Entrevistas
José Fragoso nos presenta ‘Destronada’
Había una vez una reina que sabía francés, chino, todo sobre la moda y el vino, olía de maravilla, cantaba como los ángeles y hasta era capaz de pelar los langostinos perfectamente con cuchillo y tenedor. En definitiva, era la más guapa, rica, noble y lista de todo el reino… hasta que un día le entran unas tremendas ganas de hacer pis y eso hace que las cosas ya no vuelvan a ser iguales. Así nos presenta la editorial Canica Books ‘Destronada’, un divertidísimo álbum ilustrado en rima, con texto de Pedro Mañas e ilustraciones de José Fragoso. Con éste último hemos charlado un poco más sobre este proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? José Fragoso: “Acababa de terminar con Canica Books ‘El Niño Más Travieso del Universo’ de José Carlos Román, y la experiencia había sido fantástica en todos los sentidos. Por eso cuando me contactó Clara de Canica para volver a trabajar juntos y además con Pedro Mañas, no lo dudé: como dicen en inglés, para mí era una «double win situation”.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Un libro en verso con el que se van a reír (cada vez que lo lean, a mí me pasa) y les va a hacer reflexionar sobre la excesiva importancia que nos damos a nosotros mismos”.

¿Qué importancia tiene el humor en este libro? Y en general en tu trabajo? “El humor en verso es doblemente divertido, además Pedro consigue que los versos suenen elegantes hablando de cosas muy reales -asegura José Fragoso-. En la literatura infantil considero fundamental el humor, incluso cuando quieres tratar temas serios: el humor los acerca al lector, quitándole la grandilocuencia que muchas veces le aleja de la historia. Para mí el humor es básico porque dota de vida a la ilustración, mi objetivo principal: que en mis ilustraciones pasen cosas, que estén vivas”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “El personaje de la reina es el centro de la historia, por lo que era importante que tuviera mucha personalidad. La media sonrisa de la portada ya nos cuenta que es altiva, segura de sí misma y que, sinceramente, le importamos un bledo. Pero también tenía que provocarnos cierta empatía: aunque sea como es, queremos seguirla y conocer más de ella. Para la portada me basé en un retrato de la condesa de Vilches que se encuentra en el Museo del Prado: esa pose elegante, tocándose un pendiente, en su palacio… con un papel higiénico en el regazo. Me parecía muy divertida la idea de que fuera retratada para la posteridad con el papel higiénico, ¡me encantaría encontrarme un cuadro así en El Prado!”

¿Qué hay de diferente respecto a otros trabajos? “Como curiosidad, he utilizado tinta color sepia porque le daba un aire más elegante, más versallesco a las ilustraciones -nos cuenta José Fragoso-. También hemos jugado con unos secundarios muy importantes al final de la historia: las urracas. Entran volando por las guardas, atraviesan el libro apareciendo en casi todas las páginas y tienen su aparición estelar en la última. Después, vuelven a irse por las guardas finales. Otro detalle muy divertido es que Pedro y yo aparecemos como nobles personajes en las biografías, dándole papel higiénico al mayordomo que corre a auxiliar a la reina”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “He utilizado tinta y acuarela como en la mayoría de mis trabajos pero en este caso, al transcurrir la historia en un palacio, he buscado que los colores brillantes de las cortinas, de los suelos de mármol o de las flores del jardín fueran muy vivos, casi pringosos: me encanta que sientas que te vas a manchar los dedos de pintura al pasar la página”.
Háblanos un poco del proceso de elaboración de este libro. “Desde el principio hemos trabajado juntos Pedro, Clara de Canica y yo para aportar ideas al libro -afirma José Fragoso-. Empezando por el título, que lo decidimos a lo largo del proceso. Y siento que el libro y mi trabajo han crecido gracias a esta colaboración, tengo la sensación de que hemos hecho un libro mejor aún de lo que imaginábamos”.


¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “¡Qué gozada es leer un libro en verso cuando está tan bien escrito! Y cómo se nota en el resultado final que hemos trabajado muy a gusto. ¡Bueno, y mucho sobre el Palacio de Versalles, las vestimentas y los peinados de la época!”
¿En qué estás trabajando ahora? “Acabo de terminar un libro con Gracia Iglesias y otro con Rafa Ordóñez, tras trabajar con él en ‘Peluquería Alegría’ de Bookolia, y estoy ilustrando dos álbumes más para otros autores. También ultimando mi nuevo libro como autor, que espero que podáis verlo pronto: una historia sobre un pez distinto al resto que sueña con ser bailarín de claqué. También estoy en el proceso de creación de un proyecto que me apasiona: es para niños, pero no es un álbum ilustrado. Muy pronto sabréis más sobre él y espero que os guste tanto como a mí. Además soy profesor de ilustración infantil en la escuela ESDIP de Madrid, muy feliz de enseñar a las nuevas generaciones de ilustradores”.
Álbum Ilustrado
Alice Piaggio nos anuncia que ‘Se necesita monstruo’
El libro más divertido y sorprendente sobre las profesiones de quienes pensábamos que solo se dedicaban a asustarnos. En ‘Se necesita monstruo’, diferentes criaturas comparten sus experiencias laborales en entrevistas exclusivas. Sus páginas nos presentan a cada monstruo en pleno oficio, con ilustraciones llenas de detalles que revelan su día a día. Con una mezcla irresistible de humor, imaginación y revelaciones insospechadas, este libro es la guía definitiva para explorar el mercado laboral desde su versión más monstruosa y divertida. Editado por Zahorí Books, hablamos sobre este trabajo con su autora, Alice Piaggio.

¿Cómo surgió este proyecto? “La idea surgió espontáneamente, durante una conversación en el coche con mi hijo, que tenía cuatro años por aquel entonces. Era Halloween y, entre tiendas y librerías, estábamos rodeados de monstruos de todo tipo. Como muchos niños de su edad, siempre le han fascinado los zombis, las momias y los ogros; así que, casi en broma, empezamos a imaginar qué trabajo podrían hacer estas criaturas. A partir de ahí, surgieron las preguntas: ¿qué haría un Yeti? ¿Y una bruja, siempre volando en su escoba? De estas fantasías compartidas, el proyecto tomó forma”.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Un libro colorido, poblado por criaturas que desempeñan los trabajos más diversos pero absolutamente tradicionales, seleccionados en función de sus características y afinidades. Los lectores podrán descubrir los secretos para quitar las manchas de las camisas de un fantasma en la lavandería o descubrir los mejores cócteles preparados por un verdadero maestro de la vida nocturna: el vampiro”, asegura Alice Piaggio.

¿Qué nos puedes contar sobre las ilustraciones? ¿Cuáles son sus características principales? “Este no es el típico libro de monstruos con tonos oscuros y góticos: la paleta es vibrante y llamativa, las imágenes son ricas en detalles e invitan al lector a detenerse en la página, disfrutando al descubrir todas las herramientas del oficio”.
¿Qué técnicas utilizaste? “Las ilustraciones se crearon completamente en formato digital, en un iPad”, afirma Alice Piaggio.

¿Qué aprendiste de este proyecto? “Un libro siempre surge de un esfuerzo compartido: el diálogo con la editorial es esencial para el éxito del proyecto. Nadie conoce mejor al público objetivo, el mercado y los elementos que hacen que un libro sea efectivo que la editorial. Creo que esta es una lección importante que hay que tener en cuenta cuando eres autor/ilustrador”.
Cuéntanos un poco sobre el proceso de creación del libro. “Le propuse el proyecto a Mireia de Zahorí Books después de haber trabajado juntas en ‘Nunca llegarás a nada’. Ella me animó a desarrollar mi propia propuesta y se entusiasmó de inmediato con la idea de un libro sobre monstruos que realizan trabajos de la vida real. El proceso fue bastante largo, también porque supervisé directamente la organización de las páginas dobles, incluyendo los recuadros informativos -continúa Alice Piaggio-. El equipo editorial de Zahorí fue invaluable: paciente, preciso y muy competente. Hubo numerosos intercambios, desde la elección de las tipografías hasta la maquetación, hasta llegar a un resultado que refleja a la perfección la idea inicial: colorido, dinámico y divertido”.

¿Qué significa para ti haber sido seleccionada para la exposición en la Feria del Libro de Bolonia? “Mostrar mi trabajo en un contexto tan importante fue una gran satisfacción. Me alegra que las láminas convencieran al jurado y fueran seleccionadas entre miles de propuestas de ilustradores talentosos. Este reconocimiento es realmente importante para mi carrera”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy ilustrando una serie de libros de tapa dura para niños, pero ya estoy pensando en un nuevo proyecto personal como autora e ilustradora. Trabajar de forma independiente es particularmente estimulante porque te permite desarrollar plenamente tu propia visión e imaginación”.
Álbum Ilustrado
Canizales invita a no fiarse de las apariencias en ‘Malo’
Esta historia comienza como una alegre melodía, pero sus notas se van apagando al adentrarse en la oscuridad del bosque. Aun así, entre las sombras, quizás podamos ver al Malo del Cuento. ¿O tal vez no nos hemos fijado bien? ‘Malo’ es un nuevo álbum de la exitosa colección “Guapa”. El ogro Prutt se convierte esta vez en el protagonista. Una historia que invita a no fiarse de las apariencias. Pero también a apartar nuestros prejuicios y a no juzgar a los demás a partir de las primeras impresiones. Una llamada al respeto a la naturaleza, al cuidado de los bosques y de nuestro entorno como fuente de vida para los animales y para nosotros. Un libro, editado por Apila Ediciones, que acompañará a los peques en muchas lecturas descubriendo cada vez nuevos matices en el texto y nuevos detalles en las imágenes. La sonrisa y la sorpresa están aseguradas de la mano de este trabajo de Canizales, con el que hemos charlado sobre este proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? “Nace de una mezcla entre mis búsquedas creativas y lo profundamente personal. Por un lado, quería explorar las múltiples relaciones que pueden darse entre el texto y la imagen en un álbum: el contraste, acompañamiento, complementariedad, divergencia… Por otro lado, mi identidad como colombiano atraviesa esta historia”.
“Tengo la tez “café con leche” y una barba oscura, rasgos que a menudo disparan prejuicios automáticos en los demás -nos cuenta Canizales-. Según el contexto, hay quien piensa que soy árabe y quien piensa que soy latinoamericano, pero en ambos casos parezco ser alguien de quien ‘se debe sospechar’. Recuerdo que, poco después del desastre de las Torres Gemelas, caminaba por un parque al atardecer; una madre y su hijo venían hacia mí, y el niño me señaló y mirándome a los ojos dijo: «Mira, mamá, un malo». Esa vivencia, sumada a cómo la gente aprieta sus bolsos cuando paso rápido por la calle o cómo me vigilan en las tiendas, me llevó a querer explorar ese fenómeno. He convertido esa «paranoia» ajena en un recurso creativo”.

¿Qué es lo que más te gustó de este proyecto? “Lo que más disfruté fue el reto de trasladar una cuestión tan compleja al lenguaje infantil. La literatura tradicional suele usar arquetipos muy rígidos: el bueno es bello, el malo es feo. Al romper esa norma, valoro la inteligencia de los pequeños lectores. También me gocé la oportunidad de confrontar al lector. Me interesa alejarme de esos libros «ñoños» que abundan hoy en las estanterías: historias planas, directas y excesivamente lineales que parecen tener como único objetivo cumplir una función didáctica predeterminada”.
“En ‘Malo’ presento una historia con capas. No soy condescendiente con los niños ni con los adultos. Busco que el lector se sienta un poco «incómodo» al darse cuenta de que su juicio falló. Es una alusión a cómo, en la vida real, la corrupción y la impunidad permiten que los personajes más viles sean vistos como «gente de bien» solo por su apariencia o estatus, mientras que quienes intentan revelar la verdad terminan siendo los villanos de la función. Véanse los archivos Epstein”, asegura Canizales.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Se van a encontrar con un juego de espejos. Quiero dejar algo claro: en ‘Malo’ la narración es absolutamente honesta. Al terminar el libro, si el lector siente que le he engañado, le invito a volver atrás. Al releer y observar detenidamente las imágenes, descubrirá que la información precisa siempre estuvo ahí. No fui yo quien lo engañó; verá reflejado que fueron sus propios prejuicios los que le llevaron a una conclusión equivocada.
Quiero demostrar que la literatura infantil tiene tantas posibilidades y profundidad como la «literatura para adultos». ¿Por qué las historias para niños deben ser lineales y planas? Aquí, el texto y la imagen narran divergentemente; el texto te sugiere que, aunque estés prestando atención, podrías estar equivocándote. Es esa sensación de confrontación y de preguntarse «¿qué está pasando aquí realmente?» lo que hace que la experiencia sea gratificante”.
Cuando hiciste Guapa, ¿intuías la dimensión que podría llegar a tener lo que hoy es toda una colección? “Para nada, cuando estoy sumergido en un proyecto, me concentro exclusivamente en potenciar esa historia. No imaginaba que el ogro terminaría protagonizando su propio libro, ni que llegaríamos a los cinco títulos, pero es fascinante ver cómo los temas se conectan. Guapa nació de una preocupación por los estándares estéticos en un paraíso de cirugía plástica como Colombia y cómo la presión por cambiar nuestro físico afecta cada vez más a edades más tempranas. Es curioso que en Malo retomemos el tema del aspecto desde una perspectiva diferente: cómo ciertos rasgos favorecen la inclusión y otros la exclusión. Seguimos dándole un peso desmedido a la estética para juzgar el valor de las personas”, nos cuenta Canizales.

“En Guapa, el uso del dibujo de perfil en los personajes era vital porque la bruja cambia de forma constantemente; esa iconicidad facilitaba que el lector la reconociera a pesar de sus transformaciones. En ‘Malo’, he mantenido ese código visual para jugar con los estereotipos: el «bueno» de rasgos finos y europeos frente al «malo» de rasgos desproporcionados. Además, hay varios guiños para los seguidores de la serie. Por ejemplo, el libro concluye con una doble página de un libro abierto, un eco de la estructura de Guapa. Si en aquel libro veíamos el menú de la cena de la bruja, en Malo nos asomamos a la libreta donde el verdadero villano ha ido anotando sus malignos planes. Es una forma de premiar al lector fiel”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Parto siempre del dibujo a lápiz y de un proceso de síntesis muy riguroso. Hago muchos bocetos para eliminar lo decorativo; en mis páginas, si algo no está narrando, no tiene por qué estar -afirma Canizales-. Para ‘Malo’, escaneé esos dibujos y los trabajé digitalmente, pero manteniendo una estética orgánica y texturas que recordaran lo tradicional. Uso una paleta de colores contenida para que, cuando el rojo estalle en el clímax del libro, el impacto visual refuerce la revelación de la trama”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Darle voz a Prutt, el ogro, era una deuda pendiente. Es un personaje que nos ha acompañado en muchos libros y es el coprotagonista de Guapa (que ya es un fenómeno con 11 ediciones, musical y 15 idiomas). El reto era monumental: crear una historia que estuviera a la altura de la bruja Verna. Quería que la historia fuera un campo de pruebas para el lector. Le di muchas vueltas a cómo equilibrar el texto para que fuera neutro. Mi intención era que el lector, de manera casi automática, asignara la maldad al personaje «feo» y la bondad al «guapo». Ver ese proceso de «caída de la venda» en los lectores ha sido lo más gratificante de todo el proceso”.

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “¡Los personajes no me dejan descansar! Siempre me están pidiendo voz. Actualmente salto entre varios formatos: libros para bebés, álbumes ilustrados y cómic infantil. Estoy trabajando en la segunda parte de mi cómic Preanimales, donde exploramos la idea de que todos los animales, antes de serlo, van a una escuela para descubrir para qué especie tienen más talento. Además estoy trabajando en una nueva serie de álbumes titulada «Selváticos». En ella exploro la fauna de la selva amazónica y cómo las personalidades de animales como el chigüiro (o capibara), el colibrí o el jaguar se reflejan en nuestros propios «instintos selváticos». Es un proyecto muy divertido que me permite conectar con mis raíces”, confiesa Canizales.
“También me he propuesto un nuevo reto técnico: una colección que incluye ingeniería de papel y pop-ups. Me encanta saltar de un proyecto a otro porque se retroalimentan entre sí. Pero hay un proyecto que me tiene especialmente entusiasmado: he estado realizando una investigación exhaustiva sobre la representación de Caperucita Roja y su permanencia en el imaginario colectivo por más de 200 años. Es un análisis profundo sobre cómo ha evolucionado este icono y pronto veremos un título muy emocionante sobre este tema que dará mucho de qué hablar”.
Álbum Ilustrado
Tomás Olivos y las columnas del mundo en ‘Un árbol’
‘Un árbol’ es una invitación a escuchar la sabiduría de los árboles que día a día nos regalan silenciosamente la vida. Desde la altura de sus copas hasta los misterios escondidos en sus raíces, nos invita a escuchar su voz, maravillarnos con sus tesoros y comprender que cuidarlos es, en última instancia, cuidarnos a nosotros mismos. Nos explica conceptos científicos, culturales y artísticos de forma accesible: desde la fotosíntesis, las micorrizas o la “Wood Wide Web”, hasta la tradición japonesa del Hanami, la mitología o el uso de la madera en instrumentos musicales. Además es una potente herramienta para la educación emocional: a través de la metáfora del árbol, se exploran valores como la resiliencia, la generosidad y la interconexión. Con estas palabras la editorial Zahorí Books nos presenta este álbum ilustrado, un trabajo de Ángeles Quinteros y Tomás Olivos. Con ésta último hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? “El proyecto lo comenzó a escribir Ángeles junto con la editorial chilena ‘Escrito con tiza’, pensando en un libro que fuera de divulgación científica, pero con una bajada poética que permitiera a la persona que recorre cada página imaginar, soñar y hasta cantar con los árboles. Una vez que terminaron el texto, me invitaron a participar dando una segunda lectura con las ilustraciones para que el libro pudiera seguir creciendo”.
¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Tal como lo describe la autora: Este libro es un homenaje a la generosidad de los árboles, una celebración de su conexión con los seres humanos y un recordatorio de que mientras existan, el cielo se mantendrá en su lugar. Porque los árboles son las columnas del mundo, maestros silenciosos que nos enseñan sobre resiliencia y renovación”, nos cuenta Tomás Olivos.

“La poética que construyó Ángeles alrededor de los árboles me permitió crear ilustraciones muy libres dentro del libro, algunas veces se despliegan hacia arriba invocando a la verticalidad de los árboles y otras, abriéndose de forma horizontal para ampliar la visión e insertarse más profundamente en el imaginario de estas columnas del mundo”.
¿Qué te pareció la historia de Ángeles la primera vez que la leíste? “Me encantó y a la vez me causó mucha curiosidad cómo podríamos ilustrar un árbol de tantas formas distintas para que no sea algo monótono. Para eso el texto de Ángeles facilitó mucho el trabajo, porque en cada doble página abre una puerta diferente de cómo nos podemos aproximar a los árboles y recordar que ellos están mucho antes que nosotros”, asegura Tomás Olivos.

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Siento que crecí mucho con este libro, me permitió trabajar los trazos de manera más libre y aproveché con gusto el tiempo y la lentitud que significa dibujar y pintar sobre el papel antes de entrar a la edición digital. También fue interesante trabajar al protagonista de este libro, el árbol, de una manera que fuera mutando y apareciendo de diferentes formas junto con una serie de insectos y una niña que pareciera van viajando con él”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Es una mezcla entre analógico y digital. Voy trabajando todos los elementos separadamente utilizando tintas, acuarelas, grafitos y tiralíneas siempre en negro, los paso por el escáner y como si fuera un collage los voy uniendo en el ordenador asignando la paleta de color a cada pieza que voy construyendo. Por ejemplo, para ilustrar un ciempiés primero dibujo sus patas, pliegues, antenas y rostro con grafito y luego por separado su cuerpo con tinta negra más aguada”, confiesa Tomás Olivos.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Los múltiples regalos que nos entregan los árboles cada día, aprender a verlos en sus diferentes formas y, lo más importante, qué le podemos regalar nosotros a ellos para que sigan existiendo”.
Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Nos juntamos muchas veces a pensar cómo construir el libro en reuniones virtuales entre Chile y España. Queríamos que fuera novedoso, curioso y que pudiera crecer tal como lo hacen los árboles. Fijamos dos tipos de desplegables, uno vertical para Un árbol nos obsequia papel y Un árbol nos narra una historia y otro horizontal en ambos lados para Un árbol nos recita una poesía. El diseñador Loren Avalloni junto con Carla Morales de Escrito con tiza pusieron especial cuidado a cada detalle del libro, desde las reservas UV en las tapas, la diagramación y finalmente la maquetación. Es muy lindo que este proyecto se haya gestado en Chile y ahora también es parte de la familia de Zahorí books”.

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy terminando un libro con la editorial Amanuta y empezando otro con Hexagramm books. En mi cabeza hay un montón de ideas y proyectos nuevos, pero como siempre, se necesita tiempo. Así que a seguir trabajando con la calma”.
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