso”, nos cuenta Linda Bondestam.
”Al final, estalla la guerra y Vengavá debe unirse al esfuerzo bélico. A pesar de la oscuridad, el libro termina de forma esperanzadora: Vengavá logra crear una nueva vida y por todas partes brotan nuevas plantas”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, quizás incluso los dibujos en un cuaderno… ”Me llevó mucho tiempo crear el personaje de Vengavá; quería que fuera perfecto. Inocente y extremadamente adorable, un poco infantil. Cuando escribo, no tengo un plan preestablecido al empezar a dibujar; todo el proceso es un poco como el de un detective: busco, fallo, busco de nuevo y, finalmente, encuentro una pista que me impulsa -continúa Linda Bondestam-. El elemento sorpresa es algo que me encanta, es lo que me llena de alegría. Tengo la gran suerte de contar con una editorial que me apoya y cree en mis ideas, incluso cuando no están del todo claras, y abordo temas que algunos considerarían inapropiados para niños, como la guerra, el cambio climático y el consumismo. Creo que no existen buenos libros infantiles exclusivos para niños; son para todos, y personas de diferentes edades los interpretarán de manera distinta, según sus experiencias vitales, pero todos pueden disfrutarlos. Creo que muchos ilustradores de libros simplemente no tendrían la oportunidad de trabajar de una manera tan creativa”.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. ”En este libro era importante que las imágenes tuvieran un toque espontáneo. Quiero que la gente vea que están dibujadas por un ser humano real. Dibujé todo a mano con acuarelas, gouache, lápices y tinta. Luego escaneo mis dibujos y sigo trabajando en ellos con Photoshop. Cada imagen es como un rompecabezas, compuesto por muchos dibujos pequeños que se pueden mover hasta encontrar su lugar perfecto. Me gusta Photoshop porque me permite mantener la creatividad hasta el final. Si una parte de la imagen no me convence, puedo redibujar solo esa parte sin tener que cambiarlo todo. Para mí, sigue siendo muy importante dibujar a mano sobre papel. En mi libro hago un comentario sobre la IA: Vengavá empieza a trabajar como ilustrador y los artistas se enfadan. Me parece triste que queramos ceder la creatividad a las máquinas; al fin y al cabo, es una de las cosas más bellas que hacemos los humanos. Quiero que la gente vea que mis dibujos son obra de un ser humano, y no algo frío y limpio producido por la IA”, afirma Linda Bondestam.


¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? ”El proceso fue un poco como una montaña rusa. El libro se alargó mucho para ser un libro ilustrado; al principio, la editorial quería que lo acortara, pero a medida que avanzaba el trabajo, todos coincidimos en que debía ser largo. Hablé mucho de la historia con mis hijos; suelen ser mis críticos más duros. A veces, el proceso fue muy lúdico y creativo. Estuve varios meses en una pequeña isla de Finlandia y tuve tiempo de concentrarme en mi trabajo. Aun así, debo admitir que tengo una personalidad incurable con los plazos de entrega. Muchas de mis mejores ideas surgen cuando solo me quedan unos pocos días para terminar. Normalmente no tengo tiempo para dormir; trabajo como una máquina. En Vengavá, no se me ocurrió el final hasta unos días antes de la fecha límite, lo cual, por supuesto, fue muy estresante. Al mismo tiempo, creo que es la mejor parte del proceso: es extremadamente creativo y gratificante ver cómo cada pieza del rompecabezas encuentra su lugar”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? ”Estoy a punto de empezar un libro sobre un extraterrestre nacido en una familia de humanos en la Tierra y otra familia de extraterrestres que tiene un bebé humano”.
Cómic
Jaume Pallardó nos sumerge en ‘Martina y la isla’
Martina trabaja en un hotel en el que pasa las temporadas atesorando minutos para desarrollar su verdadera vocación: escribir un cómic. La paz paradisiaca del lugar se verá alterada por una serie de situaciones límite que la obligarán a enfrentarse a su obra y a sí misma. Jaume Pallardó sumerge al lector en el azul de la isla y construye una historia metaliteraria sobre las dificultades del proceso creativo, el deseo de triunfar y la necesidad de seguir trabajando en la obra a pesar de todo. Con estas palabras nos presenta Salamandra Graphic ‘Martina y la isla’, un cómic sobre el que hablamos con su autor en las siguientes líneas.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Martina y la isla nace tras aparcar un proyecto que fue rechazado por una editorial. Ese rechazo bloqueó mi capacidad para avanzar en esa otra propuesta. Al dar carpetazo a ese otro proyecto, rescaté notas y apuntes que tenía para otras historias y con eso fui construyendo la estructura del relato de Martina. Durante esa época viví la publicación de mi otro cómic “La muerte Rosa“ en Francia. Todas esas vivencias, éxitos y fracasos en el mundo editorial del cómic, se fueron trasladando de una manera o de otra al guión -nos cuenta Jaume Pallardó-. El propio proceso de creación de “Martina y la isla” alimentó las partes de la historia que hablan de cómo Martina está escribiendo la historia. El libro cuenta cómo Martina construye un relato de autoficción, que es exactamente lo que yo estaba haciendo. Me resultó muy divertido ese juego de historias dentro de las historias”.
“En un momento dado, me di cuenta que el tema que estaba tratando era el proceso creativo, la lucha que hay entre la pulsión creativa y las dificultades y resistencias que uno encuentra en el camino. Cuando tuve eso claro, muchos de los personajes y eventos que suceden están relacionados con ese tema”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “El libro sigue las aventuras de Martina y su amigo Jon por la isla. Martina es ilustradora y está dibujando un cómic. Los diferentes acontecimientos a los que se tendrán que enfrentar, afectarán al proceso de creación de la obra de Martina, y además, quedarán incorporados al relato, transformados por la imaginación de la autora”, afirma Jaume Pallardó.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Para la parte del guion investigué el tema de las catástrofes naturales vinculadas a riadas (aunque luego lo viví de cerca con la DANA, y lo incorporé en el libro). También investigué un poco sobre tribus indígenas. Sobre todo investigué en mis propios apuntes y notas, ya que el cómic es un collage de historias cortas antiguas que tenía guardadas en el fondo del cajón. No es un cómic que se apoye en la documentación, sobre todo me basé en mi propia experiencia exagerando los miedos y paranoias de un dibujante de cómic contemporáneo. Para la parte gráfica busqué algunos edificios, paisajes y algún otro referente de ayuda para el dibujo”.

¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “Sintetizar -confiesa Jaume Pallardó-. El primer borrador tenía más de 250 páginas. A mi todo me parece interesante, y al utilizar un off en primera persona como el de Martina, cualquier reflexión tenía cabida, pero tuve que controlarme y pensar en el ritmo del relato”.
“Para mi era muy importante que el lector atravesase la lectura sin dificultades, pero a la vez quería hablar de muchas cosas, y a través de Martina, poder llegar a generar una reflexión profunda sobre nuestra propia existencia y la relación que tenemos con el mundo que nos rodea. Encontrar el equilibrio entre una lectura accesible, y la ambición de hablar de muchas cosas ha sido el reto más importante del libro”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Mis ilustraciones o estilo de dibujo son bastante similares a lo que he hecho hasta ahora. Es el tipo de dibujo que me sale de manera natural, reflexiono mucho sobre qué contar y cómo contarlo, pero no tanto al estilo de dibujo. En comparación con “La muerte rosa”, mi otro cómic largo, “Martina y la isla” se diferencia principalmente en el uso de una voz en off en primera persona. En “La muerte rosa” me auto impuse no utilizar ningún tipo de off. Esta vez quería hacer todo lo contrario, desarrollar una propuesta que metiese al lector en la cabeza de un personaje, acompañar el discurrir de su mente a medida que van pasando los acontecimientos, conocer sus reflexiones, y observar que algunas son profundas y trascendentales, y otras, ridículas y absurdas”, afirma Jaume Pallardó.
“También he trabajado más el color, estuve valorando varias opciones de uso de color hasta la versión definitiva, mientras que “La muerte rosa” siempre se pensó en tonalidades grises (aunque en la edición francesa lo pintamos de rosa). Finalmente me decanté por diferentes tonos de azul para mostrar los diferentes niveles narrativos”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “El cómic es digital en toda la parte de Martina y también en la de María, aunque en esta utilizo un pincel diferente y tramas para colorear. La parte de Eric y Chispas es la única que no es digital, está hecha con aguadas de tinta. Trabajo digitalmente con el programa Clip Studio. Además de apoyarme en el color, quise utilizar diferentes técnicas para representar los diferentes niveles narrativos de la historia”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Mi proceso de trabajo es el siguiente: Primero imagino la historia y la escribo en formato escaleta. De ahí emergen los giros más importantes de la historia y un posible final. Esa escaleta nunca está cerrada y es sensible de cambiar en función de la escritura de las páginas. Pero es la guía principal de la historia. En un momento dado, me lanzo a escribir las primeras escenas. Escribo el guión en texto, pero voy dibujando en una libreta A5 cómo irían diseñadas las viñetas, es un dibujo a lápiz muy tosco. Yo lo llamo borrador, creo que algunos autores lo llaman lay-out o storyboard. A veces escribo toda una escena en texto y luego la dibujo o si es una escena con mucha acción, lo hago al revés. Muchas veces, el dibujo de las viñetas dicta un ritmo que no puedes ver con la escritura sin dibujo, por eso me gusta hacer las dos cosas a la vez”, nos relata Jaume Pallardó.
“Este proceso se prolonga hasta terminar el libro. Este storyboard se puede leer, así que lo repaso y hago los cambios pertinentes. Luego, escaneo el lay-out y lo paso al programa, ahí es cuando pico los textos en las páginas. Es un proceso que me sirve de relectura definitiva. De toda esta fase sale una especie de lay-out mucho más legible, un sucio del cómic final. En esta fase también hago diseños definitivos de los personajes, que ya he estado investigando en la fase anterior. Cuando esta fase está cerrada, paso a limpio las páginas”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora estoy trabajando en una historia corta para Dan´s Club número 2. Un fanzine colaborativo que hemos creado un grupo de dibujantes amigos: César Sebastián, Pau Valls, Esteban Hernández, Nadar y un servidor. También tengo un par de proyectos en fase de escritura, uno está más desarrollado que el otro. Todavía no sé con cual de los dos me comprometeré, seguramente me decida este verano, cuando las historias estén un poco más maduras”.
Álbum Ilustrado
Ernesto Navarro pone a ‘Los músicos de Bremen’ sobre el escenario
Los hermanos Grimm publicaron Los músicos de Bremen en 1819. En el relato original, un burro, un perro, un gato y un gallo —ya incapaces de realizar sus tareas domésticas— emprenden un viaje a Bremen con la intención de convertirse en músicos. Este texto es una adaptación teatral del clásico de la literatura infantil, pero lo verdaderamente extraordinario de este libro, editado por Pintacoda Ediciones, reside en sus ilustraciones: un relato paralelo que muestra una divertida función de teatro protagonizada por un grupo de niños simpáticos y llenos de encanto. Un trabajo de Ernesto Navarro, con el que hemos charlado un poquito más en torno a su trabajo en este proyecto.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Un día se me ocurrió hacer un proyecto combinando un texto teatral y una función de teatro infantil. La idea era que el texto fuera neutro y universal, y que fueran las imágenes las que trasladasen al lector la puesta en escena particular de un festival de teatro. Es decir, que en las imágenes acontecieran cosas no incluidas en el texto: una introducción musical, el comportamiento de los niños-actores, un olvido de guion, el sonido de un móvil…”
“Después fue cuando tuve que elegir el texto para hacer la adaptación, en esta búsqueda recurrí a los clásicos. Hice una lista de fábulas, cuentos de hadas y cuentos tradicionales. Al final, me decanté por adaptar Los músicos de Bremen porque me siento muy vinculado a esa historia desde la niñez y porque me fascinaba la idea de disfrazar a los niños de animales”, nos cuenta Ernesto Navarro.


¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Una historia muy divertida con dos relatos paralelos. Por un lado, una adaptación teatral del cuento recogido por los hermanos Grimm y por otro todo lo que ocurre encima del escenario. Es una experiencia familiar: el lector adulto lee el texto y el prelector expande la lectura con todo lo que ocurre en las imágenes”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Es un proceso muy laborioso. Adapté el guión a un formato teatral y, simultáneamente, realicé multitud de bocetos de diseño de personajes. De cada uno de éstos dibujé una hoja de personajes casi al estilo de una producción audiovisual. He llenado multitud de grandes páginas de apuntes y esbozos. Después realicé varios guiones gráficos para compaginar de manera adecuada texto e imagen. Como podréis comprobar la imagen releva al texto en numerosas ocasiones”, afirma Ernesto Navarro.


¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “No sabría decirte, yo disfruto mucho haciendo libros infantiles. En las etapas de ideación siempre hay más incertidumbre e inseguridad. Tomar decisiones para avanzar quizás sea lo más complicado”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que el diseño de personajes es lo más particular. Como he comentado anteriormente, disfrazar a niños de animales fue una de las motivaciones para desarrollar el relato de Los músicos de Bremen -continúa Ernesto Navarro-. Otra característica original del libro es la manera de enfocar la relación texto-imagen. Aunque la idea en apariencia es sencilla creo que el lector se sorprende al encontrar este formato en el relato”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “El dibujo lo realizo con técnicas tradicionales: con lápices blandos. Realizo dibujos para las escenas y trabajo las texturas de manera independiente. El color lo aplico de manera digital”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Ha sido muy laborioso porque es un libro de ochenta páginas. Aunque el texto no es muy extenso si lo es la cantidad de imágenes. Me apetecía trabajar revisando un clásico de la literatura infantil y estoy muy satisfecho de la acogida que está teniendo por el público y la crítica”, confiesa Ernesto Navarro.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Pues tengo varias ideas en procesos de creatividad. Hago anotaciones, esquemas, bocetos, notas de voz… De momento estoy trabajando en paralelo con varias de ellas. Van creciendo y tomando forma poco a poco. Supongo que alguna de ellas tomará ventaja y se convertirá en un nuevo proyecto”.
-
Cómic1 mes agoZainab Fasiki y el feminismo y la denuncia de sus cómics
-
Álbum Ilustrado3 semanas agoNanen García-Contreras alza la voz: ‘No me tigres’
-
Álbum Ilustrado1 mes agoElena Mompó ilustra los poemas de Alex Nogués en ‘Volátil’
-
Álbum Ilustrado1 mes agoSonia María Luce Possentini y la reivindicación de ‘Por mil blusas al día’
-
Álbum Ilustrado3 semanas agoEugenia Alcázar y la libertad de ‘El peluquero invisible’
-
Cómic2 semanas agoNicolaï Pinheiro nos guía en un paseo por ‘Lapa la nuit’
-
Álbum Ilustrado2 semanas agoErnesto Navarro pone a ‘Los músicos de Bremen’ sobre el escenario
-
Cómic1 semana agoJaume Pallardó nos sumerge en ‘Martina y la isla’

