Entrevistas
Jorge e Itziar Miranda y Lola Castejón (Thilopía) nos hablan de ‘Miranda’, la colección de Edelvives que nos acerca a personas como Marie Curie, Frida Kahlo y Juana la Loca
Miranda tiene ocho años. Le gustan las pompas de jabón, el olor de las tardes de lluvia y los pájaros que le caben en la mano. Le gustan los caramelos de violeta y también jugar con las teclas negras del piano que hay en casa de su abuela porque siempre suenan bien. Le gusta subir montañas y bañarse en los lagos helados, aunque a veces se le corte un poco la respiración. Pero, en realidad, lo que más le gusta del mundo es que le cuenten historias, y más si son de verdad.
Edelvives nos presenta estos nuevos relatos sobre las vidas de mujeres destacadas de la Historia contadas desde la ocurrente visión de Miranda: Cleopatra, Coco Chanel y Billie Holiday. Detrás de estos títulos, el trabajo de Jorge Miranda e Itziar Miranda y de la ilustradora Lola Castejón (Thilopía). Con los tres hemos hablado un poquito más sobre este proyecto.
¿Cómo surgió este proyecto? Jorge Miranda: “Desde pequeños en nuestra familia siempre nos han inculcado, tanto a Itziar como a mí, la importancia de la escritura y el poder de cambio que tienen las palabras en el mundo. De hecho, mi imagen de la infancia es ver a mi madre escribiendo en su vieja máquina de escribir. Por ello, fue muy natural que Itziar y yo nos juntáramos alrededor de una copa de vino para, en realidad, hacer lo que habíamos mamado desde niños. Lo que empezó siendo una excusa para vernos, fue tomando cuerpo hasta crear un pequeño mundo, cuyo centro es la niña Miranda y gracias a la cual podemos narrar biografías desde un punto más cercano a los niños, bajo el prisma de alguien de su edad”.
Itziar Miranda: “Desde pequeña soñaba con contar historias, quizá por eso me hice actriz. Nuestra madre es escritora y a nosotros siempre nos ha apasionado leer y escribir. Esta colección empezó como un juego para pasar más tiempo con mi hermano y volver a recuperar al niño que llevamos dentro, con esa inocencia y esa curiosidad por aprender que se va perdiendo cuando nos hacemos mayores”.
Lola Castejón: “Itziar lleva pensando en esta colección desde muy pequeña, escribe desde niña. Al poco tiempo de conocernos, en 2005 , a mi vuelta de Nueva York, donde comencé mi carrera profesional, cuando coincidimos y casi desde ese momento empezamos a pensar en Miranda como una colección. Lo siguiente fue cuestión de decidirnos por Edelvives y trabajar en presentar nuestro proyecto, en 2013”.
¿Cual es el objetivo de estas historias? Jorge: “El objetivo principal es acercar a los niños a personajes que han supuesto un antes y un después en nuestro mundo, pero de una forma divertida y diferente. Además, la voz de Miranda les aporta un punto de vista que ellos pueden entender, porque todo lo que cuenta lo lleva a sus vivencias, a su experiencia personal. Por otra parte, queríamos ser partícipes de que padres y niños tuvieran momentos de calidad juntos. A veces, con el estrés y el trabajo que nos rodea, es difícil encontrar tiempo para estar con los hijos, lo que nosotros humildemente pretendemos es que ese tiempo, por poco que sea, sea de calidad”.
Itziar: “Visibilizar a todas esas mujeres que fueron tan importantes en la historia y de las que muchas veces sabemos muy poco o nada. Nos dimos cuenta de que a través de la voz de Miranda era más fácil no juzgarlas, ponernos en su lugar, aprender de ellas y divertirnos con sus historias. Queríamos, además, que se lo pasaran bien tanto los padres como los niños. Que toda la familia aprendiera algo y que ese tiempo que pasan juntos fuera de calidad, que luego en la cena pudieran comentar el libro que se estaban leyendo, cada uno desde su mirada”.
¿Cómo es el proceso de elaboración de cada libro? Lola: “Lo primero es elegir la mujer de la que nos apetece hablar, en esta fase la mayor parte del trabajo recae sobre Itziar y Jorge, que son los responsables de, hacer una selección, investigar, documentarse, escribir y ponerle voz a Miranda”.
¿Cómo es la selección de esos nombres que van a protagonizar cada libro? Jorge: “La selección es muy dura, porque hay tantas mujeres que es difícil elegir. Siempre nos intentamos guiar por un par de parámetros para no ser repetitivos. Por ejemplo, procuramos no repetir mucho un mismo país u oficio, incluso buscamos contextos históricos diferentes. Pero al final, lo más importante es que la historia nos apasione”.
Itziar: “Nosotros tenemos una lista muy larga de mujeres increíbles, hemos empezado por las más conocidas, Marie Curie, Frida Kahlo, Juana la Loca, Cleopatra, Coco Chanel,… pero poco a poco los lectores se van enganchando a cómo cuenta las historias Miranda y nos podemos permitir hablar sobre mujeres no tan conocidas como Billie Holiday, Amelia Earhart o Indira Gandhi”.
¿Qué tiene de característico las ilustraciones? ¿Qué hay de diferente respecto a otros trabajos? ¿Con qué técnica trabajas en esta colección? Lola: “Como diría Miranda, es guay salirse de las rayas. En mis ilustraciones, eso se traduce en una mezcla de acuarela, ilustración digital, collage… Es mi primer trabajo como ilustradora infantil, no sabría cómo compararlo. Estoy aprendiendo tanto con el proceso que prefiero no sentirme condicionada investigando a otros ilustradores”.
¿En quién te inspiraste para crear a Miranda? Lola: “¿Conoces a Itziar? Yo creo que ella debía ser muy parecida”.
¿Cómo es el trabajo con Lola? Jorge: “Trabajar con Lola es una maravilla, tiene muchísima paciencia con nosotros porque a veces somos muy pesados. Tiene una capacidad increíble para plasmar todas las imágenes que se nos pasan por la cabeza. Además, su estilo es tan personal y único, que le da a las biografías un valor casi de obra de arte. Gracias a sus dibujos, las personas que abren nuestros cuentos saben que no están delante de un libro infantil cualquiera”.
Itziar: “Delicioso. Lola tiene una forma de expresarse con el pincel que es exactamente cómo nosotros imaginamos el mundo de Miranda. Eso es un regalo y creo que la clave del éxito. A Lola le pasamos la historia y ella la completa con esa delicadeza y sensibilidad que caracterizan sus ilustraciones”.
De los personajes abordados hasta el momento, ¿con cuál has disfrutado más? ¿con quién te sientes más identificada? Lola: “No puedo elegir favorita, por ahora, con quien menos me identifico es con Coco Chanel”.
¿Cuántas historias de mujeres habéis contado hasta el momento y cuántas quedan por contar? Jorge: “Por ahora hemos publicado 6 biografías: Juana la Loca, Frida Kahlo, Marie Curie, Cleopatra, Billie Holiday y Coco Chanel. Para otoño saldrán otras tres: Amelia Earhart, Indira Gandhi y Jane Goodal, la única mujer viva de la que hemos escrito hasta ahora. Por contar quedan muchas, la lista de mujeres interesantes es infinita”.
¿Sobre qué mujer te gustaría ilustrar una de estas historias? Lola: “Hay muchas mujeres desconocidas, o no tan conocidas que entrarían en esa lista…pero todo llegará”.
¿Cómo abordáis estas ‘biografías’? Jorge: “Lo primero que hacemos es empaparnos del personaje, documentándonos todo lo que podemos a través de libros, documentales, películas, etc. Después Itziar y yo ponemos en común los hitos más importantes, tanto del personaje como del contexto histórico (por ejemplo, el crack del 29 en el caso de Billie Holiday) y, con ello, hacemos una especie de escaleta, como los guionistas, donde separamos qué queremos contar en cada capítulo. Nos vamos turnando para escribir dichos capítulos y, cuando ya lo tenemos más o menos armado, nos juntamos a reescribir y corregir como locos durante varios días, dándole vueltas a cada expresión, frase o coma. Después de acabar, la primera que lo lee es Lola, que nos da su opinión y con la que discutimos sobre las imágenes más potentes para hacer las ilustraciones”.
Itziar: “Hacemos primero un trabajo de investigación muy meticuloso porque queremos que todos los datos sean muy fieles a lo que pasó. Leemos mucho sobre ellas, vemos documentales, buscamos cartas,… y luego nos sentamos a trabajar como si fuéramos guionistas. Escaletamos por capítulos, dejamos muy claro qué queremos contar en cada uno de ellos y empezamos a escribir. Una vez terminado, Jorge y yo, nos encerramos durante unos días para leer y releer hasta sacar una primera versión. La verdad es que nos lo pasamos pipa”.
Álbum Ilustrado
Manuel Marsol reflexiona en torno a ‘El cielo en casa’
Cuando tenía veinte años, Manuel encontró una fotografía en la vieja casa familiar. La fotografía mostraba a un hombre lanzando un penalti. Había también un portero a contrapié y un balón detenido en el aire. Ninguno de los jugadores que aparecían en la foto le resultaba familiar, excepto uno, el que chutaba el balón. Era su padre, que murió cuando Manuel era un niño. ¿Cómo saber entonces si aquel penalti se convirtió en gol? Como un detective que siguiera la estela borrosa de sus propios pasos en la nieve, Manuel Marsol se sirve de unas pocas películas, de una canción legendaria de Gino Paoli y del penalti fallado por Roberto Baggio en la final del Mundial 94 para contestar la pregunta más apremiante que le plantea su corazón de niño: ¿puede el ser querido seguir vivo en el misterio? Editado por Fulgencio Pimentel, hemos charlado un poquito más sobre ‘El cielo en casa’ con Manuel.

En el origen sobre todo, hay una fotografía. Me gustaría que me hablaras un poquito de eso, del origen, del embrión de este proyecto. “Es una fotografía que yo encuentro. Tendría unos 20 años. La encontré en una casa familiar. Había muchas fotos de fútbol de mi padre, que murió cuando yo tenía 11 años. Encontré muchas fotos de él jugando en campos de arena entre los años 60 y 70. Y me quedé atrapado con esta, porque el balón estaba ahí, era un penalti que él lanzaba, y el balón estaba ahí parado a mitad de camino entre la portería y el punto de penalti, y no se sabía si el balón entraba o no. Como él había muerto cuando yo era pequeño, era una metáfora de todos esos misterios, de todas esas cosas que yo no iba a poder preguntar. A partir de ahí, empecé a trabajar en el libro”.

¿Qué se va a encontrar el lector cuando empiece a pasar las páginas de El cielo en casa? “Se va a encontrar una investigación, pero no la que haría un detective, sino más bien una investigación hacia dentro de uno mismo, hacia la memoria. Me di cuenta que tampoco el libro debía ir tanto sobre esa búsqueda, sino sobre todos los recuerdos que yo tenía con mi padre”, nos cuenta Manuel Marsol.
“Es un libro que está enfocado para el público adulto. Es el primer libro que no hago, digamos, para todos los públicos, por el tono, la manera de contarlo. Y es un viaje hacia el interior, hacia recuerdos con él, películas que veíamos juntos… El formato es de álbum ilustrado, pero tiene una longitud más propia de la novela gráfica. Hay mucho más texto de lo que acostumbro en mis libros”.

“Primero, hay una parte en la que imagino cómo fue ese penalti, cómo pudo suceder. Hay otra parte en la que ya cada vez me voy alejando más de ese balón, y ese balón se va convirtiendo casi más en una estrella en el cielo. Y voy mirando más al pasado, a las películas que veíamos juntos, que tienen resonancias con esta historia. Al final es una historia que habla sobre el estar y el no estar, sobre lo que está adentro y lo que está afuera, como un penalti que marca la diferencia… El gol es la vida y el fallo es la muerte. El ser o no ser. En un penalti está recogidas un montón de metáforas”, continúa Manuel Marsol.

“Por ejemplo, una película como ‘Centauros del desierto’, que es una peli que era de sus favoritas y que veíamos juntos, yo la narro desde los ojos del niño. Y hay cierta simbología con el dentro y el fuera. Es una peli que habla del regreso al hogar, de la casa. Se abre con un plano desde dentro de una casa y se cierra igual. Siempre está presente ahí el marco, lo que entra, lo que sale. Es como si en ese balón cupiesen muchísimas asociaciones. Entonces voy tirando de ese hilo, de ese balón, donde cabe todo lo que hacíamos juntos, canciones que escuchábamos…”.

“Y luego ya hay una relación con el famoso penalti de Baggio en el Mundial del 94, que por una casualidad de fechas tiene mucho que ver con mi padre. Desde que se lanzó el penalti hasta que murió mi padre pasó justo un año. A través de ese penalti, que en su momento yo había visto con otros ojos, desde que Baggio nos había eliminado, y le tenía hasta cierta manía, pues de repente ese penalti se fue cambiando a raíz de ese descubrimiento de las fechas y volviéndose también parte de ese balón suspendido en el aire. Todo sirve para hacerme preguntas de todo tipo”, afirma Manuel Marsol.

Manuel, y en cuanto a las ilustraciones, no sé si has trabajado con alguna cosa diferente o más o menos en la línea en la que venías trabajando hasta ahora. “Yo diría que es una línea un poco distinta, digamos más realista de lo que acostumbro. Es una historia que no es como las anteriores, de fantasía y tal, aunque la hay, hay una parte de fantasía, pero esta necesitaba que estuviese pegada a la realidad. Primero por la foto. La foto es una foto real y a la hora de representarla la dificultad era justo esa… Un equilibrio entre esa parte más expresionista mía y un realismo que necesitaba la historia”.
¿Y técnicas, Manuel? “Es pintura sobre papel. No tiene óleo, no hay collage, no hay digital tampoco. Es todo acrílico, acuarela y lápiz sobre papel”, indica Manuel Marsol.

Estoy viendo ahora una de las imágenes que muestra la editorial del libro y que habla del cine. Se ve en la ilustración incluso el logotipo de La 2 de Televisión Española. “Es porque hay muchos recuerdos… Los objetos guardan como una especie de memoria. El niño que yo fui, el adulto que soy ahora, ve esos objetos de la casa familiar y están cargados de muchos recuerdos. Uno de esos objetos que salen en el libro es la cinta del VHS de Centauros del Desierto. A la hora de hacer el libro la llevé a una tienda, la digitalizaron, y me volví a ver Centauros en calidad VHS”.
“De ahí salieron muchos símbolos, lo que te contaba antes del dentro, del fuera. La búsqueda, porque también está buscando a una niña, que la secuestran los indios, y es una búsqueda sin saber muy bien si la niña está viva o muerta. Es un poco como la búsqueda del balón, algo que tú buscas y buscas, pero no sabes si tiene solución”.
Cómic
Blanca Vázquez y cuando ‘Ya no llama nadie’
Mariona piensa mucho en la muerte porque en este pueblo ya no le dejan pensar en nada más. Sus amigas han ido desapareciendo, y la cabeza de Vicente, su marido, es cada vez más volátil. Con sus ochenta y siete años, le pide poco a la vida: entretenerse con su jardín, discutir lo justo con su marido y ver a su hija los fines de semana. Las sensaciones nuevas, piensa, son algo que ya no le tocan. Aunque desde hace unas semanas algo le remueve el estómago cada vez que la familia se reúne para comer. Las palabras se le acumulan en la garganta, pero su figura se vuelve trasparente cada vez que intenta comunicarse con los suyos.
¿Qué pasará cuando ella ya no esté? ¿Qué dejará a los suyos tras su paso por la vida? ¿Alguien cuidará las calas de su jardín? ¿Dónde reposarán sus cenizas? Mariona quiere aprovechar una de esas sobremesas familiares para, por una vez, hablar de sus deseos. A través de su protagonista, ‘Ya no llama nadie’ ofrece un relato intimista sobre el ocaso de la vida, el olvido y la necesidad de crear legado. Un cómic de Blanca Vázquez y Elisabeth Casillas que edita Astiberri. Con Blanca charlamos un poquito más sobre este libro.

¿Dónde está el embrión de este proyecto? ¿Cómo llega a tus manos este trabajo? “En 2020 publiqué ‘Juntas en esto’, un cómic muy cortito, con Astiberri, sobre el aborto. Justo en esa época Elizabeth también estaba trabajando sobre el mismo tema, y me preguntaron si me parecería bien que Elizabeth presentara mi cómic en Madrid conmigo. Así conocí a Eli. Nos conocimos en la presentación de mi cómic. Me dijo que le gustaba mucho cómo ilustraba y que seguramente algún día podríamos hacer algo juntas”, nos cuenta Blanca Vázquez. “Cinco años más tarde me pasó el guion”.
¿Cuál fue tu primera impresión cuando recibes esta historia de Eli? “El guion no estaba terminado por completo. La escaleta estaba casi toda hecha, y al leer solamente la escaleta ya vi que era una preciosidad, me emocionó mucho. Por entonces ya estaba viviendo más lejos de mis abuelos, la relación que tenía con ellos era a distancia desde hacía años. Y, bueno, sigo teniendo relación con ellos a distancia. Entonces todo el tema de la familia y la visita me tocó mucho. Y me encantó”.

Al final sí que hay también, entonces, mucho de ti en este libro, ¿no? Te identificas… “Sí, sí. No lo he escrito yo, pero al leerlo lo sentía muy propio. Se lo decía mucho a Eli, que a veces sentía que la historia estaba escrita por mí. Al final he puesto mucho mío, pero porque creo que es un libro que tiene una historia muy fácil de leer, y pasarla a tus vivencias y a tus recuerdos”, asegura Blanca Vázquez.
¿Hay algún referente cercano que has reflejado de alguna manera en este cómic? “Los personajes tenían unas expresiones muy marcadas. Y claro, era un tipo de dibujo que yo lo siento muy mío, pero he tenido que trabajar con línea para llegar a determinados detalles. Cambia mucho de mi trabajo de otros años. El referente gráfico ha ido viniendo por el guion. Y como referentes de poses y tal, sí que he puesto a mis abuelos mucho a posar cada vez que iba al pueblo. Sí que me han ayudado mucho”.
¿Ellos han visto el cómic? “Pues sí, ya lo han visto, ly es ha gustado muchísimo, se han emocionado mucho. Yo me he emocionado de verlos emocionados, así que genial”.

¿Qué se va a encontrar la gente en sus páginas? “Se encuentran muchos recuerdos que se le remueven por dentro y también muchas sensaciones. Gente de 50, 60 años, en este libro se va a encontrar un poco la realidad quizá que tienen ahora de hijos cuidadores, pero también lo que se les viene en un futuro. Es un libro que va de la edad y del paso del tiempo, y a todos nos va a remover de cierta manera, a cada uno por la etapa siguiente que le viene”, confiesa Blanca Vázquez.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Por pasión y voluntad propia, siempre suelo trabajar en analógico con acuarela, tinta, es mi parte preferida. Y luego también, bueno, bocetando en lápiz. Pero durante estos años trabajando en empresas era todo digital. Cuando Eli me comentó que el libro eran 160 páginas, por ahorrar tiempo, economizar, también por recursos, me parecía mucho más cómodo pasarle bocetos en digital a Eli, y si ella veía que había que cambiar algo, al final siempre es más rápido el digital para los cambios. Y la técnica vino dada sobre todo por eso, por poder optimizar el tiempo y cambiar las cosas rápido”.

“Aunque también quería que mi huella de trabajar en acuarela estuviera presente -continúa Blanca Vázquez-. Entonces estuve investigando en Procreate, y siento que los pinceles que utilizas en ese programa se parecen muchísimo a los analógicos. Cuando los manejas parece de verdad que tengan el propio fallo y la espontaneidad que tiene la acuarela”.
¿Y del color qué nos puedes contar, Blanca? “Al principio hablábamos muchísimo que tenía que ser un libro que tuviese calidez, pero sobre todo también por la estación en la que está ambientado, que es el verano. Tenía que ser muy luminosa la parte exterior y muy sombría la parte interior de la casa para que hubiera ese contraste de fuera, alegría, familia, plantas, vida, y dentro el peso de la monotonía y la soledad que sienten y la casa que se les viene como un poco encima. Esto vino dado mucho por el color, por ese contraste que teníamos que buscar. Yo me imaginaba un poco el verano en el pueblo, radiante y rural”.

“Siento que la paleta le pega muy bien al mundo rural. Y también la paleta cálida, siento que la historia al ser tan dura y tan cruda, si hubiéramos cogido tonos fríos hubiera quedado como una historia un poco lúgubre y tampoco era esa la idea, porque la historia tiene mucha vida”.
Cómic
Ricardo Cavolo debuta en el cómic con ‘Lola y Estrella’
‘Lola y Estrella’ son dos jóvenes amigas que viven juntas en la ladera de una montaña, un lugar hermoso y fantástico. Estrella tiene un poder muy peculiar, el de comunicarse con el micelio, o las mismísimas raíces de su planeta, Matria. La vida de las niñas es bastante apacible. Cuando no están con los gnomos comiendo fresas o jugando a las cartas, van a visitar a la reina Cabra o a comprobar si han llegado nuevos libros al pueblo. Pero una mañana todo cambia. Su valle y toda su comunidad se ven amenazados. Unas extrañas máquinas están destruyendo el terreno y acaban de dejar a los gnomos sin hogar. Ninguna de las chicas es especialmente aventurera, pero tienen claro que no pueden quedarse de brazos cruzados y deciden emprender un viaje para obtener respuestas. Un viaje que las llevará muy lejos de casa. Editado por Astiberri, ‘Lola y Estrella’ es el debut en cómic infantil del artista Ricardo Cavolo. Con él hemos charlado un poquito más alrededor de este libro.

¿Cómo se te ocurre este proyecto y también cómo te lo has pasado haciéndolo? Porque desde fuera parece que ha sido un proceso divertido. “Yo he chupado cómic desde antes de saber leer, de hecho mi padre tenía mucho cómic en casa. Es verdad que no era cómic infantil, porque tenía Conan y demás, pero bueno, cultura visual desde muy pequeño. Y siempre he tenido el cómic muy presente, independientemente de que me sirva para mi trabajo o no, como lectura constante, siempre ha habido cómics desde entonces”.
“Es un género que siento muy mío y que valoro mucho, y que además me ha dado cosas para mi trabajo. Nunca llegaba el momento de plantearme hacer un cómic, porque veía que era muchísimo trabajo, y al final ha sido un poco natural. Me envalentoné. Desde que estaba en la carrera, que descubrí Astiberri, tenía el capricho de poder hacer algo con ellos, porque valoro mucho lo que hacen”.
“Y sí que ha sido divertido, ha sido muy largo, han sido dos años, realmente nunca he trabajado dos años en un proyecto -continúa Ricardo Cavolo-. Nunca hago bocetos, por ejemplo, y aquí pues tuve que bocetar las 160 páginas. Normalmente hay que hacer un story, hay que trabajarlo bien, sobre todo teniendo en cuenta que es mi primer cómic y que encima es infantil. Entonces, ha sido un trabajo muy largo, pero como tú dices y se nota, ha sido muy divertido. Lo he disfrutado como un niño, y al final creo que se nota un poco desde fuera”.

No sé si el hecho de hacer un cómic infantil tiene que ver con el hecho de ser padre. “Bueno, creo que sí, porque igual hubiera empezado por otra cosa más de adultos. Cuando tienes hijos, de alguna manera, también empiezas a conectar más con tu niño interior, con el niño que eras. Siempre he tratado de cuidar al niño interior y de mantenerlo vivo para mi trabajo, porque me parecía muy bonito y muy interesante hacerlo. Es verdad que desde que tengo hijos, ya sea porque he tenido que consumir también cultura adaptada a sus edades, entre series y cómics, pues me parecía muy chulo que la entrada en el cómic fuera una cosa para niños. Y sí que hay cosas presentes, de hecho, las dos protagonistas en realidad son mis hijos convertidos en chicas, mi hijo Max es igual que Lola y mi hijo León es igual que Estrella”.
¿Qué se va a encontrar el lector en las páginas de este cómic? “Por encima de todo, fantasía y aventura, que es un poco el leitmotiv que siempre me ha gustado -confiesa Ricardo Cavolo-. Con ese marco de fantasía y aventura, tenía muy claro que quería empaparlo de mi visión crítica sobre la sociedad, es una cosa que también hago en mi trabajo habitualmente, y esta es una historia anticapitalista, con un discurso muy ecologista, que es una cosa que siempre me ha gustado de Tolkien. Además mis hijos me preguntan, pero ¿por qué son niñas? Si nosotros somos niños… Quería que el libro tuviera un espíritu feminista. Cuando yo leía cuentos e historias de niño, no había ni una sola niña heroína, ninguna niña resolvíanada, y es verdad que desde hace unos años, poco a poco van haciéndose su espacio y yo quería aportar mi grano de arena en ese sentido”.

Imagino que son cosas que también están en tu imaginario, pero es verdad que cuando estás leyendo el cómic, te recuerda un poco a El señor de los anillos, por ejemplo, hay cosillas que te recuerdan a Peter Pan… “Sí, y Nausicaä, hay de todo, por supuesto, La historia interminable también es uno de los pilares fundamentales. Me gusta mucho esa parte de La historia interminable en la que van de pueblo en pueblo, y en cada pueblo hay gente diferente, con unas características diferentes, y un poco mi cómic es eso. Justo antes de empezarlo tenía muy claro que tenía que leerme otra vez Nausicaä, de Miyazaki”, nos cuenta Ricardo Cavolo.
Háblanos un poco del desarrollo del cómic, de las técnicas que has utilizado. “Como sabía que esto implica mucho, mucho trabajo, lo trabajé en digital, porque me facilita y me ahorra muchísimo tiempo. He aprendido a generarme también mi cocina, como digo yo, mis alquimias y mis magias en digital, y estoy muy contento con ello”.

“El proceso ha sido para mí muy educativo, porque no es lo mismo ser lector de cómic que luego hacer un cómic, por muchos cómics que hayas leído es mucho más complicado, y aquí siempre me gusta mucho valorar a mi editora en Astiberri. Me he hecho un máster de cómic con ella, me ha ayudado muchísimo. La parte más divertida, cuando ya está todo decidido en boceto, la tinta y el color, que es donde yo luzco un poco, porque domino bien el color y domino bien la línea”, afirma Ricardo Cavolo.
Visualmente es muy tú, ves el cómic, y dices: es Ricardo. “Sí, quería que fuera muy visual, muy disfrutable visualmente. De hecho, el fondo de cada página tiene como un rayado sepia, cada página es diferente. He tratado de mimar mucho lo que he podido mimar y lo que sé que puedo mimar”.
-
Álbum Ilustrado1 mes agoGuridi plantea en ‘Straniero’ el paradigma de la identidad sin rechazos
-
Álbum Ilustrado1 mes agoCarolina Luzón y Juan Mata nos dicen que ‘Siempre amanece’
-
Encuentros3 semanas agoJohn Romita Jr., Pepe Larraz y Jorge Jiménez en la primera jornada de San Diego Comic-Con Málaga
-
Álbum Ilustrado3 semanas agoRaquel Catalina nos presenta a ‘Nina y Tita’
-
Álbum Ilustrado2 semanas agoRicholly Rosazza nos habla del trabajo tras ‘Tornare’
-
Encuentros3 semanas agoCierre de la San Diego Comic-Con Málaga con muchos nombres propios
-
Encuentros3 semanas agoCinco dibujantes hispanohablantes de DC en la segunda jornada de San Diego Comic-Con Málaga
-
Álbum Ilustrado2 semanas agoJosefina Tai y Larisa Cumin nos abren ‘Las Puertas’






