Entrevistas
Manuel Marsol y el viaje interior de ‘Astro’
Manuel Marsol presenta su obra más íntima y personal hasta la fecha, un viaje al espacio que es un viaje al corazón de la infancia. Con estas palabras la editorial Fulgencio Pimentel nos presenta ‘Astro’, el último trabajo del ilustrador Manuel Marsol, con el que charlamos hace un tiempo sobre este libro.

¿Cómo nace este proyecto? Manuel Marsol: “Viene de lejos,. En realidad hubiera sido mi primer álbum si hubiese sido capaz de acabarlo, porque lo empecé en 2013. Hice unos dibujos en el verano de 2013 sobre un astronauta en un planeta y esas ilustraciones, que eran cinco, tuve la suerte que fueron seleccionadas para el catálogo de la exposición de ilustradores de Bolonia y se expuso en 2014. Algunas de esas ilustraciones están en lo que hoy es el libro pero claro, de 2013 a 2023, pues ha habido muchos momentos de abandono. Estuvo en manos de una editorial extranjera, lo veían bueno, porque es un libro, digamos, muy artístico y arriesgado. Yo soy consciente de eso, y lo veían con difícil encaje comercial. Al final no se atrevieron. Luego estuvo también en 2015, si no me equivoco, en otra editorial de aquí, y le pasó un poco lo mismo, que al final se echaron para atrás por la envergadura, porque es un libro largo. Y yo lo dejé en un cajón”.
“Después tuve la suerte de conocer a los editores de Fulgencio Pimentel, a César en concreto, César Sánchez, que bueno, me editó ‘El tiempo del gigante’ y ya empezamos a tener una colaboración en la que ellos confiaban plenamente en mi trabajo, y me daban esa confianza también para hacer proyectos personales, un poco más al margen de lo que son los cánones de lo comercial. Aunque bueno, se han vendido bien en España la verdad. Él en un momento dado conoció este proyecto y le gustó desde el primer momento y él me intentaba convencer para que lo retomase, pero yo estaba con otras cosas, estaba con ‘Yokai’, con ‘Duelo al Sol’, un montón de cosas. Y ya en 2019 César me convence, y entre finales de 2019 y la época de la pandemia trabajé mucho otra vez en ‘Astro’, aunque también se volvió a quedar en cajón a finales de 2020”.
“Lo dejamos reposar hasta que César me dijo: “Manu, esto tiene que salir”. Ambos lo vimos con nuevos ojos y la verdad que encontramos la solución. Fue todo súper rápido en el fondo. Ha sido un proceso largo, que ha llevado su maduración, pero bueno, al final hemos quedado contentos que era lo importante”, asegura Manuel Marsol.

¿Qué se va a encontrar la gente cuando abra las páginas de Astro? “Bueno, los que me conozcan van a encontrar que existe un universo mío como autor, que es algo que a mí me ha interesado trabajar. Digamos que parte de ahí, creo que hay unos lugares comunes en todos mis álbumes, por ejemplo el interés por hablar sobre lo que es el tiempo, la percepción del tiempo, cómo pasa el tiempo por nosotros y en Astro eso está. También está el viaje, también está el paisaje, la importancia del paisaje como personaje, la idea de descubrir un mundo y las preguntas metafísicas”.
“Luego por otro lado más plástico, yo quise hacer algo experimental desde el primer momento pensando en que iba a concursar en la Feria de Bolonia y que ahí se premiaban ilustraciones pues que aportasen cosas nuevas. Yo creo que desde el primer momento la estética era bastante radical, con un paisaje casi abstracto y con muchos huecos, con muchos lugares para curiosear, para encontrar secretos. Y luego se va a encontrar un astronauta que en realidad se comporta como un niño, es un niño jugando en un planeta, que va a hacer un amigo, y que esa amistad pues va a tener una trascendencia, y va a tener una serie de complicaciones, y va a ser un viaje espero que transformador, con mucha poesía y con mucho amor, la verdad”.

“Es un viaje irregular -continúa Manuel Marsol-, porque hay ilustraciones de 2013, y otras del verano de 2023, y otras muchas de 2020. Pero creo que esa irregularidad, espero y confío, que esté compensada con mucha emoción y con mucha verdad. La verdad es que sí que me está escribiendo, libreros, mediadores y también lectores que se emocionan, porque es un libro donde hay mucho sentimiento puesto, y hay gente que lo ha leído con las lágrimas en los ojos, y eso es lo más bonito”.

Hablas de sentimiento y, por ejemplo, cuando abres la página de Fulgencio Pimentel y habla un poco de este trabajo, dice que es tu obra más íntima y más personal, ¿qué hay de Manuel en este álbum? “Bueno pues el libro está dedicado a mi padre, que falleció cuando yo tenía 11 años y también está dedicado a su amigo el pintor Paco López Soldado, pintor abstracto que sigue siendo amigo nuestro de la familia. Cuando yo dejé la publicidad, antes de irme a estudiar el posgrado de ilustración, estuve pintando en su taller. Sus cuadros yo siempre los vi, siempre estuve rodeado de ellos, como yo digo, rodeado de ese universo suyo, y cuando estuve pintando con él, pues me enseñó una serie de técnicas -afirma Manuel Marsol-. Por ejemplo mezclar el óleo con el acrílico, que son dos medios distintos y no se mezclan bien, y entonces generan una serie de accidentes, texturas,… Entonces ese universo donde el niño está jugando, digamos que sale un poco de este amigo de mi padre, de Paco López Soldado, era un universo que yo tenía arraigado desde la primera infancia. En mi casa había muchos cuadros suyos, íbamos mucho a su casa, y partiendo de eso, que ya es bastante personal, más allá de descubrir un mundo como me descubrió mi padre a mí, pues sí que toca el tema de la muerte en concreto y cómo se afronta el duelo, el dolor, y cómo se intenta uno sobreponer pues a base de estar rodeado del amor y de los misterios, el misterio de la vida, de qué hacemos aquí, por qué existimos, por qué hay algo en vez de nada, y sí que es una alegoría. Pero como bien dice en la nota de prensa, el pozo no es para nada dramático, puede hacer llorar, pero la idea es que sea luminoso, que al final lo que queda es una sensación de agradecimiento por estar vivos, y por tener la suerte de existir en realidad en este universo tan vasto y tan oscuro, esa es un poco la intención”.

Has hablado antes de irregularidad, porque había ilustraciones más antiguas, más recientes, háblanos un poco de la técnica o las técnicas con las que has trabajado en este libro. “Yo empecé como decía antes intentando sorprenderme con las ilustraciones. Probaba con estas técnicas de las que hablaba de Paco López Soldado, que me han enseñado pues a utilizar manchas para crear paisajes, jugar con el accidente”.
Por otro lado, y también viene de mi padre y del propio López Soldado, que ellos cogían todo tipo de cosas de la basura, en mi casa siempre había trastos y cosas que luego ellos modificaban o pintaban, y yo tengo también ese vicio. Me acuerdo que en esa época di con una una revista antigua de los años 70 o así, que se llamaba ‘El arte de tejer’, de costura, y y empecé a hacer collage con eso mezclando mis dibujos con recortes. Hice unos dibujos que partían de recortes de esa revista, utilizando jerséis, grises del blanco y negro de la revista, que luego parecían rocas, formaciones rocosas, y entonces el universo de astro pues aparece un poco de ahí, de ir pegando esas texturas. De repente recortar un círculo de un jersei, que es un plano tan detalle que uno no tiene la conciencia de estar viendo algo figurativo, y de repente es un planeta. Y luego la parte figurativa son los seres vivos, que son una especie de alienígenas extraños entre orgánicos y minerales, porque es un planeta donde todo está mezclado”, asegura Manuel Marsol.

“Hay una mezcla de técnicas, hay pintura plástica, hay gouache, hay tinta china, hay óleo, hay acrílico, collage. Como siempre digo, todo lo que hay encima de la mesa o por el estudio, pues al final lo voy poniendo, y yo creo que toda esa parte accidental y toda esa parte un poco experimental, pues jugó a mi favor, y por ahí fue que lo seleccionaron en la Feria de Bolonia y que gustó, que sorprendió esa estética, pero también la extrañeza de una historia en el espacio con tanto color blanco, porque normalmente uno espera unos fondos muchísimo más desde oscuros a coloridos, pero esa idea del planteamiento de utilizar tanto la página en blanco, creo que también tiene su gracia y sitúa el espacio en un lugar entre lo físico y lo espiritual. Es un paisaje que es un planeta, pero también es un paisaje de la memoria es como un recuerdo, y yo creo que hay elementos y detalles que acentúan esa idea. Estamos en el terreno de la memoria de la infancia de un planeta onírico y eso, la atmósfera, siempre ha sido muy importante en mi trabajo y creo que este álbum pues también ya desde el principio estaba ahí”.
Cómic
Arianna Pisani nos lleva a las Grandes Landas en ‘Margot’
Esta es la historia de un árbol que crece boca abajo. Es la historia de una niña que pierde a su madre y transita entre dos mundos. Es la historia que mezcla la fantasía del universo rural y la modernidad del progreso. Desde la infancia hasta la madurez. Trata del miedo, la pérdida y el cambio y de cómo la imaginación y las palabras nos ayudan en el viaje. ‘Margot’ habla del fin de un mundo, oculto en el extremo suroeste de Francia, conocido como las Grandes Landas o Landas de Gascuña. Aunque parezca increíble para quienes ahora visitan los interminables pinares de Aquitania, hasta 1910 esa misma llanura era totalmente diferente. Era un desierto. Con este planteamiento Liana Editorial nos presenta este cómic de Arianna Pisani y Xabier y Martin Etxeberria. Con Arianna hemos charlado en torno a su trabajo en este libro.

¿Cómo nace este proyecto? “El proyecto surgió de las mentes brillantes de Xabier y Martín, los guionistas de Margot. El proyecto ya estaba en marcha porque una artista anterior había realizado algunas páginas de prueba. Me enviaron un correo electrónico preguntándome si me interesaba colaborar con ellos y mi respuesta fue inmediatamente que sí :)”.
¿Qué van a encontrar los lectores en sus páginas? “Los lectores encontrarán una historia a caballo entre la historia de Gascuña y las leyendas populares de criaturas que siempre han contribuido al imaginario del lugar. Lo místico se mezcla con el esfuerzo de tiempos duros e inciertos, en plena revolución para la que nadie estaba preparado. Los lectores encontrarán la relación entre dos hermanas de edades diferentes que atraviesan momentos de extrema cercanía y lejanía, encontrarán magia y una rima que… ¡bueno, no diré más! :D”, afirma Arianna Pisani.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Nos referimos al proceso de investigación, documentación, dibujos en algún cuaderno… “El trabajo previo al libro fue una fuente de inspiración inmensa para mí. Soy italiana y no conocía muy bien esta parte de la historia; y, para ser sincera, no me resultó nada fácil encontrar información sobre ese periodo, ¡fue todo un reto! Por suerte, Xabier y Martin ya habían elaborado una «biblia» que pude consultar durante todo el proceso creativo -confiesa Arianna Pisani-. Recuerdo que trabajé en pleno periodo de la pandemia, por lo que me resultaba imposible conseguir cuadernos y materiales tradicionales; de hecho, los primeros bocetos de Margot y los demás personajes fueron, en su mayoría, bocetos digitales. ¡Os envío algunos!”


¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este cómic? ¿Qué hay de nuevo o distinto respecto a otros trabajos? “Esta es una pregunta trampa, porque ningún artista, al menos al principio de su carrera, conoce bien sus propias características distintivas, jeje. Yo creo, al menos basándome también en lo que me han dicho otros colegas y personas que estuvieron presentes durante la realización de Margot, que las atmósferas podrían considerarse una característica. La sensación que tuve con Margot fue la de una inmersión total en la historia y, para poder contarla de la mejor manera posible, estudié las atmósferas de las distintas escenas: el cementerio, el pantano, los colores fastuosos de la villa del Prefecto; el color es un narrador más de las emociones, tanto de los personajes como del estado de ánimo que se vive”, asegura Arianna Pisani.
“Lo diferente es que se trata de mi primera novela gráfica impresa; al trabajar principalmente como colorista e ilustradora infantil, Margot me ha permitido adentrarme en un mundo nuevo, con un enfoque del dibujo totalmente diferente; ha sido una aventura extraordinaria y espero de verdad que esto se perciba entre las páginas”.

¿Con qué técnica trabajaste? “La técnica utilizada es una combinación de dos programas de coloración digital: Clip Studio Paint y Procreate; se trata de una combinación muy interesante si se quiere trabajar en los escenarios y en la atmósfera”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de elaboración de este libro. “En cuanto a las pinceladas sobre la trama, lo más importante es entender dónde estamos, cuándo y quiénes son los personajes que se entrelazan en la historia de Margot -nos cuenta Arianna Pisani-. Yo, personalmente, suelo empezar siempre con manchas de color, como por ejemplo el pantano, que contiene colores tenues debido a la niebla, pero que también debe transmitir la sensación de lo inexplorado, lo salvaje y lo místico. Me ha ayudado mucho la parte natural, los hábitats de las garzas, el bosque, lo que guarda la verdad entre la realidad y el misterio. Empiezo por ahí para luego «esculpir» el color con luces y sombras. Después, una vez satisfecha con el ambiente creado, empiezo a esbozar la escena”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora estoy trabajando en una novela gráfica ambientada en la era «jurásica» junto con otros dos guionistas; no puedo decir mucho porque aún está en fase embrionaria, pero todos nos estamos esforzando al máximo y espero de verdad que podamos hablar de ello pronto”.
Álbum Ilustrado
Alice Piaggio nos anuncia que ‘Se necesita monstruo’
El libro más divertido y sorprendente sobre las profesiones de quienes pensábamos que solo se dedicaban a asustarnos. En ‘Se necesita monstruo’, diferentes criaturas comparten sus experiencias laborales en entrevistas exclusivas. Sus páginas nos presentan a cada monstruo en pleno oficio, con ilustraciones llenas de detalles que revelan su día a día. Con una mezcla irresistible de humor, imaginación y revelaciones insospechadas, este libro es la guía definitiva para explorar el mercado laboral desde su versión más monstruosa y divertida. Editado por Zahorí Books, hablamos sobre este trabajo con su autora, Alice Piaggio.

¿Cómo surgió este proyecto? “La idea surgió espontáneamente, durante una conversación en el coche con mi hijo, que tenía cuatro años por aquel entonces. Era Halloween y, entre tiendas y librerías, estábamos rodeados de monstruos de todo tipo. Como muchos niños de su edad, siempre le han fascinado los zombis, las momias y los ogros; así que, casi en broma, empezamos a imaginar qué trabajo podrían hacer estas criaturas. A partir de ahí, surgieron las preguntas: ¿qué haría un Yeti? ¿Y una bruja, siempre volando en su escoba? De estas fantasías compartidas, el proyecto tomó forma”.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Un libro colorido, poblado por criaturas que desempeñan los trabajos más diversos pero absolutamente tradicionales, seleccionados en función de sus características y afinidades. Los lectores podrán descubrir los secretos para quitar las manchas de las camisas de un fantasma en la lavandería o descubrir los mejores cócteles preparados por un verdadero maestro de la vida nocturna: el vampiro”, asegura Alice Piaggio.

¿Qué nos puedes contar sobre las ilustraciones? ¿Cuáles son sus características principales? “Este no es el típico libro de monstruos con tonos oscuros y góticos: la paleta es vibrante y llamativa, las imágenes son ricas en detalles e invitan al lector a detenerse en la página, disfrutando al descubrir todas las herramientas del oficio”.
¿Qué técnicas utilizaste? “Las ilustraciones se crearon completamente en formato digital, en un iPad”, afirma Alice Piaggio.

¿Qué aprendiste de este proyecto? “Un libro siempre surge de un esfuerzo compartido: el diálogo con la editorial es esencial para el éxito del proyecto. Nadie conoce mejor al público objetivo, el mercado y los elementos que hacen que un libro sea efectivo que la editorial. Creo que esta es una lección importante que hay que tener en cuenta cuando eres autor/ilustrador”.
Cuéntanos un poco sobre el proceso de creación del libro. “Le propuse el proyecto a Mireia de Zahorí Books después de haber trabajado juntas en ‘Nunca llegarás a nada’. Ella me animó a desarrollar mi propia propuesta y se entusiasmó de inmediato con la idea de un libro sobre monstruos que realizan trabajos de la vida real. El proceso fue bastante largo, también porque supervisé directamente la organización de las páginas dobles, incluyendo los recuadros informativos -continúa Alice Piaggio-. El equipo editorial de Zahorí fue invaluable: paciente, preciso y muy competente. Hubo numerosos intercambios, desde la elección de las tipografías hasta la maquetación, hasta llegar a un resultado que refleja a la perfección la idea inicial: colorido, dinámico y divertido”.

¿Qué significa para ti haber sido seleccionada para la exposición en la Feria del Libro de Bolonia? “Mostrar mi trabajo en un contexto tan importante fue una gran satisfacción. Me alegra que las láminas convencieran al jurado y fueran seleccionadas entre miles de propuestas de ilustradores talentosos. Este reconocimiento es realmente importante para mi carrera”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy ilustrando una serie de libros de tapa dura para niños, pero ya estoy pensando en un nuevo proyecto personal como autora e ilustradora. Trabajar de forma independiente es particularmente estimulante porque te permite desarrollar plenamente tu propia visión e imaginación”.
Álbum Ilustrado
Canizales invita a no fiarse de las apariencias en ‘Malo’
Esta historia comienza como una alegre melodía, pero sus notas se van apagando al adentrarse en la oscuridad del bosque. Aun así, entre las sombras, quizás podamos ver al Malo del Cuento. ¿O tal vez no nos hemos fijado bien? ‘Malo’ es un nuevo álbum de la exitosa colección “Guapa”. El ogro Prutt se convierte esta vez en el protagonista. Una historia que invita a no fiarse de las apariencias. Pero también a apartar nuestros prejuicios y a no juzgar a los demás a partir de las primeras impresiones. Una llamada al respeto a la naturaleza, al cuidado de los bosques y de nuestro entorno como fuente de vida para los animales y para nosotros. Un libro, editado por Apila Ediciones, que acompañará a los peques en muchas lecturas descubriendo cada vez nuevos matices en el texto y nuevos detalles en las imágenes. La sonrisa y la sorpresa están aseguradas de la mano de este trabajo de Canizales, con el que hemos charlado sobre este proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? “Nace de una mezcla entre mis búsquedas creativas y lo profundamente personal. Por un lado, quería explorar las múltiples relaciones que pueden darse entre el texto y la imagen en un álbum: el contraste, acompañamiento, complementariedad, divergencia… Por otro lado, mi identidad como colombiano atraviesa esta historia”.
“Tengo la tez “café con leche” y una barba oscura, rasgos que a menudo disparan prejuicios automáticos en los demás -nos cuenta Canizales-. Según el contexto, hay quien piensa que soy árabe y quien piensa que soy latinoamericano, pero en ambos casos parezco ser alguien de quien ‘se debe sospechar’. Recuerdo que, poco después del desastre de las Torres Gemelas, caminaba por un parque al atardecer; una madre y su hijo venían hacia mí, y el niño me señaló y mirándome a los ojos dijo: «Mira, mamá, un malo». Esa vivencia, sumada a cómo la gente aprieta sus bolsos cuando paso rápido por la calle o cómo me vigilan en las tiendas, me llevó a querer explorar ese fenómeno. He convertido esa «paranoia» ajena en un recurso creativo”.

¿Qué es lo que más te gustó de este proyecto? “Lo que más disfruté fue el reto de trasladar una cuestión tan compleja al lenguaje infantil. La literatura tradicional suele usar arquetipos muy rígidos: el bueno es bello, el malo es feo. Al romper esa norma, valoro la inteligencia de los pequeños lectores. También me gocé la oportunidad de confrontar al lector. Me interesa alejarme de esos libros «ñoños» que abundan hoy en las estanterías: historias planas, directas y excesivamente lineales que parecen tener como único objetivo cumplir una función didáctica predeterminada”.
“En ‘Malo’ presento una historia con capas. No soy condescendiente con los niños ni con los adultos. Busco que el lector se sienta un poco «incómodo» al darse cuenta de que su juicio falló. Es una alusión a cómo, en la vida real, la corrupción y la impunidad permiten que los personajes más viles sean vistos como «gente de bien» solo por su apariencia o estatus, mientras que quienes intentan revelar la verdad terminan siendo los villanos de la función. Véanse los archivos Epstein”, asegura Canizales.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Se van a encontrar con un juego de espejos. Quiero dejar algo claro: en ‘Malo’ la narración es absolutamente honesta. Al terminar el libro, si el lector siente que le he engañado, le invito a volver atrás. Al releer y observar detenidamente las imágenes, descubrirá que la información precisa siempre estuvo ahí. No fui yo quien lo engañó; verá reflejado que fueron sus propios prejuicios los que le llevaron a una conclusión equivocada.
Quiero demostrar que la literatura infantil tiene tantas posibilidades y profundidad como la «literatura para adultos». ¿Por qué las historias para niños deben ser lineales y planas? Aquí, el texto y la imagen narran divergentemente; el texto te sugiere que, aunque estés prestando atención, podrías estar equivocándote. Es esa sensación de confrontación y de preguntarse «¿qué está pasando aquí realmente?» lo que hace que la experiencia sea gratificante”.
Cuando hiciste Guapa, ¿intuías la dimensión que podría llegar a tener lo que hoy es toda una colección? “Para nada, cuando estoy sumergido en un proyecto, me concentro exclusivamente en potenciar esa historia. No imaginaba que el ogro terminaría protagonizando su propio libro, ni que llegaríamos a los cinco títulos, pero es fascinante ver cómo los temas se conectan. Guapa nació de una preocupación por los estándares estéticos en un paraíso de cirugía plástica como Colombia y cómo la presión por cambiar nuestro físico afecta cada vez más a edades más tempranas. Es curioso que en Malo retomemos el tema del aspecto desde una perspectiva diferente: cómo ciertos rasgos favorecen la inclusión y otros la exclusión. Seguimos dándole un peso desmedido a la estética para juzgar el valor de las personas”, nos cuenta Canizales.

“En Guapa, el uso del dibujo de perfil en los personajes era vital porque la bruja cambia de forma constantemente; esa iconicidad facilitaba que el lector la reconociera a pesar de sus transformaciones. En ‘Malo’, he mantenido ese código visual para jugar con los estereotipos: el «bueno» de rasgos finos y europeos frente al «malo» de rasgos desproporcionados. Además, hay varios guiños para los seguidores de la serie. Por ejemplo, el libro concluye con una doble página de un libro abierto, un eco de la estructura de Guapa. Si en aquel libro veíamos el menú de la cena de la bruja, en Malo nos asomamos a la libreta donde el verdadero villano ha ido anotando sus malignos planes. Es una forma de premiar al lector fiel”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Parto siempre del dibujo a lápiz y de un proceso de síntesis muy riguroso. Hago muchos bocetos para eliminar lo decorativo; en mis páginas, si algo no está narrando, no tiene por qué estar -afirma Canizales-. Para ‘Malo’, escaneé esos dibujos y los trabajé digitalmente, pero manteniendo una estética orgánica y texturas que recordaran lo tradicional. Uso una paleta de colores contenida para que, cuando el rojo estalle en el clímax del libro, el impacto visual refuerce la revelación de la trama”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Darle voz a Prutt, el ogro, era una deuda pendiente. Es un personaje que nos ha acompañado en muchos libros y es el coprotagonista de Guapa (que ya es un fenómeno con 11 ediciones, musical y 15 idiomas). El reto era monumental: crear una historia que estuviera a la altura de la bruja Verna. Quería que la historia fuera un campo de pruebas para el lector. Le di muchas vueltas a cómo equilibrar el texto para que fuera neutro. Mi intención era que el lector, de manera casi automática, asignara la maldad al personaje «feo» y la bondad al «guapo». Ver ese proceso de «caída de la venda» en los lectores ha sido lo más gratificante de todo el proceso”.

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “¡Los personajes no me dejan descansar! Siempre me están pidiendo voz. Actualmente salto entre varios formatos: libros para bebés, álbumes ilustrados y cómic infantil. Estoy trabajando en la segunda parte de mi cómic Preanimales, donde exploramos la idea de que todos los animales, antes de serlo, van a una escuela para descubrir para qué especie tienen más talento. Además estoy trabajando en una nueva serie de álbumes titulada «Selváticos». En ella exploro la fauna de la selva amazónica y cómo las personalidades de animales como el chigüiro (o capibara), el colibrí o el jaguar se reflejan en nuestros propios «instintos selváticos». Es un proyecto muy divertido que me permite conectar con mis raíces”, confiesa Canizales.
“También me he propuesto un nuevo reto técnico: una colección que incluye ingeniería de papel y pop-ups. Me encanta saltar de un proyecto a otro porque se retroalimentan entre sí. Pero hay un proyecto que me tiene especialmente entusiasmado: he estado realizando una investigación exhaustiva sobre la representación de Caperucita Roja y su permanencia en el imaginario colectivo por más de 200 años. Es un análisis profundo sobre cómo ha evolucionado este icono y pronto veremos un título muy emocionante sobre este tema que dará mucho de qué hablar”.
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