Entrevistas
Laura Borràs y la magia oriental de ‘A oscuras’
La llegada inesperada de aquel circo ambulante fue celebrada por todos con gran entusiasmo. ¿Cómo era el animal que guardaban en secreto?’A oscuras’ es una nueva versión de un cuento tradicional de Oriente que nos invita a reflexionar sobre la parcialidad de nuestra mirada. Con estas palabras nos presenta Akiara Books este libro, del que hablamos con Laura Borràs, su ilustradora.
¿Cómo nace este proyecto? Laura Borràs: “Por mi parte, fue un encargo de Akiara Books. Tanto Inês Castel-Branco, su editora, como Halil Bárcena, el autor de la adaptación del texto, pensaron en mí para ilustrar este álbum, solo eso ya me convenció de inmediato. El texto me pareció una maravilla en seguida, y trabajar con Akiara Books es un placer desde el primer momento, por lo que todo el proyecto fue una experiencia maravillosa y una suerte inmensa”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Magia oriental, creo que eso es lo que me gustaría que pudieran descubrir. La magia, la sabiduría y la comprensión profunda del mundo están en todas las culturas. Pero creo que la oriental a veces sabe transmitirla con una óptica tan deslumbrante que a mí, al menos, me impresiona. Me impresiona por esa profundidad, aparente simplicidad y espiritualidad natural que emana. El álbum cuenta una historia muy antigua de la India, que Halil Bárcena ha adaptado con gran respeto y cuidado desde la versión del poeta sufí Mawlâna Rûmî (del siglo XIII)”.
“Cuando hablo de magia oriental quiero decir la sabiduría que suele desprenderse de este tipo de historias, pero también me refiero al misterio. Es un texto en que el que se mantiene la intriga hasta el final. Todos los personajes de la narración intentan descubrir cuál es un animal que está en un lugar a oscuras, y solo pueden intuir una parte… cada uno da su versión según su experiencia parcial… pero ninguno puede hacerse una idea del conjunto completo, aunque todos piensan que tienen razón y defienden su pequeña parte de “verdad”. Rûmî destaca que lo importante es saber ver, y que ver es “comprender la naturaleza real de las cosas”. Dicho así, parece muy sencillo, pero luego en el día a día de cada uno de nosotros, no es tan fácil. Partir de esta reflexión me parece fundamental”, asegura Laura Borràs.
¿Qué te pareció este relato la primera vez que lo leíste? “Me pareció magnífico, además hablé con Halil y me di cuenta de que había estado trabajando en él hasta la última coma, para intentar que fuera exactamente una historia muy mínima, pero que no perdiera ni un poquito del poder y de la esencia auténtica de la historia original. Es decir, vi un cuidado exquisito en cada detalle”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Intenté trabajar de otra manera, con una técnica que no suelo usar, al menos no de la forma en que lo hice en este proyecto. En lugar de utilizar la acuarela, opté por el gouache, porque como muchas de las páginas del libro transcurrían a oscuras y quería que el texto puediera verse a pesar de todo, me interesaba una técnica que fuera capaz de buscar la oscuridad y la opacidad (total o parcial), pero también la transparencia -nos cuenta Laura Borràs-. El gouache diluído me permitió jugar a veces como si se tratara de acuarela y, al mismo tiempo, también usé bases de pintura al óleo aplicada con rodillo, de manera que el gouache al agua hiciera sus juegos con el óleo todavía húmedo que estaba debajo. Es decir, intenté explorar lo oculto y lo visible con el gouache; la transparencia y la opacidad”.
“Al mismo tiempo, las páginas “a oscuras” decidí que fueran azules, así permitía la referencia al azul de los países árabes, muy característico en algunas zonas, el azul ultramar. También es un color propio de la zona donde vivo (en pueblos marineros). Así dejaba de lado, además, la oscuridad del negro, que me parecía en este casó que podía ser demasiado agresiva. No puedo explicar muy bien por qué, pero me imaginaba azul la oscuridad en este álbum”.
¿Qué hay de diferente respecto a otros trabajos? “Además de lo que he explicado antes, fue un reto interesante el uso de la oscuridad y la relación con el texto, que no queríamos que destacara demasiado dentro del conjunto -continúa Laura Borràs-. Y la idea de cómo se iban a ver las partes del animal en esa especie de acertijo misterioso que es el álbum también tuvo que ser bastante trabajada, porque inicialmente yo pensé en abrir pequeñas ventanas en la ilustración para que se viera solo una parte del animal, pero el resultado de esa prueba no me gustó demasiado, no quedaba claro. Así que tuve que seguir investigando para dibujar de forma abstracta cada parte, para no caer en el spoiler de dar demasiada información del todo (del animal completo) en ningún momento antes del final”.

Ya nos has contado algunas cosas, pero, ¿con qué técnicas trabajaste? “Bueno, ya lo he avanzado antes sin querer, porque este es un tema importante en el álbum. Quise explorar las posibilidades y texturas del gouache con óleo de base, las aguas y juegos que esta mezcla produce. Pero además he usado tinta china y tinta de color marrón, que son muy habituales, imprescindibles, en mi trabajo. Aplicadas con plumilla casi siempre y a veces con pincel. Otro aspecto es que muchas de las ilustraciones están realizadas directamente, es decir, muy pensadas y ensayadas, digamos, a pequeña escala, pero luego realizadas espontáneamente. De tal forma que de alguna de ellas tengo unas cuantas, hasta que conseguí más o menos lo que quería. No siempre es tan sencillo, por más que tengas claro el discurso visual”.
Háblanos un poco del proceso de elaboración de este libro. “Fue un libro que trabajé, como siempre hago, en varios meses, más o menos cinco o seis, puede dedicarme mucho a él, porque había terminado justamente hacía muy poco un encargo de libro de texto, y estaba volcada en el proyecto -nos relata Laura Borràs-. En mi caso, combino la ilustración con la docencia en la universidad, por eso a veces no puedo hacer muchos proyectos a la vez, e intento centrarme en uno solo, sobre todo si se trata de un álbum. A veces no lo consigo, y llevo a cabo varios encargos, pero en este caso pude dedicarme mucho a él exclusivamente. Fue un gusto poder compartir con Halil y con Inês el proceso de desarrollo de las ilustraciones, que desde el primer momento les gustaron mucho y por lo tanto me llegó una energía muy positiva y creativa de su parte, lo cual ayuda enormemente. Fuimos un equipo magnífico. Lástima que el libro se publicó justo antes del confinamiento estricto en marzo de 2020, quedó encerrado en un almacén y ya no hemos podido ni hacer prensentaciones ni talleres ni nada… en aquel momento me dio mucha pena, pero ahora lo veo como una parte más de su historia, de su carácter como libro”.

¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “Algo más sobre la filosofía sufí, intuitivamente he sentido un poco mejor mi conexión con esta magia oriental de la que antes hablaba. He conocido la forma de trabajar de Inês, que me parece tan cuidadosa y respetuosa con el libro como contenido, pero también como objeto, que es realmente una delicia. Y he conocido también a Halil, un poco de su mundo y de los proyectos que tiene entre manos. Aunque desde luego el confinamiento y las medidas actuales han dificultado muchas cosas que, de otra manera, hubieran sido todavía más enriquecedoras y cercanas para todos. Es decir, me he quedado con las ganas, para decirlo de forma directa, de poder presentar el libro con ellos, de poder conocerlos todavía mejor y compartir el proceso de presentación del “producto”, actividades, ferias y talleres alredador del álbum. Siempre quedan temas pendientes… algún día llegará el momento”, afirma Laura Borràs.
¿En qué estás trabajando ahora? “En este momento no estoy en ningún proyecto de ilustración, imparto un taller en mi casa en pequeño comité, muy muy pequeño comité, y me dedico a la docencia. Acabo de terminar un álbum de poemas muy delicado y que como proyecto también me ha parecido precioso, que saldrá pronto, y del que todavía no quiero decir mucho, y estoy a la espera de concentrarme en otra historia, propia o ajena, en cuanto la energía fluya en ese sentido”.
Cómic
Arianna Pisani nos lleva a las Grandes Landas en ‘Margot’
Esta es la historia de un árbol que crece boca abajo. Es la historia de una niña que pierde a su madre y transita entre dos mundos. Es la historia que mezcla la fantasía del universo rural y la modernidad del progreso. Desde la infancia hasta la madurez. Trata del miedo, la pérdida y el cambio y de cómo la imaginación y las palabras nos ayudan en el viaje. ‘Margot’ habla del fin de un mundo, oculto en el extremo suroeste de Francia, conocido como las Grandes Landas o Landas de Gascuña. Aunque parezca increíble para quienes ahora visitan los interminables pinares de Aquitania, hasta 1910 esa misma llanura era totalmente diferente. Era un desierto. Con este planteamiento Liana Editorial nos presenta este cómic de Arianna Pisani y Xabier y Martin Etxeberria. Con Arianna hemos charlado en torno a su trabajo en este libro.

¿Cómo nace este proyecto? “El proyecto surgió de las mentes brillantes de Xabier y Martín, los guionistas de Margot. El proyecto ya estaba en marcha porque una artista anterior había realizado algunas páginas de prueba. Me enviaron un correo electrónico preguntándome si me interesaba colaborar con ellos y mi respuesta fue inmediatamente que sí :)”.
¿Qué van a encontrar los lectores en sus páginas? “Los lectores encontrarán una historia a caballo entre la historia de Gascuña y las leyendas populares de criaturas que siempre han contribuido al imaginario del lugar. Lo místico se mezcla con el esfuerzo de tiempos duros e inciertos, en plena revolución para la que nadie estaba preparado. Los lectores encontrarán la relación entre dos hermanas de edades diferentes que atraviesan momentos de extrema cercanía y lejanía, encontrarán magia y una rima que… ¡bueno, no diré más! :D”, afirma Arianna Pisani.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Nos referimos al proceso de investigación, documentación, dibujos en algún cuaderno… “El trabajo previo al libro fue una fuente de inspiración inmensa para mí. Soy italiana y no conocía muy bien esta parte de la historia; y, para ser sincera, no me resultó nada fácil encontrar información sobre ese periodo, ¡fue todo un reto! Por suerte, Xabier y Martin ya habían elaborado una «biblia» que pude consultar durante todo el proceso creativo -confiesa Arianna Pisani-. Recuerdo que trabajé en pleno periodo de la pandemia, por lo que me resultaba imposible conseguir cuadernos y materiales tradicionales; de hecho, los primeros bocetos de Margot y los demás personajes fueron, en su mayoría, bocetos digitales. ¡Os envío algunos!”


¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este cómic? ¿Qué hay de nuevo o distinto respecto a otros trabajos? “Esta es una pregunta trampa, porque ningún artista, al menos al principio de su carrera, conoce bien sus propias características distintivas, jeje. Yo creo, al menos basándome también en lo que me han dicho otros colegas y personas que estuvieron presentes durante la realización de Margot, que las atmósferas podrían considerarse una característica. La sensación que tuve con Margot fue la de una inmersión total en la historia y, para poder contarla de la mejor manera posible, estudié las atmósferas de las distintas escenas: el cementerio, el pantano, los colores fastuosos de la villa del Prefecto; el color es un narrador más de las emociones, tanto de los personajes como del estado de ánimo que se vive”, asegura Arianna Pisani.
“Lo diferente es que se trata de mi primera novela gráfica impresa; al trabajar principalmente como colorista e ilustradora infantil, Margot me ha permitido adentrarme en un mundo nuevo, con un enfoque del dibujo totalmente diferente; ha sido una aventura extraordinaria y espero de verdad que esto se perciba entre las páginas”.

¿Con qué técnica trabajaste? “La técnica utilizada es una combinación de dos programas de coloración digital: Clip Studio Paint y Procreate; se trata de una combinación muy interesante si se quiere trabajar en los escenarios y en la atmósfera”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de elaboración de este libro. “En cuanto a las pinceladas sobre la trama, lo más importante es entender dónde estamos, cuándo y quiénes son los personajes que se entrelazan en la historia de Margot -nos cuenta Arianna Pisani-. Yo, personalmente, suelo empezar siempre con manchas de color, como por ejemplo el pantano, que contiene colores tenues debido a la niebla, pero que también debe transmitir la sensación de lo inexplorado, lo salvaje y lo místico. Me ha ayudado mucho la parte natural, los hábitats de las garzas, el bosque, lo que guarda la verdad entre la realidad y el misterio. Empiezo por ahí para luego «esculpir» el color con luces y sombras. Después, una vez satisfecha con el ambiente creado, empiezo a esbozar la escena”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora estoy trabajando en una novela gráfica ambientada en la era «jurásica» junto con otros dos guionistas; no puedo decir mucho porque aún está en fase embrionaria, pero todos nos estamos esforzando al máximo y espero de verdad que podamos hablar de ello pronto”.
Álbum Ilustrado
Alice Piaggio nos anuncia que ‘Se necesita monstruo’
El libro más divertido y sorprendente sobre las profesiones de quienes pensábamos que solo se dedicaban a asustarnos. En ‘Se necesita monstruo’, diferentes criaturas comparten sus experiencias laborales en entrevistas exclusivas. Sus páginas nos presentan a cada monstruo en pleno oficio, con ilustraciones llenas de detalles que revelan su día a día. Con una mezcla irresistible de humor, imaginación y revelaciones insospechadas, este libro es la guía definitiva para explorar el mercado laboral desde su versión más monstruosa y divertida. Editado por Zahorí Books, hablamos sobre este trabajo con su autora, Alice Piaggio.

¿Cómo surgió este proyecto? “La idea surgió espontáneamente, durante una conversación en el coche con mi hijo, que tenía cuatro años por aquel entonces. Era Halloween y, entre tiendas y librerías, estábamos rodeados de monstruos de todo tipo. Como muchos niños de su edad, siempre le han fascinado los zombis, las momias y los ogros; así que, casi en broma, empezamos a imaginar qué trabajo podrían hacer estas criaturas. A partir de ahí, surgieron las preguntas: ¿qué haría un Yeti? ¿Y una bruja, siempre volando en su escoba? De estas fantasías compartidas, el proyecto tomó forma”.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Un libro colorido, poblado por criaturas que desempeñan los trabajos más diversos pero absolutamente tradicionales, seleccionados en función de sus características y afinidades. Los lectores podrán descubrir los secretos para quitar las manchas de las camisas de un fantasma en la lavandería o descubrir los mejores cócteles preparados por un verdadero maestro de la vida nocturna: el vampiro”, asegura Alice Piaggio.

¿Qué nos puedes contar sobre las ilustraciones? ¿Cuáles son sus características principales? “Este no es el típico libro de monstruos con tonos oscuros y góticos: la paleta es vibrante y llamativa, las imágenes son ricas en detalles e invitan al lector a detenerse en la página, disfrutando al descubrir todas las herramientas del oficio”.
¿Qué técnicas utilizaste? “Las ilustraciones se crearon completamente en formato digital, en un iPad”, afirma Alice Piaggio.

¿Qué aprendiste de este proyecto? “Un libro siempre surge de un esfuerzo compartido: el diálogo con la editorial es esencial para el éxito del proyecto. Nadie conoce mejor al público objetivo, el mercado y los elementos que hacen que un libro sea efectivo que la editorial. Creo que esta es una lección importante que hay que tener en cuenta cuando eres autor/ilustrador”.
Cuéntanos un poco sobre el proceso de creación del libro. “Le propuse el proyecto a Mireia de Zahorí Books después de haber trabajado juntas en ‘Nunca llegarás a nada’. Ella me animó a desarrollar mi propia propuesta y se entusiasmó de inmediato con la idea de un libro sobre monstruos que realizan trabajos de la vida real. El proceso fue bastante largo, también porque supervisé directamente la organización de las páginas dobles, incluyendo los recuadros informativos -continúa Alice Piaggio-. El equipo editorial de Zahorí fue invaluable: paciente, preciso y muy competente. Hubo numerosos intercambios, desde la elección de las tipografías hasta la maquetación, hasta llegar a un resultado que refleja a la perfección la idea inicial: colorido, dinámico y divertido”.

¿Qué significa para ti haber sido seleccionada para la exposición en la Feria del Libro de Bolonia? “Mostrar mi trabajo en un contexto tan importante fue una gran satisfacción. Me alegra que las láminas convencieran al jurado y fueran seleccionadas entre miles de propuestas de ilustradores talentosos. Este reconocimiento es realmente importante para mi carrera”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy ilustrando una serie de libros de tapa dura para niños, pero ya estoy pensando en un nuevo proyecto personal como autora e ilustradora. Trabajar de forma independiente es particularmente estimulante porque te permite desarrollar plenamente tu propia visión e imaginación”.
Álbum Ilustrado
Canizales invita a no fiarse de las apariencias en ‘Malo’
Esta historia comienza como una alegre melodía, pero sus notas se van apagando al adentrarse en la oscuridad del bosque. Aun así, entre las sombras, quizás podamos ver al Malo del Cuento. ¿O tal vez no nos hemos fijado bien? ‘Malo’ es un nuevo álbum de la exitosa colección “Guapa”. El ogro Prutt se convierte esta vez en el protagonista. Una historia que invita a no fiarse de las apariencias. Pero también a apartar nuestros prejuicios y a no juzgar a los demás a partir de las primeras impresiones. Una llamada al respeto a la naturaleza, al cuidado de los bosques y de nuestro entorno como fuente de vida para los animales y para nosotros. Un libro, editado por Apila Ediciones, que acompañará a los peques en muchas lecturas descubriendo cada vez nuevos matices en el texto y nuevos detalles en las imágenes. La sonrisa y la sorpresa están aseguradas de la mano de este trabajo de Canizales, con el que hemos charlado sobre este proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? “Nace de una mezcla entre mis búsquedas creativas y lo profundamente personal. Por un lado, quería explorar las múltiples relaciones que pueden darse entre el texto y la imagen en un álbum: el contraste, acompañamiento, complementariedad, divergencia… Por otro lado, mi identidad como colombiano atraviesa esta historia”.
“Tengo la tez “café con leche” y una barba oscura, rasgos que a menudo disparan prejuicios automáticos en los demás -nos cuenta Canizales-. Según el contexto, hay quien piensa que soy árabe y quien piensa que soy latinoamericano, pero en ambos casos parezco ser alguien de quien ‘se debe sospechar’. Recuerdo que, poco después del desastre de las Torres Gemelas, caminaba por un parque al atardecer; una madre y su hijo venían hacia mí, y el niño me señaló y mirándome a los ojos dijo: «Mira, mamá, un malo». Esa vivencia, sumada a cómo la gente aprieta sus bolsos cuando paso rápido por la calle o cómo me vigilan en las tiendas, me llevó a querer explorar ese fenómeno. He convertido esa «paranoia» ajena en un recurso creativo”.

¿Qué es lo que más te gustó de este proyecto? “Lo que más disfruté fue el reto de trasladar una cuestión tan compleja al lenguaje infantil. La literatura tradicional suele usar arquetipos muy rígidos: el bueno es bello, el malo es feo. Al romper esa norma, valoro la inteligencia de los pequeños lectores. También me gocé la oportunidad de confrontar al lector. Me interesa alejarme de esos libros «ñoños» que abundan hoy en las estanterías: historias planas, directas y excesivamente lineales que parecen tener como único objetivo cumplir una función didáctica predeterminada”.
“En ‘Malo’ presento una historia con capas. No soy condescendiente con los niños ni con los adultos. Busco que el lector se sienta un poco «incómodo» al darse cuenta de que su juicio falló. Es una alusión a cómo, en la vida real, la corrupción y la impunidad permiten que los personajes más viles sean vistos como «gente de bien» solo por su apariencia o estatus, mientras que quienes intentan revelar la verdad terminan siendo los villanos de la función. Véanse los archivos Epstein”, asegura Canizales.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Se van a encontrar con un juego de espejos. Quiero dejar algo claro: en ‘Malo’ la narración es absolutamente honesta. Al terminar el libro, si el lector siente que le he engañado, le invito a volver atrás. Al releer y observar detenidamente las imágenes, descubrirá que la información precisa siempre estuvo ahí. No fui yo quien lo engañó; verá reflejado que fueron sus propios prejuicios los que le llevaron a una conclusión equivocada.
Quiero demostrar que la literatura infantil tiene tantas posibilidades y profundidad como la «literatura para adultos». ¿Por qué las historias para niños deben ser lineales y planas? Aquí, el texto y la imagen narran divergentemente; el texto te sugiere que, aunque estés prestando atención, podrías estar equivocándote. Es esa sensación de confrontación y de preguntarse «¿qué está pasando aquí realmente?» lo que hace que la experiencia sea gratificante”.
Cuando hiciste Guapa, ¿intuías la dimensión que podría llegar a tener lo que hoy es toda una colección? “Para nada, cuando estoy sumergido en un proyecto, me concentro exclusivamente en potenciar esa historia. No imaginaba que el ogro terminaría protagonizando su propio libro, ni que llegaríamos a los cinco títulos, pero es fascinante ver cómo los temas se conectan. Guapa nació de una preocupación por los estándares estéticos en un paraíso de cirugía plástica como Colombia y cómo la presión por cambiar nuestro físico afecta cada vez más a edades más tempranas. Es curioso que en Malo retomemos el tema del aspecto desde una perspectiva diferente: cómo ciertos rasgos favorecen la inclusión y otros la exclusión. Seguimos dándole un peso desmedido a la estética para juzgar el valor de las personas”, nos cuenta Canizales.

“En Guapa, el uso del dibujo de perfil en los personajes era vital porque la bruja cambia de forma constantemente; esa iconicidad facilitaba que el lector la reconociera a pesar de sus transformaciones. En ‘Malo’, he mantenido ese código visual para jugar con los estereotipos: el «bueno» de rasgos finos y europeos frente al «malo» de rasgos desproporcionados. Además, hay varios guiños para los seguidores de la serie. Por ejemplo, el libro concluye con una doble página de un libro abierto, un eco de la estructura de Guapa. Si en aquel libro veíamos el menú de la cena de la bruja, en Malo nos asomamos a la libreta donde el verdadero villano ha ido anotando sus malignos planes. Es una forma de premiar al lector fiel”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Parto siempre del dibujo a lápiz y de un proceso de síntesis muy riguroso. Hago muchos bocetos para eliminar lo decorativo; en mis páginas, si algo no está narrando, no tiene por qué estar -afirma Canizales-. Para ‘Malo’, escaneé esos dibujos y los trabajé digitalmente, pero manteniendo una estética orgánica y texturas que recordaran lo tradicional. Uso una paleta de colores contenida para que, cuando el rojo estalle en el clímax del libro, el impacto visual refuerce la revelación de la trama”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Darle voz a Prutt, el ogro, era una deuda pendiente. Es un personaje que nos ha acompañado en muchos libros y es el coprotagonista de Guapa (que ya es un fenómeno con 11 ediciones, musical y 15 idiomas). El reto era monumental: crear una historia que estuviera a la altura de la bruja Verna. Quería que la historia fuera un campo de pruebas para el lector. Le di muchas vueltas a cómo equilibrar el texto para que fuera neutro. Mi intención era que el lector, de manera casi automática, asignara la maldad al personaje «feo» y la bondad al «guapo». Ver ese proceso de «caída de la venda» en los lectores ha sido lo más gratificante de todo el proceso”.

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “¡Los personajes no me dejan descansar! Siempre me están pidiendo voz. Actualmente salto entre varios formatos: libros para bebés, álbumes ilustrados y cómic infantil. Estoy trabajando en la segunda parte de mi cómic Preanimales, donde exploramos la idea de que todos los animales, antes de serlo, van a una escuela para descubrir para qué especie tienen más talento. Además estoy trabajando en una nueva serie de álbumes titulada «Selváticos». En ella exploro la fauna de la selva amazónica y cómo las personalidades de animales como el chigüiro (o capibara), el colibrí o el jaguar se reflejan en nuestros propios «instintos selváticos». Es un proyecto muy divertido que me permite conectar con mis raíces”, confiesa Canizales.
“También me he propuesto un nuevo reto técnico: una colección que incluye ingeniería de papel y pop-ups. Me encanta saltar de un proyecto a otro porque se retroalimentan entre sí. Pero hay un proyecto que me tiene especialmente entusiasmado: he estado realizando una investigación exhaustiva sobre la representación de Caperucita Roja y su permanencia en el imaginario colectivo por más de 200 años. Es un análisis profundo sobre cómo ha evolucionado este icono y pronto veremos un título muy emocionante sobre este tema que dará mucho de qué hablar”.
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