Entrevistas
Jorge e Itziar Miranda y Lola Castejón (Thilopía) nos hablan de ‘Miranda’, la colección de Edelvives que nos acerca a personas como Marie Curie, Frida Kahlo y Juana la Loca
Miranda tiene ocho años. Le gustan las pompas de jabón, el olor de las tardes de lluvia y los pájaros que le caben en la mano. Le gustan los caramelos de violeta y también jugar con las teclas negras del piano que hay en casa de su abuela porque siempre suenan bien. Le gusta subir montañas y bañarse en los lagos helados, aunque a veces se le corte un poco la respiración. Pero, en realidad, lo que más le gusta del mundo es que le cuenten historias, y más si son de verdad.
Edelvives nos presenta estos nuevos relatos sobre las vidas de mujeres destacadas de la Historia contadas desde la ocurrente visión de Miranda: Cleopatra, Coco Chanel y Billie Holiday. Detrás de estos títulos, el trabajo de Jorge Miranda e Itziar Miranda y de la ilustradora Lola Castejón (Thilopía). Con los tres hemos hablado un poquito más sobre este proyecto.
¿Cómo surgió este proyecto? Jorge Miranda: “Desde pequeños en nuestra familia siempre nos han inculcado, tanto a Itziar como a mí, la importancia de la escritura y el poder de cambio que tienen las palabras en el mundo. De hecho, mi imagen de la infancia es ver a mi madre escribiendo en su vieja máquina de escribir. Por ello, fue muy natural que Itziar y yo nos juntáramos alrededor de una copa de vino para, en realidad, hacer lo que habíamos mamado desde niños. Lo que empezó siendo una excusa para vernos, fue tomando cuerpo hasta crear un pequeño mundo, cuyo centro es la niña Miranda y gracias a la cual podemos narrar biografías desde un punto más cercano a los niños, bajo el prisma de alguien de su edad”.
Itziar Miranda: “Desde pequeña soñaba con contar historias, quizá por eso me hice actriz. Nuestra madre es escritora y a nosotros siempre nos ha apasionado leer y escribir. Esta colección empezó como un juego para pasar más tiempo con mi hermano y volver a recuperar al niño que llevamos dentro, con esa inocencia y esa curiosidad por aprender que se va perdiendo cuando nos hacemos mayores”.
Lola Castejón: “Itziar lleva pensando en esta colección desde muy pequeña, escribe desde niña. Al poco tiempo de conocernos, en 2005 , a mi vuelta de Nueva York, donde comencé mi carrera profesional, cuando coincidimos y casi desde ese momento empezamos a pensar en Miranda como una colección. Lo siguiente fue cuestión de decidirnos por Edelvives y trabajar en presentar nuestro proyecto, en 2013”.
¿Cual es el objetivo de estas historias? Jorge: “El objetivo principal es acercar a los niños a personajes que han supuesto un antes y un después en nuestro mundo, pero de una forma divertida y diferente. Además, la voz de Miranda les aporta un punto de vista que ellos pueden entender, porque todo lo que cuenta lo lleva a sus vivencias, a su experiencia personal. Por otra parte, queríamos ser partícipes de que padres y niños tuvieran momentos de calidad juntos. A veces, con el estrés y el trabajo que nos rodea, es difícil encontrar tiempo para estar con los hijos, lo que nosotros humildemente pretendemos es que ese tiempo, por poco que sea, sea de calidad”.
Itziar: “Visibilizar a todas esas mujeres que fueron tan importantes en la historia y de las que muchas veces sabemos muy poco o nada. Nos dimos cuenta de que a través de la voz de Miranda era más fácil no juzgarlas, ponernos en su lugar, aprender de ellas y divertirnos con sus historias. Queríamos, además, que se lo pasaran bien tanto los padres como los niños. Que toda la familia aprendiera algo y que ese tiempo que pasan juntos fuera de calidad, que luego en la cena pudieran comentar el libro que se estaban leyendo, cada uno desde su mirada”.
¿Cómo es el proceso de elaboración de cada libro? Lola: “Lo primero es elegir la mujer de la que nos apetece hablar, en esta fase la mayor parte del trabajo recae sobre Itziar y Jorge, que son los responsables de, hacer una selección, investigar, documentarse, escribir y ponerle voz a Miranda”.
¿Cómo es la selección de esos nombres que van a protagonizar cada libro? Jorge: “La selección es muy dura, porque hay tantas mujeres que es difícil elegir. Siempre nos intentamos guiar por un par de parámetros para no ser repetitivos. Por ejemplo, procuramos no repetir mucho un mismo país u oficio, incluso buscamos contextos históricos diferentes. Pero al final, lo más importante es que la historia nos apasione”.
Itziar: “Nosotros tenemos una lista muy larga de mujeres increíbles, hemos empezado por las más conocidas, Marie Curie, Frida Kahlo, Juana la Loca, Cleopatra, Coco Chanel,… pero poco a poco los lectores se van enganchando a cómo cuenta las historias Miranda y nos podemos permitir hablar sobre mujeres no tan conocidas como Billie Holiday, Amelia Earhart o Indira Gandhi”.
¿Qué tiene de característico las ilustraciones? ¿Qué hay de diferente respecto a otros trabajos? ¿Con qué técnica trabajas en esta colección? Lola: “Como diría Miranda, es guay salirse de las rayas. En mis ilustraciones, eso se traduce en una mezcla de acuarela, ilustración digital, collage… Es mi primer trabajo como ilustradora infantil, no sabría cómo compararlo. Estoy aprendiendo tanto con el proceso que prefiero no sentirme condicionada investigando a otros ilustradores”.
¿En quién te inspiraste para crear a Miranda? Lola: “¿Conoces a Itziar? Yo creo que ella debía ser muy parecida”.
¿Cómo es el trabajo con Lola? Jorge: “Trabajar con Lola es una maravilla, tiene muchísima paciencia con nosotros porque a veces somos muy pesados. Tiene una capacidad increíble para plasmar todas las imágenes que se nos pasan por la cabeza. Además, su estilo es tan personal y único, que le da a las biografías un valor casi de obra de arte. Gracias a sus dibujos, las personas que abren nuestros cuentos saben que no están delante de un libro infantil cualquiera”.
Itziar: “Delicioso. Lola tiene una forma de expresarse con el pincel que es exactamente cómo nosotros imaginamos el mundo de Miranda. Eso es un regalo y creo que la clave del éxito. A Lola le pasamos la historia y ella la completa con esa delicadeza y sensibilidad que caracterizan sus ilustraciones”.
De los personajes abordados hasta el momento, ¿con cuál has disfrutado más? ¿con quién te sientes más identificada? Lola: “No puedo elegir favorita, por ahora, con quien menos me identifico es con Coco Chanel”.
¿Cuántas historias de mujeres habéis contado hasta el momento y cuántas quedan por contar? Jorge: “Por ahora hemos publicado 6 biografías: Juana la Loca, Frida Kahlo, Marie Curie, Cleopatra, Billie Holiday y Coco Chanel. Para otoño saldrán otras tres: Amelia Earhart, Indira Gandhi y Jane Goodal, la única mujer viva de la que hemos escrito hasta ahora. Por contar quedan muchas, la lista de mujeres interesantes es infinita”.
¿Sobre qué mujer te gustaría ilustrar una de estas historias? Lola: “Hay muchas mujeres desconocidas, o no tan conocidas que entrarían en esa lista…pero todo llegará”.
¿Cómo abordáis estas ‘biografías’? Jorge: “Lo primero que hacemos es empaparnos del personaje, documentándonos todo lo que podemos a través de libros, documentales, películas, etc. Después Itziar y yo ponemos en común los hitos más importantes, tanto del personaje como del contexto histórico (por ejemplo, el crack del 29 en el caso de Billie Holiday) y, con ello, hacemos una especie de escaleta, como los guionistas, donde separamos qué queremos contar en cada capítulo. Nos vamos turnando para escribir dichos capítulos y, cuando ya lo tenemos más o menos armado, nos juntamos a reescribir y corregir como locos durante varios días, dándole vueltas a cada expresión, frase o coma. Después de acabar, la primera que lo lee es Lola, que nos da su opinión y con la que discutimos sobre las imágenes más potentes para hacer las ilustraciones”.
Itziar: “Hacemos primero un trabajo de investigación muy meticuloso porque queremos que todos los datos sean muy fieles a lo que pasó. Leemos mucho sobre ellas, vemos documentales, buscamos cartas,… y luego nos sentamos a trabajar como si fuéramos guionistas. Escaletamos por capítulos, dejamos muy claro qué queremos contar en cada uno de ellos y empezamos a escribir. Una vez terminado, Jorge y yo, nos encerramos durante unos días para leer y releer hasta sacar una primera versión. La verdad es que nos lo pasamos pipa”.
Álbum Ilustrado
Joanna Concejo y el reto de ilustrar ‘Jesteś’
Vimos este trabajo de Joanna Concejo en redes y nos llamó mucho la atención. En las siguientes líneas hablamos con ella sobre su trabajo en ‘Jesteś’, editado en Polonia por Wydawnictwo Format y previamente editado en Francia con el título ‘Tu es là’ por Les Grandes Personnes.

Primero, cuéntanos cómo nació este proyecto. “El libro empezó hace mucho tiempo. Laetitia Bourget, la autora, me contó su idea de un libro impreso en papel vegetal en 2014. Fue entonces cuando nos conocimos. Me encantó la idea desde el primer momento; me entusiasmé muchísimo. Dije que sí enseguida, sin siquiera pensar mucho en el texto. ¡La sola idea de la transparencia de las páginas me atraía muchísimo! No tenía ni idea de cómo iba a trabajar en el libro, pero eso no era importante”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “El libro cuenta la historia de una amistad entre tres chicas, una amistad que solo existe dentro del libro. Se conocen, pero cada una pertenece a una generación diferente: abuela, nieta y bisnieta. También es una historia de transmisión entre ellas. Habla de gestos repetidos para aprender, y de aquellos repetidos inconscientemente, del saber transmitirse de una a otra, y de esa pequeña parte de la que se ha ido que perdura en las que quedan. También es una historia de presencia a través de la ausencia. En cierto modo, es una historia de eternidad, de amor. Y de vida”, nos cuenta Joanna Concejo. Al final del libro se encuentran los retratos de las tres mujeres. Estas personas existen realmente, y quería que esta historia estuviera arraigada en la realidad”.


¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación y experimentación; no sé si había dibujos en un cuaderno… “Al principio del proyecto, dibujé un pequeño cuadernillo de unas diez páginas, completamente transparente, directamente sobre papel vegetal. Quería ver de inmediato cómo podría funcionar este concepto de libro. Aún no sabía si sería capaz de crear las ilustraciones finales utilizando las mismas ideas que en este pequeño experimento, pero lo esencial para mí era ver qué posibilidades ofrecía la transparencia. Me gustó que se pudiera vislumbrar un poco del dibujo que estaría en la página siguiente. También me permitió probar la textura de este tipo de papel. Era transparente, pero no demasiado. Así que las ilustraciones también tuvieron que diseñarse teniendo eso en cuenta”.

“Después de este experimento, pasé por un período de bloqueo creativo, porque aún no sabía qué quería transmitir con las ilustraciones –continúa Joanna Concejo–. El texto de Laetitia me dio mucho espacio para respirar, lo cual agradecí, pero al mismo tiempo, me sentía un poco perdida. Me llevó mucho tiempo encontrar mi propia historia para acompañar el texto. Pero una vez que la encontré, el trabajo se facilitó mucho y mis ideas comenzaron a aclararse”.
“Después trabajé a fondo en mis cuadernos de bocetos para desarrollar secuencias narrativas que permitieran que todo fluyera con fluidez. Creé secciones de unas diez páginas. Una vez satisfecha con el orden de las páginas, pasé a los dibujos finales en papel blanco. Al terminar, imprimí el dibujo en papel vegetal para probar la colocación de los elementos y planificar los siguientes. ¡Llené un montón de cuadernos de bocetos trabajando en este proyecto! Más de lo habitual. Y el proyecto resultó ser mucho más complicado de lo que inicialmente pensé”.

¿Qué dirías que caracteriza tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente en comparación con tus otros trabajos? “No creo que haya nada realmente nuevo. La técnica es la misma: lápiz y lápices de colores. Ya he hablado un poco sobre el proceso de trabajo. Y quizás eso fue lo nuevo para mí. En este libro, todas las ilustraciones se crearon en el orden en que aparecen. Nunca antes había trabajado así. Pero la necesidad de considerar la transparencia influyó en mi trabajo”.

Hablemos un poco más sobre las transparencias, sobre esas páginas transparentes que revelan algo de lo siguiente… “Quería trabajar en este proyecto precisamente por las transparencias de las páginas. Me gustó mucho la idea. Sin embargo, no me di cuenta de lo difícil que sería este trabajo. Las secuencias de imágenes tenían que estar planificadas con mucha precisión para que la narrativa funcionara. E incluso así, tuve que aceptar que no podía controlarlo todo. Cada vez que pasas la página, puedes ver un poco de lo que se revelará a continuación. A veces más, a veces menos. A veces la imagen llena la página por completo, y a veces solo hay un pequeño detalle… Creo que es difícil describir con exactitud lo que sucede al hojear este libro. Es algo que tienes que experimentar por ti mismo. Sin duda, cada lector tendrá una experiencia diferente al encontrarse con este objeto que es el libro”, confiesa Joanna Concejo.

¿Qué técnicas usaste entonces? “Como ya mencioné, trabajé con lápiz y lápices de colores. Eso es todo. Todos los dibujos están hechos en papel blanco e impresos únicamente en papel vegetal”.
Cuéntanos algo más sobre el proceso de creación de este libro. “Fue muy largo de preparar debido a la complejidad de la narrativa a través de imágenes transparentes. Además, dibujar más de 70 ilustraciones también me llevó mucho tiempo. La mayor parte de este trabajo se realizó durante la pandemia; tuve mucho tiempo, como todos, porque tuvimos que quedarnos en casa. Me alegré mucho cuando finalmente terminé el libro, porque realmente hice esperar mucho a Laetitia. Luego, durante la maquetación y las conversaciones con el editor, nos dimos cuenta de que el libro iba a ser muy caro debido a la materia prima (papel vegetal), y eso nos entristeció un poco, porque no queríamos crear un libro que poca gente pudiera permitirse. Personalmente, también pensé que era mucho trabajo ilustrarlo y que un libro caro no duraría mucho. Me pareció una pena. Pero al final, los lectores se mostraron bastante entusiasmados y el libro sigue a la venta, al menos en Francia”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en el cuento de Andersen «La pequeña cerillera» para una editorial polaca”.
Arte Urbano
Wedo Goás: «Intento que mis trabajos hagan reflexionar al viandante»
El mural As Mouras, del artista gallego Wedo Goás, creado en el marco del Perla Mural Fest 2025 de Fene, ha recibido el premio a mejor mural del mundo 2025 en la categoría Expert Spotlight por la plataforma internacional Street Art Cities. Hace unos días preparábamos una pequeña entrevista con él sobre su trabajo como muralista, partiendo de uno de sus trabajos. Este es el resultado.

¿Cómo surge la idea de ‘Don’t be afraid of wasting time’? “Esta idea me rondaba desde hace tiempo, casi desde mi llegada a Barcelona ya hace 13 años. Las grandes ciudades tienden a devorar el tiempo de las personas, a hacer que nos centremos en la productividad, el trabajo y el consumo, dejando apenas tiempo para poder tomar conciencia de nosotros mismos, nuestros intereses o nuestros verdaderos deseos”.
¿Qué has querido reflejar en este mural? “En este mural quiero generar un reflexión sobre cómo afrontamos nuestro día a día en esta sociedad de consumo. Creo profundamente en la necesidad de aburrirse, de no tener miedo a dejar que los minutos pasen sin un propósito concreto. Estos momentos son los que de verdad podemos utilizar para poner en marcha nuestra mente y cuestionarnos nuestro entorno, nuestra vida, divagar y dejar volar la imaginación. Una sociedad que termina con esto es una sociedad que ha terminado con la autodeterminación, la creatividad y el amor propio. Pero esta es mi opinión claro”, afirma Wedo Goás.

Me gustaría que me hablaras de tus procesos de trabajo. No sé si sueles trabajar con algún boceto previo… “Normalmente mi proceso creativo comienza como un bombardeo de ideas, los conceptos y las imágenes van tomando forma en mi mente a medida que me acerco al tema que me gustaría tratar y dónde lo voy a tratar. Una vez tengo la idea que quiero trabajar compongo la imagen mediante fotografías. Cada mural requiere de un proceso distinto para llevar la idea de la mente al muro”.
¿Con que técnicas trabajas habitualmente? Y ¿materiales? “Mis murales los trabajo completamente con pintura plástica, la clásica pintura de fachadas, y con brochas y rodillos -continúa Wedo Goás-. Me gusta afrontar el mural de la misma forma que se afronta un lienzo, con mi paleta de colores y mis pinceles. Solo cambia el tamaño del soporte y las brochas”.

¿Hay algo nuevo en este sentido en ‘Don’t be afraid of wasting time’ respecto a otros trabajos? “Creo que en todos los trabajos siempre se añade algo nuevo ya sea de forma consciente o no. En este caso opté por mucha luz, una imagen a cielo abierto en un día soleado y despejado, a la mujer le da el viento en la cara y está en una azotea, sobre el bullicio de la ciudad. Son las sensaciones que yo evoco a ese momento de reflexión y de no hacer nada. Como curiosidad te diré que en un primer momento la mujer estaba sentada encima de una cámara de vigilancia, que quedaba situada entre sus piernas en la parte baja de la composición. Pero el ayuntamiento me invitó a quitar ese elemento. Elemento que en mi opinión reforzaba la narrativa del mural y ponía énfasis en una sociedad en continua exposición”.

¿Qué dirías que es lo más difícil a la hora de enfrentarse a una fachada en blanco? “En mi caso lo más difícil siempre es el momento de dar color a la imagen, cambiamos constantemente de marca de pintura dependiendo de donde pintes y siempre se comportan de formas distintas -asegura Wedo Goás-. La pintura plástica al secar tiene la característica de que el tono varía mucho de húmedo a seco, por lo que controlar este cambio y hacerte con el control del color suele ser una batalla compleja cuando la pintura no está de tu parte”.
¿Y lo más satisfactorio? “Lo más satisfactorio es cuando hay pocos contratiempos y puedes invertir ese tiempo que has ganado en dar más detalle y más calidad a la obra. También, claramente, el momento final cuando el mural ya está terminado y todo ha ido bien, la gente está contenta con el trabajo y te sientes orgulloso de la obra”.

¿Qué importancia tiene la colaboración con otras personas en la realización de trabajos de esta envergadura? “Creo que la colaboración siempre es enriquecedora, se aprende mucho de otros artistas, su forma de afrontar el trabajo, su técnica y su visión. En este trabajo en concreto no tiene una envergadura muy compleja, pero en trabajos de edificios de 14 plantas o similares, creo que la colaboración es esencial, ya que este es un trabajo que desgasta mucho tanto física como mentalmente, y siempre es más fácil remar cuando no estás solo”, nos cuenta Wedo Goás.
¿Qué dirías que caracteriza tus trabajos en la calle? “Es complicada esta pregunta, me cuesta ver mucho qué es lo que me caracteriza. Intento que mis trabajos tengan un mensaje que hagan reflexionar al viandante, o que devuelvan trozos de la cultura que quizás se están perdiendo. Me gustan mucho la pintura clásica, el barroco y creo que eso también se hace notar en mi obra”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy en un proyecto que estoy disfrutando muchísimo. Se trata de una nueva línea de cuadros, en los que realizo maquetas de edificios representativos, con un alto realismo y detalle para luego intervenirlos con pinturas al oleo que simulan murales. Así pretendo unir mis pasiones, escapando del formato clásico de cuadro y generando estos objetos tridimensionales llenos de materiales y detalles que capturan la calle para llevarla a los interiores”.


Álbum Ilustrado
Raquel Catalina ilustra las múltiples lecturas de ‘Grande y pequeña’
‘Grande y pequeña’ es una historia conmovedora de múltiples lecturas que aborda el paso del tiempo, la memoria, la naturaleza, el arte y la inspiración. Nos acerca a la vida, desde la infancia a la vejez, de una mujer curiosa y creadora, libre y empoderada, sensible y auténtica; un apasionante recorrido desde su casa natal en el bosque hasta la ciudad, y de vuelta a sus orígenes. El arte -siempre inspirado en la naturaleza- ha marcado su trayectoria y también da aliento a un hombre desamparado que se instala en su casa cuando la protagonista ha menguado tanto que hasta el vecindario se ha olvidado de su existencia.
La obra distinguida con el XVIII Premio Internacional Compostela para Álbumes Ilustrados destaca por su calado poético y emotivo, su poder evocador y su carácter poliédrico: la vida, la memoria como sanación, el paso del tiempo, la soledad elegida, la naturaleza, el hogar, la resiliencia… Siguiendo un hilo cronológico y con un tono descriptivo, el texto de Arianna Squilloni aborda también el día a día de las personas mayores; una propuesta literaria que, de forma audaz, introduce silencios narrativos donde -en ausencia de palabras- se potencia el relato visual. Las ilustraciones de Raquel Catalina nos envuelven en una atmósfera cambiante que va desde la calidez de los escenarios domésticos a la frescura de los espacios abiertos. Con ésta última hemos charlado un poquito más sobre este maravilloso libro que edita Kalandraka.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Arianna Squilloni y yo ya habíamos trabajado juntas en ‘Diario desayuno’, para su editorial A buen paso. Me ofreció ilustrar un cuento suyo. Podría haberle dicho que sí sin siquiera leerlo, porque me encanta su trabajo, su manera de contar y su mirada sobre las cosas. Me encontré con una historia llena de significados profundos y que me tocaba en lo personal. Recuerdo de forma muy nítida pensar que tenía un tesoro entre las manos, pensar “¡qué suerte!”. La idea en principio era presentarlo al Premio Internacional Compostela y luego ya veríamos”, nos cuenta Raquel Catalina.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Un relato sobre el paso del tiempo, sobre plenitudes, renuncias, sobre búsquedas y encuentros fortuitos…”.
¿Qué te pareció la historia de Arianna la primera vez que la leíste? “Como ya te decía, me enamoró. Las historias como ésta, que recurren a imágenes más simbólicas, tienen el poder de hablarnos de cosas profundas y muy universales”.

¿Cómo fue el trabajo con ella? “Yo con Arianna me siento muy a gusto trabajando, con mucha libertad para proponer ideas que a veces cuajan y otras no -confiesa Raquel Catalina-. Pero es muy delicada con el trabajo del otro. Fuimos poco a poco ajustando dibujo y texto y ese proceso siempre es bonito”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Mi búsqueda inicial fue en torno al personaje y cómo construirlo. Su físico, su ropa, los objetos que la iban a rodear, la casita del bosque… Siempre me hago un archivo lleno de fotos muy variadas y que selecciono de manera bastante intuitiva, poco racional. Son muy útiles para el proceso. Empiezo a dibujar sobre esa base, pero luego los dibujos siempre van creciendo solos”, asegura Raquel Catalina.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? La última vez que hablamos fue sobre tu trabajo en ‘Ingrávida’, ¿qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Ha habido una especie de coyuntura feliz para mí con esta historia. Me parecía que lo que más me apetecía hacer en ese momento en cuanto a técnicas, colores, le quedaba bien a la historia. Así que ha sido un proceso que he disfrutado mucho a pesar de que hubo que hacerlo en un plazo bastante ajustado de tiempo”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Usé gouache, lápiz y lápices de color”.

Si hablamos del color, al pasar las páginas el amarillo se nos hace muy presente… “En general no me gusta trabajar sobre papel blanco y, si es posible, lo suelo llevar hacia tonos cálidos. Pero en este caso el color del fondo tiene una función que es resaltar el pelo blanco del personaje de Natalia y ayudar a encontrarla cuando va encogiendo”, afirma Raquel Catalina.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “La parte que me llevó más tiempo fue encontrar el personaje de Natalia. Empieza siendo adolescente hasta cumplir los noventa años. Es difícil conectar todas estas etapas, necesitaba crear algún tipo de hilo conductor y acabé construyéndolo en gran parte a través de su pelo. Si te fijas hay toda una historia en torno a él que conecta con la narración. También quería que fuese un personaje con personalidad y encanto y creo que lo he conseguido porque ahora la gente ve “Natalias” por la calle y me lo cuenta. ¡Eso me encanta!”

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, voy justo a comenzar otro libro para Kalandraka que tiene como protagonistas a una niña y sus dos abuelas. Y otro con A fin de cuentos que me apetece muchísimo y será mi primer libro de no ficción”.
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