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Entrevistas

Celsius Pictor y ‘Los devoradores de mentes’

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¿Quién dice que los zombis no son reales? Solo tienes que mirar con atención y viajar un poco. Hay avispas, hongos, plantas y gusanos parasitarios especializados en apoderarse de los cuerpos y las mentes de ranas, arañas, hormigas, peces, ratones… mediante métodos muy refinados. En esta veintena de casos de posesión sabrás de hongos que devoran cigarras, gusanos que hacen que los grillos se ahoguen, hongos que empalan hormigas, gusanos que invaden los ojos de los caracoles para que se los coman los pájaros… Verdaderas historias de terror. Así nos presenta la editorial Thule este álbum ilustrado, ‘Los devoradores de mentes’, un trabajo de David Blanco Laserna y Celsius Pictor. Con éste último charlamos un poco más sobre su trabajo en este libro.

Celsius Pictor

¿Cómo nace este proyecto? Celsius Pictor: “Nace a raíz de una propuesta en mayo de 2018 de José Díaz el editor de Thule. En abril nos habíamos conocido en Bolonia y después de ver mi portfolio me pasó un texto que había escrito David Blanco para la editorial y que creía que podía encajar con mi estilo, porque contaba varias historias sobre las interacciones en la naturaleza pero con una atmósfera un poco terrorífica. Me puse a trabajar con los textos y fui dándole vueltas hasta que sin esperarlo fue la propia naturaleza quién dio muestra de su fuerza con la pandemia mundial y esta zoonosis que estamos sufriendo. En este contexto el contenido del libro ha cobrado aún más relevancia de la que tenía”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Pues van a encontrar ciencia, humor, terror y fantasía, pero sobre todo creo que van a poder entender un poco mejor cómo funciona la naturaleza y el medio que nos rodea y cómo de interconectado está todo. Es un libro sobre zombis que existen de verdad, con un punto macabro pero sin ser para nada angustioso. Varios adultxs y niñxs que lo han leído me han dicho que les ha parecido fascinante y precioso”.

¿Cómo fue el trabajo con David? “Pues la verdad es que fueron trabajos independientes. Por supuesto hablé con él al principio de todo, me comentó la génesis y cual había sido su intención al escribir los textos y me orientó a la hora de buscar información -nos cuenta Celsius Pictor-. David ha escrito mucho para todo tipo de públicos y me dijo que había intentado darle un tono de humor ligero a las historias que ya de por si daban mucho miedo y me dio libertad total para trabajar. Intenté respetar al máximo su forma de contar pero buscando mi propio camino y según me ha transmitido creo que tanto él como el editor están muy contentos con mi enfoque y mi trabajo”.

De todas las cosas que se cuentan en el libro, ¿qué te llamó más la atención o te sorprendió más? “En realidad todas las historias me parecieron increíbles. Por mis orígenes en una aldea gallega y mi trabajo ilustrando animales entiendo un poco a la naturaleza y sé que a veces puede parecer cruel o que tiene un sentido del humor retorcido. En general para los seres vivos lo principal es la supervivencia pero nunca me habría imaginado cómo de retorcidos pueden llegar a ser algunos procedimientos que han evolucionado con los siglos, cómo una especie puede vivir a costa de otra y a su vez una tercera vivir a costa de esas dos generando encima mecanismos de defensa, como las toxinas, que convierten a animales en zombies o a machos en hembras. La naturaleza es terrible y maravillosa”.

¿Cómo fue el trabajo de documentación/investigación para ilustrar este libro? “La suerte de nuestra época es que en internet está todo si sabes cómo buscar. Hay cientos de fotos, vídeos y artículos científicos tanto en National Geographic como en Nature o páginas relacionadas, así que mucha información la saqué de ahí porque es un hecho que se está investigando y es muy sorprendente -asegura Celsius Pictor-. Algunos animales viven en zonas remotas o por ejemplo, en el caso de las avispas son de una especie y una familia muy concretas, así que tuve que buscar exactamente cuál era cada una. De algunos seres podemos tener referentes pero yo nunca había visto una planta como la Cuscuta pentagona “la planta vampiro” o una artemia, que es un crustáceo diminuto, así que aunque luego me permití muchas licencias para interpretar las historias y los propios animales, la base de investigación y realidad es bastante grande, tengo más de 100 fotos”.

Celsius Pictor

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Lo más característico que tienen es que en todos los casos intentan contar una historia a través de detalles o escenas. Es un libro naturalista y científico y no podía hacer ilustraciones demasiado surrealistas o fantasiosas porque se habría perdido esa esencia del texto, pero sí que es un libro sobre la naturaleza más del siglo XXI, para un público que tiene o no ha perdido la capacidad de sorprenderse y descubrir cosas maravillosas. Así que con una base en la realidad intenté construir un mundo vivo de color y detalles que te meten en la historia y al mismo tiempo te invitan a dejar volar la imaginación. Todo el tiempo mientras ilustraba me imaginaba un programa de animación con esos animales y colores contando historias reales y yo mismo estaba emocionado”.

¿Qué hay de diferente respecto a otros trabajos? “La diferencia principal y más obvia es el color, pero también una evolución propia. Mi estilo intenta rescatar el trabajo con tinta y grabado previo al siglo XX y hago mucho collage con grabados antiguos, pero si te fijas en mis trabajos anteriores el color está muy controlado y nunca se satura, porque la combinación de colores saturados y línea negra mancha muchísimo la imagen, se empasta y pierde detalle. En este libro, una vez hechas todas las ilustraciones en blanco y negro las enseñé a mis amigos Manuel Marsol y Maguma con quienes fui a Bolonia y me retaron a desatar el color en el libro -relata Celsius Pictor-. Cuando hice la prueba me di cuenta que gracias a esto podía conseguir una atmósfera venenosa, matizar detalles que podrían resultar un poco desagradables y generar ese ambiente de surrealismo sin perder el ancla con la realidad”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Siempre trabajo a partir de imágenes y grabados muy antiguos, porque me gusta mucho la calidad y el amor por el detalle de la época pre-digital, sin prisas y con delicadeza. Tengo una base de datos enorme de grabados escaneados y libros antiguos de dónde voy sacando piezas diminutas y ensamblándolas en digital o en analógico como un relojero. Este proceso me puede llevar días con solo una ilustración. Pero para este libro no era suficiente porque a veces esas ilustraciones antiguas son demasiado rígidas y les falta sentimiento, además de que en esta ocasión debía tener una referencia real, así que tuve que dibujar yo mismo encima muchos detalles como babas, telarañas o elementos más orgánicos viendo referencias de ilustraciones como algunas hechas para libros de Lovecraft.La ilustración de la hormiga zombi que fue la primera que terminé tiene decenas de capas de línea digital y trocitos de grabados y me llevó más de una semana solo la línea. Por último añadí algunas capas de texturas para darle más viveza a los colores y esto hizo que animales como el pez payaso tengan un brillo que parece que realmente estás viendo brillar sus escamas y a su vez otros animales tienen como una capa de óxido que se adapta genial a mi lenguaje y hace crecer esa atmósfera orgánica”. 

Háblanos un poco del proceso de elaboración de este libro. “El proceso fue difícil al principio porque me costó mucho encontrar el tono adecuado al texto. David escribió las historias con un tono sencillo, de divulgación y con sentido del humor pero las historias reales son crueles y horrorosas y no acababa de entender que el editor quisiera hacer un libro de terror para niños. Cuando entendí la idea los primeros bocetos eran en mi estilo habitual con animales antromórficos o en composiciones de animales mecánicos con un cierto grado de humor como hago siempre -continúa Celsius Pictor-.»

Celsius Pictor

«La historia de las garzas y las ranas es un buen ejemplo pero la combinación de texto e imagen no funcionaba porque se cargaba el equilibrio entre ambos y salía un libro caricaturesco, no de terror. Empecé a montar la ilustración de la hormiga zombi con un poco de miedo y expectación a ver qué me salía pero lo que salió era terrorífico y muy fascinante así que seguí por ahí. Ese trabajo tan detallado con base en un animal real multiplicó exponencialmente el trabajo y el esfuerzo que dediqué al libro pero el resultado es mucho más espectacular de lo que pensaba al principio. Y además esto es algo que me ayuda mucho a trabajar, ver que cada ilustración es más brillante que la anterior me ayuda a hacer la siguiente, a implicarme en el detalle. Y finalmente a la hora de añadir el color probé con colores reales, cangrejos rojos o árboles marrones, pero eso convertía otra vez las ilustraciones en algo soso y triste y les quitaba brillo, así que opté por aligerar el negro de la línea y utilizar el color aleatoriamente con texturas. Creo que esta decisión equilibró las imágenes con el tono del texto de manera que ambas partes cuentan la misma historia por caminos diferentes”.

¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “Pues muchísimas cosas -asegura Celsius Pictor-. Por un lado he ampliado todo lo que sabía del complejo medio en el que vivimos, de las relaciones tan extremas que se establecen entre los seres vivos y que la vida siempre se abre paso pese a quien pese. Por otro lado a nivel técnico he aprendido a integrar mucho más mi propio trabajo internamente, a introducir elementos de mi propia mano manteniendo el estilo de los grabados antiguos sin que se note la diferencia y a crear una ilusión de realidad con mis ilustraciones que torna en otra cosa a poco que empieces a bucear en los detalles entre texturas y colores. Ahí es donde empieza a aparecer la fantasía que es algo que me apasiona desde pequeño, ser capaz de descubrir nuevas capas para que cada vez que ojees el libro te parezca nuevo y que nunca se agote el texto ni las historias”.

¿En qué estás trabajando ahora? “Ahora mismo estoy trabajando en el lanzamiento de una baraja de naipes en la que llevo trabajando unos años y que finalmente vamos a lanzar por crowdfunding en un par de meses. Y también estoy implicado en algo relacionado con el mundo de la perfumería que de momento es secreto. No tengo proyectos editoriales de encargo a la vista aunque hay una oferta de Francia que aún no es firme. Llevo algún tiempo pensando en hacer un libro de laberintos y es posible que de aquí a Navidad me embarque en auto-editarlo y por último en los ratos libres voy poco a poco preparando una futura exposición”.

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Álbum Ilustrado

Iacopo Bruno y Francesca Leoneschi dan forma a ‘Inseparables’

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Iacopo Bruno

Bajo las aguas, dos seres aparentemente lejanos comparten un mismo dolor. Ichi, un pulpo tallador de palabras, busca salvar a su padre. Lucy, inmóvil entre los restos de un barco hundido, se deja mecer por la corriente. Esta narración ilustrada entrelaza sus destinos en una historia profunda, poética y visualmente deslumbrante sobre la pérdida, la esperanza y los lazos invisibles que nos unen. Edelvives edita ‘Inseparables’, un trabajo de Francesca Leoneschi e Iacopo Bruno. Con éste último charlamos un poco más en profundidad sobre su trabajo en este libro.

Iacopo Bruno

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Inseparables nació un día de verano entre las olas de las Cinque Terre a bordo de nuestro gozzo (un barco de pesca tradicional) Alina, mientras buscábamos el personaje para una historia de tintes gótico-victorianos. En ese preciso momento nació Ichi, el pequeño pulpo de la familia Real. Cuando nos dimos cuenta de que nuestra historia podía transcurrir bajo el nivel del mar, se nos abrió todo un mundo lleno de sepias que tiñen el mar de negro y de mantas que ocultan la luz del sol en señal de luto por la muerte del padre de Ichi, el Príncipe Consorte”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un inusual mundo marino donde se fortalece el vínculo y la amistad interespecie entre Ichi y Lucy, la niña que vive en el Abismo entre los tablones del naufragio del Golden Mary en busca de su corazón”, nos cuenta Iacopo Bruno.

Iacopo Bruno

¿Cómo fue el proceso de construcción de esta la historia? “Inseparables lo escribimos a cuatro manos pero, dado queFrancesca Leoneschi y yo estamos acostumbrados por trabajo a dialogar a través de imágenes, primero lo imaginamos visualmente de forma muy detallada. Después, bastó con sentarse y escribirlo de un tirón, pasándonos el texto el uno al otro para recortar, corregir o añadir”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿Cómo nacen estos personajes? “Francesca y yo siempre investigamos mucho, lo cual nos sirve para visualizar las escenas y los personajes, como te decía -continúa Iacopo Bruno-. Luego empezamos a contarnos la historia el uno al otro durante los largos viajes en coche cuando nos desplazamos de un lugar a otro. En cuanto la historia empezó a tomar forma, comencé a plasmar los pensamientos sobre el papel. Normalmente, cuando empiezo un libro, le dedico un cuaderno entero bastante grande, y para ‘Inseparables’ también llené un cuaderno de bocetos. El posfacio del libro reúne una selección de estos bocetos para que el lector pueda entrar entre bastidores en un proyecto como este”.

Iacopo Bruno

Iacopo Bruno

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Diría que el reto consistió en fusionar el mundo marino con la época victoriana y hacer que resultara fascinante y creíble, pero sobre todo el esfuerzo se centró en intentar captar de forma sincera las emociones que caracterizan la historia. La novedad con ‘Inseparables’ es que durante treinta años he ilustrado libros para otros autores; esta vez, las ilustraciones eran para un libro totalmente nuestro. Fue un reto muy exigente porque Francesca y yo somos unos clientes decididamente exigentes”.

Iacopo Bruno

Iacopo Bruno

¿Con qué técnicas trabajaste? “Te agradezco mucho esta pregunta porque tengo un interés especial en recalcar que todas las ilustraciones de ‘Inseparables’ están realizadas de forma tradicional, es decir, son todo láminas originales pintadas con acuarela sobre papel. Durante años coloreé mis láminas de forma digital, pero desde hace unos seis años prefiero las técnicas tradicionales, analógicas por así decirlo. Trabajo al óleo, con tintas de colores, lápices e incluso con acuarela, como en el caso de Inseparables. Las técnicas tradicionales me ayudan a concentrarme y a sumergirme en el trabajo, y me dejan láminas originales en lugar de archivos guardados en discos duros que probablemente ya ni siquiera pueda abrir. El papel tiene otro encanto y una durabilidad excelente”, asegura Iacopo Bruno.

Iacopo Bruno

Iacopo Bruno

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Como te decía, primero investigo, luego intento visualizar mentalmente, después paso las ideas a un cuaderno grande y solo entonces me sumerjo en la lámina definitiva. Hago los dibujos a lápiz sobre un papel de altísima calidad que me permite, a pesar de los borrones, obtener un dibujo final muy limpio. Para ‘Inseparables’, transferí el dibujo a un papel para acuarela utilizando un escáner y una impresora de excelente calidad. En ese momento coloreo y la lámina ya está lista”.

Iacopo Bruno

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, siempre estoy trabajando en nuevos proyectos. Actualmente, el trabajo más exigente es un libro ilustrado para una editorial francesa del que todavía no puedo contar mucho, salvo que serán 40 ilustraciones a color dibujadas con plumilla y coloreadas con tintas; y una novela ilustrada para una editorial estadounidense, que también es confidencial por ahora. Sin embargo, el trabajo que está llenando mi nuevo cuaderno es nuestro próximo libro, basado en un relato original de Francesca Leoneschi. ¡Esta vez estaremos en tierra firme, pero siempre rodeados por un mar tempestuoso!”

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Álbum Ilustrado

Pedro Oyarbide ilustra ‘El rayo que no cesa’

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Pedro Oyarbide

El rayo que no cesa’ es la obra más representativa y lograda de Miguel Hernández. Resultado y testimonio de una profunda crisis vital, sus páginas exploran la vivencia del amor, un amor doloroso, intenso y frustrado que deviene una herida constante. A la riqueza poética de Miguel Hernández se suma aquí la sensibilidad artística de Pedro Oyarbide, quien acompaña estos versos desgarradores con ilustraciones igualmente potentes, profundizando en la simbología hernandiana.

Los treinta poemas de ‘El rayo que no cesa’ adquieren una dimensión inédita en esta edición profusamente ilustrada que invita a una lectura renovada, donde palabra e imagen dialogan para intensificar la emoción, el tormento y la belleza de un libro esencial de la literatura española. Una edición de Lunwerg sobre la que hablamos un poquito más con  Pedro Oyarbide.

Pedro Oyarbide

Lo primero, cuéntanos cómo llega a tus manos este proyecto. “Venía de hacer ‘El Principito’ con Lunwerg. En principio habíamos empezado a darle forma a otro libro ilustrado muy diferente, una colección de cuentos del siglo XIX, pero el proyecto estaba algo estancado y por mi parte no terminaba de fluir. La editora me dio libertad para proponer otros títulos y ‘El rayo que no cesa’ me vino enseguida a la cabeza. Siempre me ha gustado la poesía de Miguel Hernández y sabía que ese libro tenía ingredientes más que suficientes para construir una propuesta visual interesante”.

¿Cómo era tu relación con esta obra de Miguel Hernández antes de abordar este proyecto? “Hasta entonces había leído sobre todo poemas sueltos, más que un poemario completo. Pero había algo en Miguel Hernández que siempre me había atraído, tanto o más que su obra: su personalidad, su historia y, por supuesto, la fuerza y la belleza de su poesía”, nos cuenta Pedro Oyarbide.

Pedro Oyarbide

¿Cómo dirías que ha cambiado esa relación con el título y con la figura del poeta? “Ha cambiado mucho. Para afrontar el libro me leí bastante sobre la biografía del poeta, el marco histórico, etc. Descubrir con más profundidad su trayectoria y, especialmente, su tristísimo final, hizo que conectara todavía más con sus versos”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas o dibujos en algún cuaderno. “Fue un proceso bastante natural, muy parecido al que sigo con otros libros -continúa Pedro Oyarbide-. Leí el poemario mientras tomaba notas y hacía algunos bocetos rápidos. Aunque el resultado está muy pensado, en cierto modo puedo decir que fue un trabajo bastante intuitivo. Los poemas me evocaban imágenes con mucha facilidad. Al tratarse de un libro de amor, hay elementos que aparecen una y otra vez, así que quizá el mayor reto fue evitar la redundancia y encontrar maneras distintas de representar esas ideas sin repetirme”.

Pedro Oyarbide

¿Es la primera vez que ilustras poesía? ¿Qué tal ha sido la experiencia? “Sí, es la primera vez. Ha sido un proceso diferente a cualquier otro. Desde el principio tuve claro que quería que todas las páginas estuvieran ilustradas y que los textos estuvieran redibujados a mano. Ha sido un trabajo muy exigente y, por momentos, extenuante, ya que son 120 páginas ilustradas, pero también uno de los más gratificantes que he hecho”.

¿Tus versos favoritos?

«Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.»

Vuelven una y otra vez a mi cabeza.

Pedro Oyarbide

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente respecto a otros trabajos? “Creo que lo más característico del libro, aparte de mi estilo, que ya es bastante reconocible, es haber redibujado toda la rotulación de texto a mano -asegura Pedro Oyarbide-. Jugué con la propia tipografía incorporando recursos visuales: letras que se desploman, palabras que interactúan con las ilustraciones o que pasan a formar parte de la composición. Quería que el texto también fuera imagen”.

“Por otro lado, creo que la portada tiene mucha fuerza. Está basada en un relieve de un mausoleo del Cementerio Monumental de Milán. ‘El rayo que no cesa’ es un poemario de amor que Miguel Hernández escribió para su mujer, Josefina Manresa. Resulta casi premonitorio -o quizá simplemente consciente de la realidad de la época- porque escribe con un enorme desgarro y solemnidad, como si se anticipara a una muerte temprana y a una despedida inevitable de su amada. Por eso me pareció natural reinterpretar esa imagen. La portada incorpora una ventana troquelada que deja ver el retrato de Miguel Hernández, atravesado literalmente por un rayo. Ese retrato forma parte de una segunda cubierta interior, de modo que ambas imágenes dialogan entre sí. Creo que, como objeto, el libro ha quedado muy rotundo, atractivo y coherente con el espíritu de la obra”.

Pedro Oyarbide

¿Con qué técnicas trabajaste? “Desde hace años todo mi trabajo es digital. Utilizo una tableta Wacom Cintiq y trabajo principalmente con Photoshop e Illustrator”, afirma Pedro Oyarbide.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Fue un proceso largo y muy inmersivo. Cada poema requería encontrar un equilibrio entre respetar el texto y aportar una lectura visual propia, sin invadir su significado. Más que ilustrar cada verso de forma literal, intenté construir una atmósfera que acompañara al lector y ampliara la experiencia de la lectura. También hubo mucho trabajo de composición para integrar texto e ilustración de manera orgánica en cada doble página”.

Pedro Oyarbide

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy esperando la publicación de otro de los trabajos que he terminado recientemente y al que le tengo muchísimas ganas: una edición ilustrada de ‘La sombra del viento’, de Carlos Ruiz Zafón. Es un proyecto muy especial para mí y estoy deseando que vea la luz”.

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Cómic

Clara Lodewick aborda la inmigración en ‘Moheeb en el aparcamiento’

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Clara Lodewick

Moheeb es un adolescente refugiado que vive en un centro de acogida. Mientras espera una resolución administrativa que no llega, su vida queda suspendida en un presente sin horizonte. El aparcamiento de un supermercado se convierte en su espacio de escape: un lugar donde, junto a otros jóvenes, recupera algo esencial -la amistad, el juego, la sensación de pertenecer a algún sitio-. Apoyado por una asociación, el tranquilo Moheeb parece disfrutar de los largos días de verano. A menos que un fuego secreto esté consumiendo en realidad su coraje y su salud mental… ‘Moheeb en el aparcamiento’ es una novela gráfica sobre la migración, adolescencia, identidad, violencia cotidiana y necesidad de vínculos. Un trabajo de Clara Lodewick que edita Garbuix Books. Con Clara hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

Clara Lodewick

¿Cómo nació este proyecto? “Mi editorial me dio la oportunidad de crear un segundo cómic. Tenía total libertad creativa; es decir, no había ningún encargo. Así que decidí hablar de lo que más me preocupa: el trato que nuestras sociedades dan a las personas sin papeles. Cuando era adolescente, un grupo de afganos sin papeles ocupó una iglesia cerca de mi escuela. Conocí a los chicos, que tenían mi misma edad por aquel entonces (entre 15 y 17 años), nos hicimos amigos, y así descubrí una pequeña parte del infierno que su situación administrativa podía suponer para ellos en su día a día”.

¿Qué encontraremos en este libro? “Seguirás la vida cotidiana de Moheeb, de 17 años, y sus dos amigos, Qaïs y Fazal, que pasan dos meses de verano en un aparcamiento de un pequeño pueblo de Bélgica, esperando una respuesta a su situación. Conocerán a gente del pueblo; algunos les ayudarán, otros empeorarán su situación”, nos cuenta Clara Lodewick.

Clara Lodewick

¿Cómo fue el proceso de preparación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Quería trabajar en los sentidos, las sensaciones de Moheeb. Son un indicador de la evolución de su salud mental a lo largo del libro. Así que practiqué mucho cómo representar un lugar dibujando solo pequeñas partes, y cómo representar los cinco sentidos en una sola página. Dibujé páginas en (y sobre) diferentes lugares, antes de empezar a dibujar el aparcamiento de Moheeb. Vivía en una autocaravana, así que pude probar muchos aparcamientos diferentes”.

Clara Lodewick

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones y sobre las técnicas utilizadas en este libro. “En general, me inspiran Willy Vandersteen, Wilhelm Bush, Bruno Heitz, y para este cómic en particular, también me fijé en la obra de Shin’Ichi Abe. Él es mejor representando los sentidos. Fue todo un reto dibujar un cómic entero en un solo aparcamiento: aunque el cansancio y el aburrimiento son temas importantes, ¡no quería que los lectores se aburrieran demasiado! Así que tuve que pensar en cambiar el punto de vista, dibujar pequeñas escenas en el fondo, etc. -continúa Clara Lodewick-. Los dibujos están hechos con bolígrafo y los colores, una parte muy importante para mí, están pintados con gouache. Dedico mucho tiempo a colorear; es casi meditativo y una parte muy agradable del proceso”.

Clara Lodewick

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “¡Largo! Hacer un cómic sobre la situación de las personas sin papelesera algo que queríamos hacer juntos, con mis amigos, en 2014. Pero yo era muy joven entonces y era muy diferente: más bien un proyecto comunitario, con páginas de testimonios. Como adulta, 10 años después, tras haber visto la evolución de la situación de mis amigos y de mi país, tuve nuevas ideas y quise crear una obra de ficción. Quería hablar de diferentes temas, como la salud mental, las dificultades entre madres e hijos, las relaciones desiguales y cómo afrontarlas… Fue un trabajo emocionalmente intenso. Y me costó mucho despedirme de mi personaje al final del libro. Así que cuando dibujo a Moheeb para los lectores en una sesión de firmas, siempre me alegra volver a verlo, aunque sea por unos instantes”, confiesa Clara Lodewick.

Clara Lodewick

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Escribí un guión; el cómic es para niños y trata (otra vez, jaja) sobre niños que intentan valerse por sí mismos en un mundo dominado por adultos. Es un cómic de fantasía, dibujado por Andréa Delcorte, cuyos dibujos son increíbles. Se publicará en francés en 2027. Y por mi cuenta, estoy trabajando en una serie/telenovela, que me divierte mucho; los episodios se estrenan cada mes o cada dos meses. Trata sobre una joven que vive con su madre y su tía. A ella le gustaría mudarse de allí, pero cada vez que lo intenta, algo se interpone en su camino”.

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