Entrevistas
Gastón Hauviller y lo que pasa ‘Cuando te vas’
Cuando mamá sale de casa sin mí, no pasa nada. No me molesta, no lloro y nunca pierdo la calma… ¿o sí? Así nos presenta la editorial Tres Tigres Tristes este álbum ilustrado, ‘Cuando te vas’, un trabajo de Gastón Hauviller, con el que hemos charlado un poquito más sobre este libro.
¿Cómo nace este proyecto? Gastón Hauviller: ”Este proyecto es un poco hijo de la pandemia. Recuerdo que al comienzo, en pleno confinamiento, en los medios empezamos a ver esas imágenes de animales caminando libremente por las ciudades, pero no eran animales domésticos, sino animales salvajes que aparecían por las calles como queriendo recuperar ese espacio del que siempre los desplazamos cuando construimos las ciudades. Y también estaba la sensación de encierro que sentíamos en esos días, que de a ratos se volvía insoportable. Y bueno, todo eso fue, digamos, la semilla de “Cuando te vas”. Lo que siente el personaje que protagoniza esta historia, se podría resumir en la pregunta: ¿y por qué yo no puedo salir? Sobre todo porque la mamá se va, ella sí sale de la casa, al mundo exterior”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Sinceramente no lo sé. Es algo en lo que pienso bastante y cuantos más libros hago, más me doy cuenta de que no tiene mucho sentido intentar controlar eso, porque de todos modos el lector siempre va a encontrar cosas que tienen más que ver con su propio universo que con lo que, como autores, le podamos proponer. Como autor, propones un relato, pero siempre es un juego de ida y vuelta entre el autor y aquel que recibe y dialoga con esas imágenes y esas palabras que aparecen en un libro”.
“Pero sí podría intentar decirte lo que yo mismo fuí encontrando como lector de este libro, que tiene que ver con algo que siempre me pasa cuando veo mis libros ya terminados o publicados -continúa Gastón Hauviller-. Y es que me sorprendo al darme cuenta de lo que me dicen a mí como lector, o incluso lo que dicen de mí como autor. Lectura que va cambiando con el tiempo, entonces, hoy pienso que este libro habla de la diferencia que existe entre lo que es amar y lo que es poseer a otra persona, como si esa persona que amamos nos perteneciera, que es un sentimiento muy primitivo y muy infantil. En este caso esa otra persona es la mamá del personaje protagonista, pero podría ser cualquiera. Pienso que eso es algo que a todos nos toca aprender en algún momento de la vida, sobre todo si queremos crecer. Pero es cierto que no es fácil y se ponen en juego muchas emociones y por momentos puede haber mucha tensión y frustración. Quizás la clave esté en aprender a confiar en las personas que queremos y que nos quieren, en este caso sería confiar en que la mamá se va a ir pero va a volver”.

La imaginación puede surgir en cualquier situación, ¿no? A partir de un dibujo… o leyendo un libro… “¡Totalmente!, una mancha en la pared o la borra del café en el fondo de la taza, o los juegos de palabras absurdos que surgen cuando leemos al azar carteles por la calle. Yo siento que estoy, literalmente, todo el tiempo imaginando y que no lo puedo evitar. A veces me resulta agotador incluso. Por supuesto que de toda esa imaginación, solo una pequeñísima parte se convierte en otra cosa, se materializa de algún modo, ya sea en un texto, un dibujo o un libro. Porque una idea, por más buena o por más original que nos parezca, no es un libro, le falta demasiado para ser un libro, es más, suele quedar muy poco de esas primeras ideas en lo que luego es una obra terminada. Quizás la imaginación sea algo así como esa transformación que sucede mientras estamos imaginando”, asegura Gastón Hauviller.

Haces un guiño a ‘Donde viven los monstruos’… “¡Sí claro! Es lo que nos pasa con nuestros referentes, en algún momento se nos aparecen en lo que hacemos. Soy un admirador de Sendak, parte de mi formación tiene que ver con el psicoanálisis y por eso su obra me resulta sumamente interesante, además de parecerme un ilustrador extraordinario. Y aunque cuando empecé a trabajar en mi libro no estaba pensando puntualmente en “Dónde viven los monstruos», en un momento me di cuenta de que podría abrirse un diálogo con esa obra. Salvando las distancias, si bien tienen algún punto en común, también hay grandes diferencias, lo cual es lógico porque el libro de Sendak, aunque no lo parezca, se publicó hace 60 años. Y creo que los libros siempre hablan, ante todo, con su propia época. Pero al igual que Sendak ocupa un lugar importante en mi biblioteca, quise que a modo de homenaje su libro también forme parte de la biblioteca del protagonista de “Cuando te vas””.

¿Qué diríais que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “En este libro trabajé con una línea estética con la que me siento muy cómodo y con la que ya había trabajado en el primer libro que publicamos con mis editores de Tres Tigres Tristes (“Viajeros Extraordinarios/Roque”). Y me pareció importante sentirme cómodo con el dibujo, porque me permitió experimentar con la narrativa visual -asegura Gastón Hauviller-. Quería probar algo que no había hecho antes en un libro álbum, que es combinarlo con un lenguaje más propio de la historieta o la novela gráfica, pero sin que deje de ser, en esencia, un libro álbum. Entonces aparecen unas secuencias de cuadros de historietas, intercaladas con dobles páginas que no llevan texto, por ejemplo”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Todo el trabajo de bocetos fue a lápiz, utilicé muchos posits (cuadritos autoadhesivos) para poder ir ajustando las secuencias, que como te decía, están narradas como si fuera una historieta. Luego, la estética de los personajes y los ambientes se la terminé definiendo con la tinta negra del estilógrafo. Me gustan mucho las tramas que genera la tinta y las imperfecciones y los posibles “errores” que luego se integran con la ilustración. Finalmente el color es digital, con colores más bien planos y saturados para que contrasten con la línea negra. Hay también una intención narrativa en el uso del color, que es la de ordenar los tres momentos de tensión en que el personaje “explota”, por así decirlo, y para ello organicé la paleta en torno a los tres colores primarios, uno para cada momento”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración de este libro. “Te contaba que este libro lo empecé a trabajar en la pandemia y en ese momento, con unos colegas amigos (Carlos Riaño, Dipacho y Carlos Díaz Consuegra), armamos un espacio virtual para charlar y mostrarnos nuestros trabajos, para hacernos devoluciones y en definitiva para sumar esas miradas que son tan importantes en un oficio como este, que se puede volver muy solitario -nos cuenta Gastón Hauviller-. Ese espacio funcionó al comienzo como un refugio, una compañía y luego ya se convirtió en algo más grande que bautizamos Colectivo Corocoro y que hasta hoy sigue funcionando como un colaboratorio creativo, en donde nos apoyamos y acompañamos en los proyectos particulares de cada uno y también planeamos proyectos colectivos. En este espacio pude desarrollar la primera maqueta del libro, que luego cuando se las mostré a mis editores de Tres Tigres Tristes, les gustó mucho y con ellos nos pusimos a pulir la versión final. Con Bárbara y Guillermo nos conocimos hace unos años en la Feria del libro infantil de Bolonia y nos entendimos muy bien desde el principio. Tienen una mirada muy clara de los libros que quieren publicar, son editores que te dan mucha libertad, a la vez que aportan mucho y acompañan el proceso creativo del libro. Para mí es un lujo trabajar con ellos”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Te contaba antes que estoy todo el tiempo imaginando historias, voy anotando en papelitos sueltos que guardo en un cajón. A veces son unos garabatos, a veces palabras sueltas “nomás”. Otras veces los trabajo mucho hasta tener una maqueta prácticamente terminada, que luego dejo reposar un largo tiempo antes de mostrarla. Ahora mismo acabamos de enviar a imprenta un libro que forma parte de una colección que se llama “Arribabajo”, que hicimos en colaboración entre los cuatro autores que integramos el Colectivo Corocoro junto a Marcela Escovar de Picnic de Palabras, de Colombia (@picnicdepalabras). Y estamos muy contentos porque es nuestro primer proyecto colectivo y lo vamos a publicar muy pronto”.
“Y también estoy muy contento, porque estoy trabajando en los últimos detalles de un viejo proyecto de libro acordeón llamado “Anoche me soñé dragón”, que vamos a publicar este año con la editorial Diego Pun (@diegopun_ed), a quienes conocí personalmente hace poquito en la Feria internacional del libro de Guadalajara, gracias al querido Adolfo Córdova que nos presentó y congeniamos inmediatamente -continúa Gastón Hauviller-. Este libro es un poema ilustrado por una de sus caras y por la otra es un juego, una invitación a imaginar dragones “nunca antes vistos” y no les puedo contar más de momento, pero pronto habrá novedades. Y por último, te cuento que para este año se vienen dos novedades junto a mis queridos Tres Tigres Tristes (@edicionesttt), son dos libros en los que ya estamos trabajando. Uno trata sobre las emociones, pero con un enfoque humorístico que se aleja muchísimo de la mirada convencional con la que se suelen tratar estos temas. Y el otro es una coautoría con mi compañera y escritora colombiana Natalia Mera, que es una mezcla de libro álbum, obra de teatro y poesía, que nos tiene a todos muy entusiasmados”.
Álbum Ilustrado
Iacopo Bruno y Francesca Leoneschi dan forma a ‘Inseparables’
Bajo las aguas, dos seres aparentemente lejanos comparten un mismo dolor. Ichi, un pulpo tallador de palabras, busca salvar a su padre. Lucy, inmóvil entre los restos de un barco hundido, se deja mecer por la corriente. Esta narración ilustrada entrelaza sus destinos en una historia profunda, poética y visualmente deslumbrante sobre la pérdida, la esperanza y los lazos invisibles que nos unen. Edelvives edita ‘Inseparables’, un trabajo de Francesca Leoneschi e Iacopo Bruno. Con éste último charlamos un poco más en profundidad sobre su trabajo en este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Inseparables nació un día de verano entre las olas de las Cinque Terre a bordo de nuestro gozzo (un barco de pesca tradicional) Alina, mientras buscábamos el personaje para una historia de tintes gótico-victorianos. En ese preciso momento nació Ichi, el pequeño pulpo de la familia Real. Cuando nos dimos cuenta de que nuestra historia podía transcurrir bajo el nivel del mar, se nos abrió todo un mundo lleno de sepias que tiñen el mar de negro y de mantas que ocultan la luz del sol en señal de luto por la muerte del padre de Ichi, el Príncipe Consorte”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un inusual mundo marino donde se fortalece el vínculo y la amistad interespecie entre Ichi y Lucy, la niña que vive en el Abismo entre los tablones del naufragio del Golden Mary en busca de su corazón”, nos cuenta Iacopo Bruno.

¿Cómo fue el proceso de construcción de esta la historia? “Inseparables lo escribimos a cuatro manos pero, dado queFrancesca Leoneschi y yo estamos acostumbrados por trabajo a dialogar a través de imágenes, primero lo imaginamos visualmente de forma muy detallada. Después, bastó con sentarse y escribirlo de un tirón, pasándonos el texto el uno al otro para recortar, corregir o añadir”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿Cómo nacen estos personajes? “Francesca y yo siempre investigamos mucho, lo cual nos sirve para visualizar las escenas y los personajes, como te decía -continúa Iacopo Bruno-. Luego empezamos a contarnos la historia el uno al otro durante los largos viajes en coche cuando nos desplazamos de un lugar a otro. En cuanto la historia empezó a tomar forma, comencé a plasmar los pensamientos sobre el papel. Normalmente, cuando empiezo un libro, le dedico un cuaderno entero bastante grande, y para ‘Inseparables’ también llené un cuaderno de bocetos. El posfacio del libro reúne una selección de estos bocetos para que el lector pueda entrar entre bastidores en un proyecto como este”.


¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Diría que el reto consistió en fusionar el mundo marino con la época victoriana y hacer que resultara fascinante y creíble, pero sobre todo el esfuerzo se centró en intentar captar de forma sincera las emociones que caracterizan la historia. La novedad con ‘Inseparables’ es que durante treinta años he ilustrado libros para otros autores; esta vez, las ilustraciones eran para un libro totalmente nuestro. Fue un reto muy exigente porque Francesca y yo somos unos clientes decididamente exigentes”.


¿Con qué técnicas trabajaste? “Te agradezco mucho esta pregunta porque tengo un interés especial en recalcar que todas las ilustraciones de ‘Inseparables’ están realizadas de forma tradicional, es decir, son todo láminas originales pintadas con acuarela sobre papel. Durante años coloreé mis láminas de forma digital, pero desde hace unos seis años prefiero las técnicas tradicionales, analógicas por así decirlo. Trabajo al óleo, con tintas de colores, lápices e incluso con acuarela, como en el caso de Inseparables. Las técnicas tradicionales me ayudan a concentrarme y a sumergirme en el trabajo, y me dejan láminas originales en lugar de archivos guardados en discos duros que probablemente ya ni siquiera pueda abrir. El papel tiene otro encanto y una durabilidad excelente”, asegura Iacopo Bruno.


Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Como te decía, primero investigo, luego intento visualizar mentalmente, después paso las ideas a un cuaderno grande y solo entonces me sumerjo en la lámina definitiva. Hago los dibujos a lápiz sobre un papel de altísima calidad que me permite, a pesar de los borrones, obtener un dibujo final muy limpio. Para ‘Inseparables’, transferí el dibujo a un papel para acuarela utilizando un escáner y una impresora de excelente calidad. En ese momento coloreo y la lámina ya está lista”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, siempre estoy trabajando en nuevos proyectos. Actualmente, el trabajo más exigente es un libro ilustrado para una editorial francesa del que todavía no puedo contar mucho, salvo que serán 40 ilustraciones a color dibujadas con plumilla y coloreadas con tintas; y una novela ilustrada para una editorial estadounidense, que también es confidencial por ahora. Sin embargo, el trabajo que está llenando mi nuevo cuaderno es nuestro próximo libro, basado en un relato original de Francesca Leoneschi. ¡Esta vez estaremos en tierra firme, pero siempre rodeados por un mar tempestuoso!”
Álbum Ilustrado
Pedro Oyarbide ilustra ‘El rayo que no cesa’
‘El rayo que no cesa’ es la obra más representativa y lograda de Miguel Hernández. Resultado y testimonio de una profunda crisis vital, sus páginas exploran la vivencia del amor, un amor doloroso, intenso y frustrado que deviene una herida constante. A la riqueza poética de Miguel Hernández se suma aquí la sensibilidad artística de Pedro Oyarbide, quien acompaña estos versos desgarradores con ilustraciones igualmente potentes, profundizando en la simbología hernandiana.
Los treinta poemas de ‘El rayo que no cesa’ adquieren una dimensión inédita en esta edición profusamente ilustrada que invita a una lectura renovada, donde palabra e imagen dialogan para intensificar la emoción, el tormento y la belleza de un libro esencial de la literatura española. Una edición de Lunwerg sobre la que hablamos un poquito más con Pedro Oyarbide.

Lo primero, cuéntanos cómo llega a tus manos este proyecto. “Venía de hacer ‘El Principito’ con Lunwerg. En principio habíamos empezado a darle forma a otro libro ilustrado muy diferente, una colección de cuentos del siglo XIX, pero el proyecto estaba algo estancado y por mi parte no terminaba de fluir. La editora me dio libertad para proponer otros títulos y ‘El rayo que no cesa’ me vino enseguida a la cabeza. Siempre me ha gustado la poesía de Miguel Hernández y sabía que ese libro tenía ingredientes más que suficientes para construir una propuesta visual interesante”.
¿Cómo era tu relación con esta obra de Miguel Hernández antes de abordar este proyecto? “Hasta entonces había leído sobre todo poemas sueltos, más que un poemario completo. Pero había algo en Miguel Hernández que siempre me había atraído, tanto o más que su obra: su personalidad, su historia y, por supuesto, la fuerza y la belleza de su poesía”, nos cuenta Pedro Oyarbide.

¿Cómo dirías que ha cambiado esa relación con el título y con la figura del poeta? “Ha cambiado mucho. Para afrontar el libro me leí bastante sobre la biografía del poeta, el marco histórico, etc. Descubrir con más profundidad su trayectoria y, especialmente, su tristísimo final, hizo que conectara todavía más con sus versos”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas o dibujos en algún cuaderno. “Fue un proceso bastante natural, muy parecido al que sigo con otros libros -continúa Pedro Oyarbide-. Leí el poemario mientras tomaba notas y hacía algunos bocetos rápidos. Aunque el resultado está muy pensado, en cierto modo puedo decir que fue un trabajo bastante intuitivo. Los poemas me evocaban imágenes con mucha facilidad. Al tratarse de un libro de amor, hay elementos que aparecen una y otra vez, así que quizá el mayor reto fue evitar la redundancia y encontrar maneras distintas de representar esas ideas sin repetirme”.

¿Es la primera vez que ilustras poesía? ¿Qué tal ha sido la experiencia? “Sí, es la primera vez. Ha sido un proceso diferente a cualquier otro. Desde el principio tuve claro que quería que todas las páginas estuvieran ilustradas y que los textos estuvieran redibujados a mano. Ha sido un trabajo muy exigente y, por momentos, extenuante, ya que son 120 páginas ilustradas, pero también uno de los más gratificantes que he hecho”.
¿Tus versos favoritos?
«Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.»
Vuelven una y otra vez a mi cabeza.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente respecto a otros trabajos? “Creo que lo más característico del libro, aparte de mi estilo, que ya es bastante reconocible, es haber redibujado toda la rotulación de texto a mano -asegura Pedro Oyarbide-. Jugué con la propia tipografía incorporando recursos visuales: letras que se desploman, palabras que interactúan con las ilustraciones o que pasan a formar parte de la composición. Quería que el texto también fuera imagen”.
“Por otro lado, creo que la portada tiene mucha fuerza. Está basada en un relieve de un mausoleo del Cementerio Monumental de Milán. ‘El rayo que no cesa’ es un poemario de amor que Miguel Hernández escribió para su mujer, Josefina Manresa. Resulta casi premonitorio -o quizá simplemente consciente de la realidad de la época- porque escribe con un enorme desgarro y solemnidad, como si se anticipara a una muerte temprana y a una despedida inevitable de su amada. Por eso me pareció natural reinterpretar esa imagen. La portada incorpora una ventana troquelada que deja ver el retrato de Miguel Hernández, atravesado literalmente por un rayo. Ese retrato forma parte de una segunda cubierta interior, de modo que ambas imágenes dialogan entre sí. Creo que, como objeto, el libro ha quedado muy rotundo, atractivo y coherente con el espíritu de la obra”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Desde hace años todo mi trabajo es digital. Utilizo una tableta Wacom Cintiq y trabajo principalmente con Photoshop e Illustrator”, afirma Pedro Oyarbide.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Fue un proceso largo y muy inmersivo. Cada poema requería encontrar un equilibrio entre respetar el texto y aportar una lectura visual propia, sin invadir su significado. Más que ilustrar cada verso de forma literal, intenté construir una atmósfera que acompañara al lector y ampliara la experiencia de la lectura. También hubo mucho trabajo de composición para integrar texto e ilustración de manera orgánica en cada doble página”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy esperando la publicación de otro de los trabajos que he terminado recientemente y al que le tengo muchísimas ganas: una edición ilustrada de ‘La sombra del viento’, de Carlos Ruiz Zafón. Es un proyecto muy especial para mí y estoy deseando que vea la luz”.
Cómic
Clara Lodewick aborda la inmigración en ‘Moheeb en el aparcamiento’
Moheeb es un adolescente refugiado que vive en un centro de acogida. Mientras espera una resolución administrativa que no llega, su vida queda suspendida en un presente sin horizonte. El aparcamiento de un supermercado se convierte en su espacio de escape: un lugar donde, junto a otros jóvenes, recupera algo esencial -la amistad, el juego, la sensación de pertenecer a algún sitio-. Apoyado por una asociación, el tranquilo Moheeb parece disfrutar de los largos días de verano. A menos que un fuego secreto esté consumiendo en realidad su coraje y su salud mental… ‘Moheeb en el aparcamiento’ es una novela gráfica sobre la migración, adolescencia, identidad, violencia cotidiana y necesidad de vínculos. Un trabajo de Clara Lodewick que edita Garbuix Books. Con Clara hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

¿Cómo nació este proyecto? “Mi editorial me dio la oportunidad de crear un segundo cómic. Tenía total libertad creativa; es decir, no había ningún encargo. Así que decidí hablar de lo que más me preocupa: el trato que nuestras sociedades dan a las personas sin papeles. Cuando era adolescente, un grupo de afganos sin papeles ocupó una iglesia cerca de mi escuela. Conocí a los chicos, que tenían mi misma edad por aquel entonces (entre 15 y 17 años), nos hicimos amigos, y así descubrí una pequeña parte del infierno que su situación administrativa podía suponer para ellos en su día a día”.
¿Qué encontraremos en este libro? “Seguirás la vida cotidiana de Moheeb, de 17 años, y sus dos amigos, Qaïs y Fazal, que pasan dos meses de verano en un aparcamiento de un pequeño pueblo de Bélgica, esperando una respuesta a su situación. Conocerán a gente del pueblo; algunos les ayudarán, otros empeorarán su situación”, nos cuenta Clara Lodewick.

¿Cómo fue el proceso de preparación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Quería trabajar en los sentidos, las sensaciones de Moheeb. Son un indicador de la evolución de su salud mental a lo largo del libro. Así que practiqué mucho cómo representar un lugar dibujando solo pequeñas partes, y cómo representar los cinco sentidos en una sola página. Dibujé páginas en (y sobre) diferentes lugares, antes de empezar a dibujar el aparcamiento de Moheeb. Vivía en una autocaravana, así que pude probar muchos aparcamientos diferentes”.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones y sobre las técnicas utilizadas en este libro. “En general, me inspiran Willy Vandersteen, Wilhelm Bush, Bruno Heitz, y para este cómic en particular, también me fijé en la obra de Shin’Ichi Abe. Él es mejor representando los sentidos. Fue todo un reto dibujar un cómic entero en un solo aparcamiento: aunque el cansancio y el aburrimiento son temas importantes, ¡no quería que los lectores se aburrieran demasiado! Así que tuve que pensar en cambiar el punto de vista, dibujar pequeñas escenas en el fondo, etc. -continúa Clara Lodewick-. Los dibujos están hechos con bolígrafo y los colores, una parte muy importante para mí, están pintados con gouache. Dedico mucho tiempo a colorear; es casi meditativo y una parte muy agradable del proceso”.

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “¡Largo! Hacer un cómic sobre la situación de las personas sin papelesera algo que queríamos hacer juntos, con mis amigos, en 2014. Pero yo era muy joven entonces y era muy diferente: más bien un proyecto comunitario, con páginas de testimonios. Como adulta, 10 años después, tras haber visto la evolución de la situación de mis amigos y de mi país, tuve nuevas ideas y quise crear una obra de ficción. Quería hablar de diferentes temas, como la salud mental, las dificultades entre madres e hijos, las relaciones desiguales y cómo afrontarlas… Fue un trabajo emocionalmente intenso. Y me costó mucho despedirme de mi personaje al final del libro. Así que cuando dibujo a Moheeb para los lectores en una sesión de firmas, siempre me alegra volver a verlo, aunque sea por unos instantes”, confiesa Clara Lodewick.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Escribí un guión; el cómic es para niños y trata (otra vez, jaja) sobre niños que intentan valerse por sí mismos en un mundo dominado por adultos. Es un cómic de fantasía, dibujado por Andréa Delcorte, cuyos dibujos son increíbles. Se publicará en francés en 2027. Y por mi cuenta, estoy trabajando en una serie/telenovela, que me divierte mucho; los episodios se estrenan cada mes o cada dos meses. Trata sobre una joven que vive con su madre y su tía. A ella le gustaría mudarse de allí, pero cada vez que lo intenta, algo se interpone en su camino”.
-
Álbum Ilustrado1 mes agoDaniel Montero Galán nos mete en ‘La Casa de Bernarda Alba’
-
Álbum Ilustrado1 mes agoMar Azabal nos muestra los ‘Tesoros en los bolsillos’
-
Álbum Ilustrado1 mes agoMarta Sevilla nos descubre a ‘Mi amigo el monstruo’
-
Cómic1 mes agoSun Bai y los ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’
-
Álbum Ilustrado4 semanas agoVerónica Aranda y su trabajo en ‘Bienvenida, amiga ardilla’
-
Álbum Ilustrado2 semanas agoIacopo Bruno y Francesca Leoneschi dan forma a ‘Inseparables’
-
Cómic3 semanas agoClara Lodewick aborda la inmigración en ‘Moheeb en el aparcamiento’
-
Álbum Ilustrado2 semanas agoPedro Oyarbide ilustra ‘El rayo que no cesa’

