Connect with us

Entrevistas

Puerta y Odriozola: Sentimientos encontrados

Published

on

Cuando sentimos algo, no necesariamente identificamos qué sentimos. Es más, muchas veces ni siquiera somos capaces de distinguir un sentimiento de otro, calificamos erróneamente aquello que nos pasa o lo que consideramos que le sucede a otra persona. Una interpretación errónea seguramente conllevará una respuesta equivocada. Por eso, en este libro nos hemos planteado hacer una reflexión ilustrada que lleve al lector a pensar sobre lo que se siente, mientras juega y se relaciona con los, al menos, siete personajes del libro. Para eso, nos basamos en textos filosóficos clásicos y narramos a través de imágenes el acontecer diario de una familia. Son las palabras de la nueva editorial Ediciones Modernas El Embudo para presentarnos ‘Sentimientos encontrados’, un proyecto de Elena Odriozola y Gustavo Puerta Leisse. Con ellos y con Marta Ansón, parte de la nueva editorial, hemos charlado sobre este libro.

¿Cómo surge la idea de lleva a cabo un proyecto como este? Gustavo: «Déjame que me retrotraiga a la prehistoria. Recuerdo el primer libro que vi de Elena Odriozola. ‘Como un botón‘, se titulaba. Lo leí en Caracas, en el Banco del libro. Creo que sería en 1999. Me fascinó. Se trata de una colección de magníficos haikus de Juan Kruz Igerabide. Odriozola e Igerabide entonces para mí eran apellidos impronunciables y yo, que tan malo soy para los nombres, los aprendí al instante. Tres años después mientras visitaba Madrid, entré en la librería La Mar de Letras y lo compré. Si alguien me hubiese dicho en aquel entonces que un día yo escribiría un libro para niños, que lo ilustraría Elena, que lo traduciría al euskera Juan Kruz y que, además, lo sacaríamos en una editorial que crearíamos Elena, yo y Marta (la librera que me vendió el libro y que hoy, además de socia, es mi esposa y madre de mi hija), claramente le hubiese dicho a esa persona que deliraba. Sin embargo, viéndolo en retrospectiva, advierto que ya en aquel momento se estaban fraguando las bases de lo que veinte años después sería este libro y esta editorial: me sentía descontento con el academicismo de la filosofía y estaba convencido de que era necesario llegar al público general, me interesaba mucho la literatura infantil y veía enormes posibilidades creativas que no se estaban tomando lo suficientemente en serio y sentía una verdadera admiración por aquellos ilustradores capaces de expresar una forma de ver e interpretar el mundo personal. Seguro que Elena puede contar mejor que yo (o al menos de forma más precisa) el origen de ‘Sentimientos encontrados‘. Pero ahora que me lo preguntas, me vino el recuerdo de aquel remoto momento en el que descubrí el trabajo de la Odriozola».

Elena: «Creo que es imposible contarlo mejor, es tan emocionante. Pero siendo más precisa, este proyecto empezó después de hacer un ejercicio para un taller impartido por Gustavo y Javier Zabala en San Sebastián, allá por el año 2009. Una de las actividades consistía en contar una historia en forma de auca. El auca es un género de la estampa popular que consiste en una serie de viñetas agrupadas de cuatro en cuatro, acompañadas la más de las veces con unos pareados, que aborda temas muy variados: el mundo al revés, la vida del niño bueno y el niño malo, vidas de santos, la narración de episodios históricos… Yo hice una casa. En realidad, me apunté al taller por estar con Javier y Gustavo, sin ánimo de hacer gran cosa. Pero unos días antes, hablando con Gustavo, me dijo: «¿Y si haces una casa?». Le hice caso, y aunque por supuesto no acabé el ejercicio, Gustavo me animó a terminarlo. Lo hice y esta ilustración fue el inicio de ‘Sentimientos encontrados‘».

Contadnos un poco qué van a encontrar los lectores en las páginas de Sentimientos encontrados. Gustavo: «Una casa y una llave. Un espiral. Dos franjas separadas entre sí: una grande de ilustración y una pequeña de texto. Siete personajes humanos, un espíritu, dos pajaritos, un perro, un ratón y un periscopio que se interrelacionan entre sí. Una portada y dieciséis páginas ilustradas con dieciséis viñetas, lo que da un total de doscientos setenta y dos recuadros ilustrados. Cuarenta y cinco sentimientos que el lector puede relacionar con esas viñetas (lo que en términos estrictamente matemáticos posibilita doce mil doscientas cuarenta posibles combinaciones posibles entre cada ilustración y cada sentimiento). Y, sobre todo una propuesta, que el libro le sirva al lector para proyectar, identificar y reflexionar sobre aquello que siente».

Marta: «El libro nos invita a asomarnos a las ventanas de una casa donde habita una familia y en la que están sucediendo muchas cosas. Resulta fácil intuir que en el ir y venir de los personajes se esconden muchos sentimientos encontrados. Identificarlos es el juego que se propone, pero lo que el lector NO encontrará son instrucciones claras de cómo jugar, ni soluciones correctas a las preguntas que irremediablemente surgen. Al pie de las ilustraciones, hay pequeñas reflexiones acerca de distintos sentimientos cotidianos, reconocibles por todos, mayores y pequeños. Son textos que, aunque pueden usarse como guía, son abiertos. Sugieren e invitan a la reflexión, sin cerrar significados ni resolver el enigma». 

Es sin duda un proyecto rompedor, desde la encuadernación, a la disposición, estructura, juego… ¿qué papel juegan todos estos elementos en el proyecto? Elena: «Es un libro que tiene muchas lecturas posibles. Es un libro dividido en dos franjas que se pueden pasar por separado. Por un lado, está la franja de la ilustración: Aquí vemos una casa compuesta por 16 viñetas. Por otro, la franja inferior, donde aparece el texto y que corresponden a los sentimientos. El libro se puede abordar desde la forma más simple, que sería leer el texto por un lado o, simplemente, mirar las ilustraciones. Otra opción, escoger un sentimiento (alegría o vergüenza, por ejemplo) y buscar la ilustración que cada quien considere que le corresponde. O al revés, primero mirar una ilustración y después asignarle el sentimiento. O… la modalidad de lectura que cada lector considere». 

«Precisamente el hecho de que fuera un juego requirió de una estructura concreta que nos costó bastante encontrar -continúa Elena-. Tuvimos que hacer bastantes pruebas hasta dar con ella. Y una vez que estaba clara la disposición de todos los elementos, no fue fácil encontrar la encuadernación adecuada. Estaba bastante claro que necesitábamos unir las páginas con una espiral, ya que la ilustración y el texto debían ir por separado. Al principio, yo me resistí un poco. Me empeñaba en que fuera cosido. Pero vimos que no teníamos otra elección. Una vez decidido, había que encontrar la forma de tapar la espiral para crear un lomo… Creo que lo conseguimos. Estoy muy contenta con el resultado».

Sentimientos encontrados

Habladnos un poco de las ilustraciones para este libro. ¿Qué diríais que tienen de característico? Marta: Al empezar a pasar las páginas de ‘Sentimientos encontrados‘, la precisión técnica de Elena y la asombrosa minuciosidad de cada una de las viñetas le hacen a uno maravillarse. Sin embargo, esa no es la única razón por la que texto e ilustraciones alcanzan en este libro una simbiosis casi perfecta. Están sucediendo muchas cosas: no solo en el bullicio aparente y en la infinidad de situaciones que ha ilustrado Elena, sino también en los mundos internos de los personajes. Es allí, precisamente, en lo que las ilustraciones no nos dejan ver pero sí intuir, donde residen los sentimientos encontrados de los que se habla en el texto. En esta ocasión especialmente, la riqueza de las ilustraciones de Elena está en su capacidad asombrosa de sugerir, de inquietar. Por eso la minuciosidad está aquí más que justificada, no es una mera exhibición de un indiscutible virtuosismo técnico. La infinidad de detalles se pone al servicio del lector, se le invita a divagar durante horas acerca de lo que está pasando. Y así podremos volver muchas veces a la misma escena, porque siempre encontraremos algo nuevo, llegaremos a nuevas conclusiones que seguirán estando abiertas a nuevas visitas, nuevas miradas y nuevas interpretaciones».

Gustavo: «Solo me gustaría añadir una cosa. Si hay algo que para mí caracteriza este trabajo de Elena es la relación entre la parte y el todo. Cada viñeta funciona por sí misma y, al mismo tiempo, como parte de una página, como parte de una secuencia, como parte de una relación evidente o no con el texto. Elena emplea diferentes tipos de lápices, se vale de los matices que le brindan los distintos tipos de dureza del grafito y del blanco de la página para construir una red de acontecimientos, situaciones y estados de ánimo. Como lectores somos capaces de ver aquello que los personajes no pueden ver y, al mismo tiempo, en ellos siempre hay una zona opaca, algo que permanece oculto a nuestra mirada. Aquello que más admiro de este trabajo, es la capacidad de Elena de infundir vida a la casa y a sus habitantes, valiéndose únicamente de la claridad u oscuridad del grafito». 

¿Con qué técnicas están hechas las ilustraciones de Sentimientos encontrados? Elena: «Todas las ilustraciones están hechas a lápiz. Siempre uso portaminas, y en este caso he utilizado minas de distinta dureza (HB y B) y grosor (0.3, 0.5, 0.9). Es un trabajo que he realizado a lo largo de 9 años. Aunque no siempre estaba trabajando en este proyecto. Le dedicaba, por ejemplo, un mes entero al libro y luego lo tenía que aparcar para hacer otras cosas. Muchas veces me sucedía que, cuando volvía a retomarlo, habían pasado algunos meses y no recordaba qué mina había utilizado para determinados elementos que se repiten a lo largo de las páginas. Es algo que nunca se me ocurrió que pudiera pasar. Lo malo es que, aunque han habido varias de estas pausas, yo no escarmenté y seguía sin apuntar. Así que el problema volvía a surgir. Todavía no he escarmentado». 

De las palabras-conceptos que se abordan en el libro, ¿con cuál os quedáis cada uno? ¿Qué elegís? Marta: «A mí me gusta melancolía, porque es un sentimiento ambiguo, nada plano, nos sentimos tristes, pero a la vez disfrutamos. Es un sentimiento contradictorio y rico en matices».

Sentimientos encontrados

Elena: «Me quedo en la misma página que Marta y elijo Nostalgia».

Gustavo: «En este momento, la pena. También el alivio. Mi padre murió hace unos días. Los matices que diferencian dolor, sufrimiento, desdicha y pena, me ayudan para distinguir lo que yo siento, lo que sienten quienes están a mi alrededor (mi hermana, mi hija o mis tíos, por ejemplo) y a lo que tuvo que enfrentarse mi padre durante el transcurso de su enfermedad y el saber que su muerte era algo inminente. Mis sentimientos al respecto son encontrados: siento la tristeza intrínseca a la pena junto a la alegría inherente al alivio. En cambio, nunca me sentí enfadado y ya he dejado de sentirme ansioso. Es una situación anímicamente compleja y pasar por ella me reitera la necesidad y el valor de la palabra para elaborar lo que sentimos y cómo nos sentimos con ello».

¿Por qué nace Ediciones Modernas del Embudo? Marta: «La capacidad de crear cosas de Gustavo y Elena, trabajando a cuatro manos, empezaba a invadir todos los rincones de las casas de ambos y casi por necesidad nace la editorial, como un espacio de contención a esa creatividad desbordante. Más allá de ese primer impulso, Ediciones Modernas el Embudo surge para dar cabida a proyectos que corren el riesgo de perderse entre las demandas comerciales y las estrecheces de todo tipo que sufre la literatura infantil en los tiempos que corren. Proponemos libros divertidos, que retan al lector, con sentido, en los que damos una gran importancia a la calidad de los contenidos y de las formas. Sabemos de dónde partimos, pero aún no sabemos a qué puertos nos llevará esta aventura que, como sus libros, nace y se ha constituido como un espacio abierto, de experimentación».

¿En qué trabajáis ahora? Gustavo: «Poco antes de que le diagnosticaran el cáncer a mi padre, había comenzado a leer libros sobre la muerte. Me han interesado mucho las ars morendi, esas guías para «la buena muerte» que aparecieron al final de la Edad Media y que se consolidaron durante el Renacimiento y el Siglo de Oro. También me resulta fascinante toda la iconografía mortuoria: desde las danzas macabras a los emblemas, desde las alegorías sobre las vanitas al humor de las catrinas. Pues bien, estoy escribiendo un libro sobre la muerte para niños y quiero plantearle a Elena el desafío de apropiarse de todo ese imaginario. Me gusta escribir sobre aquello que no sé, aquello que me inquieta, los problemas que me implican tanto en lo afectivo como en lo intelectual. Y, en este momento, hay un problema que no deja de rondarme: cómo una persona que no es religiosa ha de enfrentar la muerte y cómo puede o no responder a las preguntas, miedos e inquietudes que le formulan los niños».

Elena: «Yo estoy rematando el primer libro de la colección ¿Te suena?, dedicada a las retahílas y tradición oral. Nos estrenamos con una versión ilustrada de la canción ‘Yo tengo un moco‘. La verdad es que puedo valerme del título de nuestro primer libro para describir lo que me provoca publicar este título: tengo Sentimientos encontrados. O, quizá, lo podríamos dejar en que me da un poco de vergüenza. A mí nunca se me habría ocurrido ilustrar esta canción. Cuando Gustavo me lo propuso, al principio pensé que estaba bromeando. Luego dudé entre si era una burrada o una genialidad. Al final me entusiasmé y no le di más vueltas, pensé que tenía que hacerlo. Pero este verano, mientras la estaba dibujando, mi hermana lo vio y me dijo: «Qué vergüenza, ¿pero vais a publicar eso? ¿Y tendré que decir que lo ha hecho mi hermana? ¡Qué vergüenza!». Y otra vez se apoderó de mí ese pudor que, por una vez, no sé dónde había dejado. La verdad es que me da un poco de apuro, y lo que más me cuesta es que vaya solo mi nombre en la portada, pero… ha quedado muy muy divertido».

«También estoy dándole vueltas a la segunda entrega de la colección para pre-lectores ‘Que ya sé‘, del que ya hemos publicado un primer título: ‘Ya sé vestirme sola‘. Con este libro me costó lo suyo hasta dar con cómo lo tenía que hacer. Creo que para mí es más difícil crear libros para pre-lectores que otro tipo de álbumes. Igual, esto se debe a que cuando me dirijo a niños muy pequeños tengo que considerar aspectos que normalmente no tengo en cuenta cuando hago libros destinados a otras edades, como la simplificación del texto y del manejo de la elipsis o la necesidad de reiteraciones. Otra dificultad con la que me topé fue la niña protagonista. A mí me parecía una niña pequeña, pero otras personas la veían con más edad».

Continue Reading

Cómic

Julia Rubau nos descubre ‘El misterio de la Geoda Rosada’

Published

on

Julia Rubau

Lara, Nil y Dídac son tres amigos atrapados en el verano más aburrido del mundo. Como cada año, han ido con sus padres al pueblo y ya no saben qué hacer para entretenerse… Hasta que Lara descubre unas ranas que hablan y que crecen a una velocidad imposible. Tratando de averiguar algo más sobre el origen de esta magia, los tres amigos se ven inmersos en un misterio que incluye una geoda rosada capaz de cambiar las cosas, un complot y a una rana enfadada capaz de hacer cualquier cosa por recuperar la paz en el pueblo. Así nos presenta la editorial Astronave ‘El misterio de la Geoda Rosada’, un trabajo de Julia Rubau, con la que hablamos un poco más sobre este libro.

Julia Rubau

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto.”Este proyecto nace justo cuando acabo mis estudios de cómic e ilustración en la Escola Joso de Barcelona. Me habían hablado de un concurso de cómic de la ciudad de Cornellà en el que solo tenías que presentar dos páginas, así que probé suerte. Todavía no tenía un estilo muy sólido y tenía muchas ganas de experimentar con diferentes influencias. Referentes como Kristof Ulbert, Ikegami Yoriyuki, Rebecca Sugar entre muchos otros, me llevaron a crear las páginas que entregué”, nos cuenta Julia Rubau.

“En términos de historia no desarrollé demasiado; simplemente partí de la premisa de unos niños observando un río en medio del bosque en busca de algo. Uno de ellos, Lara, afirmaba haber visto un renacuajo mágico y esperaba volver a encontrarlo. Los demás no la creen y se marchan decepcionados, pero ella continúa con su búsqueda. Poco después, Lara presencia de nuevo un evento mágico: un pequeño renacuajo se transforma en rana, a una velocidad imposible. Solo gané una mención en ese concurso, pero no me quedé ahí. Al saber de la existencia de otro concurso, el Premi Carnet Jove de Còmic, el cual ofrecía la posibilidad de publicar con Norma Editorial, decidí desarrollar todo el trasfondo y la trama que esos personajes podían vivir. Unos meses después, y con cero esperanzas de ganar, recibí una llamada con una muy buena noticia”.

Julia Rubau

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En este cómic los lectores encontrarán una aventura de verano, uno de esos veranos que puede que muchos hayamos vivido, en el que el aburrimiento es el protagonista. Los personajes de esta historia pasan sus vacaciones en un pequeño pueblo donde los únicos niños son ellos y donde nunca pasa absolutamente nada. La protagonista, Lara, es una niña muy imaginativa y cabezota. Siempre es quien dirige fantásticas aventuras imaginarias para pasar el rato, pero ese verano está cansada de fingir, quiere vivir una aventura mágica de verdad. Así que no tarda en buscarse una por su propio pie. Lo que no espera es encontrarse con una geoda con poderes misteriosos y una sociedad de ranas parlantes y furiosas que planean algo muy malo contra el pueblo. Pero detrás de todos esos sucesos mágicos, esta historia habla sobre todo del rencor, del perdón y de la difícil tarea de gestionar las emociones dolorosas cuando todavía no sabes muy bien cómo hacerlo. En conjunto crean una tierna y divertida historia con muchas, muchas ranas”, afirma Julia Rubau.

Julia Rubau

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas o dibujos en algún cuaderno. ¿Cómo nacen estos personajes? Profundizando un poco en lo que comentaba antes, este proyecto nace realmente en un momento en el que lo que más me movía era experimentar con el estilo: la composición poco convencional de las viñetas, la estilización de los personajes, el sombreado a lápiz, las paletas de color armoniosas, el uso del negro, etc. Este proyecto me sirvió como una liberación de todos los referentes que me habían inspirado hasta ese momento. Fue mi primer cómic, mi primera historia creada completamente por mí, y también la primera vez que terminaba un proyecto de esta envergadura: una historia que empezaba y acababa. Nunca había hecho nada parecido, así que supuso un gran salto para mí”. 

“A nivel de desarrollo de personajes, personalmente no me requirió demasiado trabajo -continúa Julia Rubau-. Con unos pocos bocetos ya encontré unos diseños que encajaban con la historia. Lo que realmente me interesaba era dibujar y componer páginas potentes, con fondos y colores impactantes, así que busqué muchas referencias de bosques, ríos y ranas para conseguirlo. También me inspiré mucho en los preciosos paisajes que Enrique Fernández crea en sus cómics”.

Julia Rubau

¿Cuántas ranas llegaste a dibujar? “Sinceramente, nunca las he contado, no diría con mucha seguridad que cientos de ranas pero unas cuantas decenas si”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que, al menos en este cómic en concreto, lo que más destaca es mi manera de estilizar a los personajes y las criaturas. Me gusta deformar ligeramente los cuerpos o llevar la anatomía hasta límites irreales para conseguir más vida y personalidad. Además, tengo una clara tendencia hacia las formas redondeadas y tiernas, o al menos eso es lo que suele decir la gente. También destaca bastante la paleta de color que utilizo. Me centro en una gama de tonos muy cercanos entre sí para crear paletas armoniosas que solo cambian según la escena. Además, en este proyecto, especialmente, utilicé colores muy ácidos que contrastan muy bien con el sombreado oscuro presente a lo largo de todo el cómic”, asegura Julia Rubau.

Julia Rubau

¿Con qué técnicas trabajaste? “Aunque ahora mismo cada vez siento más pasión por el trabajo tradicional, en ese momento necesitaba trabajar en digital, así que utilicé mi iPad y el programa de dibujo, Procreate. Aun así, intenté crear páginas que se acercaran lo máximo posible al aspecto de una página hecha a mano. Me gusta mucho imitar las texturas del lápiz y de la acuarela, así que hice todo lo posible para conseguir ese efecto”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El proceso fue, básicamente, el siguiente: primero pasé unos tres meses escribiendo el guión y dibujando, de forma paralela, el storyboard, es decir, el esquema de composición de las viñetas. Una vez tuve el storyboard, terminé de escribir los diálogos que aún faltaban y, con toda la historia planificada, empecé a dibujar las páginas definitivas. Cuando todo el dibujo estuvo listo, pasé al entintado y al sombreado. Para entonces ya llevaba unos cuatro o cinco meses más de trabajo y solo quedaba colorear todas las páginas. En total fue un trabajo de casi un año y podría decirse que durante ese tiempo fue a jornada completa. Fue una experiencia muy interesante en la que aprendí muchísimo sobre mi forma de afrontar un proyecto de tal calibre”, comenta Julia Rubau.

Julia Rubau

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy trabajando en un nuevo cómic infantil gracias a haber sido seleccionada para una de las cuarenta ayudas del Ministerio de Cultura destinadas a la creación de cómic. Se trata de un proyecto protagonizado por Lalu, una niña hija única a la que le encanta serlo. La rutina que tanto le hace feliz es puesta en peligro cuando descubre que pronto tendrá una hermanita. Después de maldecir al universo y desahogarse con su circuito de canicas, es trasladada a través de su armario, a una realidad alternativa en la que siempre ha tenido una hermana gemela. Todos sus miedos toman forma en una niña igual que ella, una tal Lula. La vida de Lalu se convierte, según ella, en un infierno, mientras que Lula no entiende por qué su hermana de repente la odia tanto si siempre se han llevado bien. Antes de que termine la semana, Lula tendrá que convencer a Lalu de las ventajas de tenerla como hermana, si no lo consigue, la tradición de ir juntas en el autocar por las colonias de fin de curso se romperá por primera vez. Esta historia saldrá en un año aproximadamente, el nombre del proyecto es «Lalu & Lula».

Continue Reading

Álbum Ilustrado

Ina Hristova ilustra ‘Haikus para detener un tren’

Published

on

Ina Hristova

Haikus para detener un tren’ es un viaje poético que cuenta la historia de una guerra desde los ojos de un niño. Cada haiku revela un instante: un estallido, el sinsentido, la pérdida y el miedo, la esperanza y, finalmente, el resurgir de la vida. El libro avanza como una travesía poética con un lenguaje mínimo y delicado, convirtiendo la devastación en poesía y el dolor en un canto a la resiliencia. Una obra para detenerse, mirar y recordar que, incluso después de la guerra, la vida siempre encuentra cómo volver a florecer. Un trabajo de Fran Pintadera e Ina Hristova que edita Libre Albedrío, y sobre el que hablamos más en profundidad con Ina. 

Ina Hristova

¿Dónde está el embrión de este libro? “Creo que todo nace de una necesidad interna de entender el dolor que provoca la guerra, entender la fuerza que te arrebata todo. Y encontrar una semilla de fe que te sostenga con lo que queda y con estos restos reconstruir como un acto de resiliencia y esperanza -asegura Ina Hristova-. Recibí la invitación de Gema Sirvent de Libre Albedrío en un momento de mucho dolor y tristeza por lo que está atravesando el mundo, me atraviesa la incertidumbre”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Encontrarán una historia que se repite en distintas latitudes, en distintas generaciones. Es un viaje poético que cuenta la historia de una guerra desde los ojos de un niño”.

Ina Hristova
Ina Hristova
Ina Hristova

¿Qué te parecieron los textos de Fran la primera vez que los leíste? “Al leer sus haikus sentí un nudo en la garganta, con sus palabras suaves y aterciopeladas nos adentra en la paz de la vida cotidiana de una infancia y luego nos impacta con el estallido, rugidos, plomo, gritos, el vacío y el llanto -continúa Ina Hristova-. Fran Pintadera sabe que juega con el contraste de sentimientos de alta intensidad y creo que la maestría en su texto está ligada al ritmo minimalista del haiku. Sentí inmediatamente su fuerza y comencé a imaginar”.

¿Qué supone el reconocimiento que ha tenido el libro? “El libro fue reconocido con el IX Premio Muestra de libro infantil y juvenil de la comunidad de Madrid y esto nos alegra mucho porque significa que llegará a más bibliotecas y a más lectores. Es difícil percibir desde la distancia estos reconocimientos, pero siempre es bueno saber que un libro toma sus propios caminos y llega a lugares inesperados”.

Ina Hristova

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Sabemos de antemano que un libro de poemas no suele ilustrarse de manera narrativa, suele necesitar espacio, aire para que la imagen conecte con el texto. Desde un comienzo supimos que nuestra intención sería diferente. En un primer etapa comencé el trabajo en un guión gráfico, lo presenté a Gema Sirvent y hablamos sobre sus posibilidades y efectos narrativos”, afirma Ina Hristova.

“Desde allí propuse un juego con la simbología codificada en los poemas. Tenía la idea de la sombra como presencia, en este primer etapa imaginaba algo más gráfico para el álbum: dibujaba con lápiz de grafito, con tintas. Hasta que sentí que las palabras de Fran cargaban una simbología del color y una atmósfera muy notoria”.

Ina Hristova
Ina Hristova
Ina Hristova

¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “Tuve mucha claridad desde un principio de cómo quería desarrollar la narrativa interna del libro. A pesar de que es un libro con poemas breves se sostiene una unidad visual y narrativa, los poemas conectan entre sí y crean una imagen más completa. Aprendí a trabajar de manera directa sobre el papel, la imagen necesitaba ser espontánea. Así iba haciendo tres o cuatro versiones de cada imagen y luego decidía cuál tenía la fuerza suficiente para entrar en la maqueta”, nos cuenta Ina Hristova.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Para mí es muy importante que cada libro sea diferente y que me enseñe a buscar matices, distintos lenguajes y comunicar de mejor manera. Lo que me enseñó este proyecto fue abordar la narrativa desde otro tipo de conexiones entre las imágenes. Quería dibujar una infancia que pueda sentirse universal, sin la necesidad de mostrar el personaje principal, quería construir un personaje que pueda ser cambiante. Para mí era importante que se pueda construir la idea de la comunidad, de una familia más universal. Estoy dibujando instantes, momentos de la vida para poder captar esta contemplación, asombro y conexión con la vida que tiene el haiku”.

Ina Hristova
Ina Hristova
Ina Hristova

“El libro comienza con un personaje que está trepando un árbol: árbol que luego se convierte en un lugar emblemático. Desde allí el personaje comienza a contar su historia. Se despliega su sombra sobre la casa, se asoma por la ventana (otro elemento clave en las ilustraciones). Convive con sus hermanos y su madre en la cotidianidad y parece que nada acecha su paz. Una de las imágenes que rompe este esquema es la bandada de aves que ve a lo lejos como presagio de algo que se acerca. Jugué y experimenté mucho con esta imagen, ya que quería lograr impacto. En esta imagen descubrí el poder de la tinta permanente sobre la cera de óleo y a partir de allí tuve más claridad de cómo iba a abordar el libro a nivel técnico y simbólico a través de los materiales”.

“Era importante reflejar el paso del tiempo para poder cicatrizar la herida, para poder reconstruir la esperanza. Juego con la metáfora del tren transformado en una bestia que engulla el pueblo y arrasa con todo y deja una huella en todo lo que toca. Es una huella física de tinta que se superpone sobre el óleo, el color repela la maldad y aun así logra quedarse sobre el papel un rastro… Para mí fue importante usar los materiales y su gestualidad natural.”

Ina Hristova
Ina Hristova
Ina Hristova
Ina Hristova

Con qué técnicas trabajaste? “Nunca había hecho un libro con ceras al óleo -confiesa Ina Hristova-. Es una imagen que se crea con muchas capas, iba usando el material y diluyendo los colores con aceite de linaza para construir texturas y matices. De allí algunas de las pinceladas que marcan el libro. Todo supone un experimento, no sabía si la tinta iba a funcionar encima del óleo. Es un libro que dependía de mucha gestualidad y libertad en el trazo de la tinta y las ceras de óleo. Buscaba crear algo de contraste en el libro, quería conseguir una atmósfera aterciopelada y contrastarlo con la tinta negra permanente. También experimenté con el lettering del título y los capítulos porque sentía que tenía que responder a la estética del libro. Fue muy bonito que la editora respetara esta decisión creativa”.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Intenté construir una narrativa abierta a partir de los poemas y usé el concepto de la transformación con los símbolos que se repiten y se encuentran entre sí: las nubes se transforman desde las primeras páginas, los pájaros se convierten en bombas, la flor de bugambilia se transforma en pájaro, la flor en alimento, la piedra en huevo, el huevo en pérdida, El cristal roto se transforma en pájaro, el poema en pájaro. La imagen de la ventana es una entrada en el interior de una infancia rota por la guerra. Es una imagen que me detonó una fotografía de Sebastiao Salgado. Tuve muchas otras referencias como por ejemplo los grabados de Katte Kollwitz, que para mí siempre fueron una referencia del dolor, la guerra y la maternidad”.

Ina Hristova

¿Con qué haiku te quedas? “Me quedo con una frase de Fran Pintadera que da cuerpo a mi sentir en el mundo ahora: No hay guerra que suceda lejos. No hay llanto que me resulte ajeno”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy terminando un proyecto personal sobre la creación, la maternidad, la crianza y el juego que he ido escribiendo en los últimos tres años. Sigo escribiendo historias que esperan su turno a ser dibujadas. También estoy ilustrando una novela de Héctor Gómez Navarro, un autor muy querido que marcó mi comienzos como ilustradora. Es bonito volver a conectar con su escritura diez años después de conocernos”.

Continue Reading

Álbum Ilustrado

Iacopo Bruno y Francesca Leoneschi dan forma a ‘Inseparables’

Published

on

Iacopo Bruno

Bajo las aguas, dos seres aparentemente lejanos comparten un mismo dolor. Ichi, un pulpo tallador de palabras, busca salvar a su padre. Lucy, inmóvil entre los restos de un barco hundido, se deja mecer por la corriente. Esta narración ilustrada entrelaza sus destinos en una historia profunda, poética y visualmente deslumbrante sobre la pérdida, la esperanza y los lazos invisibles que nos unen. Edelvives edita ‘Inseparables’, un trabajo de Francesca Leoneschi e Iacopo Bruno. Con éste último charlamos un poco más en profundidad sobre su trabajo en este libro.

Iacopo Bruno

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Inseparables nació un día de verano entre las olas de las Cinque Terre a bordo de nuestro gozzo (un barco de pesca tradicional) Alina, mientras buscábamos el personaje para una historia de tintes gótico-victorianos. En ese preciso momento nació Ichi, el pequeño pulpo de la familia Real. Cuando nos dimos cuenta de que nuestra historia podía transcurrir bajo el nivel del mar, se nos abrió todo un mundo lleno de sepias que tiñen el mar de negro y de mantas que ocultan la luz del sol en señal de luto por la muerte del padre de Ichi, el Príncipe Consorte”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un inusual mundo marino donde se fortalece el vínculo y la amistad interespecie entre Ichi y Lucy, la niña que vive en el Abismo entre los tablones del naufragio del Golden Mary en busca de su corazón”, nos cuenta Iacopo Bruno.

Iacopo Bruno

¿Cómo fue el proceso de construcción de esta la historia? “Inseparables lo escribimos a cuatro manos pero, dado queFrancesca Leoneschi y yo estamos acostumbrados por trabajo a dialogar a través de imágenes, primero lo imaginamos visualmente de forma muy detallada. Después, bastó con sentarse y escribirlo de un tirón, pasándonos el texto el uno al otro para recortar, corregir o añadir”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿Cómo nacen estos personajes? “Francesca y yo siempre investigamos mucho, lo cual nos sirve para visualizar las escenas y los personajes, como te decía -continúa Iacopo Bruno-. Luego empezamos a contarnos la historia el uno al otro durante los largos viajes en coche cuando nos desplazamos de un lugar a otro. En cuanto la historia empezó a tomar forma, comencé a plasmar los pensamientos sobre el papel. Normalmente, cuando empiezo un libro, le dedico un cuaderno entero bastante grande, y para ‘Inseparables’ también llené un cuaderno de bocetos. El posfacio del libro reúne una selección de estos bocetos para que el lector pueda entrar entre bastidores en un proyecto como este”.

Iacopo Bruno

Iacopo Bruno

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Diría que el reto consistió en fusionar el mundo marino con la época victoriana y hacer que resultara fascinante y creíble, pero sobre todo el esfuerzo se centró en intentar captar de forma sincera las emociones que caracterizan la historia. La novedad con ‘Inseparables’ es que durante treinta años he ilustrado libros para otros autores; esta vez, las ilustraciones eran para un libro totalmente nuestro. Fue un reto muy exigente porque Francesca y yo somos unos clientes decididamente exigentes”.

Iacopo Bruno

Iacopo Bruno

¿Con qué técnicas trabajaste? “Te agradezco mucho esta pregunta porque tengo un interés especial en recalcar que todas las ilustraciones de ‘Inseparables’ están realizadas de forma tradicional, es decir, son todo láminas originales pintadas con acuarela sobre papel. Durante años coloreé mis láminas de forma digital, pero desde hace unos seis años prefiero las técnicas tradicionales, analógicas por así decirlo. Trabajo al óleo, con tintas de colores, lápices e incluso con acuarela, como en el caso de Inseparables. Las técnicas tradicionales me ayudan a concentrarme y a sumergirme en el trabajo, y me dejan láminas originales en lugar de archivos guardados en discos duros que probablemente ya ni siquiera pueda abrir. El papel tiene otro encanto y una durabilidad excelente”, asegura Iacopo Bruno.

Iacopo Bruno

Iacopo Bruno

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Como te decía, primero investigo, luego intento visualizar mentalmente, después paso las ideas a un cuaderno grande y solo entonces me sumerjo en la lámina definitiva. Hago los dibujos a lápiz sobre un papel de altísima calidad que me permite, a pesar de los borrones, obtener un dibujo final muy limpio. Para ‘Inseparables’, transferí el dibujo a un papel para acuarela utilizando un escáner y una impresora de excelente calidad. En ese momento coloreo y la lámina ya está lista”.

Iacopo Bruno

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, siempre estoy trabajando en nuevos proyectos. Actualmente, el trabajo más exigente es un libro ilustrado para una editorial francesa del que todavía no puedo contar mucho, salvo que serán 40 ilustraciones a color dibujadas con plumilla y coloreadas con tintas; y una novela ilustrada para una editorial estadounidense, que también es confidencial por ahora. Sin embargo, el trabajo que está llenando mi nuevo cuaderno es nuestro próximo libro, basado en un relato original de Francesca Leoneschi. ¡Esta vez estaremos en tierra firme, pero siempre rodeados por un mar tempestuoso!”

Continue Reading

Tendencia

2024 © Un Periodista en el Bolsillo | Las ilustraciones pertenecen a cada uno de sus autores