Álbum Ilustrado
David de las Heras ilustra ‘A sangre y fuego’
La edición de ‘A sangre y fuego’ que publica Lunwerg e ilustra David de las Heras recoge una serie de relatos que son considerados por muchos como una obra maestra de la literatura española sobre la Guerra Civil. Escritos por Chaves Nogales entre 1936 y 1937, los textos fueron publicados inicialmente en varias revistas internacionales y retratan distintos sucesos de la guerra que el propio autor vivió o pudo corroborar. Según se explica en el prólogo, cada uno de los episodios que se narran en el libro se basa en hechos reales y en personajes con una existencia y personalidad auténticas. Algo que convierte esta obra en un testimonio extraordinario sobre el acontecimiento más relevante de la historia reciente de nuestro país.
La empatía y la solidaridad que Chaves Nogales sentía hacia aquellos que sufrieron los horrores de la guerra le permitieron mantener una distancia crítica y una lucidez asombrosa a la hora de observar los acontecimientos bélicos. Gracias a su capacidad para comprender las distintas facetas y perspectivas del conflicto, logró crear un clásico de una gran intensidad emocional, que transmite la complejidad y la tragedia de la Guerra Civil con un estilo ágil y vibrante. Sobre su trabajo en este libro hemos charlado con David de las Heras. También aprovechamos esta entrevista para preguntarle por su labor con las portadas de algunas novelas, entre ellas, el último título de Isabel Allende.

¿Cómo te proponen este proyecto? ¿Cómo surge un poco todo? “El proyecto de ilustrar ‘A sangre y fuego’ de Manuel Chaves Nogales viene un poco por el trabajo con Antonio Machado y sus ‘Campos de Castilla’. La editorial es la misma, Lunwerg, que está recuperando clásicos de la literatura española. Querían que, supongo que por mi estilo, por cómo enfoco yo la ilustración y estos temas, que ilustrase este libro. No había leído el libro anteriormente, y cuando lo leí, me gustó muchísimo. Estoy encantado de poder ilustrarlo”.
¿Cómo ha sido un poco ese proceso previo de documentación e investigación para abordar un texto como este? “De alguna manera, la guerra civil española es un tema que siempre me ha apasionado. Forma parte de nuestra historia y es un momento un poco crucial, donde hay un conflicto. Y un conflicto más allá del gobierno, de la política, bastante social. Y también a nivel visual es una época que me interesa -nos cuenta David de las Heras-. Soy muy fan de Frank Cappa y de sus fotografías de la guerra civil española. También tengo libros sobre él y donde se refleja la documentación que hizo. Me sirvió también, a nivel visual, para definir un poco el libro”.
“También la estética del cartelismo de aquella época, este cartelismo socialista, también el cartelismo fascista, me parece que tenía una escuela muy importante y visualmente me llamaba mucho la atención. Más allá de lo que promocionen o de la propaganda”.


Al final las ilustraciones van un poco también en la línea del trabajo que vienes haciendo, ¿no? “Sí, bueno. Cuando ilustras un libro que no es contemporáneo, te tienes que nutrir de gente que fue contemporánea en ese momento. Entonces, en Campos de Castilla había una estética muy marcada, muy cercana a artistas como Goya… No sé, un poco ese paisajismo holandés. Y, por ejemplo, para la estética de esta época, sí que me nutrí de ese tipo de propaganda o del cartelismo. También de las fotografías de Frank Cappa y otros fotógrafos de la época”, asegura David de las Heras.
Si hablamos de técnica, no has cambiado, ¿no? Imagino que sigues trabajando más o menos lo mismo. “Sí que es verdad que técnicamente sigo trabajando con pintura al óleo, pero sí que con Campos de Castilla, introduzco una manera de ilustrar un poco diferente a lo que llevaba haciendo, que era incluir un tipo de narración más cercana al cómic o a la secuencia visual. Y aquí esto lo recupero también en este libro. Hay algunas situaciones que son un poco más clásicas, por así decirlo, y otras donde ya voy ahondando cada vez más en una representación más cercana al cómic”.

En este libro al final lo que tú haces es representar determinadas escenas, son al final un poco las que ilustras. ¿Cómo fue también un poco esa selección? Esa elección de: estas son las que quiero hacer para acompañar al texto. “Sí, son once cuentos que me ayudan a no tener que seguir una línea narrativa como muy continuista -afirma David de las Heras-. Podía un poco romper las imágenes que me llevaban a describir justamente lo que contaba en ese cuento concretamente. En este caso me interesé más por las escenas que más me interesaban o que me parecían visualmente más atractivas en cada historia y que contasen algo esencial del texto, pero que no fuese un spoiler o que desvelase algo que perjudicara al ritmo de lectura”.


¿Hay alguna de esas escenas que a ti te gusta especialmente o con la que te sientes más satisfecho? “Sí, hay una ilustración que es del cuento ‘Y a lo lejos una lucecita’. Hay una escena en la que los republicanos están persiguiendo a unos espías que están dentro de Madrid. Se encuentran con que la novia de un militar nacionalista, que forma parte de esos espías, es descubierta y la llevan a un lugar tranquilo para ejecutarla. Me interesaba no la ejecución de la chica en sí misma, sino el hecho de cómo describía Chaves Nogales esa ejecución. Decía que llevaba un camisón blanco y en el momento del disparo ese camisón imitaba el sacrificio de una polilla blanca. A nivel de ilustración esta lectura te lleva a algo muy visual y muy atractivo. Entonces no quise desaprovechar la oportunidad de ilustrar esa parte”.

Te quería preguntar también por otro proyecto. Me ha encantado ver que la portada del último libro de Isabel Allende es tuya. “Llevo como dos años en una nube porque han estado llegando proyectos de gran envergadura haciendo cubiertas de los libros más vendidos. ‘En agosto nos vemos’, de Gabriel García Márquez, ahora con Isabel Allende… Son autores que son clásicos de la literatura universal o que van a llegar a serlo. Y no entiendo muy bien por qué, pero me siento muy afortunado de que me lleguen estos trabajos”, confiesa David de las Heras.
“Llegó a partir de la editorial. Esto también fue como extraño, porque yo sé que soy reconocido en el mundo editorial en el mercado español, pero me llegó el encargo de la editorial norteamericana, que era la que publicaba originalmente el relato del último libro de Isabel Allende. Y no sé muy bien por qué me ha llegado desde allí. Sí que forma parte también de Penguin Random House y yo, cuando vi: ‘Isabel Allende’, fue como vale, pues sí, claro. Al fin y al cabo hacer la portada de un libro suyo o la portada original de una de sus novelas para un profesional de la ilustración es un mérito. A nivel creativo, pues la verdad es que al ser una autora tan reconocida no tuve una libertad muy grande. Presenté varios bocetos, pero fue bastante direccionado. Y hubo cambios obviamente. Al final entran muchos factores dentro de este tipo de cubiertas. Pero al final me quedé contento con el resultado. Yo creo que Isabel Allende también, no lo sé. No he hablado con ella personalmente, pero sí que muestra mucho la cubierta”.

En el trabajo que ha quedado al final reflejas un poco ese personaje del libro. Pero claro, lo representas de una manera también muy singular. “Una de las opciones que planteé al principio vino porque veía la importancia del personaje principal, de ella. Sí que presenté un retrato como mucho más en primer plano. Una actitud como mucho más valiente. Porque era un retrato que miraba al lector y demás. Pero se vio un poco agresivo. Entonces me pidieron que fuese como un plano mucho más lejano, plano americano, y que lo introdujera dentro del mar. Sí que hay aspectos que me hubiera gustado marcar más en la cubierta. Pero hay veces que, al ser autores tan grandes, hay muchas cosas que hay que tener en cuenta y que no puedes ser muy radical, por así decirlo. Hay que ser un poco más conservador”.

A la hora de hacer una portada de una novela, ¿te pasan la novela para que la leas o te dan algunas pautas para trabajar sobre eso? Por curiosidad del proceso… “Pues la verdad es que a mí me encantaría… Normalmente te pasan un briefing, pero es un briefing creado por alguien que ha leído el libro que tiene una opinión, que es un lector subjetivo. Objetivo, porque es su trabajo también. Pero, claro, igual descubres cosas como lector que te interesan más o que te pueden ayudar a crear una imagen mucho más personal. La cosa es que no tengo mucho tiempo para ello. Entonces hago un poco como una especie de selección -asegura David de las Heras-. Por ejemplo, ahora voy a ilustrar todos los libros, todas las cubiertas de Gabriel García Márquez. Cada vez que se reedite será con una cubierta mía. Y no sé cuántos años durará. Supongo que varias ediciones, espero. Creo que es un encargo tan importante que sí que me estoy leyendo todos sus libros. Además, poder haber leído los libros que tiene publicados, me parece como algo que es necesario y que me va a enriquecer en muchos aspectos. Y en este caso sí que me los voy a leer. Hay veces que, por ejemplo, con Haruki Murakami me llega el encargo antes de que se traduzca del japonés. Entonces ahí es imposible. Ahí sí que me pasan un briefing y hay como una puesta en común entre el director de arte, el editor y mi trabajo en persona para definir una imagen concreta” .
Álbum Ilustrado
Joanna Concejo y el reto de ilustrar ‘Jesteś’
Vimos este trabajo de Joanna Concejo en redes y nos llamó mucho la atención. En las siguientes líneas hablamos con ella sobre su trabajo en ‘Jesteś’, editado en Polonia por Wydawnictwo Format y previamente editado en Francia con el título ‘Tu es là’ por Les Grandes Personnes.

Primero, cuéntanos cómo nació este proyecto. “El libro empezó hace mucho tiempo. Laetitia Bourget, la autora, me contó su idea de un libro impreso en papel vegetal en 2014. Fue entonces cuando nos conocimos. Me encantó la idea desde el primer momento; me entusiasmé muchísimo. Dije que sí enseguida, sin siquiera pensar mucho en el texto. ¡La sola idea de la transparencia de las páginas me atraía muchísimo! No tenía ni idea de cómo iba a trabajar en el libro, pero eso no era importante”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “El libro cuenta la historia de una amistad entre tres chicas, una amistad que solo existe dentro del libro. Se conocen, pero cada una pertenece a una generación diferente: abuela, nieta y bisnieta. También es una historia de transmisión entre ellas. Habla de gestos repetidos para aprender, y de aquellos repetidos inconscientemente, del saber transmitirse de una a otra, y de esa pequeña parte de la que se ha ido que perdura en las que quedan. También es una historia de presencia a través de la ausencia. En cierto modo, es una historia de eternidad, de amor. Y de vida”, nos cuenta Joanna Concejo. Al final del libro se encuentran los retratos de las tres mujeres. Estas personas existen realmente, y quería que esta historia estuviera arraigada en la realidad”.


¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación y experimentación; no sé si había dibujos en un cuaderno… “Al principio del proyecto, dibujé un pequeño cuadernillo de unas diez páginas, completamente transparente, directamente sobre papel vegetal. Quería ver de inmediato cómo podría funcionar este concepto de libro. Aún no sabía si sería capaz de crear las ilustraciones finales utilizando las mismas ideas que en este pequeño experimento, pero lo esencial para mí era ver qué posibilidades ofrecía la transparencia. Me gustó que se pudiera vislumbrar un poco del dibujo que estaría en la página siguiente. También me permitió probar la textura de este tipo de papel. Era transparente, pero no demasiado. Así que las ilustraciones también tuvieron que diseñarse teniendo eso en cuenta”.

“Después de este experimento, pasé por un período de bloqueo creativo, porque aún no sabía qué quería transmitir con las ilustraciones –continúa Joanna Concejo–. El texto de Laetitia me dio mucho espacio para respirar, lo cual agradecí, pero al mismo tiempo, me sentía un poco perdida. Me llevó mucho tiempo encontrar mi propia historia para acompañar el texto. Pero una vez que la encontré, el trabajo se facilitó mucho y mis ideas comenzaron a aclararse”.
“Después trabajé a fondo en mis cuadernos de bocetos para desarrollar secuencias narrativas que permitieran que todo fluyera con fluidez. Creé secciones de unas diez páginas. Una vez satisfecha con el orden de las páginas, pasé a los dibujos finales en papel blanco. Al terminar, imprimí el dibujo en papel vegetal para probar la colocación de los elementos y planificar los siguientes. ¡Llené un montón de cuadernos de bocetos trabajando en este proyecto! Más de lo habitual. Y el proyecto resultó ser mucho más complicado de lo que inicialmente pensé”.

¿Qué dirías que caracteriza tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente en comparación con tus otros trabajos? “No creo que haya nada realmente nuevo. La técnica es la misma: lápiz y lápices de colores. Ya he hablado un poco sobre el proceso de trabajo. Y quizás eso fue lo nuevo para mí. En este libro, todas las ilustraciones se crearon en el orden en que aparecen. Nunca antes había trabajado así. Pero la necesidad de considerar la transparencia influyó en mi trabajo”.

Hablemos un poco más sobre las transparencias, sobre esas páginas transparentes que revelan algo de lo siguiente… “Quería trabajar en este proyecto precisamente por las transparencias de las páginas. Me gustó mucho la idea. Sin embargo, no me di cuenta de lo difícil que sería este trabajo. Las secuencias de imágenes tenían que estar planificadas con mucha precisión para que la narrativa funcionara. E incluso así, tuve que aceptar que no podía controlarlo todo. Cada vez que pasas la página, puedes ver un poco de lo que se revelará a continuación. A veces más, a veces menos. A veces la imagen llena la página por completo, y a veces solo hay un pequeño detalle… Creo que es difícil describir con exactitud lo que sucede al hojear este libro. Es algo que tienes que experimentar por ti mismo. Sin duda, cada lector tendrá una experiencia diferente al encontrarse con este objeto que es el libro”, confiesa Joanna Concejo.

¿Qué técnicas usaste entonces? “Como ya mencioné, trabajé con lápiz y lápices de colores. Eso es todo. Todos los dibujos están hechos en papel blanco e impresos únicamente en papel vegetal”.
Cuéntanos algo más sobre el proceso de creación de este libro. “Fue muy largo de preparar debido a la complejidad de la narrativa a través de imágenes transparentes. Además, dibujar más de 70 ilustraciones también me llevó mucho tiempo. La mayor parte de este trabajo se realizó durante la pandemia; tuve mucho tiempo, como todos, porque tuvimos que quedarnos en casa. Me alegré mucho cuando finalmente terminé el libro, porque realmente hice esperar mucho a Laetitia. Luego, durante la maquetación y las conversaciones con el editor, nos dimos cuenta de que el libro iba a ser muy caro debido a la materia prima (papel vegetal), y eso nos entristeció un poco, porque no queríamos crear un libro que poca gente pudiera permitirse. Personalmente, también pensé que era mucho trabajo ilustrarlo y que un libro caro no duraría mucho. Me pareció una pena. Pero al final, los lectores se mostraron bastante entusiasmados y el libro sigue a la venta, al menos en Francia”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en el cuento de Andersen «La pequeña cerillera» para una editorial polaca”.
Álbum Ilustrado
Raquel Catalina ilustra las múltiples lecturas de ‘Grande y pequeña’
‘Grande y pequeña’ es una historia conmovedora de múltiples lecturas que aborda el paso del tiempo, la memoria, la naturaleza, el arte y la inspiración. Nos acerca a la vida, desde la infancia a la vejez, de una mujer curiosa y creadora, libre y empoderada, sensible y auténtica; un apasionante recorrido desde su casa natal en el bosque hasta la ciudad, y de vuelta a sus orígenes. El arte -siempre inspirado en la naturaleza- ha marcado su trayectoria y también da aliento a un hombre desamparado que se instala en su casa cuando la protagonista ha menguado tanto que hasta el vecindario se ha olvidado de su existencia.
La obra distinguida con el XVIII Premio Internacional Compostela para Álbumes Ilustrados destaca por su calado poético y emotivo, su poder evocador y su carácter poliédrico: la vida, la memoria como sanación, el paso del tiempo, la soledad elegida, la naturaleza, el hogar, la resiliencia… Siguiendo un hilo cronológico y con un tono descriptivo, el texto de Arianna Squilloni aborda también el día a día de las personas mayores; una propuesta literaria que, de forma audaz, introduce silencios narrativos donde -en ausencia de palabras- se potencia el relato visual. Las ilustraciones de Raquel Catalina nos envuelven en una atmósfera cambiante que va desde la calidez de los escenarios domésticos a la frescura de los espacios abiertos. Con ésta última hemos charlado un poquito más sobre este maravilloso libro que edita Kalandraka.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Arianna Squilloni y yo ya habíamos trabajado juntas en ‘Diario desayuno’, para su editorial A buen paso. Me ofreció ilustrar un cuento suyo. Podría haberle dicho que sí sin siquiera leerlo, porque me encanta su trabajo, su manera de contar y su mirada sobre las cosas. Me encontré con una historia llena de significados profundos y que me tocaba en lo personal. Recuerdo de forma muy nítida pensar que tenía un tesoro entre las manos, pensar “¡qué suerte!”. La idea en principio era presentarlo al Premio Internacional Compostela y luego ya veríamos”, nos cuenta Raquel Catalina.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Un relato sobre el paso del tiempo, sobre plenitudes, renuncias, sobre búsquedas y encuentros fortuitos…”.
¿Qué te pareció la historia de Arianna la primera vez que la leíste? “Como ya te decía, me enamoró. Las historias como ésta, que recurren a imágenes más simbólicas, tienen el poder de hablarnos de cosas profundas y muy universales”.

¿Cómo fue el trabajo con ella? “Yo con Arianna me siento muy a gusto trabajando, con mucha libertad para proponer ideas que a veces cuajan y otras no -confiesa Raquel Catalina-. Pero es muy delicada con el trabajo del otro. Fuimos poco a poco ajustando dibujo y texto y ese proceso siempre es bonito”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Mi búsqueda inicial fue en torno al personaje y cómo construirlo. Su físico, su ropa, los objetos que la iban a rodear, la casita del bosque… Siempre me hago un archivo lleno de fotos muy variadas y que selecciono de manera bastante intuitiva, poco racional. Son muy útiles para el proceso. Empiezo a dibujar sobre esa base, pero luego los dibujos siempre van creciendo solos”, asegura Raquel Catalina.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? La última vez que hablamos fue sobre tu trabajo en ‘Ingrávida’, ¿qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Ha habido una especie de coyuntura feliz para mí con esta historia. Me parecía que lo que más me apetecía hacer en ese momento en cuanto a técnicas, colores, le quedaba bien a la historia. Así que ha sido un proceso que he disfrutado mucho a pesar de que hubo que hacerlo en un plazo bastante ajustado de tiempo”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Usé gouache, lápiz y lápices de color”.

Si hablamos del color, al pasar las páginas el amarillo se nos hace muy presente… “En general no me gusta trabajar sobre papel blanco y, si es posible, lo suelo llevar hacia tonos cálidos. Pero en este caso el color del fondo tiene una función que es resaltar el pelo blanco del personaje de Natalia y ayudar a encontrarla cuando va encogiendo”, afirma Raquel Catalina.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “La parte que me llevó más tiempo fue encontrar el personaje de Natalia. Empieza siendo adolescente hasta cumplir los noventa años. Es difícil conectar todas estas etapas, necesitaba crear algún tipo de hilo conductor y acabé construyéndolo en gran parte a través de su pelo. Si te fijas hay toda una historia en torno a él que conecta con la narración. También quería que fuese un personaje con personalidad y encanto y creo que lo he conseguido porque ahora la gente ve “Natalias” por la calle y me lo cuenta. ¡Eso me encanta!”

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, voy justo a comenzar otro libro para Kalandraka que tiene como protagonistas a una niña y sus dos abuelas. Y otro con A fin de cuentos que me apetece muchísimo y será mi primer libro de no ficción”.
Álbum Ilustrado
Mercè Galí nos cuenta lo que hay detrás de ‘Un artista es…’
¿Qué es un artista? ¿Qué inspira su creatividad? Quizá no haya una sola respuesta, pero lo cierto es que todos y todas compartimos la capacidad de imaginar, de emocionarnos y ¡de crear cosas extraordinarias! ‘Un artista es…’ es un pequeño manifiesto que pretende desmitificar las ideas preconcebidas sobre el arte, y nos hace sentir más cercanos a la figura del artista y a su manera de ver el mundo mediante la imaginación y la libertad creativa… Un álbum de Marta Ardite y Mercè Galí que edita Juventud. Con Mercè charlamos un poquito más sobre su trabajo en este libro.

¿Cómo nace este proyecto? «El proyecto nace a partir de la propuesta de Elodie, de la editorial Juventud. Ella y Marta pensaron que podía encajar conmigo y me enviaron el texto. Desde el inicio me dieron libertad para desarrollar el proyecto y darle una vuelta personal, tanto a nivel visual como narrativo».
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? «Encontrarán un álbum que invita a lecturas abiertas y a generar debate entre lectores de distintas edades. El libro aborda un tema que ha sido tratado muchas veces, pero desde una mirada muy vinculada al mundo del arte y a las personas que trabajamos en disciplinas creativas. Comparto muchas de las características que Marta describe en el texto y quise expresarlas desde el juego, la experimentación y una mirada muy personal», nos cuenta Mercè Galí.

«La relación entre texto e imagen es fundamental: uno no funciona sin el otro. En cada doble página el lector conecta lo que lee con lo que ve. El libro comienza con un diálogo entre Pau y su hermana Greta, a partir de la pregunta ¿qué es un artista?, y Pau va enumerando distintas características que siente que definen a un artista. Cada definición se traduce visualmente de una forma distinta. En algunas páginas se habla de inventar mundos, con guiños a artistas como Joan Miró; en otras, el collage, la fotografía o la poesía visual ayudan a ampliar el significado del texto. La idea es que cada lector complete la lectura desde su propia experiencia».

«En una de las dobles páginas aparece una fotografía integrada en la ilustración de mi hermano y mía cuando éramos pequeños, con las rodillas bien sucias. Me vino esta foto a la cabeza cuando leí este enunciado. En este caso encajaba perfectamente con el texto que habla de experimentar, ensuciarse y explorar nuevos caminos… Joan es escenógrafo y ambos hemos seguido caminos relacionados con el arte. Me gusta hacer este tipo de guiños cuando tienen sentido dentro del libro», afirma Mercè Galí.

¿Qué dirías que caracteriza las ilustraciones de este libro? «Cada doble página es como una pequeña sorpresa. Cuando empiezas el libro ya sabes que no se repiten las técnicas y esperas algo nuevo en la siguiente. Las imágenes se inspiran directamente en las definiciones del texto. He trabajado mezclando collage, fotografía, tinta china, acuarela, frottage, lápiz de color, estarcido, técnicas digitales y gyotaku, buscando siempre coherencia con lo que se está contando».
¿Con qué técnicas te sientes más cómoda? «Me gusta experimentar y mezclar materiales, pero siempre intento mantener un equilibrio entre trazo, mancha y color -continúa Mercè Galí-. Me interesa especialmente el trazo manual y dejar espacio al azar y a lo imperfecto, aunque después sea yo quien decide qué permanece en la imagen».

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? «Este verano terminé el álbum “Niño Tejuela” (Pehuén) y después trabajé en dos libritos de canciones tradicionales para Combel: Si fa sol de cantarelles y Mi sol si de cantinelas. Por último ilustré “Rondas para susurrar” para Muñeca de Trapo (Chile), un proyecto muy lindo escrito por Eugenia Roman. Ahora estoy con “Crecer” para Amanuta. un libro informativo que sigue la línea de “Nacer” con texto de Eugenia Perrella».


-
Álbum Ilustrado1 mes agoMaría Rico nos desgrana ‘Versos a la luz de la luna’
-
Arte Urbano3 semanas agoWedo Goás: «Intento que mis trabajos hagan reflexionar al viandante»
-
Álbum Ilustrado3 semanas agoRaquel Catalina ilustra las múltiples lecturas de ‘Grande y pequeña’
-
Álbum Ilustrado4 semanas agoMercè Galí nos cuenta lo que hay detrás de ‘Un artista es…’
-
Álbum Ilustrado1 mes agoAlbert Asensio nos abre las puertas del Gran Teatre del Liceu
-
Arte Urbano1 mes agoMillo: «Me encanta pintar y, una vez en la plataforma, me siento como pez en el agua»
-
Álbum Ilustrado1 mes agoAlejandra Fernández y ‘El libro de los mares extraordinarios’
-
Cómic1 mes agoGiovanni Rigano ilustra ‘Weekly’, el primer spin-off de Blacksad

