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Entrevistas

La ‘Carmen’ de Concha Pasamar y Margarita del Mazo

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Tengo nueve años, un balón del que no me separo jamás y un amigo que es cabo del Regimiento de Dragones de Alcalá. En mi ciudad vive la mujer más guapa que conozco: Carmen. Todos la quieren, también mi amigo don José, pero ella prefiere volar. Mi vecina Carmen trabaja en la fábrica de cigarros de mi ciudad. Es una mujer tan deslumbrante que, cuando suena la sirena indicando el fin de la jornada, la plaza se llena de admiradores. Sin embargo, Carmen es un espíritu libre, y siempre repite: “El amor es un pájaro rebelde que nadie puede domesticar, y llamarlo es en vano, si él prefiere rehusar”.

El clásico de Mérimée que Bizet trajo a la ópera se presenta aquí en una nueva versión, inspirada en la coreografía de Johan Inger para la Compañía Nacional de Danza. Esta ‘Carmen’ de Margarita del Mazo, Concha Pasamar y la editorial Cuento de Luz, es una historia que acerca a los más pequeños al mundo de la ópera y la danza y nos invita a reflexionar sobre la verdadera naturaleza del amor. Margarita y Concha nos cuentan muchos más detalles de lo que hay detrás de este proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? Margarita del Mazo: “El proyecto nace del afán de la Compañía Nacional de Danza, que dirige Joaquín de Luz, por acercar su trabajo a niños y jóvenes. Es la propia CND la que le encarga a Ana Eulate, editora de Cuento de Luz, un álbum ilustrado para apoyar ese fin. Se trataba de hacer un libro inspirado en la coreografía que Johan Inger había creado para la Compañía. Ana pensó en Concha y en mí para realizar ese trabajo. Me emocionó enormemente que depositara su confianza en mi manera de contar historias. Cuando me llamó con la propuesta, daba botes de contenta al otro lado del teléfono. El proyecto era precioso, esa ópera es una de mis favoritas, me fascina la danza y admiro la labor de nuestra Compañía Nacional. Inmediatamente dije que sí. No lo dudé ni un segundo. Aunque también reconozco que, después de colgar el teléfono, entré en pánico. Soy muy exigente con mi trabajo y el reto era mayúsculo. ¿Sería capaz de contar la historia de Carmen con la verdad con la que a mí me gusta contar las historias? ¿Sería capaz de contar esa historia alejándome de todas las historias que se han escrito sobre esa historia? Me sentí feliz y muerta de miedo al mismo tiempo. Hoy, después de ver el resultado, no puedo dejar de agradecer aquella llamada”.

Concha Pasamar: “Ana Eulate, la editora de Cuento de Luz, me llamó para hacerme la propuesta. Habían contactado con ella desde la Compañía Nacional de Danza, que bajo la dirección de Joaquín de Luz desarrolla un interesante proyecto educativo con distintas vertientes. Querían realizar un álbum a partir de su coreografía y montaje de Carmen, y Ana pensó enseguida que Margarita y yo podríamos hacer un buen tándem. Los plazos eran algo ajustados para mí y, aunque me parecía un proyecto fascinante, de los que no se pueden rechazar, le pedí unas horas para decidirme, porque temía no llegar a tiempo con todos los asuntos que me esperaban ese verano. Al comentarlo en casa me dijeron que no me lo pensara, porque quien me conoce sabe que confluyen ahí muchos de mis gustos (la danza y también la música) y que lo iba a disfrutar. En definitiva, que no tardé más que un rato en aceptar”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? Margarita del Mazo: “Una montaña rusa de emociones. Un regalo para los sentidos que se presenta sobre unas páginas con tacto de seda debido a ese papel de piedra que utiliza Cuento de Luz para sus libros. Un trabajo impecable de edición. La elegancia de las ilustraciones de Concha Pasamar. Y la voz de un niño que, sin pretenderlo y como mero espectador, nos cuenta la historia. Los lectores encontrarán una Carmen totalmente diferente. Aquí no hay juicios. La frescura de esa mirada infantil, aún sin contaminar, nos sacará la sonrisa, la lágrima y alguna que otra carcajada, nos hará enfadar con cada uno de los personajes y también a empatizar con ellos. Y todo eso puede suceder en una sola de sus páginas. Su lectura no va a dejar indiferente a ningún lector”.

Cuéntanos algo del proceso de elaboración de este libro. ¿Cómo ha sido el trabajo con Concha? Margarita del Mazo: “El proceso, en sus comienzos, no fue fácil, todo lo contrario que trabajar con Concha. La propuesta llegó a mi vida en un momento personal un tanto complejo. Desde que supe de ella, se instaló en mi cabeza. El tiempo que nos marcaron para acabar el encargo era escaso y eso lo complicaba aún más. En mi caso, el proceso creativo nace con la invitación que nos hizo la CND para ver su último ensayo en Madrid antes de salir de gira con Carmen. El cuerpo de baile estaba apenas a dos metros de distancia, su sentir se convirtió en el nuestro. He vivido pocos momentos tan emocionantes. Después, tuve la suerte de asistir a su función en Sevilla como una espectadora más. Esa Carmen me enganchó. No sé cuántas veces pude ver la grabación que nos facilitó la CND de una de sus muchas representaciones. Kayoko Everheart, en el papel de Carmen, y Dean Vervoort, en el papel de Don José y su desgarradora historia hicieron que no pudiese resistirme a verla sin parar. Se volvió adictivo. Con cada visionado descubría detalles que no había visto en el anterior. Leí todo lo que encontré sobre la novela de Mérimée y sobre la ópera de Bizet. Pude ver varias entrevistas de Johan Inger. Supe de su forma de interpretar aquella ópera. Descubrí lo que cada uno de ellos quiso contar. Investigando sobre la ópera, tropecé con detalles que me permitieron jugar con las palabras y palabras que ofrecían metáforas visuales que daban mucho juego”.

“Empecé a escribir -continúa Margarita del Mazo-. Después de varias páginas tiradas a la papelera (mis cuentos siempre nacen sobre papel), encontré lo que quería contar y cómo quería contarlo. Como dicen los cantaores de flamenco, cuando el duende llega, todo fluye. Eso fue lo que ocurrió: en plena ola de calor madrileña, con varios ventiladores alrededor y el brazo derecho recién escayolado, no podía parar de escribir, bueno, de dictarle al ordenador, que soy diestra. Puede decirse, literalmente, que parí ese texto con sudor y lágrimas”.

“Aquella noche de agosto, no pude dormir hasta ver acabado el primer manuscrito. Ya era de día. Había nacido Carmen. Igual que un recién nacido, necesitaba de cuidados y amor para crecer y yo no estaba sola. Allí estaban mis compañeras de viaje. Lo hablábamos todo, comentábamos todo, llovían ideas, se compartían dudas, se consensuaban decisiones. Siempre buscando, hasta encontrar aquello que hiciera brillar a nuestra Carmen. Si lo hemos conseguido, ha sido entre las tres. Cada descubrimiento lo comentaba con Ana y Concha, un trabajo a tres bandas. Lo que no veía una, lo veía otra. Trabajar con Concha ha sido un lujo y le agradezco enormemente cada paso del camino. Fue un proceso agotador, pero no pudo ser más gratificante”.

Concha Pasamar: “En el proceso Margarita y yo nos comunicamos muchísimo, también con la editorial. Curiosamente, las dos acabábamos de hacer un curso de álbum en línea con Marián Lario, donde ella había ejemplificado una cuestión con dos modos de hacer o dos estilos: echao palante (a lo Margarita del Mazo) y tímido (a lo Concha Pasamar). Ahí nos habíamos “conocido”, así que Ana Eulate, sin saberlo, propició una casualidad no casual de esas, al reunirnos al cabo de un mes en un proyecto tan especial. La editora nos concedió total libertad, pero siguió muy de cerca todo el trabajo, dando el visto bueno a las decisiones que íbamos tomando sobre texto e imagen, algunas de ellas de manera consensuada. Fue muy enriquecedor compartir el trabajo, hacer y recibir sugerencias, y hablar detenidamente sobre lo que teníamos entre manos. Este proyecto tenía también la particularidad de que abordaba un clásico muy conocido, pero muy sesgado también culturalmente, que sería traducido y recibido por un público amplio, y se trataba de intentar seguir la línea marcada por la CND: deslocalización, universalidad, actualización, pese a algunas concreciones y detalles imprescindibles”.

¿Cómo ha sido el trabajo de documentación / investigación para este libro? ¿Qué papel ha jugado en el proyecto la Compañía Nacional de Danza? Concha Pasamar: “En relación con la investigación, puede decirse que había una parte básica de documentación que estaba ya hecha: conocía la novela de Mérimée –mucha gente desconoce que Carmen y don José son precisamente navarros-, la ópera de Bizet y varias coreografías, montajes y adaptaciones al cine; incluso uno de mis hijos había formado parte del coro infantil en una puesta en escena de la ópera, pero me faltaba lo esencial: conocer la visión de esta historia en la coreografía de Johan Inger. La CND no solo nos facilitó la asistencia a un pase en la propia sede de la compañía, que fue emocionantísimo, sino que puso a nuestra disposición la grabación de la representación en La Rochelle (2017), con Kayoko Everheart y Daan Vervoort en los principales papeles. Así tuve ocasión de visionar con detenimiento este montaje que incorpora la figura de un niño unas veces como testigo, otras como deseo de futuro (queda ambiguo en el ballet). Volver una y otra vez sobre las escenas facilitó muchísimo el trabajo: permite varias relecturas, prestar atención al detalle y atender a los distintos aspectos: desde la iluminación o la escenografía a los detalles de la interpretación. Las responsables de comunicación de la Compañía, al igual que Cuento de Luz, favorecieron un trabajo libre por nuestra parte, y para mí fue de gran ayuda para tomar ciertas decisiones iniciales que les gustara la línea en que había hecho los primeros apuntes y pruebas cuando acudimos al primer pase. Eso ya me aseguraba un punto de partida en los materiales, el trazo o los fondos, porque lo que sí estaba claro para mí es que el álbum debía reflejar el montaje y atraer al mundo de la danza a los lectores de cualquier edad. La CDN, además, organizó una lectura/presentación con carácter inclusivo, pues la oralización de Margarita contó con intérpretes de signos, y se realizaron copias en braille del texto y algunas ilustraciones, gracias al trabajo de Xisca Rigo, con quien también pude hablar en el proceso de adaptación, algo nuevo para mí, e interesantísimo”.

Concha Pasamar

Háblanos un poco de tus ilustraciones para este proyecto. ¿Con qué técnicas trabajaste? Concha Pasamar: “Me pareció que el personaje, la historia y la danza me pedían un trazo espontáneo, así que recurrí a los materiales que propician que trabaje de una manera suelta. También tomé la decisión de abstraer la mayor parte de los fondos, especialmente en aquellas escenas que remiten al montaje, porque quería, como he dicho, mantenerme fiel al trabajo de la CND y la escenografía es muy sobria, con unos prismas que juegan con las luces y las sombras”. 

Concha Pasamar

“Sin embargo, para quien no conociera bien el relato y para complementar las indicaciones del texto sobre los escenarios, decidí trazar a línea, de manera esquemática, algunos elementos que remitieran a esos lugares concretos: el barrio, la fábrica, la plaza, la taberna… Como digo, de un modo muy esquemático, un poco al modo en que el vestuario de David Delfín se inspira en los 60 pero resulta atemporal. El relato del amor posesivo que culmina en tragedia, por desgracia, se da en todo tiempo y lugar y también debe poder interpretarse así, algo más lejos de los estereotipos –también lícitos, por supuesto- que a menudo acompañan las puestas en escena o versiones de Carmen.

Empleé en esos fondos acrílico mezclado con tinta y acuarelas. Por lo demás, usé lápiz, grafito acuarelable, algo de lápiz de color y también tinta: un batiburrillo, vamos. La paleta está determinada por la del ballet, como otros aspectos; en ella estaca el rojo sobre los neutros, el blanco y el negro. En cuanto a lo representado, he intentado un equilibrio entre las escenas que proceden de la coreografía y le son más fieles, por un lado, frente a algunos recursos expresivos y retóricos, por otro; recursos que a veces se sustentan, como el texto de Margarita, en elementos que ya están en el libreto de Bizet: don José es cabo del Regimiento de Dragones, la famosa Habanera habla del amor como pájaro rebelde e indómito… Otras veces he jugado con la multiplicidad para representar el movimiento, o con la desproporción que puede remitir a los sentimientos de los protagonistas”.

Concha Pasamar

“Para mí -continúa Concha Pasamar– ha sido un auténtico placer, además de una experiencia intensa y compleja, poder ilustrar esta versión de un clásico que remite a temas y pulsiones tan humanas: el amor, la libertad, el afán de posesión, el desamor, la violencia, la muerte… el descubrimiento de la vida en toda su complejidad y con todos sus matices: alegres y oscuros. Estoy profundamente agradecida por ello a la CND, a Cuento de Luz y a Ana Eulate y Margarita, que me han acompañado en este viaje tan cargado de belleza y de momentos inolvidables”. 

¿Qué ha supuesto para ti realizar esta versión del clásico de Bizet? Margarita del Mazo: “Un reto personal y profesional. Personal por todas las emociones que me invadieron a lo largo del proceso y porque tuve que abandonar mi yo para ponerme en otras pieles y, en alguna de ellas, no fue fácil. A nivel profesional, la dificultad radicaba en que es una obra de la que se han hecho miles de versiones, en todas las artes posibles, y con todo tipo de medios. Ya he dicho que era una de mis óperas favoritas y eso me cargaba de responsabilidad. Siempre que he tenido oportunidad de verla, lo he hecho. La disfruté en la gran pantalla, en el Teatro Real como la ópera que es, vi la Carmen de Antonio Gades. Fue todo un reto. Sentí el vértigo de no encontrar la forma de contar lo que quería contar. No puedo dejar de agradecerle a la CND el regalo que nos hizo con este encargo. Y a Ana Eulate, jamás le agradeceré lo suficiente que quisiera mis maneras para este proyecto”. 

¿Y qué papel ha jugado la coreografía de Johan Inger y la Compañía Nacional de Danza en todo este proyecto? Margarita del Mazo: “Sin duda alguna, han jugado un papel esencial. Si Johan Inger no hubiese sacado a escena a ese niño que me llevó a cuestionarme tantas cosas y la coreografía hubiese sido otra, no sé si mejor o peor, pero nuestra Carmen también sería diferente. Si la representación de la obra por parte de la CND no me hubiese revuelto tantas cosas por dentro, seguramente no habría escrito lo que escribí como lo escribí. Lloré, reí, sonreí y sentí rabia cuando vi su Carmen. Creo que es eso mismo lo que siente el lector que se mete en las páginas de nuestro libro. Carmen a pesar de lo trágico de la historia es un canto a la vida y a la libertad de amar”. 

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Josefina Tai y Larisa Cumin nos abren ‘Las Puertas’

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Josefina Tai

¿Qué puede descubrir una niña curiosa del otro lado de las puertas de su nueva casa? ‘Las puertas’ nos muestra los hilos invisibles de todas las cosas que echan raíz: un trabajo, un hogar, una familia. Cada puerta es una invitación a la aventura, pues nunca sabemos qué nos aguarda del otro lado. Editado por Limonero, es un trabajo de Larisa Cumin y Josefina Tai. Con ellas hemos charlado un poquito más sobre este libro.

¿Dónde está el origen de este proyecto? Larisa Cumin: “Si tiene un origen, está en la infancia. En una voz que de chica fui inventando en el patio de mi casa bajo un árbol que no era nuestro, pero que nos daba sombra y flores y hojas. Y en el recuerdo que ahora puedo tener de lo que esa nena que alguna vez fui pensaba, decía, imaginaba. Con esa voz y con dos recuerdos atados a una misma puerta -quizás de los recuerdos más viejos que tengo- es que armé un poema largo. Ese poema le llegó a Jose a través de la editorial Limonero y ella lo ilustró maravillosamente”.

Josefina Tai

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? Josefina Tai: “Los lectores encontrarán un libro nostálgico de una memoria cuidada, tanto por la escritora como por la ilustradora. De mi parte, indagué sobre la infancia de Larisa y de mi entorno, hurgando entre fotos y recuerdos, para crear el escenario un tanto ficticio de la protagonista”.

Larisa Cumin: “Para mí los lectores se van a encontrar con un libro que puede resonar tanto en adultxs como en niñxs. Se trata de un mundo imaginado que puede parecerse al de ellos, como no. Y posiblemente se encuentren con esas preguntas y silencios que a veces nos hacen la poesía”.

¿Qué son para cada una de vosotras las puertas? Larisa: “Para mí las puertas pueden ser múltiples cosas: inicios, posibilidades,salidas, fines, conexiones, encuentros… El poema juega con eso todo el tiempo, porque la nena que es la voz del poema mientras experimenta cambios va reflexionando mucho. En un momento dice por ejemplo:

“Las puertas como las monedas tienen dos caras

una para entrar, otra para salir.

Son caras que cambian dependiendo de si se quiera

entrar o salir al mundo; entrar o salir de una casa.”

Y los dibujos de Jose le siguen ese juego por caminos más oníricos”.

Josefina Tai

Josefina Tai: “Creo que conecté mucho con el poema desde el principio, justamente por el juego con las puertas; me da múltiples posibilidades para pensar en lo que puedo dibujar, lo que hay detrás de la puerta, lo que vaya a pasar una vez que la puerta se abra. Y este juego onírico creo que es algo bastante característico de mi trabajo”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… Josefina Tai: “Como mencioné antes, el trabajo previo a lanzarse a ilustrar fue la conversación con Larisa. Conocernos y escuchar de dónde viene ella y de dónde vienen sus palabras, investigar sobre los objetos que guarda en su memoria. Este fue un proceso clave para mi trabajo como ilustradora: poder visualizar el origen de la niña del libro y, a partir de ahí, empezar a construir aquella casa llena de puertas con los elementos que recolecté”.

Larisa: “En este sentido que nombra Jose, hay algo del libro que tiene que ver con lo recordado, con “volver a pasar por el corazón” algunas vivencias y volverlas vívidas al narrarlas e ilustrarlas. Conversamos mucho, pero no respecto a cómo o qué tenía que ilustrar Jose, sino que hablamos de nuestras infancias, de objetos que rodearon ese tiempo. La historia del poema sucede en una casa que se va construyendo de a poco a las afueras de una ciudad del interior de Argentina en los 90, es decir en un contexto donde se cruza lo urbano y lo rural. Entonces hay objetos muy ligados a lo analógico, ciertos colores, texturas particulares (algo de esos tonos lavados de las fotos de rollo de esa época), una vegetación particular, una dimensión del espacio que está marcado por eso”.

Josefina Tai

¿Cuál ha sido vuestro mayor descubrimiento tras todo ese proceso? Josefina Tai: “Lo que más aprendí en el proceso de ilustrar este libro fue a observar y a tener paciencia, tanto conmigo como con mis dibujos. En general, cuando tengo una idea, me apuro mucho a realizarla y no suelo hacer muchos bocetos. Sin embargo, para este libro, el proceso de los bocetos fue más largo, ya que no dependía solo de mi visión, lo cual, para mi sorpresa, me gustó muchísimo. Tuve que hurgar mucho más a fondo en mí para encontrar la imagen perfecta, aprendí que no hacía falta apurarme y quedarme con la primera idea, que a veces puede estar bien. También en el libro ilustro muchos objetos, cosas de la casa, y para esto, tuve que sentarme a mirar los objetos que me rodeaban, observar cómo son sus texturas, cómo se ven las marcas del tiempo en ellos, para que la imagen que yo ilustrara fuese rica visualmente. Así aprendí a detenerme, tanto en la vida real como en mi trabajo”.

Larisa: “Para mí fue maravilloso encontrarme con las imágenes que Jose trajo al poema. Es la primera vez que escribo y otro lo ilustra, hasta ahora había publicado libros para adultos sin ilustración, entonces ver el poema hecho libro me produjo un placer parecido a abrir un libro álbum por primera vez pero con la salvedad de que acá esas palabras las había puesto yo. También nos viene sorprendiendo el recorrido que el libro fue haciendo… a quiénes fue llegando, qué cosas cuentan los lectores que les produce. Y entre esas cosas maravillosas fue seleccionado entre los 100 Outstanding Picturebooks 2026 de D-pictus y hace poco las ilustraciones de Jose fueron elegidas para conformar el Catálogo Iberoamericano de Ilustración de publicaciones infantiles y juveniles de Iberoamérica Ilustra”.

Josefina Tai

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? Josefina Tai: “Creo que en general mis ilustraciones suelen ser silenciosas. Me gustan los trabajos que me hagan suspirar por su belleza y sentir que todo el resto se apaga, y eso intento hacer con mis imágenes. Sé que son íntimas, porque intento buscar las imágenes a través de mi cuerpo y de lo que yo experimento con cierto sentimiento, para traducirlo a una imagen. Y creo que justo hace una buena dupla con el poema porque es igual de sensible e íntimo. Lo diferente a lo que vengo haciendo siempre es esto de haberle dedicado tanto tiempo, fueron como 8 meses de estar inmersa en este proyecto”. 

Josefina Tai
Boceto

¿Con qué técnicas trabajaste? Josefina Tai: “Trabajo digitalmente con Photoshop, desde la pantalla de la compu y usando una tableta pequeña de wacom. Uso casi siempre los mismos pinceles: uno de acuarela y otro de lápiz, así que un poco sigue siendo analógico ese proceso de trabajar en capas y generar texturas. También aprendí a ser más organizada con mi espacio de trabajo de Photoshop, porque son más de 100 capas y por momentos se me hacía difícil encontrar las cosas”.

Josefina Tai
Boceto

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. Josefina Tai: “Al principio me costó mucho encontrarle la voz de la imagen al libro, hasta que hice el boceto de la primera doble del libro, que es una niña asomándose, pero solo se ve su sombra. Un poco porque ilustrar personajes no es mi fuerte y otro poco para generar misterio. Cuando vi ese boceto, me di cuenta de que la poesía de las ilustraciones de este libro se va a trabajar a partir de las sombras (contar algo sin contarlo todo). Por lo que a lo largo de todo el libro, me enfoqué en encontrar las diferentes sombras posibles de una casa. Excepto la parte en donde todo el libro se apaga y, en vez de dibujar las sombras, dibujo las luces y creo que ahí se genera un juego interesante”.

“El libro está dividido en 4 partes, y lo mismo hice con las ilustraciones. Arranqué con esa paleta tierra que menciona Lari, por las baldosas terracota del piso que encontré en algún lugar; son baldosas que creo que ya no se usan y los colores funcionan perfectamente para hablar de un recuerdo, de algo que ya pasó. En la segunda parte, cuando la niña se muda a un lugar con patio, todo se vuelve vibrante y brillante, virando a los colores saturados. En la tercera es cuando todo se apaga, el rojo/rosado se entristece y vira a los violetas. Y por último, vuelve la luz y todo vuelve a ser brillante”.

Josefina Tai
Boceto

¿En qué trabajáis ahora? ¿Algún proyecto nuevo? Larisa y Josefina: “Ahora estamos probando el camino inverso, que Jose ilustre y luego Larisa escriba. Este nuevo proyecto por ahora parece una continuación del anterior aunque se separa y prueba algo nuevo. Hay dos niñas y hay ventanas. No podemos contar mucho más”.

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Richolly Rosazza nos habla del trabajo tras ‘Tornare’

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Richolly Rosazza

Cuando el invierno llama a las puertas de la ciudad, decide marcharse a un lugar donde aún es verano. Al regresar a casa, una sensación de inquietud la llevará a emprender nuevos viajes, en un intento por llenar el vacío que se ha instalado en sus pensamientos. Así comienza un viaje interior a través de las estaciones, entre partidas y regresos. Un relato poético de crecimiento interior, viajes y el descubrimiento de lo que verdaderamente importa. Así nos presenta Kite Edizioni ‘Tornare’, un álbum ilustrado de Nadia Al Omari y Richolly Rosazza. Con éste último hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

¿Cómo llega a tus manos este proyecto? “Tornare es un proyecto que nace inspirado en uno de mis cuadros y en la idea de trabajar sobre las estaciones. Después, Nadia me entregó el texto y empezamos a trabajar juntos sobre la idea general del proyecto”.

Richolly Rosazza

¿Qué es lo que más te gustó de este proyecto? ¿Qué te pareció la historia de Nadia la primera vez que la leíste? “Del proyecto me gustó mucho la idea del viaje y, sobre todo, que el lugar al que llega la protagonista es un lugar que Nadia y yo conocemos bien. Además de realizar nuestros proyectos juntos, somos pareja y estamos casados, así que es un lugar que forma parte de nuestra vida. Busqué representar, de alguna manera, ese lugar y llevarlo al mundo de la historia. La historia me gustó mucho desde el principio, pero, trabajando juntos en nuestros proyectos, sé que puede evolucionar un poco durante el proceso. Me gusta esa posibilidad de ir descubriendo cosas nuevas mientras trabajamos”, asegura Richolly Rosazza.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Los lectores encontrarán una historia introspectiva y poética, en la que podrán reconocerse, al menos en parte. Tornare habla de viajes, partidas y regresos, pero sobre todo de ese viaje interior que todos emprendemos en algún momento para intentar comprendernos y encontrar aquello que realmente importa. Una historia sobre el crecimiento, las relaciones y la búsqueda de un lugar al que, más que volver, sentir que pertenecemos”.

Richolly Rosazza

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Busco crear en mis libros un escenario poético y onírico, donde lo cotidiano pueda convivir con lo fantástico. Me gusta crear imágenes que no lo explican todo, que dejan espacio a la imaginación y a la interpretación de cada lector -continúa Richolly Rosazza-. La naturaleza, las estaciones y los paisajes tienen un papel importante, porque acompañan y reflejan el mundo interior de los personajes. Intento que cada ilustración transmita una sensación o una emoción, más que simplemente representar lo que ocurre en la historia”.

Richolly Rosazza

¿Con qué técnicas trabajaste? “Para este libro utilicé acrílico y óleo sobre lienzo. Es una técnica que amo y que, hasta ese momento, había utilizado solo para mis cuadros. Sentía que Tornare necesitaba algo diferente, una técnica con presencia, que pudiera acompañar su parte más poética y emocional. Trabajar directamente sobre lienzo también me permitió disfrutar mucho de la materia y de la textura de la pintura”.

Háblanos un poco de ese recurso de la hoja a través de la que solo vemos el ojo o los ojos de los personajes… “Me gusta la idea de que la naturaleza forme parte de mis personajes, casi como una manera de fusionarlos con el entorno. La hoja funciona como una especie de máscara, con dos aberturas que son como ventanas o puertas: permiten al espectador acercarse y sentir curiosidad, pero también marcan un límite. Podemos ver los ojos del personaje, podemos intuir lo que siente, pero no podemos entrar en sus pensamientos sin su consentimiento”, afirma Richolly Rosazza.

“La idea nació de un cuadro que pinté durante el lockdown, cuando buscaba trabajar sobre algo enigmático y misterioso. Después sentí que este recurso podía encajar muy bien en Tornare, porque me permitía reforzar ese mundo onírico y dejar que algunas cosas permanecieran ocultas”.

Richolly Rosazza

¿Qué has aprendido con este proyecto? “He aprendido que limitarme pensando que una determinada técnica es adecuada para mis proyectos de ilustración puede ser un error. A veces salir de nuestra zona de confort y experimentar nos puede llevar a resultados inesperados y sorprendentes. Tornare me enseñó precisamente eso”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “En general, para todos los proyectos que he realizado junto a Nadia, el proceso es casi siempre el mismo. Ella escribe el libro, a veces inspirándose en uno de mis personajes o, como en este caso, en uno de mis cuadros. Después me entrega el texto, hacemos juntos la división en páginas y preparo un storyboard. Diría que esta es la parte más difícil del proceso, porque es cuando tengo que encontrar el ritmo de la historia y decidir cómo se desarrolla visualmente página a página”, nos cuenta Richolly Rosazza.

“Una vez que tengo el storyboard aprobado, paso a realizar las ilustraciones definitivas. En esta fase me doy la libertad de añadir pequeños detalles o hacer algunos cambios que no comprometan la esencia del proyecto, pero que pueden enriquecer las imágenes y aportar algo más a la historia”.

Richolly Rosazza

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy evaluando algunas historias sobre las que me gustaría trabajar. Ya tengo algunas propuestas y estoy viendo cuáles pueden convertirse en mis próximos proyectos. Por ahora estoy en una fase de evaluación y de búsqueda, intentando encontrar aquellas historias que realmente me despierten algo y que me den ganas de trabajar visualmente sobre ellas”.

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Raquel Catalina nos presenta a ‘Nina y Tita’

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Raquel Catalina

Nina y Tita son dos abuelas muy distintas a las que aparecen en los cuentos. No caminan con bastón ni se quedan en casa tejiendo: una siempre anda deprisa; hace dieta y va a la piscina; la otra se mueve en bicicleta; cocina a la parrilla y practica yoga. ¿Será entonces que los libros están equivocados? Todo se desvelará en la próxima reunión familiar. Con estas palabras la editorial Kalandraka nos presenta ‘Nina y Tita’, un álbum ilustrado de Beatriz García-Huidobro y Raquel Catalina. Con ésta última hemos hablado un poquito más sobre su trabajo en este libro.

¿Dónde está el embrión de este libro? “Curiosamente Manuela Rodríguez, editora de Kalandraka, me propuso este libro antes de presentarme con Arianna Squiloni al Premio Internacional Compostela. Y como al final ‘Grande y pequeña’ ganó, hubo que aplazarlo un tiempo. Así que cuando empezamos con el libro, había tenido ya la oportunidad de trabajar con Manuela y de conocernos”. 

Raquel Catalina

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Hay varias lecturas, pero a mí me gusta mucho la que habla de modelos y de generaciones distintas. La niña protagonista es aún una “página en blanco” y su familia, las mujeres que la preceden, son un espejo en el que mirarse y además, van llenando su vida de experiencias, de recuerdos. A la mesa de cumpleaños se sientan cuatro generaciones y creo que es inevitable pensar los cambios enormes que ha habido de unas a otras”, asegura Raquel Catalina.

¿Qué te pareció la historia de Beatriz la primera vez que la leíste? ¿Has tenido referentes para crear estos personajes? “Cuando leí el texto de Beatriz, la primera imagen que me vino a la cabeza fueron mis compañeras de gimnasio. Hago deporte por las mañanas y hay un grupo de amigas mayores que son tremendamente constantes y, sobre todo, ¡muy disfrutonas! Su mañana de gimnasio termina en la cafetería, con el almuerzo, las risas y las bromas”.

“Me da siempre la sensación de que son mujeres que han conquistado un espacio nuevo, que su manera de habitarlo es una celebración constante. Por eso disfruto con ellas, las observo mucho. En el libro es una niña la que habla de sus abuelas y de sus bisabuelas, no me parece casual que el texto hable de mujeres y que sea para describir una ruptura de roles, una ampliación de posibilidades, de cómo se ha desmontado un estereotipo. ¡Y luego además me di cuenta de que abuela podría ser yo misma! Es muy agradable pensar que no hay nada escrito sobre cómo debe de ser una abuela”, nos cuenta Raquel Catalina.

Raquel Catalina

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Tiendo a observar mucho a la gente, y sí, suelo llevar algún cuaderno para dibujar. En este caso, las bisabuelas son más cercanas al imaginario de los cuentos. Sus proporciones y su tamaño están estilizados. Las abuelas, en cambio, son más realistas. En mi cabeza tenía referencias de mujeres que conozco para Nina y Tita, no solo físicamente, sino también en su espíritu, en su manera de estar, en el tipo de energía que transmiten. Mis referencias, no obstante, son un punto de partida, una orientación, el personaje termina de tomar cuerpo en el papel, a base de pruebas”. 

¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “Aprendo mucho trabajando con Manuela, la editora. Y eso que empezamos teniendo ideas distintas sobre algunos puntos, pero creo que ella me hizo algunas concesiones, y yo, desde luego, aprendo mucho de su mirada”, confiesa Raquel Catalina.

Raquel Catalina

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Desde un principio Nina y Tita se iba a incluir también en la colección de Minilibros Imperdibles, que miden 7 cm. Ese condicionante técnico fue muy interesante, tuve que trabajar todo el tiempo pensando en simplificar los dibujos y hacerlos legibles a ese tamaño. Me gusta mucho esa colección, me parece una idea preciosa. Son perfectos para llevarlos de viaje, en el bolso, son una alternativa maravillosa para esos momentos en que muchos padres recurren al móvil para entretener a sus hijos”.

No es la primera vez que dibujas un personaje con el pelo blanco… “La verdad es que después de mi primer libro con un personaje de un abuelo, “A manta do José”, me han ofrecido muchísimos libros con abuelos y abuelas, muchos más de los que he hecho en realidad. Creo que tiene que ver precisamente con que no suelo dibujar el estereotipo de abuelo o abuela”, afirma Raquel Catalina.

Raquel Catalina

¿Con qué técnicas trabajaste? “Hice una base de lápiz y grafito y luego lo coloreé digitalmente. La verdad es que no es mi manera habitual de trabajar”. 

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Bueno, una parte interesante para mi era que, en esa cantinela que compara las abuelas de los libros con las abuelas de la protagonista, la parte que muestra a Nina y Tita estaba bastante clara, pero como contar la otra parte no. Ahí se me ocurrió que fuesen preparando la fiesta de la tarde, y ella anda por aquí y por allá con su libro, que además un libro concreto Caperucita roja, y me gusta mucho reflejar ese deambular infantil, sin hacer nada y haciendo de todo. Ese es el tiempo que les roban muchas veces las pantallas”. 

Raquel Catalina

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, tengo por delante tres proyectos de esos que ilusionan y con gente con las que es maravilloso trabajar, mentes deslumbrantes. Pero es pronto para contar…”.

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