Entrevistas
Mariona Cabassa y los colores de la colección Arcoiris
Dime, mamá, ¿cómo es el color amarillo? Mmm, bueno…, el amarillo es… Ardiente y luminoso, como la estrella más cercana. Dorado y rugoso, como un abanico milenario… ¿Y el verde? Dime, mamá, ¿cómo es el color verde? La colección Arcoiris de la Editorial Juventud es una evocadora y poética colección de libros que nos hará sentir los COLORES como nunca antes: con todos los sentidos. Una pieza de arte gestada desde ambos lados del espectro artístico; el de Marta Ardite, como gestora e historiadora del arte, y el de Mariona Cabassa, como artista. Una obra con el reconocible y colorido estilo de Cabassa, con la que hemos charlado un poco más sobre este proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? Mariona Cabassa: “Pues la colección de los colores nace gracias a Marta Ardite, que es la escritora. Fue ella un poco la que diseñó el proyecto, la que tuvo la visión, vamos a decir, de que fuera una colección de libros, uno por cada color del arco iris, más el blanco. Y ella lo presentó a la editorial Juventud, que enseguida dijo que sí, y yo fui un poco el último paso. Marta y yo ya nos conocíamos desde hacía muchos años por otros proyectos, no de libro, pero de arte, en los que habíamos colaborado, y Marta vino directa a mí a pedirme si quería ilustrarlo y acepté rapidísimamente”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de estos libros? “Pues yo creo que sobre todo un enfoque bastante distinto sobre qué son los colores, cómo los percibimos o podemos percibirlos. ¿Qué más? Yo creo que imágenes y textos muy evocadores, muy abiertos también, al mismo tiempo. Son libros que enfocan este tema del color de cada libro de una forma muy poética, y creo que son libros que quieren evocar más que conducir”.

¿Qué te parecieron los textos de Marta cuando llegaron a tus manos? “Pues eso, me pareció que contenían una belleza más poética, evocadora, que eran un punto de vista sobre el tema del color, que es un tema que a mí siempre me ha interesado, no tanto justamente desde un punto de vista teórico, sino desde un punto de vista casi más emocional, lo que nos despiertan los colores en los sentidos, y los textos de Marta iban completamente en esta dirección”, aseguraMariona Cabassa.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Bueno, sobre todo que el tema de tener que dividir en cada libro, dividir los colores, es decir, tener que centrarme y poner toda la atención en que el libro respirara el color del que estábamos hablando. Yo creo que eso ya es un gran cambio, porque, claro, la paleta cromática con la que he trabajado, para las personas que hayan visto los libros o los vean, se darán cuenta de que predomina el color del que se habla, eso no quiere decir que no haya otros colores, y aún así yo creo que he sabido mantener la línea del color que se habla. Entonces es una gran diferencia, porque yo normalmente soy una ilustradora muy colorista, mezclo paletas de colores muy amplias en todas las ilustraciones, y entonces aquí está más dirigido”.

“Lo trabajé con acuarelas líquidas, con gouache, y luego lápices, ceras, yo normalmente trabajo mucho con técnica mixta, y estos fueron los cuatro elementos que usé para este libro”, nos cuenta Mariona Cabassa.
Aquí entendemos que los colores que se abordan son los protagonistas. “Sí, como te decía, cada libro se centra en un color. Yo creo que el tema es que ese color, frase a frase, página a página, nos vaya poniendo en contacto a través de los adjetivos que le da Marta, y a través de las ilustraciones, con el aspecto más sensorial del color, es decir, que nos evoca y que nos despierta en cada uno de nuestros sentidos, no sólo la vista, porque la diferencia de esta colección y de cómo está enfocada, yo también creo que es que todos pensamos que los colores nos entran por la vista y que ese es el sentido que se activa, pero en realidad la propuesta de Marta es hacerle pensar al lector que en los otros sentidos también suceden cosas cuando entramos en contacto con un color -continúa Mariona Cabassa-, y que nos puede evocar sensaciones del gusto, del olfato, del tacto. Y entonces por eso Marta va jugando con todos estos adjetivos en cada página que nos llevan a una escena a ese despertar de los sentidos de distintas formas”.

¿Cómo ha sido el reto de ir ciñéndose a una gama cromática? “Ha sido un reto muy grande, pero al mismo tiempo ha sido muy interesante, porque he tenido que profundizar mucho más y reflexionar mucho más, y técnicamente buscarme la vida para que el color con el que estaba trabajando y que tenía que ser predominante, que tenía que ser el protagonista, estuviera presente en una gama muy amplia”.

“Todos sabemos que de cada color hay cientos de matices, el azul no es solo un azul, sino que hay muchísimos azules, y esa es la gran dificultad. Si yo encontraba la manera de que hubiera muchos tonos distintos de azul, después había un tema técnico, es decir, cuando eso pasara por el escáner y por mi ordenador, para ser entregado en un formato digital, y cuando luego pasara por la imprenta, ¿qué pasaría con eso? Porque sabemos que los libros cambian, siempre son impresos porque pasan por muchas fases y el color se va transformando, y una cosa es el color que vemos en una pantalla, y luego según el papel que se use, según las tintas, según la maquinaria que se use para imprimirlo, la calidad… La verdad que esa era una cosa que incluso nos daba un poco de miedo, que se perdieran esos matices, y acabamos bastante contentas con el resultado, a pesar de que si ves los originales te das cuenta de que se pierden algunos matices, pero se ha conservado bastante y estamos contentas con el resultado ya impreso”.
“El proceso de realización fue un proceso muy largo -afirma Mariona Cabassa-, el otro día lo hablábamos con Marta, que estuvimos casi dos años y medio inmersas en esta colección, y fue todo un viaje, porque convivimos con esos colores, con este proyecto, con los textos de Marta y mis ilustraciones durante dos años y medio, y el otro día nos vimos y lo echamos de menos. La verdad que para mí ha sido la primera vez que hago una colección entera así, tan larga, de siete libros, y entonces realmente te cambia mucho respecto a hacer un libro único, porque es todo un viaje, fuimos encadenando un color con el otro, y fue muy interesante, tanto con Marta como con Elodí, que es la editora de los libros. Yo creo que hemos tenido una excelente relación, las tres hemos estado muy implicadas en este proyecto, y creo que las tres hemos querido mimarlo mucho, y yo creo que se nota por todos lados, también desde diseño y maquetación, que lo ha hecho Mercedes de la editorial”.

“Siento que es una colección que la hemos cuidado mucho. Mi libro color favorito… a mí me gustan todos los colores, y con esta colección justamente me he dado cuenta de que incluso había colores que igual a priori les tengo menos cariño. Por ejemplo, me pasaba con el amarillo, y me reconcilió con él, porque me di cuenta de que había muchos tonos del amarillo que me gustan, y que por lo tanto no podía decir que un color me interesara menos que otro. Te voy a decir lo contrario, cuál es el que me daba más respeto, y que al final se convirtió en mi favorito, que es el blanco, porque ese yo creo que fue el gran reto de toda la colección. Así como me reconozco como más capaz de ver los distintos tonos y matices del resto de colores, pues del blanco pensé que me costaría más, y fue muy interesante, fue un reto, y creo que el libro estoy muy contenta de cómo quedó. Seguro que me he perdido algunos, pero creo que hay bastante variedad dentro de lo que es el blanco, que tal vez es el color que más aquí, porque no somos esquimales, es en el que vemos menos matices”, asegura Mariona Cabassa.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Antes de decirte que estoy en la mesa, quiero decirte que han salido dos proyectos que estoy muy contenta con ellos, que son de los dos proyectos que más me ha gustado hacer en mi carrera, uno es El maravilloso libro de la muerte, que ha editado Litera Libros, escrito por Soledad Romero, que ha sido también un reto y estamos también súper contentos de cómo ha quedado, y el otro no es un libro, sino que es un juego de cartas que se llama ‘La magia de la Gestalt’, y lo he hecho con unos terapeutas de una escuela Gestalt de Barcelona, y es un formato distinto de un tema que me interesa, y creo que es diferente”.
Y luego estoy con varios frentes abiertos, va a salir un libro también para la Editorial Juventud, muy chulo. Y he empezado a trabajar con una agencia inglesa de representación de ilustradores, y entonces estoy con varios proyectos abiertos para otras tierras, para Inglaterra y para Estados Unidos. Hace ya años que trabajo fuera también bastante, y creo que ahora se va a intensificar en mi vida laboral esa parte, porque estoy empezando mi asociación con esta agencia. Están empezando a caer cosas interesantes, y también en otros terrenos que no son exclusivamente el mundo del libro, sino también en temas de producto, y a mí me gusta porque soy una ilustradora inquieta, y me gusta que me ofrezcan variedad”.
Álbum Ilustrado
Pierre-Emmanuel Lyet nos habla de su trabajo en ‘Indomable’
Una niña toma una decisión: abandonar el mundo de los adultos y fundar su propio reino. Salvaje, valiente e indomable, construirá una fortaleza en su cabaña del árbol y gobernará con sus propias leyes. Allí todo estará permitido: no habrá horarios, ni órdenes ni reglas. Rodeada de sus peluches, se siente feroz como una leona, guerrera y libre. Sin embargo, incluso los reinos más poderosos esconden desafíos inesperados cuando cae la noche… ¿Qué estarán haciendo los demás? ¿Se habrán acordado de ella? ‘Indomable’ es un álbum sobre el deseo de libertad, la imaginación infantil y el delicado equilibrio entre la independencia y el cariño de quienes nos esperan en casa. Con estas palabras describe la editorial Kókinos este libro de Morgane de Cadier y Pierre-Emmanuel Lyet. Con éste último charlamos un poquito más sobre este proyecto.

¿Cómo surgió este proyecto? “El proyecto comenzó cuando la editorial me invitó a ilustrar el libro y me envió el texto de Morgane”.
¿Qué podemos encontrar en este libro? “El libro reúne un texto poético e ilustraciones vibrantes que, espero, transporten poco a poco al lector a otro mundo”, nos cuenta Pierre-Emmanuel Lyet.
¿Cómo nació este personaje? “El personaje fue tomando forma a medida que trabajaba en las ilustraciones. Es curioso, porque al principio imaginaba algo más dramático, más cercano al universo de Miyazaki. Pero, sobre la marcha, me inspiré más en ‘Donde viven los monstruos’ (‘Where the Wild Things Are’), de Maurice Sendak. Me encantó la idea de un personaje que se disfraza de animal para parecer salvaje. Para mí, es una niña pequeña —indomable, por supuesto—, pero creo que su disfraz también le confiere un carácter universal. Cualquiera puede identificarse con ella”.

¿Qué pensaste de la historia de Morgane cuando la leíste por primera vez? “El texto de Morgane me cautivó desde la primera lectura; fue lo que me convenció de ilustrar el libro -confiesa Pierre-Emmanuel Lyet-. Me pareció potente y profundamente poético, y despertó mi imaginación al instante. Había en él una fuerza y una libertad enormes, una oleada de energía, casi como un grito. Me pareció maravilloso y no veía la hora de empezar”.
¿Cómo fue el trabajo previo, me refiero al proceso de investigación, documentación, bocetos en algún cuaderno…? “Me lancé a crear las ilustraciones con mucha rapidez, trabajando de forma muy espontánea. Me pareció lo más adecuado para el texto: quería responder a su energía con algo instintivo, en lugar de planificarlo todo intelectualmente de antemano. Me encantó la energía que se desprendía, sobre todo en los colores, que quería que fueran muy vivos. Envié dos o tres ilustraciones a mis fantásticos editores de HongFei para mostrarles la dirección que tenía en mente, y la acogieron de inmediato. Fue una colaboración preciosa”.

¿Podrías contarnos algo sobre las ilustraciones? “La ilustración permite explorar aspectos que no se mencionan explícitamente en el texto, creando una especie de eco entre las palabras y las imágenes -asegura Pierre-Emmanuel Lyet-. Lo que me encantó del texto de Morgane fue su poesía y el espacio que dejaba para la interpretación. Eso me dio libertad para desarrollar a los personajes, en particular a esa niña con su disfraz de animal, cuyos peluches cobran vida y se convierten en sus compañeros. Aunque estos elementos no aparecen descritos explícitamente en el texto, la autora hace referencia a amigos imaginarios; así que los imaginé y les di una presencia física. Mi idea era construir, poco a poco, un mundo a su alrededor, explorando esa incertidumbre sobre si lo que ocurre es real o puramente imaginario. Eso es precisamente lo que me resultó tan apasionante”.

¿Qué técnicas has utilizado en este libro? “He ilustrado este libro mediante pintura digital, una técnica que disfruto especialmente porque me permite trabajar con trazos rápidos, audaces e instintivos. Es muy distinta a mi trabajo con lápices de colores, que resulta más lento y minucioso. En ambos casos busco la luz y el color, pero trabajar directamente sobre una tableta gráfica me otorga una gran libertad para crear las atmósferas que imagino. Puedo experimentar, realizar ajustes y volver atrás siempre que lo necesite. Es una técnica que se presta muy bien al trabajo con la luz. La utilizo con frecuencia en mis proyectos cinematográficos —sobre todo en animación— y también he ilustrado varios libros de esta manera. Es un enfoque diferente al de los lápices de colores, pero que disfruto tanto como aquel”.
¿Cómo fue el proceso general de creación del libro? “Fue muy bien, y además bastante rápido -continúa Pierre-Emmanuel Lyet-. Por supuesto, siempre hay que compaginar un libro con otros proyectos, pero mantuve un diálogo excelente con la editorial, y Morgane confió plenamente en mí. Eso me dio libertad para proponer imágenes bastante atrevidas, especialmente para la portada. No tenía ninguna certeza de que aceptarían, pero tanto la editorial como Morgane quedaron encantadas desde el primer momento. Me alegré muchísimo”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Tienes algún proyecto nuevo? “Sí, tengo entre manos algunos proyectos maravillosos. En el ámbito editorial, estoy escribiendo e ilustrando el primer libro de una serie sobre un perro mágico, que publicará la editorial Little Urban. Es una historia que me encanta y en la que llevo pensando mucho tiempo. Espero que sea el primero de muchos. Además, estoy creando ilustraciones para Hermès. Es un encargo maravilloso: valoran mucho la artesanía y las imágenes bellas, y trabajar con ellos me resulta muy gratificante”.
“Estos son mis dos proyectos principales en este momento, pero hay muchos otros en camino, incluidos más libros ilustrados y mi primera novela gráfica para adolescentes y adultos. Es un gran desafío y espero poder hacerla realidad pronto. También tengo algunos proyectos de cine de animación en desarrollo, aunque estos siempre llevan más tiempo. Espero poder contarles más al respecto pronto”.
Álbum Ilustrado
Sandra Castaño nos habla de su trabajo en ‘Alas’
¿No te parece extraño darte cuenta, de repente, de que no tienes alas? ¿Qué pasaría si a todo el mundo le saliesen alas? O mejor, ¿y si todas las cosas tuviesen alas? Todo sería tan distinto… Con este planteamiento la Editorial Thule nos presenta ‘Alas’, un álbum ilustrado de Sandra Castaño. Con ella hemos charlado un poquito más en torno a este libro.
¿Cómo nace este proyecto? “El proyecto de “Alas” nace en una clase que impartía Pato Mena. Exactamente a raíz de una maravillosa propuesta, que era nada más y nada menos que crear un álbum ilustrado desde cero. Creé varias propuestas diferentes y terminé por desarrollar “Alas”. El resto de las propuestas las dejé archivadas para otro momento y me enfoqué en la idea elegida para llevarla a cabo de la mejor manera posible”.
¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Los lectores encontrarán una dinámica de causa consecuencia que se resume en unos personajes de granja a los que les salen alas y la manera en la que actúan éstos con esas alas. A lo largo del libro, hay pausas que dan ritmo a la historia, humor, reaparición de personajes… “Alas» es un álbum divertido que contiene ciertos detalles escondidos en las páginas que le añaden coherencia a la historia. Por no hablar de las guardas, las cuales son dignas de analizar”, nos asegura Sandra Castaño.

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Las ilustraciones hablan por sí solas. Son dibujos muy visuales que muestran claramente la acción que está ocurriendo, de hecho, se podría considerar que existe una sinergia entre el texto y la imagen, que hace muy cómoda y dinámica la lectura. Lo característico de estas ilustraciones es la simpleza que muestran y lo bien que funcionan sin necesidad de ser más detalladas”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Como bien he mencionado anteriormente, el proyecto de “Alas” nació en el aula y en ese momento estábamos trabajando de una manera digital. Por lo tanto, utilicé una técnica digital que trata de simular parches con textura, superponiendo capas una encima de otra y dándoles forma cautelosamente hasta encontrar una armonía general que funcione. La intención de esta técnica era simular el collage y considero que el acabado ha sido todo un acierto, ya que es una técnica que la propia historia pide a gritos”, nos cuenta Sandra Castaño.

Si Sandra tuviera alas… “Si tuviera alas, considero que vería la vida desde arriba, como un personaje secundario que observa y analiza a la protagonista de la historia. Vería todo con más perspectiva, y dejaría caer desde lo alto del cielo todos los miedos y preocupaciones, para así quitarme pesos innecesarios y volar con esas alas a donde quiera que me lleven. También me haría mi propio nido en la copa del árbol más alto de mi pueblo (aunque creo que ya está ocupado por las cigüeñas)”.
¿Qué has aprendido con este proyecto? “Este proyecto me ha enseñado muchísimo. Me ha enseñado que hay que probar maneras diferentes de ilustrar una idea hasta encontrar la más afín, pero, también me ha enseñado a parar de probar cuando te enamoras de una de las ideas, porque ésta ya habla por sí sola -continúa Sandra Castaño-. “Alas” también me ha enseñado a trabajar en equipo con el editor, cosa que me ha encantado y que me ha aportado puntos de vista muy interesantes para enriquecer la historia. El trabajar de esta manera te hace sentir acompañada en todo momento y eso se agradece”.
“No obstante, el mayor aprendizaje ha sido el descubrir que ésta es mi pasión, que me lo paso como una niña pequeña creando álbumes ilustrados y que sé con certeza que “Alas” será el primero de muchos álbumes ilustrados que haré a lo largo de mi vida”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Ya he comentado anteriormente que la técnica final ha sido digital. Sin embargo, la creación de personajes, pruebas de color y textura, o bocetos relacionados a las imágenes las realicé sobre papel. Primero, dibujé 12 dobles páginas en las que creé una composición que daba ritmo a la historia: en la página derecha el personaje sin alas abajo y el texto arriba; y en la página izquierda el personaje con alas en la parte de arriba y el texto abajo”.

“Una vez elegida esa dinámica, empecé a pensar personajes que podrían funcionar: un perro, una oveja… incluso metí una pelota que con alas se convertiría en una snitch dorada de Harry Potter pero que terminé retirando.Tras elegir los personajes, empecé a bocetar cómo serían. Ésto diría que fue la parte más complicada ya que no quería que fueran muy detallados, pero, a la vez quería movimiento, vivacidad y expresividad. Finalmente opté por la técnica de la superposición de capas y no puedo estar más contenta con la decisión tomada. Cuando todas las páginas, las guardas y la portada/contraportada cogieron forma, hice una maqueta de cómo sería el álbum en conjunto y, es esa la maqueta que mostré y gustó. Antes de publicarlo se realizaron adaptaciones de color, algún cambio de personaje y corrección de texto, para que finalmente naciera Alas”, afirma Sandra Castaño.

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, estoy trabajando en la realización de las ilustraciones para un texto de una tercera persona. Es un proyecto que se convertirá en álbum ilustrado, pero de momento no hay editorial de por medio. Además, tengo varias maquetas de álbumes ilustrados que voy realizando en casa y que me gustaría publicar, en especial dos: uno al que he llamado: “La curiosidad sorprendió al gato”, un álbum con poco texto, pero que interactúa mucho con el lector. Por otro lado, “El cartero”, un álbum ilustrado sobre un cartero que se encarga de repartir el correo en el pueblo, y al que de repente, le aparece un misterioso paquete frente a la puerta”.

“Tengo en una libreta apuntadas muchas ideas de álbum ilustrado que quiero desarrollar y eso es algo que me encanta, ya que me mantiene constantemente activa respecto al álbum, haciéndome experimentar, probar, borrar, colorear y sobre todo disfrutar y mejorar, porque vivimos en un constante aprendizaje”.
Álbum Ilustrado
Manuel Marsol reflexiona en torno a ‘El cielo en casa’
Cuando tenía veinte años, Manuel encontró una fotografía en la vieja casa familiar. La fotografía mostraba a un hombre lanzando un penalti. Había también un portero a contrapié y un balón detenido en el aire. Ninguno de los jugadores que aparecían en la foto le resultaba familiar, excepto uno, el que chutaba el balón. Era su padre, que murió cuando Manuel era un niño. ¿Cómo saber entonces si aquel penalti se convirtió en gol? Como un detective que siguiera la estela borrosa de sus propios pasos en la nieve, Manuel Marsol se sirve de unas pocas películas, de una canción legendaria de Gino Paoli y del penalti fallado por Roberto Baggio en la final del Mundial 94 para contestar la pregunta más apremiante que le plantea su corazón de niño: ¿puede el ser querido seguir vivo en el misterio? Editado por Fulgencio Pimentel, hemos charlado un poquito más sobre ‘El cielo en casa’ con Manuel.

En el origen sobre todo, hay una fotografía. Me gustaría que me hablaras un poquito de eso, del origen, del embrión de este proyecto. “Es una fotografía que yo encuentro. Tendría unos 20 años. La encontré en una casa familiar. Había muchas fotos de fútbol de mi padre, que murió cuando yo tenía 11 años. Encontré muchas fotos de él jugando en campos de arena entre los años 60 y 70. Y me quedé atrapado con esta, porque el balón estaba ahí, era un penalti que él lanzaba, y el balón estaba ahí parado a mitad de camino entre la portería y el punto de penalti, y no se sabía si el balón entraba o no. Como él había muerto cuando yo era pequeño, era una metáfora de todos esos misterios, de todas esas cosas que yo no iba a poder preguntar. A partir de ahí, empecé a trabajar en el libro”.

¿Qué se va a encontrar el lector cuando empiece a pasar las páginas de El cielo en casa? “Se va a encontrar una investigación, pero no la que haría un detective, sino más bien una investigación hacia dentro de uno mismo, hacia la memoria. Me di cuenta que tampoco el libro debía ir tanto sobre esa búsqueda, sino sobre todos los recuerdos que yo tenía con mi padre”, nos cuenta Manuel Marsol.
“Es un libro que está enfocado para el público adulto. Es el primer libro que no hago, digamos, para todos los públicos, por el tono, la manera de contarlo. Y es un viaje hacia el interior, hacia recuerdos con él, películas que veíamos juntos… El formato es de álbum ilustrado, pero tiene una longitud más propia de la novela gráfica. Hay mucho más texto de lo que acostumbro en mis libros”.

“Primero, hay una parte en la que imagino cómo fue ese penalti, cómo pudo suceder. Hay otra parte en la que ya cada vez me voy alejando más de ese balón, y ese balón se va convirtiendo casi más en una estrella en el cielo. Y voy mirando más al pasado, a las películas que veíamos juntos, que tienen resonancias con esta historia. Al final es una historia que habla sobre el estar y el no estar, sobre lo que está adentro y lo que está afuera, como un penalti que marca la diferencia… El gol es la vida y el fallo es la muerte. El ser o no ser. En un penalti está recogidas un montón de metáforas”, continúa Manuel Marsol.

“Por ejemplo, una película como ‘Centauros del desierto’, que es una peli que era de sus favoritas y que veíamos juntos, yo la narro desde los ojos del niño. Y hay cierta simbología con el dentro y el fuera. Es una peli que habla del regreso al hogar, de la casa. Se abre con un plano desde dentro de una casa y se cierra igual. Siempre está presente ahí el marco, lo que entra, lo que sale. Es como si en ese balón cupiesen muchísimas asociaciones. Entonces voy tirando de ese hilo, de ese balón, donde cabe todo lo que hacíamos juntos, canciones que escuchábamos…”.

“Y luego ya hay una relación con el famoso penalti de Baggio en el Mundial del 94, que por una casualidad de fechas tiene mucho que ver con mi padre. Desde que se lanzó el penalti hasta que murió mi padre pasó justo un año. A través de ese penalti, que en su momento yo había visto con otros ojos, desde que Baggio nos había eliminado, y le tenía hasta cierta manía, pues de repente ese penalti se fue cambiando a raíz de ese descubrimiento de las fechas y volviéndose también parte de ese balón suspendido en el aire. Todo sirve para hacerme preguntas de todo tipo”, afirma Manuel Marsol.

Manuel, y en cuanto a las ilustraciones, no sé si has trabajado con alguna cosa diferente o más o menos en la línea en la que venías trabajando hasta ahora. “Yo diría que es una línea un poco distinta, digamos más realista de lo que acostumbro. Es una historia que no es como las anteriores, de fantasía y tal, aunque la hay, hay una parte de fantasía, pero esta necesitaba que estuviese pegada a la realidad. Primero por la foto. La foto es una foto real y a la hora de representarla la dificultad era justo esa… Un equilibrio entre esa parte más expresionista mía y un realismo que necesitaba la historia”.
¿Y técnicas, Manuel? “Es pintura sobre papel. No tiene óleo, no hay collage, no hay digital tampoco. Es todo acrílico, acuarela y lápiz sobre papel”, indica Manuel Marsol.

Estoy viendo ahora una de las imágenes que muestra la editorial del libro y que habla del cine. Se ve en la ilustración incluso el logotipo de La 2 de Televisión Española. “Es porque hay muchos recuerdos… Los objetos guardan como una especie de memoria. El niño que yo fui, el adulto que soy ahora, ve esos objetos de la casa familiar y están cargados de muchos recuerdos. Uno de esos objetos que salen en el libro es la cinta del VHS de Centauros del Desierto. A la hora de hacer el libro la llevé a una tienda, la digitalizaron, y me volví a ver Centauros en calidad VHS”.
“De ahí salieron muchos símbolos, lo que te contaba antes del dentro, del fuera. La búsqueda, porque también está buscando a una niña, que la secuestran los indios, y es una búsqueda sin saber muy bien si la niña está viva o muerta. Es un poco como la búsqueda del balón, algo que tú buscas y buscas, pero no sabes si tiene solución”.
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