Entrevistas
La ‘Carmen’ de Concha Pasamar y Margarita del Mazo
Tengo nueve años, un balón del que no me separo jamás y un amigo que es cabo del Regimiento de Dragones de Alcalá. En mi ciudad vive la mujer más guapa que conozco: Carmen. Todos la quieren, también mi amigo don José, pero ella prefiere volar. Mi vecina Carmen trabaja en la fábrica de cigarros de mi ciudad. Es una mujer tan deslumbrante que, cuando suena la sirena indicando el fin de la jornada, la plaza se llena de admiradores. Sin embargo, Carmen es un espíritu libre, y siempre repite: “El amor es un pájaro rebelde que nadie puede domesticar, y llamarlo es en vano, si él prefiere rehusar”.
El clásico de Mérimée que Bizet trajo a la ópera se presenta aquí en una nueva versión, inspirada en la coreografía de Johan Inger para la Compañía Nacional de Danza. Esta ‘Carmen’ de Margarita del Mazo, Concha Pasamar y la editorial Cuento de Luz, es una historia que acerca a los más pequeños al mundo de la ópera y la danza y nos invita a reflexionar sobre la verdadera naturaleza del amor. Margarita y Concha nos cuentan muchos más detalles de lo que hay detrás de este proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? Margarita del Mazo: “El proyecto nace del afán de la Compañía Nacional de Danza, que dirige Joaquín de Luz, por acercar su trabajo a niños y jóvenes. Es la propia CND la que le encarga a Ana Eulate, editora de Cuento de Luz, un álbum ilustrado para apoyar ese fin. Se trataba de hacer un libro inspirado en la coreografía que Johan Inger había creado para la Compañía. Ana pensó en Concha y en mí para realizar ese trabajo. Me emocionó enormemente que depositara su confianza en mi manera de contar historias. Cuando me llamó con la propuesta, daba botes de contenta al otro lado del teléfono. El proyecto era precioso, esa ópera es una de mis favoritas, me fascina la danza y admiro la labor de nuestra Compañía Nacional. Inmediatamente dije que sí. No lo dudé ni un segundo. Aunque también reconozco que, después de colgar el teléfono, entré en pánico. Soy muy exigente con mi trabajo y el reto era mayúsculo. ¿Sería capaz de contar la historia de Carmen con la verdad con la que a mí me gusta contar las historias? ¿Sería capaz de contar esa historia alejándome de todas las historias que se han escrito sobre esa historia? Me sentí feliz y muerta de miedo al mismo tiempo. Hoy, después de ver el resultado, no puedo dejar de agradecer aquella llamada”.
Concha Pasamar: “Ana Eulate, la editora de Cuento de Luz, me llamó para hacerme la propuesta. Habían contactado con ella desde la Compañía Nacional de Danza, que bajo la dirección de Joaquín de Luz desarrolla un interesante proyecto educativo con distintas vertientes. Querían realizar un álbum a partir de su coreografía y montaje de Carmen, y Ana pensó enseguida que Margarita y yo podríamos hacer un buen tándem. Los plazos eran algo ajustados para mí y, aunque me parecía un proyecto fascinante, de los que no se pueden rechazar, le pedí unas horas para decidirme, porque temía no llegar a tiempo con todos los asuntos que me esperaban ese verano. Al comentarlo en casa me dijeron que no me lo pensara, porque quien me conoce sabe que confluyen ahí muchos de mis gustos (la danza y también la música) y que lo iba a disfrutar. En definitiva, que no tardé más que un rato en aceptar”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? Margarita del Mazo: “Una montaña rusa de emociones. Un regalo para los sentidos que se presenta sobre unas páginas con tacto de seda debido a ese papel de piedra que utiliza Cuento de Luz para sus libros. Un trabajo impecable de edición. La elegancia de las ilustraciones de Concha Pasamar. Y la voz de un niño que, sin pretenderlo y como mero espectador, nos cuenta la historia. Los lectores encontrarán una Carmen totalmente diferente. Aquí no hay juicios. La frescura de esa mirada infantil, aún sin contaminar, nos sacará la sonrisa, la lágrima y alguna que otra carcajada, nos hará enfadar con cada uno de los personajes y también a empatizar con ellos. Y todo eso puede suceder en una sola de sus páginas. Su lectura no va a dejar indiferente a ningún lector”.
Cuéntanos algo del proceso de elaboración de este libro. ¿Cómo ha sido el trabajo con Concha? Margarita del Mazo: “El proceso, en sus comienzos, no fue fácil, todo lo contrario que trabajar con Concha. La propuesta llegó a mi vida en un momento personal un tanto complejo. Desde que supe de ella, se instaló en mi cabeza. El tiempo que nos marcaron para acabar el encargo era escaso y eso lo complicaba aún más. En mi caso, el proceso creativo nace con la invitación que nos hizo la CND para ver su último ensayo en Madrid antes de salir de gira con Carmen. El cuerpo de baile estaba apenas a dos metros de distancia, su sentir se convirtió en el nuestro. He vivido pocos momentos tan emocionantes. Después, tuve la suerte de asistir a su función en Sevilla como una espectadora más. Esa Carmen me enganchó. No sé cuántas veces pude ver la grabación que nos facilitó la CND de una de sus muchas representaciones. Kayoko Everheart, en el papel de Carmen, y Dean Vervoort, en el papel de Don José y su desgarradora historia hicieron que no pudiese resistirme a verla sin parar. Se volvió adictivo. Con cada visionado descubría detalles que no había visto en el anterior. Leí todo lo que encontré sobre la novela de Mérimée y sobre la ópera de Bizet. Pude ver varias entrevistas de Johan Inger. Supe de su forma de interpretar aquella ópera. Descubrí lo que cada uno de ellos quiso contar. Investigando sobre la ópera, tropecé con detalles que me permitieron jugar con las palabras y palabras que ofrecían metáforas visuales que daban mucho juego”.
“Empecé a escribir -continúa Margarita del Mazo-. Después de varias páginas tiradas a la papelera (mis cuentos siempre nacen sobre papel), encontré lo que quería contar y cómo quería contarlo. Como dicen los cantaores de flamenco, cuando el duende llega, todo fluye. Eso fue lo que ocurrió: en plena ola de calor madrileña, con varios ventiladores alrededor y el brazo derecho recién escayolado, no podía parar de escribir, bueno, de dictarle al ordenador, que soy diestra. Puede decirse, literalmente, que parí ese texto con sudor y lágrimas”.
“Aquella noche de agosto, no pude dormir hasta ver acabado el primer manuscrito. Ya era de día. Había nacido Carmen. Igual que un recién nacido, necesitaba de cuidados y amor para crecer y yo no estaba sola. Allí estaban mis compañeras de viaje. Lo hablábamos todo, comentábamos todo, llovían ideas, se compartían dudas, se consensuaban decisiones. Siempre buscando, hasta encontrar aquello que hiciera brillar a nuestra Carmen. Si lo hemos conseguido, ha sido entre las tres. Cada descubrimiento lo comentaba con Ana y Concha, un trabajo a tres bandas. Lo que no veía una, lo veía otra. Trabajar con Concha ha sido un lujo y le agradezco enormemente cada paso del camino. Fue un proceso agotador, pero no pudo ser más gratificante”.

Concha Pasamar: “En el proceso Margarita y yo nos comunicamos muchísimo, también con la editorial. Curiosamente, las dos acabábamos de hacer un curso de álbum en línea con Marián Lario, donde ella había ejemplificado una cuestión con dos modos de hacer o dos estilos: echao palante (a lo Margarita del Mazo) y tímido (a lo Concha Pasamar). Ahí nos habíamos “conocido”, así que Ana Eulate, sin saberlo, propició una casualidad no casual de esas, al reunirnos al cabo de un mes en un proyecto tan especial. La editora nos concedió total libertad, pero siguió muy de cerca todo el trabajo, dando el visto bueno a las decisiones que íbamos tomando sobre texto e imagen, algunas de ellas de manera consensuada. Fue muy enriquecedor compartir el trabajo, hacer y recibir sugerencias, y hablar detenidamente sobre lo que teníamos entre manos. Este proyecto tenía también la particularidad de que abordaba un clásico muy conocido, pero muy sesgado también culturalmente, que sería traducido y recibido por un público amplio, y se trataba de intentar seguir la línea marcada por la CND: deslocalización, universalidad, actualización, pese a algunas concreciones y detalles imprescindibles”.
¿Cómo ha sido el trabajo de documentación / investigación para este libro? ¿Qué papel ha jugado en el proyecto la Compañía Nacional de Danza? Concha Pasamar: “En relación con la investigación, puede decirse que había una parte básica de documentación que estaba ya hecha: conocía la novela de Mérimée –mucha gente desconoce que Carmen y don José son precisamente navarros-, la ópera de Bizet y varias coreografías, montajes y adaptaciones al cine; incluso uno de mis hijos había formado parte del coro infantil en una puesta en escena de la ópera, pero me faltaba lo esencial: conocer la visión de esta historia en la coreografía de Johan Inger. La CND no solo nos facilitó la asistencia a un pase en la propia sede de la compañía, que fue emocionantísimo, sino que puso a nuestra disposición la grabación de la representación en La Rochelle (2017), con Kayoko Everheart y Daan Vervoort en los principales papeles. Así tuve ocasión de visionar con detenimiento este montaje que incorpora la figura de un niño unas veces como testigo, otras como deseo de futuro (queda ambiguo en el ballet). Volver una y otra vez sobre las escenas facilitó muchísimo el trabajo: permite varias relecturas, prestar atención al detalle y atender a los distintos aspectos: desde la iluminación o la escenografía a los detalles de la interpretación. Las responsables de comunicación de la Compañía, al igual que Cuento de Luz, favorecieron un trabajo libre por nuestra parte, y para mí fue de gran ayuda para tomar ciertas decisiones iniciales que les gustara la línea en que había hecho los primeros apuntes y pruebas cuando acudimos al primer pase. Eso ya me aseguraba un punto de partida en los materiales, el trazo o los fondos, porque lo que sí estaba claro para mí es que el álbum debía reflejar el montaje y atraer al mundo de la danza a los lectores de cualquier edad. La CDN, además, organizó una lectura/presentación con carácter inclusivo, pues la oralización de Margarita contó con intérpretes de signos, y se realizaron copias en braille del texto y algunas ilustraciones, gracias al trabajo de Xisca Rigo, con quien también pude hablar en el proceso de adaptación, algo nuevo para mí, e interesantísimo”.

Háblanos un poco de tus ilustraciones para este proyecto. ¿Con qué técnicas trabajaste? Concha Pasamar: “Me pareció que el personaje, la historia y la danza me pedían un trazo espontáneo, así que recurrí a los materiales que propician que trabaje de una manera suelta. También tomé la decisión de abstraer la mayor parte de los fondos, especialmente en aquellas escenas que remiten al montaje, porque quería, como he dicho, mantenerme fiel al trabajo de la CND y la escenografía es muy sobria, con unos prismas que juegan con las luces y las sombras”.

“Sin embargo, para quien no conociera bien el relato y para complementar las indicaciones del texto sobre los escenarios, decidí trazar a línea, de manera esquemática, algunos elementos que remitieran a esos lugares concretos: el barrio, la fábrica, la plaza, la taberna… Como digo, de un modo muy esquemático, un poco al modo en que el vestuario de David Delfín se inspira en los 60 pero resulta atemporal. El relato del amor posesivo que culmina en tragedia, por desgracia, se da en todo tiempo y lugar y también debe poder interpretarse así, algo más lejos de los estereotipos –también lícitos, por supuesto- que a menudo acompañan las puestas en escena o versiones de Carmen.

Empleé en esos fondos acrílico mezclado con tinta y acuarelas. Por lo demás, usé lápiz, grafito acuarelable, algo de lápiz de color y también tinta: un batiburrillo, vamos. La paleta está determinada por la del ballet, como otros aspectos; en ella estaca el rojo sobre los neutros, el blanco y el negro. En cuanto a lo representado, he intentado un equilibrio entre las escenas que proceden de la coreografía y le son más fieles, por un lado, frente a algunos recursos expresivos y retóricos, por otro; recursos que a veces se sustentan, como el texto de Margarita, en elementos que ya están en el libreto de Bizet: don José es cabo del Regimiento de Dragones, la famosa Habanera habla del amor como pájaro rebelde e indómito… Otras veces he jugado con la multiplicidad para representar el movimiento, o con la desproporción que puede remitir a los sentimientos de los protagonistas”.

“Para mí -continúa Concha Pasamar– ha sido un auténtico placer, además de una experiencia intensa y compleja, poder ilustrar esta versión de un clásico que remite a temas y pulsiones tan humanas: el amor, la libertad, el afán de posesión, el desamor, la violencia, la muerte… el descubrimiento de la vida en toda su complejidad y con todos sus matices: alegres y oscuros. Estoy profundamente agradecida por ello a la CND, a Cuento de Luz y a Ana Eulate y Margarita, que me han acompañado en este viaje tan cargado de belleza y de momentos inolvidables”.
¿Qué ha supuesto para ti realizar esta versión del clásico de Bizet? Margarita del Mazo: “Un reto personal y profesional. Personal por todas las emociones que me invadieron a lo largo del proceso y porque tuve que abandonar mi yo para ponerme en otras pieles y, en alguna de ellas, no fue fácil. A nivel profesional, la dificultad radicaba en que es una obra de la que se han hecho miles de versiones, en todas las artes posibles, y con todo tipo de medios. Ya he dicho que era una de mis óperas favoritas y eso me cargaba de responsabilidad. Siempre que he tenido oportunidad de verla, lo he hecho. La disfruté en la gran pantalla, en el Teatro Real como la ópera que es, vi la Carmen de Antonio Gades. Fue todo un reto. Sentí el vértigo de no encontrar la forma de contar lo que quería contar. No puedo dejar de agradecerle a la CND el regalo que nos hizo con este encargo. Y a Ana Eulate, jamás le agradeceré lo suficiente que quisiera mis maneras para este proyecto”.

¿Y qué papel ha jugado la coreografía de Johan Inger y la Compañía Nacional de Danza en todo este proyecto? Margarita del Mazo: “Sin duda alguna, han jugado un papel esencial. Si Johan Inger no hubiese sacado a escena a ese niño que me llevó a cuestionarme tantas cosas y la coreografía hubiese sido otra, no sé si mejor o peor, pero nuestra Carmen también sería diferente. Si la representación de la obra por parte de la CND no me hubiese revuelto tantas cosas por dentro, seguramente no habría escrito lo que escribí como lo escribí. Lloré, reí, sonreí y sentí rabia cuando vi su Carmen. Creo que es eso mismo lo que siente el lector que se mete en las páginas de nuestro libro. Carmen a pesar de lo trágico de la historia es un canto a la vida y a la libertad de amar”.
Álbum Ilustrado
Ernesto Navarro pone a ‘Los músicos de Bremen’ sobre el escenario
Los hermanos Grimm publicaron Los músicos de Bremen en 1819. En el relato original, un burro, un perro, un gato y un gallo —ya incapaces de realizar sus tareas domésticas— emprenden un viaje a Bremen con la intención de convertirse en músicos. Este texto es una adaptación teatral del clásico de la literatura infantil, pero lo verdaderamente extraordinario de este libro, editado por Pintacoda Ediciones, reside en sus ilustraciones: un relato paralelo que muestra una divertida función de teatro protagonizada por un grupo de niños simpáticos y llenos de encanto. Un trabajo de Ernesto Navarro, con el que hemos charlado un poquito más en torno a su trabajo en este proyecto.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Un día se me ocurrió hacer un proyecto combinando un texto teatral y una función de teatro infantil. La idea era que el texto fuera neutro y universal, y que fueran las imágenes las que trasladasen al lector la puesta en escena particular de un festival de teatro. Es decir, que en las imágenes acontecieran cosas no incluidas en el texto: una introducción musical, el comportamiento de los niños-actores, un olvido de guion, el sonido de un móvil…”
“Después fue cuando tuve que elegir el texto para hacer la adaptación, en esta búsqueda recurrí a los clásicos. Hice una lista de fábulas, cuentos de hadas y cuentos tradicionales. Al final, me decanté por adaptar Los músicos de Bremen porque me siento muy vinculado a esa historia desde la niñez y porque me fascinaba la idea de disfrazar a los niños de animales”, nos cuenta Ernesto Navarro.


¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Una historia muy divertida con dos relatos paralelos. Por un lado, una adaptación teatral del cuento recogido por los hermanos Grimm y por otro todo lo que ocurre encima del escenario. Es una experiencia familiar: el lector adulto lee el texto y el prelector expande la lectura con todo lo que ocurre en las imágenes”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Es un proceso muy laborioso. Adapté el guión a un formato teatral y, simultáneamente, realicé multitud de bocetos de diseño de personajes. De cada uno de éstos dibujé una hoja de personajes casi al estilo de una producción audiovisual. He llenado multitud de grandes páginas de apuntes y esbozos. Después realicé varios guiones gráficos para compaginar de manera adecuada texto e imagen. Como podréis comprobar la imagen releva al texto en numerosas ocasiones”, afirma Ernesto Navarro.


¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “No sabría decirte, yo disfruto mucho haciendo libros infantiles. En las etapas de ideación siempre hay más incertidumbre e inseguridad. Tomar decisiones para avanzar quizás sea lo más complicado”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que el diseño de personajes es lo más particular. Como he comentado anteriormente, disfrazar a niños de animales fue una de las motivaciones para desarrollar el relato de Los músicos de Bremen -continúa Ernesto Navarro-. Otra característica original del libro es la manera de enfocar la relación texto-imagen. Aunque la idea en apariencia es sencilla creo que el lector se sorprende al encontrar este formato en el relato”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “El dibujo lo realizo con técnicas tradicionales: con lápices blandos. Realizo dibujos para las escenas y trabajo las texturas de manera independiente. El color lo aplico de manera digital”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Ha sido muy laborioso porque es un libro de ochenta páginas. Aunque el texto no es muy extenso si lo es la cantidad de imágenes. Me apetecía trabajar revisando un clásico de la literatura infantil y estoy muy satisfecho de la acogida que está teniendo por el público y la crítica”, confiesa Ernesto Navarro.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Pues tengo varias ideas en procesos de creatividad. Hago anotaciones, esquemas, bocetos, notas de voz… De momento estoy trabajando en paralelo con varias de ellas. Van creciendo y tomando forma poco a poco. Supongo que alguna de ellas tomará ventaja y se convertirá en un nuevo proyecto”.
Cómic
Nicolaï Pinheiro nos guía en un paseo por ‘Lapa la nuit’
Durante una noche, Fabio, un chico tímido del sur de Rio de Janeiro; Joana, una joven radiante y de espíritu libre; Erika, la bella turista alemana y Cacique, un joven inteligente del norte, se cruzarán, conversarán y se mezclarán, uno tras otros, con la multitud que llena Lapa al anochecer. Traficantes de poca monta, travestis, hijos de familias adineradas…Lapa, un barrio bohemio, bullicioso y vibrante, en la frontera entre los barrios acomodados del sur de Rio y los barrios obreros del norte. ‘Lapa la nuit’, un lugar donde confluyen todos los caminos, un lugar de infinitas posibilidades… Con estas palabras nos presenta la editorial Nuevo Nueve este cómic de Nicolaï Pinheiro, con el que hablamos sobre este trabajo en las siguientes líneas.

¿Cómo nace este proyecto? “Este proyecto nació ante todo de un deseo visual: el barrio de Lapa, en Río, donde salí mucho de fiesta cuando era joven, siempre me ha seducido por su estética, sus viejos edificios, sus callejones cubiertos de grafitis, los famosos “Arcos da Lapa” y la igualmente célebre escalinata Selarón… Tenía ganas de dibujar ese lugar. Luego había que encontrar una historia, y la idea me vino al recordar una noche que pasé allí hace mucho tiempo. Aquella noche, mientras esperaba a unos amigos en un rincón algo desierto, un hombre desconocido se me acercó y me dijo que debía tener cuidado, que ese lugar no era seguro, y luego desapareció en la noche. Me puse a pensar en cómo, en una fiesta, basta muy poco para que todo dé un giro. Y esa reflexión fue el punto de partida del relato”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este cómic? “Lapa la nuit” cuenta la historia de varios jóvenes de distintos orígenes que coinciden en pasar un sábado por la noche en el barrio de Lapa. Sus caminos se cruzarán, al azar, en las calles del barrio, entre seducción, descubrimiento y peligro. Está Fabio, el joven carioca tímido; su amiga, la intrépida y carismática Joana; la hermosa turista alemana Erika; Cacique, el seductor desafortunado en busca de un encuentro inalcanzable; y también aparecen un policía pintoresco, un viejo militar retirado y la misteriosa dama de negro con un tatuaje en la espalda… Les espera una noche extraña, cuyas incógnitas no se revelarán hasta el amanecer”, nos cuenta Nicolaï Pinheiro.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero al proceso de investigación, documentación, primeros dibujos, algún boceto… “Vivo en Francia, pero soy originario de Brasil, así que aproveché unas vacaciones en mi ciudad natal, Río, para volver a ver el barrio de Lapa, que no había cambiado tanto desde la época en que lo frecuentaba. Iba armado con un cuaderno de dibujo y una cámara, y empecé a capturar algunas imágenes, a atrapar la atmósfera del lugar… Fue durante esas mismas vacaciones, en 2017, cuando escribí el guión. Era un año antes de la elección de Jair Bolsonaro a la presidencia, y el país ya empezaba a oscurecerse. Eso inspiró algunos aspectos de la historia, entre ellos el personaje del viejo militar y el de su hijo. Una vez escrito el guión, se lo envié a mi editor en Francia, quien me propuso algunas modificaciones menores, y estaba listo para comenzar la fase del storyboard. Más tarde, mientras dibujaba el cómic, ya de regreso en Francia, Google Street View me fue de gran ayuda cuando tenía dudas sobre la apariencia de algún lugar en particular”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este trabajo? ¿Qué hay de nuevo o diferente respecto a otros trabajos? “El primer desafío fue encontrar la apariencia de los personajes. Como son muchos, era importante que cada uno encarnara y evocara algo particular. También hice mucha investigación sobre los colores: es una historia que transcurre casi por completo de noche, pero no quería en absoluto que fuera oscura -continúa Nicolaï Pinheiro-. Resolví esta paradoja jugando con tonos azules y verdes, que envuelven los escenarios y hacen resaltar la tez cálida y bronceada de los personajes”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Este cómic es el primero que realicé completamente en digital. Parte de mi trabajo gráfico consistió, precisamente, en borrar en la medida de lo posible ese aspecto digital, para que los dibujos conservaran algo de bruto, de vivo. Era esencial para este relato, impregnado de calidez humana”.
Cuéntanos algo más del proceso de elaboración de este cómic. “El proceso de creación de este libro fue muy agradable; es una historia que se iba revelando de forma natural a medida que la dibujaba, y me acompañaba un sentimiento de nostalgia poética hacia mi ciudad natal, un sentimiento que en portugués se llama “saudade”. Además, me alegraba contar algo sobre mi país que escapara un poco de los clichés y estereotipos habituales, algo personal”, confiesa Nicolaï Pinheiro.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en un cómic que se publicará a principios de 2027 y que contará las andanzas de un viejo rockero por las calles de París. Estamos, por tanto, lejos de Lapa y de Río, pero ambas historias tienen en común el hecho de desarrollarse casi por completo de noche”.
Álbum Ilustrado
Nanen García-Contreras alza la voz: ‘No me tigres’
A veces, el miedo se apodera de nosotros, causando un bloqueo físico y mental tan grande que las palabras se traban en nuestra garganta. Nanen García-Contreras, la autora de este libro, responde con firmeza al miedo: «Sapo de ti, me voy. Me voy y no cuervo». De esta manera, se apropia del tartamudeo y juega con las palabras creando una fauna esperanzadora. La protagonista se vuelve loba en vez de bola; su sentimiento de culpa se vuelve pulga; y poco a poco, paso a paso, todo se va volviendo más jilguero, más ligero. Muchas personas sufren abusos a los que no saben o pueden responder. ‘No me tigres’ presenta una llamada a la libertad. Porque todos queremos ser liebres. Con estas palabras la editorial A buen paso nos presenta este álbum ilustrado, sobre el que hablamos con su autora, con Nanen García-Contreras.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “En Febrero de 2024, estuve de baja con una faringitis casi un mes, el otorrino me prohibió hablar y aproveché para crear. Hacía tiempo un compañero me había contado un chiste sobre una persona que cambia las sílabas al hablar y que acababa con la frase “¡A mí no me tigres!”, y empecé a darle vueltas a la idea de jugar con las palabras. Justo en enero, había estado en uno de los Laboratorios de creación de Alicia Bululú y trabajamos con la métrica y la rima, así que decidí atreverme con la poesía”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Pretendo que se diviertan con las palabras mientras juegan a adivinar la original, que disfruten las imágenes y colores acompañando a la protagonista en su proceso de aprender a poner límites y hacerse valer”, asegura Nanen García-Contreras.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿cómo nace este personaje? “Me funciona muy bien ponerme retos, normas auto impuestas, para activar la creatividad, así que, además de buscar la rima, me centré en juegos de palabras con animales. Tengo cuadernos llenos de rimas y palabras que poco a poco fui depurando, es la parte que más me costó, pero también me divertí mucho. Cuando disfruto el proceso sin pensar mucho en el resultado, la obra gana”.
“En un principio pensé en otro estilo de dibujo, se ve en los bocetos, pero el texto pedía imágenes realistas -continúa Nanen García-Contreras-, realmente es el álbum en el que el proceso ha sido más fluido, ha ido surgiendo de manera natural. La protagonista nació adulta, luego fue Arianna, editora de A Buen Paso, quien me sugirió que con una niña funcionaría mejor, y estuve haciendo pruebas hasta encontrar a la protagonista actual”.

No sé si has pensado en este libro como una herramienta para trabajar con el tema del maltrato, la igualdad, o lo que es lo mismo, el feminismo, por ejemplo, en el aula… “No lo pensé como un álbum “para trabajar valores” porque creo que el álbum infantil debe priorizar el placer literario y estético. Me ilusiona pensar que los lectores disfrutarán con el ritmo, el juego sonoro, que desarrollarán la creatividad a través de la conciencia fonológica y de las imágenes… Pero también es verdad, que ya sólo el título, “No me tigres”, contiene toda una declaración de intenciones”.

“Como en álbumes anteriores, este también me ha servido un poco de catarsis. He sido educada en la sumisión, me ha costado poner límites y hacerme valer; por eso, en este trabajo he volcado parte de esas experiencias, he alzado la voz junto a la protagonista, para decir: ‘¡No me tigres!’ Y con ella, me he sentido “jilguera”. Si sirve para reflexionar sobre ello y como herramienta para trabajar en el aula y fuera de ella, me sentiré también muy satisfecha”, asegura Nanen García-Contreras.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “La característica principal es que son imágenes más realistas que combinan la línea y la mancha y el atrevimiento de meterme a poeta”.
Háblanos un poco del uso del color en ese libro. “En las primeras ilustraciones, el magenta chillón representa eso, lo estridente, el grito, ocupando gran parte del fondo, pero conforme la niña va poniendo límites, ese fondo pierde intensidad, pierde protagonismo hasta convertirse en las últimas ilustraciones en agua que fluye. Las imágenes se van tornando más ligeras, más libres, como la protagonista”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “La técnica es lápiz de color digital”, afirma Nanen García-Contreras.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. ¿Cómo fue también la búsqueda de las palabras adecuadas? “En cuanto al proceso de realización, ya he comentado que fue muy divertido (y también algo obsesivo) buscando nombres de animales para reordenar sílabas y crear nuevos significados, componiendo las estrofas, cuidando la métrica… Quería darle un tono a lo Gloria Fuertes, salvando las distancias, ¡claro!, pero es una autora que leía desde muy pequeña y fuente de inspiración. He aprendido que este proceso de cambiar de posición sílabas en una palabra se llama metátesis, muy frecuente cuando estamos aprendiendo a hablar. De hecho, me preocupó que pudiese confundir a los pequeños lectores, pero investigando sobre el tema, encontré que los juegos con el lenguaje, pueden ser muy estimulantes para la conciencia fonológica. Como en otros libros texto e imagen nacen casi a la vez para narrar con ambos”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en un cómic, un reto muy interesante con el que estoy aprendiendo mucho”.
-
Cómic4 semanas agoZainab Fasiki y el feminismo y la denuncia de sus cómics
-
Álbum Ilustrado1 mes agoAnna Pedron ilustra el poemario ‘Y cien tesoros más’
-
Álbum Ilustrado4 semanas agoElena Mompó ilustra los poemas de Alex Nogués en ‘Volátil’
-
Álbum Ilustrado1 mes agoSusana Marinas gana el Premio Apila Primera Impresión
-
Álbum Ilustrado1 semana agoNanen García-Contreras alza la voz: ‘No me tigres’
-
Álbum Ilustrado3 semanas agoSonia María Luce Possentini y la reivindicación de ‘Por mil blusas al día’
-
Álbum Ilustrado1 semana agoEugenia Alcázar y la libertad de ‘El peluquero invisible’
-
Cómic6 días agoNicolaï Pinheiro nos guía en un paseo por ‘Lapa la nuit’

