Entrevistas
Rosa Ureña Plaza nos presenta a ‘Un señor Atasco’
Es el último día antes de que empiecen las vacaciones. Todavía queda trabajo por hacer y mucho que preparar, por eso, todos en la ciudad se levantan muy pronto. Quizás, de esta forma, puedan librarse de un Señor Atasco. Así nos presenta la editorial A buen paso este álbum ilustrado, ‘Un señor atasco’, un trabajo de Rosa Ureña Plaza, con la que hemos charlado un poco más sobre este proyecto.
¿Cómo surge este proyecto? Rosa Ureña Plaza: “Yo vivo en la provincia de Madrid y sea la hora que sea, en alguna parte de la ciudad, te puedes encontrar una retención de tráfico, un atasco. Es una situación habitual que casi todos hemos vivido alguna vez y si no lo hemos experimentado en primera persona (¡Menuda suerte!) al menos, sabemos lo que es”.
“La idea de Un Señor Atasco surge precisamente en un atasco. Ese día en cuestión, iba en el coche con mi marido y mis hijos a comer con unos amigos y de manera inesperada nos vimos inmersos en un embotellamiento de los que hacen época. En ese momento, pensé que había que escribir una historia sobre los atascos. Son situaciones que nos llenan de sentimientos (al principio nada positivos), enfado, rabia, incredulidad, desesperación, ese sentir de no tener escapatoria posible nos angustia profundamente. En un instante, el atasco nos roba la posibilidad de continuar con la inercia de nuestra vida ajetreada, en 3, 2, 1 ¡Fuera prisas! No queda otra que asumir esa parada obligatoria. Cuando entendemos que no podemos hacer nada, llega la resignación y el deseo de ocupar el tiempo en algo que nos aleje de la inquietud que nos produce estar detenidos. Y ¡cuántas cosas se pueden hacer cuando nos detenemos!”

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Van a descubrir al fin uno de los misterios mejor guardado del universo: ¿Quién es el culpable de los atascos? ¿Cómo comienza un atasco? ¿Por qué? Y de pronto el tráfico vuelve a ser fluido, ¿cómo es posible? ¡Dios mío! Lo pienso y espero que desvelar este misterio no tenga consecuencias. Además de esto -continúa Rosa Ureña Plaza-, por si no fuese suficiente, se encontrarán con gente que intenta sobrevivir a esas horas de tedio encerrados en un espacio reducido que se vuelve un micro mundo particular. Podrán reconocerse en alguna de esas personas, estoy segura de ello. Pero, ojo, después de un atasco las cosas pueden cambiar, hay que estar muy atento”.
¿Cómo nace el personaje de este Señor Atasco? “Al principio, la idea era hablar sobre el atasco como una circunstancia, pero en un momento determinado, la idea del Atasco como ente tomó cuerpo (nunca mejor dicho). A pesar de ser un personaje ancestral, pues el Atasco existe desde que se inventó la rueda, (nada menos que en la antigua Mesopotamia), le costó manifestarse. No menos de tres o cuatro años. No sé si por su carácter sencillo o por su timidez, aunque después de romper la primera barrera, el señor Atasco se sintió cómodo mostrando sus rutinas diarias, sus gustos, sus ilusiones. Es un buen tipo, amable, educado, humilde y muy generoso, pues nos invita a su casa y nos deja ver su cotidianidad”.

¿Por qué decidiste crear un libro sin palabras? “Como he comentado, un atasco es algo que todos conocemos, lo hayamos vivido de cerca o no -afirma Rosa Ureña Plaza-. Pensé que las situaciones que se pueden generar en un atasco no necesitan palabras. Cuando estás metido en tu coche, detenido, y observas lo que sucede en los coches cercanos no escuchas las conversaciones, pero ves cómo la gente habla o canta o hace muchas cosas que entiendes sin la necesidad de escuchar. Yo amo las palabras, pero a veces se pueden decir o contar las cosas en su ausencia”.
¿Crees que es más fácil o más difícil que un álbum ilustrado con texto? ¿O simplemente es diferente? “No creo que el carecer de palabras acreciente la dificultad del álbum, ni tampoco lo contrario. Cuando nos enfrentamos a un álbum sin palabras, de manera automática, modificamos nuestro modo de lectura, nuestra capacidad de entender la historia se adapta a lo que percibimos. Quizá, que Un señor Atasco no tenga texto, le da también un carácter un poco más misterioso y puede ser que te obligue a estar más atento a los detalles”.

¿Qué diríais que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “En este libro, quise hacer una ilustración en horizontal, muy lineal y gris, como si viajásemos por una carretera -nos cuenta Rosa Ureña Plaza-. Pocos detalles de color, tan solo en los coches, para resaltar la particularidad de esos micro mundos de los que hablaba antes. Personificar cosas inanimadas me encanta e intenté darle un cuerpo al señor Atasco que tuviese sentido para lo que significa ser quién es. Incluir viñetas me salvó, porque es difícil encajar una historia sin texto, de un personaje tan peculiar, en tan pocas páginas, al menos para mí”.
“Al principio, cuando hace unos años comencé a ilustrar, pensaba en el estilo, perdón, Estilo, con mayúscula. Creo que todos (o casi todos) los que nos dedicamos a algo creativo perseguimos tener un estilo que nos identifique, pero en mi caso, creo que no puedo atarme a un tipo de dibujo que me caracterice. Hay días en los que me encanta copiar de la realidad y otros en que necesito interpretarla. Pienso que depende más de la historia que tenga entre las manos. Ya no me molesto en situarme en una línea de dibujo concreta y disfruto mucho haciendo cosas nuevas y diferentes. No tengo favoritos”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Creo que en lo que se refiere a técnica, sí tengo un favorito: el lápiz. Con el lápiz me siento muy cómoda -confiesa Rosa Ureña Plaza-. Me relaja muchísimo el sonido del trazo, ese sonido que rasga el papel y que al sombrear me sumerge en un ritmo monótono que me da muchísima calma. Lo que logro con el lápiz no lo consigo con otras técnicas. Tras el trabajo de lápiz, apliqué color digital con manchas planas en los coches y en algunos detalles que me parecía le otorgaban carácter e intencionalidad al personaje”.
Cuéntanos algo del proceso de elaboración del libro. “He disfrutado muchísimo haciendo este álbum. En sus inicios, era una trama complicada, plagada de personajes y de historias secundarias, muy difícil de llevar a cabo, pero una vez que tuve al personaje frente a mí, mirándome desde el papel, la versión actual salió sola. Salvo las guardas y la portada, he tenido que modificar muy pocos detalles de la maqueta que presenté al premio. Era un proyecto cerrado desde el principio. Algunos aspectos que probamos a cambiar, como los calcetines calados del personaje por botines, más adecuados para el trabajo, andar sobre el asfalto, pero el señor Atasco no se encontraba cómodo metido en esas pequeñas botas, así que dejamos que él decidiese”.

“La edición de Arianna Squilloni, de su editorial A buen paso, de su equipo, es maravillosa. El papel, el libro cosido, el olor a tinta que desprende cuando lo abres tampoco necesitan palabras. Todo el trabajo de edición es impecable y muy cuidado”, afirma Rosa Ureña Plaza.
Una cosa que nos ha llamado la atención es que no hay guardas, o que las guardas forman parte directa de la historia… “Sí, las guardas se meten en la historia. Tenía otras opciones, pero al final me decidí por dos momentos de Atasco en los que le vemos tranquilo, dormido y feliz. Se trataba de que cuando abrieses el libro se presentase al personaje como es, tierno, adorable, sin dar más pistas y al final, al cerrar la historia se le mostrase de nuevo satisfecho, tranquilo y feliz a pesar de…”

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Siempre hay algún proyecto nuevo en mi cabeza, estoy haciendo los primeros bocetos de otra idea antigua para álbum ilustrado que quiere salir de una vez por todas, esta vez con texto. Además, no puedo dejar de lado la escritura, estoy cerrando un poemario y comenzando otro. Pero todo un poco en el aire, ya que estoy muy centrada en un proyecto educativo de Orihuela a raíz del poemario Circo que, al haber sido galardonado con el premio de poesía infantil para niñas y niños ciudad de Orihuela y editado recientemente por Kalandraka, me está regalando la experiencia maravillosa de llevar la poesía a las aulas, desde infantil hasta bachillerato. Es un proyecto emocionante”.
Álbum Ilustrado
Mar Azabal nos muestra los ‘Tesoros en los bolsillos’
‘Tesoros en los bolsillos’ es una invitación poética a disfrutar sin prisas de lo cotidiano, lo pequeño, lo cercano, y a llenar los bolsillos de experiencias para compartir. Representa la curiosidad de la infancia, su capacidad de asombro y sorpresa, su habilidad para percibir belleza en lo más simple. Así es como de “cosas útiles e inútiles, bonitas y raras, cosas ni bonitas ni raras” se llenan los bolsillos de la niña que protagoniza estos poemas ilustrados de verso libre. Un trabajo de Isabel Cobo y Mar Azabal que edita Kalandraka. Con Mar hemos hablado sobre su trabajo en este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo llega a tus manos este proyecto. “Kalandraka se puso en contacto conmigo y me propuso ilustrar el poemario; ellos creían que yo encajaba para ilustrar los poemas de Isabel. Me pasaron el texto y me encantó”.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Es una belleza de poemario. Se centra en lo cotidiano, en la naturaleza, en las cosas pequeñas que nos rodean, en objetos que a los ojos de un adulto son insignificantes, pero que a los ojos de un niño son verdaderos tesoros. Creo que es un poemario que no tiene edad; a través de sus páginas se nos invita a disfrutar sin prisas de lo cercano”.
“Los adultos pueden identificarse con la protagonista; yo lo hice, me vi reflejada en ella -confiesa Mar Azabal-. Sus miedos, sus sueños, sus anhelos eran los mismos que los que yo sentí cuando fui niña y pueden ser los mismos que siente cualquier niña o niño en la actualidad; son emociones atemporales, se sienten de niño y de adulto”.

“A mí me encanta, aun a día de hoy, guardar tesoros en los bolsillos, por ejemplo, piedras con formas peculiares. El verano pasado recogí de la playa dos trozos de cerámica; no sé a qué objetos habrán pertenecido, pero a mí me encantaron sus bordes pulidos por la arena, sus colores azules, blancos y amarillos. Ahora me acompañan, como muchos tesoros, en mi estudio, y cuando los miro, me imagino historias que podrían formar parte de ellos. Entre sus páginas encontrarán algunos de mis tesoros de niña, como por ejemplo las canicas, que acompañan al resto de tesoros que nos regala Isabel”, nos cuenta Mar Azabal.
¿Qué te parecieron los poemas de Isabel tras una primera lectura? “Delicados, sugerentes. Los leí y mi mente se llenó de imágenes; aún hoy, cuando los vuelvo a leer, acuden a mí montones de imágenes”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Lo primero que hice fue probar qué técnica me servía mejor para trabajar las ilustraciones. La primera ilustración que hice fue la que acompaña al poema Semillas; probé con la acuarela porque quería algo muy delicado, pero no me gustó el resultado. Decidí entonces usar el pastel y, al ver la ilustración finalizada, me gustó el efecto que daba. Decidí que trabajaría las ilustraciones con grafito y pastel y algún toque con lápiz de color. La siguiente ilustración que realicé fue la de la tiza y ya me quedó claro; la imagen tomaba un aspecto etéreo con el fondo de pastel difuminado, era como si la propia tiza de la niña estuviese siendo utilizada para dibujar el libro y eso me convenció del todo”, asegura Mar Azabal.

¿Qué poema te resulta más atractivo? “Mi poema preferido no va acompañado de ilustración; lleva por título Acerca de guardar. Pero tengo que decir que me gustan todos y que todos me generan imágenes y eso me encanta”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Sólo había ilustrado un poemario y era para adultos; es la primera vez que ilustro poesía para niños y me he sentido muy bien haciéndolo, aunque como ya he comentado es un poemario para todas las edades”.

“Es totalmente distinto al trabajo que hay que realizar para un álbum ilustrado. No tienen nada que ver, la narrativa visual es totalmente diferente -afirma Mar Azabal-. A parte en los álbumes suelo usar técnicas mixtas, mezclo mucho; el trabajo es muy artesanal. En los últimos años he trabajado en proyectos muy diferentes unos de otros. He ilustrado novelas para adultos y he trabajado la ilustración fuera del mundo del libro, lo que me ha llevado a usar cada vez más la tableta gráfica; antes me resultaba imposible dibujar desde cero en digital, siempre tenía que tener un papel, algo físico, tangible, del que partía; ahora, dependiendo de los tiempos de entrega, ese paso prácticamente ha desaparecido”.
“En ‘Tesoros en los bolsillos’ ha sido como volver a mis inicios, a la línea simple del grafito. Más que algo nuevo, es una vuelta a mi esencia, a esas ilustraciones en las que, sin estar ligadas a un texto, había cierto aire poético, delicado, a las ilustraciones con las que comencé a darme a conocer”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Lo primero que hice fue un boceto de las ilustraciones que acompañarían los textos, algo así como un storyboard de todas las ilustraciones, para intentar dar continuidad a las ilustraciones. Tras decidir qué técnica iba a utilizar, comencé a dibujar distintas versiones de algunas de las ilustraciones que acompañarían a los poemas. Me resultaba muy agradable dibujar con una línea tan sencilla y tan mía; no sabría cómo explicarlo: es la primera vez que al afrontar un encargo de editorial me he sentido como si dibujase para mí, sin la presión que supone que esas ilustraciones van a ser después expuestas al público”, nos cuenta Mar Azabal.

“Como te decía, algunas ilustraciones tienen varias versiones distintas; se las mostré a la editorial y ellos seleccionaron las que mejor se ajustaban al texto. Solo una de ellas, la primera, me dio dolor de cabeza, porque la editora me comentaba que la posición de uno de sus brazos era forzada y yo me empeñaba en cambiar el que no era, hasta que al repasar las ilustraciones con la editora, coincidimos físicamente, ella señaló el brazo que tenía el fallo. Es la única ilustración que he repetido para corregir, y no una vez, sino cinco veces”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy trabajando con una novela clásica ilustrada para adultos y con un encargo para una asociación de un agenda. Los trabajos van llegando poquito a poco; lo importante es que no dejen de llegar, y que sean satisfactorios”.
Cómic
Sun Bai y los ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’
Cuando resultó seleccionado para viajar al espacio, fue el objeto de admiración de sus compañeros de estudios. Ahora, tras años realizando un trabajo monótono y posiblemente inútil, su vida parece menos envidiable. No solo no ha prosperado, sino que ha perdido todo el interés en hacerlo. Solo muy de tarde en tarde regresa a la Tierra, pero en su última visita se produjo un reencuentro. El recuerdo de ese día en que, junto a su única amiga, paseó por el parque y recordó unos pelícanos eléctricos que ya no existen será determinante para él. ¿Qué sentido tendría repetir un día que ya fue perfecto? ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’, editado por Fulgencio Pimentel, es el último trabajo de Sun Bai, una de las voces más interesantes surgidas en el ámbito de la BD en la última media década. Aprovechando su reciente visita a nuestro país, hablamos con ella un poquito más sobre este trabajo.

¿Cuál es el origen de este proyecto? ¿Qué te impulsa a crear esta historia? “Al principio era un fanzine que creé en 2019 y que presenté en el Off del festival de Angoulême. Mi editor César lo descubrió en ese momento. El nacimiento de esta historia viene de mi experiencia personal: como el protagonista, dejé mi ciudad natal y hoy vivo en Francia. Cada vez que vuelvo a mi ciudad, tengo la sensación de conectarme a otro servidor, como si entrara en otra realidad. La historia nació de la nostalgia por mi ciudad natal y de la búsqueda de un equilibrio entre esas diferentes realidades. Como los personajes del libro, yo también echo de menos los momentos que pasé con mis amigos dando paseos en patines con forma de cisne por el lago del parque”, nos cuenta Sun Bai.
¿Qué van a encontrar los lectores en sus páginas? “Espero que encuentren ante todo una atmósfera, un momento suspendido y tranquilo. Quizás les den ganas de fumarse un cigarrillo o de tomarse un café”.

Háblanos un poco de las ilustraciones. ¿Qué dirías que tienen de característico? “Lo que me interesa de la ilustración es siempre la narración. No creo que se aleje demasiado de mi trabajo en el cómic.
Lo que las caracteriza, diría que son los personajes, las relaciones humanas entre ellos y las historias que existen detrás -continúa Sun Bai-. Como cuando hago un cómic, siempre me pregunto qué ropa llevan y qué tipo de vida llevan más allá de lo que se muestra. Con las naturalezas muertas es lo mismo: siempre pienso en quién podría usar esos objetos”.

Nos gustaría que nos contaras algo sobre el uso del color en este proyecto, el azul… “El azul es el color dominante del libro. El primer fanzine lo imprimí en casa con una impresora de escritorio. Usaba principalmente el cian, el amarillo y el azul. Luego conservé esa paleta para el libro. Decidí mantenerla por ese aspecto vaporoso, casi desvanecido, que produce esa técnica. Como el humo de un cigarrillo suspendido en el aire”.
En otra ocasión hablamos de ‘La playa más bonita del mar del Norte’. Nos hablabas entonces de una historia sobre el «fin del mundo». En este nuevo cómic, ¿ese mundo ya no existe? “Podría existir en otra realidad. Creo que nunca he abandonado del todo esa idea; en mis narraciones, el tiempo no es necesariamente lineal. El pasado, el presente y algunas posibilidades del futuro pueden a veces coexistir. En una de ellas, el mundo quizás ya haya desaparecido; en otra, algunos personajes siguen viviendo historias distintas. Todas esas realidades pueden existir de forma simultánea”, asegura Sun Bai.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Dibujar una historia que contiene varias realidades es bastante agotador. La próxima vez, igual me lo pienso dos veces antes de elegir realidades tan complejas de entrelazar :)”.
Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Por lo general, en cuanto tengo una idea, empiezo a dibujar un storyboard muy en borrador. Trabajo el texto, los diálogos y las imágenes a menudo al mismo tiempo. Es raro que escriba un guión completo antes de empezar. Según el proyecto, a veces preparo un esquema o un resumen. Después desarrollo el storyboard, luego trabajo el dibujo a línea y, por último, el color. Por supuesto, también hay muchas conversaciones con mi editor a lo largo de todo el proceso”, confiesa Sun Bai.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Hay algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en un nuevo proyecto de cómic, una historia de amor. Trata principalmente sobre hombres solitarios y las mujeres a las que nunca llegarán a alcanzar”.
Álbum Ilustrado
Marta Sevilla nos descubre a ‘Mi amigo el monstruo’
El protagonista lleva años habitando las profundidades del agua. Ha oído muchas historias sobre un monstruo terrible que, según dicen, vive allí… pero nunca lo ha visto. Mientras observa a todos desde la distancia se pregunta cómo será tener un amigo. Al salir a la superficie descubre por fin a ese ser extraordinario del que todos hablan. Sin miedo y con curiosidad, se acerca a él y nace una amistad sincera que desafía los rumores y las apariencias. ‘Mi amigo el monstruo’ es una historia que invita a preguntarse quién es realmente el monstruo y que celebra la amistad, la empatía y la mirada del otro sin prejuicios. Un trabajo de Marta Sevilla que edita Tres Tigres Tristes. Con Marta charlamos un poquito más sobre este álbum ilustrado.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Este proyecto nace, como cualquier proyecto personal, de una mezcla entre preguntas que me hago sobre la vida y las relaciones, y un momento vital concreto. Estaba reflexionando mucho sobre las conexiones, la soledad y la amistad en una época de mi vida en la que, además, empecé a obsesionarme con el monstruo del lago Ness”.
“Comencé a leer mucho sobre él, sobre la historia que hay detrás, sobre todo lo que se dice y se cuenta, y de pronto apareció esta historia en mi cabeza. Sé que hay gente que cuenta experiencias parecidas, pero fue exactamente así: me vino de golpe. Escribí el texto de un tirón y dibujé los primeros bocetos también de una manera muy impulsiva, casi sin detenerme -confiesa Marta Sevilla-. Curiosamente, esto nunca me había pasado antes. La versión final del libro es muy parecida a la primera. Apenas sufrió cambios durante el proceso”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un libro sobre el valor de la vida, la amistad, las conexiones y los intereses o deseos que nos movilizan y nos llevan a acercarnos a los demás. Creo que es un libro que habla de ser diferente y, al mismo tiempo, de entender que todos somos diferentes. Hay algo de aceptar lo propio para poder aceptar también lo propio de los demás, y es precisamente eso lo que permite conectar. Además, encontrarán unas ilustraciones completamente analógicas, realizadas con tinta, monotipo, lápiz, plumilla… Imágenes que espero que tengan carácter y calidez, y que dialogan constantemente con el blanco, con el vacío y con el mar”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación o pruebas. ¿Cómo nace este personaje? “Como te comentaba antes, fue un proyecto personal que surgió de una manera muy natural y orgánica. Yo no me senté a pensar en hacer un libro. Simplemente estaba atravesando un momento en el que me hacía muchas preguntas, seguía trabajando en mis encargos habituales y leyendo cosas que me interesaban por puro placer”, nos cuenta Marta Sevilla.

“Fue entonces cuando, leyendo sobre el monstruo del lago Ness, apareció este personaje en mi cabeza junto con la primera frase del libro. A partir de ahí fui tirando de ese hilo. Obviamente, el monstruo del libro no es Nessie, pero el punto de partida sí fue ese personaje mítico. Mientras leía sobre él pensé: si hubiera existido, ¿qué solo tendría que haberse sentido? Siendo el único de su especie, viviendo durante tantísimos años… pensé que sería normal que, de vez en cuando, hubiera querido dejarse ver”.
¿Qué nos cuentas del uso del color en este álbum? “En este álbum el color es fundamental. Si te digo la verdad, soy una entusiasta del color en general, tanto en mis proyectos como en mis intereses personales, pero aquí me permití utilizarlo directamente como una herramienta narrativa. El blanco y el espacio vacío hablan de algo muy importante en la historia. El verde, que es el color del monstruo, habla de su singularidad, de aquello que lo hace diferente”, asegura Marta Sevilla.
“Cuando el monstruo está en su hábitat, aparece como una gran masa verde y texturada dentro de un mar blanco, mientras que el resto del mundo se mueve entre grafitos, blancos y negros. Hay dos personajes en este libro y ambos tienen color. Comparten algunos tonos y, cuando se encuentran, aparece además un nuevo color: el rosa. Me gustaba la idea de que la mezcla de sus singularidades ampliara también la paleta del libro”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos como Pipo y Bruma? “En este libro me permití mucha libertad. Creo que, precisamente porque surgió de una manera tan orgánica y porque respondía antes a una pregunta personal que a una intención de ser publicado, trabajé con menos filtros. En un principio ni siquiera pensé que alguien fuera a verlo. La principal diferencia con Pipo y Brumaes que aquel fue mi primer proyecto personal. Tardé mucho tiempo en hacerlo, cambió innumerables veces y las ilustraciones evolucionaron muchísimo entre la primera versión y la última. Fue un proceso precioso y muy formativo, pero también largo y complejo”, afirma Marta Sevilla.
“Mi amigo el monstruo fue justo lo contrario: rápido, fresco y espontáneo. Creo que ya tenía una base sobre cómo contar historias a mi manera, algo que fui construyendo durante años mientras trabajaba en Pipo y Bruma, y aquí pude apoyarme en todo ese aprendizaje de una forma mucho más natural. Todo en este libro fue fácil, en el mejor sentido de la palabra. Y para mí eso suele ser una buena señal: indica que algo está fluyendo y que tiene sentido”.

“Además, con el tiempo me he dado cuenta de que ambos libros no hablan de cosas tan distintas. Los dos nacen de preguntas que me hago sobre la vida y de asuntos que me importan profundamente. Aunque visualmente y técnicamente sean muy diferentes, conceptualmente comparten mucho más de lo que yo misma imaginaba. Descubrir eso ha sido una sorpresa bonita”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabajé principalmente con monotipo realizado con acrílico para construir al monstruo. Después utilicé distintos tipos de grafito para aportar unidad visual, pero también riqueza de matices y texturas. Además, empleé tinta china, plumillas, pinceles y una cera roja que aparece en momentos concretos del libro. Y, por supuesto, el blanco del papel, que para mí es un material más dentro de la historia y juega un papel fundamental”, confiesa Marta Sevilla.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El proceso técnico comenzó con mucha experimentación. En aquel momento me interesaba especialmente el monotipo. Me atrae la idea de que sea una técnica de estampación que, sin embargo, produce una única imagen irrepetible. Hay error, accidente, sorpresa. Y eso me interesa muchísimo. Encontrarme con lo inesperado es una de las cosas que hacen que seguir trabajando tenga sentido para mí”.

“Estuve realizando muchas pruebas hasta que apareció el monstruo, o al menos una primera versión de él. Aquella mancha verde tenía tanta fuerza que decidí construir el resto del libro a su alrededor, también desde un punto de vista compositivo. Llenaba el estudio de monotipos, los dejaba en el suelo y los observaba durante días. Los miraba desde lejos hasta que poco a poco iba encontrando la siguiente página. Entonces la trabajaba con el resto de materiales y volvía a empezar el proceso”, continúa Marta Sevilla.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy en un momento bonito. Aunque sigo trabajando en algunos encargos que tenía pendientes y continúo dando clases en la universidad, también se están gestando cosas que me interesan mucho a nivel personal. Estoy trabajando en imágenes y pinturas que todavía no tienen una forma definida. No sé si acabarán convirtiéndose en un libro o en algo completamente distinto. De momento estoy intentando escuchar lo que necesitan ser y acompañar ese proceso con curiosidad”.
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