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Entrevistas

Puerta y Odriozola: Sentimientos encontrados

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Cuando sentimos algo, no necesariamente identificamos qué sentimos. Es más, muchas veces ni siquiera somos capaces de distinguir un sentimiento de otro, calificamos erróneamente aquello que nos pasa o lo que consideramos que le sucede a otra persona. Una interpretación errónea seguramente conllevará una respuesta equivocada. Por eso, en este libro nos hemos planteado hacer una reflexión ilustrada que lleve al lector a pensar sobre lo que se siente, mientras juega y se relaciona con los, al menos, siete personajes del libro. Para eso, nos basamos en textos filosóficos clásicos y narramos a través de imágenes el acontecer diario de una familia. Son las palabras de la nueva editorial Ediciones Modernas El Embudo para presentarnos ‘Sentimientos encontrados’, un proyecto de Elena Odriozola y Gustavo Puerta Leisse. Con ellos y con Marta Ansón, parte de la nueva editorial, hemos charlado sobre este libro.

¿Cómo surge la idea de lleva a cabo un proyecto como este? Gustavo: «Déjame que me retrotraiga a la prehistoria. Recuerdo el primer libro que vi de Elena Odriozola. ‘Como un botón‘, se titulaba. Lo leí en Caracas, en el Banco del libro. Creo que sería en 1999. Me fascinó. Se trata de una colección de magníficos haikus de Juan Kruz Igerabide. Odriozola e Igerabide entonces para mí eran apellidos impronunciables y yo, que tan malo soy para los nombres, los aprendí al instante. Tres años después mientras visitaba Madrid, entré en la librería La Mar de Letras y lo compré. Si alguien me hubiese dicho en aquel entonces que un día yo escribiría un libro para niños, que lo ilustraría Elena, que lo traduciría al euskera Juan Kruz y que, además, lo sacaríamos en una editorial que crearíamos Elena, yo y Marta (la librera que me vendió el libro y que hoy, además de socia, es mi esposa y madre de mi hija), claramente le hubiese dicho a esa persona que deliraba. Sin embargo, viéndolo en retrospectiva, advierto que ya en aquel momento se estaban fraguando las bases de lo que veinte años después sería este libro y esta editorial: me sentía descontento con el academicismo de la filosofía y estaba convencido de que era necesario llegar al público general, me interesaba mucho la literatura infantil y veía enormes posibilidades creativas que no se estaban tomando lo suficientemente en serio y sentía una verdadera admiración por aquellos ilustradores capaces de expresar una forma de ver e interpretar el mundo personal. Seguro que Elena puede contar mejor que yo (o al menos de forma más precisa) el origen de ‘Sentimientos encontrados‘. Pero ahora que me lo preguntas, me vino el recuerdo de aquel remoto momento en el que descubrí el trabajo de la Odriozola».

Elena: «Creo que es imposible contarlo mejor, es tan emocionante. Pero siendo más precisa, este proyecto empezó después de hacer un ejercicio para un taller impartido por Gustavo y Javier Zabala en San Sebastián, allá por el año 2009. Una de las actividades consistía en contar una historia en forma de auca. El auca es un género de la estampa popular que consiste en una serie de viñetas agrupadas de cuatro en cuatro, acompañadas la más de las veces con unos pareados, que aborda temas muy variados: el mundo al revés, la vida del niño bueno y el niño malo, vidas de santos, la narración de episodios históricos… Yo hice una casa. En realidad, me apunté al taller por estar con Javier y Gustavo, sin ánimo de hacer gran cosa. Pero unos días antes, hablando con Gustavo, me dijo: «¿Y si haces una casa?». Le hice caso, y aunque por supuesto no acabé el ejercicio, Gustavo me animó a terminarlo. Lo hice y esta ilustración fue el inicio de ‘Sentimientos encontrados‘».

Contadnos un poco qué van a encontrar los lectores en las páginas de Sentimientos encontrados. Gustavo: «Una casa y una llave. Un espiral. Dos franjas separadas entre sí: una grande de ilustración y una pequeña de texto. Siete personajes humanos, un espíritu, dos pajaritos, un perro, un ratón y un periscopio que se interrelacionan entre sí. Una portada y dieciséis páginas ilustradas con dieciséis viñetas, lo que da un total de doscientos setenta y dos recuadros ilustrados. Cuarenta y cinco sentimientos que el lector puede relacionar con esas viñetas (lo que en términos estrictamente matemáticos posibilita doce mil doscientas cuarenta posibles combinaciones posibles entre cada ilustración y cada sentimiento). Y, sobre todo una propuesta, que el libro le sirva al lector para proyectar, identificar y reflexionar sobre aquello que siente».

Marta: «El libro nos invita a asomarnos a las ventanas de una casa donde habita una familia y en la que están sucediendo muchas cosas. Resulta fácil intuir que en el ir y venir de los personajes se esconden muchos sentimientos encontrados. Identificarlos es el juego que se propone, pero lo que el lector NO encontrará son instrucciones claras de cómo jugar, ni soluciones correctas a las preguntas que irremediablemente surgen. Al pie de las ilustraciones, hay pequeñas reflexiones acerca de distintos sentimientos cotidianos, reconocibles por todos, mayores y pequeños. Son textos que, aunque pueden usarse como guía, son abiertos. Sugieren e invitan a la reflexión, sin cerrar significados ni resolver el enigma». 

Es sin duda un proyecto rompedor, desde la encuadernación, a la disposición, estructura, juego… ¿qué papel juegan todos estos elementos en el proyecto? Elena: «Es un libro que tiene muchas lecturas posibles. Es un libro dividido en dos franjas que se pueden pasar por separado. Por un lado, está la franja de la ilustración: Aquí vemos una casa compuesta por 16 viñetas. Por otro, la franja inferior, donde aparece el texto y que corresponden a los sentimientos. El libro se puede abordar desde la forma más simple, que sería leer el texto por un lado o, simplemente, mirar las ilustraciones. Otra opción, escoger un sentimiento (alegría o vergüenza, por ejemplo) y buscar la ilustración que cada quien considere que le corresponde. O al revés, primero mirar una ilustración y después asignarle el sentimiento. O… la modalidad de lectura que cada lector considere». 

«Precisamente el hecho de que fuera un juego requirió de una estructura concreta que nos costó bastante encontrar -continúa Elena-. Tuvimos que hacer bastantes pruebas hasta dar con ella. Y una vez que estaba clara la disposición de todos los elementos, no fue fácil encontrar la encuadernación adecuada. Estaba bastante claro que necesitábamos unir las páginas con una espiral, ya que la ilustración y el texto debían ir por separado. Al principio, yo me resistí un poco. Me empeñaba en que fuera cosido. Pero vimos que no teníamos otra elección. Una vez decidido, había que encontrar la forma de tapar la espiral para crear un lomo… Creo que lo conseguimos. Estoy muy contenta con el resultado».

Sentimientos encontrados

Habladnos un poco de las ilustraciones para este libro. ¿Qué diríais que tienen de característico? Marta: Al empezar a pasar las páginas de ‘Sentimientos encontrados‘, la precisión técnica de Elena y la asombrosa minuciosidad de cada una de las viñetas le hacen a uno maravillarse. Sin embargo, esa no es la única razón por la que texto e ilustraciones alcanzan en este libro una simbiosis casi perfecta. Están sucediendo muchas cosas: no solo en el bullicio aparente y en la infinidad de situaciones que ha ilustrado Elena, sino también en los mundos internos de los personajes. Es allí, precisamente, en lo que las ilustraciones no nos dejan ver pero sí intuir, donde residen los sentimientos encontrados de los que se habla en el texto. En esta ocasión especialmente, la riqueza de las ilustraciones de Elena está en su capacidad asombrosa de sugerir, de inquietar. Por eso la minuciosidad está aquí más que justificada, no es una mera exhibición de un indiscutible virtuosismo técnico. La infinidad de detalles se pone al servicio del lector, se le invita a divagar durante horas acerca de lo que está pasando. Y así podremos volver muchas veces a la misma escena, porque siempre encontraremos algo nuevo, llegaremos a nuevas conclusiones que seguirán estando abiertas a nuevas visitas, nuevas miradas y nuevas interpretaciones».

Gustavo: «Solo me gustaría añadir una cosa. Si hay algo que para mí caracteriza este trabajo de Elena es la relación entre la parte y el todo. Cada viñeta funciona por sí misma y, al mismo tiempo, como parte de una página, como parte de una secuencia, como parte de una relación evidente o no con el texto. Elena emplea diferentes tipos de lápices, se vale de los matices que le brindan los distintos tipos de dureza del grafito y del blanco de la página para construir una red de acontecimientos, situaciones y estados de ánimo. Como lectores somos capaces de ver aquello que los personajes no pueden ver y, al mismo tiempo, en ellos siempre hay una zona opaca, algo que permanece oculto a nuestra mirada. Aquello que más admiro de este trabajo, es la capacidad de Elena de infundir vida a la casa y a sus habitantes, valiéndose únicamente de la claridad u oscuridad del grafito». 

¿Con qué técnicas están hechas las ilustraciones de Sentimientos encontrados? Elena: «Todas las ilustraciones están hechas a lápiz. Siempre uso portaminas, y en este caso he utilizado minas de distinta dureza (HB y B) y grosor (0.3, 0.5, 0.9). Es un trabajo que he realizado a lo largo de 9 años. Aunque no siempre estaba trabajando en este proyecto. Le dedicaba, por ejemplo, un mes entero al libro y luego lo tenía que aparcar para hacer otras cosas. Muchas veces me sucedía que, cuando volvía a retomarlo, habían pasado algunos meses y no recordaba qué mina había utilizado para determinados elementos que se repiten a lo largo de las páginas. Es algo que nunca se me ocurrió que pudiera pasar. Lo malo es que, aunque han habido varias de estas pausas, yo no escarmenté y seguía sin apuntar. Así que el problema volvía a surgir. Todavía no he escarmentado». 

De las palabras-conceptos que se abordan en el libro, ¿con cuál os quedáis cada uno? ¿Qué elegís? Marta: «A mí me gusta melancolía, porque es un sentimiento ambiguo, nada plano, nos sentimos tristes, pero a la vez disfrutamos. Es un sentimiento contradictorio y rico en matices».

Sentimientos encontrados

Elena: «Me quedo en la misma página que Marta y elijo Nostalgia».

Gustavo: «En este momento, la pena. También el alivio. Mi padre murió hace unos días. Los matices que diferencian dolor, sufrimiento, desdicha y pena, me ayudan para distinguir lo que yo siento, lo que sienten quienes están a mi alrededor (mi hermana, mi hija o mis tíos, por ejemplo) y a lo que tuvo que enfrentarse mi padre durante el transcurso de su enfermedad y el saber que su muerte era algo inminente. Mis sentimientos al respecto son encontrados: siento la tristeza intrínseca a la pena junto a la alegría inherente al alivio. En cambio, nunca me sentí enfadado y ya he dejado de sentirme ansioso. Es una situación anímicamente compleja y pasar por ella me reitera la necesidad y el valor de la palabra para elaborar lo que sentimos y cómo nos sentimos con ello».

¿Por qué nace Ediciones Modernas del Embudo? Marta: «La capacidad de crear cosas de Gustavo y Elena, trabajando a cuatro manos, empezaba a invadir todos los rincones de las casas de ambos y casi por necesidad nace la editorial, como un espacio de contención a esa creatividad desbordante. Más allá de ese primer impulso, Ediciones Modernas el Embudo surge para dar cabida a proyectos que corren el riesgo de perderse entre las demandas comerciales y las estrecheces de todo tipo que sufre la literatura infantil en los tiempos que corren. Proponemos libros divertidos, que retan al lector, con sentido, en los que damos una gran importancia a la calidad de los contenidos y de las formas. Sabemos de dónde partimos, pero aún no sabemos a qué puertos nos llevará esta aventura que, como sus libros, nace y se ha constituido como un espacio abierto, de experimentación».

¿En qué trabajáis ahora? Gustavo: «Poco antes de que le diagnosticaran el cáncer a mi padre, había comenzado a leer libros sobre la muerte. Me han interesado mucho las ars morendi, esas guías para «la buena muerte» que aparecieron al final de la Edad Media y que se consolidaron durante el Renacimiento y el Siglo de Oro. También me resulta fascinante toda la iconografía mortuoria: desde las danzas macabras a los emblemas, desde las alegorías sobre las vanitas al humor de las catrinas. Pues bien, estoy escribiendo un libro sobre la muerte para niños y quiero plantearle a Elena el desafío de apropiarse de todo ese imaginario. Me gusta escribir sobre aquello que no sé, aquello que me inquieta, los problemas que me implican tanto en lo afectivo como en lo intelectual. Y, en este momento, hay un problema que no deja de rondarme: cómo una persona que no es religiosa ha de enfrentar la muerte y cómo puede o no responder a las preguntas, miedos e inquietudes que le formulan los niños».

Elena: «Yo estoy rematando el primer libro de la colección ¿Te suena?, dedicada a las retahílas y tradición oral. Nos estrenamos con una versión ilustrada de la canción ‘Yo tengo un moco‘. La verdad es que puedo valerme del título de nuestro primer libro para describir lo que me provoca publicar este título: tengo Sentimientos encontrados. O, quizá, lo podríamos dejar en que me da un poco de vergüenza. A mí nunca se me habría ocurrido ilustrar esta canción. Cuando Gustavo me lo propuso, al principio pensé que estaba bromeando. Luego dudé entre si era una burrada o una genialidad. Al final me entusiasmé y no le di más vueltas, pensé que tenía que hacerlo. Pero este verano, mientras la estaba dibujando, mi hermana lo vio y me dijo: «Qué vergüenza, ¿pero vais a publicar eso? ¿Y tendré que decir que lo ha hecho mi hermana? ¡Qué vergüenza!». Y otra vez se apoderó de mí ese pudor que, por una vez, no sé dónde había dejado. La verdad es que me da un poco de apuro, y lo que más me cuesta es que vaya solo mi nombre en la portada, pero… ha quedado muy muy divertido».

«También estoy dándole vueltas a la segunda entrega de la colección para pre-lectores ‘Que ya sé‘, del que ya hemos publicado un primer título: ‘Ya sé vestirme sola‘. Con este libro me costó lo suyo hasta dar con cómo lo tenía que hacer. Creo que para mí es más difícil crear libros para pre-lectores que otro tipo de álbumes. Igual, esto se debe a que cuando me dirijo a niños muy pequeños tengo que considerar aspectos que normalmente no tengo en cuenta cuando hago libros destinados a otras edades, como la simplificación del texto y del manejo de la elipsis o la necesidad de reiteraciones. Otra dificultad con la que me topé fue la niña protagonista. A mí me parecía una niña pequeña, pero otras personas la veían con más edad».

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Álbum Ilustrado

Linda Bondestam nos presenta al robot ‘Vengavá’

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Linda Bondestam


Vengavá’ es un robot alegre, incansable y siempre dispuesto a echar una mano. Trabaja sin parar y con entusiasmo en todo lo que le encargan, pero el mundo que lo rodea cambia constantemente: nuevas máquinas, nuevos trabajos, nuevas exigencias. Programado para responder a cualquier demanda, Vengavá avanza al mismo ritmo que el mundo que lo rodea, dando siempre lo máximo de sí, aunque nunca parezca suficiente. Hasta que, casi sin darse cuenta, se ve arrastrado a un escenario que no encaja en absoluto con aquello para lo que fue creado. Con estas palabras, la editorial Takatuka, que edita el libro en España, nos presenta esta trepidante historia futurista con un final inesperado, impactante y también esperanzador. Un trabajo de Linda Bondestam, con la que hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este libro.

Linda Bondestam

¿Cómo nació este proyecto? ”Tuve la idea de usar un robot como protagonista en una noche oscura y nevada en Helsinki. En Finlandia, tenemos robots de reparto que llevan comida a domicilio. Vi uno atascado en la nieve, pidiendo ayuda a gritos. Logré liberarlo y continuó su camino como si nada hubiera pasado, sin siquiera dar las gracias. De alguna manera me sentí un poco ofendida, pero aun así me quedé fascinada. Empecé a observar cómo la gente interactuaba con los robots y me pareció entrañable cómo los trataban como si fueran niños pequeños o mascotas, hablándoles siempre con voz suave”.

Linda Bondestam

¿Qué encontramos en este libro? ”Nos encontramos con un pequeño robot, muy simpático y creado por el hombre, cuya principal tarea es ayudar a los humanos. Siempre quiere complacernos, sea cual sea el trabajo, pero a menudo falla y lo despiden, obligándolo a buscar otro empleo. A través de las numerosas tareas que realiza, llega a conocer mejor a los seres humanos. El libro trata en gran medida sobre la sensación de insuficiencia en el mundo actual. Hemos optimizado la sociedad y, al hacerlo, nos resulta cada vez más difícil seguir el ritmo vertiginoso”, nos cuenta Linda Bondestam.

”Al final, estalla la guerra y Vengavá debe unirse al esfuerzo bélico. A pesar de la oscuridad, el libro termina de forma esperanzadora: Vengavá logra crear una nueva vida y por todas partes brotan nuevas plantas”.

Linda Bondestam

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, quizás incluso los dibujos en un cuaderno… ”Me llevó mucho tiempo crear el personaje de Vengavá; quería que fuera perfecto. Inocente y extremadamente adorable, un poco infantil. Cuando escribo, no tengo un plan preestablecido al empezar a dibujar; todo el proceso es un poco como el de un detective: busco, fallo, busco de nuevo y, finalmente, encuentro una pista que me impulsa -continúa Linda Bondestam-. El elemento sorpresa es algo que me encanta, es lo que me llena de alegría. Tengo la gran suerte de contar con una editorial que me apoya y cree en mis ideas, incluso cuando no están del todo claras, y abordo temas que algunos considerarían inapropiados para niños, como la guerra, el cambio climático y el consumismo. Creo que no existen buenos libros infantiles exclusivos para niños; son para todos, y personas de diferentes edades los interpretarán de manera distinta, según sus experiencias vitales, pero todos pueden disfrutarlos. Creo que muchos ilustradores de libros simplemente no tendrían la oportunidad de trabajar de una manera tan creativa”.

Linda Bondestam

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. ”En este libro era importante que las imágenes tuvieran un toque espontáneo. Quiero que la gente vea que están dibujadas por un ser humano real. Dibujé todo a mano con acuarelas, gouache, lápices y tinta. Luego escaneo mis dibujos y sigo trabajando en ellos con Photoshop. Cada imagen es como un rompecabezas, compuesto por muchos dibujos pequeños que se pueden mover hasta encontrar su lugar perfecto. Me gusta Photoshop porque me permite mantener la creatividad hasta el final. Si una parte de la imagen no me convence, puedo redibujar solo esa parte sin tener que cambiarlo todo. Para mí, sigue siendo muy importante dibujar a mano sobre papel. En mi libro hago un comentario sobre la IA: Vengavá empieza a trabajar como ilustrador y los artistas se enfadan. Me parece triste que queramos ceder la creatividad a las máquinas; al fin y al cabo, es una de las cosas más bellas que hacemos los humanos. Quiero que la gente vea que mis dibujos son obra de un ser humano, y no algo frío y limpio producido por la IA”, afirma Linda Bondestam.

Linda Bondestam
Linda Bondestam

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? ”El proceso fue un poco como una montaña rusa. El libro se alargó mucho para ser un libro ilustrado; al principio, la editorial quería que lo acortara, pero a medida que avanzaba el trabajo, todos coincidimos en que debía ser largo. Hablé mucho de la historia con mis hijos; suelen ser mis críticos más duros. A veces, el proceso fue muy lúdico y creativo. Estuve varios meses en una pequeña isla de Finlandia y tuve tiempo de concentrarme en mi trabajo. Aun así, debo admitir que tengo una personalidad incurable con los plazos de entrega. Muchas de mis mejores ideas surgen cuando solo me quedan unos pocos días para terminar. Normalmente no tengo tiempo para dormir; trabajo como una máquina. En Vengavá, no se me ocurrió el final hasta unos días antes de la fecha límite, lo cual, por supuesto, fue muy estresante. Al mismo tiempo, creo que es la mejor parte del proceso: es extremadamente creativo y gratificante ver cómo cada pieza del rompecabezas encuentra su lugar”.

Linda Bondestam

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? ”Estoy a punto de empezar un libro sobre un extraterrestre nacido en una familia de humanos en la Tierra y otra familia de extraterrestres que tiene un bebé humano”.

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Cómic

Jaume Pallardó nos sumerge en ‘Martina y la isla’

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Jaume Pallardó

Martina trabaja en un hotel en el que pasa las temporadas atesorando minutos para desarrollar su verdadera vocación: escribir un cómic. La paz paradisiaca del lugar se verá alterada por una serie de situaciones límite que la obligarán a enfrentarse a su obra y a sí misma. Jaume Pallardó sumerge al lector en el azul de la isla y construye una historia metaliteraria sobre las dificultades del proceso creativo, el deseo de triunfar y la necesidad de seguir trabajando en la obra a pesar de todo. Con estas palabras nos presenta Salamandra Graphic ‘Martina y la isla’, un cómic sobre el que hablamos con su autor en las siguientes líneas.

Jaume Pallardó

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Martina y la isla nace tras aparcar un proyecto que fue rechazado por una editorial. Ese rechazo bloqueó mi capacidad para avanzar en esa otra propuesta. Al dar carpetazo a ese otro proyecto, rescaté notas y apuntes que tenía para otras historias y con eso fui construyendo la estructura del relato de Martina. Durante esa época viví la publicación de mi otro cómic “La muerte Rosa“ en Francia. Todas esas vivencias, éxitos y fracasos en el mundo editorial del cómic, se fueron trasladando de una manera o de otra al guión -nos cuenta Jaume Pallardó-. El propio proceso de creación de “Martina y la isla” alimentó las partes de la historia que hablan de cómo Martina está escribiendo la historia. El libro cuenta cómo Martina construye un relato de autoficción, que es exactamente lo que yo estaba haciendo. Me resultó muy divertido ese juego de historias dentro de las historias”.

“En un momento dado, me di cuenta que el tema que estaba tratando era el proceso creativo, la lucha que hay entre la pulsión creativa y las dificultades y resistencias que uno encuentra en el camino. Cuando tuve eso claro, muchos de los personajes y eventos que suceden están relacionados con ese tema”.

Jaume Pallardó

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “El libro sigue las aventuras de Martina y su amigo Jon por la isla. Martina es ilustradora y está dibujando un cómic. Los diferentes acontecimientos a los que se tendrán que enfrentar, afectarán al proceso de creación de la obra de Martina, y además, quedarán incorporados al relato, transformados por la imaginación de la autora”, afirma Jaume Pallardó.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Para la parte del guion investigué el tema de las catástrofes naturales vinculadas a riadas (aunque luego lo viví de cerca con la DANA, y lo incorporé en el libro). También investigué un poco sobre tribus indígenas. Sobre todo investigué en mis propios apuntes y notas, ya que el cómic es un collage de historias cortas antiguas que tenía guardadas en el fondo del cajón. No es un cómic que se apoye en la documentación, sobre todo me basé en mi propia experiencia exagerando los miedos y paranoias de un dibujante de cómic contemporáneo. Para la parte gráfica busqué algunos edificios, paisajes y algún otro referente de ayuda para el dibujo”.

Jaume Pallardó

¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “Sintetizar -confiesa Jaume Pallardó-. El primer borrador tenía más de 250 páginas. A mi todo me parece interesante, y al utilizar un off en primera persona como el de Martina, cualquier reflexión tenía cabida, pero tuve que controlarme y pensar en el ritmo del relato”.

“Para mi era muy importante que el lector atravesase la lectura sin dificultades, pero a la vez quería hablar de muchas cosas, y a través de Martina, poder llegar a generar una reflexión profunda sobre nuestra propia existencia y la relación que tenemos con el mundo que nos rodea. Encontrar el equilibrio entre una lectura accesible, y la ambición de hablar de muchas cosas ha sido el reto más importante del libro”.

Jaume Pallardó

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Mis ilustraciones o estilo de dibujo son bastante similares a lo que he hecho hasta ahora. Es el tipo de dibujo que me sale de manera natural, reflexiono mucho sobre qué contar y cómo contarlo, pero no tanto al estilo de dibujo. En comparación con “La muerte rosa”, mi otro cómic largo, “Martina y la isla” se diferencia principalmente en el uso de una voz en off en primera persona. En “La muerte rosa” me auto impuse no utilizar ningún tipo de off. Esta vez quería hacer todo lo contrario, desarrollar una propuesta que metiese al lector en la cabeza de un personaje, acompañar el discurrir de su mente a medida que van pasando los acontecimientos, conocer sus reflexiones, y observar que algunas son profundas y trascendentales, y otras, ridículas y absurdas”, afirma Jaume Pallardó.

“También he trabajado más el color, estuve valorando varias opciones de uso de color hasta la versión definitiva, mientras que “La muerte rosa” siempre se pensó en tonalidades grises (aunque en la edición francesa lo pintamos de rosa). Finalmente me decanté por diferentes tonos de azul para mostrar los diferentes niveles narrativos”.

Jaume Pallardó

¿Con qué técnicas trabajaste? “El cómic es digital en toda la parte de Martina y también en la de María, aunque en esta utilizo un pincel diferente y tramas para colorear. La parte de Eric y Chispas es la única que no es digital, está hecha con aguadas de tinta. Trabajo digitalmente con el programa Clip Studio. Además de apoyarme en el color, quise utilizar diferentes técnicas para representar los diferentes niveles narrativos de la historia”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Mi proceso de trabajo es el siguiente: Primero imagino la historia y la escribo en formato escaleta. De ahí emergen los giros más importantes de la historia y un posible final. Esa escaleta nunca está cerrada y es sensible de cambiar en función de la escritura de las páginas. Pero es la guía principal de la historia. En un momento dado, me lanzo a escribir las primeras escenas. Escribo el guión en texto, pero voy dibujando en una libreta A5 cómo irían diseñadas las viñetas, es un dibujo a lápiz muy tosco. Yo lo llamo borrador, creo que algunos autores lo llaman lay-out o storyboard. A veces escribo toda una escena en texto y luego la dibujo o si es una escena con mucha acción, lo hago al revés. Muchas veces, el dibujo de las viñetas dicta un ritmo que no puedes ver con la escritura sin dibujo, por eso me gusta hacer las dos cosas a la vez”, nos relata Jaume Pallardó.

“Este proceso se prolonga hasta terminar el libro. Este storyboard se puede leer, así que lo repaso y hago los cambios pertinentes. Luego, escaneo el lay-out y lo paso al programa, ahí es cuando pico los textos en las páginas. Es un proceso que me sirve de relectura definitiva. De toda esta fase sale una especie de lay-out mucho más legible, un sucio del cómic final. En esta fase también hago diseños definitivos de los personajes, que ya he estado investigando en la fase anterior. Cuando esta fase está cerrada, paso a limpio las páginas”.

Jaume Pallardó

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora estoy trabajando en una historia corta para Dan´s Club número 2. Un fanzine colaborativo que hemos creado un grupo de dibujantes amigos: César Sebastián, Pau Valls, Esteban Hernández, Nadar y un servidor. También tengo un par de proyectos en fase de escritura, uno está más desarrollado que el otro. Todavía no sé con cual de los dos me comprometeré, seguramente me decida este verano, cuando las historias estén un poco más maduras”.

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Álbum Ilustrado

Ernesto Navarro pone a ‘Los músicos de Bremen’ sobre el escenario

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Ernesto Navarro

Los hermanos Grimm publicaron Los músicos de Bremen en 1819. En el relato original, un burro, un perro, un gato y un gallo —ya incapaces de realizar sus tareas domésticas— emprenden un viaje a Bremen con la intención de convertirse en músicos. Este texto es una adaptación teatral del clásico de la literatura infantil, pero lo verdaderamente extraordinario de este libro, editado por Pintacoda Ediciones, reside en sus ilustraciones: un relato paralelo que muestra una divertida función de teatro protagonizada por un grupo de niños simpáticos y llenos de encanto. Un trabajo de Ernesto Navarro, con el que hemos charlado un poquito más en torno a su trabajo en este proyecto.

Ernesto Navarro

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Un día se me ocurrió hacer un proyecto combinando un texto teatral y una función de teatro infantil. La idea era que el texto fuera neutro y universal, y que fueran las imágenes las que trasladasen al lector la puesta en escena particular de un festival de teatro. Es decir, que en las imágenes acontecieran cosas no incluidas en el texto: una introducción musical, el comportamiento de los niños-actores, un olvido de guion, el sonido de un móvil…” 

“Después fue cuando tuve que elegir el texto para hacer la adaptación, en esta búsqueda recurrí a los clásicos. Hice una lista de fábulas, cuentos de hadas y cuentos tradicionales. Al final, me decanté por adaptar Los músicos de Bremen porque me siento muy vinculado a esa historia desde la niñez y porque me fascinaba la idea de disfrazar a los niños de animales”, nos cuenta Ernesto Navarro.

Ernesto Navarro
Ernesto Navarro

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Una historia muy divertida con dos relatos paralelos. Por un lado, una adaptación teatral del cuento recogido por los hermanos Grimm y por otro todo lo que ocurre encima del escenario. Es una experiencia familiar: el lector adulto lee el texto y el prelector expande la lectura con todo lo que ocurre en las imágenes”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Es un proceso muy laborioso. Adapté el guión a un formato teatral y, simultáneamente, realicé multitud de bocetos de diseño de personajes. De cada uno de éstos dibujé una hoja de personajes casi al estilo de una producción audiovisual. He llenado multitud de grandes páginas de apuntes y esbozos. Después realicé varios guiones gráficos para compaginar de manera adecuada texto e imagen. Como podréis comprobar la imagen releva al texto en numerosas ocasiones”, afirma Ernesto Navarro.

Ernesto Navarro
Ernesto Navarro

¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “No sabría decirte, yo disfruto mucho haciendo libros infantiles. En las etapas de ideación siempre hay más incertidumbre e inseguridad. Tomar decisiones para avanzar quizás sea lo más complicado”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que el diseño de personajes es lo más particular. Como he comentado anteriormente, disfrazar a niños de animales fue una de las motivaciones para desarrollar el relato de Los músicos de Bremen -continúa Ernesto Navarro-. Otra característica original del libro es la manera de enfocar la relación texto-imagen. Aunque la idea en apariencia es sencilla creo que el lector se sorprende al encontrar este formato en el relato”.

Ernesto Navarro

¿Con qué técnicas trabajaste? “El dibujo lo realizo con técnicas tradicionales: con lápices blandos. Realizo dibujos para las escenas y trabajo las texturas de manera independiente. El color lo aplico de manera digital”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Ha sido muy laborioso porque es un libro de ochenta páginas. Aunque el texto no es muy extenso si lo es la cantidad de imágenes. Me apetecía trabajar revisando un clásico de la literatura infantil y estoy muy satisfecho de la acogida que está teniendo por el público y la crítica”, confiesa Ernesto Navarro

Ernesto Navarro

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Pues tengo varias ideas en procesos de creatividad. Hago anotaciones, esquemas, bocetos, notas de voz… De momento estoy trabajando en paralelo con varias de ellas. Van creciendo y tomando forma poco a poco. Supongo que alguna de ellas tomará ventaja y se convertirá en un nuevo proyecto”.

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