Entrevistas
Celsius Pictor y ‘Los devoradores de mentes’
¿Quién dice que los zombis no son reales? Solo tienes que mirar con atención y viajar un poco. Hay avispas, hongos, plantas y gusanos parasitarios especializados en apoderarse de los cuerpos y las mentes de ranas, arañas, hormigas, peces, ratones… mediante métodos muy refinados. En esta veintena de casos de posesión sabrás de hongos que devoran cigarras, gusanos que hacen que los grillos se ahoguen, hongos que empalan hormigas, gusanos que invaden los ojos de los caracoles para que se los coman los pájaros… Verdaderas historias de terror. Así nos presenta la editorial Thule este álbum ilustrado, ‘Los devoradores de mentes’, un trabajo de David Blanco Laserna y Celsius Pictor. Con éste último charlamos un poco más sobre su trabajo en este libro.

¿Cómo nace este proyecto? Celsius Pictor: “Nace a raíz de una propuesta en mayo de 2018 de José Díaz el editor de Thule. En abril nos habíamos conocido en Bolonia y después de ver mi portfolio me pasó un texto que había escrito David Blanco para la editorial y que creía que podía encajar con mi estilo, porque contaba varias historias sobre las interacciones en la naturaleza pero con una atmósfera un poco terrorífica. Me puse a trabajar con los textos y fui dándole vueltas hasta que sin esperarlo fue la propia naturaleza quién dio muestra de su fuerza con la pandemia mundial y esta zoonosis que estamos sufriendo. En este contexto el contenido del libro ha cobrado aún más relevancia de la que tenía”.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Pues van a encontrar ciencia, humor, terror y fantasía, pero sobre todo creo que van a poder entender un poco mejor cómo funciona la naturaleza y el medio que nos rodea y cómo de interconectado está todo. Es un libro sobre zombis que existen de verdad, con un punto macabro pero sin ser para nada angustioso. Varios adultxs y niñxs que lo han leído me han dicho que les ha parecido fascinante y precioso”.
¿Cómo fue el trabajo con David? “Pues la verdad es que fueron trabajos independientes. Por supuesto hablé con él al principio de todo, me comentó la génesis y cual había sido su intención al escribir los textos y me orientó a la hora de buscar información -nos cuenta Celsius Pictor-. David ha escrito mucho para todo tipo de públicos y me dijo que había intentado darle un tono de humor ligero a las historias que ya de por si daban mucho miedo y me dio libertad total para trabajar. Intenté respetar al máximo su forma de contar pero buscando mi propio camino y según me ha transmitido creo que tanto él como el editor están muy contentos con mi enfoque y mi trabajo”.

De todas las cosas que se cuentan en el libro, ¿qué te llamó más la atención o te sorprendió más? “En realidad todas las historias me parecieron increíbles. Por mis orígenes en una aldea gallega y mi trabajo ilustrando animales entiendo un poco a la naturaleza y sé que a veces puede parecer cruel o que tiene un sentido del humor retorcido. En general para los seres vivos lo principal es la supervivencia pero nunca me habría imaginado cómo de retorcidos pueden llegar a ser algunos procedimientos que han evolucionado con los siglos, cómo una especie puede vivir a costa de otra y a su vez una tercera vivir a costa de esas dos generando encima mecanismos de defensa, como las toxinas, que convierten a animales en zombies o a machos en hembras. La naturaleza es terrible y maravillosa”.
¿Cómo fue el trabajo de documentación/investigación para ilustrar este libro? “La suerte de nuestra época es que en internet está todo si sabes cómo buscar. Hay cientos de fotos, vídeos y artículos científicos tanto en National Geographic como en Nature o páginas relacionadas, así que mucha información la saqué de ahí porque es un hecho que se está investigando y es muy sorprendente -asegura Celsius Pictor-. Algunos animales viven en zonas remotas o por ejemplo, en el caso de las avispas son de una especie y una familia muy concretas, así que tuve que buscar exactamente cuál era cada una. De algunos seres podemos tener referentes pero yo nunca había visto una planta como la Cuscuta pentagona “la planta vampiro” o una artemia, que es un crustáceo diminuto, así que aunque luego me permití muchas licencias para interpretar las historias y los propios animales, la base de investigación y realidad es bastante grande, tengo más de 100 fotos”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Lo más característico que tienen es que en todos los casos intentan contar una historia a través de detalles o escenas. Es un libro naturalista y científico y no podía hacer ilustraciones demasiado surrealistas o fantasiosas porque se habría perdido esa esencia del texto, pero sí que es un libro sobre la naturaleza más del siglo XXI, para un público que tiene o no ha perdido la capacidad de sorprenderse y descubrir cosas maravillosas. Así que con una base en la realidad intenté construir un mundo vivo de color y detalles que te meten en la historia y al mismo tiempo te invitan a dejar volar la imaginación. Todo el tiempo mientras ilustraba me imaginaba un programa de animación con esos animales y colores contando historias reales y yo mismo estaba emocionado”.
¿Qué hay de diferente respecto a otros trabajos? “La diferencia principal y más obvia es el color, pero también una evolución propia. Mi estilo intenta rescatar el trabajo con tinta y grabado previo al siglo XX y hago mucho collage con grabados antiguos, pero si te fijas en mis trabajos anteriores el color está muy controlado y nunca se satura, porque la combinación de colores saturados y línea negra mancha muchísimo la imagen, se empasta y pierde detalle. En este libro, una vez hechas todas las ilustraciones en blanco y negro las enseñé a mis amigos Manuel Marsol y Maguma con quienes fui a Bolonia y me retaron a desatar el color en el libro -relata Celsius Pictor-. Cuando hice la prueba me di cuenta que gracias a esto podía conseguir una atmósfera venenosa, matizar detalles que podrían resultar un poco desagradables y generar ese ambiente de surrealismo sin perder el ancla con la realidad”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Siempre trabajo a partir de imágenes y grabados muy antiguos, porque me gusta mucho la calidad y el amor por el detalle de la época pre-digital, sin prisas y con delicadeza. Tengo una base de datos enorme de grabados escaneados y libros antiguos de dónde voy sacando piezas diminutas y ensamblándolas en digital o en analógico como un relojero. Este proceso me puede llevar días con solo una ilustración. Pero para este libro no era suficiente porque a veces esas ilustraciones antiguas son demasiado rígidas y les falta sentimiento, además de que en esta ocasión debía tener una referencia real, así que tuve que dibujar yo mismo encima muchos detalles como babas, telarañas o elementos más orgánicos viendo referencias de ilustraciones como algunas hechas para libros de Lovecraft.La ilustración de la hormiga zombi que fue la primera que terminé tiene decenas de capas de línea digital y trocitos de grabados y me llevó más de una semana solo la línea. Por último añadí algunas capas de texturas para darle más viveza a los colores y esto hizo que animales como el pez payaso tengan un brillo que parece que realmente estás viendo brillar sus escamas y a su vez otros animales tienen como una capa de óxido que se adapta genial a mi lenguaje y hace crecer esa atmósfera orgánica”.
Háblanos un poco del proceso de elaboración de este libro. “El proceso fue difícil al principio porque me costó mucho encontrar el tono adecuado al texto. David escribió las historias con un tono sencillo, de divulgación y con sentido del humor pero las historias reales son crueles y horrorosas y no acababa de entender que el editor quisiera hacer un libro de terror para niños. Cuando entendí la idea los primeros bocetos eran en mi estilo habitual con animales antromórficos o en composiciones de animales mecánicos con un cierto grado de humor como hago siempre -continúa Celsius Pictor-.»

«La historia de las garzas y las ranas es un buen ejemplo pero la combinación de texto e imagen no funcionaba porque se cargaba el equilibrio entre ambos y salía un libro caricaturesco, no de terror. Empecé a montar la ilustración de la hormiga zombi con un poco de miedo y expectación a ver qué me salía pero lo que salió era terrorífico y muy fascinante así que seguí por ahí. Ese trabajo tan detallado con base en un animal real multiplicó exponencialmente el trabajo y el esfuerzo que dediqué al libro pero el resultado es mucho más espectacular de lo que pensaba al principio. Y además esto es algo que me ayuda mucho a trabajar, ver que cada ilustración es más brillante que la anterior me ayuda a hacer la siguiente, a implicarme en el detalle. Y finalmente a la hora de añadir el color probé con colores reales, cangrejos rojos o árboles marrones, pero eso convertía otra vez las ilustraciones en algo soso y triste y les quitaba brillo, así que opté por aligerar el negro de la línea y utilizar el color aleatoriamente con texturas. Creo que esta decisión equilibró las imágenes con el tono del texto de manera que ambas partes cuentan la misma historia por caminos diferentes”.

¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “Pues muchísimas cosas -asegura Celsius Pictor-. Por un lado he ampliado todo lo que sabía del complejo medio en el que vivimos, de las relaciones tan extremas que se establecen entre los seres vivos y que la vida siempre se abre paso pese a quien pese. Por otro lado a nivel técnico he aprendido a integrar mucho más mi propio trabajo internamente, a introducir elementos de mi propia mano manteniendo el estilo de los grabados antiguos sin que se note la diferencia y a crear una ilusión de realidad con mis ilustraciones que torna en otra cosa a poco que empieces a bucear en los detalles entre texturas y colores. Ahí es donde empieza a aparecer la fantasía que es algo que me apasiona desde pequeño, ser capaz de descubrir nuevas capas para que cada vez que ojees el libro te parezca nuevo y que nunca se agote el texto ni las historias”.
¿En qué estás trabajando ahora? “Ahora mismo estoy trabajando en el lanzamiento de una baraja de naipes en la que llevo trabajando unos años y que finalmente vamos a lanzar por crowdfunding en un par de meses. Y también estoy implicado en algo relacionado con el mundo de la perfumería que de momento es secreto. No tengo proyectos editoriales de encargo a la vista aunque hay una oferta de Francia que aún no es firme. Llevo algún tiempo pensando en hacer un libro de laberintos y es posible que de aquí a Navidad me embarque en auto-editarlo y por último en los ratos libres voy poco a poco preparando una futura exposición”.
Álbum Ilustrado
Beatriz Martín Vidal y lo que pasa ‘En la escuela’
Esta escuela es muy singular. En ella se aprenden disciplinas muy distintas, algunas difíciles, incomprensibles y aparentemente inútiles, hasta que las alumnas averiguan la que les está destinada, aquella sin nombre, la que no se puede enseñar y solo se puede descubrir. Con estas palabras Thule Ediciones nos presenta ‘En la escuela’, un álbum ilustrado de Beatriz Martín Vidal. Con ella hemos charlado un poquito más sobre este maravilloso libro.
¿Cómo nace este proyecto? “Como todos los proyectos, “En la Escuela” nace de una pregunta. Creo que es el motor de cualquier trabajo. Cuando yo era una niña me intrigaban mucho las niñas que vestían uniformes escolares y que iban a colegios distintos del mío. Me preguntaba por qué vestían todas iguales, qué se enseñaba en esas otras escuelas. Esa pregunta me vino de nuevo a la cabeza hace unos años y reverberó de manera distinta, como si moviera aún más cosas ¿Qué ocurre tras los muros de la escuela? ¿Qué tenemos que aprender en la escuela? ¿Qué es una escuela? La pregunta original se fragmentó y se hizo más profunda y entonces supe que era una buena semilla para un proyecto. Empecé a darle vueltas y esas niñas con uniforme en mi cabeza empezaron a hacer cosas, y las escuché hasta qué me imaginé qué querían decir”.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Una narración en imágenes principalmente, que habla de lo que somos y de lo que podemos ser. Del miedo a lo desconocido, del aburrimiento, de la confusión de seguir caminos que no entendemos y, sobre todo, del descubrimiento, de hallar el sentido de las cosas y entender el mundo”, asegura Beatriz Martín Vidal.

¿Qué hay en este libro de tu paso por la Escuela? “Hay mucho, creo que son sensaciones que todos compartimos hasta cierto punto, la sensación sobre todo, de tener que seguir un camino que no entendemos del todo. De aprender cosas que, en cierto modo, nos parecen aleatorias ¿Quién decide qué es lo que hay que aprender y qué no? Desde la perspectiva de un niño todo parece arbitrario. Estudias lo que te dicen, aprendes lo que te dicen que hay que aprender y sólo el paso del tiempo hace que comprendas por qué era importante. Sólo después de aprender te das cuenta de cuánto has crecido”.
Cuéntanos algo de los trabajos previos al libro, de cómo fueron surgiendo los personajes, no sabemos si hay bocetos en algún cuaderno… “Mis bocetos suelen ser pequeñitos, casi incomprensibles. Repito mucho el storyboard, ajustando el ritmo de la narración y, al mismo tiempo, decidiendo las composiciones de las imágenes. No suele ocurrirme, pero en este caso hubo incluso alguna ilustración terminada que sustituí por otra porque no me convencía. En general creo que el trabajo más intenso para mí es estructurar la idea y desarrollarla en un storyboard -continúa Beatriz Martín Vidal-. Una vez que eso está claro, llega la parte más laboriosa que es hacer las ilustraciones, pero en esa parte la historia ya está resuelta y eso quita mucha presión. Los personajes surgieron espontáneamente, las niñas en conflicto, la que está sola… No son personajes muy marcados, pero sí que quería que se mantuvieran constantes a lo largo del libro, sobre todo por el contraste entre la ilustración en las escaleras que es la “foto” del principio del curso, con la del final del curso”.

Las ilustraciones son como grandes cuadros, ¿qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Bueno, creo que lo característico de mis ilustraciones es precisamente eso, que son muy pictóricas. Cuando hago trabajos para galerías, uso las mismas técnicas en realidad. Siempre he tendido a un estilo muy figurativo, un poco surrealista, pero muy anclado en los volúmenes y formas de la realidad. Eso, unido a que siempre uso técnicas tradicionales, hace que mi obra a menudo tenga un aire algo vintage, un poco victoriano. En este libro he usado óleos, que es la técnica que más he usado en mis álbumes y que, al ser la técnica más clásica en pintura, contribuye a esa atmósfera victoriana, un poco inquietante que suele tener mi trabajo”.
¿Con qué técnicas trabajaste entonces? “Realmente esta vez intenté resistirme al óleo. Empecé con acuarelas y lápices pero al final, acabé dando una capa de imprimación transparente sobre el trabajo que tenía y pinté con óleo por encima. Es difícil para mí resistirme a la profundidad de color y a las texturas que proporciona la pintura al óleo. En realidad no es una técnica nada práctica, ya que lleva mucho tiempo. Hay que trabajarla en capas, tarda mucho en secarse, lo mancha todo, hace difícil trabajar el detalle. Aún así me acaba arrastrando una y otra vez. Ahora mismo estoy trabajando en un nuevo proyecto y de nuevo he decidido utilizar otras técnicas, pero aún no está terminado y no puedo garantizar nada”, confiesa Beatriz Martín Vidal.

¿Con qué ilustración del libro te quedas? A nosotros nos encanta la de las chicas refugiadas por los paraguas con el traje de esgrima, o la de la belleza de las ecuaciones… “Esas dos también son de mis favoritas. La de los paraguas llevó mucho tiempo porque hay muchos personajes, muchos paraguas y muchas ranas. La de las ecuaciones es la primera que hice. Me enamoró la idea de una niña flotando sobre los pupitres. También me gusta mucho la ilustración en que una niña se eleva para hablar con un pájaro mientras las otras sostienen ramas en círculo debajo y la que está en la contraportada, que es más simple, con la niña mirando hacia arriba y, seguramente hacia el futuro, en el que ella aprenderá lo que hay que aprender en la escuela”.

¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? ¿Qué fue lo más difícil? “Creo que lo que he aprendido es que todas las niñas son iguales y todas las niñas son distintas. Entendiendo niñas como un concepto amplio que abarca a todo el mundo. Todos tenemos algo que nos eleva, algo que nos hace ir más allá, ser más de lo que somos, todos tenemos que encontrarlo de algún modo, buscando aprendiendo, estudiando, dibujando…Y cada uno lo va a encontrar en un sitio diferente, cada uno tenemos un camino para llegar a un mismo lugar -nos cuenta Beatriz Martín Vidal-. Lo más difícil fue articular esta sensación o, más bien, definirla. No sabía que esta certeza estaba dentro de mí, la encontré a medida que el álbum se desarrollaba. Lo más difícil fue encontrar el camino hasta llegar ahí, a una respuesta que, en realidad, plantea más preguntas”.
Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Como ya he comentado, la semilla de todos los proyectos para mí, es una pregunta. Siempre me resulta muy inspirador no saber las respuestas. De hecho, creo que es necesario para poner en marcha el proceso creativo, que, al fin y al cabo, es una búsqueda. La pregunta es el motor que pone en marcha todo. Una vez que me abracé a la pregunta ¿Qué hacen las niñas en la escuela? Empecé a hacer pequeños bocetos, secuencias de tres o cuatro ilustraciones ¿Qué hacen uno en la escuela, al fin y al cabo? Aburrirse, pelearse con otras niñas, ejercicios, exámenes, pero, en definitiva ¿Qué haces en la escuela? Aprender. Y¿Qué aprendes? A partir de ahí, en los storyboards empezaron a aparecer primero los conflictos y luego las resoluciones. Una vez que me gustó el ritmo y las estructura, pasé a las imágenes, a componer, a fijar algunos personajes, a pensar en los colores y después, cogí mi papel favorito y me puse a dibujar las imágenes que se habían ido formando. Las ilustraciones finales son siempre la parte final y más concreta del largo proceso de creación de un álbum”.

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, estoy trabajando en un nuevo álbum que se llama “Caída Libre”. Por primera vez me voy a salir del formato convencional con un libro que se abrirá en vertical y se leerá de arriba a abajo. Debería haberlo terminado en verano pero, como suele pasar, acabaré terminándolo en otoño. También estoy escribiendo bastante, sobre todo cuentos. La escritura como tal es un campo nuevo para mí y me tiene bastante emocionada. De todas maneras los álbumes siempre han sido algo que se construye con la tensión entre el texto y la imagen, así que tal vez no es tan raro que las palabras por sí solas también me hayan acabado tentando”.
Álbum Ilustrado
Susana Marinas nos cuenta la ‘Historia de un helado’
¿Alguna vez habéis sentido unas ganas enooormes de comeros un helado? Pero no un helado cualquiera: el mejor helado del mundo, el helado perfecto. Esta es la historia de ese helado. ¿Quieres conocerla? A veces las cosas no salen como estaban planeadas, sino mucho mejor… Con estas palabras Apila ediciones nos presenta ‘Historia de un helado’, un álbum ilustrado de Susana Marinas que resultó ganador del Premio Apila de Primera Impresión 2026. Con Susana hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este libro.
¿Cómo nace este proyecto? “La idea surgió observando a la hija de unos amigos mientras se comía un enorme helado de chocolate. Lo disfrutaba al máximo y cuando una gota cayó sobre su precioso vestido, no dudó ni un segundo en llevárselo a la boca y relamerlo sin ninguna prudencia ni remilgo. El resto de la historia es ficción, pero tendrás que leerla para saber cómo acaba”, nos cuenta entre risas Susana Marinas.

“Hasta ese momento, había iniciado proyectos de álbum ilustrado porque tengo muchas ideas que voy apuntando en una pequeña libreta, pero no había conseguido finalizar ninguna. El proceso de este libro duró unos seis meses aproximadamente, yo estaba convaleciente por una operación y me propuse como objetivo de final de año terminar ese proyecto personal. Una vez lo tuve, decidí presentarlo al concurso de Apila Primera Impresión porque quería compartirlo con alguien y sabía que era para autores e ilustradores que no hubieran publicado nunca ninguna obra. En mi entorno, el proyecto solo lo habían visto mis sobrinas y mi hija. Ellas me dieron su visto bueno (no sin hacerme antes ciertas recomendaciones) y eso fue suficiente para animarme a presentarlo al concurso”.
¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Mi intención era contar una historia sencilla, basada en algo cotidiano y a partir de ahí, crear el conflicto del personaje y ver como actuaba -continúa –Susana Marinas. Me gustaría que los lectores se encontraran una historia divertida, que les mantenga por un rato en suspenso (sin saber muy bien qué ha pasado con el helado) y sobre todo que llegue a emocionar. Espero que surjan preguntas en el lector al ponerse en lugar de la protagonista y que disfrute con la historia. No buscaba ningún tipo de moraleja o lección”.
¿Qué ha supuesto el Premio Apila? “El Premio Apila Primera Impresión lo ha supuesto todo para mí. No soy ilustradora a tiempo completo, pero disfruto creando historias e ilustrando las mismas. Siempre estoy con algún proyecto, generalmente personal, realizando ilustraciones y escribiendo historias. Aunque mi formación profesional ha ido en otra dirección, no he dejado en ningún momento de realizar formaciones relacionadas con la ilustración y con el álbum ilustrado, puesto que es un tema que me apasiona. Todo esto, mi propia experiencia y conocer el trabajo de otros ilustradores, me han permitido aprender mucho, pero siempre tenía la duda de saber si mi trabajo era lo suficientemente bueno como para, por ejemplo, ser publicado. Para mí, ha sido un sueño hecho realidad ver mi historia en papel y en la estantería de una librería. Además, este premio me abre la posibilidad de entrar en este mundo de forma profesional, por lo que intentaré aprovechar esta oportunidad al máximo posible”.

¿Cuáles son para ti los ingredientes de un helado perfecto? “Bueno, tengo que reconocer que no soy mucho de helados, por lo menos ahora, pero en mi infancia claro que disfrutaba comiéndome un buen helado (no había tanta variedad como ahora, eso sí). Me gustan casi todos los sabores, excepto el chocolate que lo disfruto, pero en pequeñas cantidades. Recuerdo una heladería que había en Madrid, que todavía existe, donde mi madre me llevaba a veces y siempre pedía el helado de Tutti Frutti. Por eso para crear el helado perfecto de “Historia de un helado” recurrí a dos grandes expertas que son mis sobrinas y mi hija Olivia. Entre las tres fuimos creando ese helado perfecto. Lo del mousse de mango no es muy común ¿verdad? Eso sí, siempre hay que comerlos con moderación. Aunque eso a veces sea complicado…”, nos cuenta Susana Marinas.
¿Cómo nacieron estos personajes? “Tenía claro cuáles serían los personajes, sobre todo el aspecto del perro (está basado en el perro de unos amigos), pero en el caso de la niña, tuve que hacer muchas pruebas porque no me convencía ninguno de los bocetos. De hecho, la idea que plasmé en mi cuaderno de bocetos, luego resultó ser muy diferente al resultado final. El personaje definitivo surgió en el propio proceso del storyboard. Cambié las proporciones y también los colores en el último momento. Lo del pelo azul, es el resultado de un error…cogí una pintura creyendo que era negro y al verlo sobre el papel me encantó el resultado. Quería lograr un personaje divertido y que no respondiera a estereotipos”.


¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Bueno, creo que son frescas y diferentes, con un estilo propio. La verdad es que es lo que me sale de forma natural. Luego veo las ilustraciones de otros profesionales y me encantaría reproducir algo con otro estilo, pero a mí lo que me sale es esto; personajes expresivos, sencillos y muy naturales -comenta Susana Marinas-. Mi madre dice que parece que te miran a los ojos, así que creo que destacan por su expresividad. Intento siempre crear personajes que inspiren y que transmiten algo, que no sean personajes planos. No quería introducir demasiados colores para destacar sobre todo a los personajes”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Suelo hacer los primeros dibujos en un cuaderno pequeño de apuntes y después ya lo digitalizo para trabajar más los bocetos. La verdad es que antes usaba más el papel, pero como es un trabajo que suele modificarse bastante, hasta que no tengo algo muy definitivo, lo hago todo a través de Procreate (así también ahorro mucho papel). Después traslado el boceto al papel y ya de forma analógica lo finalizo con lápices de colores, gouache, ceras…En este caso, sin embargo, lo hice todo de manera digital, más que nada por tema de tiempos y por si tenía que posteriormente realizar algún cambio de última hora, pero me gusta combinar ambas técnicas”.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “He aprendido a confiar más en mí misma y en creer que a veces es posible conseguir aquello que te propones. Fue un proyecto que surgió más que nada como una terapia para poder sobrellevar un tiempo de convalecencia y al final se convirtió en uno de los momentos más importantes para mí durante el 2026. Espero poder llevar a cabo muchos más proyectos en el futuro y seguir dedicando parte de mi vida a la ilustración”, asegura Susana Marinas.
Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Pues era un proceso al que me enfrenté de primeras algo temerosa, ya que era la primera vez que hacía algo así, pero desde Apila Ediciones, Edu y Raquel, me lo han puesto muy fácil la verdad. El proyecto que presenté estaba muy terminado y solo he realizado algunos cambios que considerábamos que daba más potencia a la historia y a las ilustraciones. Además, me llama mucho la atención todo lo relacionado con el mundo editorial, así que he intentado entender muy bien cómo funciona todo el proceso. Ahora estoy con la promoción del libro, moviéndome por librerías y realizando lecturas compartidas y talleres. ¡Es muy divertido!”

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “A nivel personal siempre estoy trabajando en algo, pero por ahora nada definitivo. También espero poder realizar alguna colaboración como ilustradora para algún otro proyecto. Tengo muchas ganas de poder empezar algo nuevo, pero también quiero darle el tiempo y la importancia que se merece a la promoción de “Historia de un helado”. Y sobre todo, disfrutar de esta experiencia lo máximo posible”.
Álbum Ilustrado
Pierre-Emmanuel Lyet nos habla de su trabajo en ‘Indomable’
Una niña toma una decisión: abandonar el mundo de los adultos y fundar su propio reino. Salvaje, valiente e indomable, construirá una fortaleza en su cabaña del árbol y gobernará con sus propias leyes. Allí todo estará permitido: no habrá horarios, ni órdenes ni reglas. Rodeada de sus peluches, se siente feroz como una leona, guerrera y libre. Sin embargo, incluso los reinos más poderosos esconden desafíos inesperados cuando cae la noche… ¿Qué estarán haciendo los demás? ¿Se habrán acordado de ella? ‘Indomable’ es un álbum sobre el deseo de libertad, la imaginación infantil y el delicado equilibrio entre la independencia y el cariño de quienes nos esperan en casa. Con estas palabras describe la editorial Kókinos este libro de Morgane de Cadier y Pierre-Emmanuel Lyet. Con éste último charlamos un poquito más sobre este proyecto.

¿Cómo surgió este proyecto? “El proyecto comenzó cuando la editorial me invitó a ilustrar el libro y me envió el texto de Morgane”.
¿Qué podemos encontrar en este libro? “El libro reúne un texto poético e ilustraciones vibrantes que, espero, transporten poco a poco al lector a otro mundo”, nos cuenta Pierre-Emmanuel Lyet.
¿Cómo nació este personaje? “El personaje fue tomando forma a medida que trabajaba en las ilustraciones. Es curioso, porque al principio imaginaba algo más dramático, más cercano al universo de Miyazaki. Pero, sobre la marcha, me inspiré más en ‘Donde viven los monstruos’ (‘Where the Wild Things Are’), de Maurice Sendak. Me encantó la idea de un personaje que se disfraza de animal para parecer salvaje. Para mí, es una niña pequeña —indomable, por supuesto—, pero creo que su disfraz también le confiere un carácter universal. Cualquiera puede identificarse con ella”.

¿Qué pensaste de la historia de Morgane cuando la leíste por primera vez? “El texto de Morgane me cautivó desde la primera lectura; fue lo que me convenció de ilustrar el libro -confiesa Pierre-Emmanuel Lyet-. Me pareció potente y profundamente poético, y despertó mi imaginación al instante. Había en él una fuerza y una libertad enormes, una oleada de energía, casi como un grito. Me pareció maravilloso y no veía la hora de empezar”.
¿Cómo fue el trabajo previo, me refiero al proceso de investigación, documentación, bocetos en algún cuaderno…? “Me lancé a crear las ilustraciones con mucha rapidez, trabajando de forma muy espontánea. Me pareció lo más adecuado para el texto: quería responder a su energía con algo instintivo, en lugar de planificarlo todo intelectualmente de antemano. Me encantó la energía que se desprendía, sobre todo en los colores, que quería que fueran muy vivos. Envié dos o tres ilustraciones a mis fantásticos editores de HongFei para mostrarles la dirección que tenía en mente, y la acogieron de inmediato. Fue una colaboración preciosa”.

¿Podrías contarnos algo sobre las ilustraciones? “La ilustración permite explorar aspectos que no se mencionan explícitamente en el texto, creando una especie de eco entre las palabras y las imágenes -asegura Pierre-Emmanuel Lyet-. Lo que me encantó del texto de Morgane fue su poesía y el espacio que dejaba para la interpretación. Eso me dio libertad para desarrollar a los personajes, en particular a esa niña con su disfraz de animal, cuyos peluches cobran vida y se convierten en sus compañeros. Aunque estos elementos no aparecen descritos explícitamente en el texto, la autora hace referencia a amigos imaginarios; así que los imaginé y les di una presencia física. Mi idea era construir, poco a poco, un mundo a su alrededor, explorando esa incertidumbre sobre si lo que ocurre es real o puramente imaginario. Eso es precisamente lo que me resultó tan apasionante”.

¿Qué técnicas has utilizado en este libro? “He ilustrado este libro mediante pintura digital, una técnica que disfruto especialmente porque me permite trabajar con trazos rápidos, audaces e instintivos. Es muy distinta a mi trabajo con lápices de colores, que resulta más lento y minucioso. En ambos casos busco la luz y el color, pero trabajar directamente sobre una tableta gráfica me otorga una gran libertad para crear las atmósferas que imagino. Puedo experimentar, realizar ajustes y volver atrás siempre que lo necesite. Es una técnica que se presta muy bien al trabajo con la luz. La utilizo con frecuencia en mis proyectos cinematográficos —sobre todo en animación— y también he ilustrado varios libros de esta manera. Es un enfoque diferente al de los lápices de colores, pero que disfruto tanto como aquel”.
¿Cómo fue el proceso general de creación del libro? “Fue muy bien, y además bastante rápido -continúa Pierre-Emmanuel Lyet-. Por supuesto, siempre hay que compaginar un libro con otros proyectos, pero mantuve un diálogo excelente con la editorial, y Morgane confió plenamente en mí. Eso me dio libertad para proponer imágenes bastante atrevidas, especialmente para la portada. No tenía ninguna certeza de que aceptarían, pero tanto la editorial como Morgane quedaron encantadas desde el primer momento. Me alegré muchísimo”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Tienes algún proyecto nuevo? “Sí, tengo entre manos algunos proyectos maravillosos. En el ámbito editorial, estoy escribiendo e ilustrando el primer libro de una serie sobre un perro mágico, que publicará la editorial Little Urban. Es una historia que me encanta y en la que llevo pensando mucho tiempo. Espero que sea el primero de muchos. Además, estoy creando ilustraciones para Hermès. Es un encargo maravilloso: valoran mucho la artesanía y las imágenes bellas, y trabajar con ellos me resulta muy gratificante”.
“Estos son mis dos proyectos principales en este momento, pero hay muchos otros en camino, incluidos más libros ilustrados y mi primera novela gráfica para adolescentes y adultos. Es un gran desafío y espero poder hacerla realidad pronto. También tengo algunos proyectos de cine de animación en desarrollo, aunque estos siempre llevan más tiempo. Espero poder contarles más al respecto pronto”.
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