Entrevistas
Un paseo por un Mazoka de aniversario
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Uno de los rituales que tenemos cuando venimos a Vitoria-Gasteiz para vivir e informar del Mazoka es subir por las rampas mecánicas que parten desde la Iglesia de San Pedro hasta el Palacio de Montehermoso. Ya delante de su fachada, la sustituimos por la fachada blanca del increíble cartel de esta quinta edición del mercado, realizado por Ainara Tavarez. Y de la mano de ese cartel, bajamos la mirada hasta las profundidades, hasta el Depósito de aguas, donde se celebra el Mazoka.

Durante nuestra bajada real, por el camino ya nos encontramos elementos del grafismo y el diseño de esta quinta edición del Mazoka, que nos acompañan hasta esa magnífica sala, cuyas columnas también nos desvelan otros elementos de la imagen de este año. Abrazando esta imponente sala, los puestos de los 40 mazokalaris seleccionados este año.
Mazoka es el trabajo de los 40 mazokalaris, pero también es el buen hacer de todas las chicas que están detrás de la organización, con Marta y Anuska al frente, es el cuidado que ponen en todo el material que sobre el mazoka se edita cada año, desde la chapa más pequeña, hasta las cuidadas libretas de dibujo. Acompañados además este año de la baraja conmemorativa obra de las ilustradoras Yolanda Mosquera, Maite Gurrutxaga, Elena Odriozola y Noemí Villamuza.

Mazoka es el ilustramatón, son las alfombras llenas de niños y niñas jugando, es la gran mesa de dibujo para los más pequeños, que la disfrutan incluso subidos en ella, es el café en grupo de los mazokalaris antes de que Mazoka abra sus puertas, son las miradas cómplices con los y las mazokalaris cuando paseas delante de sus puestos, son los cuadernos llenándose de nuevas ilustraciones en los tiempos muertos, que no son muchos, son las cestas de trabajos que donan los mazokalaris para el sorteo del último día, es el paso del bullicio al absoluto silencio del Depósito de aguas cuando se marcha el público y se apagan las luces, es la música y la canción en euskera, este año en la fiesta del quinto aniversario, y es, también este año, la sorpresa de conocer lo que hace Milimbo, y el disfrute de los más pequeños en los talleres de Tralarí, con Cintia, Yolanda y Julio. Y este año Mazoka también son esos nervios previos a moderar una mesa redonda con las cuatro pedazo de ilustradoras citadas antes y que están detrás de los cuatro palos de la baraja.


Y Mazoka es, como decíamos arriba, el trabajo de los y las 40 mazokalaris. Las ilustraciones sobre comida de Firioss, más pequeñas y más grandes, como la que está llena de pimientos asados; las ilustraciones de Mari Jáuregui, sus pendientes, que se asemejan a la forma de sus tarjetas de presentación; los collages de Blanca Helga y Hopiti Hop! Su robot de cartón y su último proyecto, ‘La ciudad de noche’, un libro-juego, cuyos personajes se convierten en figuras para que los más pequeños jueguen; después nuestra mirada se va inmediatamente a una ilustración enmarcada de Miren Asiain. Es un grupo de jóvenes en el campo, pero enseguida vemos también otra de sus ilustraciones con otro grupo de gente en un nido, o en un libro abierto; a su lado, sobre la mesa, una maleta que contiene cuatro departamentos y en cada uno de ellos, una camiseta ilustrada. Es el trabajo de Pekolejo. El foco de su mesa apunta a una camiseta blanca con un gran corazón rojo.

En la esquina está el trabajo de Mariangela Artese, que explica sus ilustraciones a los visitantes más madrugadores. Junto a sus carpetas de ilustraciones, unas lámparas ilustradas. Son de una serie limitada, que está numerada, y que hace en colaboración con una diseñadora. A su lado un cómic y los dibujos en los que poder perderse de Miguel Lara, Suburbian52. Él dibuja tras la mesa, y descubrimos que ha aprovechado uno de los programas del Mazoka para tunearlo con una muestra de su trabajo. Nos reciben a continuación las ilustraciones de Irene Bofill, con gatos como protagonistas. Nuestra mirada se va rápidamente a algunos de ellos, dos gatos que emulan un cuadro de Gustav Klimt, o un gato que se convierte en uno de los personajes de La Naranja Mecánica. También hay chapas en la misma línea, una de ellas, un gato a lo David Bowie, ya luce en nuestra solapa…

A Javier Hernández ya le hemos hecho algunas entrevista en el blog, aunque no lo conocíamos personalmente hasta este Mazoka. Él trae aquí sus publicaciones, sus libros. Entre sus últimos proyectos, ‘Como ella me enseñó’, una bonita historia que viene acompañada de un juego de cartas con las ilustraciones del libro. Nos chiflan y nos miran las chicas con casas en la cabeza de Rosa Álamo, y a su lado las ilustraciones en blanco y negro de SAO y algunos elementos de una vajilla ilustrada, en la que sí hay color. También ilustra elementos de una vajilla Laura Montes, platos, y nos deja alucinados uno que hay sobre la mesa, que está vacío, pero en el que una niña en relieve, parece estar sumergida en una sopa que no existe… una pasada.

Alba Flores ha traído a este Mazoka algunas ilustraciones, bolsas de tela y también algunas esculturas. Nos llaman mucho la atención sus imanes de caritas de personas. El lettering es la especialidad de Nerea Lekuona. Y en su puesto, sobre todo libretas. Además las personaliza sobre la marcha, le dices un nombre, y se pone manos a la obra. De vez en cuando se la ve trabajando con los Posca, o con un pequeño secador… Y siempre activa interactuando con la gente Marta Barragán. Muestra en su mesa algunas bolsas de tela, y junto a ella, que parece que le está gritando al oído, una gran ilustración de un gran gorila.

De nuevo estamos en otra de las esquinas del Depósito de Aguas. Y nos encontramos con la explosión de color de Gemammel. Sus ilustraciones, su desplegable con la historia ‘Un día (cualquiera) en el Polo Sur’, o su cuento ‘Erika y Max’; del trabajo de Inés Bermejo nos llama la atención su trabajo en collage, sobre todo en las chapas. Son chapas únicas, hechas con collage, y con alguna palabra o mensaje; y de nuevo explosión de color con el trabajo de Nuppita Pittman, predomina el rojo en sus ilustraciones, y también encontramos algunas figuras de madera; a su lado, los parches, las ilustraciones o el juguete granja de The Ikaro; las ballenas son protagonistas en un soporte diferente. Hablamos de las fundas para cojines de Dudelsea. También tiene ilustraciones y algunas tazas; y de las ballenas en los cojines de Dudelsea a las ballenas o cangrejos en las ilustraciones de Natalia Ros, también, en sus tazas ilustradas a mano.

Dejamos atrás una escalera y nos encontramos con el puesto de Goxoart. Un maniquí con un vestido ilustrado, unas zapatillas ilustradas, una bolsa filtradora y ecológica, algunas ilustraciones, y también unas cajitas para infusiones; el paisaje es cosa de Margashova. El detalle es protagonista en sus ilustraciones de paisajes urbanos, de Vitoria-Gasteiz pero también de otras muchas ciudades. Sobre la mesa dos de sus cuadernos. Nos atrevemos a ojear uno de ellos. Cuando llegamos al puesto de Mattin está dibujando sobre un papel blanco en un improvisado caballete. Dibujos rápidos y desenfadados, junto a alguna de sus publicaciones.

En el puesto de Ester García encontramos algunos de sus libros, y también ilustraciones algo más grandes de uno de sus últimos trabajos, ‘La selección natural’. Nos llama mucho la atención uno de sus originales en acrílico, de un conejo que viste de amarillo con estampado… A su lado Juan Díaz-Faes nos confiesa que ha traído un poco de todo lo que tiene, desde ilustraciones, a publicaciones, objetos e incluso anillos, algo en lo que está empezando a trabajar. En la pared que hay detrás de Aran Santamaría cuelgan varios de sus personajes hechos con collage. Y lo que más nos llama la atención sobre su mesa son partituras musicales de las que nacen flores, en pop-up.

La fantasía es protagonista de las ilustraciones y los trabajos que ha traído a Mazoka Xelkis; en la mesa de al lado, el trabajo de Mar Blanco: estuches, colgadores y lámparas ilustradas. Es el último proyecto en el que se ha embarcado. Pilar Serrano mezcla en su rinconcito del mercado ilustraciones y piezas como tazas con algunos de sus personajes. Preside uno que nos encanta, y cuya cabeza es una casita con la nariz como Pinocho. El trabajo de Irene Villalba nos sorprende, como sorprende también al público que se acerca a su puesto. Ella utiliza mapas antiguos y sobre ellos hace retratos con bolígrafo. Unos retratos muy realistas, inspirados en fotógrafos a los que sigue. Contrastan con el colorido rincón de Pixelbox, con libretas, pegatinas, postales en las que el tigre como personaje aparece bastante, y un faro, que nos gusta mucho, y que ilustra un calendario para el próximo año, un faro que nos puede guiar hacia ese nuevo año.

Unai Zoco ha traído al Mazoka el trabajo de estudio sobre el Martín Pescador, y aborda esa imagen en diferentes formatos. El azul y el naranja, aletean por todo su puesto. Contrasta también con el dibujo a lápiz de Ale Díaz Bouza. Ilustraciones, algunos cuadernos, espejos, chapas y su libro, recién salido del horno, ‘Trece días para arreglar a papá’. Las mujeres que ilustra Neka nos encantan. Son mujeres incompletas, que se insinúan con las líneas, como inacabadas… Y las chicas serias en digital de Nuri Ann posan a su lado, junto a su álbum ilustrado, ‘Pulgarcita’. De la seriedad de estas niñas al desenfado y el colorido intenso del trabajo de Oskar Benas, y a las ilustraciones que se plasman en pañuelos de 90×90 de Begoña Fumero. Nos encanta el de la chica boxeando.

Y a la vuelta de la esquina se despliega un mundo de fantasía con el trabajo de Max Hierro, con sus láminas y sus bocetos, y al que descubrimos, en uno de nuestros paseos, dibujando con acuarela en su cuaderno. A su lado, el trabajo de Mabel Esteban, con sus ilustraciones un poco grotescas, como define ella misma, con un aire japonés.

Y todo esto, y mucho más, es lo que os vais a perder, si no vais mañana, domingo 22 de diciembre, a la última jornada del Mazoka 2019. Para los que estéis lejos, tomad nota de los y las artistas que han venido este año a Vitoria-Gasteiz. Os invitamos a conocer su trabajo. Ahora, con las nuevas tecnologías, es bastante fácil. ¡Nos vemos en Mazoka 2020!
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Álbum Ilustrado
Canizales invita a no fiarse de las apariencias en ‘Malo’
Esta historia comienza como una alegre melodía, pero sus notas se van apagando al adentrarse en la oscuridad del bosque. Aun así, entre las sombras, quizás podamos ver al Malo del Cuento. ¿O tal vez no nos hemos fijado bien? ‘Malo’ es un nuevo álbum de la exitosa colección “Guapa”. El ogro Prutt se convierte esta vez en el protagonista. Una historia que invita a no fiarse de las apariencias. Pero también a apartar nuestros prejuicios y a no juzgar a los demás a partir de las primeras impresiones. Una llamada al respeto a la naturaleza, al cuidado de los bosques y de nuestro entorno como fuente de vida para los animales y para nosotros. Un libro, editado por Apila Ediciones, que acompañará a los peques en muchas lecturas descubriendo cada vez nuevos matices en el texto y nuevos detalles en las imágenes. La sonrisa y la sorpresa están aseguradas de la mano de este trabajo de Canizales, con el que hemos charlado sobre este proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? “Nace de una mezcla entre mis búsquedas creativas y lo profundamente personal. Por un lado, quería explorar las múltiples relaciones que pueden darse entre el texto y la imagen en un álbum: el contraste, acompañamiento, complementariedad, divergencia… Por otro lado, mi identidad como colombiano atraviesa esta historia”.
“Tengo la tez “café con leche” y una barba oscura, rasgos que a menudo disparan prejuicios automáticos en los demás -nos cuenta Canizales-. Según el contexto, hay quien piensa que soy árabe y quien piensa que soy latinoamericano, pero en ambos casos parezco ser alguien de quien ‘se debe sospechar’. Recuerdo que, poco después del desastre de las Torres Gemelas, caminaba por un parque al atardecer; una madre y su hijo venían hacia mí, y el niño me señaló y mirándome a los ojos dijo: «Mira, mamá, un malo». Esa vivencia, sumada a cómo la gente aprieta sus bolsos cuando paso rápido por la calle o cómo me vigilan en las tiendas, me llevó a querer explorar ese fenómeno. He convertido esa «paranoia» ajena en un recurso creativo”.

¿Qué es lo que más te gustó de este proyecto? “Lo que más disfruté fue el reto de trasladar una cuestión tan compleja al lenguaje infantil. La literatura tradicional suele usar arquetipos muy rígidos: el bueno es bello, el malo es feo. Al romper esa norma, valoro la inteligencia de los pequeños lectores. También me gocé la oportunidad de confrontar al lector. Me interesa alejarme de esos libros «ñoños» que abundan hoy en las estanterías: historias planas, directas y excesivamente lineales que parecen tener como único objetivo cumplir una función didáctica predeterminada”.
“En ‘Malo’ presento una historia con capas. No soy condescendiente con los niños ni con los adultos. Busco que el lector se sienta un poco «incómodo» al darse cuenta de que su juicio falló. Es una alusión a cómo, en la vida real, la corrupción y la impunidad permiten que los personajes más viles sean vistos como «gente de bien» solo por su apariencia o estatus, mientras que quienes intentan revelar la verdad terminan siendo los villanos de la función. Véanse los archivos Epstein”, asegura Canizales.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Se van a encontrar con un juego de espejos. Quiero dejar algo claro: en ‘Malo’ la narración es absolutamente honesta. Al terminar el libro, si el lector siente que le he engañado, le invito a volver atrás. Al releer y observar detenidamente las imágenes, descubrirá que la información precisa siempre estuvo ahí. No fui yo quien lo engañó; verá reflejado que fueron sus propios prejuicios los que le llevaron a una conclusión equivocada.
Quiero demostrar que la literatura infantil tiene tantas posibilidades y profundidad como la «literatura para adultos». ¿Por qué las historias para niños deben ser lineales y planas? Aquí, el texto y la imagen narran divergentemente; el texto te sugiere que, aunque estés prestando atención, podrías estar equivocándote. Es esa sensación de confrontación y de preguntarse «¿qué está pasando aquí realmente?» lo que hace que la experiencia sea gratificante”.
Cuando hiciste Guapa, ¿intuías la dimensión que podría llegar a tener lo que hoy es toda una colección? “Para nada, cuando estoy sumergido en un proyecto, me concentro exclusivamente en potenciar esa historia. No imaginaba que el ogro terminaría protagonizando su propio libro, ni que llegaríamos a los cinco títulos, pero es fascinante ver cómo los temas se conectan. Guapa nació de una preocupación por los estándares estéticos en un paraíso de cirugía plástica como Colombia y cómo la presión por cambiar nuestro físico afecta cada vez más a edades más tempranas. Es curioso que en Malo retomemos el tema del aspecto desde una perspectiva diferente: cómo ciertos rasgos favorecen la inclusión y otros la exclusión. Seguimos dándole un peso desmedido a la estética para juzgar el valor de las personas”, nos cuenta Canizales.

“En Guapa, el uso del dibujo de perfil en los personajes era vital porque la bruja cambia de forma constantemente; esa iconicidad facilitaba que el lector la reconociera a pesar de sus transformaciones. En ‘Malo’, he mantenido ese código visual para jugar con los estereotipos: el «bueno» de rasgos finos y europeos frente al «malo» de rasgos desproporcionados. Además, hay varios guiños para los seguidores de la serie. Por ejemplo, el libro concluye con una doble página de un libro abierto, un eco de la estructura de Guapa. Si en aquel libro veíamos el menú de la cena de la bruja, en Malo nos asomamos a la libreta donde el verdadero villano ha ido anotando sus malignos planes. Es una forma de premiar al lector fiel”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Parto siempre del dibujo a lápiz y de un proceso de síntesis muy riguroso. Hago muchos bocetos para eliminar lo decorativo; en mis páginas, si algo no está narrando, no tiene por qué estar -afirma Canizales-. Para ‘Malo’, escaneé esos dibujos y los trabajé digitalmente, pero manteniendo una estética orgánica y texturas que recordaran lo tradicional. Uso una paleta de colores contenida para que, cuando el rojo estalle en el clímax del libro, el impacto visual refuerce la revelación de la trama”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Darle voz a Prutt, el ogro, era una deuda pendiente. Es un personaje que nos ha acompañado en muchos libros y es el coprotagonista de Guapa (que ya es un fenómeno con 11 ediciones, musical y 15 idiomas). El reto era monumental: crear una historia que estuviera a la altura de la bruja Verna. Quería que la historia fuera un campo de pruebas para el lector. Le di muchas vueltas a cómo equilibrar el texto para que fuera neutro. Mi intención era que el lector, de manera casi automática, asignara la maldad al personaje «feo» y la bondad al «guapo». Ver ese proceso de «caída de la venda» en los lectores ha sido lo más gratificante de todo el proceso”.

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “¡Los personajes no me dejan descansar! Siempre me están pidiendo voz. Actualmente salto entre varios formatos: libros para bebés, álbumes ilustrados y cómic infantil. Estoy trabajando en la segunda parte de mi cómic Preanimales, donde exploramos la idea de que todos los animales, antes de serlo, van a una escuela para descubrir para qué especie tienen más talento. Además estoy trabajando en una nueva serie de álbumes titulada «Selváticos». En ella exploro la fauna de la selva amazónica y cómo las personalidades de animales como el chigüiro (o capibara), el colibrí o el jaguar se reflejan en nuestros propios «instintos selváticos». Es un proyecto muy divertido que me permite conectar con mis raíces”, confiesa Canizales.
“También me he propuesto un nuevo reto técnico: una colección que incluye ingeniería de papel y pop-ups. Me encanta saltar de un proyecto a otro porque se retroalimentan entre sí. Pero hay un proyecto que me tiene especialmente entusiasmado: he estado realizando una investigación exhaustiva sobre la representación de Caperucita Roja y su permanencia en el imaginario colectivo por más de 200 años. Es un análisis profundo sobre cómo ha evolucionado este icono y pronto veremos un título muy emocionante sobre este tema que dará mucho de qué hablar”.
Álbum Ilustrado
Tomás Olivos y las columnas del mundo en ‘Un árbol’
‘Un árbol’ es una invitación a escuchar la sabiduría de los árboles que día a día nos regalan silenciosamente la vida. Desde la altura de sus copas hasta los misterios escondidos en sus raíces, nos invita a escuchar su voz, maravillarnos con sus tesoros y comprender que cuidarlos es, en última instancia, cuidarnos a nosotros mismos. Nos explica conceptos científicos, culturales y artísticos de forma accesible: desde la fotosíntesis, las micorrizas o la “Wood Wide Web”, hasta la tradición japonesa del Hanami, la mitología o el uso de la madera en instrumentos musicales. Además es una potente herramienta para la educación emocional: a través de la metáfora del árbol, se exploran valores como la resiliencia, la generosidad y la interconexión. Con estas palabras la editorial Zahorí Books nos presenta este álbum ilustrado, un trabajo de Ángeles Quinteros y Tomás Olivos. Con ésta último hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? “El proyecto lo comenzó a escribir Ángeles junto con la editorial chilena ‘Escrito con tiza’, pensando en un libro que fuera de divulgación científica, pero con una bajada poética que permitiera a la persona que recorre cada página imaginar, soñar y hasta cantar con los árboles. Una vez que terminaron el texto, me invitaron a participar dando una segunda lectura con las ilustraciones para que el libro pudiera seguir creciendo”.
¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Tal como lo describe la autora: Este libro es un homenaje a la generosidad de los árboles, una celebración de su conexión con los seres humanos y un recordatorio de que mientras existan, el cielo se mantendrá en su lugar. Porque los árboles son las columnas del mundo, maestros silenciosos que nos enseñan sobre resiliencia y renovación”, nos cuenta Tomás Olivos.

“La poética que construyó Ángeles alrededor de los árboles me permitió crear ilustraciones muy libres dentro del libro, algunas veces se despliegan hacia arriba invocando a la verticalidad de los árboles y otras, abriéndose de forma horizontal para ampliar la visión e insertarse más profundamente en el imaginario de estas columnas del mundo”.
¿Qué te pareció la historia de Ángeles la primera vez que la leíste? “Me encantó y a la vez me causó mucha curiosidad cómo podríamos ilustrar un árbol de tantas formas distintas para que no sea algo monótono. Para eso el texto de Ángeles facilitó mucho el trabajo, porque en cada doble página abre una puerta diferente de cómo nos podemos aproximar a los árboles y recordar que ellos están mucho antes que nosotros”, asegura Tomás Olivos.

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Siento que crecí mucho con este libro, me permitió trabajar los trazos de manera más libre y aproveché con gusto el tiempo y la lentitud que significa dibujar y pintar sobre el papel antes de entrar a la edición digital. También fue interesante trabajar al protagonista de este libro, el árbol, de una manera que fuera mutando y apareciendo de diferentes formas junto con una serie de insectos y una niña que pareciera van viajando con él”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Es una mezcla entre analógico y digital. Voy trabajando todos los elementos separadamente utilizando tintas, acuarelas, grafitos y tiralíneas siempre en negro, los paso por el escáner y como si fuera un collage los voy uniendo en el ordenador asignando la paleta de color a cada pieza que voy construyendo. Por ejemplo, para ilustrar un ciempiés primero dibujo sus patas, pliegues, antenas y rostro con grafito y luego por separado su cuerpo con tinta negra más aguada”, confiesa Tomás Olivos.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Los múltiples regalos que nos entregan los árboles cada día, aprender a verlos en sus diferentes formas y, lo más importante, qué le podemos regalar nosotros a ellos para que sigan existiendo”.
Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Nos juntamos muchas veces a pensar cómo construir el libro en reuniones virtuales entre Chile y España. Queríamos que fuera novedoso, curioso y que pudiera crecer tal como lo hacen los árboles. Fijamos dos tipos de desplegables, uno vertical para Un árbol nos obsequia papel y Un árbol nos narra una historia y otro horizontal en ambos lados para Un árbol nos recita una poesía. El diseñador Loren Avalloni junto con Carla Morales de Escrito con tiza pusieron especial cuidado a cada detalle del libro, desde las reservas UV en las tapas, la diagramación y finalmente la maquetación. Es muy lindo que este proyecto se haya gestado en Chile y ahora también es parte de la familia de Zahorí books”.

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy terminando un libro con la editorial Amanuta y empezando otro con Hexagramm books. En mi cabeza hay un montón de ideas y proyectos nuevos, pero como siempre, se necesita tiempo. Así que a seguir trabajando con la calma”.
Cómic
Youssef Daoudi y ‘Orson Welles. El artista y su sombra’
Orson Welles será siempre recordado por provocar el pánico con su retransmisión radiofónica de La guerra de los mundos, y por haber creado una obra maestra del Séptimo Arte con su ópera prima Ciudadano Kane. Pero no todo fue un éxito en la vida de Welles, y una pesada sombra le persiguió durante toda su vida. Youssef Daoudi nos presenta con su magistral narración gráfica las luces y las sombras de una figura gigantesca que dejó marca no solo en Hollywood, sino en la cultura a nivel mundial. Desde sus conflictos con las grandes productoras de cine, a su fascinación por la obra de Shakespeare o Don Quijote, en Orson Welles. El artista y su sombra viajaremos a la psique de uno de los mayores genios multidisciplinares del siglo XX. Con Youssef, aprovechando su paso por ComicMed en Málaga, hablamos sobre este proyecto.

“Para mí, elegir un personaje es como un pretexto. No se trata de hablar del personaje como tal, es decir, hacer una especie de biografía. Yo no hago biografías, yo hago retratos de este tipo de personajes”, nos contaba Youssef Daoudi. “Y estos personajes son, digamos, vectores o receptáculos de un cierto número de ideas que me interesan. Con respecto a Orson Welles, por ejemplo, es esta especie de rebelión entre el sistema hollywoodiano, es la diversidad de las cosas que ha practicado, es decir, el teatro, el cine, la radio, todas esas cosas. Y hay un cierto número de temas que él lleva y que me interesa. Entonces, hago una especie de proyección sobre eso y eso me permite expresar lo que yo quiero expresar a través de la carrera de este personaje”.
¿Y cómo cambia esa relación con este personaje después de llevar a cabo este trabajo? “Bueno, hay un fenómeno que es muy extraño cuando hacemos libros. Es que el personaje, al principio, aunque no sea conocido, comienza a vivir en las páginas. Comienza a vivir en las páginas y se convierte en un ser vivo frente a ti. Y así, de alguna manera, comienzas a conocerlo poco a poco y empiezas a tomar el poder sobre lo que haces, de alguna manera. Entonces, no necesariamente hay un marionetista que está manipulando al personaje como quiera. No, hay un personaje frente a ti que, de alguna manera, responde. Él te mira a los ojos. De alguna manera, debes respetarlo como si él estuviera frente a ti”, asegura Youssef Daoudi.

¿Qué van a encontrar los lectores en este cómic? “Bueno, primero, van a aprender muchas cosas sobre Orson Welles. Esto desde el punto de vista, como diría yo, documental, de alguna manera. Pero lo interesante es que espero que los lectores españoles, en particular, puedan verlo. Primero, porque Orson Welles adoraba España. El amor de su vida era España. Incluso quería ser enterrado en la Plaza de Toros de Ronda, pero no pudo en ese momento. Está ese amor aEspaña que yo también tengo. Es algo que comparto con Orson Welles, por ejemplo”.
“Comparto el amor por el verbo, por ejemplo, del humor, del teatro, porque era alguien que amaba hacer comentarios buenos, y bromas, lo que se llama el humor espiritual. El aspecto truculento del personaje también me interesaba mucho. Entonces, en cada página, de alguna manera, busco que el lector pueda tener una faceta del personaje y, tal vez, reconocerse en esa faceta”, nos cuenta Youssef Daoudi.

¿Cómo fue el proceso de investigación y documentación para este trabajo? “Muy, muy, muy lento. Hay muchos libros deOrson Welles. Entonces, tuve que comprar, fuera de Internet, una veintena de libros. Obviamente, conocí su filmografía entera, pero he tenido que irme de nuevo a revisitar las películas. Hay mucho trabajo a ese nivel, es decir, años de investigación para conseguir algo resumido y, como decía, lo esencial que hay en un libro. En una novela gráfica no se puede poner todo, no hay mucho texto. Y al mismo tiempo, el dibujo es una escritura, es decir, hay cosas que se pueden leer en el texto, pero también el dibujo es una escritura en sí. Esto es muy, muy importante, es decir, el dibujo en la novela gráfica no es una ilustración, es una escritura”.

¿Con qué técnica trabajaste en este libro? “Las técnicas que uso generalmente son mezclar el tradicional y el digital, es algo que hago muy, muy fácilmente. Trato, otra vez, de trabajar un estilo que sea a la vez personal y en el que estoy cómodo, en cierta manera, tengo que divertirme. Pasamos muchas horas trabajando, muchas, muchas, muchas, días y días y días y días frente a las páginas. En cuanto al color, me encanta el blanco y negro, incluso en el cine, pero aquí, el blanco y negro es para ir a la esencia del personaje y no tener cincuenta mil colores que se vayan por todos lados. El amarillo, de alguna manera, primero es bonito desde el punto de vista estético y después recuerda uno de las periodos más interesantes de la carrera de Orson Welles y que son los años 40 y 50”, afirma Youssef Daoudi.

¿Cuál es tu trabajo favorito de Orson Welles? “Es muy difícil. Tengo que pensar. Sí, creo que un cierto número de sus trabajos en la radio, que me gustaron mucho, son sus crónicas históricas en la radio. Pero si tuviera que decir cuál es mi film favorito de Orson Welles en el cine, no es su film más personal, pero creo que ‘Sed de mal’ es un buen film. Y con ‘Mr. Arkadyn’ tuve mucha dificultad en comprender el personaje, pero cuanto más miramos el film, más interesante se vuelve”.
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