Entrevistas
Victoria Semykina y Truffaut, el niño que amaba el cine
“Un hombre se forma entre los siete y los dieciséis años. Después vivirá de todo lo que ha asimilado entre esas dos edades”. Para François Truffaut, tan solo el cine iluminó ese período de crecimiento y formación. La Editorial Libre Albedrío nos presenta este álbum ilustrado, ‘François Truffaut, el niño que amaba el cine’, un viaje fascinante y emotivo por la infancia de uno de los directores de cine más relevantes de la historia. Su vida está marcada por su amor por el cine. En este álbum encontramos un homenaje no solo a la vida de su protagonista, también al cine y a las películas que amaba, y que le convirtieron en el genio contemporáneo que hoy recordamos».

«Premio Andersen 2021 al mejor álbum ilustrado. Por sus ilustraciones vivas y elegantes, nerviosas y musicales, siempre marcadas por un dominio seguro de las técnicas. Acompaña brillantemente un diálogo ameno y cercano que se desarrolla página tras página entre la historia escrita con palabras y las imágenes. Una narrativa eficaz, envolvente y emotiva que atrapará al lector desde su portada hasta la última página. Un trabajo de Luca Tortolini y Victoria Semykina. Con ésta última mantuvimos la siguiente conversación en torno a su trabajo en este maravilloso libro.

¿Cómo nace este proyecto acerca de Truffaut? Victoria Semykina: “Recibí una carta del escritor, Luca Tortolini, en la cual me proponía hacer un libro para niños sobre Truffaut. Esta idea me pareció totalmente loca, porque hoy día tenemos libros para niños, como libros biográficos, sobre David Bowie, pero el tema era tan extraño, nouvelle vague para niños, en un libro ilustrado. Pensé que era completamente loco, y tenía previsto rechazar el proyecto, pero por suerte, soy una gran fan de la nouvelle vague y recuerdo que me fui a la cama y soñé con este libro toda la noche. Y cuando desperté, decidí que no podía rechazarlo porque era un desafío, iba a ser muy difícil, en particular vender este libro. Lo podía hacer, pero encontrar un editor…”.
“Y otro tema que es muy complicado, y pensé en esto al principio, es que hablamos de cultura francesa, y los franceses en general son muy celosos en cuanto a su cultura. Y un autor italiano que escribe una historia en italiano con una chica rusa que ilustra esta historia, pensé que iba a ser muy difícil publicar este libro en francés. Y de hecho, no encontramos editorial en francés. La mayoría de las editoriales francesas interesadas nos decían abiertamente: “Si fuesen ustedes franceses, el libro ya estaría publicado. Pero como no son franceses, tenemos miedo de publicarlo, a pesar de que nos gusta mucho. Entonces cuando desperté, me di cuenta que el libro sería ideal en términos de los hechos de nouvelle vagueporque somos extranjeros y no tenemos derecho a equivocarnos. Entonces tenía que estudiar muy en profundidad toda la historia, toda la biografía de Truffaut, nouvelle vague y todo. Y otra cosa, también me di cuenta que no podía ser sólo para niños, y tampoco podía ser solo para aficionados al cine, tenía que ser dos cosas reunidas. Así fue como empezó”, nos relata Victoria Semykina.

¿Qué encontramos en este libro? “Cuando decidí ilustrar este libro, decidí meter dentro muchas referencias a diferentes películas. Entonces encontraremos referencias a películas de Truffaut, y las películas que Truffaut pudo haber visto cuando era niño, porque era un loco del cine, intentaba escapar del cole, te acordarás de ‘Los 400 golpes’ por supuesto. Y cuando trabajaba para “Cahiers du Cinéma” como crítico de cine, sé que adoraba a Hitchcock, entonces encontraremos algunas referencias a Hitchcock y el mismo Hitchcock. Casi todas las películas están aquí en lengua original, decidimos no traducirlas, los aficionados al cine podrán encontrarlas. Estas películas son películas que Truffaut vio cuando trabajaba como crítico y director de cine. Y pensé que podría ser buena idea poner las referencias para que todo el mundo las pueda reconocer, como Chaplin. Todo el mundo conoce Chaplin, incluso alguien que no tiene ni idea de cine. Nosferatu es un poco más complicado pero aun así es fácil de reconocer. Y otros caracteres como Doctor Caligari son para un público un poco más sofisticado. Intenté hacer varios niveles de aficionados al cine, por decirlo de alguna manera. Y pregunté a mis lectores y seguidores si habían comprado este libro para niños, para ellos mismos o para aficionados al cine. El resultado fue muy sorprendente porque casi el 90% de ellos compraron este libro para ellos mismos y no para sus niños. Es un poco decepcionante. Pero es importante que funcione”, asegura Victoria Semykina.

¿Qué sabías de Truffaut antes del proyecto? Y ahora, ¿cual es tu visión sobre este cineasta ? “Evidentemente me encanta Truffaut. No había visto todas sus películas, pero había visto ‘Los 400 golpes’, y algunas de las películas que hizo más tarde, pero soy una gran fan de ‘Los 400 golpes’. Y he leído el libro, me han impresionado mucho las entrevistas que hizo Truffaut a Alfred Hitchcock. Estudié la historia del cine en la escuela de arte, no era una asignatura obligatoria, la escogí porque me encanta el cine, y recuerdo que mi profesor me habló de este libro. Lo encontré en una edición muy bonita, grande, con fotos e instantáneas de películas. Me impresionó mucho cómo redescubrió a Hitchcock para los amantes del cine. Eso es lo que conocía de Truffaut”.
“Por supuesto -continúa Victoria Semykina-, tuve que ver todas sus películas, tuve que estudiar sus libros biográficos, las fotos. De hecho es casi imposible encontrar fotos de su niñez. Hay tres o cuatro imágenes, muy borrosas, donde casi no se ve nada. Entonces recreé esta visión de él, porque nadie sabe cómo era de niño. Y fue muy interesante y cada vez que empiezo un libro, estoy intentando crecer y descubrir algo nuevo para mí. Y siempre es un desafío y es muy interesante”.

Me gustaría que nos contaras algo sobre tus ilustraciones para este libro. “Usé una gama de colores muy limitada porque nos preguntamos con Luca Tortolini si debíamos enseñar qué ocurría durante la segunda guerra mundial, porque en esta época, Francia estaba bajo la ocupación nazi. Y recuerdo que me preguntó: “¿Piensas dibujar a los nazis?” Y le dije: “No, creo que es demasiado para este libro”. Y dije: “¿Sabes? Voy a usar una paleta de colores muy limitada, colores fríos, muchos azules, para que se pueda sentir que es una época muy dura. Recuerdo que, cuando terminé el libro, lo llevé a la feria del libro de Bolonia y algunos editores dijeron que los colores era un poco deprimentes y los editores franceses dijeron que era un poco glamuroso. Y pensé que probablemente había encontrado el equilibrio perfecto, no es demasiado deprimente y no se parece demasiado a la visión europea de la cultura francesa, si podemos decirlo así. Espero que sea un buen equilibrio”, asegura Victoria Semykina.

Y, ¿en cuanto a la técnica? “Lo que descubrí, cuando estaba trabajando en este proyecto, es que es mejor para mí dibujar varias versiones de una ilustración en vez de trabajar en una sola versión. Por ejemplo, la doble página con la vista de París, la hice en un par de horas. Para todas las páginas que dibujé, como ésta, hice muchas versiones, por lo menos tres o cuatro, pero todas bastante rápido porque la frescura de la imagen, para mí, es crucial, y el único método para lograr esta frescura, es cuando vuelvo a dibujar una cosa una vez tras otra. Y una de las veces, hay un clic y funciona. Este fue el método. Es muy difícil trabajar de esta manera, necesita mucha energía porque tienes que estar muy concentrada durante un par de horas. Normalmente me siento exhausta y tengo muchísima hambre, puedo comerme un elefante después de dibujar una imagen -bromea Victoria Semykina-. Esto fue lo que descubrí cuando trabajaba en este libro porque me dí cuenta que tenía que trabajar de esta forma. Algunos artistas pueden trabajar en el mismo dibujo durante una semana o más, para dibujar pequeños detalles. Para mí, no funciona así, necesito poner toda mi energía en un par de horas. Y si no funciona, debo volver al empezar desde el principio”.


Una película de Truffaut… Aunque después de escucharte igual nos lo podemos imaginar… “Los 400 golpes sin duda. Tuve la suerte de verla dos veces en pantalla grande, una vez en el museo del cine y otra vez en Bolonia, donde tenemos un festival increíble de cine al aire libre en la plaza principal de la ciudad. Tenemos la pantalla más grande de Europa. Todas las películas se proyectan en lengua original. Y cuando la vi, fue increíble porque ves las estrellas, ves la arquitectura del Renacimiento y mucha gente, miles de personas viendo esta película. Recuerdo que lloré al final como si la viera por primera vez. Me encanta de verdad esta película. Es genio en estado puro. Y creo que es la mejor película de Jean-Pierre Léaud, el actor protagonista”.

Y finalmente, ¿en qué estas trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Es un secreto porque, sabes, tengo la experiencia de que, si digo algo acerca de mi proyecto en curso, no se materializa nunca. Entonces prefiero guardarlo secreto. A lo mejor podemos hablar de esto en un par de años, ya lo verás”, afirma Victoria Semykina.
Una última pregunta. ¿Cual es la experiencia de este libro con los lectores? Vi en las redes sociales una exposición en Salerno con las ilustraciones de este libro. Vi una reproducción de las ilustraciones en formato grande. “Sí. Hay una asociación cultural “Tempi moderni”, y decidieron hacer una gran exposición, íntegramente dedicada a la nouvelle vague, es muy bonita, con fotografías muy raras, impresas en muy buena calidad y en tamaño enorme. Y sencillamente invitaron a nuestro libro a formar parte de ello. Estaba muy sorprendida, pregunté: “¿Dónde nos encontrásteis?” El director de la exposición dijo: “En la librería, compré vuestro libro”. Fue increíble, ¡alguien compra tu libro y te invita a una exposición! Llevé los originales a esta exposición y los imprimieron en tamaño enorme, como un mural, de tres metros por cuatro. Nunca había visto una calidad de impresión tan buena. Esto crea una atmósfera muy especial. Entras en la exposición y te envuelve instantáneamente. Hice una pequeña serie de estos dibujos, de los objetos, como si fueran de Truffaut. Dibujé viejos zapatos, un lápiz, un libro, una llave, y los puse todos juntos en una pared para retratarlo a través de estos objetos. Esta exposición va muy bien y los comentarios fueron muy buenos y calurosos, estoy muy contenta con ello. También fue muy sorprendente. No me esperaba que hubiera tantos fans de la nouvelle vague en el sur de Italia”.
Álbum Ilustrado
Josefina Tai y Larisa Cumin nos abren ‘Las Puertas’
¿Qué puede descubrir una niña curiosa del otro lado de las puertas de su nueva casa? ‘Las puertas’ nos muestra los hilos invisibles de todas las cosas que echan raíz: un trabajo, un hogar, una familia. Cada puerta es una invitación a la aventura, pues nunca sabemos qué nos aguarda del otro lado. Editado por Limonero, es un trabajo de Larisa Cumin y Josefina Tai. Con ellas hemos charlado un poquito más sobre este libro.
¿Dónde está el origen de este proyecto? Larisa Cumin: “Si tiene un origen, está en la infancia. En una voz que de chica fui inventando en el patio de mi casa bajo un árbol que no era nuestro, pero que nos daba sombra y flores y hojas. Y en el recuerdo que ahora puedo tener de lo que esa nena que alguna vez fui pensaba, decía, imaginaba. Con esa voz y con dos recuerdos atados a una misma puerta -quizás de los recuerdos más viejos que tengo- es que armé un poema largo. Ese poema le llegó a Jose a través de la editorial Limonero y ella lo ilustró maravillosamente”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? Josefina Tai: “Los lectores encontrarán un libro nostálgico de una memoria cuidada, tanto por la escritora como por la ilustradora. De mi parte, indagué sobre la infancia de Larisa y de mi entorno, hurgando entre fotos y recuerdos, para crear el escenario un tanto ficticio de la protagonista”.
Larisa Cumin: “Para mí los lectores se van a encontrar con un libro que puede resonar tanto en adultxs como en niñxs. Se trata de un mundo imaginado que puede parecerse al de ellos, como no. Y posiblemente se encuentren con esas preguntas y silencios que a veces nos hacen la poesía”.
¿Qué son para cada una de vosotras las puertas? Larisa: “Para mí las puertas pueden ser múltiples cosas: inicios, posibilidades,salidas, fines, conexiones, encuentros… El poema juega con eso todo el tiempo, porque la nena que es la voz del poema mientras experimenta cambios va reflexionando mucho. En un momento dice por ejemplo:
“Las puertas como las monedas tienen dos caras
una para entrar, otra para salir.
Son caras que cambian dependiendo de si se quiera
entrar o salir al mundo; entrar o salir de una casa.”
Y los dibujos de Jose le siguen ese juego por caminos más oníricos”.

Josefina Tai: “Creo que conecté mucho con el poema desde el principio, justamente por el juego con las puertas; me da múltiples posibilidades para pensar en lo que puedo dibujar, lo que hay detrás de la puerta, lo que vaya a pasar una vez que la puerta se abra. Y este juego onírico creo que es algo bastante característico de mi trabajo”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… Josefina Tai: “Como mencioné antes, el trabajo previo a lanzarse a ilustrar fue la conversación con Larisa. Conocernos y escuchar de dónde viene ella y de dónde vienen sus palabras, investigar sobre los objetos que guarda en su memoria. Este fue un proceso clave para mi trabajo como ilustradora: poder visualizar el origen de la niña del libro y, a partir de ahí, empezar a construir aquella casa llena de puertas con los elementos que recolecté”.
Larisa: “En este sentido que nombra Jose, hay algo del libro que tiene que ver con lo recordado, con “volver a pasar por el corazón” algunas vivencias y volverlas vívidas al narrarlas e ilustrarlas. Conversamos mucho, pero no respecto a cómo o qué tenía que ilustrar Jose, sino que hablamos de nuestras infancias, de objetos que rodearon ese tiempo. La historia del poema sucede en una casa que se va construyendo de a poco a las afueras de una ciudad del interior de Argentina en los 90, es decir en un contexto donde se cruza lo urbano y lo rural. Entonces hay objetos muy ligados a lo analógico, ciertos colores, texturas particulares (algo de esos tonos lavados de las fotos de rollo de esa época), una vegetación particular, una dimensión del espacio que está marcado por eso”.

¿Cuál ha sido vuestro mayor descubrimiento tras todo ese proceso? Josefina Tai: “Lo que más aprendí en el proceso de ilustrar este libro fue a observar y a tener paciencia, tanto conmigo como con mis dibujos. En general, cuando tengo una idea, me apuro mucho a realizarla y no suelo hacer muchos bocetos. Sin embargo, para este libro, el proceso de los bocetos fue más largo, ya que no dependía solo de mi visión, lo cual, para mi sorpresa, me gustó muchísimo. Tuve que hurgar mucho más a fondo en mí para encontrar la imagen perfecta, aprendí que no hacía falta apurarme y quedarme con la primera idea, que a veces puede estar bien. También en el libro ilustro muchos objetos, cosas de la casa, y para esto, tuve que sentarme a mirar los objetos que me rodeaban, observar cómo son sus texturas, cómo se ven las marcas del tiempo en ellos, para que la imagen que yo ilustrara fuese rica visualmente. Así aprendí a detenerme, tanto en la vida real como en mi trabajo”.
Larisa: “Para mí fue maravilloso encontrarme con las imágenes que Jose trajo al poema. Es la primera vez que escribo y otro lo ilustra, hasta ahora había publicado libros para adultos sin ilustración, entonces ver el poema hecho libro me produjo un placer parecido a abrir un libro álbum por primera vez pero con la salvedad de que acá esas palabras las había puesto yo. También nos viene sorprendiendo el recorrido que el libro fue haciendo… a quiénes fue llegando, qué cosas cuentan los lectores que les produce. Y entre esas cosas maravillosas fue seleccionado entre los 100 Outstanding Picturebooks 2026 de D-pictus y hace poco las ilustraciones de Jose fueron elegidas para conformar el Catálogo Iberoamericano de Ilustración de publicaciones infantiles y juveniles de Iberoamérica Ilustra”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? Josefina Tai: “Creo que en general mis ilustraciones suelen ser silenciosas. Me gustan los trabajos que me hagan suspirar por su belleza y sentir que todo el resto se apaga, y eso intento hacer con mis imágenes. Sé que son íntimas, porque intento buscar las imágenes a través de mi cuerpo y de lo que yo experimento con cierto sentimiento, para traducirlo a una imagen. Y creo que justo hace una buena dupla con el poema porque es igual de sensible e íntimo. Lo diferente a lo que vengo haciendo siempre es esto de haberle dedicado tanto tiempo, fueron como 8 meses de estar inmersa en este proyecto”.

¿Con qué técnicas trabajaste? Josefina Tai: “Trabajo digitalmente con Photoshop, desde la pantalla de la compu y usando una tableta pequeña de wacom. Uso casi siempre los mismos pinceles: uno de acuarela y otro de lápiz, así que un poco sigue siendo analógico ese proceso de trabajar en capas y generar texturas. También aprendí a ser más organizada con mi espacio de trabajo de Photoshop, porque son más de 100 capas y por momentos se me hacía difícil encontrar las cosas”.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. Josefina Tai: “Al principio me costó mucho encontrarle la voz de la imagen al libro, hasta que hice el boceto de la primera doble del libro, que es una niña asomándose, pero solo se ve su sombra. Un poco porque ilustrar personajes no es mi fuerte y otro poco para generar misterio. Cuando vi ese boceto, me di cuenta de que la poesía de las ilustraciones de este libro se va a trabajar a partir de las sombras (contar algo sin contarlo todo). Por lo que a lo largo de todo el libro, me enfoqué en encontrar las diferentes sombras posibles de una casa. Excepto la parte en donde todo el libro se apaga y, en vez de dibujar las sombras, dibujo las luces y creo que ahí se genera un juego interesante”.
“El libro está dividido en 4 partes, y lo mismo hice con las ilustraciones. Arranqué con esa paleta tierra que menciona Lari, por las baldosas terracota del piso que encontré en algún lugar; son baldosas que creo que ya no se usan y los colores funcionan perfectamente para hablar de un recuerdo, de algo que ya pasó. En la segunda parte, cuando la niña se muda a un lugar con patio, todo se vuelve vibrante y brillante, virando a los colores saturados. En la tercera es cuando todo se apaga, el rojo/rosado se entristece y vira a los violetas. Y por último, vuelve la luz y todo vuelve a ser brillante”.

¿En qué trabajáis ahora? ¿Algún proyecto nuevo? Larisa y Josefina: “Ahora estamos probando el camino inverso, que Jose ilustre y luego Larisa escriba. Este nuevo proyecto por ahora parece una continuación del anterior aunque se separa y prueba algo nuevo. Hay dos niñas y hay ventanas. No podemos contar mucho más”.
Álbum Ilustrado
Richolly Rosazza nos habla del trabajo tras ‘Tornare’
Cuando el invierno llama a las puertas de la ciudad, decide marcharse a un lugar donde aún es verano. Al regresar a casa, una sensación de inquietud la llevará a emprender nuevos viajes, en un intento por llenar el vacío que se ha instalado en sus pensamientos. Así comienza un viaje interior a través de las estaciones, entre partidas y regresos. Un relato poético de crecimiento interior, viajes y el descubrimiento de lo que verdaderamente importa. Así nos presenta Kite Edizioni ‘Tornare’, un álbum ilustrado de Nadia Al Omari y Richolly Rosazza. Con éste último hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.
¿Cómo llega a tus manos este proyecto? “Tornare es un proyecto que nace inspirado en uno de mis cuadros y en la idea de trabajar sobre las estaciones. Después, Nadia me entregó el texto y empezamos a trabajar juntos sobre la idea general del proyecto”.

¿Qué es lo que más te gustó de este proyecto? ¿Qué te pareció la historia de Nadia la primera vez que la leíste? “Del proyecto me gustó mucho la idea del viaje y, sobre todo, que el lugar al que llega la protagonista es un lugar que Nadia y yo conocemos bien. Además de realizar nuestros proyectos juntos, somos pareja y estamos casados, así que es un lugar que forma parte de nuestra vida. Busqué representar, de alguna manera, ese lugar y llevarlo al mundo de la historia. La historia me gustó mucho desde el principio, pero, trabajando juntos en nuestros proyectos, sé que puede evolucionar un poco durante el proceso. Me gusta esa posibilidad de ir descubriendo cosas nuevas mientras trabajamos”, asegura Richolly Rosazza.
¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Los lectores encontrarán una historia introspectiva y poética, en la que podrán reconocerse, al menos en parte. Tornare habla de viajes, partidas y regresos, pero sobre todo de ese viaje interior que todos emprendemos en algún momento para intentar comprendernos y encontrar aquello que realmente importa. Una historia sobre el crecimiento, las relaciones y la búsqueda de un lugar al que, más que volver, sentir que pertenecemos”.

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Busco crear en mis libros un escenario poético y onírico, donde lo cotidiano pueda convivir con lo fantástico. Me gusta crear imágenes que no lo explican todo, que dejan espacio a la imaginación y a la interpretación de cada lector -continúa Richolly Rosazza-. La naturaleza, las estaciones y los paisajes tienen un papel importante, porque acompañan y reflejan el mundo interior de los personajes. Intento que cada ilustración transmita una sensación o una emoción, más que simplemente representar lo que ocurre en la historia”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Para este libro utilicé acrílico y óleo sobre lienzo. Es una técnica que amo y que, hasta ese momento, había utilizado solo para mis cuadros. Sentía que Tornare necesitaba algo diferente, una técnica con presencia, que pudiera acompañar su parte más poética y emocional. Trabajar directamente sobre lienzo también me permitió disfrutar mucho de la materia y de la textura de la pintura”.
Háblanos un poco de ese recurso de la hoja a través de la que solo vemos el ojo o los ojos de los personajes… “Me gusta la idea de que la naturaleza forme parte de mis personajes, casi como una manera de fusionarlos con el entorno. La hoja funciona como una especie de máscara, con dos aberturas que son como ventanas o puertas: permiten al espectador acercarse y sentir curiosidad, pero también marcan un límite. Podemos ver los ojos del personaje, podemos intuir lo que siente, pero no podemos entrar en sus pensamientos sin su consentimiento”, afirma Richolly Rosazza.
“La idea nació de un cuadro que pinté durante el lockdown, cuando buscaba trabajar sobre algo enigmático y misterioso. Después sentí que este recurso podía encajar muy bien en Tornare, porque me permitía reforzar ese mundo onírico y dejar que algunas cosas permanecieran ocultas”.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “He aprendido que limitarme pensando que una determinada técnica es adecuada para mis proyectos de ilustración puede ser un error. A veces salir de nuestra zona de confort y experimentar nos puede llevar a resultados inesperados y sorprendentes. Tornare me enseñó precisamente eso”.
Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “En general, para todos los proyectos que he realizado junto a Nadia, el proceso es casi siempre el mismo. Ella escribe el libro, a veces inspirándose en uno de mis personajes o, como en este caso, en uno de mis cuadros. Después me entrega el texto, hacemos juntos la división en páginas y preparo un storyboard. Diría que esta es la parte más difícil del proceso, porque es cuando tengo que encontrar el ritmo de la historia y decidir cómo se desarrolla visualmente página a página”, nos cuenta Richolly Rosazza.
“Una vez que tengo el storyboard aprobado, paso a realizar las ilustraciones definitivas. En esta fase me doy la libertad de añadir pequeños detalles o hacer algunos cambios que no comprometan la esencia del proyecto, pero que pueden enriquecer las imágenes y aportar algo más a la historia”.

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy evaluando algunas historias sobre las que me gustaría trabajar. Ya tengo algunas propuestas y estoy viendo cuáles pueden convertirse en mis próximos proyectos. Por ahora estoy en una fase de evaluación y de búsqueda, intentando encontrar aquellas historias que realmente me despierten algo y que me den ganas de trabajar visualmente sobre ellas”.
Álbum Ilustrado
Raquel Catalina nos presenta a ‘Nina y Tita’
Nina y Tita son dos abuelas muy distintas a las que aparecen en los cuentos. No caminan con bastón ni se quedan en casa tejiendo: una siempre anda deprisa; hace dieta y va a la piscina; la otra se mueve en bicicleta; cocina a la parrilla y practica yoga. ¿Será entonces que los libros están equivocados? Todo se desvelará en la próxima reunión familiar. Con estas palabras la editorial Kalandraka nos presenta ‘Nina y Tita’, un álbum ilustrado de Beatriz García-Huidobro y Raquel Catalina. Con ésta última hemos hablado un poquito más sobre su trabajo en este libro.
¿Dónde está el embrión de este libro? “Curiosamente Manuela Rodríguez, editora de Kalandraka, me propuso este libro antes de presentarme con Arianna Squiloni al Premio Internacional Compostela. Y como al final ‘Grande y pequeña’ ganó, hubo que aplazarlo un tiempo. Así que cuando empezamos con el libro, había tenido ya la oportunidad de trabajar con Manuela y de conocernos”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Hay varias lecturas, pero a mí me gusta mucho la que habla de modelos y de generaciones distintas. La niña protagonista es aún una “página en blanco” y su familia, las mujeres que la preceden, son un espejo en el que mirarse y además, van llenando su vida de experiencias, de recuerdos. A la mesa de cumpleaños se sientan cuatro generaciones y creo que es inevitable pensar los cambios enormes que ha habido de unas a otras”, asegura Raquel Catalina.
¿Qué te pareció la historia de Beatriz la primera vez que la leíste? ¿Has tenido referentes para crear estos personajes? “Cuando leí el texto de Beatriz, la primera imagen que me vino a la cabeza fueron mis compañeras de gimnasio. Hago deporte por las mañanas y hay un grupo de amigas mayores que son tremendamente constantes y, sobre todo, ¡muy disfrutonas! Su mañana de gimnasio termina en la cafetería, con el almuerzo, las risas y las bromas”.
“Me da siempre la sensación de que son mujeres que han conquistado un espacio nuevo, que su manera de habitarlo es una celebración constante. Por eso disfruto con ellas, las observo mucho. En el libro es una niña la que habla de sus abuelas y de sus bisabuelas, no me parece casual que el texto hable de mujeres y que sea para describir una ruptura de roles, una ampliación de posibilidades, de cómo se ha desmontado un estereotipo. ¡Y luego además me di cuenta de que abuela podría ser yo misma! Es muy agradable pensar que no hay nada escrito sobre cómo debe de ser una abuela”, nos cuenta Raquel Catalina.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Tiendo a observar mucho a la gente, y sí, suelo llevar algún cuaderno para dibujar. En este caso, las bisabuelas son más cercanas al imaginario de los cuentos. Sus proporciones y su tamaño están estilizados. Las abuelas, en cambio, son más realistas. En mi cabeza tenía referencias de mujeres que conozco para Nina y Tita, no solo físicamente, sino también en su espíritu, en su manera de estar, en el tipo de energía que transmiten. Mis referencias, no obstante, son un punto de partida, una orientación, el personaje termina de tomar cuerpo en el papel, a base de pruebas”.
¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “Aprendo mucho trabajando con Manuela, la editora. Y eso que empezamos teniendo ideas distintas sobre algunos puntos, pero creo que ella me hizo algunas concesiones, y yo, desde luego, aprendo mucho de su mirada”, confiesa Raquel Catalina.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Desde un principio Nina y Tita se iba a incluir también en la colección de Minilibros Imperdibles, que miden 7 cm. Ese condicionante técnico fue muy interesante, tuve que trabajar todo el tiempo pensando en simplificar los dibujos y hacerlos legibles a ese tamaño. Me gusta mucho esa colección, me parece una idea preciosa. Son perfectos para llevarlos de viaje, en el bolso, son una alternativa maravillosa para esos momentos en que muchos padres recurren al móvil para entretener a sus hijos”.
No es la primera vez que dibujas un personaje con el pelo blanco… “La verdad es que después de mi primer libro con un personaje de un abuelo, “A manta do José”, me han ofrecido muchísimos libros con abuelos y abuelas, muchos más de los que he hecho en realidad. Creo que tiene que ver precisamente con que no suelo dibujar el estereotipo de abuelo o abuela”, afirma Raquel Catalina.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Hice una base de lápiz y grafito y luego lo coloreé digitalmente. La verdad es que no es mi manera habitual de trabajar”.
Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Bueno, una parte interesante para mi era que, en esa cantinela que compara las abuelas de los libros con las abuelas de la protagonista, la parte que muestra a Nina y Tita estaba bastante clara, pero como contar la otra parte no. Ahí se me ocurrió que fuesen preparando la fiesta de la tarde, y ella anda por aquí y por allá con su libro, que además un libro concreto Caperucita roja, y me gusta mucho reflejar ese deambular infantil, sin hacer nada y haciendo de todo. Ese es el tiempo que les roban muchas veces las pantallas”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, tengo por delante tres proyectos de esos que ilusionan y con gente con las que es maravilloso trabajar, mentes deslumbrantes. Pero es pronto para contar…”.
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