Entrevistas
Primera jornada de Vilustrado 2016: De las casas de la ilustradora Chiara Carrer a las salidas de página de Elena Odriozola y sus personajes principales que no aparecen
Comenzó un nueva edición del Encuentro Internacional de Ilustración ‘Vilustrado’. En Valladolid y durante cuatro días se puede asistir a charlas de ilustradores internacionales, charlas de ilustradores nacionales, talleres de ilustración para profesionales y en proceso de formación, masterclass de ilustración, mesas y debates, exposiciones…
En su jornada inaugural, tuvimos la oportunidad de escuchar las intervenciones de la ilustradora italiana Chiara Carrer y de la española Elena Odriozola, Premio Nacional de Ilustración en 2015. Un primer día de jornadas que tuvo un broche final con la inauguración de la exposición de Elena.
Las casas de Chiara Carrer
Casas. Casas grandes, casas pequeñas, casas que pueden ser un refugio y casas que pueden ser una prisión… Una charla la de la ilustradora Chiara Carrer basada en este elemento para ir mucho más allá, para contar muchas más cosas. “Para mí escribir es ver las cosas, tener una memoria visual, que es fundamental. Ante todo, son mis ojos los que miran lo que hay alrededor… Mis ojos, en general, son la manera que tengo de aprender. Me considero una persona muy visual, y poco racional”.
Chiara nos cuenta que las casas son recurrentes en su trabajo. Pueden decir mucho, y nos pueden hacer preguntarnos muchas cosas… Otra manera de hablar de las casas, es hablar de quien no tiene casa. “La belleza de dejar abierta a quien mira la interpretación de las imágenes. Mis imágenes son conceptuales, no quiero cerrar la lectura, sino dejarla abierta”, nos cuenta.
No hay un principio, no hay un fin, hay una continua transformación de las cosas… Y nos habla un poco de su versión de Caperucita, en la que también la casa juega su papel.
En un grupo de baile aprendí el concepto de espacio., dice Chiara Carrer. “Yo empecé a trabajar mis imágenes con este concepto de espacio. El espacio, la línea, el ritmo, la repetición, el movimiento, son elementos para mí a la hora de trabajar, conceptos que también están en el teatro, en la danza. Interactuar con los límites de la página, es como estar en un escenario, cosas que entran y salen de esa página”.
“Me fascinan las líneas, las sombras, los volúmenes… Es la base de mi trabajo. Mi cabeza está más cerca de la arquitectura que de las artes…”. Y hablando de profesiones, nos dice que ella no es escritora, pero últimamente escribe muchas cosas, tiene un cuaderno entero lleno de pensamientos. Y en su libro de casas juega mucho con combinaciones de palabras. Al final, son listas que le ayudan a hacer, por ejemplo, ese libro de las casas… ¿Cuánto podemos poner dentro de un concepto? Se pregunta.
Y al final de su charla volvemos al principio de la misma, a la mirada, a los ojos. “Se tiene que aprender a ver. Tenemos que tener ojos para ver lo que los demás no ven. Cosas que me llaman la atención, cosas al margen, que no son tan llamativas, … Es lo que deberíamos hacer todas las personas que trabajamos con la imaginación”.
Elena Odriozola: Salirse de la página y los protagonistas que no aparecen
Una garza. Con esa garza arranca la charla de la ilustradora Elena Odriozola, Premio Nacional de Ilustración 2015. Nos cuenta la historia de esa garza disecada que la acompaña en casa y que, por diferentes avatares del destino, ha acabado convirtiéndose en Edward, el Santo Edward de Montevideo. Y todo esto para enlazar con los trabajos que realizó en un taller en la Escuela Peripatética que dirige Gustavo Puerta y en los que escogió a Edward como protagonista. Y todo esto, digámoslo otra vez, para llegar a la línea de su discurso: salirse de la página, lo que uno puede hacer fuera de los libros.
Y nos enseña las figuras en tres dimensiones que se han creado a raíz de una de sus ilustraciones y a las que ella da color…
Y también nos muestra la experiencia que tuvo con la creación de ‘Txoritxoak‘, una exposición en la sala Gambara de Koldo Mitxelena Kulturunea, junto a otros amigos, un trabajo que incluía, por ejemplo, a cien pájaros como estos, realizados en la misma línea que las figuras anteriores.
Seguimos saliéndonos de la página, y Elena nos habla de ‘Frankenstein‘, con Nórdica Libros. ‘Esto es un teatro de papel, pero al principio era una ilustración. Cuando cambias el formato, haces lo que tienes que hacer, cobra vida algo diferente. A veces hay que salir de la ilustración. Yo quería contar esto. Si hubiera sido en papel hubiera salido otra cosa distinta», nos cuenta. «Cuando te encargan un clásico, a mi me gusta mucho, porque es un reto. Libros o historias que tienen tantas representaciones, no tiene ningún sentido ilustrarlas si no haces algo muy diferente, si no das tu interpretación». (Aquí podéis leer más sobre este proyecto: ‘Frankenstein‘).
«Con ‘La Celestina‘ -continúa Elena-, no lo tuve tan claro. Hay que tener claro qué contar y cómo contarlo. Le di muchas vueltas, quise hacer mucha gente que se mezclaban y se contaminaban… Me puse a dibujar y me di cuenta que lo que hacía nada tenía que ver con lo que había pensado. No era lo que yo iba a hacer, pero sirvió como punto de partida para salirme, una vez más, de la página, y hacer una ilustración de tres metros y medio».
Tanto en este caso como en Frankenstein, los protagonistas no aparecen. «Cuando un personaje tiene tanta fuerza y la gente ya lo conoce muy bien, no tiene sentido ilustrarlo», asegura Elena.
«He hecho más cosas que se salen de la página», dice, y nos enseña unas etiquetas de mermelada. Y a continuación unas etiquetas de vino, destinadas a unas cajas de 12 botellas y en las que cada botella era diferente (en cada una había un escritor). Nos habla también de su colaboración en la Revista La leche. «Tengo una página para dar mi visión de las cosas. La exigencia de hacerlo a dos tintas. La sorpresa es lo que me gusta».
Y también hay espacio en esta charla para una exposición: ‘Las mujeres y el Mar‘, en el Museo Naval de San Sebastián. Y también para algunos libros en los que también «me he salido de la página», como es el caso de ‘Tropecista‘, con Bárbara Fiore Editora, o ‘El tigre mundano‘, en el que se juega con la perspectiva, la profundidad. ‘Ur: libro de lluvia‘. «Iba a ser un libro, y terminó siendo una caja con cosas dentro», eso si, una auténtica caja de sorpresas. «Me gusta que las cosas estén en continuidad. El protagonista es la lluvia, y no aparece. Y después dije, vamos a meter la lluvia en acetatos y en colores. Y realicé cuarenta ilustraciones de lluvia. Y si pones una encima de otra, ninguna se pisa…
De esta charla, nos dice Elena, «se podría desprender que no me interesa mucho hacer libros, pero no es así». Y terminamos con ‘Eguberria‘. «No me gusta que se limiten las posibilidades de crear… Seguiré intentándolo», sentencia la Premio Nacional de Ilustración 2015.
Exposición de Elena Odriozola
Y como broche final a este arranque de Vilustrado, la exposición ‘Capas, manchas, teatritos, movimientos, siluetas, tiras y demás trastos’ de Elena Odriozola.
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Álbum Ilustrado
Iacopo Bruno y Francesca Leoneschi dan forma a ‘Inseparables’
Bajo las aguas, dos seres aparentemente lejanos comparten un mismo dolor. Ichi, un pulpo tallador de palabras, busca salvar a su padre. Lucy, inmóvil entre los restos de un barco hundido, se deja mecer por la corriente. Esta narración ilustrada entrelaza sus destinos en una historia profunda, poética y visualmente deslumbrante sobre la pérdida, la esperanza y los lazos invisibles que nos unen. Edelvives edita ‘Inseparables’, un trabajo de Francesca Leoneschi e Iacopo Bruno. Con éste último charlamos un poco más en profundidad sobre su trabajo en este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Inseparables nació un día de verano entre las olas de las Cinque Terre a bordo de nuestro gozzo (un barco de pesca tradicional) Alina, mientras buscábamos el personaje para una historia de tintes gótico-victorianos. En ese preciso momento nació Ichi, el pequeño pulpo de la familia Real. Cuando nos dimos cuenta de que nuestra historia podía transcurrir bajo el nivel del mar, se nos abrió todo un mundo lleno de sepias que tiñen el mar de negro y de mantas que ocultan la luz del sol en señal de luto por la muerte del padre de Ichi, el Príncipe Consorte”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un inusual mundo marino donde se fortalece el vínculo y la amistad interespecie entre Ichi y Lucy, la niña que vive en el Abismo entre los tablones del naufragio del Golden Mary en busca de su corazón”, nos cuenta Iacopo Bruno.

¿Cómo fue el proceso de construcción de esta la historia? “Inseparables lo escribimos a cuatro manos pero, dado queFrancesca Leoneschi y yo estamos acostumbrados por trabajo a dialogar a través de imágenes, primero lo imaginamos visualmente de forma muy detallada. Después, bastó con sentarse y escribirlo de un tirón, pasándonos el texto el uno al otro para recortar, corregir o añadir”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿Cómo nacen estos personajes? “Francesca y yo siempre investigamos mucho, lo cual nos sirve para visualizar las escenas y los personajes, como te decía -continúa Iacopo Bruno-. Luego empezamos a contarnos la historia el uno al otro durante los largos viajes en coche cuando nos desplazamos de un lugar a otro. En cuanto la historia empezó a tomar forma, comencé a plasmar los pensamientos sobre el papel. Normalmente, cuando empiezo un libro, le dedico un cuaderno entero bastante grande, y para ‘Inseparables’ también llené un cuaderno de bocetos. El posfacio del libro reúne una selección de estos bocetos para que el lector pueda entrar entre bastidores en un proyecto como este”.


¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Diría que el reto consistió en fusionar el mundo marino con la época victoriana y hacer que resultara fascinante y creíble, pero sobre todo el esfuerzo se centró en intentar captar de forma sincera las emociones que caracterizan la historia. La novedad con ‘Inseparables’ es que durante treinta años he ilustrado libros para otros autores; esta vez, las ilustraciones eran para un libro totalmente nuestro. Fue un reto muy exigente porque Francesca y yo somos unos clientes decididamente exigentes”.


¿Con qué técnicas trabajaste? “Te agradezco mucho esta pregunta porque tengo un interés especial en recalcar que todas las ilustraciones de ‘Inseparables’ están realizadas de forma tradicional, es decir, son todo láminas originales pintadas con acuarela sobre papel. Durante años coloreé mis láminas de forma digital, pero desde hace unos seis años prefiero las técnicas tradicionales, analógicas por así decirlo. Trabajo al óleo, con tintas de colores, lápices e incluso con acuarela, como en el caso de Inseparables. Las técnicas tradicionales me ayudan a concentrarme y a sumergirme en el trabajo, y me dejan láminas originales en lugar de archivos guardados en discos duros que probablemente ya ni siquiera pueda abrir. El papel tiene otro encanto y una durabilidad excelente”, asegura Iacopo Bruno.


Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Como te decía, primero investigo, luego intento visualizar mentalmente, después paso las ideas a un cuaderno grande y solo entonces me sumerjo en la lámina definitiva. Hago los dibujos a lápiz sobre un papel de altísima calidad que me permite, a pesar de los borrones, obtener un dibujo final muy limpio. Para ‘Inseparables’, transferí el dibujo a un papel para acuarela utilizando un escáner y una impresora de excelente calidad. En ese momento coloreo y la lámina ya está lista”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, siempre estoy trabajando en nuevos proyectos. Actualmente, el trabajo más exigente es un libro ilustrado para una editorial francesa del que todavía no puedo contar mucho, salvo que serán 40 ilustraciones a color dibujadas con plumilla y coloreadas con tintas; y una novela ilustrada para una editorial estadounidense, que también es confidencial por ahora. Sin embargo, el trabajo que está llenando mi nuevo cuaderno es nuestro próximo libro, basado en un relato original de Francesca Leoneschi. ¡Esta vez estaremos en tierra firme, pero siempre rodeados por un mar tempestuoso!”
Álbum Ilustrado
Pedro Oyarbide ilustra ‘El rayo que no cesa’
‘El rayo que no cesa’ es la obra más representativa y lograda de Miguel Hernández. Resultado y testimonio de una profunda crisis vital, sus páginas exploran la vivencia del amor, un amor doloroso, intenso y frustrado que deviene una herida constante. A la riqueza poética de Miguel Hernández se suma aquí la sensibilidad artística de Pedro Oyarbide, quien acompaña estos versos desgarradores con ilustraciones igualmente potentes, profundizando en la simbología hernandiana.
Los treinta poemas de ‘El rayo que no cesa’ adquieren una dimensión inédita en esta edición profusamente ilustrada que invita a una lectura renovada, donde palabra e imagen dialogan para intensificar la emoción, el tormento y la belleza de un libro esencial de la literatura española. Una edición de Lunwerg sobre la que hablamos un poquito más con Pedro Oyarbide.

Lo primero, cuéntanos cómo llega a tus manos este proyecto. “Venía de hacer ‘El Principito’ con Lunwerg. En principio habíamos empezado a darle forma a otro libro ilustrado muy diferente, una colección de cuentos del siglo XIX, pero el proyecto estaba algo estancado y por mi parte no terminaba de fluir. La editora me dio libertad para proponer otros títulos y ‘El rayo que no cesa’ me vino enseguida a la cabeza. Siempre me ha gustado la poesía de Miguel Hernández y sabía que ese libro tenía ingredientes más que suficientes para construir una propuesta visual interesante”.
¿Cómo era tu relación con esta obra de Miguel Hernández antes de abordar este proyecto? “Hasta entonces había leído sobre todo poemas sueltos, más que un poemario completo. Pero había algo en Miguel Hernández que siempre me había atraído, tanto o más que su obra: su personalidad, su historia y, por supuesto, la fuerza y la belleza de su poesía”, nos cuenta Pedro Oyarbide.

¿Cómo dirías que ha cambiado esa relación con el título y con la figura del poeta? “Ha cambiado mucho. Para afrontar el libro me leí bastante sobre la biografía del poeta, el marco histórico, etc. Descubrir con más profundidad su trayectoria y, especialmente, su tristísimo final, hizo que conectara todavía más con sus versos”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas o dibujos en algún cuaderno. “Fue un proceso bastante natural, muy parecido al que sigo con otros libros -continúa Pedro Oyarbide-. Leí el poemario mientras tomaba notas y hacía algunos bocetos rápidos. Aunque el resultado está muy pensado, en cierto modo puedo decir que fue un trabajo bastante intuitivo. Los poemas me evocaban imágenes con mucha facilidad. Al tratarse de un libro de amor, hay elementos que aparecen una y otra vez, así que quizá el mayor reto fue evitar la redundancia y encontrar maneras distintas de representar esas ideas sin repetirme”.

¿Es la primera vez que ilustras poesía? ¿Qué tal ha sido la experiencia? “Sí, es la primera vez. Ha sido un proceso diferente a cualquier otro. Desde el principio tuve claro que quería que todas las páginas estuvieran ilustradas y que los textos estuvieran redibujados a mano. Ha sido un trabajo muy exigente y, por momentos, extenuante, ya que son 120 páginas ilustradas, pero también uno de los más gratificantes que he hecho”.
¿Tus versos favoritos?
«Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.»
Vuelven una y otra vez a mi cabeza.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente respecto a otros trabajos? “Creo que lo más característico del libro, aparte de mi estilo, que ya es bastante reconocible, es haber redibujado toda la rotulación de texto a mano -asegura Pedro Oyarbide-. Jugué con la propia tipografía incorporando recursos visuales: letras que se desploman, palabras que interactúan con las ilustraciones o que pasan a formar parte de la composición. Quería que el texto también fuera imagen”.
“Por otro lado, creo que la portada tiene mucha fuerza. Está basada en un relieve de un mausoleo del Cementerio Monumental de Milán. ‘El rayo que no cesa’ es un poemario de amor que Miguel Hernández escribió para su mujer, Josefina Manresa. Resulta casi premonitorio -o quizá simplemente consciente de la realidad de la época- porque escribe con un enorme desgarro y solemnidad, como si se anticipara a una muerte temprana y a una despedida inevitable de su amada. Por eso me pareció natural reinterpretar esa imagen. La portada incorpora una ventana troquelada que deja ver el retrato de Miguel Hernández, atravesado literalmente por un rayo. Ese retrato forma parte de una segunda cubierta interior, de modo que ambas imágenes dialogan entre sí. Creo que, como objeto, el libro ha quedado muy rotundo, atractivo y coherente con el espíritu de la obra”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Desde hace años todo mi trabajo es digital. Utilizo una tableta Wacom Cintiq y trabajo principalmente con Photoshop e Illustrator”, afirma Pedro Oyarbide.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Fue un proceso largo y muy inmersivo. Cada poema requería encontrar un equilibrio entre respetar el texto y aportar una lectura visual propia, sin invadir su significado. Más que ilustrar cada verso de forma literal, intenté construir una atmósfera que acompañara al lector y ampliara la experiencia de la lectura. También hubo mucho trabajo de composición para integrar texto e ilustración de manera orgánica en cada doble página”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy esperando la publicación de otro de los trabajos que he terminado recientemente y al que le tengo muchísimas ganas: una edición ilustrada de ‘La sombra del viento’, de Carlos Ruiz Zafón. Es un proyecto muy especial para mí y estoy deseando que vea la luz”.
Cómic
Clara Lodewick aborda la inmigración en ‘Moheeb en el aparcamiento’
Moheeb es un adolescente refugiado que vive en un centro de acogida. Mientras espera una resolución administrativa que no llega, su vida queda suspendida en un presente sin horizonte. El aparcamiento de un supermercado se convierte en su espacio de escape: un lugar donde, junto a otros jóvenes, recupera algo esencial -la amistad, el juego, la sensación de pertenecer a algún sitio-. Apoyado por una asociación, el tranquilo Moheeb parece disfrutar de los largos días de verano. A menos que un fuego secreto esté consumiendo en realidad su coraje y su salud mental… ‘Moheeb en el aparcamiento’ es una novela gráfica sobre la migración, adolescencia, identidad, violencia cotidiana y necesidad de vínculos. Un trabajo de Clara Lodewick que edita Garbuix Books. Con Clara hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

¿Cómo nació este proyecto? “Mi editorial me dio la oportunidad de crear un segundo cómic. Tenía total libertad creativa; es decir, no había ningún encargo. Así que decidí hablar de lo que más me preocupa: el trato que nuestras sociedades dan a las personas sin papeles. Cuando era adolescente, un grupo de afganos sin papeles ocupó una iglesia cerca de mi escuela. Conocí a los chicos, que tenían mi misma edad por aquel entonces (entre 15 y 17 años), nos hicimos amigos, y así descubrí una pequeña parte del infierno que su situación administrativa podía suponer para ellos en su día a día”.
¿Qué encontraremos en este libro? “Seguirás la vida cotidiana de Moheeb, de 17 años, y sus dos amigos, Qaïs y Fazal, que pasan dos meses de verano en un aparcamiento de un pequeño pueblo de Bélgica, esperando una respuesta a su situación. Conocerán a gente del pueblo; algunos les ayudarán, otros empeorarán su situación”, nos cuenta Clara Lodewick.

¿Cómo fue el proceso de preparación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Quería trabajar en los sentidos, las sensaciones de Moheeb. Son un indicador de la evolución de su salud mental a lo largo del libro. Así que practiqué mucho cómo representar un lugar dibujando solo pequeñas partes, y cómo representar los cinco sentidos en una sola página. Dibujé páginas en (y sobre) diferentes lugares, antes de empezar a dibujar el aparcamiento de Moheeb. Vivía en una autocaravana, así que pude probar muchos aparcamientos diferentes”.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones y sobre las técnicas utilizadas en este libro. “En general, me inspiran Willy Vandersteen, Wilhelm Bush, Bruno Heitz, y para este cómic en particular, también me fijé en la obra de Shin’Ichi Abe. Él es mejor representando los sentidos. Fue todo un reto dibujar un cómic entero en un solo aparcamiento: aunque el cansancio y el aburrimiento son temas importantes, ¡no quería que los lectores se aburrieran demasiado! Así que tuve que pensar en cambiar el punto de vista, dibujar pequeñas escenas en el fondo, etc. -continúa Clara Lodewick-. Los dibujos están hechos con bolígrafo y los colores, una parte muy importante para mí, están pintados con gouache. Dedico mucho tiempo a colorear; es casi meditativo y una parte muy agradable del proceso”.

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “¡Largo! Hacer un cómic sobre la situación de las personas sin papelesera algo que queríamos hacer juntos, con mis amigos, en 2014. Pero yo era muy joven entonces y era muy diferente: más bien un proyecto comunitario, con páginas de testimonios. Como adulta, 10 años después, tras haber visto la evolución de la situación de mis amigos y de mi país, tuve nuevas ideas y quise crear una obra de ficción. Quería hablar de diferentes temas, como la salud mental, las dificultades entre madres e hijos, las relaciones desiguales y cómo afrontarlas… Fue un trabajo emocionalmente intenso. Y me costó mucho despedirme de mi personaje al final del libro. Así que cuando dibujo a Moheeb para los lectores en una sesión de firmas, siempre me alegra volver a verlo, aunque sea por unos instantes”, confiesa Clara Lodewick.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Escribí un guión; el cómic es para niños y trata (otra vez, jaja) sobre niños que intentan valerse por sí mismos en un mundo dominado por adultos. Es un cómic de fantasía, dibujado por Andréa Delcorte, cuyos dibujos son increíbles. Se publicará en francés en 2027. Y por mi cuenta, estoy trabajando en una serie/telenovela, que me divierte mucho; los episodios se estrenan cada mes o cada dos meses. Trata sobre una joven que vive con su madre y su tía. A ella le gustaría mudarse de allí, pero cada vez que lo intenta, algo se interpone en su camino”.
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