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Entrevistas

Sara Fernández Sainz y ‘A Florencio le pica la cabeza’

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Florencio, el rey de la selva, despierta un día con picores en la cabeza. No consigue calmarlos rascándose, ni siquiera cuando su señora y sus cachorros le ayudan. Florencio comienza entonces un viaje para buscar remedio. Los más diversos animales de la selva intentan acabar con sus picores, pero sin éxito. Por el camino incluso un mono queda enredado en la abundante melena del león.Encuentra alivio en una charca, y también en la charca unos cocodrilos le aplican un remedio drástico. ¡Por fin! Ahora Florencio puede dormir tranquilo. Aunque… espera un momento… Así nos presenta la editorial Milrazones este álbum ilustrado. Su autora, Sara Fernández Sainz, nos habla de ‘A Florencio le pica la cabeza‘.

Sara Fernández Sainz

¿Cómo nace este proyecto? Sara Fernández Sainz: «Este proyecto apareció cuando no me lo esperaba. Yo estaba trabajando en otra historia de leones, pero había una parte que se me estaba atascando. Un día mis hijos trajeron del cole, por enésima vez, el papelito de “aviso de pediculosis”. Y entonces, gracias a un conjuro que me enseñó Pablo Albo, asocié ideas. De repente me encontré con un protagonista (un león), un problema gordo (unos piojos de los que no hay forma de deshacerse) y pensé: aquí hay una historia, a ver cómo la puedo contar». 

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? «A Florencio le pica la cabeza es una historia de piojos. Pero creo que eso es lo menos importante de todo el libro. De hecho no se nombran ni una vez, y aparecen en chiquitito tan sólo en una ilustración. Es verdad que en las guardas ocupan todo el espacio, que se hace un “zoom” sobre ellos, pero es como una historia paralela». 

«En realidad el libro casi se puede leer de dos formas, como explico en mis talleres. Una es la convencional, de la primera a la última página, y entonces estamos ante la historia del “rey de la selva” que tiene un problema muy gordo, que necesita –y pide- ayuda y al que todos se la prestan sin pensárselo dos veces, sin importar cuál sea la causa y sin temer las consecuencias. Hay que encontrar una solución y se busca. Otra forma de leer el libro es la que yo llamo exprés. Entonces basta con ver la portada, junto a la primera y la última guarda, con ese “piojo diabólico” indestructible que queda al final, para saber que estamos ante una historia a la que, como todos los que tenemos hijos sabemos y sufrimos de vez en cuando, no es fácil encontrarle un final definitivo», asegura Sara Fernández Sainz. 

Sara Fernández Sainz

«Y aparte de estas dos formas de acercarse a este álbum ilustrado, hay otros aspectos que he trabajado desde la creación de los personajes. No aparecen de forma explícita, pero están ahí, igual que en nuestro día a día. Tenemos a Florencio, un protagonista que ejerce la paternidad, que no deja de ser un león por necesitar ayuda, que sabe pedirla, y al que van acompañando una serie de personajes que se la ofrecen sin prejuicios y sin esperar nada a cambio. También aparece cómo surge la amistad cuando alguien te ayuda en una situación difícil. La historia va transitando por problemas que no siempre se solucionan a la primera y hay que seguir buscando, y por personajes con muy buena intención que no hacen sino agravar la situación… En realidad son situaciones que nos pueden pasar a todos pero que, al jugar con el lenguaje de la comedia, están llevadas un poco al extremo. Y sobre todo creo que los lectores se encontrarán con una historia dinámica y divertida, llena de detalles que se van descubriendo en las sucesivas lecturas». 

¿Qué importancia tiene el humor en un álbum ilustrado como este? «Diría que toda, lo cual es muy arriesgado porque no hay cosa más peligrosa que intentar hacer algo gracioso y que no funcione. Creo que afrontar un problema con el que las niñas y niños se pueden sentir muy identificados, quitarle importancia, desdramatizar e incluso dejar de estigmatizar es más fácil desde el humor -continúa Sara Fernández Sainz-. Para nada es un libro de autoayuda, pero es muy gratificante, en los talleres que hago, ver cómo se acaban riendo de los piojos. Y hay humor, sobre todo, porque creo que es una buena forma de hacer que las y los lectores disfruten». 

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este proyecto? «Quizás la expresividad de los personajes. Antes de formarme como ilustradora hice muchos años de teatro universitario y amateur. También me apunté a muchos cursos de interpretación, dirección, dramaturgia, clown… Cuento todo esto porque para hacer mis ilustraciones, y sobre todo, para crear mis personajes, tiro mucho de trabajo actoral. No es que me ponga como una loca a gesticular en mi estudio (que a veces también), creo que más bien tiro de memoria corporal. Así que, una vez que tengo definido al personaje tanto física como psicológicamente, empiezo a imaginarme cómo se mueve, cómo reacciona ante las situaciones que se le van presentando y cómo estaría en cada trozo de la historia, y lo dibujo. Y por supuesto, no me olvido de la importancia que tienen los secundarios y los extras, que le dan todo el color a una historia». 

¿Con qué técnicas trabajaste? «He utilizado acuarela, aunque como material más que como técnica, porque no está usada de forma muy ortodoxa, como creo que se puede notar. Y me he apoyado en lápices de colores. En algunas páginas he trabajado todas las piezas y los fondos totalmente a mano, pero de forma independiente y luego he ido componiendo con la ayuda del ordenador. Así que técnica mixta», afirma Sara Fernández Sainz. 

Háblanos un poco del proceso de elaboración de este libro. «Casi inmediatamente después de tener la idea del león con piojos me fui al FLIC de Barcelona. En el tren, a las siete de la mañana, me puse a escribirla y no podía parar. También es verdad que iba en el vagón del silencio, y eso ayuda. Y que cuando estás acostumbrada a trabajar con tus hijos pululando por casa, tener casi tres horas sin interrupciones es un tesoro. Sí que tenía claro que iba a usar una estructura clásica, y lo de la comedia de enredos y los personajes con los que se iba encontrando fueron surgiendo. Llegué a la estación de Sants con un embrión de historia. Después lo dejé reposar durante varias semanas. Cuando lo retomé, me puse a hacer los bocetos de las ilustraciones, a cambiar alguna cosa que no funcionaba, a desarrollar los secundarios, a recortar todo el texto que ya estaba contando en imágenes. Se lo presenté a Milrazones, les gustó y nos pusimos a trabajar en ello. Empecé a hacer las ilustraciones definitivas y a seguir recortando texto. Cada vez menos texto, cada vez menos texto… Ahí ha tenido un papel fundamental la parte editorial, porque yo me estaba peleando bastante conmigo misma».

¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? «A Florencio le pica la cabeza es mi primer libro publicado. Así que lo más importante que he aprendido con este proyecto ha sido darme cuenta de la importancia que tiene todo el trabajo editorial que hay detrás. Yo había hecho un curso de libro ilustrado en la escuela de Billar de Letras y ya me habían contado que el proceso de edición era importante, pero no sabía que lo era tanto. Sin duda una buena edición mejora un proyecto, lo fortalece. Por mucho que tengamos una buena historia y unas buenas ilustraciones, no dejan de ser nuestras y no tenemos la suficiente perspectiva para tomar según qué decisiones. Al menos yo me he dado cuenta de que no la tengo. En mi caso ha sido, como ya he contado, sobre todo para meterle la tijera al texto. Cuando es algo tuyo, cuesta más verlo; al que lo hace desde fuera le es más fácil, porque tiene la experiencia y el conocimiento que a ti te falta, y sobre todo, porque no tiene ese apego. Y sin duda el resultado final es mucho mejor». 

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? «Ahora mismo estoy trabajando en un libro informativo junto a una amiga, profesora de la UPM. Nos está costando, porque contar las cosas de forma sencilla no es nada fácil. Aunque está mereciendo mucho la pena, y estamos aprendiendo un montón con el proceso. Y también en un álbum ilustrado, que está bastante avanzado en cuanto a estructura, texto y bocetos. Y en marzo publicaré mi primer texto de narrativa con la editorial Edelvives, que también es bastante divertido, o al menos eso creo. Y quizás retome la historia de leones que dejé aparcada para hacer a Florencio». 

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Álbum Ilustrado

Pierre-Emmanuel Lyet nos habla de su trabajo en ‘Indomable’

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Pierre Emmanuel-Lyet

Una niña toma una decisión: abandonar el mundo de los adultos y fundar su propio reino. Salvaje, valiente e indomable, construirá una fortaleza en su cabaña del árbol y gobernará con sus propias leyes. Allí todo estará permitido: no habrá horarios, ni órdenes ni reglas. Rodeada de sus peluches, se siente feroz como una leona, guerrera y libre. Sin embargo, incluso los reinos más poderosos esconden desafíos inesperados cuando cae la noche… ¿Qué estarán haciendo los demás? ¿Se habrán acordado de ella? ‘Indomable’ es un álbum sobre el deseo de libertad, la imaginación infantil y el delicado equilibrio entre la independencia y el cariño de quienes nos esperan en casa. Con estas palabras describe la editorial Kókinos este libro de Morgane de Cadier y Pierre-Emmanuel Lyet. Con éste último charlamos un poquito más sobre este proyecto.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Cómo surgió este proyecto? “El proyecto comenzó cuando la editorial me invitó a ilustrar el libro y me envió el texto de Morgane”.

¿Qué podemos encontrar en este libro? “El libro reúne un texto poético e ilustraciones vibrantes que, espero, transporten poco a poco al lector a otro mundo”, nos cuenta Pierre-Emmanuel Lyet.

¿Cómo nació este personaje? “El personaje fue tomando forma a medida que trabajaba en las ilustraciones. Es curioso, porque al principio imaginaba algo más dramático, más cercano al universo de Miyazaki. Pero, sobre la marcha, me inspiré más en ‘Donde viven los monstruos’ (‘Where the Wild Things Are’), de Maurice Sendak. Me encantó la idea de un personaje que se disfraza de animal para parecer salvaje. Para mí, es una niña pequeña —indomable, por supuesto—, pero creo que su disfraz también le confiere un carácter universal. Cualquiera puede identificarse con ella”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Qué pensaste de la historia de Morgane cuando la leíste por primera vez? “El texto de Morgane me cautivó desde la primera lectura; fue lo que me convenció de ilustrar el libro -confiesa Pierre-Emmanuel Lyet-. Me pareció potente y profundamente poético, y despertó mi imaginación al instante. Había en él una fuerza y ​​una libertad enormes, una oleada de energía, casi como un grito. Me pareció maravilloso y no veía la hora de empezar”.

¿Cómo fue el trabajo previo, me refiero al proceso de investigación, documentación, bocetos en algún cuaderno…? “Me lancé a crear las ilustraciones con mucha rapidez, trabajando de forma muy espontánea. Me pareció lo más adecuado para el texto: quería responder a su energía con algo instintivo, en lugar de planificarlo todo intelectualmente de antemano. Me encantó la energía que se desprendía, sobre todo en los colores, que quería que fueran muy vivos. Envié dos o tres ilustraciones a mis fantásticos editores de HongFei para mostrarles la dirección que tenía en mente, y la acogieron de inmediato. Fue una colaboración preciosa”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Podrías contarnos algo sobre las ilustraciones? “La ilustración permite explorar aspectos que no se mencionan explícitamente en el texto, creando una especie de eco entre las palabras y las imágenes -asegura Pierre-Emmanuel Lyet-. Lo que me encantó del texto de Morgane fue su poesía y el espacio que dejaba para la interpretación. Eso me dio libertad para desarrollar a los personajes, en particular a esa niña con su disfraz de animal, cuyos peluches cobran vida y se convierten en sus compañeros. Aunque estos elementos no aparecen descritos explícitamente en el texto, la autora hace referencia a amigos imaginarios; así que los imaginé y les di una presencia física. Mi idea era construir, poco a poco, un mundo a su alrededor, explorando esa incertidumbre sobre si lo que ocurre es real o puramente imaginario. Eso es precisamente lo que me resultó tan apasionante”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Qué técnicas has utilizado en este libro? “He ilustrado este libro mediante pintura digital, una técnica que disfruto especialmente porque me permite trabajar con trazos rápidos, audaces e instintivos. Es muy distinta a mi trabajo con lápices de colores, que resulta más lento y minucioso. En ambos casos busco la luz y el color, pero trabajar directamente sobre una tableta gráfica me otorga una gran libertad para crear las atmósferas que imagino. Puedo experimentar, realizar ajustes y volver atrás siempre que lo necesite. Es una técnica que se presta muy bien al trabajo con la luz. La utilizo con frecuencia en mis proyectos cinematográficos —sobre todo en animación— y también he ilustrado varios libros de esta manera. Es un enfoque diferente al de los lápices de colores, pero que disfruto tanto como aquel”.

¿Cómo fue el proceso general de creación del libro? “Fue muy bien, y además bastante rápido -continúa Pierre-Emmanuel Lyet-. Por supuesto, siempre hay que compaginar un libro con otros proyectos, pero mantuve un diálogo excelente con la editorial, y Morgane confió plenamente en mí. Eso me dio libertad para proponer imágenes bastante atrevidas, especialmente para la portada. No tenía ninguna certeza de que aceptarían, pero tanto la editorial como Morgane quedaron encantadas desde el primer momento. Me alegré muchísimo”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Tienes algún proyecto nuevo? “Sí, tengo entre manos algunos proyectos maravillosos. En el ámbito editorial, estoy escribiendo e ilustrando el primer libro de una serie sobre un perro mágico, que publicará la editorial Little Urban. Es una historia que me encanta y en la que llevo pensando mucho tiempo. Espero que sea el primero de muchos. Además, estoy creando ilustraciones para Hermès. Es un encargo maravilloso: valoran mucho la artesanía y las imágenes bellas, y trabajar con ellos me resulta muy gratificante”.

“Estos son mis dos proyectos principales en este momento, pero hay muchos otros en camino, incluidos más libros ilustrados y mi primera novela gráfica para adolescentes y adultos. Es un gran desafío y espero poder hacerla realidad pronto. También tengo algunos proyectos de cine de animación en desarrollo, aunque estos siempre llevan más tiempo. Espero poder contarles más al respecto pronto”.

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Álbum Ilustrado

Sandra Castaño nos habla de su trabajo en ‘Alas’

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Sandra Castaño

¿No te parece extraño darte cuenta, de repente, de que no tienes alas? ¿Qué pasaría si a todo el mundo le saliesen alas? O mejor, ¿y si todas las cosas tuviesen alas? Todo sería tan distinto… Con este planteamiento la Editorial Thule nos presenta ‘Alas’, un álbum ilustrado de Sandra Castaño. Con ella hemos charlado un poquito más en torno a este libro.

¿Cómo nace este proyecto? “El proyecto de “Alas” nace en una clase que impartía Pato Mena. Exactamente a raíz de una maravillosa propuesta, que era nada más y nada menos que crear un álbum ilustrado desde cero. Creé varias propuestas diferentes y terminé por desarrollar “Alas”. El resto de las propuestas las dejé archivadas para otro momento y me enfoqué en la idea elegida para llevarla a cabo de la mejor manera posible”.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Los lectores encontrarán una dinámica de causa consecuencia que se resume en unos personajes de granja a los que les salen alas y la manera en la que actúan éstos con esas alas. A lo largo del libro, hay pausas que dan ritmo a la historia, humor, reaparición de personajes… “Alas» es un álbum divertido que contiene ciertos detalles escondidos en las páginas que le añaden coherencia a la historia. Por no hablar de las guardas, las cuales son dignas de analizar”, nos asegura Sandra Castaño.

Sandra Castaño

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Las ilustraciones hablan por sí solas. Son dibujos muy visuales que muestran claramente la acción que está ocurriendo, de hecho, se podría considerar que existe una sinergia entre el texto y la imagen, que hace muy cómoda y dinámica la lectura. Lo característico de estas ilustraciones es la simpleza que muestran y lo bien que funcionan sin necesidad de ser más detalladas”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Como bien he mencionado anteriormente, el proyecto de “Alas” nació en el aula y en ese momento estábamos trabajando de una manera digital. Por lo tanto, utilicé una técnica digital que trata de simular parches con textura, superponiendo capas una encima de otra y dándoles forma cautelosamente hasta encontrar una armonía general que funcione. La intención de esta técnica era simular el collage y considero que el acabado ha sido todo un acierto, ya que es una técnica que la propia historia pide a gritos”, nos cuenta Sandra Castaño.

Sandra Castaño

Si Sandra tuviera alas… “Si tuviera alas, considero que vería la vida desde arriba, como un personaje secundario que observa y analiza a la protagonista de la historia. Vería todo con más perspectiva, y dejaría caer desde lo alto del cielo todos los miedos y preocupaciones, para así quitarme pesos innecesarios y volar con esas alas a donde quiera que me lleven. También me haría mi propio nido en la copa del árbol más alto de mi pueblo (aunque creo que ya está ocupado por las cigüeñas)”.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Este proyecto me ha enseñado muchísimo. Me ha enseñado que hay que probar maneras diferentes de ilustrar una idea hasta encontrar la más afín, pero, también me ha enseñado a parar de probar cuando te enamoras de una de las ideas, porque ésta ya habla por sí sola -continúa Sandra Castaño-. “Alas” también me ha enseñado a trabajar en equipo con el editor, cosa que me ha encantado y que me ha aportado puntos de vista muy interesantes para enriquecer la historia. El trabajar de esta manera te hace sentir acompañada en todo momento y eso se agradece”.

“No obstante, el mayor aprendizaje ha sido el descubrir que ésta es mi pasión, que me lo paso como una niña pequeña creando álbumes ilustrados y que sé con certeza que “Alas” será el primero de muchos álbumes ilustrados que haré a lo largo de mi vida”.

Sandra Castaño

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Ya he comentado anteriormente que la técnica final ha sido digital. Sin embargo, la creación de personajes, pruebas de color y textura, o bocetos relacionados a las imágenes las realicé sobre papel. Primero, dibujé 12 dobles páginas en las que creé una composición que daba ritmo a la historia: en la página derecha el personaje sin alas abajo y el texto arriba; y en la página izquierda el personaje con alas en la parte de arriba y el texto abajo”.

Sandra Castaño

“Una vez elegida esa dinámica, empecé a pensar personajes que podrían funcionar: un perro, una oveja… incluso metí una pelota que con alas se convertiría en una snitch dorada de Harry Potter pero que terminé retirando.Tras elegir los personajes, empecé a bocetar cómo serían. Ésto diría que fue la parte más complicada ya que no quería que fueran muy detallados, pero, a la vez quería movimiento, vivacidad y expresividad. Finalmente opté por la técnica de la superposición de capas y no puedo estar más contenta con la decisión tomada. Cuando todas las páginas, las guardas y la portada/contraportada cogieron forma, hice una maqueta de cómo sería el álbum en conjunto y, es esa la maqueta que mostré y gustó. Antes de publicarlo se realizaron adaptaciones de color, algún cambio de personaje y corrección de texto, para que finalmente naciera Alas”, afirma Sandra Castaño.

Sandra Castaño

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, estoy trabajando en la realización de las ilustraciones para un texto de una tercera persona. Es un proyecto que se convertirá en álbum ilustrado, pero de momento no hay editorial de por medio. Además, tengo varias maquetas de álbumes ilustrados que voy realizando en casa y que me gustaría publicar, en especial dos: uno al que he llamado: “La curiosidad sorprendió al gato”, un álbum con poco texto, pero que interactúa mucho con el lector. Por otro lado, “El cartero”, un álbum ilustrado sobre un cartero que se encarga de repartir el correo en el pueblo, y al que de repente, le aparece un misterioso paquete frente a la puerta”.

Sandra Castaño

“Tengo en una libreta apuntadas muchas ideas de álbum ilustrado que quiero desarrollar y eso es algo que me encanta, ya que me mantiene constantemente activa respecto al álbum, haciéndome experimentar, probar, borrar, colorear y sobre todo disfrutar y mejorar, porque vivimos en un constante aprendizaje”.

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Manuel Marsol reflexiona en torno a ‘El cielo en casa’

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Manuel Marsol

Cuando tenía veinte años, Manuel encontró una fotografía en la vieja casa familiar. La fotografía mostraba a un hombre lanzando un penalti. Había también un portero a contrapié y un balón detenido en el aire. Ninguno de los jugadores que aparecían en la foto le resultaba familiar, excepto uno, el que chutaba el balón. Era su padre, que murió cuando Manuel era un niño. ¿Cómo saber entonces si aquel penalti se convirtió en gol? Como un detective que siguiera la estela borrosa de sus propios pasos en la nieve, Manuel Marsol se sirve de unas pocas películas, de una canción legendaria de Gino Paoli y del penalti fallado por Roberto Baggio en la final del Mundial 94 para contestar la pregunta más apremiante que le plantea su corazón de niño: ¿puede el ser querido seguir vivo en el misterio? Editado por Fulgencio Pimentel, hemos charlado un poquito más sobre ‘El cielo en casa’ con Manuel.

Manuel Marsol

En el origen sobre todo, hay una fotografía. Me gustaría que me hablaras un poquito de eso, del origen, del embrión de este proyecto. “Es una fotografía que yo encuentro. Tendría unos 20 años. La encontré en una casa familiar. Había muchas fotos de fútbol de mi padre, que murió cuando yo tenía 11 años. Encontré muchas fotos de él jugando en campos de arena entre los años 60 y 70. Y me quedé atrapado con esta, porque el balón estaba ahí, era un penalti que él lanzaba, y el balón estaba ahí parado a mitad de camino entre la portería y el punto de penalti, y no se sabía si el balón entraba o no. Como él había muerto cuando yo era pequeño, era una metáfora de todos esos misterios, de todas esas cosas que yo no iba a poder preguntar. A partir de ahí, empecé a trabajar en el libro”.

Manuel Marsol

¿Qué se va a encontrar el lector cuando empiece a pasar las páginas de El cielo en casa? “Se va a encontrar una investigación, pero no la que haría un detective, sino más bien una investigación hacia dentro de uno mismo, hacia la memoria. Me di cuenta que tampoco el libro debía ir tanto sobre esa búsqueda, sino sobre todos los recuerdos que yo tenía con mi padre”, nos cuenta Manuel Marsol.

“Es un libro que está enfocado para el público adulto. Es el primer libro que no hago, digamos, para todos los públicos, por el tono, la manera de contarlo. Y es un viaje hacia el interior, hacia recuerdos con él, películas que veíamos juntos… El formato es de álbum ilustrado, pero tiene una longitud más propia de la novela gráfica. Hay mucho más texto de lo que acostumbro en mis libros”.

Manuel Marsol

“Primero, hay una parte en la que imagino cómo fue ese penalti, cómo pudo suceder. Hay otra parte en la que ya cada vez me voy alejando más de ese balón, y ese balón se va convirtiendo casi más en una estrella en el cielo. Y voy mirando más al pasado, a las películas que veíamos juntos, que tienen resonancias con esta historia. Al final es una historia que habla sobre el estar y el no estar, sobre lo que está adentro y lo que está afuera, como un penalti que marca la diferencia… El gol es la vida y el fallo es la muerte. El ser o no ser. En un penalti está recogidas un montón de metáforas”, continúa Manuel Marsol.

Manuel Marsol

“Por ejemplo, una película como ‘Centauros del desierto’, que es una peli que era de sus favoritas y que veíamos juntos, yo la narro desde los ojos del niño. Y hay cierta simbología con el dentro y el fuera. Es una peli que habla del regreso al hogar, de la casa. Se abre con un plano desde dentro de una casa y se cierra igual. Siempre está presente ahí el marco, lo que entra, lo que sale. Es como si en ese balón cupiesen muchísimas asociaciones. Entonces voy tirando de ese hilo, de ese balón, donde cabe todo lo que hacíamos juntos, canciones que escuchábamos…”.

Manuel Marsol

“Y luego ya hay una relación con el famoso penalti de Baggio en el Mundial del 94, que por una casualidad de fechas tiene mucho que ver con mi padre. Desde que se lanzó el penalti hasta que murió mi padre pasó justo un año. A través de ese penalti, que en su momento yo había visto con otros ojos, desde que Baggio nos había eliminado, y le tenía hasta cierta manía, pues de repente ese penalti se fue cambiando a raíz de ese descubrimiento de las fechas y volviéndose también parte de ese balón suspendido en el aire. Todo sirve para hacerme preguntas de todo tipo”, afirma Manuel Marsol.

Manuel Marsol

Manuel, y en cuanto a las ilustraciones, no sé si has trabajado con alguna cosa diferente o más o menos en la línea en la que venías trabajando hasta ahora. “Yo diría que es una línea un poco distinta, digamos más realista de lo que acostumbro. Es una historia que no es como las anteriores, de fantasía y tal, aunque la hay, hay una parte de fantasía, pero esta necesitaba que estuviese pegada a la realidad. Primero por la foto. La foto es una foto real y a la hora de representarla la dificultad era justo esa… Un equilibrio entre esa parte más expresionista mía y un realismo que necesitaba la historia”.

¿Y técnicas, Manuel? “Es pintura sobre papel. No tiene óleo, no hay collage, no hay digital tampoco. Es todo acrílico, acuarela y lápiz sobre papel”, indica Manuel Marsol.

Manuel Marsol

Estoy viendo ahora una de las imágenes que muestra la editorial del libro y que habla del cine. Se ve en la ilustración incluso el logotipo de La 2 de Televisión Española. “Es porque hay muchos recuerdos… Los objetos guardan como una especie de memoria. El niño que yo fui, el adulto que soy ahora, ve esos objetos de la casa familiar y están cargados de muchos recuerdos. Uno de esos objetos que salen en el libro es la cinta del VHS de Centauros del Desierto. A la hora de hacer el libro la llevé a una tienda, la digitalizaron, y me volví a ver Centauros en calidad VHS”.

“De ahí salieron muchos símbolos, lo que te contaba antes del dentro, del fuera. La búsqueda, porque también está buscando a una niña, que la secuestran los indios, y es una búsqueda sin saber muy bien si la niña está viva o muerta. Es un poco como la búsqueda del balón, algo que tú buscas y buscas, pero no sabes si tiene solución”.

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