Connect with us

Entrevistas

La ‘Carmen’ de Concha Pasamar y Margarita del Mazo

Published

on

Tengo nueve años, un balón del que no me separo jamás y un amigo que es cabo del Regimiento de Dragones de Alcalá. En mi ciudad vive la mujer más guapa que conozco: Carmen. Todos la quieren, también mi amigo don José, pero ella prefiere volar. Mi vecina Carmen trabaja en la fábrica de cigarros de mi ciudad. Es una mujer tan deslumbrante que, cuando suena la sirena indicando el fin de la jornada, la plaza se llena de admiradores. Sin embargo, Carmen es un espíritu libre, y siempre repite: “El amor es un pájaro rebelde que nadie puede domesticar, y llamarlo es en vano, si él prefiere rehusar”.

El clásico de Mérimée que Bizet trajo a la ópera se presenta aquí en una nueva versión, inspirada en la coreografía de Johan Inger para la Compañía Nacional de Danza. Esta ‘Carmen’ de Margarita del Mazo, Concha Pasamar y la editorial Cuento de Luz, es una historia que acerca a los más pequeños al mundo de la ópera y la danza y nos invita a reflexionar sobre la verdadera naturaleza del amor. Margarita y Concha nos cuentan muchos más detalles de lo que hay detrás de este proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? Margarita del Mazo: “El proyecto nace del afán de la Compañía Nacional de Danza, que dirige Joaquín de Luz, por acercar su trabajo a niños y jóvenes. Es la propia CND la que le encarga a Ana Eulate, editora de Cuento de Luz, un álbum ilustrado para apoyar ese fin. Se trataba de hacer un libro inspirado en la coreografía que Johan Inger había creado para la Compañía. Ana pensó en Concha y en mí para realizar ese trabajo. Me emocionó enormemente que depositara su confianza en mi manera de contar historias. Cuando me llamó con la propuesta, daba botes de contenta al otro lado del teléfono. El proyecto era precioso, esa ópera es una de mis favoritas, me fascina la danza y admiro la labor de nuestra Compañía Nacional. Inmediatamente dije que sí. No lo dudé ni un segundo. Aunque también reconozco que, después de colgar el teléfono, entré en pánico. Soy muy exigente con mi trabajo y el reto era mayúsculo. ¿Sería capaz de contar la historia de Carmen con la verdad con la que a mí me gusta contar las historias? ¿Sería capaz de contar esa historia alejándome de todas las historias que se han escrito sobre esa historia? Me sentí feliz y muerta de miedo al mismo tiempo. Hoy, después de ver el resultado, no puedo dejar de agradecer aquella llamada”.

Concha Pasamar: “Ana Eulate, la editora de Cuento de Luz, me llamó para hacerme la propuesta. Habían contactado con ella desde la Compañía Nacional de Danza, que bajo la dirección de Joaquín de Luz desarrolla un interesante proyecto educativo con distintas vertientes. Querían realizar un álbum a partir de su coreografía y montaje de Carmen, y Ana pensó enseguida que Margarita y yo podríamos hacer un buen tándem. Los plazos eran algo ajustados para mí y, aunque me parecía un proyecto fascinante, de los que no se pueden rechazar, le pedí unas horas para decidirme, porque temía no llegar a tiempo con todos los asuntos que me esperaban ese verano. Al comentarlo en casa me dijeron que no me lo pensara, porque quien me conoce sabe que confluyen ahí muchos de mis gustos (la danza y también la música) y que lo iba a disfrutar. En definitiva, que no tardé más que un rato en aceptar”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? Margarita del Mazo: “Una montaña rusa de emociones. Un regalo para los sentidos que se presenta sobre unas páginas con tacto de seda debido a ese papel de piedra que utiliza Cuento de Luz para sus libros. Un trabajo impecable de edición. La elegancia de las ilustraciones de Concha Pasamar. Y la voz de un niño que, sin pretenderlo y como mero espectador, nos cuenta la historia. Los lectores encontrarán una Carmen totalmente diferente. Aquí no hay juicios. La frescura de esa mirada infantil, aún sin contaminar, nos sacará la sonrisa, la lágrima y alguna que otra carcajada, nos hará enfadar con cada uno de los personajes y también a empatizar con ellos. Y todo eso puede suceder en una sola de sus páginas. Su lectura no va a dejar indiferente a ningún lector”.

Cuéntanos algo del proceso de elaboración de este libro. ¿Cómo ha sido el trabajo con Concha? Margarita del Mazo: “El proceso, en sus comienzos, no fue fácil, todo lo contrario que trabajar con Concha. La propuesta llegó a mi vida en un momento personal un tanto complejo. Desde que supe de ella, se instaló en mi cabeza. El tiempo que nos marcaron para acabar el encargo era escaso y eso lo complicaba aún más. En mi caso, el proceso creativo nace con la invitación que nos hizo la CND para ver su último ensayo en Madrid antes de salir de gira con Carmen. El cuerpo de baile estaba apenas a dos metros de distancia, su sentir se convirtió en el nuestro. He vivido pocos momentos tan emocionantes. Después, tuve la suerte de asistir a su función en Sevilla como una espectadora más. Esa Carmen me enganchó. No sé cuántas veces pude ver la grabación que nos facilitó la CND de una de sus muchas representaciones. Kayoko Everheart, en el papel de Carmen, y Dean Vervoort, en el papel de Don José y su desgarradora historia hicieron que no pudiese resistirme a verla sin parar. Se volvió adictivo. Con cada visionado descubría detalles que no había visto en el anterior. Leí todo lo que encontré sobre la novela de Mérimée y sobre la ópera de Bizet. Pude ver varias entrevistas de Johan Inger. Supe de su forma de interpretar aquella ópera. Descubrí lo que cada uno de ellos quiso contar. Investigando sobre la ópera, tropecé con detalles que me permitieron jugar con las palabras y palabras que ofrecían metáforas visuales que daban mucho juego”.

“Empecé a escribir -continúa Margarita del Mazo-. Después de varias páginas tiradas a la papelera (mis cuentos siempre nacen sobre papel), encontré lo que quería contar y cómo quería contarlo. Como dicen los cantaores de flamenco, cuando el duende llega, todo fluye. Eso fue lo que ocurrió: en plena ola de calor madrileña, con varios ventiladores alrededor y el brazo derecho recién escayolado, no podía parar de escribir, bueno, de dictarle al ordenador, que soy diestra. Puede decirse, literalmente, que parí ese texto con sudor y lágrimas”.

“Aquella noche de agosto, no pude dormir hasta ver acabado el primer manuscrito. Ya era de día. Había nacido Carmen. Igual que un recién nacido, necesitaba de cuidados y amor para crecer y yo no estaba sola. Allí estaban mis compañeras de viaje. Lo hablábamos todo, comentábamos todo, llovían ideas, se compartían dudas, se consensuaban decisiones. Siempre buscando, hasta encontrar aquello que hiciera brillar a nuestra Carmen. Si lo hemos conseguido, ha sido entre las tres. Cada descubrimiento lo comentaba con Ana y Concha, un trabajo a tres bandas. Lo que no veía una, lo veía otra. Trabajar con Concha ha sido un lujo y le agradezco enormemente cada paso del camino. Fue un proceso agotador, pero no pudo ser más gratificante”.

Concha Pasamar: “En el proceso Margarita y yo nos comunicamos muchísimo, también con la editorial. Curiosamente, las dos acabábamos de hacer un curso de álbum en línea con Marián Lario, donde ella había ejemplificado una cuestión con dos modos de hacer o dos estilos: echao palante (a lo Margarita del Mazo) y tímido (a lo Concha Pasamar). Ahí nos habíamos “conocido”, así que Ana Eulate, sin saberlo, propició una casualidad no casual de esas, al reunirnos al cabo de un mes en un proyecto tan especial. La editora nos concedió total libertad, pero siguió muy de cerca todo el trabajo, dando el visto bueno a las decisiones que íbamos tomando sobre texto e imagen, algunas de ellas de manera consensuada. Fue muy enriquecedor compartir el trabajo, hacer y recibir sugerencias, y hablar detenidamente sobre lo que teníamos entre manos. Este proyecto tenía también la particularidad de que abordaba un clásico muy conocido, pero muy sesgado también culturalmente, que sería traducido y recibido por un público amplio, y se trataba de intentar seguir la línea marcada por la CND: deslocalización, universalidad, actualización, pese a algunas concreciones y detalles imprescindibles”.

¿Cómo ha sido el trabajo de documentación / investigación para este libro? ¿Qué papel ha jugado en el proyecto la Compañía Nacional de Danza? Concha Pasamar: “En relación con la investigación, puede decirse que había una parte básica de documentación que estaba ya hecha: conocía la novela de Mérimée –mucha gente desconoce que Carmen y don José son precisamente navarros-, la ópera de Bizet y varias coreografías, montajes y adaptaciones al cine; incluso uno de mis hijos había formado parte del coro infantil en una puesta en escena de la ópera, pero me faltaba lo esencial: conocer la visión de esta historia en la coreografía de Johan Inger. La CND no solo nos facilitó la asistencia a un pase en la propia sede de la compañía, que fue emocionantísimo, sino que puso a nuestra disposición la grabación de la representación en La Rochelle (2017), con Kayoko Everheart y Daan Vervoort en los principales papeles. Así tuve ocasión de visionar con detenimiento este montaje que incorpora la figura de un niño unas veces como testigo, otras como deseo de futuro (queda ambiguo en el ballet). Volver una y otra vez sobre las escenas facilitó muchísimo el trabajo: permite varias relecturas, prestar atención al detalle y atender a los distintos aspectos: desde la iluminación o la escenografía a los detalles de la interpretación. Las responsables de comunicación de la Compañía, al igual que Cuento de Luz, favorecieron un trabajo libre por nuestra parte, y para mí fue de gran ayuda para tomar ciertas decisiones iniciales que les gustara la línea en que había hecho los primeros apuntes y pruebas cuando acudimos al primer pase. Eso ya me aseguraba un punto de partida en los materiales, el trazo o los fondos, porque lo que sí estaba claro para mí es que el álbum debía reflejar el montaje y atraer al mundo de la danza a los lectores de cualquier edad. La CDN, además, organizó una lectura/presentación con carácter inclusivo, pues la oralización de Margarita contó con intérpretes de signos, y se realizaron copias en braille del texto y algunas ilustraciones, gracias al trabajo de Xisca Rigo, con quien también pude hablar en el proceso de adaptación, algo nuevo para mí, e interesantísimo”.

Concha Pasamar

Háblanos un poco de tus ilustraciones para este proyecto. ¿Con qué técnicas trabajaste? Concha Pasamar: “Me pareció que el personaje, la historia y la danza me pedían un trazo espontáneo, así que recurrí a los materiales que propician que trabaje de una manera suelta. También tomé la decisión de abstraer la mayor parte de los fondos, especialmente en aquellas escenas que remiten al montaje, porque quería, como he dicho, mantenerme fiel al trabajo de la CND y la escenografía es muy sobria, con unos prismas que juegan con las luces y las sombras”. 

Concha Pasamar

“Sin embargo, para quien no conociera bien el relato y para complementar las indicaciones del texto sobre los escenarios, decidí trazar a línea, de manera esquemática, algunos elementos que remitieran a esos lugares concretos: el barrio, la fábrica, la plaza, la taberna… Como digo, de un modo muy esquemático, un poco al modo en que el vestuario de David Delfín se inspira en los 60 pero resulta atemporal. El relato del amor posesivo que culmina en tragedia, por desgracia, se da en todo tiempo y lugar y también debe poder interpretarse así, algo más lejos de los estereotipos –también lícitos, por supuesto- que a menudo acompañan las puestas en escena o versiones de Carmen.

Empleé en esos fondos acrílico mezclado con tinta y acuarelas. Por lo demás, usé lápiz, grafito acuarelable, algo de lápiz de color y también tinta: un batiburrillo, vamos. La paleta está determinada por la del ballet, como otros aspectos; en ella estaca el rojo sobre los neutros, el blanco y el negro. En cuanto a lo representado, he intentado un equilibrio entre las escenas que proceden de la coreografía y le son más fieles, por un lado, frente a algunos recursos expresivos y retóricos, por otro; recursos que a veces se sustentan, como el texto de Margarita, en elementos que ya están en el libreto de Bizet: don José es cabo del Regimiento de Dragones, la famosa Habanera habla del amor como pájaro rebelde e indómito… Otras veces he jugado con la multiplicidad para representar el movimiento, o con la desproporción que puede remitir a los sentimientos de los protagonistas”.

Concha Pasamar

“Para mí -continúa Concha Pasamar– ha sido un auténtico placer, además de una experiencia intensa y compleja, poder ilustrar esta versión de un clásico que remite a temas y pulsiones tan humanas: el amor, la libertad, el afán de posesión, el desamor, la violencia, la muerte… el descubrimiento de la vida en toda su complejidad y con todos sus matices: alegres y oscuros. Estoy profundamente agradecida por ello a la CND, a Cuento de Luz y a Ana Eulate y Margarita, que me han acompañado en este viaje tan cargado de belleza y de momentos inolvidables”. 

¿Qué ha supuesto para ti realizar esta versión del clásico de Bizet? Margarita del Mazo: “Un reto personal y profesional. Personal por todas las emociones que me invadieron a lo largo del proceso y porque tuve que abandonar mi yo para ponerme en otras pieles y, en alguna de ellas, no fue fácil. A nivel profesional, la dificultad radicaba en que es una obra de la que se han hecho miles de versiones, en todas las artes posibles, y con todo tipo de medios. Ya he dicho que era una de mis óperas favoritas y eso me cargaba de responsabilidad. Siempre que he tenido oportunidad de verla, lo he hecho. La disfruté en la gran pantalla, en el Teatro Real como la ópera que es, vi la Carmen de Antonio Gades. Fue todo un reto. Sentí el vértigo de no encontrar la forma de contar lo que quería contar. No puedo dejar de agradecerle a la CND el regalo que nos hizo con este encargo. Y a Ana Eulate, jamás le agradeceré lo suficiente que quisiera mis maneras para este proyecto”. 

¿Y qué papel ha jugado la coreografía de Johan Inger y la Compañía Nacional de Danza en todo este proyecto? Margarita del Mazo: “Sin duda alguna, han jugado un papel esencial. Si Johan Inger no hubiese sacado a escena a ese niño que me llevó a cuestionarme tantas cosas y la coreografía hubiese sido otra, no sé si mejor o peor, pero nuestra Carmen también sería diferente. Si la representación de la obra por parte de la CND no me hubiese revuelto tantas cosas por dentro, seguramente no habría escrito lo que escribí como lo escribí. Lloré, reí, sonreí y sentí rabia cuando vi su Carmen. Creo que es eso mismo lo que siente el lector que se mete en las páginas de nuestro libro. Carmen a pesar de lo trágico de la historia es un canto a la vida y a la libertad de amar”. 

Continue Reading

Álbum Ilustrado

Pierre-Emmanuel Lyet nos habla de su trabajo en ‘Indomable’

Published

on

Pierre Emmanuel-Lyet

Una niña toma una decisión: abandonar el mundo de los adultos y fundar su propio reino. Salvaje, valiente e indomable, construirá una fortaleza en su cabaña del árbol y gobernará con sus propias leyes. Allí todo estará permitido: no habrá horarios, ni órdenes ni reglas. Rodeada de sus peluches, se siente feroz como una leona, guerrera y libre. Sin embargo, incluso los reinos más poderosos esconden desafíos inesperados cuando cae la noche… ¿Qué estarán haciendo los demás? ¿Se habrán acordado de ella? ‘Indomable’ es un álbum sobre el deseo de libertad, la imaginación infantil y el delicado equilibrio entre la independencia y el cariño de quienes nos esperan en casa. Con estas palabras describe la editorial Kókinos este libro de Morgane de Cadier y Pierre-Emmanuel Lyet. Con éste último charlamos un poquito más sobre este proyecto.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Cómo surgió este proyecto? “El proyecto comenzó cuando la editorial me invitó a ilustrar el libro y me envió el texto de Morgane”.

¿Qué podemos encontrar en este libro? “El libro reúne un texto poético e ilustraciones vibrantes que, espero, transporten poco a poco al lector a otro mundo”, nos cuenta Pierre-Emmanuel Lyet.

¿Cómo nació este personaje? “El personaje fue tomando forma a medida que trabajaba en las ilustraciones. Es curioso, porque al principio imaginaba algo más dramático, más cercano al universo de Miyazaki. Pero, sobre la marcha, me inspiré más en ‘Donde viven los monstruos’ (‘Where the Wild Things Are’), de Maurice Sendak. Me encantó la idea de un personaje que se disfraza de animal para parecer salvaje. Para mí, es una niña pequeña —indomable, por supuesto—, pero creo que su disfraz también le confiere un carácter universal. Cualquiera puede identificarse con ella”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Qué pensaste de la historia de Morgane cuando la leíste por primera vez? “El texto de Morgane me cautivó desde la primera lectura; fue lo que me convenció de ilustrar el libro -confiesa Pierre-Emmanuel Lyet-. Me pareció potente y profundamente poético, y despertó mi imaginación al instante. Había en él una fuerza y ​​una libertad enormes, una oleada de energía, casi como un grito. Me pareció maravilloso y no veía la hora de empezar”.

¿Cómo fue el trabajo previo, me refiero al proceso de investigación, documentación, bocetos en algún cuaderno…? “Me lancé a crear las ilustraciones con mucha rapidez, trabajando de forma muy espontánea. Me pareció lo más adecuado para el texto: quería responder a su energía con algo instintivo, en lugar de planificarlo todo intelectualmente de antemano. Me encantó la energía que se desprendía, sobre todo en los colores, que quería que fueran muy vivos. Envié dos o tres ilustraciones a mis fantásticos editores de HongFei para mostrarles la dirección que tenía en mente, y la acogieron de inmediato. Fue una colaboración preciosa”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Podrías contarnos algo sobre las ilustraciones? “La ilustración permite explorar aspectos que no se mencionan explícitamente en el texto, creando una especie de eco entre las palabras y las imágenes -asegura Pierre-Emmanuel Lyet-. Lo que me encantó del texto de Morgane fue su poesía y el espacio que dejaba para la interpretación. Eso me dio libertad para desarrollar a los personajes, en particular a esa niña con su disfraz de animal, cuyos peluches cobran vida y se convierten en sus compañeros. Aunque estos elementos no aparecen descritos explícitamente en el texto, la autora hace referencia a amigos imaginarios; así que los imaginé y les di una presencia física. Mi idea era construir, poco a poco, un mundo a su alrededor, explorando esa incertidumbre sobre si lo que ocurre es real o puramente imaginario. Eso es precisamente lo que me resultó tan apasionante”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Qué técnicas has utilizado en este libro? “He ilustrado este libro mediante pintura digital, una técnica que disfruto especialmente porque me permite trabajar con trazos rápidos, audaces e instintivos. Es muy distinta a mi trabajo con lápices de colores, que resulta más lento y minucioso. En ambos casos busco la luz y el color, pero trabajar directamente sobre una tableta gráfica me otorga una gran libertad para crear las atmósferas que imagino. Puedo experimentar, realizar ajustes y volver atrás siempre que lo necesite. Es una técnica que se presta muy bien al trabajo con la luz. La utilizo con frecuencia en mis proyectos cinematográficos —sobre todo en animación— y también he ilustrado varios libros de esta manera. Es un enfoque diferente al de los lápices de colores, pero que disfruto tanto como aquel”.

¿Cómo fue el proceso general de creación del libro? “Fue muy bien, y además bastante rápido -continúa Pierre-Emmanuel Lyet-. Por supuesto, siempre hay que compaginar un libro con otros proyectos, pero mantuve un diálogo excelente con la editorial, y Morgane confió plenamente en mí. Eso me dio libertad para proponer imágenes bastante atrevidas, especialmente para la portada. No tenía ninguna certeza de que aceptarían, pero tanto la editorial como Morgane quedaron encantadas desde el primer momento. Me alegré muchísimo”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Tienes algún proyecto nuevo? “Sí, tengo entre manos algunos proyectos maravillosos. En el ámbito editorial, estoy escribiendo e ilustrando el primer libro de una serie sobre un perro mágico, que publicará la editorial Little Urban. Es una historia que me encanta y en la que llevo pensando mucho tiempo. Espero que sea el primero de muchos. Además, estoy creando ilustraciones para Hermès. Es un encargo maravilloso: valoran mucho la artesanía y las imágenes bellas, y trabajar con ellos me resulta muy gratificante”.

“Estos son mis dos proyectos principales en este momento, pero hay muchos otros en camino, incluidos más libros ilustrados y mi primera novela gráfica para adolescentes y adultos. Es un gran desafío y espero poder hacerla realidad pronto. También tengo algunos proyectos de cine de animación en desarrollo, aunque estos siempre llevan más tiempo. Espero poder contarles más al respecto pronto”.

Continue Reading

Álbum Ilustrado

Sandra Castaño nos habla de su trabajo en ‘Alas’

Published

on

Sandra Castaño

¿No te parece extraño darte cuenta, de repente, de que no tienes alas? ¿Qué pasaría si a todo el mundo le saliesen alas? O mejor, ¿y si todas las cosas tuviesen alas? Todo sería tan distinto… Con este planteamiento la Editorial Thule nos presenta ‘Alas’, un álbum ilustrado de Sandra Castaño. Con ella hemos charlado un poquito más en torno a este libro.

¿Cómo nace este proyecto? “El proyecto de “Alas” nace en una clase que impartía Pato Mena. Exactamente a raíz de una maravillosa propuesta, que era nada más y nada menos que crear un álbum ilustrado desde cero. Creé varias propuestas diferentes y terminé por desarrollar “Alas”. El resto de las propuestas las dejé archivadas para otro momento y me enfoqué en la idea elegida para llevarla a cabo de la mejor manera posible”.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Los lectores encontrarán una dinámica de causa consecuencia que se resume en unos personajes de granja a los que les salen alas y la manera en la que actúan éstos con esas alas. A lo largo del libro, hay pausas que dan ritmo a la historia, humor, reaparición de personajes… “Alas» es un álbum divertido que contiene ciertos detalles escondidos en las páginas que le añaden coherencia a la historia. Por no hablar de las guardas, las cuales son dignas de analizar”, nos asegura Sandra Castaño.

Sandra Castaño

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Las ilustraciones hablan por sí solas. Son dibujos muy visuales que muestran claramente la acción que está ocurriendo, de hecho, se podría considerar que existe una sinergia entre el texto y la imagen, que hace muy cómoda y dinámica la lectura. Lo característico de estas ilustraciones es la simpleza que muestran y lo bien que funcionan sin necesidad de ser más detalladas”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Como bien he mencionado anteriormente, el proyecto de “Alas” nació en el aula y en ese momento estábamos trabajando de una manera digital. Por lo tanto, utilicé una técnica digital que trata de simular parches con textura, superponiendo capas una encima de otra y dándoles forma cautelosamente hasta encontrar una armonía general que funcione. La intención de esta técnica era simular el collage y considero que el acabado ha sido todo un acierto, ya que es una técnica que la propia historia pide a gritos”, nos cuenta Sandra Castaño.

Sandra Castaño

Si Sandra tuviera alas… “Si tuviera alas, considero que vería la vida desde arriba, como un personaje secundario que observa y analiza a la protagonista de la historia. Vería todo con más perspectiva, y dejaría caer desde lo alto del cielo todos los miedos y preocupaciones, para así quitarme pesos innecesarios y volar con esas alas a donde quiera que me lleven. También me haría mi propio nido en la copa del árbol más alto de mi pueblo (aunque creo que ya está ocupado por las cigüeñas)”.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Este proyecto me ha enseñado muchísimo. Me ha enseñado que hay que probar maneras diferentes de ilustrar una idea hasta encontrar la más afín, pero, también me ha enseñado a parar de probar cuando te enamoras de una de las ideas, porque ésta ya habla por sí sola -continúa Sandra Castaño-. “Alas” también me ha enseñado a trabajar en equipo con el editor, cosa que me ha encantado y que me ha aportado puntos de vista muy interesantes para enriquecer la historia. El trabajar de esta manera te hace sentir acompañada en todo momento y eso se agradece”.

“No obstante, el mayor aprendizaje ha sido el descubrir que ésta es mi pasión, que me lo paso como una niña pequeña creando álbumes ilustrados y que sé con certeza que “Alas” será el primero de muchos álbumes ilustrados que haré a lo largo de mi vida”.

Sandra Castaño

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Ya he comentado anteriormente que la técnica final ha sido digital. Sin embargo, la creación de personajes, pruebas de color y textura, o bocetos relacionados a las imágenes las realicé sobre papel. Primero, dibujé 12 dobles páginas en las que creé una composición que daba ritmo a la historia: en la página derecha el personaje sin alas abajo y el texto arriba; y en la página izquierda el personaje con alas en la parte de arriba y el texto abajo”.

Sandra Castaño

“Una vez elegida esa dinámica, empecé a pensar personajes que podrían funcionar: un perro, una oveja… incluso metí una pelota que con alas se convertiría en una snitch dorada de Harry Potter pero que terminé retirando.Tras elegir los personajes, empecé a bocetar cómo serían. Ésto diría que fue la parte más complicada ya que no quería que fueran muy detallados, pero, a la vez quería movimiento, vivacidad y expresividad. Finalmente opté por la técnica de la superposición de capas y no puedo estar más contenta con la decisión tomada. Cuando todas las páginas, las guardas y la portada/contraportada cogieron forma, hice una maqueta de cómo sería el álbum en conjunto y, es esa la maqueta que mostré y gustó. Antes de publicarlo se realizaron adaptaciones de color, algún cambio de personaje y corrección de texto, para que finalmente naciera Alas”, afirma Sandra Castaño.

Sandra Castaño

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, estoy trabajando en la realización de las ilustraciones para un texto de una tercera persona. Es un proyecto que se convertirá en álbum ilustrado, pero de momento no hay editorial de por medio. Además, tengo varias maquetas de álbumes ilustrados que voy realizando en casa y que me gustaría publicar, en especial dos: uno al que he llamado: “La curiosidad sorprendió al gato”, un álbum con poco texto, pero que interactúa mucho con el lector. Por otro lado, “El cartero”, un álbum ilustrado sobre un cartero que se encarga de repartir el correo en el pueblo, y al que de repente, le aparece un misterioso paquete frente a la puerta”.

Sandra Castaño

“Tengo en una libreta apuntadas muchas ideas de álbum ilustrado que quiero desarrollar y eso es algo que me encanta, ya que me mantiene constantemente activa respecto al álbum, haciéndome experimentar, probar, borrar, colorear y sobre todo disfrutar y mejorar, porque vivimos en un constante aprendizaje”.

Continue Reading

Álbum Ilustrado

Manuel Marsol reflexiona en torno a ‘El cielo en casa’

Published

on

Manuel Marsol

Cuando tenía veinte años, Manuel encontró una fotografía en la vieja casa familiar. La fotografía mostraba a un hombre lanzando un penalti. Había también un portero a contrapié y un balón detenido en el aire. Ninguno de los jugadores que aparecían en la foto le resultaba familiar, excepto uno, el que chutaba el balón. Era su padre, que murió cuando Manuel era un niño. ¿Cómo saber entonces si aquel penalti se convirtió en gol? Como un detective que siguiera la estela borrosa de sus propios pasos en la nieve, Manuel Marsol se sirve de unas pocas películas, de una canción legendaria de Gino Paoli y del penalti fallado por Roberto Baggio en la final del Mundial 94 para contestar la pregunta más apremiante que le plantea su corazón de niño: ¿puede el ser querido seguir vivo en el misterio? Editado por Fulgencio Pimentel, hemos charlado un poquito más sobre ‘El cielo en casa’ con Manuel.

Manuel Marsol

En el origen sobre todo, hay una fotografía. Me gustaría que me hablaras un poquito de eso, del origen, del embrión de este proyecto. “Es una fotografía que yo encuentro. Tendría unos 20 años. La encontré en una casa familiar. Había muchas fotos de fútbol de mi padre, que murió cuando yo tenía 11 años. Encontré muchas fotos de él jugando en campos de arena entre los años 60 y 70. Y me quedé atrapado con esta, porque el balón estaba ahí, era un penalti que él lanzaba, y el balón estaba ahí parado a mitad de camino entre la portería y el punto de penalti, y no se sabía si el balón entraba o no. Como él había muerto cuando yo era pequeño, era una metáfora de todos esos misterios, de todas esas cosas que yo no iba a poder preguntar. A partir de ahí, empecé a trabajar en el libro”.

Manuel Marsol

¿Qué se va a encontrar el lector cuando empiece a pasar las páginas de El cielo en casa? “Se va a encontrar una investigación, pero no la que haría un detective, sino más bien una investigación hacia dentro de uno mismo, hacia la memoria. Me di cuenta que tampoco el libro debía ir tanto sobre esa búsqueda, sino sobre todos los recuerdos que yo tenía con mi padre”, nos cuenta Manuel Marsol.

“Es un libro que está enfocado para el público adulto. Es el primer libro que no hago, digamos, para todos los públicos, por el tono, la manera de contarlo. Y es un viaje hacia el interior, hacia recuerdos con él, películas que veíamos juntos… El formato es de álbum ilustrado, pero tiene una longitud más propia de la novela gráfica. Hay mucho más texto de lo que acostumbro en mis libros”.

Manuel Marsol

“Primero, hay una parte en la que imagino cómo fue ese penalti, cómo pudo suceder. Hay otra parte en la que ya cada vez me voy alejando más de ese balón, y ese balón se va convirtiendo casi más en una estrella en el cielo. Y voy mirando más al pasado, a las películas que veíamos juntos, que tienen resonancias con esta historia. Al final es una historia que habla sobre el estar y el no estar, sobre lo que está adentro y lo que está afuera, como un penalti que marca la diferencia… El gol es la vida y el fallo es la muerte. El ser o no ser. En un penalti está recogidas un montón de metáforas”, continúa Manuel Marsol.

Manuel Marsol

“Por ejemplo, una película como ‘Centauros del desierto’, que es una peli que era de sus favoritas y que veíamos juntos, yo la narro desde los ojos del niño. Y hay cierta simbología con el dentro y el fuera. Es una peli que habla del regreso al hogar, de la casa. Se abre con un plano desde dentro de una casa y se cierra igual. Siempre está presente ahí el marco, lo que entra, lo que sale. Es como si en ese balón cupiesen muchísimas asociaciones. Entonces voy tirando de ese hilo, de ese balón, donde cabe todo lo que hacíamos juntos, canciones que escuchábamos…”.

Manuel Marsol

“Y luego ya hay una relación con el famoso penalti de Baggio en el Mundial del 94, que por una casualidad de fechas tiene mucho que ver con mi padre. Desde que se lanzó el penalti hasta que murió mi padre pasó justo un año. A través de ese penalti, que en su momento yo había visto con otros ojos, desde que Baggio nos había eliminado, y le tenía hasta cierta manía, pues de repente ese penalti se fue cambiando a raíz de ese descubrimiento de las fechas y volviéndose también parte de ese balón suspendido en el aire. Todo sirve para hacerme preguntas de todo tipo”, afirma Manuel Marsol.

Manuel Marsol

Manuel, y en cuanto a las ilustraciones, no sé si has trabajado con alguna cosa diferente o más o menos en la línea en la que venías trabajando hasta ahora. “Yo diría que es una línea un poco distinta, digamos más realista de lo que acostumbro. Es una historia que no es como las anteriores, de fantasía y tal, aunque la hay, hay una parte de fantasía, pero esta necesitaba que estuviese pegada a la realidad. Primero por la foto. La foto es una foto real y a la hora de representarla la dificultad era justo esa… Un equilibrio entre esa parte más expresionista mía y un realismo que necesitaba la historia”.

¿Y técnicas, Manuel? “Es pintura sobre papel. No tiene óleo, no hay collage, no hay digital tampoco. Es todo acrílico, acuarela y lápiz sobre papel”, indica Manuel Marsol.

Manuel Marsol

Estoy viendo ahora una de las imágenes que muestra la editorial del libro y que habla del cine. Se ve en la ilustración incluso el logotipo de La 2 de Televisión Española. “Es porque hay muchos recuerdos… Los objetos guardan como una especie de memoria. El niño que yo fui, el adulto que soy ahora, ve esos objetos de la casa familiar y están cargados de muchos recuerdos. Uno de esos objetos que salen en el libro es la cinta del VHS de Centauros del Desierto. A la hora de hacer el libro la llevé a una tienda, la digitalizaron, y me volví a ver Centauros en calidad VHS”.

“De ahí salieron muchos símbolos, lo que te contaba antes del dentro, del fuera. La búsqueda, porque también está buscando a una niña, que la secuestran los indios, y es una búsqueda sin saber muy bien si la niña está viva o muerta. Es un poco como la búsqueda del balón, algo que tú buscas y buscas, pero no sabes si tiene solución”.

Continue Reading

Tendencia

2024 © Un Periodista en el Bolsillo | Las ilustraciones pertenecen a cada uno de sus autores