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Entrevistas

Segunda jornada del Encuentro Internacional de Ilustración Vilustrado 2019 en Valladolid.

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Segunda jornada de Vilustrado 2019. Arrancó con la charla de Francesca Sanna, que nos habló de inmigración, viaje y miedos, y cómo se reflejan en sus álbumes ilustrados. Siguió con Milimbo y Tres Tigres Tristes como ‘editores valientes’ y terminó la mañana con la trayectoria de Júlia Sardà a través de sus ‘crisis’.

Francesca Sanna

Francesca nos habla de su álbum ilustrado ‘El viaje’, que aborda el tema de la inmigración. «Empecé a preguntarme cómo podía enfocarlo, centrarme en un aspecto concreto. Concentré mis energías en el viaje, en la experiencia de la inmigración, en particular el viaje de un refugiado».

Vilustrado

«En historias como la de El mago de Oz, o Alicia en el país de las maravillas, el viaje es un proceso de transformación, es un viaje entendido como metáfora. El personaje crece a lo largo del viaje. El punto de vista del personaje es un punto de vista activo, un personaje que va superando obstáculos hasta llegar a un final».

«Hay una conexión que me interesa en particular en este tema. Los inmigrantes italianos que se desplazaban a América. Los italianos se encontraban en el otro lado de la historia. Por tanto, después de toda la búsqueda de historias para encontrar mi historia, empecé a buscar los personajes. De los personajes que realizan el viaje, el principal es una madre. No tengo hijos, no soy madre, por eso este personaje de alguna manera es mi mamá. Y de hecho la librería que ella tiene en casa es la que aparece en el libro».

«Dentro de los personajes, hay dos niños en la historia, un niño y una niña. La historia se cuenta en primera persona, el yo, en realidad no sabemos quién está hablando, si el niño o la niña, pero el punto de vista es el de uno de los niños. Se cuenta la historia a través de sus ojos. Mi punto de referencia, mi inspiración, una película, ‘La vida es bella’.

«El niño o la niña habla y en determinados momentos se siente muy pequeño respecto a otros personajes. Me preguntaba si alguien vería algún día estas ilustraciones y vería la relación que existe entre estos tamaños. En todo el libro está presente este juego, jugar con el significado de la inmigración. Una vez más el viaje entendido como metáfora. A veces el texto y las imágenes rompen esta relación, no siempre la imagen traduce lo que se lee en el texto». 

«Otro aspecto con el que he jugado bastante en este libro es el formato y la orientación de las ilustraciones. Es un formato horizontal, nos solemos mover de ese modo, aún no viajamos a la luna, así que no viajamos de forma vertical», cuenta Francesca. «Nuestro modo de leer las historias es de izquierda a derecha». Un problema cuando se publicó en árabe o en japonés… le dieron la vuelta a las imágenes… «Hay partes en las cuales el viaje se realiza hacia delante, pero también hacia atrás, reflejando ese sentido del viaje».

«La ansiedad, el miedo, siempre me ha gustado trabajar alrededor de esto. Y me preguntaba si podría hablar de estos temas, y estos dos aspectos se encontraron. Es difícil entender cómo se siente una persona que viene de fuera, pero todos hemos pasado por situaciones parecidas, en menor medida, claro, cuando hemos estado en una situación nueva», afirma Francesca en Vilustrado.

‘Io e la mia paura’ (‘Mi miedo y yo’) es el libro que surgió tras estos pensamientos. «No me gusta pensar que es una continuación de ‘El viaje’, porque a nadie la gustan las continuaciones. Pero sí me gusta el término compañeros, como si los dos libros fueran amigos. Aún teniendo formatos diferentes, el personaje es el mismo, la niña de ‘El viaje’.

Francesca Sanna en Vilustrado

Nos habla de sus investigaciones, con dibujos de niños, en este caso, por ejemplo, sobre a qué tienen miedo o qué les da miedo. Una de las respuestas más comunes era: el primer día de colegio. «Les enseñé a los niños mi storyboard, la historia que estaba construyendo, y hablamos de algunos aspectos de la misma. Uno de los puntos clave de estos debates fue lo difícil que es salir e ir a explorar el barrio en el que se vive, salir de casa…». Otra cosa, «además del miedo normal a la oscuridad, a la noche, el estar en un dormitorio nuevo, una habitación nueva, donde no tenemos nuestras cosas. Es una capa de miedo más que se añade», nos relata.

El miedo como personaje de Francesca se hace más pequeño, y otras veces más grande, en su historia. Un miedo de rostro amable, blanco, que abraza a su personaje, unas veces más fuerte que otras.

Y termina su charla en Vilustrado con su libro publicado en alemán. Yo misma me desplacé de una isla a un país lleno de montañas (Suiza). Empecé a pensar mucho en las montañas como personajes. Hay un combate entre la montaña y el tiempo, la meteorología.

Editores valientes

La segunda jornada de Vilustrado prosiguió con el encuentro titulado ‘Editores valientes’, con Milimbo y Tres Tigres Tristes, representados por Juanjo G. Oller y por Guillermo Pérez y Bárbara Centorbi respectivamente.

Vilustrado

Detrás de Tres Tigres Tristes están Guillermo y Bárbara. Son pareja y decidieron emprender con lo que les apasionaba, que era la ilustración. Empezaron con sus ‘Cuentos por correo’, con Raquel Díaz Reguera. Acordeones ilustrados… formatos diferentes. «Llegamos al álbum ilustrado de forma muy natural, pasando por juegos ilustrados, un libro de actividades con Guridi…».

Cuentos por correo

«Nacimos fruto de las ganas de editar otras cosas, que se acrecentó con la participación en el Festival ‘Como Pedro por su casa’ en Barcelona», nos cuenta Juanjo de Milimbo. «Estamos encima del proceso, desde la creación, hasta la impresión, la difusión, el acompañamiento en ferias… Hago libros porque lo necesito».

«El álbum es un objeto vivo, si hay personas que se van a estar relacionando, que van a intervenir en ese proyecto, debe haber una cierta química», afirma Bárbara en su intervención en Vilustrado. «Así sale mejor». «Nos llegan portfolios, los estudiamos, y hablamos con el ilustrador o la ilustradora, y los mejores libros que hemos hecho han salido así, dialogando», asegura Guillermo. «Si algo define nuestro catálogo es ese desarrollo conjunto con el ilustrador. A nosotros nos gusta trabajar así».

«Hay un vínculo. Cuando te llega un proyecto que te es afín, es un regalo del cielo», relata Juanjo. «Trabajamos muy juntos. Y nosotros también somos dos, somos pareja, y es muy vocacional. A veces incluso el autor ha venido a casa a pasar una temporada. Al final estamos remando juntos en ese proyecto. El libro ha sido el hilo conductor, y nos ha indicado que se pueden hacer otras cosas. Lo nuestro es casi un laboratorio. Un amigo nuestro me dice: «Todo lo que haces tiene tu ADN, porque lo tocas todo».

«Hay un cambio brutal, y hay librerías en las que el librero propone cosas que el lector no conoce. Un trabajo para que esas nuevas cosas lleguen a las librerías», comenta Juanjo. «Se están moviendo cosas», afirma Guillermo. «Poco a poco se está consiguiendo esa difusión». Para Juanjo «no hay nada como lo presencial. Hace mucho. Y el feedback que tienes, de escuchar a la gente, de ver cómo lo manipulan… Y os propongo ferias con otras perspectivas, con gente que tiene ganas de ver, no de vender. Y prefiero las pequeñas». «Bolonia es una Feria a la que hay que saber a qué se va», asegura Bárbara. «Nuestra primera visita fue decepcionante. Este año ya fuimos mejor, y de hecho tuvimos muchos encuentros y salió algún proyecto de allí».

«Entendemos el libro como algo abierto. Igual que empezamos a hacer libros y objetos, las instalaciones y otras creaciones han llegado de ahí. Salirse del libro es una vía muy potente de trabajo. Y hay muchísimas posibilidades», asegura Juanjo G. Oller en Vilustrado. «Nos interesa crear una herramienta que en manos de un lector, de un usuario, se puede transformar. Intentamos provocar al usuario para que haga sus propias cosas».

Júlia Sardà

La ilustradora Júlia Sardà cerraba la mañana de charlas en Vilustrado 2019. Con la frase «Everyday is Like Sunday» encabezando su charla, nos contaba que su interés era trabajar en algo que fuera vocacional. «Pero la libertad, tiene muchos aspectos. La libertad está muy bien si haces algo que te gusta, pero no está nada bien si no te gusta».

Vilustrado

«Yo siento que me expongo. Cuando dibujo y hago una ilustración considero que estoy haciendo algo íntimo. Lo vivo así, muy cercano», nos advierte Júlia antes de entrar de lleno en su charla. «Se necesita pasión para que esto funcione, es como mi gasolina».

Las crisis de Júlia son el hilo argumental de su intervención. Su primera crisis, en Bellas Artes, «porque yo llegaba con la idea de que quería dibujar, y me enseñaban otras cosas». La segunda crisis, la publicidad y los yogures. Entró en la Escuela Joso, «donde dibujaba mucho y aprendía un montón. Fueron cuatro años. Mis inspiraciones eran muy asiáticas. Era bonito porque trabajabas para descubrir qué querías decir». Terminaba el cole, y llegaba el abismo, el mundo laboral.

Empezó haciendo storyboards para anuncios de publicidad de los yogures Activia. «Pero no era feliz. Y en vacaciones hice mi proyecto fin de curso con el objetivo de salir de ese trabajo. Lo envié a todas las editoriales de España. Llegó un mail de una persona que trabajaba para la línea de merchandising editorial de Disney/Pixar. Lo dejé todo y llegué allí. Llegó la siguiente crisis, ‘The Disney Magic’. Hacíamos los libros que salían de forma paralela a las películas, pero mi ritmo no era el idóneo. Estábamos haciendo por entonces ‘Cars 2’. Empecé a encontrar el ritmo. Y yo hacía el color. El primero que hice fue un capítulo inédito de ‘Up’. No era vida, pero tenía la sensación de que conseguía lo que quería. Me fueron dando trabajos más complicados. Pero a nivel artístico era un aburrimiento. Ya no recordaba ni cómo dibujaba yo, todo era poner color, iluminar,… el trabajo que hacían otros», confiesa Júlia en Vilustrado.

«Y lo dejé todo y llegó la siguiente crisis. Empecé desde 0. Y un proyecto pequeñito que llegó me ilusionó un montón. Y después me llegó ‘El mago de Oz’ para el Círculo de Lectores. Y después llegó ‘Mary Poppins’. Me sentía muy feliz. Fue una época muy prolífica y era lo que me apetecía hacer».

«Me gustan los estampados, generar puntos de interés con la luz,… Me di cuenta de que mi criterio era importante. Si no se le pone amor no vale la pena nada de esto». Y termina su charla en Vilustrado con su último libro: ‘DUCKWORTH. The difficult child’.

Tenéis toda la información de Vilustrado en su web.

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Álbum Ilustrado

Iacopo Bruno y Francesca Leoneschi dan forma a ‘Inseparables’

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Iacopo Bruno

Bajo las aguas, dos seres aparentemente lejanos comparten un mismo dolor. Ichi, un pulpo tallador de palabras, busca salvar a su padre. Lucy, inmóvil entre los restos de un barco hundido, se deja mecer por la corriente. Esta narración ilustrada entrelaza sus destinos en una historia profunda, poética y visualmente deslumbrante sobre la pérdida, la esperanza y los lazos invisibles que nos unen. Edelvives edita ‘Inseparables’, un trabajo de Francesca Leoneschi e Iacopo Bruno. Con éste último charlamos un poco más en profundidad sobre su trabajo en este libro.

Iacopo Bruno

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Inseparables nació un día de verano entre las olas de las Cinque Terre a bordo de nuestro gozzo (un barco de pesca tradicional) Alina, mientras buscábamos el personaje para una historia de tintes gótico-victorianos. En ese preciso momento nació Ichi, el pequeño pulpo de la familia Real. Cuando nos dimos cuenta de que nuestra historia podía transcurrir bajo el nivel del mar, se nos abrió todo un mundo lleno de sepias que tiñen el mar de negro y de mantas que ocultan la luz del sol en señal de luto por la muerte del padre de Ichi, el Príncipe Consorte”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un inusual mundo marino donde se fortalece el vínculo y la amistad interespecie entre Ichi y Lucy, la niña que vive en el Abismo entre los tablones del naufragio del Golden Mary en busca de su corazón”, nos cuenta Iacopo Bruno.

Iacopo Bruno

¿Cómo fue el proceso de construcción de esta la historia? “Inseparables lo escribimos a cuatro manos pero, dado queFrancesca Leoneschi y yo estamos acostumbrados por trabajo a dialogar a través de imágenes, primero lo imaginamos visualmente de forma muy detallada. Después, bastó con sentarse y escribirlo de un tirón, pasándonos el texto el uno al otro para recortar, corregir o añadir”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿Cómo nacen estos personajes? “Francesca y yo siempre investigamos mucho, lo cual nos sirve para visualizar las escenas y los personajes, como te decía -continúa Iacopo Bruno-. Luego empezamos a contarnos la historia el uno al otro durante los largos viajes en coche cuando nos desplazamos de un lugar a otro. En cuanto la historia empezó a tomar forma, comencé a plasmar los pensamientos sobre el papel. Normalmente, cuando empiezo un libro, le dedico un cuaderno entero bastante grande, y para ‘Inseparables’ también llené un cuaderno de bocetos. El posfacio del libro reúne una selección de estos bocetos para que el lector pueda entrar entre bastidores en un proyecto como este”.

Iacopo Bruno

Iacopo Bruno

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Diría que el reto consistió en fusionar el mundo marino con la época victoriana y hacer que resultara fascinante y creíble, pero sobre todo el esfuerzo se centró en intentar captar de forma sincera las emociones que caracterizan la historia. La novedad con ‘Inseparables’ es que durante treinta años he ilustrado libros para otros autores; esta vez, las ilustraciones eran para un libro totalmente nuestro. Fue un reto muy exigente porque Francesca y yo somos unos clientes decididamente exigentes”.

Iacopo Bruno

Iacopo Bruno

¿Con qué técnicas trabajaste? “Te agradezco mucho esta pregunta porque tengo un interés especial en recalcar que todas las ilustraciones de ‘Inseparables’ están realizadas de forma tradicional, es decir, son todo láminas originales pintadas con acuarela sobre papel. Durante años coloreé mis láminas de forma digital, pero desde hace unos seis años prefiero las técnicas tradicionales, analógicas por así decirlo. Trabajo al óleo, con tintas de colores, lápices e incluso con acuarela, como en el caso de Inseparables. Las técnicas tradicionales me ayudan a concentrarme y a sumergirme en el trabajo, y me dejan láminas originales en lugar de archivos guardados en discos duros que probablemente ya ni siquiera pueda abrir. El papel tiene otro encanto y una durabilidad excelente”, asegura Iacopo Bruno.

Iacopo Bruno

Iacopo Bruno

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Como te decía, primero investigo, luego intento visualizar mentalmente, después paso las ideas a un cuaderno grande y solo entonces me sumerjo en la lámina definitiva. Hago los dibujos a lápiz sobre un papel de altísima calidad que me permite, a pesar de los borrones, obtener un dibujo final muy limpio. Para ‘Inseparables’, transferí el dibujo a un papel para acuarela utilizando un escáner y una impresora de excelente calidad. En ese momento coloreo y la lámina ya está lista”.

Iacopo Bruno

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, siempre estoy trabajando en nuevos proyectos. Actualmente, el trabajo más exigente es un libro ilustrado para una editorial francesa del que todavía no puedo contar mucho, salvo que serán 40 ilustraciones a color dibujadas con plumilla y coloreadas con tintas; y una novela ilustrada para una editorial estadounidense, que también es confidencial por ahora. Sin embargo, el trabajo que está llenando mi nuevo cuaderno es nuestro próximo libro, basado en un relato original de Francesca Leoneschi. ¡Esta vez estaremos en tierra firme, pero siempre rodeados por un mar tempestuoso!”

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Álbum Ilustrado

Pedro Oyarbide ilustra ‘El rayo que no cesa’

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Pedro Oyarbide

El rayo que no cesa’ es la obra más representativa y lograda de Miguel Hernández. Resultado y testimonio de una profunda crisis vital, sus páginas exploran la vivencia del amor, un amor doloroso, intenso y frustrado que deviene una herida constante. A la riqueza poética de Miguel Hernández se suma aquí la sensibilidad artística de Pedro Oyarbide, quien acompaña estos versos desgarradores con ilustraciones igualmente potentes, profundizando en la simbología hernandiana.

Los treinta poemas de ‘El rayo que no cesa’ adquieren una dimensión inédita en esta edición profusamente ilustrada que invita a una lectura renovada, donde palabra e imagen dialogan para intensificar la emoción, el tormento y la belleza de un libro esencial de la literatura española. Una edición de Lunwerg sobre la que hablamos un poquito más con  Pedro Oyarbide.

Pedro Oyarbide

Lo primero, cuéntanos cómo llega a tus manos este proyecto. “Venía de hacer ‘El Principito’ con Lunwerg. En principio habíamos empezado a darle forma a otro libro ilustrado muy diferente, una colección de cuentos del siglo XIX, pero el proyecto estaba algo estancado y por mi parte no terminaba de fluir. La editora me dio libertad para proponer otros títulos y ‘El rayo que no cesa’ me vino enseguida a la cabeza. Siempre me ha gustado la poesía de Miguel Hernández y sabía que ese libro tenía ingredientes más que suficientes para construir una propuesta visual interesante”.

¿Cómo era tu relación con esta obra de Miguel Hernández antes de abordar este proyecto? “Hasta entonces había leído sobre todo poemas sueltos, más que un poemario completo. Pero había algo en Miguel Hernández que siempre me había atraído, tanto o más que su obra: su personalidad, su historia y, por supuesto, la fuerza y la belleza de su poesía”, nos cuenta Pedro Oyarbide.

Pedro Oyarbide

¿Cómo dirías que ha cambiado esa relación con el título y con la figura del poeta? “Ha cambiado mucho. Para afrontar el libro me leí bastante sobre la biografía del poeta, el marco histórico, etc. Descubrir con más profundidad su trayectoria y, especialmente, su tristísimo final, hizo que conectara todavía más con sus versos”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas o dibujos en algún cuaderno. “Fue un proceso bastante natural, muy parecido al que sigo con otros libros -continúa Pedro Oyarbide-. Leí el poemario mientras tomaba notas y hacía algunos bocetos rápidos. Aunque el resultado está muy pensado, en cierto modo puedo decir que fue un trabajo bastante intuitivo. Los poemas me evocaban imágenes con mucha facilidad. Al tratarse de un libro de amor, hay elementos que aparecen una y otra vez, así que quizá el mayor reto fue evitar la redundancia y encontrar maneras distintas de representar esas ideas sin repetirme”.

Pedro Oyarbide

¿Es la primera vez que ilustras poesía? ¿Qué tal ha sido la experiencia? “Sí, es la primera vez. Ha sido un proceso diferente a cualquier otro. Desde el principio tuve claro que quería que todas las páginas estuvieran ilustradas y que los textos estuvieran redibujados a mano. Ha sido un trabajo muy exigente y, por momentos, extenuante, ya que son 120 páginas ilustradas, pero también uno de los más gratificantes que he hecho”.

¿Tus versos favoritos?

«Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.»

Vuelven una y otra vez a mi cabeza.

Pedro Oyarbide

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente respecto a otros trabajos? “Creo que lo más característico del libro, aparte de mi estilo, que ya es bastante reconocible, es haber redibujado toda la rotulación de texto a mano -asegura Pedro Oyarbide-. Jugué con la propia tipografía incorporando recursos visuales: letras que se desploman, palabras que interactúan con las ilustraciones o que pasan a formar parte de la composición. Quería que el texto también fuera imagen”.

“Por otro lado, creo que la portada tiene mucha fuerza. Está basada en un relieve de un mausoleo del Cementerio Monumental de Milán. ‘El rayo que no cesa’ es un poemario de amor que Miguel Hernández escribió para su mujer, Josefina Manresa. Resulta casi premonitorio -o quizá simplemente consciente de la realidad de la época- porque escribe con un enorme desgarro y solemnidad, como si se anticipara a una muerte temprana y a una despedida inevitable de su amada. Por eso me pareció natural reinterpretar esa imagen. La portada incorpora una ventana troquelada que deja ver el retrato de Miguel Hernández, atravesado literalmente por un rayo. Ese retrato forma parte de una segunda cubierta interior, de modo que ambas imágenes dialogan entre sí. Creo que, como objeto, el libro ha quedado muy rotundo, atractivo y coherente con el espíritu de la obra”.

Pedro Oyarbide

¿Con qué técnicas trabajaste? “Desde hace años todo mi trabajo es digital. Utilizo una tableta Wacom Cintiq y trabajo principalmente con Photoshop e Illustrator”, afirma Pedro Oyarbide.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Fue un proceso largo y muy inmersivo. Cada poema requería encontrar un equilibrio entre respetar el texto y aportar una lectura visual propia, sin invadir su significado. Más que ilustrar cada verso de forma literal, intenté construir una atmósfera que acompañara al lector y ampliara la experiencia de la lectura. También hubo mucho trabajo de composición para integrar texto e ilustración de manera orgánica en cada doble página”.

Pedro Oyarbide

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy esperando la publicación de otro de los trabajos que he terminado recientemente y al que le tengo muchísimas ganas: una edición ilustrada de ‘La sombra del viento’, de Carlos Ruiz Zafón. Es un proyecto muy especial para mí y estoy deseando que vea la luz”.

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Cómic

Clara Lodewick aborda la inmigración en ‘Moheeb en el aparcamiento’

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Clara Lodewick

Moheeb es un adolescente refugiado que vive en un centro de acogida. Mientras espera una resolución administrativa que no llega, su vida queda suspendida en un presente sin horizonte. El aparcamiento de un supermercado se convierte en su espacio de escape: un lugar donde, junto a otros jóvenes, recupera algo esencial -la amistad, el juego, la sensación de pertenecer a algún sitio-. Apoyado por una asociación, el tranquilo Moheeb parece disfrutar de los largos días de verano. A menos que un fuego secreto esté consumiendo en realidad su coraje y su salud mental… ‘Moheeb en el aparcamiento’ es una novela gráfica sobre la migración, adolescencia, identidad, violencia cotidiana y necesidad de vínculos. Un trabajo de Clara Lodewick que edita Garbuix Books. Con Clara hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

Clara Lodewick

¿Cómo nació este proyecto? “Mi editorial me dio la oportunidad de crear un segundo cómic. Tenía total libertad creativa; es decir, no había ningún encargo. Así que decidí hablar de lo que más me preocupa: el trato que nuestras sociedades dan a las personas sin papeles. Cuando era adolescente, un grupo de afganos sin papeles ocupó una iglesia cerca de mi escuela. Conocí a los chicos, que tenían mi misma edad por aquel entonces (entre 15 y 17 años), nos hicimos amigos, y así descubrí una pequeña parte del infierno que su situación administrativa podía suponer para ellos en su día a día”.

¿Qué encontraremos en este libro? “Seguirás la vida cotidiana de Moheeb, de 17 años, y sus dos amigos, Qaïs y Fazal, que pasan dos meses de verano en un aparcamiento de un pequeño pueblo de Bélgica, esperando una respuesta a su situación. Conocerán a gente del pueblo; algunos les ayudarán, otros empeorarán su situación”, nos cuenta Clara Lodewick.

Clara Lodewick

¿Cómo fue el proceso de preparación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Quería trabajar en los sentidos, las sensaciones de Moheeb. Son un indicador de la evolución de su salud mental a lo largo del libro. Así que practiqué mucho cómo representar un lugar dibujando solo pequeñas partes, y cómo representar los cinco sentidos en una sola página. Dibujé páginas en (y sobre) diferentes lugares, antes de empezar a dibujar el aparcamiento de Moheeb. Vivía en una autocaravana, así que pude probar muchos aparcamientos diferentes”.

Clara Lodewick

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones y sobre las técnicas utilizadas en este libro. “En general, me inspiran Willy Vandersteen, Wilhelm Bush, Bruno Heitz, y para este cómic en particular, también me fijé en la obra de Shin’Ichi Abe. Él es mejor representando los sentidos. Fue todo un reto dibujar un cómic entero en un solo aparcamiento: aunque el cansancio y el aburrimiento son temas importantes, ¡no quería que los lectores se aburrieran demasiado! Así que tuve que pensar en cambiar el punto de vista, dibujar pequeñas escenas en el fondo, etc. -continúa Clara Lodewick-. Los dibujos están hechos con bolígrafo y los colores, una parte muy importante para mí, están pintados con gouache. Dedico mucho tiempo a colorear; es casi meditativo y una parte muy agradable del proceso”.

Clara Lodewick

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “¡Largo! Hacer un cómic sobre la situación de las personas sin papelesera algo que queríamos hacer juntos, con mis amigos, en 2014. Pero yo era muy joven entonces y era muy diferente: más bien un proyecto comunitario, con páginas de testimonios. Como adulta, 10 años después, tras haber visto la evolución de la situación de mis amigos y de mi país, tuve nuevas ideas y quise crear una obra de ficción. Quería hablar de diferentes temas, como la salud mental, las dificultades entre madres e hijos, las relaciones desiguales y cómo afrontarlas… Fue un trabajo emocionalmente intenso. Y me costó mucho despedirme de mi personaje al final del libro. Así que cuando dibujo a Moheeb para los lectores en una sesión de firmas, siempre me alegra volver a verlo, aunque sea por unos instantes”, confiesa Clara Lodewick.

Clara Lodewick

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Escribí un guión; el cómic es para niños y trata (otra vez, jaja) sobre niños que intentan valerse por sí mismos en un mundo dominado por adultos. Es un cómic de fantasía, dibujado por Andréa Delcorte, cuyos dibujos son increíbles. Se publicará en francés en 2027. Y por mi cuenta, estoy trabajando en una serie/telenovela, que me divierte mucho; los episodios se estrenan cada mes o cada dos meses. Trata sobre una joven que vive con su madre y su tía. A ella le gustaría mudarse de allí, pero cada vez que lo intenta, algo se interpone en su camino”.

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