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Entrevistas

Rosa Ureña Plaza nos presenta a ‘Un señor Atasco’

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Es el último día antes de que empiecen las vacaciones. Todavía queda trabajo por hacer y mucho que preparar, por eso, todos en la ciudad se levantan muy pronto. Quizás, de esta forma, puedan librarse de un Señor Atasco. Así nos presenta la editorial A buen paso este álbum ilustrado, ‘Un señor atasco’, un trabajo de Rosa Ureña Plaza, con la que hemos charlado un poco más sobre este proyecto.

¿Cómo surge este proyecto? Rosa Ureña Plaza: “Yo vivo en la provincia de Madrid y sea la hora que sea, en alguna parte de la ciudad, te puedes encontrar una retención de tráfico, un atasco. Es una situación habitual que casi todos hemos vivido alguna vez y si no lo hemos experimentado en primera persona (¡Menuda suerte!) al menos, sabemos lo que es”.

“La idea de Un Señor Atasco surge precisamente en un atasco. Ese día en cuestión, iba en el coche con mi marido y mis hijos a comer con unos amigos y de manera inesperada nos vimos inmersos en un embotellamiento de los que hacen época. En ese momento, pensé que había que escribir una historia sobre los atascos. Son situaciones que nos llenan de sentimientos (al principio nada positivos), enfado, rabia, incredulidad, desesperación, ese sentir de no tener escapatoria posible nos angustia profundamente. En un instante, el atasco nos roba la posibilidad de continuar con la inercia de nuestra vida ajetreada, en 3, 2, 1 ¡Fuera prisas! No queda otra que asumir esa parada obligatoria. Cuando entendemos que no podemos hacer nada, llega la resignación y el deseo de ocupar el tiempo en algo que nos aleje de la inquietud que nos produce estar detenidos. Y ¡cuántas cosas se pueden hacer cuando nos detenemos!”

Rosa Ureña Plaza

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Van a descubrir al fin uno de los misterios mejor guardado del universo: ¿Quién es el culpable de los atascos? ¿Cómo comienza un atasco? ¿Por qué? Y de pronto el tráfico vuelve a ser fluido, ¿cómo es posible? ¡Dios mío! Lo pienso y espero que desvelar este misterio no tenga consecuencias. Además de esto -continúa Rosa Ureña Plaza-, por si no fuese suficiente, se encontrarán con gente que intenta sobrevivir a esas horas de tedio encerrados en un espacio reducido que se vuelve un micro mundo particular. Podrán reconocerse en alguna de esas personas, estoy segura de ello. Pero, ojo, después de un atasco las cosas pueden cambiar, hay que estar muy atento”.

¿Cómo nace el personaje de este Señor Atasco? “Al principio, la idea era hablar sobre el atasco como una circunstancia, pero en un momento determinado, la idea del Atasco como ente tomó cuerpo (nunca mejor dicho). A pesar de ser un personaje ancestral, pues el Atasco existe desde que se inventó la rueda, (nada menos que en la antigua Mesopotamia), le costó manifestarse. No menos de tres o cuatro años. No sé si por su carácter sencillo o por su timidez, aunque después de romper la primera barrera, el señor Atasco se sintió cómodo mostrando sus rutinas diarias, sus gustos, sus ilusiones. Es un buen tipo, amable, educado, humilde y muy generoso, pues nos invita a su casa y nos deja ver su cotidianidad”.

Rosa Ureña Plaza

¿Por qué decidiste crear un libro sin palabras? “Como he comentado, un atasco es algo que todos conocemos, lo hayamos vivido de cerca o no -afirma Rosa Ureña Plaza-. Pensé que las situaciones que se pueden generar en un atasco no necesitan palabras. Cuando estás metido en tu coche, detenido, y observas lo que sucede en los coches cercanos no escuchas las conversaciones, pero ves cómo la gente habla o canta o hace muchas cosas que entiendes sin la necesidad de escuchar. Yo amo las palabras, pero a veces se pueden decir o contar las cosas en su ausencia”.

¿Crees que es más fácil o más difícil que un álbum ilustrado con texto? ¿O simplemente es diferente? “No creo que el carecer de palabras acreciente la dificultad del álbum, ni tampoco lo contrario. Cuando nos enfrentamos a un álbum sin palabras, de manera automática, modificamos nuestro modo de lectura, nuestra capacidad de entender la historia se adapta a lo que percibimos. Quizá, que Un señor Atasco no tenga texto, le da también un carácter un poco más misterioso y puede ser que te obligue a estar más atento a los detalles”.

¿Qué diríais que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “En este libro, quise hacer una ilustración en horizontal, muy lineal y gris, como si viajásemos por una carretera -nos cuenta Rosa Ureña Plaza-. Pocos detalles de color, tan solo en los coches, para resaltar la particularidad de esos micro mundos de los que hablaba antes. Personificar cosas inanimadas me encanta e intenté darle un cuerpo al señor Atasco que tuviese sentido para lo que significa ser quién es. Incluir viñetas me salvó, porque es difícil encajar una historia sin texto, de un personaje tan peculiar, en tan pocas páginas, al menos para mí”.

“Al principio, cuando hace unos años comencé a ilustrar, pensaba en el estilo, perdón, Estilo, con mayúscula. Creo que todos (o casi todos) los que nos dedicamos a algo creativo perseguimos tener un estilo que nos identifique, pero en mi caso, creo que no puedo atarme a un tipo de dibujo que me caracterice. Hay días en los que me encanta copiar de la realidad y otros en que necesito interpretarla. Pienso que depende más de la historia que tenga entre las manos. Ya no me molesto en situarme en una línea de dibujo concreta y disfruto mucho haciendo cosas nuevas y diferentes. No tengo favoritos”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Creo que en lo que se refiere a técnica, sí tengo un favorito: el lápiz. Con el lápiz me siento muy cómoda -confiesa Rosa Ureña Plaza-. Me relaja muchísimo el sonido del trazo, ese sonido que rasga el papel y que al sombrear me sumerge en un ritmo monótono que me da muchísima calma. Lo que logro con el lápiz no lo consigo con otras técnicas. Tras el trabajo de lápiz, apliqué color digital con manchas planas en los coches y en algunos detalles que me parecía le otorgaban carácter e intencionalidad al personaje”.

Cuéntanos algo del proceso de elaboración del libro. “He disfrutado muchísimo haciendo este álbum. En sus inicios, era una trama complicada, plagada de personajes y de historias secundarias, muy difícil de llevar a cabo, pero una vez que tuve al personaje frente a mí, mirándome desde el papel, la versión actual salió sola. Salvo las guardas y la portada, he tenido que modificar muy pocos detalles de la maqueta que presenté al premio. Era un proyecto cerrado desde el principio. Algunos aspectos que probamos a cambiar, como los calcetines calados del personaje por botines, más adecuados para el trabajo, andar sobre el asfalto, pero el señor Atasco no se encontraba cómodo metido en esas pequeñas botas, así que dejamos que él decidiese”.

“La edición de Arianna Squilloni, de su editorial A buen paso, de su equipo, es maravillosa. El papel, el libro cosido, el olor a tinta que desprende cuando lo abres tampoco necesitan palabras. Todo el trabajo de edición es impecable y muy cuidado”, afirma Rosa Ureña Plaza.

Una cosa que nos ha llamado la atención es que no hay guardas, o que las guardas forman parte directa de la historia… “Sí, las guardas se meten en la historia. Tenía otras opciones, pero al final me decidí por dos momentos de Atasco en los que le vemos tranquilo, dormido y feliz. Se trataba de que cuando abrieses el libro se presentase al personaje como es, tierno, adorable, sin dar más pistas y al final, al cerrar la historia se le mostrase de nuevo satisfecho, tranquilo y feliz a pesar de…”

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Siempre hay algún proyecto nuevo en mi cabeza, estoy haciendo los primeros bocetos de otra idea antigua para álbum ilustrado que quiere salir de una vez por todas, esta vez con texto. Además, no puedo dejar de lado la escritura, estoy cerrando un poemario y comenzando otro. Pero todo un poco en el aire, ya que estoy muy centrada en un proyecto educativo de Orihuela a raíz del poemario Circo que, al haber sido galardonado con el premio de poesía infantil para niñas y niños ciudad de Orihuela y editado recientemente por Kalandraka, me está regalando la experiencia maravillosa de llevar la poesía a las aulas, desde infantil hasta bachillerato. Es un proyecto emocionante”.

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Álbum Ilustrado

Sandra Castaño nos habla de su trabajo en ‘Alas’

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Sandra Castaño

¿No te parece extraño darte cuenta, de repente, de que no tienes alas? ¿Qué pasaría si a todo el mundo le saliesen alas? O mejor, ¿y si todas las cosas tuviesen alas? Todo sería tan distinto… Con este planteamiento la Editorial Thule nos presenta ‘Alas’, un álbum ilustrado de Sandra Castaño. Con ella hemos charlado un poquito más en torno a este libro.

¿Cómo nace este proyecto? “El proyecto de “Alas” nace en una clase que impartía Pato Mena. Exactamente a raíz de una maravillosa propuesta, que era nada más y nada menos que crear un álbum ilustrado desde cero. Creé varias propuestas diferentes y terminé por desarrollar “Alas”. El resto de las propuestas las dejé archivadas para otro momento y me enfoqué en la idea elegida para llevarla a cabo de la mejor manera posible”.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Los lectores encontrarán una dinámica de causa consecuencia que se resume en unos personajes de granja a los que les salen alas y la manera en la que actúan éstos con esas alas. A lo largo del libro, hay pausas que dan ritmo a la historia, humor, reaparición de personajes… “Alas» es un álbum divertido que contiene ciertos detalles escondidos en las páginas que le añaden coherencia a la historia. Por no hablar de las guardas, las cuales son dignas de analizar”, nos asegura Sandra Castaño.

Sandra Castaño

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Las ilustraciones hablan por sí solas. Son dibujos muy visuales que muestran claramente la acción que está ocurriendo, de hecho, se podría considerar que existe una sinergia entre el texto y la imagen, que hace muy cómoda y dinámica la lectura. Lo característico de estas ilustraciones es la simpleza que muestran y lo bien que funcionan sin necesidad de ser más detalladas”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Como bien he mencionado anteriormente, el proyecto de “Alas” nació en el aula y en ese momento estábamos trabajando de una manera digital. Por lo tanto, utilicé una técnica digital que trata de simular parches con textura, superponiendo capas una encima de otra y dándoles forma cautelosamente hasta encontrar una armonía general que funcione. La intención de esta técnica era simular el collage y considero que el acabado ha sido todo un acierto, ya que es una técnica que la propia historia pide a gritos”, nos cuenta Sandra Castaño.

Sandra Castaño

Si Sandra tuviera alas… “Si tuviera alas, considero que vería la vida desde arriba, como un personaje secundario que observa y analiza a la protagonista de la historia. Vería todo con más perspectiva, y dejaría caer desde lo alto del cielo todos los miedos y preocupaciones, para así quitarme pesos innecesarios y volar con esas alas a donde quiera que me lleven. También me haría mi propio nido en la copa del árbol más alto de mi pueblo (aunque creo que ya está ocupado por las cigüeñas)”.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Este proyecto me ha enseñado muchísimo. Me ha enseñado que hay que probar maneras diferentes de ilustrar una idea hasta encontrar la más afín, pero, también me ha enseñado a parar de probar cuando te enamoras de una de las ideas, porque ésta ya habla por sí sola -continúa Sandra Castaño-. “Alas” también me ha enseñado a trabajar en equipo con el editor, cosa que me ha encantado y que me ha aportado puntos de vista muy interesantes para enriquecer la historia. El trabajar de esta manera te hace sentir acompañada en todo momento y eso se agradece”.

“No obstante, el mayor aprendizaje ha sido el descubrir que ésta es mi pasión, que me lo paso como una niña pequeña creando álbumes ilustrados y que sé con certeza que “Alas” será el primero de muchos álbumes ilustrados que haré a lo largo de mi vida”.

Sandra Castaño

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Ya he comentado anteriormente que la técnica final ha sido digital. Sin embargo, la creación de personajes, pruebas de color y textura, o bocetos relacionados a las imágenes las realicé sobre papel. Primero, dibujé 12 dobles páginas en las que creé una composición que daba ritmo a la historia: en la página derecha el personaje sin alas abajo y el texto arriba; y en la página izquierda el personaje con alas en la parte de arriba y el texto abajo”.

Sandra Castaño

“Una vez elegida esa dinámica, empecé a pensar personajes que podrían funcionar: un perro, una oveja… incluso metí una pelota que con alas se convertiría en una snitch dorada de Harry Potter pero que terminé retirando.Tras elegir los personajes, empecé a bocetar cómo serían. Ésto diría que fue la parte más complicada ya que no quería que fueran muy detallados, pero, a la vez quería movimiento, vivacidad y expresividad. Finalmente opté por la técnica de la superposición de capas y no puedo estar más contenta con la decisión tomada. Cuando todas las páginas, las guardas y la portada/contraportada cogieron forma, hice una maqueta de cómo sería el álbum en conjunto y, es esa la maqueta que mostré y gustó. Antes de publicarlo se realizaron adaptaciones de color, algún cambio de personaje y corrección de texto, para que finalmente naciera Alas”, afirma Sandra Castaño.

Sandra Castaño

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, estoy trabajando en la realización de las ilustraciones para un texto de una tercera persona. Es un proyecto que se convertirá en álbum ilustrado, pero de momento no hay editorial de por medio. Además, tengo varias maquetas de álbumes ilustrados que voy realizando en casa y que me gustaría publicar, en especial dos: uno al que he llamado: “La curiosidad sorprendió al gato”, un álbum con poco texto, pero que interactúa mucho con el lector. Por otro lado, “El cartero”, un álbum ilustrado sobre un cartero que se encarga de repartir el correo en el pueblo, y al que de repente, le aparece un misterioso paquete frente a la puerta”.

Sandra Castaño

“Tengo en una libreta apuntadas muchas ideas de álbum ilustrado que quiero desarrollar y eso es algo que me encanta, ya que me mantiene constantemente activa respecto al álbum, haciéndome experimentar, probar, borrar, colorear y sobre todo disfrutar y mejorar, porque vivimos en un constante aprendizaje”.

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Álbum Ilustrado

Manuel Marsol reflexiona en torno a ‘El cielo en casa’

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Manuel Marsol

Cuando tenía veinte años, Manuel encontró una fotografía en la vieja casa familiar. La fotografía mostraba a un hombre lanzando un penalti. Había también un portero a contrapié y un balón detenido en el aire. Ninguno de los jugadores que aparecían en la foto le resultaba familiar, excepto uno, el que chutaba el balón. Era su padre, que murió cuando Manuel era un niño. ¿Cómo saber entonces si aquel penalti se convirtió en gol? Como un detective que siguiera la estela borrosa de sus propios pasos en la nieve, Manuel Marsol se sirve de unas pocas películas, de una canción legendaria de Gino Paoli y del penalti fallado por Roberto Baggio en la final del Mundial 94 para contestar la pregunta más apremiante que le plantea su corazón de niño: ¿puede el ser querido seguir vivo en el misterio? Editado por Fulgencio Pimentel, hemos charlado un poquito más sobre ‘El cielo en casa’ con Manuel.

Manuel Marsol

En el origen sobre todo, hay una fotografía. Me gustaría que me hablaras un poquito de eso, del origen, del embrión de este proyecto. “Es una fotografía que yo encuentro. Tendría unos 20 años. La encontré en una casa familiar. Había muchas fotos de fútbol de mi padre, que murió cuando yo tenía 11 años. Encontré muchas fotos de él jugando en campos de arena entre los años 60 y 70. Y me quedé atrapado con esta, porque el balón estaba ahí, era un penalti que él lanzaba, y el balón estaba ahí parado a mitad de camino entre la portería y el punto de penalti, y no se sabía si el balón entraba o no. Como él había muerto cuando yo era pequeño, era una metáfora de todos esos misterios, de todas esas cosas que yo no iba a poder preguntar. A partir de ahí, empecé a trabajar en el libro”.

Manuel Marsol

¿Qué se va a encontrar el lector cuando empiece a pasar las páginas de El cielo en casa? “Se va a encontrar una investigación, pero no la que haría un detective, sino más bien una investigación hacia dentro de uno mismo, hacia la memoria. Me di cuenta que tampoco el libro debía ir tanto sobre esa búsqueda, sino sobre todos los recuerdos que yo tenía con mi padre”, nos cuenta Manuel Marsol.

“Es un libro que está enfocado para el público adulto. Es el primer libro que no hago, digamos, para todos los públicos, por el tono, la manera de contarlo. Y es un viaje hacia el interior, hacia recuerdos con él, películas que veíamos juntos… El formato es de álbum ilustrado, pero tiene una longitud más propia de la novela gráfica. Hay mucho más texto de lo que acostumbro en mis libros”.

Manuel Marsol

“Primero, hay una parte en la que imagino cómo fue ese penalti, cómo pudo suceder. Hay otra parte en la que ya cada vez me voy alejando más de ese balón, y ese balón se va convirtiendo casi más en una estrella en el cielo. Y voy mirando más al pasado, a las películas que veíamos juntos, que tienen resonancias con esta historia. Al final es una historia que habla sobre el estar y el no estar, sobre lo que está adentro y lo que está afuera, como un penalti que marca la diferencia… El gol es la vida y el fallo es la muerte. El ser o no ser. En un penalti está recogidas un montón de metáforas”, continúa Manuel Marsol.

Manuel Marsol

“Por ejemplo, una película como ‘Centauros del desierto’, que es una peli que era de sus favoritas y que veíamos juntos, yo la narro desde los ojos del niño. Y hay cierta simbología con el dentro y el fuera. Es una peli que habla del regreso al hogar, de la casa. Se abre con un plano desde dentro de una casa y se cierra igual. Siempre está presente ahí el marco, lo que entra, lo que sale. Es como si en ese balón cupiesen muchísimas asociaciones. Entonces voy tirando de ese hilo, de ese balón, donde cabe todo lo que hacíamos juntos, canciones que escuchábamos…”.

Manuel Marsol

“Y luego ya hay una relación con el famoso penalti de Baggio en el Mundial del 94, que por una casualidad de fechas tiene mucho que ver con mi padre. Desde que se lanzó el penalti hasta que murió mi padre pasó justo un año. A través de ese penalti, que en su momento yo había visto con otros ojos, desde que Baggio nos había eliminado, y le tenía hasta cierta manía, pues de repente ese penalti se fue cambiando a raíz de ese descubrimiento de las fechas y volviéndose también parte de ese balón suspendido en el aire. Todo sirve para hacerme preguntas de todo tipo”, afirma Manuel Marsol.

Manuel Marsol

Manuel, y en cuanto a las ilustraciones, no sé si has trabajado con alguna cosa diferente o más o menos en la línea en la que venías trabajando hasta ahora. “Yo diría que es una línea un poco distinta, digamos más realista de lo que acostumbro. Es una historia que no es como las anteriores, de fantasía y tal, aunque la hay, hay una parte de fantasía, pero esta necesitaba que estuviese pegada a la realidad. Primero por la foto. La foto es una foto real y a la hora de representarla la dificultad era justo esa… Un equilibrio entre esa parte más expresionista mía y un realismo que necesitaba la historia”.

¿Y técnicas, Manuel? “Es pintura sobre papel. No tiene óleo, no hay collage, no hay digital tampoco. Es todo acrílico, acuarela y lápiz sobre papel”, indica Manuel Marsol.

Manuel Marsol

Estoy viendo ahora una de las imágenes que muestra la editorial del libro y que habla del cine. Se ve en la ilustración incluso el logotipo de La 2 de Televisión Española. “Es porque hay muchos recuerdos… Los objetos guardan como una especie de memoria. El niño que yo fui, el adulto que soy ahora, ve esos objetos de la casa familiar y están cargados de muchos recuerdos. Uno de esos objetos que salen en el libro es la cinta del VHS de Centauros del Desierto. A la hora de hacer el libro la llevé a una tienda, la digitalizaron, y me volví a ver Centauros en calidad VHS”.

“De ahí salieron muchos símbolos, lo que te contaba antes del dentro, del fuera. La búsqueda, porque también está buscando a una niña, que la secuestran los indios, y es una búsqueda sin saber muy bien si la niña está viva o muerta. Es un poco como la búsqueda del balón, algo que tú buscas y buscas, pero no sabes si tiene solución”.

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Cómic

Blanca Vázquez y cuando ‘Ya no llama nadie’

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Blanca Vázquez

Mariona piensa mucho en la muerte porque en este pueblo ya no le dejan pensar en nada más. Sus amigas han ido desapareciendo, y la cabeza de Vicente, su marido, es cada vez más volátil. Con sus ochenta y siete años, le pide poco a la vida: entretenerse con su jardín, discutir lo justo con su marido y ver a su hija los fines de semana. Las sensaciones nuevas, piensa, son algo que ya no le tocan. Aunque desde hace unas semanas algo le remueve el estómago cada vez que la familia se reúne para comer. Las palabras se le acumulan en la garganta, pero su figura se vuelve trasparente cada vez que intenta comunicarse con los suyos.

¿Qué pasará cuando ella ya no esté? ¿Qué dejará a los suyos tras su paso por la vida? ¿Alguien cuidará las calas de su jardín? ¿Dónde reposarán sus cenizas? Mariona quiere aprovechar una de esas sobremesas familiares para, por una vez, hablar de sus deseos. A través de su protagonista, ‘Ya no llama nadie’ ofrece un relato intimista sobre el ocaso de la vida, el olvido y la necesidad de crear legado. Un cómic de Blanca Vázquez y Elisabeth Casillas que edita Astiberri. Con Blanca charlamos un poquito más sobre este libro.

Blanca Vázquez

¿Dónde está el embrión de este proyecto? ¿Cómo llega a tus manos este trabajo? “En 2020 publiqué ‘Juntas en esto’, un cómic muy cortito, con Astiberri, sobre el aborto. Justo en esa época Elizabeth también estaba trabajando sobre el mismo tema, y me preguntaron si me parecería bien que Elizabeth presentara mi cómic en Madrid conmigo. Así conocí a Eli. Nos conocimos en la presentación de mi cómic. Me dijo que le gustaba mucho cómo ilustraba y que seguramente algún día podríamos hacer algo juntas”, nos cuenta Blanca Vázquez. “Cinco años más tarde me pasó el guion”.

¿Cuál fue tu primera impresión cuando recibes esta historia de Eli? “El guion no estaba terminado por completo. La escaleta estaba casi toda hecha, y al leer solamente la escaleta ya vi que era una preciosidad, me emocionó mucho. Por entonces ya estaba viviendo más lejos de mis abuelos, la relación que tenía con ellos era a distancia desde hacía años. Y, bueno, sigo teniendo relación con ellos a distancia. Entonces todo el tema de la familia y la visita me tocó mucho. Y me encantó”.

Blanca Vázquez

Al final sí que hay también, entonces, mucho de ti en este libro, ¿no? Te identificas… “Sí, sí. No lo he escrito yo, pero al leerlo lo sentía muy propio. Se lo decía mucho a Eli, que a veces sentía que la historia estaba escrita por mí. Al final he puesto mucho mío, pero porque creo que es un libro que tiene una historia muy fácil de leer, y pasarla a tus vivencias y a tus recuerdos”, asegura Blanca Vázquez.

¿Hay algún referente cercano que has reflejado de alguna manera en este cómic? “Los personajes tenían unas expresiones muy marcadas. Y claro, era un tipo de dibujo que yo lo siento muy mío, pero he tenido que trabajar con línea para llegar a determinados detalles. Cambia mucho de mi trabajo de otros años. El referente gráfico ha ido viniendo por el guion. Y como referentes de poses y tal, sí que he puesto a mis abuelos mucho a posar cada vez que iba al pueblo. Sí que me han ayudado mucho”.

¿Ellos han visto el cómic? “Pues sí, ya lo han visto, ly es ha gustado muchísimo, se han emocionado mucho. Yo me he emocionado de verlos emocionados, así que genial”.

Blanca Vázquez

¿Qué se va a encontrar la gente en sus páginas? “Se encuentran muchos recuerdos que se le remueven por dentro y también muchas sensaciones. Gente de 50, 60 años, en este libro se va a encontrar un poco la realidad quizá que tienen ahora de hijos cuidadores, pero también lo que se les viene en un futuro. Es un libro que va de la edad y del paso del tiempo, y a todos nos va a remover de cierta manera, a cada uno por la etapa siguiente que le viene”, confiesa Blanca Vázquez. 

¿Con qué técnicas trabajaste? “Por pasión y voluntad propia, siempre suelo trabajar en analógico con acuarela, tinta, es mi parte preferida. Y luego también, bueno, bocetando en lápiz. Pero durante estos años trabajando en empresas era todo digital. Cuando Eli me comentó que el libro eran 160 páginas, por ahorrar tiempo, economizar, también por recursos, me parecía mucho más cómodo pasarle bocetos en digital a Eli, y si ella veía que había que cambiar algo, al final siempre es más rápido el digital para los cambios. Y la técnica vino dada sobre todo por eso, por poder optimizar el tiempo y cambiar las cosas rápido”.

Blanca Vázquez

“Aunque también quería que mi huella de trabajar en acuarela estuviera presente -continúa Blanca Vázquez-. Entonces estuve investigando en Procreate, y siento que los pinceles que utilizas en ese programa se parecen muchísimo a los analógicos. Cuando los manejas parece de verdad que tengan el propio fallo y la espontaneidad que tiene la acuarela”.

¿Y del color qué nos puedes contar, Blanca? “Al principio hablábamos muchísimo que tenía que ser un libro que tuviese calidez, pero sobre todo también por la estación en la que está ambientado, que es el verano. Tenía que ser muy luminosa la parte exterior y muy sombría la parte interior de la casa para que hubiera ese contraste de fuera, alegría, familia, plantas, vida, y dentro el peso de la monotonía y la soledad que sienten y la casa que se les viene como un poco encima. Esto vino dado mucho por el color, por ese contraste que teníamos que buscar. Yo me imaginaba un poco el verano en el pueblo, radiante y rural”.

Blanca Vázquez

“Siento que la paleta le pega muy bien al mundo rural. Y también la paleta cálida, siento que la historia al ser tan dura y tan cruda, si hubiéramos cogido tonos fríos hubiera quedado como una historia un poco lúgubre y tampoco era esa la idea, porque la historia tiene mucha vida”. 

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