Entrevistas
Puerta y Odriozola: Sentimientos encontrados
Cuando sentimos algo, no necesariamente identificamos qué sentimos. Es más, muchas veces ni siquiera somos capaces de distinguir un sentimiento de otro, calificamos erróneamente aquello que nos pasa o lo que consideramos que le sucede a otra persona. Una interpretación errónea seguramente conllevará una respuesta equivocada. Por eso, en este libro nos hemos planteado hacer una reflexión ilustrada que lleve al lector a pensar sobre lo que se siente, mientras juega y se relaciona con los, al menos, siete personajes del libro. Para eso, nos basamos en textos filosóficos clásicos y narramos a través de imágenes el acontecer diario de una familia. Son las palabras de la nueva editorial Ediciones Modernas El Embudo para presentarnos ‘Sentimientos encontrados’, un proyecto de Elena Odriozola y Gustavo Puerta Leisse. Con ellos y con Marta Ansón, parte de la nueva editorial, hemos charlado sobre este libro.

¿Cómo surge la idea de lleva a cabo un proyecto como este? Gustavo: «Déjame que me retrotraiga a la prehistoria. Recuerdo el primer libro que vi de Elena Odriozola. ‘Como un botón‘, se titulaba. Lo leí en Caracas, en el Banco del libro. Creo que sería en 1999. Me fascinó. Se trata de una colección de magníficos haikus de Juan Kruz Igerabide. Odriozola e Igerabide entonces para mí eran apellidos impronunciables y yo, que tan malo soy para los nombres, los aprendí al instante. Tres años después mientras visitaba Madrid, entré en la librería La Mar de Letras y lo compré. Si alguien me hubiese dicho en aquel entonces que un día yo escribiría un libro para niños, que lo ilustraría Elena, que lo traduciría al euskera Juan Kruz y que, además, lo sacaríamos en una editorial que crearíamos Elena, yo y Marta (la librera que me vendió el libro y que hoy, además de socia, es mi esposa y madre de mi hija), claramente le hubiese dicho a esa persona que deliraba. Sin embargo, viéndolo en retrospectiva, advierto que ya en aquel momento se estaban fraguando las bases de lo que veinte años después sería este libro y esta editorial: me sentía descontento con el academicismo de la filosofía y estaba convencido de que era necesario llegar al público general, me interesaba mucho la literatura infantil y veía enormes posibilidades creativas que no se estaban tomando lo suficientemente en serio y sentía una verdadera admiración por aquellos ilustradores capaces de expresar una forma de ver e interpretar el mundo personal. Seguro que Elena puede contar mejor que yo (o al menos de forma más precisa) el origen de ‘Sentimientos encontrados‘. Pero ahora que me lo preguntas, me vino el recuerdo de aquel remoto momento en el que descubrí el trabajo de la Odriozola».
Elena: «Creo que es imposible contarlo mejor, es tan emocionante. Pero siendo más precisa, este proyecto empezó después de hacer un ejercicio para un taller impartido por Gustavo y Javier Zabala en San Sebastián, allá por el año 2009. Una de las actividades consistía en contar una historia en forma de auca. El auca es un género de la estampa popular que consiste en una serie de viñetas agrupadas de cuatro en cuatro, acompañadas la más de las veces con unos pareados, que aborda temas muy variados: el mundo al revés, la vida del niño bueno y el niño malo, vidas de santos, la narración de episodios históricos… Yo hice una casa. En realidad, me apunté al taller por estar con Javier y Gustavo, sin ánimo de hacer gran cosa. Pero unos días antes, hablando con Gustavo, me dijo: «¿Y si haces una casa?». Le hice caso, y aunque por supuesto no acabé el ejercicio, Gustavo me animó a terminarlo. Lo hice y esta ilustración fue el inicio de ‘Sentimientos encontrados‘».

Contadnos un poco qué van a encontrar los lectores en las páginas de Sentimientos encontrados. Gustavo: «Una casa y una llave. Un espiral. Dos franjas separadas entre sí: una grande de ilustración y una pequeña de texto. Siete personajes humanos, un espíritu, dos pajaritos, un perro, un ratón y un periscopio que se interrelacionan entre sí. Una portada y dieciséis páginas ilustradas con dieciséis viñetas, lo que da un total de doscientos setenta y dos recuadros ilustrados. Cuarenta y cinco sentimientos que el lector puede relacionar con esas viñetas (lo que en términos estrictamente matemáticos posibilita doce mil doscientas cuarenta posibles combinaciones posibles entre cada ilustración y cada sentimiento). Y, sobre todo una propuesta, que el libro le sirva al lector para proyectar, identificar y reflexionar sobre aquello que siente».
Marta: «El libro nos invita a asomarnos a las ventanas de una casa donde habita una familia y en la que están sucediendo muchas cosas. Resulta fácil intuir que en el ir y venir de los personajes se esconden muchos sentimientos encontrados. Identificarlos es el juego que se propone, pero lo que el lector NO encontrará son instrucciones claras de cómo jugar, ni soluciones correctas a las preguntas que irremediablemente surgen. Al pie de las ilustraciones, hay pequeñas reflexiones acerca de distintos sentimientos cotidianos, reconocibles por todos, mayores y pequeños. Son textos que, aunque pueden usarse como guía, son abiertos. Sugieren e invitan a la reflexión, sin cerrar significados ni resolver el enigma».
Es sin duda un proyecto rompedor, desde la encuadernación, a la disposición, estructura, juego… ¿qué papel juegan todos estos elementos en el proyecto? Elena: «Es un libro que tiene muchas lecturas posibles. Es un libro dividido en dos franjas que se pueden pasar por separado. Por un lado, está la franja de la ilustración: Aquí vemos una casa compuesta por 16 viñetas. Por otro, la franja inferior, donde aparece el texto y que corresponden a los sentimientos. El libro se puede abordar desde la forma más simple, que sería leer el texto por un lado o, simplemente, mirar las ilustraciones. Otra opción, escoger un sentimiento (alegría o vergüenza, por ejemplo) y buscar la ilustración que cada quien considere que le corresponde. O al revés, primero mirar una ilustración y después asignarle el sentimiento. O… la modalidad de lectura que cada lector considere».
«Precisamente el hecho de que fuera un juego requirió de una estructura concreta que nos costó bastante encontrar -continúa Elena-. Tuvimos que hacer bastantes pruebas hasta dar con ella. Y una vez que estaba clara la disposición de todos los elementos, no fue fácil encontrar la encuadernación adecuada. Estaba bastante claro que necesitábamos unir las páginas con una espiral, ya que la ilustración y el texto debían ir por separado. Al principio, yo me resistí un poco. Me empeñaba en que fuera cosido. Pero vimos que no teníamos otra elección. Una vez decidido, había que encontrar la forma de tapar la espiral para crear un lomo… Creo que lo conseguimos. Estoy muy contenta con el resultado».

Habladnos un poco de las ilustraciones para este libro. ¿Qué diríais que tienen de característico? Marta: Al empezar a pasar las páginas de ‘Sentimientos encontrados‘, la precisión técnica de Elena y la asombrosa minuciosidad de cada una de las viñetas le hacen a uno maravillarse. Sin embargo, esa no es la única razón por la que texto e ilustraciones alcanzan en este libro una simbiosis casi perfecta. Están sucediendo muchas cosas: no solo en el bullicio aparente y en la infinidad de situaciones que ha ilustrado Elena, sino también en los mundos internos de los personajes. Es allí, precisamente, en lo que las ilustraciones no nos dejan ver pero sí intuir, donde residen los sentimientos encontrados de los que se habla en el texto. En esta ocasión especialmente, la riqueza de las ilustraciones de Elena está en su capacidad asombrosa de sugerir, de inquietar. Por eso la minuciosidad está aquí más que justificada, no es una mera exhibición de un indiscutible virtuosismo técnico. La infinidad de detalles se pone al servicio del lector, se le invita a divagar durante horas acerca de lo que está pasando. Y así podremos volver muchas veces a la misma escena, porque siempre encontraremos algo nuevo, llegaremos a nuevas conclusiones que seguirán estando abiertas a nuevas visitas, nuevas miradas y nuevas interpretaciones».
Gustavo: «Solo me gustaría añadir una cosa. Si hay algo que para mí caracteriza este trabajo de Elena es la relación entre la parte y el todo. Cada viñeta funciona por sí misma y, al mismo tiempo, como parte de una página, como parte de una secuencia, como parte de una relación evidente o no con el texto. Elena emplea diferentes tipos de lápices, se vale de los matices que le brindan los distintos tipos de dureza del grafito y del blanco de la página para construir una red de acontecimientos, situaciones y estados de ánimo. Como lectores somos capaces de ver aquello que los personajes no pueden ver y, al mismo tiempo, en ellos siempre hay una zona opaca, algo que permanece oculto a nuestra mirada. Aquello que más admiro de este trabajo, es la capacidad de Elena de infundir vida a la casa y a sus habitantes, valiéndose únicamente de la claridad u oscuridad del grafito».
¿Con qué técnicas están hechas las ilustraciones de Sentimientos encontrados? Elena: «Todas las ilustraciones están hechas a lápiz. Siempre uso portaminas, y en este caso he utilizado minas de distinta dureza (HB y B) y grosor (0.3, 0.5, 0.9). Es un trabajo que he realizado a lo largo de 9 años. Aunque no siempre estaba trabajando en este proyecto. Le dedicaba, por ejemplo, un mes entero al libro y luego lo tenía que aparcar para hacer otras cosas. Muchas veces me sucedía que, cuando volvía a retomarlo, habían pasado algunos meses y no recordaba qué mina había utilizado para determinados elementos que se repiten a lo largo de las páginas. Es algo que nunca se me ocurrió que pudiera pasar. Lo malo es que, aunque han habido varias de estas pausas, yo no escarmenté y seguía sin apuntar. Así que el problema volvía a surgir. Todavía no he escarmentado».
De las palabras-conceptos que se abordan en el libro, ¿con cuál os quedáis cada uno? ¿Qué elegís? Marta: «A mí me gusta melancolía, porque es un sentimiento ambiguo, nada plano, nos sentimos tristes, pero a la vez disfrutamos. Es un sentimiento contradictorio y rico en matices».

Elena: «Me quedo en la misma página que Marta y elijo Nostalgia».
Gustavo: «En este momento, la pena. También el alivio. Mi padre murió hace unos días. Los matices que diferencian dolor, sufrimiento, desdicha y pena, me ayudan para distinguir lo que yo siento, lo que sienten quienes están a mi alrededor (mi hermana, mi hija o mis tíos, por ejemplo) y a lo que tuvo que enfrentarse mi padre durante el transcurso de su enfermedad y el saber que su muerte era algo inminente. Mis sentimientos al respecto son encontrados: siento la tristeza intrínseca a la pena junto a la alegría inherente al alivio. En cambio, nunca me sentí enfadado y ya he dejado de sentirme ansioso. Es una situación anímicamente compleja y pasar por ella me reitera la necesidad y el valor de la palabra para elaborar lo que sentimos y cómo nos sentimos con ello».
¿Por qué nace Ediciones Modernas del Embudo? Marta: «La capacidad de crear cosas de Gustavo y Elena, trabajando a cuatro manos, empezaba a invadir todos los rincones de las casas de ambos y casi por necesidad nace la editorial, como un espacio de contención a esa creatividad desbordante. Más allá de ese primer impulso, Ediciones Modernas el Embudo surge para dar cabida a proyectos que corren el riesgo de perderse entre las demandas comerciales y las estrecheces de todo tipo que sufre la literatura infantil en los tiempos que corren. Proponemos libros divertidos, que retan al lector, con sentido, en los que damos una gran importancia a la calidad de los contenidos y de las formas. Sabemos de dónde partimos, pero aún no sabemos a qué puertos nos llevará esta aventura que, como sus libros, nace y se ha constituido como un espacio abierto, de experimentación».
¿En qué trabajáis ahora? Gustavo: «Poco antes de que le diagnosticaran el cáncer a mi padre, había comenzado a leer libros sobre la muerte. Me han interesado mucho las ars morendi, esas guías para «la buena muerte» que aparecieron al final de la Edad Media y que se consolidaron durante el Renacimiento y el Siglo de Oro. También me resulta fascinante toda la iconografía mortuoria: desde las danzas macabras a los emblemas, desde las alegorías sobre las vanitas al humor de las catrinas. Pues bien, estoy escribiendo un libro sobre la muerte para niños y quiero plantearle a Elena el desafío de apropiarse de todo ese imaginario. Me gusta escribir sobre aquello que no sé, aquello que me inquieta, los problemas que me implican tanto en lo afectivo como en lo intelectual. Y, en este momento, hay un problema que no deja de rondarme: cómo una persona que no es religiosa ha de enfrentar la muerte y cómo puede o no responder a las preguntas, miedos e inquietudes que le formulan los niños».
Elena: «Yo estoy rematando el primer libro de la colección ¿Te suena?, dedicada a las retahílas y tradición oral. Nos estrenamos con una versión ilustrada de la canción ‘Yo tengo un moco‘. La verdad es que puedo valerme del título de nuestro primer libro para describir lo que me provoca publicar este título: tengo Sentimientos encontrados. O, quizá, lo podríamos dejar en que me da un poco de vergüenza. A mí nunca se me habría ocurrido ilustrar esta canción. Cuando Gustavo me lo propuso, al principio pensé que estaba bromeando. Luego dudé entre si era una burrada o una genialidad. Al final me entusiasmé y no le di más vueltas, pensé que tenía que hacerlo. Pero este verano, mientras la estaba dibujando, mi hermana lo vio y me dijo: «Qué vergüenza, ¿pero vais a publicar eso? ¿Y tendré que decir que lo ha hecho mi hermana? ¡Qué vergüenza!». Y otra vez se apoderó de mí ese pudor que, por una vez, no sé dónde había dejado. La verdad es que me da un poco de apuro, y lo que más me cuesta es que vaya solo mi nombre en la portada, pero… ha quedado muy muy divertido».
«También estoy dándole vueltas a la segunda entrega de la colección para pre-lectores ‘Que ya sé‘, del que ya hemos publicado un primer título: ‘Ya sé vestirme sola‘. Con este libro me costó lo suyo hasta dar con cómo lo tenía que hacer. Creo que para mí es más difícil crear libros para pre-lectores que otro tipo de álbumes. Igual, esto se debe a que cuando me dirijo a niños muy pequeños tengo que considerar aspectos que normalmente no tengo en cuenta cuando hago libros destinados a otras edades, como la simplificación del texto y del manejo de la elipsis o la necesidad de reiteraciones. Otra dificultad con la que me topé fue la niña protagonista. A mí me parecía una niña pequeña, pero otras personas la veían con más edad».
Álbum Ilustrado
Carolina Luzón y Juan Mata nos dicen que ‘Siempre amanece’
Una noche, un cuerpo indefenso, una sombra, un abuso, un miedo, un daño irreparable.
Con gran delicadeza, autor e ilustradora ponen imágenes al horror de la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia. Con estas palabras La Maleta Ediciones nos presenta ‘Siempre amanece’, un álbum ilustrado de Juan Mata y Carolina Luzón. Con ellos hemos charlado sobre este proyecto.
¿Cómo nace este proyecto? Juan Mata: “Por un deseo de llevar a un álbum ilustrado un asunto tan lacerante como el de los abusos sexuales contra la infancia y la adolescencia. Considero que los libros infantiles deben explorar también las zonas oscuras de la existencia humana. No es un capricho ni una provocación. Si damos crédito a las cifras habituales sobre violencia sexual en la infancia y adolescencia, deberíamos aceptar que casi el 30% de ellos la ha sufrido en esos años, lo cual es una atrocidad. Eso quiere decir que para muchos de los alumnos que asisten a diario a los colegios o los institutos esa lacra no es un asunto imaginario sino vivido. Siempre que en algún centro escolar me he referido a esta cuestión he comprobado que la inmensa mayoría de alumnos sabía de qué estaba hablando, tenían noticias al respecto y lo habían comentado entre ellos”.
¿Cómo llega a tus manos este proyecto? Carolina Luzón: “Me llega a través de Juan Mata, el autor del texto. Ya habíamos intentado trabajar juntos en una ocasión anterior pero no llegó a materializarse y en esta ocasión no dude en aceptar su propuesta”.

¿Qué te pareció la propuesta de Juan Mata para este libro? “Igual de interesante que de compleja. El tema del que habla el libro, el abuso sexual a menores, es muy delicado, muy duro y conseguir tratarlo sin que fuese demasiado desagradable o explicito fue todo un reto”.
¿Qué van a encontrar los lectores y lectoras en ‘Siempre amanece’? “Pues delicadeza, sensibilidad, belleza -nos cuenta Juan Mata-. El drama que se aborda no admite frivolidad ni zafiedad. Si de lo que se trata es de mostrar los dañados sentimientos de una víctima de abusos es obligado hacerlo con la máxima prudencia y el máximo pudor. Y hacerlo además con imágenes que sugieran más que evidencien. Hemos considerado que en este caso las metáforas y las insinuaciones eran la vía más valiosa para hablar sin ocultar, para mostrar sin angustiar”.
“Pues encontrarán un libro hecho con muchísimo respeto, que me encantaría que pudiera ser una herramienta efectiva para poder afrontar el tema con las víctimas de abuso -afirma Carolina Luzón-. Las imágenes dan pie a muchas interpretaciones, pueden abrir muchas puertas y facilitar el diálogo y la comprensión de la gran variedad de situaciones y emociones que suscita esta problemática”.

¿Cómo valoras el formato de álbum ilustrado para abordar asuntos como los que aborda este libro? “Nos parecía el formato apropiado, teniendo en cuenta además los potenciales destinatarios del libro -continúa Juan Mata-. La estrecha unión entre palabra e ilustración hace del álbum ilustrado el medio idóneo para contar una historia de modo preciso y mesurado. La condensación que requiere un álbum nos desafiaba a plasmar lo esencial sin perderse en divagaciones. La secuencia visual es en este caso fundamental. Los ojos o los brazos de un depredador sexual, por ejemplo, pueden ser protectores o hirientes, de modo que las imágenes que mostraran esa dicotomía debían poseer una gran carga simbólica para, como decía antes, decir lo indecible, para dejar constancia sin necesidad de agredir la mirada”.
Háblanos un poco del trabajo previo al libro, me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Aunque cada proyecto tiene vida propia y crece de una manera diferente, la fase previa suele ser la misma. En mi caso, pensar. Pensar y pensar hasta que se va dibujando en mi cabeza -nos cuenta Carolina Luzón-. Hablé con Juan para entender bien qué le había motivado para realizar este texto y qué quería conseguir con él. No he hecho ningún dibujo preliminar, ni siquiera un story, en esta ocasión cada imagen me ha dado pie a la otra y el libro ha ido creciendo poco a poco. De hecho se ve una evolución de la primera a la última página que es la que he ido sufriendo yo en los 4 meses en los que estuve trabajando en este proyecto”.
¿Qué te parece el trabajo de Carolina en este proyecto? ¿Cómo ha sido el trabajo con ella? “Excelente, como se puede deducir de lo que vengo diciendo. Es una gran ilustradora. Ha sido un trabajo cooperativo, de diálogo permanente -afirma Juan Mata-. Era un camino que debíamos hacer juntos, que nos afectaba a ambos. Si bien había un texto inicial que servía de guía, lo cierto es que Carolina lo desbordó y fue creando imágenes cada vez más autónomas y sugestivas que hizo que en algunos momentos hubiera necesidad incluso de alterar el texto, pues ella iba contando una historia visual a la que el relato debía ajustarse. Ese diálogo ha sido muy respetuoso por ambas partes y muy fructífero”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Quería que fuesen imágenes luminosas, que pudieran transmitir una idea de calma y esperanza a pesar del dolor -asegura Carolina Luzón-. Aparecen, como en todas mis imágenes, las texturas, que en este caso simbolizan las diferentes capas que vamos acumulando en la vida. A veces las capas que ponemos sobre los problemas para no verlos, para no tener que afrontarlos. Colores tenues, cálidos y fríos. Imágenes simples y complejas a la vez, llenas de simbolismo y significado. Detalles ocultos”.
¿Qué hay de diferente con respecto a otros trabajos? “Por primera vez utilizo el libro como objeto, es decir, el hecho de que se divida en dos partes para hablar de esta dualidad de situaciones, de sentimientos, que se pueden generar en las víctimas. Por eso las imágenes usan esta división, para separarse, para mezclarse, para confundirse”.
¿Con qué técnicas trabajaste en este caso? “He realizado todos las imágenes con a tableta gráfica”.

Cuéntanos un poco más sobre el proceso de elaboración de este libro. “Exceptuando dos imágenes que son un poco más explícitas para centrar el tema, las demás, diría que se pueden aplicar a cualquier tipo de problemática, son muy abiertas y metafóricas y pueden dar pie a muchas y personales interpretaciones. Creo que hay una evolución hacia la abstracción, hacia la transmisión del mensaje, cada vez más directo y con menos elementos”, afirma Carolina Luzón.
¿Cómo ves también el libro como herramienta para profesionales que trabajen con menores? “Justificaría con creces la publicación del libro si en alguna consulta pediátrica o psicológica, o en alguna biblioteca o aula, el libro sirviera para quebrar el silencio y la angustia de alguna víctima de abusos -confiesa Juan Mata-. En algunos casos, el libro puede servir para abrir los ojos, pero en otros también para abrir la boca, como sucede con la protagonista del relato. Lo normal en las víctimas es encerrarse en el mutismo, entre otras razones porque no tienen palabras para esa experiencia, no saben qué ni cómo decir lo que les ha pasado. Sienten vergüenza además y miedo a hablar. Si el álbum sirviera para crear un espacio de seguridad y confianza, el objetivo estaría cumplido con creces”.
Álbum Ilustrado
Guridi plantea en ‘Straniero’ el paradigma de la identidad sin rechazos
‘Straniero’ es un álbum ilustrado de Guridi, en el que el ilustrador ofrece una reinterpretación de la historia de Robinson Crusoe, y lo hace desde la perspectiva de Viernes. Editado por Kite Edizioni en Italia, hemos charlado un poquito más con su autor sobre este proyecto.

Lo primero es preguntarte por el embrión de este proyecto. ¿En qué momento decides abordar esta visión tuya de la historia de Robinson Crusoe? “La novela de Daniel Dafoe cae en mis manos muy joven, quizás sea de mis primeras lecturas junto a Frankenstein (por cierto, encuentro bastantes similitudes entre ambas, pero bueno, esa es otra historia) y siempre me ha fascinado la idea de la soledad compartida que impregna esta obra”.
¿Qué vamos a encontrar en las páginas de ‘Straniero’? “Straniero plantea el paradigma de la identidad, pero desde el punto de vista del arraigo, sin rechazos. Plantea como nuestra visión debería ser global en el más maravilloso de los sentidos, sin miedos, sin localismos, sin despreciar lo diferente”, asegura Guridi.

¿Cómo se aborda un proyecto con una historia que está tan arraigada en el imaginario colectivo? “Pues intentando aportar algo nuevo. No pretendo hacer crítica de la novela original ni exponer una perspectiva diferente en la que las visiones encontradas no sean lo clásico del encuentro de dos mundos, sino mostrar la visión del que recibe al invasor, el que valora y pone en contexto su riqueza natural y cultural desde el respeto”.
Respecto a la historia, al texto, me gustaría que nos hablaras de esas palabras que incluyes de la lengua del archipiélago de Juan Fernández. “En este álbum el proceso de documentación ha sido bastante intenso, la lengua, la flora, la fauna, las costumbres,… Me interesaba profundizar en aquello que el invasor encontraba al llegar y no era capaz de valorar ni respetar, por eso era importante nombrar como ellos nombran, en su lengua original”, nos cuenta Guridi.

¿Cuál era tu relación con la historia de Robinson Crusoe antes de este proyecto? “Como te citaba antes, tiene que ver con mis primeras lecturas y películas, con lo que forma parte de mi, con sentirse naufrago en el mundo actual”.
¿Ha cambiado tu visión de la historia tras todo el proceso de este proyecto? “Por supuesto, me ha abierto los ojos a planteamientos más solidarios, más conscientes y a pensar con más sentido común”, afirma Guridi.

Respecto a las ilustraciones, ¿qué dirías que tienen de característico? “Son ilustraciones deliberadamente poco definidas, con trazos expresivos y utilizando binomios de imagen y símbolos para ahondar en lo conceptual frente a lo descriptivo”.
Háblanos del color, ¿por qué ese binomio naranja y azul? “La idea es contrastar dos miradas diferentes, la del invasor y la del invadido, en principio quería realizar el proyecto sobre azulejos, de ahí el azul y or otro lado quería superponer el naranja a modo de veladura para forzar la mezcla de ambos”, continúa Guridi.

Sabemos que entre tus manos bailan muchos más proyectos, más a corto o largo plazo. ¿Qué nos puedes contar al respecto? “Pues a raíz del fallecimiento de mi madre, he tenido que posponer proyectos en los que la parte cómica o infantil estaban más presentes, centrándome en proyectos personales que trabajan desde lo más oscuro de mí. En concreto llevo adelante dos proyectos muy complejos: una versión de la Divina Comedia de Dante y un proyecto personal basado en la memoria, el recuerdo y las sombras como archivos biográficos. En Corea acabo de publicar con Namumalmi un proyecto llamado In the Future que está teniendo muy buena acogida con ilustraciones más enfocadas a lo que quiero hacer ahora”.


“Por otro lado estoy colaborando en proyectos muy curiosos con gente en Portugal y buscando planteamientos expositivos que están entre la pintura, el diseño y la ilustración. En total son más de 15 proyectos esperando a desarrollarse en estos próximos años”.
Álbum Ilustrado
Evelyn Daviddi ilustra ‘¿Qué es el sonido?’
¿Qué es el sonido? Hay sonidos cercanos, como la voz o los latidos del corazón, y sonidos lejanos, como el viento que sopla entre los árboles. Algunos sonidos pueden asustar, como el rugido de un león; otros nos hacen sentir bien, como la voz de un padre o una madre. De hecho, los sonidos transmiten imágenes y sensaciones, cuentan historias y nos emocionan. Muchos sonidos juntos crean el ritmo y la música. ¿Y el silencio? Hay silencios que hay que llenar de palabras, y otros preciosos que hay que cuidar… ‘¿Qué es el sonido? ¡Somos nosotros!’ es un libro lúdico y poético editado por Takatuka que consigue representar y explicar a los niños un concepto abstracto como el del sonido de una forma original y divertida. Un trabajo de Stefano Ascari y Evelyn Daviddi. Con ésta última charlamos un poquito más sobre este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Este proyecto surgió a partir del primer libro de la colección «¿EL TIEMPO? ¡SOMOS NOSOTROS!», a partir de una idea de Christian Lodesani, uno de los otros dos autores. Su hijo de 5 años no paraba de hacerle preguntas sobre el antes y el después, el hoy, el ayer y el mañana, «dentro de un rato», «¿cuántos son 5 segundos?» y «¿y un año?», etc. Así que se dio cuenta de que hacía falta un libro divertido y creativo para responder a las preguntas de los niños. Me llamó a mí para las ilustraciones y a Stefano para el texto, y así nació el proyecto. Después del Tiempo, fue natural pasar al SONIDO, al ESPACIO, a la LUZ y, muy pronto, ¡llegará también el CUERPO!”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Los lectores encontrarán a los personajes que caracterizan al SONIDO, una familia de seres divertidos y creativos que les acompañarán en el descubrimiento del mundo de los RUIDOS y los SONIDOS, de la naturaleza, de la ciudad, de la música y del sonido que cada uno lleva dentro”, nos cuenta Evelyn Daviddi.

¿Cómo fue el trabajo con Stefano y Christian? “Trabajar con Stefano y Christian ha sido perfecto; somos amigos y hemos compartido plenamente nuestras visiones e intenciones, hasta tal punto que esto se ha convertido en una colaboración estable y duradera”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, también de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “En cuanto al SONIDO, la preparación fue la fase más compleja: tuvimos que estudiar y comprender técnicamente la diferencia entre sonido y ruido, cómo se propagan y qué son las ondas sonoras; aunque el libro no pretende ser científico, debía ser preciso y contener información correcta -continúa Evelyn Daviddi-. Por eso fue muy valiosa la ayuda de Zoe, mi hija, que es música y se licenció en el Conservatorio. Para los dibujos tengo un cuaderno de bocetos y la creación de los personajes es siempre la parte más divertida”.

¿Qué nos cuentas del uso del color en este álbum? “El color es un elemento narrativo fundamental en este álbum: da vida a los personajes y las situaciones; el rojo representa, inevitablemente, el sonido agudo, y para el ruido me pareció perfecta la mezcla de colores que se superponen. Además, las partes en blanco y negro realizadas con grafito son necesarias para la comprensión narrativa del color, que dialoga con el lápiz y se expresa gracias al espacio visual que el grafito le concede”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Sin duda, el rasgo distintivo de este y de todos los libros de la colección es la personificación de conceptos abstractos. Los sonidos que se convierten en personajes crean empatía con el lector y hacen más comprensible un tema que no resulta evidente a primera vista”, asegura Evelyn Daviddi.

¿Con qué técnicas trabajaste? “He trabajado con una técnica mixta: pasteles, rotuladores y témpera, alternados con lápices de grafito de diferentes grados de dureza. Además, he completado y retocado todo el trabajo de forma digital”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El libro ha surgido y se ha elaborado partiendo siempre de ideas comunes a los tres autores; los dibujos completan el texto y el texto respalda y refuerza los dibujos. Ha sido un auténtico trabajo en equipo”, confiesa Evelyn Daviddi.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estamos empezando a trabajar en las ideas para el quinto libro de la colección, el dedicado al CUERPO; en España, si no me equivoco, aún no han salido ni siquiera los del ESPACIO y la LUZ. ¡Espero poder tener pronto en mis manos también la edición española de todos los libros de la colección! ¡No dejéis de estar en contacto, por favor!”.
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