Entrevistas
Un paseo por un Mazoka de aniversario
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Uno de los rituales que tenemos cuando venimos a Vitoria-Gasteiz para vivir e informar del Mazoka es subir por las rampas mecánicas que parten desde la Iglesia de San Pedro hasta el Palacio de Montehermoso. Ya delante de su fachada, la sustituimos por la fachada blanca del increíble cartel de esta quinta edición del mercado, realizado por Ainara Tavarez. Y de la mano de ese cartel, bajamos la mirada hasta las profundidades, hasta el Depósito de aguas, donde se celebra el Mazoka.

Durante nuestra bajada real, por el camino ya nos encontramos elementos del grafismo y el diseño de esta quinta edición del Mazoka, que nos acompañan hasta esa magnífica sala, cuyas columnas también nos desvelan otros elementos de la imagen de este año. Abrazando esta imponente sala, los puestos de los 40 mazokalaris seleccionados este año.
Mazoka es el trabajo de los 40 mazokalaris, pero también es el buen hacer de todas las chicas que están detrás de la organización, con Marta y Anuska al frente, es el cuidado que ponen en todo el material que sobre el mazoka se edita cada año, desde la chapa más pequeña, hasta las cuidadas libretas de dibujo. Acompañados además este año de la baraja conmemorativa obra de las ilustradoras Yolanda Mosquera, Maite Gurrutxaga, Elena Odriozola y Noemí Villamuza.

Mazoka es el ilustramatón, son las alfombras llenas de niños y niñas jugando, es la gran mesa de dibujo para los más pequeños, que la disfrutan incluso subidos en ella, es el café en grupo de los mazokalaris antes de que Mazoka abra sus puertas, son las miradas cómplices con los y las mazokalaris cuando paseas delante de sus puestos, son los cuadernos llenándose de nuevas ilustraciones en los tiempos muertos, que no son muchos, son las cestas de trabajos que donan los mazokalaris para el sorteo del último día, es el paso del bullicio al absoluto silencio del Depósito de aguas cuando se marcha el público y se apagan las luces, es la música y la canción en euskera, este año en la fiesta del quinto aniversario, y es, también este año, la sorpresa de conocer lo que hace Milimbo, y el disfrute de los más pequeños en los talleres de Tralarí, con Cintia, Yolanda y Julio. Y este año Mazoka también son esos nervios previos a moderar una mesa redonda con las cuatro pedazo de ilustradoras citadas antes y que están detrás de los cuatro palos de la baraja.


Y Mazoka es, como decíamos arriba, el trabajo de los y las 40 mazokalaris. Las ilustraciones sobre comida de Firioss, más pequeñas y más grandes, como la que está llena de pimientos asados; las ilustraciones de Mari Jáuregui, sus pendientes, que se asemejan a la forma de sus tarjetas de presentación; los collages de Blanca Helga y Hopiti Hop! Su robot de cartón y su último proyecto, ‘La ciudad de noche’, un libro-juego, cuyos personajes se convierten en figuras para que los más pequeños jueguen; después nuestra mirada se va inmediatamente a una ilustración enmarcada de Miren Asiain. Es un grupo de jóvenes en el campo, pero enseguida vemos también otra de sus ilustraciones con otro grupo de gente en un nido, o en un libro abierto; a su lado, sobre la mesa, una maleta que contiene cuatro departamentos y en cada uno de ellos, una camiseta ilustrada. Es el trabajo de Pekolejo. El foco de su mesa apunta a una camiseta blanca con un gran corazón rojo.

En la esquina está el trabajo de Mariangela Artese, que explica sus ilustraciones a los visitantes más madrugadores. Junto a sus carpetas de ilustraciones, unas lámparas ilustradas. Son de una serie limitada, que está numerada, y que hace en colaboración con una diseñadora. A su lado un cómic y los dibujos en los que poder perderse de Miguel Lara, Suburbian52. Él dibuja tras la mesa, y descubrimos que ha aprovechado uno de los programas del Mazoka para tunearlo con una muestra de su trabajo. Nos reciben a continuación las ilustraciones de Irene Bofill, con gatos como protagonistas. Nuestra mirada se va rápidamente a algunos de ellos, dos gatos que emulan un cuadro de Gustav Klimt, o un gato que se convierte en uno de los personajes de La Naranja Mecánica. También hay chapas en la misma línea, una de ellas, un gato a lo David Bowie, ya luce en nuestra solapa…

A Javier Hernández ya le hemos hecho algunas entrevista en el blog, aunque no lo conocíamos personalmente hasta este Mazoka. Él trae aquí sus publicaciones, sus libros. Entre sus últimos proyectos, ‘Como ella me enseñó’, una bonita historia que viene acompañada de un juego de cartas con las ilustraciones del libro. Nos chiflan y nos miran las chicas con casas en la cabeza de Rosa Álamo, y a su lado las ilustraciones en blanco y negro de SAO y algunos elementos de una vajilla ilustrada, en la que sí hay color. También ilustra elementos de una vajilla Laura Montes, platos, y nos deja alucinados uno que hay sobre la mesa, que está vacío, pero en el que una niña en relieve, parece estar sumergida en una sopa que no existe… una pasada.

Alba Flores ha traído a este Mazoka algunas ilustraciones, bolsas de tela y también algunas esculturas. Nos llaman mucho la atención sus imanes de caritas de personas. El lettering es la especialidad de Nerea Lekuona. Y en su puesto, sobre todo libretas. Además las personaliza sobre la marcha, le dices un nombre, y se pone manos a la obra. De vez en cuando se la ve trabajando con los Posca, o con un pequeño secador… Y siempre activa interactuando con la gente Marta Barragán. Muestra en su mesa algunas bolsas de tela, y junto a ella, que parece que le está gritando al oído, una gran ilustración de un gran gorila.

De nuevo estamos en otra de las esquinas del Depósito de Aguas. Y nos encontramos con la explosión de color de Gemammel. Sus ilustraciones, su desplegable con la historia ‘Un día (cualquiera) en el Polo Sur’, o su cuento ‘Erika y Max’; del trabajo de Inés Bermejo nos llama la atención su trabajo en collage, sobre todo en las chapas. Son chapas únicas, hechas con collage, y con alguna palabra o mensaje; y de nuevo explosión de color con el trabajo de Nuppita Pittman, predomina el rojo en sus ilustraciones, y también encontramos algunas figuras de madera; a su lado, los parches, las ilustraciones o el juguete granja de The Ikaro; las ballenas son protagonistas en un soporte diferente. Hablamos de las fundas para cojines de Dudelsea. También tiene ilustraciones y algunas tazas; y de las ballenas en los cojines de Dudelsea a las ballenas o cangrejos en las ilustraciones de Natalia Ros, también, en sus tazas ilustradas a mano.

Dejamos atrás una escalera y nos encontramos con el puesto de Goxoart. Un maniquí con un vestido ilustrado, unas zapatillas ilustradas, una bolsa filtradora y ecológica, algunas ilustraciones, y también unas cajitas para infusiones; el paisaje es cosa de Margashova. El detalle es protagonista en sus ilustraciones de paisajes urbanos, de Vitoria-Gasteiz pero también de otras muchas ciudades. Sobre la mesa dos de sus cuadernos. Nos atrevemos a ojear uno de ellos. Cuando llegamos al puesto de Mattin está dibujando sobre un papel blanco en un improvisado caballete. Dibujos rápidos y desenfadados, junto a alguna de sus publicaciones.

En el puesto de Ester García encontramos algunos de sus libros, y también ilustraciones algo más grandes de uno de sus últimos trabajos, ‘La selección natural’. Nos llama mucho la atención uno de sus originales en acrílico, de un conejo que viste de amarillo con estampado… A su lado Juan Díaz-Faes nos confiesa que ha traído un poco de todo lo que tiene, desde ilustraciones, a publicaciones, objetos e incluso anillos, algo en lo que está empezando a trabajar. En la pared que hay detrás de Aran Santamaría cuelgan varios de sus personajes hechos con collage. Y lo que más nos llama la atención sobre su mesa son partituras musicales de las que nacen flores, en pop-up.

La fantasía es protagonista de las ilustraciones y los trabajos que ha traído a Mazoka Xelkis; en la mesa de al lado, el trabajo de Mar Blanco: estuches, colgadores y lámparas ilustradas. Es el último proyecto en el que se ha embarcado. Pilar Serrano mezcla en su rinconcito del mercado ilustraciones y piezas como tazas con algunos de sus personajes. Preside uno que nos encanta, y cuya cabeza es una casita con la nariz como Pinocho. El trabajo de Irene Villalba nos sorprende, como sorprende también al público que se acerca a su puesto. Ella utiliza mapas antiguos y sobre ellos hace retratos con bolígrafo. Unos retratos muy realistas, inspirados en fotógrafos a los que sigue. Contrastan con el colorido rincón de Pixelbox, con libretas, pegatinas, postales en las que el tigre como personaje aparece bastante, y un faro, que nos gusta mucho, y que ilustra un calendario para el próximo año, un faro que nos puede guiar hacia ese nuevo año.

Unai Zoco ha traído al Mazoka el trabajo de estudio sobre el Martín Pescador, y aborda esa imagen en diferentes formatos. El azul y el naranja, aletean por todo su puesto. Contrasta también con el dibujo a lápiz de Ale Díaz Bouza. Ilustraciones, algunos cuadernos, espejos, chapas y su libro, recién salido del horno, ‘Trece días para arreglar a papá’. Las mujeres que ilustra Neka nos encantan. Son mujeres incompletas, que se insinúan con las líneas, como inacabadas… Y las chicas serias en digital de Nuri Ann posan a su lado, junto a su álbum ilustrado, ‘Pulgarcita’. De la seriedad de estas niñas al desenfado y el colorido intenso del trabajo de Oskar Benas, y a las ilustraciones que se plasman en pañuelos de 90×90 de Begoña Fumero. Nos encanta el de la chica boxeando.

Y a la vuelta de la esquina se despliega un mundo de fantasía con el trabajo de Max Hierro, con sus láminas y sus bocetos, y al que descubrimos, en uno de nuestros paseos, dibujando con acuarela en su cuaderno. A su lado, el trabajo de Mabel Esteban, con sus ilustraciones un poco grotescas, como define ella misma, con un aire japonés.

Y todo esto, y mucho más, es lo que os vais a perder, si no vais mañana, domingo 22 de diciembre, a la última jornada del Mazoka 2019. Para los que estéis lejos, tomad nota de los y las artistas que han venido este año a Vitoria-Gasteiz. Os invitamos a conocer su trabajo. Ahora, con las nuevas tecnologías, es bastante fácil. ¡Nos vemos en Mazoka 2020!
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Álbum Ilustrado
Carolina Luzón y Juan Mata nos dicen que ‘Siempre amanece’
Una noche, un cuerpo indefenso, una sombra, un abuso, un miedo, un daño irreparable.
Con gran delicadeza, autor e ilustradora ponen imágenes al horror de la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia. Con estas palabras La Maleta Ediciones nos presenta ‘Siempre amanece’, un álbum ilustrado de Juan Mata y Carolina Luzón. Con ellos hemos charlado sobre este proyecto.
¿Cómo nace este proyecto? Juan Mata: “Por un deseo de llevar a un álbum ilustrado un asunto tan lacerante como el de los abusos sexuales contra la infancia y la adolescencia. Considero que los libros infantiles deben explorar también las zonas oscuras de la existencia humana. No es un capricho ni una provocación. Si damos crédito a las cifras habituales sobre violencia sexual en la infancia y adolescencia, deberíamos aceptar que casi el 30% de ellos la ha sufrido en esos años, lo cual es una atrocidad. Eso quiere decir que para muchos de los alumnos que asisten a diario a los colegios o los institutos esa lacra no es un asunto imaginario sino vivido. Siempre que en algún centro escolar me he referido a esta cuestión he comprobado que la inmensa mayoría de alumnos sabía de qué estaba hablando, tenían noticias al respecto y lo habían comentado entre ellos”.
¿Cómo llega a tus manos este proyecto? Carolina Luzón: “Me llega a través de Juan Mata, el autor del texto. Ya habíamos intentado trabajar juntos en una ocasión anterior pero no llegó a materializarse y en esta ocasión no dude en aceptar su propuesta”.

¿Qué te pareció la propuesta de Juan Mata para este libro? “Igual de interesante que de compleja. El tema del que habla el libro, el abuso sexual a menores, es muy delicado, muy duro y conseguir tratarlo sin que fuese demasiado desagradable o explicito fue todo un reto”.
¿Qué van a encontrar los lectores y lectoras en ‘Siempre amanece’? “Pues delicadeza, sensibilidad, belleza -nos cuenta Juan Mata-. El drama que se aborda no admite frivolidad ni zafiedad. Si de lo que se trata es de mostrar los dañados sentimientos de una víctima de abusos es obligado hacerlo con la máxima prudencia y el máximo pudor. Y hacerlo además con imágenes que sugieran más que evidencien. Hemos considerado que en este caso las metáforas y las insinuaciones eran la vía más valiosa para hablar sin ocultar, para mostrar sin angustiar”.
“Pues encontrarán un libro hecho con muchísimo respeto, que me encantaría que pudiera ser una herramienta efectiva para poder afrontar el tema con las víctimas de abuso -afirma Carolina Luzón-. Las imágenes dan pie a muchas interpretaciones, pueden abrir muchas puertas y facilitar el diálogo y la comprensión de la gran variedad de situaciones y emociones que suscita esta problemática”.

¿Cómo valoras el formato de álbum ilustrado para abordar asuntos como los que aborda este libro? “Nos parecía el formato apropiado, teniendo en cuenta además los potenciales destinatarios del libro -continúa Juan Mata-. La estrecha unión entre palabra e ilustración hace del álbum ilustrado el medio idóneo para contar una historia de modo preciso y mesurado. La condensación que requiere un álbum nos desafiaba a plasmar lo esencial sin perderse en divagaciones. La secuencia visual es en este caso fundamental. Los ojos o los brazos de un depredador sexual, por ejemplo, pueden ser protectores o hirientes, de modo que las imágenes que mostraran esa dicotomía debían poseer una gran carga simbólica para, como decía antes, decir lo indecible, para dejar constancia sin necesidad de agredir la mirada”.
Háblanos un poco del trabajo previo al libro, me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Aunque cada proyecto tiene vida propia y crece de una manera diferente, la fase previa suele ser la misma. En mi caso, pensar. Pensar y pensar hasta que se va dibujando en mi cabeza -nos cuenta Carolina Luzón-. Hablé con Juan para entender bien qué le había motivado para realizar este texto y qué quería conseguir con él. No he hecho ningún dibujo preliminar, ni siquiera un story, en esta ocasión cada imagen me ha dado pie a la otra y el libro ha ido creciendo poco a poco. De hecho se ve una evolución de la primera a la última página que es la que he ido sufriendo yo en los 4 meses en los que estuve trabajando en este proyecto”.
¿Qué te parece el trabajo de Carolina en este proyecto? ¿Cómo ha sido el trabajo con ella? “Excelente, como se puede deducir de lo que vengo diciendo. Es una gran ilustradora. Ha sido un trabajo cooperativo, de diálogo permanente -afirma Juan Mata-. Era un camino que debíamos hacer juntos, que nos afectaba a ambos. Si bien había un texto inicial que servía de guía, lo cierto es que Carolina lo desbordó y fue creando imágenes cada vez más autónomas y sugestivas que hizo que en algunos momentos hubiera necesidad incluso de alterar el texto, pues ella iba contando una historia visual a la que el relato debía ajustarse. Ese diálogo ha sido muy respetuoso por ambas partes y muy fructífero”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Quería que fuesen imágenes luminosas, que pudieran transmitir una idea de calma y esperanza a pesar del dolor -asegura Carolina Luzón-. Aparecen, como en todas mis imágenes, las texturas, que en este caso simbolizan las diferentes capas que vamos acumulando en la vida. A veces las capas que ponemos sobre los problemas para no verlos, para no tener que afrontarlos. Colores tenues, cálidos y fríos. Imágenes simples y complejas a la vez, llenas de simbolismo y significado. Detalles ocultos”.
¿Qué hay de diferente con respecto a otros trabajos? “Por primera vez utilizo el libro como objeto, es decir, el hecho de que se divida en dos partes para hablar de esta dualidad de situaciones, de sentimientos, que se pueden generar en las víctimas. Por eso las imágenes usan esta división, para separarse, para mezclarse, para confundirse”.
¿Con qué técnicas trabajaste en este caso? “He realizado todos las imágenes con a tableta gráfica”.

Cuéntanos un poco más sobre el proceso de elaboración de este libro. “Exceptuando dos imágenes que son un poco más explícitas para centrar el tema, las demás, diría que se pueden aplicar a cualquier tipo de problemática, son muy abiertas y metafóricas y pueden dar pie a muchas y personales interpretaciones. Creo que hay una evolución hacia la abstracción, hacia la transmisión del mensaje, cada vez más directo y con menos elementos”, afirma Carolina Luzón.
¿Cómo ves también el libro como herramienta para profesionales que trabajen con menores? “Justificaría con creces la publicación del libro si en alguna consulta pediátrica o psicológica, o en alguna biblioteca o aula, el libro sirviera para quebrar el silencio y la angustia de alguna víctima de abusos -confiesa Juan Mata-. En algunos casos, el libro puede servir para abrir los ojos, pero en otros también para abrir la boca, como sucede con la protagonista del relato. Lo normal en las víctimas es encerrarse en el mutismo, entre otras razones porque no tienen palabras para esa experiencia, no saben qué ni cómo decir lo que les ha pasado. Sienten vergüenza además y miedo a hablar. Si el álbum sirviera para crear un espacio de seguridad y confianza, el objetivo estaría cumplido con creces”.
Álbum Ilustrado
Guridi plantea en ‘Straniero’ el paradigma de la identidad sin rechazos
‘Straniero’ es un álbum ilustrado de Guridi, en el que el ilustrador ofrece una reinterpretación de la historia de Robinson Crusoe, y lo hace desde la perspectiva de Viernes. Editado por Kite Edizioni en Italia, hemos charlado un poquito más con su autor sobre este proyecto.

Lo primero es preguntarte por el embrión de este proyecto. ¿En qué momento decides abordar esta visión tuya de la historia de Robinson Crusoe? “La novela de Daniel Dafoe cae en mis manos muy joven, quizás sea de mis primeras lecturas junto a Frankenstein (por cierto, encuentro bastantes similitudes entre ambas, pero bueno, esa es otra historia) y siempre me ha fascinado la idea de la soledad compartida que impregna esta obra”.
¿Qué vamos a encontrar en las páginas de ‘Straniero’? “Straniero plantea el paradigma de la identidad, pero desde el punto de vista del arraigo, sin rechazos. Plantea como nuestra visión debería ser global en el más maravilloso de los sentidos, sin miedos, sin localismos, sin despreciar lo diferente”, asegura Guridi.

¿Cómo se aborda un proyecto con una historia que está tan arraigada en el imaginario colectivo? “Pues intentando aportar algo nuevo. No pretendo hacer crítica de la novela original ni exponer una perspectiva diferente en la que las visiones encontradas no sean lo clásico del encuentro de dos mundos, sino mostrar la visión del que recibe al invasor, el que valora y pone en contexto su riqueza natural y cultural desde el respeto”.
Respecto a la historia, al texto, me gustaría que nos hablaras de esas palabras que incluyes de la lengua del archipiélago de Juan Fernández. “En este álbum el proceso de documentación ha sido bastante intenso, la lengua, la flora, la fauna, las costumbres,… Me interesaba profundizar en aquello que el invasor encontraba al llegar y no era capaz de valorar ni respetar, por eso era importante nombrar como ellos nombran, en su lengua original”, nos cuenta Guridi.

¿Cuál era tu relación con la historia de Robinson Crusoe antes de este proyecto? “Como te citaba antes, tiene que ver con mis primeras lecturas y películas, con lo que forma parte de mi, con sentirse naufrago en el mundo actual”.
¿Ha cambiado tu visión de la historia tras todo el proceso de este proyecto? “Por supuesto, me ha abierto los ojos a planteamientos más solidarios, más conscientes y a pensar con más sentido común”, afirma Guridi.

Respecto a las ilustraciones, ¿qué dirías que tienen de característico? “Son ilustraciones deliberadamente poco definidas, con trazos expresivos y utilizando binomios de imagen y símbolos para ahondar en lo conceptual frente a lo descriptivo”.
Háblanos del color, ¿por qué ese binomio naranja y azul? “La idea es contrastar dos miradas diferentes, la del invasor y la del invadido, en principio quería realizar el proyecto sobre azulejos, de ahí el azul y or otro lado quería superponer el naranja a modo de veladura para forzar la mezcla de ambos”, continúa Guridi.

Sabemos que entre tus manos bailan muchos más proyectos, más a corto o largo plazo. ¿Qué nos puedes contar al respecto? “Pues a raíz del fallecimiento de mi madre, he tenido que posponer proyectos en los que la parte cómica o infantil estaban más presentes, centrándome en proyectos personales que trabajan desde lo más oscuro de mí. En concreto llevo adelante dos proyectos muy complejos: una versión de la Divina Comedia de Dante y un proyecto personal basado en la memoria, el recuerdo y las sombras como archivos biográficos. En Corea acabo de publicar con Namumalmi un proyecto llamado In the Future que está teniendo muy buena acogida con ilustraciones más enfocadas a lo que quiero hacer ahora”.


“Por otro lado estoy colaborando en proyectos muy curiosos con gente en Portugal y buscando planteamientos expositivos que están entre la pintura, el diseño y la ilustración. En total son más de 15 proyectos esperando a desarrollarse en estos próximos años”.
Álbum Ilustrado
Evelyn Daviddi ilustra ‘¿Qué es el sonido?’
¿Qué es el sonido? Hay sonidos cercanos, como la voz o los latidos del corazón, y sonidos lejanos, como el viento que sopla entre los árboles. Algunos sonidos pueden asustar, como el rugido de un león; otros nos hacen sentir bien, como la voz de un padre o una madre. De hecho, los sonidos transmiten imágenes y sensaciones, cuentan historias y nos emocionan. Muchos sonidos juntos crean el ritmo y la música. ¿Y el silencio? Hay silencios que hay que llenar de palabras, y otros preciosos que hay que cuidar… ‘¿Qué es el sonido? ¡Somos nosotros!’ es un libro lúdico y poético editado por Takatuka que consigue representar y explicar a los niños un concepto abstracto como el del sonido de una forma original y divertida. Un trabajo de Stefano Ascari y Evelyn Daviddi. Con ésta última charlamos un poquito más sobre este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Este proyecto surgió a partir del primer libro de la colección «¿EL TIEMPO? ¡SOMOS NOSOTROS!», a partir de una idea de Christian Lodesani, uno de los otros dos autores. Su hijo de 5 años no paraba de hacerle preguntas sobre el antes y el después, el hoy, el ayer y el mañana, «dentro de un rato», «¿cuántos son 5 segundos?» y «¿y un año?», etc. Así que se dio cuenta de que hacía falta un libro divertido y creativo para responder a las preguntas de los niños. Me llamó a mí para las ilustraciones y a Stefano para el texto, y así nació el proyecto. Después del Tiempo, fue natural pasar al SONIDO, al ESPACIO, a la LUZ y, muy pronto, ¡llegará también el CUERPO!”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Los lectores encontrarán a los personajes que caracterizan al SONIDO, una familia de seres divertidos y creativos que les acompañarán en el descubrimiento del mundo de los RUIDOS y los SONIDOS, de la naturaleza, de la ciudad, de la música y del sonido que cada uno lleva dentro”, nos cuenta Evelyn Daviddi.

¿Cómo fue el trabajo con Stefano y Christian? “Trabajar con Stefano y Christian ha sido perfecto; somos amigos y hemos compartido plenamente nuestras visiones e intenciones, hasta tal punto que esto se ha convertido en una colaboración estable y duradera”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, también de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “En cuanto al SONIDO, la preparación fue la fase más compleja: tuvimos que estudiar y comprender técnicamente la diferencia entre sonido y ruido, cómo se propagan y qué son las ondas sonoras; aunque el libro no pretende ser científico, debía ser preciso y contener información correcta -continúa Evelyn Daviddi-. Por eso fue muy valiosa la ayuda de Zoe, mi hija, que es música y se licenció en el Conservatorio. Para los dibujos tengo un cuaderno de bocetos y la creación de los personajes es siempre la parte más divertida”.

¿Qué nos cuentas del uso del color en este álbum? “El color es un elemento narrativo fundamental en este álbum: da vida a los personajes y las situaciones; el rojo representa, inevitablemente, el sonido agudo, y para el ruido me pareció perfecta la mezcla de colores que se superponen. Además, las partes en blanco y negro realizadas con grafito son necesarias para la comprensión narrativa del color, que dialoga con el lápiz y se expresa gracias al espacio visual que el grafito le concede”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Sin duda, el rasgo distintivo de este y de todos los libros de la colección es la personificación de conceptos abstractos. Los sonidos que se convierten en personajes crean empatía con el lector y hacen más comprensible un tema que no resulta evidente a primera vista”, asegura Evelyn Daviddi.

¿Con qué técnicas trabajaste? “He trabajado con una técnica mixta: pasteles, rotuladores y témpera, alternados con lápices de grafito de diferentes grados de dureza. Además, he completado y retocado todo el trabajo de forma digital”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El libro ha surgido y se ha elaborado partiendo siempre de ideas comunes a los tres autores; los dibujos completan el texto y el texto respalda y refuerza los dibujos. Ha sido un auténtico trabajo en equipo”, confiesa Evelyn Daviddi.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estamos empezando a trabajar en las ideas para el quinto libro de la colección, el dedicado al CUERPO; en España, si no me equivoco, aún no han salido ni siquiera los del ESPACIO y la LUZ. ¡Espero poder tener pronto en mis manos también la edición española de todos los libros de la colección! ¡No dejéis de estar en contacto, por favor!”.
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