Entrevistas
Segunda jornada del Encuentro Internacional de Ilustración Vilustrado 2019 en Valladolid.
Segunda jornada de Vilustrado 2019. Arrancó con la charla de Francesca Sanna, que nos habló de inmigración, viaje y miedos, y cómo se reflejan en sus álbumes ilustrados. Siguió con Milimbo y Tres Tigres Tristes como ‘editores valientes’ y terminó la mañana con la trayectoria de Júlia Sardà a través de sus ‘crisis’.
Francesca Sanna
Francesca nos habla de su álbum ilustrado ‘El viaje’, que aborda el tema de la inmigración. «Empecé a preguntarme cómo podía enfocarlo, centrarme en un aspecto concreto. Concentré mis energías en el viaje, en la experiencia de la inmigración, en particular el viaje de un refugiado».

«En historias como la de El mago de Oz, o Alicia en el país de las maravillas, el viaje es un proceso de transformación, es un viaje entendido como metáfora. El personaje crece a lo largo del viaje. El punto de vista del personaje es un punto de vista activo, un personaje que va superando obstáculos hasta llegar a un final».
«Hay una conexión que me interesa en particular en este tema. Los inmigrantes italianos que se desplazaban a América. Los italianos se encontraban en el otro lado de la historia. Por tanto, después de toda la búsqueda de historias para encontrar mi historia, empecé a buscar los personajes. De los personajes que realizan el viaje, el principal es una madre. No tengo hijos, no soy madre, por eso este personaje de alguna manera es mi mamá. Y de hecho la librería que ella tiene en casa es la que aparece en el libro».

«Dentro de los personajes, hay dos niños en la historia, un niño y una niña. La historia se cuenta en primera persona, el yo, en realidad no sabemos quién está hablando, si el niño o la niña, pero el punto de vista es el de uno de los niños. Se cuenta la historia a través de sus ojos. Mi punto de referencia, mi inspiración, una película, ‘La vida es bella’.
«El niño o la niña habla y en determinados momentos se siente muy pequeño respecto a otros personajes. Me preguntaba si alguien vería algún día estas ilustraciones y vería la relación que existe entre estos tamaños. En todo el libro está presente este juego, jugar con el significado de la inmigración. Una vez más el viaje entendido como metáfora. A veces el texto y las imágenes rompen esta relación, no siempre la imagen traduce lo que se lee en el texto».

«Otro aspecto con el que he jugado bastante en este libro es el formato y la orientación de las ilustraciones. Es un formato horizontal, nos solemos mover de ese modo, aún no viajamos a la luna, así que no viajamos de forma vertical», cuenta Francesca. «Nuestro modo de leer las historias es de izquierda a derecha». Un problema cuando se publicó en árabe o en japonés… le dieron la vuelta a las imágenes… «Hay partes en las cuales el viaje se realiza hacia delante, pero también hacia atrás, reflejando ese sentido del viaje».
«La ansiedad, el miedo, siempre me ha gustado trabajar alrededor de esto. Y me preguntaba si podría hablar de estos temas, y estos dos aspectos se encontraron. Es difícil entender cómo se siente una persona que viene de fuera, pero todos hemos pasado por situaciones parecidas, en menor medida, claro, cuando hemos estado en una situación nueva», afirma Francesca en Vilustrado.
‘Io e la mia paura’ (‘Mi miedo y yo’) es el libro que surgió tras estos pensamientos. «No me gusta pensar que es una continuación de ‘El viaje’, porque a nadie la gustan las continuaciones. Pero sí me gusta el término compañeros, como si los dos libros fueran amigos. Aún teniendo formatos diferentes, el personaje es el mismo, la niña de ‘El viaje’.

Nos habla de sus investigaciones, con dibujos de niños, en este caso, por ejemplo, sobre a qué tienen miedo o qué les da miedo. Una de las respuestas más comunes era: el primer día de colegio. «Les enseñé a los niños mi storyboard, la historia que estaba construyendo, y hablamos de algunos aspectos de la misma. Uno de los puntos clave de estos debates fue lo difícil que es salir e ir a explorar el barrio en el que se vive, salir de casa…». Otra cosa, «además del miedo normal a la oscuridad, a la noche, el estar en un dormitorio nuevo, una habitación nueva, donde no tenemos nuestras cosas. Es una capa de miedo más que se añade», nos relata.
El miedo como personaje de Francesca se hace más pequeño, y otras veces más grande, en su historia. Un miedo de rostro amable, blanco, que abraza a su personaje, unas veces más fuerte que otras.
Editores valientes

Detrás de Tres Tigres Tristes están Guillermo y Bárbara. Son pareja y decidieron emprender con lo que les apasionaba, que era la ilustración. Empezaron con sus ‘Cuentos por correo’, con Raquel Díaz Reguera. Acordeones ilustrados… formatos diferentes. «Llegamos al álbum ilustrado de forma muy natural, pasando por juegos ilustrados, un libro de actividades con Guridi…».

«Nacimos fruto de las ganas de editar otras cosas, que se acrecentó con la participación en el Festival ‘Como Pedro por su casa’ en Barcelona», nos cuenta Juanjo de Milimbo. «Estamos encima del proceso, desde la creación, hasta la impresión, la difusión, el acompañamiento en ferias… Hago libros porque lo necesito».
«El álbum es un objeto vivo, si hay personas que se van a estar relacionando, que van a intervenir en ese proyecto, debe haber una cierta química», afirma Bárbara en su intervención en Vilustrado. «Así sale mejor». «Nos llegan portfolios, los estudiamos, y hablamos con el ilustrador o la ilustradora, y los mejores libros que hemos hecho han salido así, dialogando», asegura Guillermo. «Si algo define nuestro catálogo es ese desarrollo conjunto con el ilustrador. A nosotros nos gusta trabajar así».
«Hay un vínculo. Cuando te llega un proyecto que te es afín, es un regalo del cielo», relata Juanjo. «Trabajamos muy juntos. Y nosotros también somos dos, somos pareja, y es muy vocacional. A veces incluso el autor ha venido a casa a pasar una temporada. Al final estamos remando juntos en ese proyecto. El libro ha sido el hilo conductor, y nos ha indicado que se pueden hacer otras cosas. Lo nuestro es casi un laboratorio. Un amigo nuestro me dice: «Todo lo que haces tiene tu ADN, porque lo tocas todo».

«Hay un cambio brutal, y hay librerías en las que el librero propone cosas que el lector no conoce. Un trabajo para que esas nuevas cosas lleguen a las librerías», comenta Juanjo. «Se están moviendo cosas», afirma Guillermo. «Poco a poco se está consiguiendo esa difusión». Para Juanjo «no hay nada como lo presencial. Hace mucho. Y el feedback que tienes, de escuchar a la gente, de ver cómo lo manipulan… Y os propongo ferias con otras perspectivas, con gente que tiene ganas de ver, no de vender. Y prefiero las pequeñas». «Bolonia es una Feria a la que hay que saber a qué se va», asegura Bárbara. «Nuestra primera visita fue decepcionante. Este año ya fuimos mejor, y de hecho tuvimos muchos encuentros y salió algún proyecto de allí».

«Entendemos el libro como algo abierto. Igual que empezamos a hacer libros y objetos, las instalaciones y otras creaciones han llegado de ahí. Salirse del libro es una vía muy potente de trabajo. Y hay muchísimas posibilidades», asegura Juanjo G. Oller en Vilustrado. «Nos interesa crear una herramienta que en manos de un lector, de un usuario, se puede transformar. Intentamos provocar al usuario para que haga sus propias cosas».
Júlia Sardà
La ilustradora Júlia Sardà cerraba la mañana de charlas en Vilustrado 2019. Con la frase «Everyday is Like Sunday» encabezando su charla, nos contaba que su interés era trabajar en algo que fuera vocacional. «Pero la libertad, tiene muchos aspectos. La libertad está muy bien si haces algo que te gusta, pero no está nada bien si no te gusta».

«Yo siento que me expongo. Cuando dibujo y hago una ilustración considero que estoy haciendo algo íntimo. Lo vivo así, muy cercano», nos advierte Júlia antes de entrar de lleno en su charla. «Se necesita pasión para que esto funcione, es como mi gasolina».
Las crisis de Júlia son el hilo argumental de su intervención. Su primera crisis, en Bellas Artes, «porque yo llegaba con la idea de que quería dibujar, y me enseñaban otras cosas». La segunda crisis, la publicidad y los yogures. Entró en la Escuela Joso, «donde dibujaba mucho y aprendía un montón. Fueron cuatro años. Mis inspiraciones eran muy asiáticas. Era bonito porque trabajabas para descubrir qué querías decir». Terminaba el cole, y llegaba el abismo, el mundo laboral.
Empezó haciendo storyboards para anuncios de publicidad de los yogures Activia. «Pero no era feliz. Y en vacaciones hice mi proyecto fin de curso con el objetivo de salir de ese trabajo. Lo envié a todas las editoriales de España. Llegó un mail de una persona que trabajaba para la línea de merchandising editorial de Disney/Pixar. Lo dejé todo y llegué allí. Llegó la siguiente crisis, ‘The Disney Magic’. Hacíamos los libros que salían de forma paralela a las películas, pero mi ritmo no era el idóneo. Estábamos haciendo por entonces ‘Cars 2’. Empecé a encontrar el ritmo. Y yo hacía el color. El primero que hice fue un capítulo inédito de ‘Up’. No era vida, pero tenía la sensación de que conseguía lo que quería. Me fueron dando trabajos más complicados. Pero a nivel artístico era un aburrimiento. Ya no recordaba ni cómo dibujaba yo, todo era poner color, iluminar,… el trabajo que hacían otros», confiesa Júlia en Vilustrado.

«Y lo dejé todo y llegó la siguiente crisis. Empecé desde 0. Y un proyecto pequeñito que llegó me ilusionó un montón. Y después me llegó ‘El mago de Oz’ para el Círculo de Lectores. Y después llegó ‘Mary Poppins’. Me sentía muy feliz. Fue una época muy prolífica y era lo que me apetecía hacer».
«Me gustan los estampados, generar puntos de interés con la luz,… Me di cuenta de que mi criterio era importante. Si no se le pone amor no vale la pena nada de esto». Y termina su charla en Vilustrado con su último libro: ‘DUCKWORTH. The difficult child’.
Tenéis toda la información de Vilustrado en su web.
Cómic
Arianna Pisani nos lleva a las Grandes Landas en ‘Margot’
Esta es la historia de un árbol que crece boca abajo. Es la historia de una niña que pierde a su madre y transita entre dos mundos. Es la historia que mezcla la fantasía del universo rural y la modernidad del progreso. Desde la infancia hasta la madurez. Trata del miedo, la pérdida y el cambio y de cómo la imaginación y las palabras nos ayudan en el viaje. ‘Margot’ habla del fin de un mundo, oculto en el extremo suroeste de Francia, conocido como las Grandes Landas o Landas de Gascuña. Aunque parezca increíble para quienes ahora visitan los interminables pinares de Aquitania, hasta 1910 esa misma llanura era totalmente diferente. Era un desierto. Con este planteamiento Liana Editorial nos presenta este cómic de Arianna Pisani y Xabier y Martin Etxeberria. Con Arianna hemos charlado en torno a su trabajo en este libro.

¿Cómo nace este proyecto? “El proyecto surgió de las mentes brillantes de Xabier y Martín, los guionistas de Margot. El proyecto ya estaba en marcha porque una artista anterior había realizado algunas páginas de prueba. Me enviaron un correo electrónico preguntándome si me interesaba colaborar con ellos y mi respuesta fue inmediatamente que sí :)”.
¿Qué van a encontrar los lectores en sus páginas? “Los lectores encontrarán una historia a caballo entre la historia de Gascuña y las leyendas populares de criaturas que siempre han contribuido al imaginario del lugar. Lo místico se mezcla con el esfuerzo de tiempos duros e inciertos, en plena revolución para la que nadie estaba preparado. Los lectores encontrarán la relación entre dos hermanas de edades diferentes que atraviesan momentos de extrema cercanía y lejanía, encontrarán magia y una rima que… ¡bueno, no diré más! :D”, afirma Arianna Pisani.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Nos referimos al proceso de investigación, documentación, dibujos en algún cuaderno… “El trabajo previo al libro fue una fuente de inspiración inmensa para mí. Soy italiana y no conocía muy bien esta parte de la historia; y, para ser sincera, no me resultó nada fácil encontrar información sobre ese periodo, ¡fue todo un reto! Por suerte, Xabier y Martin ya habían elaborado una «biblia» que pude consultar durante todo el proceso creativo -confiesa Arianna Pisani-. Recuerdo que trabajé en pleno periodo de la pandemia, por lo que me resultaba imposible conseguir cuadernos y materiales tradicionales; de hecho, los primeros bocetos de Margot y los demás personajes fueron, en su mayoría, bocetos digitales. ¡Os envío algunos!”


¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este cómic? ¿Qué hay de nuevo o distinto respecto a otros trabajos? “Esta es una pregunta trampa, porque ningún artista, al menos al principio de su carrera, conoce bien sus propias características distintivas, jeje. Yo creo, al menos basándome también en lo que me han dicho otros colegas y personas que estuvieron presentes durante la realización de Margot, que las atmósferas podrían considerarse una característica. La sensación que tuve con Margot fue la de una inmersión total en la historia y, para poder contarla de la mejor manera posible, estudié las atmósferas de las distintas escenas: el cementerio, el pantano, los colores fastuosos de la villa del Prefecto; el color es un narrador más de las emociones, tanto de los personajes como del estado de ánimo que se vive”, asegura Arianna Pisani.
“Lo diferente es que se trata de mi primera novela gráfica impresa; al trabajar principalmente como colorista e ilustradora infantil, Margot me ha permitido adentrarme en un mundo nuevo, con un enfoque del dibujo totalmente diferente; ha sido una aventura extraordinaria y espero de verdad que esto se perciba entre las páginas”.

¿Con qué técnica trabajaste? “La técnica utilizada es una combinación de dos programas de coloración digital: Clip Studio Paint y Procreate; se trata de una combinación muy interesante si se quiere trabajar en los escenarios y en la atmósfera”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de elaboración de este libro. “En cuanto a las pinceladas sobre la trama, lo más importante es entender dónde estamos, cuándo y quiénes son los personajes que se entrelazan en la historia de Margot -nos cuenta Arianna Pisani-. Yo, personalmente, suelo empezar siempre con manchas de color, como por ejemplo el pantano, que contiene colores tenues debido a la niebla, pero que también debe transmitir la sensación de lo inexplorado, lo salvaje y lo místico. Me ha ayudado mucho la parte natural, los hábitats de las garzas, el bosque, lo que guarda la verdad entre la realidad y el misterio. Empiezo por ahí para luego «esculpir» el color con luces y sombras. Después, una vez satisfecha con el ambiente creado, empiezo a esbozar la escena”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora estoy trabajando en una novela gráfica ambientada en la era «jurásica» junto con otros dos guionistas; no puedo decir mucho porque aún está en fase embrionaria, pero todos nos estamos esforzando al máximo y espero de verdad que podamos hablar de ello pronto”.
Álbum Ilustrado
Alice Piaggio nos anuncia que ‘Se necesita monstruo’
El libro más divertido y sorprendente sobre las profesiones de quienes pensábamos que solo se dedicaban a asustarnos. En ‘Se necesita monstruo’, diferentes criaturas comparten sus experiencias laborales en entrevistas exclusivas. Sus páginas nos presentan a cada monstruo en pleno oficio, con ilustraciones llenas de detalles que revelan su día a día. Con una mezcla irresistible de humor, imaginación y revelaciones insospechadas, este libro es la guía definitiva para explorar el mercado laboral desde su versión más monstruosa y divertida. Editado por Zahorí Books, hablamos sobre este trabajo con su autora, Alice Piaggio.

¿Cómo surgió este proyecto? “La idea surgió espontáneamente, durante una conversación en el coche con mi hijo, que tenía cuatro años por aquel entonces. Era Halloween y, entre tiendas y librerías, estábamos rodeados de monstruos de todo tipo. Como muchos niños de su edad, siempre le han fascinado los zombis, las momias y los ogros; así que, casi en broma, empezamos a imaginar qué trabajo podrían hacer estas criaturas. A partir de ahí, surgieron las preguntas: ¿qué haría un Yeti? ¿Y una bruja, siempre volando en su escoba? De estas fantasías compartidas, el proyecto tomó forma”.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Un libro colorido, poblado por criaturas que desempeñan los trabajos más diversos pero absolutamente tradicionales, seleccionados en función de sus características y afinidades. Los lectores podrán descubrir los secretos para quitar las manchas de las camisas de un fantasma en la lavandería o descubrir los mejores cócteles preparados por un verdadero maestro de la vida nocturna: el vampiro”, asegura Alice Piaggio.

¿Qué nos puedes contar sobre las ilustraciones? ¿Cuáles son sus características principales? “Este no es el típico libro de monstruos con tonos oscuros y góticos: la paleta es vibrante y llamativa, las imágenes son ricas en detalles e invitan al lector a detenerse en la página, disfrutando al descubrir todas las herramientas del oficio”.
¿Qué técnicas utilizaste? “Las ilustraciones se crearon completamente en formato digital, en un iPad”, afirma Alice Piaggio.

¿Qué aprendiste de este proyecto? “Un libro siempre surge de un esfuerzo compartido: el diálogo con la editorial es esencial para el éxito del proyecto. Nadie conoce mejor al público objetivo, el mercado y los elementos que hacen que un libro sea efectivo que la editorial. Creo que esta es una lección importante que hay que tener en cuenta cuando eres autor/ilustrador”.
Cuéntanos un poco sobre el proceso de creación del libro. “Le propuse el proyecto a Mireia de Zahorí Books después de haber trabajado juntas en ‘Nunca llegarás a nada’. Ella me animó a desarrollar mi propia propuesta y se entusiasmó de inmediato con la idea de un libro sobre monstruos que realizan trabajos de la vida real. El proceso fue bastante largo, también porque supervisé directamente la organización de las páginas dobles, incluyendo los recuadros informativos -continúa Alice Piaggio-. El equipo editorial de Zahorí fue invaluable: paciente, preciso y muy competente. Hubo numerosos intercambios, desde la elección de las tipografías hasta la maquetación, hasta llegar a un resultado que refleja a la perfección la idea inicial: colorido, dinámico y divertido”.

¿Qué significa para ti haber sido seleccionada para la exposición en la Feria del Libro de Bolonia? “Mostrar mi trabajo en un contexto tan importante fue una gran satisfacción. Me alegra que las láminas convencieran al jurado y fueran seleccionadas entre miles de propuestas de ilustradores talentosos. Este reconocimiento es realmente importante para mi carrera”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy ilustrando una serie de libros de tapa dura para niños, pero ya estoy pensando en un nuevo proyecto personal como autora e ilustradora. Trabajar de forma independiente es particularmente estimulante porque te permite desarrollar plenamente tu propia visión e imaginación”.
Álbum Ilustrado
Canizales invita a no fiarse de las apariencias en ‘Malo’
Esta historia comienza como una alegre melodía, pero sus notas se van apagando al adentrarse en la oscuridad del bosque. Aun así, entre las sombras, quizás podamos ver al Malo del Cuento. ¿O tal vez no nos hemos fijado bien? ‘Malo’ es un nuevo álbum de la exitosa colección “Guapa”. El ogro Prutt se convierte esta vez en el protagonista. Una historia que invita a no fiarse de las apariencias. Pero también a apartar nuestros prejuicios y a no juzgar a los demás a partir de las primeras impresiones. Una llamada al respeto a la naturaleza, al cuidado de los bosques y de nuestro entorno como fuente de vida para los animales y para nosotros. Un libro, editado por Apila Ediciones, que acompañará a los peques en muchas lecturas descubriendo cada vez nuevos matices en el texto y nuevos detalles en las imágenes. La sonrisa y la sorpresa están aseguradas de la mano de este trabajo de Canizales, con el que hemos charlado sobre este proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? “Nace de una mezcla entre mis búsquedas creativas y lo profundamente personal. Por un lado, quería explorar las múltiples relaciones que pueden darse entre el texto y la imagen en un álbum: el contraste, acompañamiento, complementariedad, divergencia… Por otro lado, mi identidad como colombiano atraviesa esta historia”.
“Tengo la tez “café con leche” y una barba oscura, rasgos que a menudo disparan prejuicios automáticos en los demás -nos cuenta Canizales-. Según el contexto, hay quien piensa que soy árabe y quien piensa que soy latinoamericano, pero en ambos casos parezco ser alguien de quien ‘se debe sospechar’. Recuerdo que, poco después del desastre de las Torres Gemelas, caminaba por un parque al atardecer; una madre y su hijo venían hacia mí, y el niño me señaló y mirándome a los ojos dijo: «Mira, mamá, un malo». Esa vivencia, sumada a cómo la gente aprieta sus bolsos cuando paso rápido por la calle o cómo me vigilan en las tiendas, me llevó a querer explorar ese fenómeno. He convertido esa «paranoia» ajena en un recurso creativo”.

¿Qué es lo que más te gustó de este proyecto? “Lo que más disfruté fue el reto de trasladar una cuestión tan compleja al lenguaje infantil. La literatura tradicional suele usar arquetipos muy rígidos: el bueno es bello, el malo es feo. Al romper esa norma, valoro la inteligencia de los pequeños lectores. También me gocé la oportunidad de confrontar al lector. Me interesa alejarme de esos libros «ñoños» que abundan hoy en las estanterías: historias planas, directas y excesivamente lineales que parecen tener como único objetivo cumplir una función didáctica predeterminada”.
“En ‘Malo’ presento una historia con capas. No soy condescendiente con los niños ni con los adultos. Busco que el lector se sienta un poco «incómodo» al darse cuenta de que su juicio falló. Es una alusión a cómo, en la vida real, la corrupción y la impunidad permiten que los personajes más viles sean vistos como «gente de bien» solo por su apariencia o estatus, mientras que quienes intentan revelar la verdad terminan siendo los villanos de la función. Véanse los archivos Epstein”, asegura Canizales.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Se van a encontrar con un juego de espejos. Quiero dejar algo claro: en ‘Malo’ la narración es absolutamente honesta. Al terminar el libro, si el lector siente que le he engañado, le invito a volver atrás. Al releer y observar detenidamente las imágenes, descubrirá que la información precisa siempre estuvo ahí. No fui yo quien lo engañó; verá reflejado que fueron sus propios prejuicios los que le llevaron a una conclusión equivocada.
Quiero demostrar que la literatura infantil tiene tantas posibilidades y profundidad como la «literatura para adultos». ¿Por qué las historias para niños deben ser lineales y planas? Aquí, el texto y la imagen narran divergentemente; el texto te sugiere que, aunque estés prestando atención, podrías estar equivocándote. Es esa sensación de confrontación y de preguntarse «¿qué está pasando aquí realmente?» lo que hace que la experiencia sea gratificante”.
Cuando hiciste Guapa, ¿intuías la dimensión que podría llegar a tener lo que hoy es toda una colección? “Para nada, cuando estoy sumergido en un proyecto, me concentro exclusivamente en potenciar esa historia. No imaginaba que el ogro terminaría protagonizando su propio libro, ni que llegaríamos a los cinco títulos, pero es fascinante ver cómo los temas se conectan. Guapa nació de una preocupación por los estándares estéticos en un paraíso de cirugía plástica como Colombia y cómo la presión por cambiar nuestro físico afecta cada vez más a edades más tempranas. Es curioso que en Malo retomemos el tema del aspecto desde una perspectiva diferente: cómo ciertos rasgos favorecen la inclusión y otros la exclusión. Seguimos dándole un peso desmedido a la estética para juzgar el valor de las personas”, nos cuenta Canizales.

“En Guapa, el uso del dibujo de perfil en los personajes era vital porque la bruja cambia de forma constantemente; esa iconicidad facilitaba que el lector la reconociera a pesar de sus transformaciones. En ‘Malo’, he mantenido ese código visual para jugar con los estereotipos: el «bueno» de rasgos finos y europeos frente al «malo» de rasgos desproporcionados. Además, hay varios guiños para los seguidores de la serie. Por ejemplo, el libro concluye con una doble página de un libro abierto, un eco de la estructura de Guapa. Si en aquel libro veíamos el menú de la cena de la bruja, en Malo nos asomamos a la libreta donde el verdadero villano ha ido anotando sus malignos planes. Es una forma de premiar al lector fiel”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Parto siempre del dibujo a lápiz y de un proceso de síntesis muy riguroso. Hago muchos bocetos para eliminar lo decorativo; en mis páginas, si algo no está narrando, no tiene por qué estar -afirma Canizales-. Para ‘Malo’, escaneé esos dibujos y los trabajé digitalmente, pero manteniendo una estética orgánica y texturas que recordaran lo tradicional. Uso una paleta de colores contenida para que, cuando el rojo estalle en el clímax del libro, el impacto visual refuerce la revelación de la trama”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Darle voz a Prutt, el ogro, era una deuda pendiente. Es un personaje que nos ha acompañado en muchos libros y es el coprotagonista de Guapa (que ya es un fenómeno con 11 ediciones, musical y 15 idiomas). El reto era monumental: crear una historia que estuviera a la altura de la bruja Verna. Quería que la historia fuera un campo de pruebas para el lector. Le di muchas vueltas a cómo equilibrar el texto para que fuera neutro. Mi intención era que el lector, de manera casi automática, asignara la maldad al personaje «feo» y la bondad al «guapo». Ver ese proceso de «caída de la venda» en los lectores ha sido lo más gratificante de todo el proceso”.

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “¡Los personajes no me dejan descansar! Siempre me están pidiendo voz. Actualmente salto entre varios formatos: libros para bebés, álbumes ilustrados y cómic infantil. Estoy trabajando en la segunda parte de mi cómic Preanimales, donde exploramos la idea de que todos los animales, antes de serlo, van a una escuela para descubrir para qué especie tienen más talento. Además estoy trabajando en una nueva serie de álbumes titulada «Selváticos». En ella exploro la fauna de la selva amazónica y cómo las personalidades de animales como el chigüiro (o capibara), el colibrí o el jaguar se reflejan en nuestros propios «instintos selváticos». Es un proyecto muy divertido que me permite conectar con mis raíces”, confiesa Canizales.
“También me he propuesto un nuevo reto técnico: una colección que incluye ingeniería de papel y pop-ups. Me encanta saltar de un proyecto a otro porque se retroalimentan entre sí. Pero hay un proyecto que me tiene especialmente entusiasmado: he estado realizando una investigación exhaustiva sobre la representación de Caperucita Roja y su permanencia en el imaginario colectivo por más de 200 años. Es un análisis profundo sobre cómo ha evolucionado este icono y pronto veremos un título muy emocionante sobre este tema que dará mucho de qué hablar”.
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