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Entrevistas

‘¿Y si me come una ballena?’ de Rocío Bonilla

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Martín tiene una imaginación desbordante que a veces le juega malas pasadas. Se imagina que ocurrirán cosas catastróficas y, de lo mucho que se preocupa, tirita como un flan. ¿Y si explotan todos los globos en la fiesta? ¿Y si se pierde en la excursión con su clase? Pero entonces su madre decide darle la vuelta a sus miedos… ¿Y si lo mejor está por llegar? Así nos presenta la editorial Flamboyant este álbum ilustrado, ‘¿Y si me come una ballena?’, un trabajo de Susanna Isern y Rocío Bonilla, del que hemos charlado con ésta última. Con Rocío hemos compartido unos minutos y estas son algunas de las cosas que nos ha contado. 

¿Cómo surge este nuevo libro? Rocío Bonilla: “Todo parte del texto de Susanna. Yo desde hace unos años publico dos libros al año. En el primer semestre publico un libro mío como autora, en el que hago yo el texto y las imágenes, con Brumera-Algar, que es mi editorial madre. Y en el segundo semestre publico un libro como ilustradora. Y desde hace unos años empecé a trabajar con Flamboyant, y la primera entrevista que tuve con la editora de Flamboyant me dijo: “¿con quién quieres trabajar?” Dije: “Con Susanna Isern”. Entonces la llamó, mandó unos textos, y de esos textos surgió, por ejemplo, ‘El gran libro de los Superpoderes’ y ‘Esto no es una selva’. Y entonces yo creo que fue como amor mutuo, ya no a dos, sino a tres con la editora, y desde hace como tres años, los únicos textos que ilustro son los de Susanna”. 

Rocío Bonilla

“Yo trabajo con Susanna, porque a mí con Susanna me ocurre una cosa que es muy raro que te ocurra como ilustradora. Y es que yo la primera vez que leo su texto, me viene el libro a la cabeza. Y esto que parece normal, es muy raro, encontrar un texto que te inspire de esa forma. Me encantan las ideas que tiene, me encanta esa cabeza prodigiosa que tiene, y la forma tan inteligente que tiene de conducir y de verbalizar esas ideas tan intensas y tan profundas. Porque al final los temas son muy potentes. Pero hacerlo en una fachada de historia divertida para que los niños se lo pasen bien un rato. Sin embargo, ahí detrás tienes un montón de cosas sobre las que pensar, de las que ver… Entonces para mí esa es un poco la magia que tiene Susanna”. 

“Y es un criterio que yo comparto, porque yo intento hacer eso también cuando estoy con mis libros -continúa Rocío Bonilla-. No intento moralizar a nadie, decir a nadie lo que tiene que hacer, ni hablar de lo que es importante y lo que no. Simplemente explicar una historia divertida, entretenida, con mucho humor, para poder hablar de algún tema que para mí es importante”. 

¿Cómo es ese trabajo con Susanna a la hora de trabajar el libro? “A nivel de producción del libro, la verdad que es una maravilla trabajar con ella. Es una autora muy generosa. Es de esas personas que te lanza el texto y te dice haz lo que quieras con él. Mueve lo que quieras, cambia lo que quieras… Eso está muy bien, porque yo hago un primer volcado de imágenes que me sugiere, se lo vuelvo a pasar a ella, a ella le sugiere cosas nuevas, y así vamos haciendo crecer juntas el libro. Entonces para mí hay una gran diferencia entre ilustrar el texto de alguien, o hacer un libro a cuatro manos. Que para mí esto revierte absolutamente en el resultado final. Y eso es lo que ocurre cuando trabajamos con Susanna”. 

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Es una historia súper divertida, llena de fantasía sobre todo, yo creo -confiesa Rocío Bonilla-. En el momento en el que leí el texto pensé, es un texto que es un regalazo para cualquier ilustrador, porque cada página es un mundo, un universo, una historia, no tiene nada que ver con el anterior. Coger un texto así y decir, que se te puede ir la olla con cualquier ilustración, dibujar lo que tú quieras, lo que te apetece en ese momento, con los colores que quieras, y entonces lo que van a encontrar, cuando abran el libro, en primer lugar es eso, ¿no? A nivel plástico, es una bomba de plasticidad, de color, de fantasía… Pero luego encontrarán una historia muy divertida, muy disparatada, es de esas historias que va in crescendo, que la locura cada vez es mayor, y lo que encontrarán en segundo término, detrás, es un tema muy interesante a tratar, a reflexionar, y a pensar sobre él, no solo a nivel infantil, sino a nivel de adulto, el miedo a hacer, esa retención a hacer cosas por miedo a que pase algo”. 

“El otro día escuchaba a una psicóloga que decía que alrededor del 90% de nuestros pensamientos que anticipamos, son cosas que nunca nos van a pasar en la vida -cuenta Rocío Bonilla-. Es decir, estamos anticipando el 90% de nuestros pensamientos de futuro que nunca van a pasar, pero que ya nos están impactando a nivel emocional, y nos están provocando una serie de emociones y, habitualmente, no buenas. Entonces me parece un tema súper interesante, cómo hablar de este miedo. Y cómo su madre, la madre de Martín, que es el protagonista, le da la vuelta, porque parece que está evitando que le pasen cosas buenas al final, o malas, pero es que de las malas también aprendemos”.

¿Qué importancia tiene el humor en este trabajo y en el resto de tu producción? “Yo creo que es básico el humor. En mi bagaje lector, desde muy pequeña, siempre ha tenido un gran peso el cómic. Cómic de todo tipo, desde Conan el bárbaro, Asterix o Candy Candy. De lo más pimpi a lo más salvaje. Pero también Mortadelo y Filemón, Súper López, entonces a mí el cómic y la animación… Yo cuando estoy impartiendo algún curso, lo primero que le digo a mis alumnos es que se vean el Correcaminos. El Coyote es el mayor maestro que hay de la expresividad en el mundo. Moviendo una ceja. Es que te lo dice todo simplemente moviendo una ceja. Yo vengo de ahí. Entonces este mundo de la expresividad, y el humor que acompaña a todos estos medios, es lo que me ha nutrido a mí como autora. Y luego hay una observación -asegura Rocío Bonilla-, que es que con humor yo creo que puedes hablar de todo. Entonces yo creo que el humor es una gran puerta de comunicación con el mundo infantil, con todo el mundo. Pero en el caso del álbum ilustrado, creo que es una puerta tremenda de comunicación con los niños”.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones para este libro. “Este libro la ilustración la he trabajado de la misma forma que hago siempre. Papel, lápiz, acuarela, y luego el lápiz de color por encima. Sí que es verdad que en esta ilustración, como yo tenía tanta libertad para poder trabajar en los marcos espaciales y temporales que fueran, sí que me lo he planteado un poquito como el libro “La montaña de libros más alta del mundo”, que es un libro en el que sí tiene mucha importancia la narración, pero también la plasticidad de la ilustración».

Rocío Bonilla
‘La montaña de libros más alta del mundo’.

«Entonces he querido jugar muchísimo con los colores, mucho con las luces, con las sombras, y sobre todo plantearme retos. Lo fue la ilustración de los piratas, porque para mí trabajar las oscuridades con acuarela, técnicamente es súper complicado. Entonces este libro para mí, a nivel técnico, ha supuesto un gran reto. Me he planteado ir más allá a nivel cromático y a nivel de luz».

«Y luego, pues qué te voy a contar, yo tengo mis tics, como cualquier otro ilustrador, y bueno a mí me gusta mucho trabajar con la intertextualidad, vemos a Pinocho, vemos mis referencias como siempre a Star Wars…”.

Rocío Bonilla

“Al final los ilustradores dejamos en cada libro un trocito nuestro. Un trocito de lo que somos, de nuestro bagaje, y de nuestro momento personal en el momento en el que lo estamos ilustrando”, afirma Rocío Bonilla

Minimoni

¿Lo próximo que veremos de Rocío? “Ahora lo que estoy preparando es mi nuevo álbum que saldrá en febrero o marzo, y es una nueva historia de Minimoni, pero en un formato distinto, vertical, bastante grande, y en eso estamos trabajando. El tema no te lo voy a decir. Es un nuevo Minimoni muy divertido”, concluye Rocío Bonilla.

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Álbum Ilustrado

Linda Bondestam nos presenta al robot ‘Vengavá’

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Linda Bondestam


Vengavá’ es un robot alegre, incansable y siempre dispuesto a echar una mano. Trabaja sin parar y con entusiasmo en todo lo que le encargan, pero el mundo que lo rodea cambia constantemente: nuevas máquinas, nuevos trabajos, nuevas exigencias. Programado para responder a cualquier demanda, Vengavá avanza al mismo ritmo que el mundo que lo rodea, dando siempre lo máximo de sí, aunque nunca parezca suficiente. Hasta que, casi sin darse cuenta, se ve arrastrado a un escenario que no encaja en absoluto con aquello para lo que fue creado. Con estas palabras, la editorial Takatuka, que edita el libro en España, nos presenta esta trepidante historia futurista con un final inesperado, impactante y también esperanzador. Un trabajo de Linda Bondestam, con la que hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este libro.

Linda Bondestam

¿Cómo nació este proyecto? ”Tuve la idea de usar un robot como protagonista en una noche oscura y nevada en Helsinki. En Finlandia, tenemos robots de reparto que llevan comida a domicilio. Vi uno atascado en la nieve, pidiendo ayuda a gritos. Logré liberarlo y continuó su camino como si nada hubiera pasado, sin siquiera dar las gracias. De alguna manera me sentí un poco ofendida, pero aun así me quedé fascinada. Empecé a observar cómo la gente interactuaba con los robots y me pareció entrañable cómo los trataban como si fueran niños pequeños o mascotas, hablándoles siempre con voz suave”.

Linda Bondestam

¿Qué encontramos en este libro? ”Nos encontramos con un pequeño robot, muy simpático y creado por el hombre, cuya principal tarea es ayudar a los humanos. Siempre quiere complacernos, sea cual sea el trabajo, pero a menudo falla y lo despiden, obligándolo a buscar otro empleo. A través de las numerosas tareas que realiza, llega a conocer mejor a los seres humanos. El libro trata en gran medida sobre la sensación de insuficiencia en el mundo actual. Hemos optimizado la sociedad y, al hacerlo, nos resulta cada vez más difícil seguir el ritmo vertiginoso”, nos cuenta Linda Bondestam.

”Al final, estalla la guerra y Vengavá debe unirse al esfuerzo bélico. A pesar de la oscuridad, el libro termina de forma esperanzadora: Vengavá logra crear una nueva vida y por todas partes brotan nuevas plantas”.

Linda Bondestam

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, quizás incluso los dibujos en un cuaderno… ”Me llevó mucho tiempo crear el personaje de Vengavá; quería que fuera perfecto. Inocente y extremadamente adorable, un poco infantil. Cuando escribo, no tengo un plan preestablecido al empezar a dibujar; todo el proceso es un poco como el de un detective: busco, fallo, busco de nuevo y, finalmente, encuentro una pista que me impulsa -continúa Linda Bondestam-. El elemento sorpresa es algo que me encanta, es lo que me llena de alegría. Tengo la gran suerte de contar con una editorial que me apoya y cree en mis ideas, incluso cuando no están del todo claras, y abordo temas que algunos considerarían inapropiados para niños, como la guerra, el cambio climático y el consumismo. Creo que no existen buenos libros infantiles exclusivos para niños; son para todos, y personas de diferentes edades los interpretarán de manera distinta, según sus experiencias vitales, pero todos pueden disfrutarlos. Creo que muchos ilustradores de libros simplemente no tendrían la oportunidad de trabajar de una manera tan creativa”.

Linda Bondestam

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. ”En este libro era importante que las imágenes tuvieran un toque espontáneo. Quiero que la gente vea que están dibujadas por un ser humano real. Dibujé todo a mano con acuarelas, gouache, lápices y tinta. Luego escaneo mis dibujos y sigo trabajando en ellos con Photoshop. Cada imagen es como un rompecabezas, compuesto por muchos dibujos pequeños que se pueden mover hasta encontrar su lugar perfecto. Me gusta Photoshop porque me permite mantener la creatividad hasta el final. Si una parte de la imagen no me convence, puedo redibujar solo esa parte sin tener que cambiarlo todo. Para mí, sigue siendo muy importante dibujar a mano sobre papel. En mi libro hago un comentario sobre la IA: Vengavá empieza a trabajar como ilustrador y los artistas se enfadan. Me parece triste que queramos ceder la creatividad a las máquinas; al fin y al cabo, es una de las cosas más bellas que hacemos los humanos. Quiero que la gente vea que mis dibujos son obra de un ser humano, y no algo frío y limpio producido por la IA”, afirma Linda Bondestam.

Linda Bondestam
Linda Bondestam

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? ”El proceso fue un poco como una montaña rusa. El libro se alargó mucho para ser un libro ilustrado; al principio, la editorial quería que lo acortara, pero a medida que avanzaba el trabajo, todos coincidimos en que debía ser largo. Hablé mucho de la historia con mis hijos; suelen ser mis críticos más duros. A veces, el proceso fue muy lúdico y creativo. Estuve varios meses en una pequeña isla de Finlandia y tuve tiempo de concentrarme en mi trabajo. Aun así, debo admitir que tengo una personalidad incurable con los plazos de entrega. Muchas de mis mejores ideas surgen cuando solo me quedan unos pocos días para terminar. Normalmente no tengo tiempo para dormir; trabajo como una máquina. En Vengavá, no se me ocurrió el final hasta unos días antes de la fecha límite, lo cual, por supuesto, fue muy estresante. Al mismo tiempo, creo que es la mejor parte del proceso: es extremadamente creativo y gratificante ver cómo cada pieza del rompecabezas encuentra su lugar”.

Linda Bondestam

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? ”Estoy a punto de empezar un libro sobre un extraterrestre nacido en una familia de humanos en la Tierra y otra familia de extraterrestres que tiene un bebé humano”.

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Cómic

Jaume Pallardó nos sumerge en ‘Martina y la isla’

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Jaume Pallardó

Martina trabaja en un hotel en el que pasa las temporadas atesorando minutos para desarrollar su verdadera vocación: escribir un cómic. La paz paradisiaca del lugar se verá alterada por una serie de situaciones límite que la obligarán a enfrentarse a su obra y a sí misma. Jaume Pallardó sumerge al lector en el azul de la isla y construye una historia metaliteraria sobre las dificultades del proceso creativo, el deseo de triunfar y la necesidad de seguir trabajando en la obra a pesar de todo. Con estas palabras nos presenta Salamandra Graphic ‘Martina y la isla’, un cómic sobre el que hablamos con su autor en las siguientes líneas.

Jaume Pallardó

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Martina y la isla nace tras aparcar un proyecto que fue rechazado por una editorial. Ese rechazo bloqueó mi capacidad para avanzar en esa otra propuesta. Al dar carpetazo a ese otro proyecto, rescaté notas y apuntes que tenía para otras historias y con eso fui construyendo la estructura del relato de Martina. Durante esa época viví la publicación de mi otro cómic “La muerte Rosa“ en Francia. Todas esas vivencias, éxitos y fracasos en el mundo editorial del cómic, se fueron trasladando de una manera o de otra al guión -nos cuenta Jaume Pallardó-. El propio proceso de creación de “Martina y la isla” alimentó las partes de la historia que hablan de cómo Martina está escribiendo la historia. El libro cuenta cómo Martina construye un relato de autoficción, que es exactamente lo que yo estaba haciendo. Me resultó muy divertido ese juego de historias dentro de las historias”.

“En un momento dado, me di cuenta que el tema que estaba tratando era el proceso creativo, la lucha que hay entre la pulsión creativa y las dificultades y resistencias que uno encuentra en el camino. Cuando tuve eso claro, muchos de los personajes y eventos que suceden están relacionados con ese tema”.

Jaume Pallardó

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “El libro sigue las aventuras de Martina y su amigo Jon por la isla. Martina es ilustradora y está dibujando un cómic. Los diferentes acontecimientos a los que se tendrán que enfrentar, afectarán al proceso de creación de la obra de Martina, y además, quedarán incorporados al relato, transformados por la imaginación de la autora”, afirma Jaume Pallardó.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Para la parte del guion investigué el tema de las catástrofes naturales vinculadas a riadas (aunque luego lo viví de cerca con la DANA, y lo incorporé en el libro). También investigué un poco sobre tribus indígenas. Sobre todo investigué en mis propios apuntes y notas, ya que el cómic es un collage de historias cortas antiguas que tenía guardadas en el fondo del cajón. No es un cómic que se apoye en la documentación, sobre todo me basé en mi propia experiencia exagerando los miedos y paranoias de un dibujante de cómic contemporáneo. Para la parte gráfica busqué algunos edificios, paisajes y algún otro referente de ayuda para el dibujo”.

Jaume Pallardó

¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “Sintetizar -confiesa Jaume Pallardó-. El primer borrador tenía más de 250 páginas. A mi todo me parece interesante, y al utilizar un off en primera persona como el de Martina, cualquier reflexión tenía cabida, pero tuve que controlarme y pensar en el ritmo del relato”.

“Para mi era muy importante que el lector atravesase la lectura sin dificultades, pero a la vez quería hablar de muchas cosas, y a través de Martina, poder llegar a generar una reflexión profunda sobre nuestra propia existencia y la relación que tenemos con el mundo que nos rodea. Encontrar el equilibrio entre una lectura accesible, y la ambición de hablar de muchas cosas ha sido el reto más importante del libro”.

Jaume Pallardó

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Mis ilustraciones o estilo de dibujo son bastante similares a lo que he hecho hasta ahora. Es el tipo de dibujo que me sale de manera natural, reflexiono mucho sobre qué contar y cómo contarlo, pero no tanto al estilo de dibujo. En comparación con “La muerte rosa”, mi otro cómic largo, “Martina y la isla” se diferencia principalmente en el uso de una voz en off en primera persona. En “La muerte rosa” me auto impuse no utilizar ningún tipo de off. Esta vez quería hacer todo lo contrario, desarrollar una propuesta que metiese al lector en la cabeza de un personaje, acompañar el discurrir de su mente a medida que van pasando los acontecimientos, conocer sus reflexiones, y observar que algunas son profundas y trascendentales, y otras, ridículas y absurdas”, afirma Jaume Pallardó.

“También he trabajado más el color, estuve valorando varias opciones de uso de color hasta la versión definitiva, mientras que “La muerte rosa” siempre se pensó en tonalidades grises (aunque en la edición francesa lo pintamos de rosa). Finalmente me decanté por diferentes tonos de azul para mostrar los diferentes niveles narrativos”.

Jaume Pallardó

¿Con qué técnicas trabajaste? “El cómic es digital en toda la parte de Martina y también en la de María, aunque en esta utilizo un pincel diferente y tramas para colorear. La parte de Eric y Chispas es la única que no es digital, está hecha con aguadas de tinta. Trabajo digitalmente con el programa Clip Studio. Además de apoyarme en el color, quise utilizar diferentes técnicas para representar los diferentes niveles narrativos de la historia”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Mi proceso de trabajo es el siguiente: Primero imagino la historia y la escribo en formato escaleta. De ahí emergen los giros más importantes de la historia y un posible final. Esa escaleta nunca está cerrada y es sensible de cambiar en función de la escritura de las páginas. Pero es la guía principal de la historia. En un momento dado, me lanzo a escribir las primeras escenas. Escribo el guión en texto, pero voy dibujando en una libreta A5 cómo irían diseñadas las viñetas, es un dibujo a lápiz muy tosco. Yo lo llamo borrador, creo que algunos autores lo llaman lay-out o storyboard. A veces escribo toda una escena en texto y luego la dibujo o si es una escena con mucha acción, lo hago al revés. Muchas veces, el dibujo de las viñetas dicta un ritmo que no puedes ver con la escritura sin dibujo, por eso me gusta hacer las dos cosas a la vez”, nos relata Jaume Pallardó.

“Este proceso se prolonga hasta terminar el libro. Este storyboard se puede leer, así que lo repaso y hago los cambios pertinentes. Luego, escaneo el lay-out y lo paso al programa, ahí es cuando pico los textos en las páginas. Es un proceso que me sirve de relectura definitiva. De toda esta fase sale una especie de lay-out mucho más legible, un sucio del cómic final. En esta fase también hago diseños definitivos de los personajes, que ya he estado investigando en la fase anterior. Cuando esta fase está cerrada, paso a limpio las páginas”.

Jaume Pallardó

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora estoy trabajando en una historia corta para Dan´s Club número 2. Un fanzine colaborativo que hemos creado un grupo de dibujantes amigos: César Sebastián, Pau Valls, Esteban Hernández, Nadar y un servidor. También tengo un par de proyectos en fase de escritura, uno está más desarrollado que el otro. Todavía no sé con cual de los dos me comprometeré, seguramente me decida este verano, cuando las historias estén un poco más maduras”.

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Álbum Ilustrado

Ernesto Navarro pone a ‘Los músicos de Bremen’ sobre el escenario

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Ernesto Navarro

Los hermanos Grimm publicaron Los músicos de Bremen en 1819. En el relato original, un burro, un perro, un gato y un gallo —ya incapaces de realizar sus tareas domésticas— emprenden un viaje a Bremen con la intención de convertirse en músicos. Este texto es una adaptación teatral del clásico de la literatura infantil, pero lo verdaderamente extraordinario de este libro, editado por Pintacoda Ediciones, reside en sus ilustraciones: un relato paralelo que muestra una divertida función de teatro protagonizada por un grupo de niños simpáticos y llenos de encanto. Un trabajo de Ernesto Navarro, con el que hemos charlado un poquito más en torno a su trabajo en este proyecto.

Ernesto Navarro

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Un día se me ocurrió hacer un proyecto combinando un texto teatral y una función de teatro infantil. La idea era que el texto fuera neutro y universal, y que fueran las imágenes las que trasladasen al lector la puesta en escena particular de un festival de teatro. Es decir, que en las imágenes acontecieran cosas no incluidas en el texto: una introducción musical, el comportamiento de los niños-actores, un olvido de guion, el sonido de un móvil…” 

“Después fue cuando tuve que elegir el texto para hacer la adaptación, en esta búsqueda recurrí a los clásicos. Hice una lista de fábulas, cuentos de hadas y cuentos tradicionales. Al final, me decanté por adaptar Los músicos de Bremen porque me siento muy vinculado a esa historia desde la niñez y porque me fascinaba la idea de disfrazar a los niños de animales”, nos cuenta Ernesto Navarro.

Ernesto Navarro
Ernesto Navarro

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Una historia muy divertida con dos relatos paralelos. Por un lado, una adaptación teatral del cuento recogido por los hermanos Grimm y por otro todo lo que ocurre encima del escenario. Es una experiencia familiar: el lector adulto lee el texto y el prelector expande la lectura con todo lo que ocurre en las imágenes”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Es un proceso muy laborioso. Adapté el guión a un formato teatral y, simultáneamente, realicé multitud de bocetos de diseño de personajes. De cada uno de éstos dibujé una hoja de personajes casi al estilo de una producción audiovisual. He llenado multitud de grandes páginas de apuntes y esbozos. Después realicé varios guiones gráficos para compaginar de manera adecuada texto e imagen. Como podréis comprobar la imagen releva al texto en numerosas ocasiones”, afirma Ernesto Navarro.

Ernesto Navarro
Ernesto Navarro

¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “No sabría decirte, yo disfruto mucho haciendo libros infantiles. En las etapas de ideación siempre hay más incertidumbre e inseguridad. Tomar decisiones para avanzar quizás sea lo más complicado”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que el diseño de personajes es lo más particular. Como he comentado anteriormente, disfrazar a niños de animales fue una de las motivaciones para desarrollar el relato de Los músicos de Bremen -continúa Ernesto Navarro-. Otra característica original del libro es la manera de enfocar la relación texto-imagen. Aunque la idea en apariencia es sencilla creo que el lector se sorprende al encontrar este formato en el relato”.

Ernesto Navarro

¿Con qué técnicas trabajaste? “El dibujo lo realizo con técnicas tradicionales: con lápices blandos. Realizo dibujos para las escenas y trabajo las texturas de manera independiente. El color lo aplico de manera digital”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Ha sido muy laborioso porque es un libro de ochenta páginas. Aunque el texto no es muy extenso si lo es la cantidad de imágenes. Me apetecía trabajar revisando un clásico de la literatura infantil y estoy muy satisfecho de la acogida que está teniendo por el público y la crítica”, confiesa Ernesto Navarro

Ernesto Navarro

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Pues tengo varias ideas en procesos de creatividad. Hago anotaciones, esquemas, bocetos, notas de voz… De momento estoy trabajando en paralelo con varias de ellas. Van creciendo y tomando forma poco a poco. Supongo que alguna de ellas tomará ventaja y se convertirá en un nuevo proyecto”.

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