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Entrevistas

Jen del Pozo ilustra la poesía de ‘Morirse a tiempo’

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Rosario de Acuña escribió este poema narrativo. ‘Morirse a tiempo’, en el que imita los pequeños poemas de Ramón de Campoamor. Una composición narrativa de estilo romántico, en la que una joven, María, muestra una tristeza extraña el día de su boda. Su destino está marcado desde la cuna dicen los convidados, que la tildan de lunática. El poema se divide en capítulos que avanzan rápidos a un final trágico. Incluso en el último instante lo sobrenatural está presente en la muerte de la protagonista. Las ilustraciones de Jen del Pozo sirven de contrapunto al texto decimonónico por su estilo futurista y simbólico. Con estas palabras nos presenta la editorial Deméter este álbum ilustrado, sobre el que hemos hablado un poquito más con Jen del Pozo.

¿Cómo nace este proyecto? Jen del Pozo: “Este proyecto nace en Valladolid, cuando Montse Ruiz, la creadora y editora de Editorial Deméter, decidió que quería editar libros ilustrados de autores de la literatura en castellano. Se dio cuenta de que, cada año, se publicaban ediciones de todo tipo de los mismos libros: Frankenstein, Cumbres Borrascosas, Drácula, etc. Y pensó que se podría ofrecer al lector este tipo de libros, del Romanticismo, de carácter lúgubre o gótico, con las ilustraciones de artistas actuales. Y, partiendo de esa premisa, me propuso el texto de Rosario de Acuña. Una escritora de finales del XIX que evolucionó en su estilo, temática y en su vida. Pertenecía a la nobleza y disfrutó de una posición acomodada e integrada en la sociedad del momento, pero se alejó de todo esto y comenzó a reivindicar la emancipación de la mujer y a vivir separada de su marido y de aquella clase social en la que nació”.

Jen del Pozo

“Montse vio mi trabajo, le gustó mi estilo y pensó que podría ser interesante el contraste con un texto decimonónico -continúa Jen del Pozo-. Pero según sus propias palabras «el resultado final superó con creces lo esperado porque todo lo que has puesto en la historia del poema narrativo, amplía la lectura del texto, lo actualiza. Este poema que se caracteriza por un romanticismo trasnochado, pero rico en imágenes y símbolos, sirve de ejemplo para reivindicar a los escritores del XIX, a las mujeres que fueron pioneras en el feminismo en España y a las artistas del XXI que saben leer en sus versos mucho más de lo que, en apariencia, dicen”.

¿Qué te pareció este texto de Rosario la primera vez que lo leíste? “Lo primero que me pareció fue nostálgico y cálido. Y a pesar del tiempo que ha transcurrido desde los escritos de Rosario, creo que la esencia y el impacto emocional de sus poemas no han disminuido en absoluto. Al leer sus poemas y sumergirme en la historia, creo que probablemente haya podido sentir la misma emoción y conexión que habría sentido una lectora de la época. Esto demuestra la atemporalidad y el poder duradero de su trabajo, lo que lo hace igualmente relevante y significativo en la actualidad”.

Jen del Pozo

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Mi objetivo con estas ilustraciones ha sido crear una experiencia visual que fuera nostálgica y contemporánea al mismo tiempo, llena de simbolismos y conexiones con el mundo interior de los poemas. Siempre me ha gustado jugar con lo bello y lo grotesco, y aquí lo he incorporado de forma un poco menos visceral y un poco más sutil, porque la historia lo pedía. A través de esta mezcla de elementos, de lo visceral, lo bello, lo metafórico, lo sublime y lo pintoresco, espero haber creado un diálogo tridimensional entre el texto y la imagen, que permita al espectador apreciar de manera más profunda la riqueza y profundidad de los poemas de Rosario”, asegura Jen del Pozo.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Con grafito, acuarela y tinta sobre papel”.

Jen del Pozo
Jen del Pozo
Jen del Pozo

Cuéntanos algo sobre el uso del color en este proyecto. “En un principio, cuando Montse me planteó el proyecto, leí sólo la primera parte del poemario y pensé en utilizar sólo tinta negra con toques de rojo aquí y allá. Pero tras leer el poemario al completo entendí que debía llevar color y que éste debía ser también narrador. Por eso sucede una suerte de viaje a través del color, donde incluso el personaje de la protagonista se transforma y cambia. También quise conseguir ese deje de nostalgia que comentaba antes, como de algo que ha quedado estancado en el tiempo pero a la vez es actual. Como si el tiempo no fuese lineal”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración de este libro. “Para mí ha sido un proceso fantástico, con muy buena comunicación y entendimiento por todas las partes -afirma Jen del Pozo-. Establecimos la línea general que iban a llevar las ilustraciones y ya Montse me dejó libertad creativa desde un principio. Cuando una editora confía así en tu trabajo es cuando salen los mejores resultados, y estoy muy agradecida por ello porque creo que se nota, y que el lector lo nota también. Después, Estela hizo su magia con la maquetación, y así salió esta criaturilla de 4 madres (Rosario, Montse, Estela y yo)”.

Jen del Pozo

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Pues ahora tengo entre manos varios proyectos, aunque son sobre todo dentro del mundo del cómic. Soy muy cabezota, y los cómics también los hago a acuarela… así que veremos con cuántas canas acabo a final de año”.

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Álbum Ilustrado

Daniel Montero Galán nos mete en ‘La Casa de Bernarda Alba’

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Daniel Montero Galán

Viuda por segunda vez, Bernarda Alba impone un luto de ocho años para toda su familia. Las cinco hijas luchan por abrirse paso en una sociedad patriarcal marcada por el fanatismo religioso y el miedo al qué dirán. Dos de ellas se enamoran del mismo hombre y se desata la tragedia. Escrita en 1936, poco antes del ajusticiamiento de García Lorca, ‘La casa de Bernarda Alba’ no se estrenó hasta 1945. Esta obra maestra del teatro español contiene la quintaesencia del estilo lorquiano: el increíble manejo del lenguaje coloquial, el abrumador retrato de una mujer absorbente y, en resumen, la metáfora perfecta de la España reprimida por el odio y la envidia que se adivinaba en el horizonte. Daniel Montero Galán ilustra este trabajo de Federico en una edición de la Editorial Alma. Con Daniel charlamos sobre este proyecto.

Daniel Montero Galán

Lo primero, cuéntanos cómo llega a tus manos este proyecto. “Llevo unos años realizando libros junto a Alma, editorial especializada en editar libros clásicos con un enfoque actualizado a través de la ilustración. Este es el tercer texto de Lorca que ilustro, el primero fue Romancero gitano en 2023, al que le siguió Poeta en Nueva York en 2025”. 

“El placer es proporcional a la responsabilidad a la hora de ilustrar a un autor con la relevancia de Lorca -confiesa Daniel Montero Galán-. Aunque ya no me siento tan perdido como cuando realicé las imágenes de Romancero gitano, el compromiso sigue siendo gigantesco. La obra de Lorca es una gran carga, además del peso de su propia relevancia acarrea todas las adaptaciones que se han hecho de ella. Todos/as tenemos un montón de referencias grabadas en la retina asociadas a cada una de las obras de Lorca, es difícil limpiar la mirada y verlas con nuevos enfoques”. 

Daniel Montero Galán

“Ahora estoy más cómodo metiéndome en la cabeza de Lorca, es un lugar que ya he explorado, pero el peso de su obra cada vez es mayor. Ahora, además de distinguirme del resto de creadores que le han interpretado, también intento no repetirme”. 

¿Cómo era tu relación con este libro de Federico antes de abordar este proyecto? ¿Cómo dirías que ha cambiado esa relación con el título? “Cuando lees un texto como “espectador” no lo haces con los mismos ojos que cuando lo haces como ilustrador, es otra mirada, más profunda, una lectura rumiante en la que intentas sacar todo el sabor a cada una de las palabras para poder llevarlas a escena. Antes de recibir el proyecto nunca me había adentrado profundamente en la casa de Bernarda Alba, en un lugar que produce claustrofobia”, asegura Daniel Montero Galán.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Busqué adaptaciones teatrales, así como películas, composiciones musicales, obras pictóricas y demás obras artísticas que representen o evoquen esta obra, tanto de manera directa o indirecta, hay todo tipo de materiales”. 

“Lorca es omnipresente en nuestra cultura, uno no se da cuenta de cuantos artistas se han inspirado en su obra hasta que comienzas a leer con atención. Es un autor que no descansa, su obra sigue vigente tras casi un siglo de su asesinato, su alma vive en otros autores y su cuerpo sigue desaparecido en una cuneta”.

Daniel Montero Galán

“Para ilustrar esta obra, como cualquier otro proyecto, seguí la misma receta de siempre: Leer el texto, volver a leer, releer, rerreleer… Sé que las ideas no vienen por si solas cuando a mí me apetezca, así que a la vez que rerrerreleo salgo a buscarlas a la calle. La recolección de anotaciones comienza de manera errática, apuntando todo lo que se me pasa por la cabeza, aunque a priori no tenga relación con lo que he de representar. Llego a casa con montón de borrones, pintarrajos y garabatos y poco a poco trato de ordenar estas líneas confusas, agarrando el hilo que me guie en cada proyecto”, nos cuenta Daniel Montero Galán.

Este no es tu primer contacto con el teatro… “Efectivamente, tengo una larga trayectoria ilustrando los libros de Juan Mayorga para la editorial La uÑa Rota”. 

¿Qué personaje te resulta más atractivo? “No me gustaría estar en la piel de ninguna de ellas y deseo que ninguna mujer tenga que pasar por estas experiencias. Siento simpatía por la inocencia de María Josefa y admiración por la esperanza de Adela, pero es una época oscura a la que no debemos volver. La obra representa esa España reprimida por el odio y la envidia, presa del catolicismo y “elquedirán”.

Daniel Montero Galán

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Intento adaptar mi dibujo a cada proyecto, camuflarme con cada obra. Procuro modular mi voz para que el tono suene bien con lo que tengo que contar”, afirma Daniel Montero Galán.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Realicé los dibujos que componen cada escena sobre papel milimetrado, una vez digitalizados trabajé el color con Photoshop, suelo crear en papel las texturas que uso. El interior de los libros de esta colección de Alma están impresos en bitono, está técnica consiste en reproducir las imagen utilizando únicamente dos tintas, en este caso trabajé con un Pantone verde oscuro (Lorquiano) y otro naranja fosforito. Estas dos tintas se superponen y según su opacidad puedes ir creando tonalidades, el tono más oscuro (parecido al negro) se consigue con la suma de ambos colores. Esto requiere trabajar las imágenes de una manera muy específica y plantear las ilustraciones en conjunto, para que encajen con una paleta tan limitada”.

Daniel Montero Galán

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Me gusta trabajar con imágenes asociativas, buscar símbolos que se identifiquen con las esencias y que a su vez formen parte del contexto y de la época que representan, en este caso busqué cómo simbolizar la claustrofobia, el control, la toxicidad y la angustia con elementos rurales de la Granada de los años 30”, continúa Daniel Montero Galán.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy terminado las ilustraciones del siguiente libro que vamos a sacar de Lorca, Bodas de sangre”. 

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Álbum Ilustrado

Lulelia nos pregunta ‘¿Dónde está mi lápiz amarillo?’

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Lulelia

‘¡Mamááá! ¿Sabes dónde está mi lápiz amarillo? ¿Y mi estuche? ¿Y mi mochila?’ Cuando su lápiz favorito desaparece, la pequeña Rita emprende un viaje que la llevará a los lugares más recónditos e inesperados, hasta descubrir que lo que busca nunca estuvo tan lejos como pensaba. Indicaciones equivocadas, animales despistados y alguna estrella con buen ojo para los productos de papelería habitan las páginas de este maravilloso álbum debut de la argentina Lucía Rovira (Lulelia). Con humor y ligereza, la autora construye un delicado universo a dos tintas. Entre trazos de lápiz y un luminoso color amarillo, acompañamos a la artista Rita en un viaje para descubrir aquello que más le gusta. Con Lucía hemos hablado un poco más sobre ‘¿Dónde está mi lápiz amarillo?’, editado por Editorial Juventud.

Lulelia

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Nació como tesis del Posgrado de Ilustración que hice en la Universidad de Buenos Aires. En un principio no sabía si iba a ser un libro, un juego o qué forma iba a tomar. Lo que sí sabía era que me gustaba el concepto de caos como obstáculo por el cual se genere una aventura, que ese obstáculo fuese excusa de entretenimiento y anécdota, en gran parte por experiencia personal, ya que siempre pierdo cosas y armo planes estrambóticos para resolver. Lo lúdico siempre estuvo presente como también la idea de que sea algo gracioso y, a medida que se fue desarrollando el guión, fue apareciendo la idea de búsqueda y de camino dentro de la posible historia, tomando su estructura desencadenada”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Van a encontrar la historia de una niña de unos 5 años que ha perdido su lápiz preferido y dialogará con quien se cruce en su búsqueda atravesando diferentes escenarios para lograr encontrarlo. Es un libro álbum híbrido que contiene recursos de historieta como globos de diálogo y viñetas diversas fragmentando las páginas a medida que la trama se dramatiza”, asegura Lulelia.

Lulelia

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿Cómo nace este personaje? “Tomé de referencia cuentos, cómics, películas o revistas de juegos que tuvieran personajes de niñas con actitud desenvuelta, espontánea, informal y desinhibida como la de Rita, la protagonista. Las referentes fueron desde Mafalda a Pippi Lamstrung. Además, fue autorreferencial porque busqué fotos mías de chiquita y tomé de accesorios los anteojos grandes que siempre se me rompían (o mejor dicho, se me rompen): El hecho de que Rita los tenga con una cinta en el medio del marco refuerza su cualidad inquieta”.

“Cuando empecé a bocetar los escenarios, mis amigas y colegas que tienen hijos/hijas me enviaron imágenes de los juguetes y objetos que podían andar por la casa y por su habitación -continúa Lulelia-. Hasta el último momento seguí agregando objetos en el libro para llenar cada doble página, para mostrar la acumulación de cachivaches y, por otro lado, para homenajear a las personas que me ayudaron a hacer el libro porque no me iba a alcanzar la página de agradecimientos”.

“Como dato de color, el libro trae un señalador (entiendo que en España le dicen “punto de lectura” o “marcapáginas”) con una lista de objetos para buscar además del lápiz… Quizás para Rita no son tan importantes como el lápiz pero andan por ahí tirados algunos pares de medias incompletos”.

Lulelia

¿Por qué el amarillo? “Quería que el lápiz perdido no fuese cualquiera, que sea algo más específico y que además vaya marcando un camino cromático en el libro a medida que avanza la historia. Fue muy fácil elegirlo porque es un color que me gusta mucho y me encanta su combinación con el gris del grafito -nos cuenta Lulelia-. Es el color más brilloso, se usa como resaltador de textos y para dar acentos en el gris de la ciudad (que es donde Rita arranca su recorrido), las señales de tránsito, los cascos de los obreros de la construcción, las maquinarias, muchos taxis e incluso el estereotipo del transporte escolar suele pensarse amarillo… Avanzando hacia la naturaleza podemos pensar en las representaciones del sol y el resto de las estrellas (que tienen su momento importante en el libro), animales de distintas especies, desde leopardos hasta aves… Los rastros de hojas otoñales, las margaritas (de acá viene el nombre del personaje) y también la comida que más me gusta (choclo, papas, queso, huevo…). Si sigo pensando referencias amarillas por supuesto se suma el universo Simpsons y hasta el primer Smile fue amarillo, por lo que los emojis que usamos también lo son”.

“Por otro lado, en distintos momentos de la historia editorial ha habido cubiertas amarillas para que llamen la atención, como la colección las novelas amarillas del siglo XIX o en la colección Robin Hood. También en la editorial Juventud que publica “¿Donde esta mi Lápiz Amarillo?”, podemos encontrar lomos amarillos en el clásico Tintín en español. Rita necesita llamar la atención así que se comunica con ese amarillismo”, confiesa Lulelia. “El amarillo destaca, es un camino… Desde las líneas que dividen los carriles de la ruta o como las baldosas del Camino amarillo de El mago de Oz”.

Lulelia

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “La gran diferencia con otros trabajos es que es mi primer trabajo como autora integral y tuve total libertad al hacerlo. Durante el desarrollo encontré un modo de contar suelto como los trazos y esa forma llegó también a los textos que hice con lettering según el personaje que habla y según el tono con el que habla, creo que eso logró una integración total entre el texto y la ilustración”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabaje con lápiz de grafito al principio y lápices digitales para los archivos finales”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Le dediqué mucho tiempo a la parte de investigación y de guión, desde lo más general hasta los pequeños gestos, idas y vueltas de los personajes, guiños internos, relaciones entre las páginas. Le doy bastante atención a los chistes que se puedan encontrar tanto en el texto como en las ilustraciones. Tal es así que debe haber 2 capas de historias o más.. Me encanta dejar esos detalles para que quien lo lea pueda encontrar en una segunda lectura o años después”, afirma Lulelia.

Lulelia

“El proceso fue similar a la dinámica que vive Rita en el cuento; yendo y viniendo, tomando algo de todos los lugares donde lo estuve dibujando y con quienes compartí el proceso. Hasta que no tuve el guión completo no empecé a dibujarlo, solo tenía apenas bocetado el personaje de la protagonista, pero ni bien terminé de escribir los diálogos, las propuestas de las páginas salieron de una vez porque estaban en mi cabeza. Hacia la entrega final de los archivos, el trabajo fue de pulir los dibujos buscando la manera de “emprolijar” mis bocetos sin perder la expresividad que me gusta en cada momento de cada personaje”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Con respecto a “¿Dondé está mi lápiz amarillo?” se está desarrollando como corto animado. En cuanto a proyectos editoriales tengo en proceso un libro álbum con un escritor español, un cartoné para primeras infancias de mi autoría y, cuando encuentro el momento, sumo una viñeta a un proyecto personal en formato novela gráfica. En paralelo me dedico a la docencia en la facultad y en mi taller de ilustración”.

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Cómic

Mathias Martinez nos invita a su singular parque de atracciones

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Mathias Martinez

‘¿Qué hora es? ¡Es la hora de divertirse!’. Ese es el lema de CLOCKI, la mítica mascota con forma de despertador que durante décadas marcó la hora de la merienda a millones de niños frente al televisor. Nacido como héroe de cómic, alcanza la fama en 1932 con Clocki y el reloj parlante, el primer cartoon sonoro y en color de la historia del cine, y se convierte en una auténtica estrella. En 1955, en la cima de su popularidad, se inaugura Clockilandia, un parque de atracciones que promete ser el paraíso definitivo del entretenimiento. Pero tras ese relato de ensueño podría esconderse una realidad mucho más oscura.

Mathias Martinez

En ‘Clockilandia’Mathias Martinez reconstruye la memoria de un parque imaginario para mostrar la cara oculta de su éxito. Cada capítulo sigue a un personaje distinto -una mascota, un aficionado a las atracciones, una ex empleada y una niña- que da testimonio de un momento clave de su historia. Inspirado en cartoons de los años 30 de los estudios Fleischer, Martínez retuerce ese imaginario hasta lo grotesco: dibujos que gotean, decorados que se derriten y perspectivas deformadas como una película quemada en el proyector, creando una atmósfera tan fascinante como inquietante. Con Mathias hemos charlado un poco más sobre su trabajo en este proyecto.

¿Cómo nació este proyecto? “Desde niño, siempre me han fascinado los parques temáticos, pero siempre he sentido cierta inquietud al ver sus maquetas de cartón y sus sueños empalagosos. Quería hablar de este sentimiento que creo que comparten muchas personas, y de la felicidad un tanto forzada que se siente en estos lugares, ¡porque la entrada es carísima! En lugar de apoderarme de un parque ya existente, decidí crear el mío propio, como un niño jugando con bloques Kapla o Lego. ¡Disfruté muchísimo siendo un poco megalómano en este proyecto!”, nos cuenta Mathias Martinez.

Mathias Martinez

¿Qué encontraremos en este libro? “Esta novela gráfica narra la historia de Clockilandia, un parque temático analizado desde sus inicios y su época dorada hasta su declive y su inevitable final, porque, obviamente, todo lo bueno tiene un final. También encontrarás las emotivas historias de las personas involucradas con el parque: sus empleados desilusionados, sus mascotas melancólicas, sus niños desencantados y sus padres hastiados. Pero también descubrirás hermosas historias de amor y amistad”.

¿Cómo fue el proceso de creación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Pasé mucho tiempo buscando la forma ideal para la mascota de mi parque, algo que evocara a Mickey Mouse sin ser demasiado similar, y que no se alejara demasiado de mi idea inicial de crear una historia sobre el fin de la infancia y esos espacios atemporales que son los parques de atracciones. Mientras buscaba ideas visuales para el libro, redibujé muchas mascotas antiguas japonesas y estadounidenses, y cuando no se me ocurría ninguna buena idea, redibujé un pequeño despertador Fisher-Price que tenía en mi escritorio. Entonces se hizo evidente: la mascota de Clockilandia tenía que ser un despertador”, asegura Mathias Martinez.

Mathias Martinez

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. “Quizás el carácter altamente ilustrativo de Clocki sea aún más evidente porque está inspirado más en los libros ilustrados infantiles que en los cómics. Una de mis principales inspiraciones para este trabajo son los libros de principios del siglo XX de Benjamin Rabier, o los libros de Bécassine; no sé si son conocidos en España, pero les animo a leerlos o releerlos. En estas historias, el texto está en voz en off, como en algunos capítulos de Clocki. También hay un aspecto ligeramente megalómano en ello; es como si me dirigiera directamente al lector como autor. Este estilo narrativo un tanto anticuado me resultó divertido”.

Mathias Martinez

Cuéntanos algo sobre la técnica utilizada en este libro. “El libro fue dibujado completamente con tinta azul y luego coloreado en Photoshop -continúa Mathias Martinez-. Mi cómic, con sus tonos naranjas y azules, recuerda a los antiguos libros infantiles de los años 50, y también evoca el año en que se creó la mascota Clocki y los dibujos animados que la inspiraron. Mis editores franceses, Misma, hicieron un trabajo increíble en las páginas para lograr colores intensos y diferenciarlos, y mis editores españoles, La Granja, mantuvieron la misma dirección artística y añadieron un mapa real del parque, ¡que me parece fantástico!”

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “Me llevó tres largos años crearlo. Hubo momentos increíblemente alegres y otros muy estresantes. Mis editores me ayudaron muchísimo durante todo el proceso, que a veces resulta desalentador, ¡pero realmente vale la pena! Después de terminar mis estudios de arte, cuando empecé con Clocki, estaba buscando mi propia voz, ¡pero encontré en Clocki caminos que me encantan! Fue una experiencia muy formativa para mí. Creo que se puede sentir esta progresión narrativa, cómo gano más confianza a medida que avanzan los capítulos, lo cual me gusta mucho”, confiesa.

Mathias Martinez

¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Un nuevo proyecto? “Actualmente estoy trabajando en otra novela gráfica que publicará la misma editorial. Tratará sobre ratones, un libro hecho de queso, la transmisión del conocimiento y la memoria colectiva. Será un libro sobre libros y un homenaje a sus lectores más fieles: ¡estará dedicado a quienes aman tanto los libros que literalmente devoran sus páginas! No diré nada más sobre este futuro proyecto, y me llevará tiempo terminarlo, ¡pero estoy deseando enseñárselo!”

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