Álbum Ilustrado
Catarina Sobral sobre la creación de ‘Mi abuelo’
En ‘Mi abuelo’, la ilustradora portuguesa Catarina Sobral nos deja espiar la relación entre un niño y su abuelo, un hombre mayor con una particular y distendida relación con la vida diaria y con el tiempo. Este álbum ilustrado que edita Limonero es también una forma sabia y desprejuiciada de acercarse a los trances de la vejez. Sobre este proyecto hablamos un poquito más con su autora en las siguientes líneas.


Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Este libro fue publicado en 2014 por Orfeu Negro, un año y medio después de Achimpa, y yo estaba muy frustrada porque, con el trabajo por encargo, no conseguía dedicar tiempo a crear un proyecto original. La idea surgió de ahí, de un intento de entender cómo el tiempo pasa rápido o lento, dependiendo de lo que nos gusta hacer. Propuse el texto con algunos bocetos a la editorial y, como les gustó, seguimos trabajando”, nos cuenta Catarina Sobral.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Una historia en torno a tres personajes, de tres edades distintas y formas diferentes de experienciar el tiempo. El abuelo, su nieto y su vecino. A través de sus rutinas y del contrapunto entre ellas, comprendemos cómo el tiempo se relaciona subjetivamente con nuestras tareas y con nuestra compañía”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Hice muchas pruebas de técnicas y lenguaje gráfico en hojas sueltas. Buscaba un vocabulario que remitiera a los años 50/60 y quería hacer el libro con colores especiales. Por lo tanto, la técnica implicaba siempre hacer superposiciones y trabajar con una paleta de colores reducida”, asegura Catarina Sobral.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Fueron dibujadas con un cúter. Por eso parecen tener una geometría irregular: están hechas a mano, pero con la limitaciones de una cuchilla. Además, tienen algo de ruido alrededor de las formas, como una vibración, porque la técnica es de oscuro a claro. Es como si estuviera dibujando los vacíos. Borrando, en lugar de rellenando”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Es pintura acrílica sobre acetato. Está pintada con un pincel ancho y, una vez seca, lo que hago es eliminar con un cúter lo que no es forma. Primero, delineando las formas y luego raspando lo que está de más”, afirma Catarina Sobral.





¿Nos podrías dar algunas pinceladas más sobre el proceso de elaboración de este libro? “Lo que me parece más importante del libro es su montaje. La narración verbal casi nunca menciona al vecino del abuelo, pero la visual, las imágenes, siempre contraponen las rutinas del abuelo y las de su vecino. Así, casi todo el libro está construido con páginas simples, una para el vecino – la página izquierda – y otra para el abuelo y su nieto – la página derecha. Pero la composición de las dos páginas contiguas suele pensarse en conjunto: una rotación del punto de vista, una posición/gesto similar, un raccord…”.
“Además -continúa Catarina Sobral-, la estructura es simétrica: el libro comienza con 3 dobles y termina con 3 dobles. Al principio, el abuelo está en la página izquierda, pero cuando se cruza con el vecino en el edificio, pasa a la derecha. Y lo mismo ocurre, pero a la inversa, al final del día (no es que la historia transcurra en un solo día, pero la narración utiliza el comienzo y el final del día para acomodar todo lo que los dos personajes suelen hacer en sus rutinas). Es decir, el contrapunto es el recurso más importante para añadir significado, sobre todo porque el texto deja mucho que contar a las imágenes”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy haciendo una obra de teatro para niños. Se llama ‘Perder’ y quizá se convierta en un libro”.
También puedes leer en el blog la entrevista con Catarina Sobral sobre su trabajo en ‘Vacío’.
Álbum Ilustrado
Alejandra Fernández y ‘El libro de los mares extraordinarios’
¿Y si los mares pudieran contarte sus secretos? Desde el mar Rojo hasta el mar Amarillo, del mar de Coral al Mediterráneo, ‘El libro de los mares extraordinarios’ es una travesía por paisajes reales y legendarios, un viaje para descubrir criaturas sorprendentes, arrecifes que laten como ciudades vivas, aguas que cambian de color y mitos que duermen bajo las olas. En este libro, la naturaleza y las grandes historias navegan juntas: aprenderás sobre el origen de los mares, qué criaturas habitan sus profundidades y cómo las leyendas y el conocimiento científico se entrecruzan en muchos rincones del mundo marino. El mar es origen, viaje y misterio… y este libro es una invitación a sumergirse en todo lo que guarda en su interior. Un trabajo de Alejandra Fernández Mingorance, con la que hemos charlado alrededor de este proyecto que edita geoPlaneta.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Tengo que reconocer que el detonante de este libro fue otro proyecto aún no publicado. Trata sobre un mar que ya no existe en medio de Asia Central. Este proyecto me marcó mucho, porque me hizo pensar en cómo un mar puede definir la identidad de la gente que vive cerca y qué pasa si ese mar desaparece. Cuando se lo enseñé a geoPlaneta les gustó mucho, pero no encajaba en su catálogo, así que me propusieron hacer un libro más global y contar historias sobre mares de todo el mundo… Si te soy sincera, al principio me abrumó la idea, no sabía cómo empezar, qué contar. Al darle vueltas fue cuando me di cuenta, que había muchos posibles enfoques y de cómo ha influido el mar en nuestra historia, en nuestras creencias, en nuestro arte”, asegura Alejandra Fernández.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “El libro habla de 16 historias que a mí me fascinaron. No quería limitar la visión del mar a un solo enfoque así que decidí partir el libro en cuatro capítulos que me permitían abarcar todo tipo de historias: Cuatro historias sobre formas de vida marinas; Cuatro aventuras o desventuras navales; Cuatro paisajes donde el mar no es sólo azul; y tres historias más relacionadas con creencias, mitos o ensoñaciones y un mar en la Luna”.
“También es un libro-juego porque dentro del texto principal se pueden encontrar marcas o pistas que nos llevan a otras páginas con curiosidades -continúa Alejandra Fernández-. Por ejemplo, una historia trata de un vikingo que decide embarcarse con toda su familia y atravesar el mar de Noruega sin mapa en busca de una “tierra de nieve”. Su historia acaba por salir en uno de los primeros libros islandeses y que se considera un registro genealógico de Islandia y el nacimiento de las sagas islandesas. Estos datos no forman parte de la historia central pero son microhistorias que nos llevan a sumergirnos más aún en el mar”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, también después de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Ha sido un viaje apasionante, he aprendido mucho. Lo maravilloso de la documentación es que no quieres que acabe. A veces entras en bucle porque es muy difícil ponerte a trabajar. A lo largo de todo el proyecto tuve un cuaderno de trabajo, ahí apuntaba cada libro, cada documental, podcast que me llamaba la atención y preguntas, muchas preguntas. Era un apoyo para trazar un mapa de dudas sobre la historia y la estructura que iba a tener la ilustración. Pero en todo el proceso tuve también mucha ayuda de mi editora María García Freire y la mirada técnica de Greta Boix que han sido una aportación valiosísima para poder hablar de algunos conceptos que se meten en materia más científica”.

¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento tras ese proceso o qué te ha sorprendido más? “Pues como te decía he aprendido muchas cosas. No tenía ni idea de que el mar Negro guarda en su lecho un espacio que conserva los barcos naufragados, un auténtico museo de civilizaciones gracias a la falta de oxígeno de su capa profunda. Tampoco conocía la película de Jaques Cousteau “Le monde sans soleil” que disfruté tanto y que me hizo hablar de su ciudad sumergida en el mar Rojo. O la belleza de la cultura de los pueblos nativos costeros del mar de Bering… Y especies fascinantes. Hay babosas marinas que tienen colores hipnóticos y formas preciosas, o peces que parecen de otro planeta como el pez Luna que sale en el capítulo del mar Rojo. Hay historias muy bonitas”, afirma Alejandra Fernández.

De todos los mares que reflejas en este libro, ¿con cuál te quedas? “¡Imposible! no podría escoger solo uno”.
¿Cuánto tiempo te ha llevado este proyecto? “He tardado dos años en hacer este libro. Aunque al final casi me ha faltado tiempo”.
¿Qué nos cuentas del álbum ilustrado informativo como herramienta? “Para mí este libro es en esencia un libro de historias. Diría que un libro informativo es solo el marco donde poner lo que quieres contar. Al final lo importante es la historia, luego tú decides si ese libro va a centrarse en las cifras, o en la denuncia, o en el formato periodístico, o humorístico… pero pasa igual con un texto de ficción. La no ficción te aporta peso, se refiere a algo que ha pasado, pero todas las historias llevan algo de ficción, de interpretación, de enfoque personal, así que para mí normalmente el libro informativo es una invitación a mirar a través de mis ojos una parte de la realidad, sin una función más allá”, confiesaAlejandra Fernández.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Para este libro quería que cada mar se percibiera distinto. Necesitaba mostrar que cada mar es único en sí mismo aunque el azul llene los huecos. Decidí dejar que fuera la historia la que me marcara qué tipo de ilustración debía usar. La primera parte que habla de formas de vida decidí enfatizar el paisaje, mientras que las aventuras náuticas preferí utilizar una mezcla entre panorama y cómic. Para mí era importante mostrar que hay muchos posibles enfoques a la hora de mirar el mar”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Dibujo con tinta negra la base, y luego aplico todo el color en digital. Aunque también hay partes del libro que son totalmente digitales”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “No todo el proceso ha sido igual en cuanto a la dinámica. Primero necesitaba escoger qué historias me parecían más interesantes, luego tenía que encontrar el equilibrio y el espacio adecuado para insertarlas, cada uno de los capítulos contiene cuatro historias de cuatro mares distintos. Tuve que renunciar a muchas historias”, relata Alejandra Fernández. “La mayoría de las veces empezaba por escribir el texto para secuenciar la ilustración. Pero otras veces no sabía cómo encender la chispa de la historia, sabía qué contar pero me faltaba el gancho. En esos casos me ayudaba mucho dejarme llevar por la emoción de la ilustración y hacía el proceso inverso. Por otro lado, las páginas de curiosidades me permitían poder ir metiendo todo lo que no me cabía en la historia y recrearme en ilustraciones más descriptivas y menos narrativas. Ahora lo pienso y ha sido un proceso bastante lúdico porque cada mar era como volver a empezar”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy inmersa ilustrando una preciosa obra de teatro de la que espero poder hablar muy pronto. Y muchos proyectos personales, esos siempre están ahí esperando el hueco para que les dedique tiempo”.
Álbum Ilustrado
María Rico nos desgrana ‘Versos a la luz de la luna’
Carlos Reviejo escribe a la luna, a la noche, a los sueños y la naturaleza, acompañado por el arte y los colores de María Rico en ‘Versos a la luz de la luna’, quinta entrega de la premiada colección Abril. Esta colección, que publica la editorial Iglú, se propone acercar la poesía de calidad a los más pequeños a través de poetas consagrados e ilustradores de renombre.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “El proyecto nació casi de manera natural. Desde la editorial conocían un trabajo anterior mío ilustrando poesía y sintieron que mi forma de mirar y de construir imágenes podía encajar con la sensibilidad que buscaban para este título de la colección Abril. Cuando me propusieron acompañar los versos de Carlos Reviejo, sentí que era una invitación muy especial. Desde ahí empezó todo, con mucha ilusión y respeto hacia el texto”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En estas páginas los lectores encontrarán ilustraciones que nacen de lo cotidiano: pequeños gestos, miradas, juegos, momentos de calma… escenas aparentemente sencillas, pero llenas de emoción -nos cuenta María Rico-. Me interesa mucho esa poesía que existe en el día a día, en aquello que a veces pasa inadvertido. Mi trabajo ha sido detener el tiempo y dar protagonismo a esos instantes, aunque también hay fantasía, escenas imaginadas y metáforas visuales. Todo ello dialoga de una forma natural y sensible con los versos de Carlos Reviejo”.
“He intentado que cada imagen no solo acompañe al poema, sino que lo amplifique, que aporte una atmósfera y una emoción, creando un espacio donde texto e ilustración inviten a sentir”.
¿Qué te parecieron los poemas de Carlos Reviejo la primera vez que los leíste? “La primera vez que leí los poemas de Carlos Reviejo sentí una conexión inmediata -continúa María Rico-. Sus versos te llevan a su tierra, a su universo emocional y poético, con una sensibilidad tan delicada que realmente eriza la piel. Consigue que percibas los aromas, la luz, los paisajes… que te sientas navegando por el cielo, caminando entre pinos o sentada observando la luna. No estaba simplemente leyendo poesía: cada poema se convertía en una experiencia muy cercana. Y cuando algo te emociona de esa manera, el proceso creativo fluye con verdad”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? “No siempre sigo el mismo patrón cuando afronto un proyecto así, pero en este caso hubo algo muy especial desde el inicio. Antes de empezar a dibujar, tuve una conversación con Carlos Reviejo que fue muy inspiradora. Me transmitió mucha confianza y me dio total libertad para interpretar sus poemas, aportando solo alguna sugerencia puntual, pero dejando claro que quería que yo decidiera y los llevase a mi terreno emocional y visual. Ese gesto de respeto creativo marcó mucho el proceso”, confiesa María Rico.
“A partir de ahí, comencé leyendo los poemas varias veces, dejándolos reposar, permitiendo que las imágenes se formaran poco a poco. Hubo pocos bocetos en papel porque, en este caso, gran parte del trabajo ocurrió primero en mi cabeza: visualicé escenas, atmósferas, gestos… y después busqué documentación para darles cuerpo. Investigué poses, objetos y escenarios, todo lo necesario para construir cada composición”.

“En este libro hubo además algo muy bonito: para algunos poemas preparé pequeñas sesiones fotográficas que me ayudaron durante el proceso, y mis dos hijos fueron los modelos en varias de las ilustraciones. Eso aportó una dimensión aún más emocional al proyecto. Una vez tuve clara la imagen, el siguiente paso clave para mí fue la paleta de color. Busqué los tonos que mejor expresaran la emoción que quería transmitir y, cuando esa atmósfera estuvo definida, pasé directamente a crear las ilustraciones finales. Fue un proceso intenso, pero muy fluido”, asegura María Rico.
¿Qué dirías que tiene de singular ilustrar poesía? “Aunque disfruto ilustrando cualquier tipo de proyecto, la poesía tiene algo que la hace muy especial para mí. Ilustrar poesía supone entrar en un territorio imaginario donde todo puede ocurrir, donde las metáforas, los símbolos y las emociones tienen un espacio natural. Es un lugar muy libre, en el que lo real y lo poético conviven, y donde puedo permitir que las imágenes nazcan tanto de la emoción como del texto”.
“La poesía me permite jugar con escenas reconocibles, cercanas, casi cotidianas, pero que contienen siempre un punto mágico, simbólico o emocional que conecta directamente con esa memoria visual que todos llevamos dentro: recuerdos, sensaciones, imágenes que nos han acompañado alguna vez. Me gusta trabajar en ese límite entre lo real y lo evocador. Para mí, ilustrar poesía es manejar un lenguaje en el que me siento muy cómoda: es libertad, es juego, pero también es profundidad y sensibilidad. Es un espacio creativo en el que puedo dibujar no solo lo que veo, sino, sobre todo, lo que siento”, afirma María Rico.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Creo que en este libro mi voz como ilustradora se muestra de una forma muy sincera. Las ilustraciones hablan mucho de cómo me gusta traducir emociones y sensaciones en imágenes aparentemente sencillas, pero cargadas de significado. Me interesa contar sin decirlo todo, sugerir más que explicar, dejar que la emoción se perciba a través de gestos, atmósferas y escenas cotidianas que invitan a sentir”.
“Con respecto a otros trabajos, ilustrar ‘Versos a la luz de la luna’ me ha permitido explorar un territorio diferente. Aquí no estaba narrando una historia lineal ni una única poesía, como en otros proyectos, sino interpretando versos y convirtiéndolos en imágenes. Ese diálogo entre palabra y dibujo ha sido un juego creativo muy enriquecedor, que me ha mantenido atenta y conectada durante todo el proceso. Además, la temática del libro ha supuesto para mí explorar un imaginario en el que he disfrutado mucho entrando y encontrando mi manera de habitarlo visualmente. En este proyecto hay continuidad con mi esencia, pero también descubrimiento y crecimiento”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Cada proyecto me pide una forma distinta de trabajar. Manteniendo mi voz artística, estudio qué técnica resulta más acertada en cada caso -continúa María Rico–. Estoy en un momento personal y profesional en el que me siento muy abierta a explorar, investigar y cambiar de proceso si la obra lo necesita. Me gusta pensar que la técnica está siempre al servicio de lo que quiero transmitir. En este libro he trabajado con técnica mixta. Hay partes más definidas, especialmente en los rostros y en aquellos elementos donde considero que la precisión aporta significado, realizadas con lápiz de madera. Conviven con zonas mucho más libres realizadas con pincel y tinta, otras hechas con monotipos de tinta sobre plancha de silicona, manchas y texturas generadas de manera más intuitiva sobre papeles reciclados o superficies preparadas previamente”.
“Todo ese material lo integro después en digital. Trabajo en Photoshop, donde uno las distintas capas y ajusto atmósferas y color -ya que muchas de las ilustraciones nacen primero en blanco y negro- hasta que la imagen final encuentra su equilibrio. Es una técnica que combina control y espontaneidad, definición y emoción, algo que encaja muy bien con la poesía”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Este libro, la mayor parte del proceso creativo tuvo lugar en horas nocturnas, que eran las que en ese momento me permitían encontrar calma, silencio y espacio interior. Curiosamente, el propio título del libro se convirtió también en una compañía simbólica durante el proceso: ilustrar Versos a la luz de la luna… Fue un trabajo íntimo. Había algo casi ritual en esas noches de creación: leer, sentir, dejar que la poesía respirara y, poco a poco, permitir que las imágenes fueran apareciendo”, nos desvela María Rico.
“Además, he tenido la suerte de contar con el cariño y la sensibilidad de Carlos Reviejo durante todo el camino. En más de una ocasión le compartí emociones que surgían mientras ilustraba sus poemas. Recuerdo especialmente la ilustración para “La alondra levanta el vuelo”. Saber que estaba dedicada la convirtió en un momento muy bonito. Seguí su recomendación de escuchar música de Vaughan Williams mientras trabajaba y, casi sin darme cuenta, la imagen apareció: una niña bailando, con su capa convertida en alas, con el color y la luz construyendo ese amanecer que evocaba el poema. Fue uno de esos momentos mágicos en los que texto, emoción e imagen se unen de manera natural. En definitiva, ha sido un proceso cuidado y muy mío”.

De los poemas del libro, ¿con cuál te quedas? “Elegir un solo poema es realmente difícil, porque cada uno me ha llevado a un lugar emocional distinto. Aun así, hay algunos que guardo de una manera muy especial. “Se ha dormido la luna” me parece precioso; hay un verso en particular -“Se ha dormido la luna / sobre unas nubes / de algodones y espuma, / de gasa y tules”- que me atrapó desde la primera lectura por su delicadeza y su capacidad de crear imagen y atmósfera casi al instante”.
“También me emociona mucho “El viento en los pinos”, por esa idea tan sugerente de la luna como una niña que, con su pincel de plata, pinta de azul los senderos. Es una imagen poética que conecta directamente con mi manera de imaginar y dibujar. “En mi barco de papel” fue otro poema muy especial para mí, porque disfruté enormemente construyendo la ilustración y dejándome llevar por su universo”.
“Y hay poemas como “Versos para Olivia”, donde la relación entre abuelos y nietos me parece profundamente tierna y conmovedora, o “Paisaje con lluvia”, siempre evocador, con unos versos de una belleza muy sutil. En realidad, cada poema ha sido un pequeño regalo y ha encontrado su lugar dentro del proceso creativo”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Este 2026 ha comenzado con muchos proyectos nuevos, algo que me llena de ilusión y energía. En estos momentos estoy inmersa en un nuevo libro para Editorial Iglú; se trata de un texto que no es poesía, y cuya entrega está ya muy próxima. Además, estoy terminando un álbum ilustrado de proyecto personal, en el que he trabajado tanto el texto como las ilustraciones. Es un proyecto muy especial para mí, y tengo muchas ganas de comenzar a compartirlo con editoriales y ver si encuentra su camino de publicación”, afirma María Rico.
“Paralelamente, estoy preparando una serie de ilustraciones para concursos, un espacio que para mí funciona casi como un reseteo creativo entre proyecto y proyecto, donde puedo experimentar, probar nuevas ideas y seguir creciendo como ilustradora”.
Álbum Ilustrado
Rosita Uricchio ilustra respuestas sobre ‘El ojo’
¿Cómo vemos al nacer? ¿Es posible que el cielo no sea azul? ¿Pueden mis ojos no parecerse a los de mis padres? ¿Por qué alejamos las cosas para verlas mejor? ¿Por qué ir al parque es bueno para los ojos? ‘El ojo. 20 preguntas sobre la maravillosa capacidad de ver’ rescata veinte enigmas que la Oftalmología ha ido resolviendo a lo largo de la historia sobre la complejidad de los ojos y la maravillosa capacidad de ver. Un trabajo de Raúl Plasencia Salini y Rosita Uricchio que edita la editorial peruana De Lirio Ediciones.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Encontrarán explicaciones que ayudarán fácilmente incluso a los lectores más pequeños a comprender el mundo de los ojos. El libro responde a preguntas y curiosidades sobre la vista, y las ilustraciones minimalistas y simbólicas acompañan la lectura de forma agradable y alegre”.

¿Es el primer libro informativo en el que trabajas? “He estado trabajando en otro libro de divulgación científica sobre plantas medicinales de Sudamérica y el sur de Italia, un libro que presenta las plantas de una manera romántica y atractiva”, nos cuenta Rosita Uricchio.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Comencé con un guión gráfico compartido con el director de arte, en el que esbocé sugerencias visuales para cada capítulo. Tras recibir comentarios, coloreamos los bocetos. La investigación se basa principalmente en mi experiencia diaria, pero también en libros, enciclopedias, otras imágenes evocadoras y obras de arte”.

¿Cual ha sido tu mayor descubrimiento tras ese proceso o qué te ha sorprendido más? “Me sorprendió descubrir el mundo de los ojos. Además, me estaba recuperando de una cirugía ocular cuando creé el libro, y esto me pareció muy curioso”, asegura Rosita Uricchio.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Mis ilustraciones son sencillas pero impactantes. Tienen un toque vintage en algunas zonas e incluso son un poco surrealistas. Los elementos cambian de tamaño y forma, e intenté que las imágenes fueran lo más divertidas posible para abordar un tema tan científico. A diferencia de otras obras, he incluido algunas secciones de collage, pero en general me encanta combinar técnicas digitales con collage en mi práctica artística personal”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El proceso, como siempre, ha sido un flujo constante y una sucesión de inspiraciones provenientes del teatro, la música, la ciencia y mundos aparentemente distantes, pero que en realidad están conectados -continúa Rosita Uricchio-. En una imagen, por ejemplo, hay una figura que se asemeja a Lennon tomando el sol, otra cita Hamlet de Shakespeare y otra encuentra un detalle de una pintura impresionista de Monet”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente trabajo en proyectos transdisciplinarios que abarcan el ámbito editorial, el arte y la botánica. Soy comisaria de varios proyectos de arte comunitario y trabajo en una serie de ilustraciones para una revista y otros encargos para organizaciones independientes”.
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