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Entrevistas

Un domingo en Vilustrado: El trabajo salvaje de Emily Hughes, la independencia de algunas editoriales y el viaje en lápiz con Gusti

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Se acabó Vilustrado 2016, y lo hizo por todo lo alto, con la presencia de grandes exponentes en este mundo de la ilustración. Arrancamos la jornada del domingo con una joven Emily Hughes, que ha conseguido un gran éxito con su primer álbum ilustrado, ‘Salvaje‘. Nos habló de este y de otros trabajos posteriores.

Las editoriales independientes también tuvieron su espacio en esta mañana tan intensa en el LAVA de Valladolid, con la presencia de Cristina Camarena, de la editorial Kireei, Diego Moreno de la editorial Nórdica Libros y Arianna Squilloni, de A buen paso.

Y como broche final, un viaje en lápiz con el ilustrador Gusti, uno de los momentos más emocionantes y aplaudidos de esta segunda edición de Vilustrado.

Emily Hughes

“Soy de Hawai, y eso se refleja también en mi trabajo. El trabajo de cada uno tiene que ver con la forma en la que te has criado, has vivido, tu mirada…”. Esta es la primera reflexión que nos aporta la ilustradora Emily Hughes a la hora de hablarnos de su trabajo. “Esta profesión tiene que ver también con una conexión apasionada con la infancia, y muchos adultos no tienen recuerdos de esa infancia”.

Foto Vilustrado

Foto Vilustrado

No cuenta que nada más graduarse de la facultad, surgió un trabajo con libertad total, ‘Salvaje’, sobre “una niña muy libre, reflejada en experiencias mías pero también de otras personas a las que he conocido. Una niña que se cría en la selva, en el bosque. No sabe muy bien por qué ha llegado allí… Pertenece a ese medio, ese es su mundo, su lugar, junto a los animales”.

“Nos parecemos un poco en el pelo, pero la inspiración es la figura de mi padre, que murió poco antes de que me embarcara en este proyecto. Por es digo que es un libro muy personal. Mi padre sufría una enfermedad mental y al mismo tiempo era consciente de enfrentarse al medio social en sus circunstancias… Es el período de mi vida en el que se gestó este proyecto y está en las influencias, claro”.

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“En los trabajos creativos, la inspiración viene muchas veces de nuestras experiencias cotidianas. A veces las palabras son topes para comunicar las cosas… Yo al final he conseguido comunicar lo que yo quería”.

Nos habla a continuación de ‘El pequeño jardinero’. “Una cosa muy importante es la caracterización, y la expresión del personaje juega mucho aquí. Me gustan los perfiles limpios, sencillos. Quiero un jardín cuidado y bonito. Me encanta esa simplicidad que se acaba plasmando. En la literatura infantil los personajes son fundamentales. A través de su expresión la gente va siguiendo la obra, se engancha con el personaje, aprenden contenidos identificándose con ellos, es el tipo de lenguaje con el que se identifican. Doy importancia a la expresión porque es lo que genera confianza en los pequeños lectores”.

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“El texto, cómo es un problema siempre. No se me da muy bien colocar el texto junto a las ilustraciones, me considero tímida en ese sentido y busco un estilo condensado en el texto, en los diálogos, para no poner algo ahí que me haga sentir incómoda. No quiero que el texto comprometa a las imágenes… En el jardinero conseguí que las imágenes fueran seguidas de esos pie de texto de una manera bastante armónica”.

Nos enseña ahora una especie de diario de viaje: ‘My favorite irish things’. “Tiene mucho que ver con la observación, con los detalles. Me ayuda mucho permanecer atenta, observando. Estar abierta a lo que sucede. Allí en Irlanda, no pasó nada especial, pero sí recuerdo detalles, experiencias, anécdotas triviales que nunca sabes a dónde te pueden acabar llevando. El mensaje sería el de mantener siempre los ojos abiertos. En realidad hay argumentos por todas partes”.

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Tenemos la suerte de ver su trabajo de cara a varios proyectos futuros. Es el caso de ‘Everything you need for a treehouse’. “Un proyecto que saldrá en un año. Me ha parecido muy interesante. Tiene más texto del habitual, y eso es un desafío, pero todo tiene más que ver con sentimientos que con la narrativa, y eso me interesa, me gusta. Una de las ideas que tiene la historia es el valor de las cosas imperfectas… Es interesante porque es sin personajes”.

Otra historia que tiene en mente, sobre una patata. ‘Wild potatoes’. Solo una imagen de este proyecto. “¿Qué surgirá? No tengo un fin previsto. Solo tengo dos imágenes, viene a demostrar mi estilo de trabajo. No todo está claro desde el principio, solo hay una imagen lo suficientemente potente para seguir trabajando en ella”.

Editoriales independientes

Una especie de debate a tres bandas con tres editoriales, Nórdica Libros, A buen paso y Kireei. De esa charla, extraemos algunas de las ideas que más nos han llamado la atención.

Arianna Squilloni: “Tienes que ser independiente porque honestamente tienes que publicar los libros que crees que son los mejores libros. Es una tarea importante. Y tienes cierta responsabilidad respecto a los autores con los que trabajas. Es una pasión, pero es una pasión que se tiene que mover”.

Diego Moreno: “Somos muy independientes porque hacemos lo que queremos. Ningún libro se somete a un criterio económico. Una opción personal de trabajo, de vida, y siempre he procurado tener siempre un sueldo, pequeñito, pero para poder dedicarle las 24 horas.”

Cristina Camarena: “Yo todavía compagino mi trabajo de profesora con Kireei. Las dos cosas me gustan, me alimentan y se generan sinergias entre las dos. La editorial llegó de manera orgánica. Es mi parte romántica de justicia poética, de que el papel no puede desaparecer… Soy un poco defensora de las causas perdidas”.

Arianna: “Es importante el diálogo, contrastar las ideas. Yo lo hago con el diseñador con el que trabajo. Hay algunos autores con los que nos sentimos en sintonía, y hay una producción de libros bastante constante. Suelen nacer más de los textos y de las ideas de libro. A veces les hablo a los autores de alguna cosa, de algún personaje… Y por otro lado hay un listado de ilustradores con los que me encantaría trabajar. Me encanta ir a buscarlos, bucear… Es fundamental cuando hablo con ilustradores, conocer qué les gusta, qué leen, qué música escuchan… Me interesa su punto de vista de la ilustración, no las técnicas con las que trabajan…”

Editoriales independientes

Foto Vilustrado

Diego: “Hemos abierto una vía, muy interesante. Al hacer libros ilustrados, las agencias de derechos han visto un camino. Los relatos me gustan mucho. El relato hay que leerlo de manera individual, y cuando le das entidad propia, lo ilustras, la gente lo lee como una novela. ¿Por qué no hacer lo mismo con otros géneros maltratados como la poesía? Y lo hemos hecho. Y el año que viene empezamos con el teatro. Si lo publicas bien y le das el formato adecuado, la gente lo lee”.

Arianna: “Me muevo en un ámbito pequeño, porque necesito moverme en un ámbito humano. Me hace feliz editar libros. La relación cercana con los autores: no podría trabajar con personas con las que no comparto ideales, es necesario hablar de lo que quieres contar y cómo lo quieres contar, …”

Cristina: “Haga lo que haga, en el centro está la persona, lo que me motiva es la experiencia humana y la relación entre nosotros. A la hora de trabajar con alguien, siempre hay una relación de mucho contacto, y una relación construida en el tiempo”.

Diego: “Es fundamental, ya que no nos vamos a hacer ricos, al menos que lo que hagamos sea bonito. Visitar librerías e ir de gira con ilustradores… Es mejor que nos llevemos bien en ese proceso, que la experiencia al menos sea gratificante para todos”.

Premio Concurso Ilustración ‘La duda’

Y como esta era una mañana de emociones, el jurado, formado por los profesores que han participado en esta edición de Vilustrado, y representado por la ilustradora Chiara Carrer, dio a conocer el fallo del Concurso de Ilustración ‘La duda’, cuyos finalistas eran los protagonistas de la exposición que pudimos visitar en el LAVA. La ganadora, la ilustradora Patricia Gutiérrez.

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Gusti y su viaje en lápiz

“Les voy a hablar de un amigo muy querido. Se llama ‘el lápiz’. Forma parte de mi vida”. Así iniciaba el ilustrador Gusti su charla en Vilustrado, y qué charla. Redonda, bien construida, con una historia, y con muchos mensajes de esos que llegan al corazón. Una charla inspiradora para todos los asistentes.

Gusti nos habló de su madre, Clarita. Ella quería que su hijo se convirtiera en el mejor dibujante del mundo, y él siguió los pasos que se suponían para llegar a ello: estuvo en Bolonia, recibió premios y empezó a publicar con muchas editoriales, en muchos idiomas. Y “cada vez me interesaba menos ser el mejor dibujante del mundo… Yo quiero ser un dibujante y, para ser dibujante hay que tener confianza, paciencia y saber esperar”.

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El lápiz: “yo lo trato como un amigo. Hace amigos, cura, hace cosquillas, sirve para reír, para soñar… A mí me sirvió para luchar contra el miedo. Yo uso el lápiz como una ‘serradura’ para romper esa jaula y sacar el corazón hacia fuera. El lápiz es la llave para abrir mi corazón, y los conecto. Hacía falta una contraseña para conectar el lápiz con el corazón: ‘con amor’; ‘disfruta’.

“El dibujar es vivir, no es algo ajeno a mi vida. Está totalmente ligado, todo el tiempo. Hoy vengo a decirle gracias al dibujo. Yo a donde voy y hay una hoja en blanco, es mi casa. Eso me gusta mucho del dibujo. Gracias al dibujo, puedo aprender muchas cosas. El dibujo me enseñó a ser padre. La relación padre-hijo. El dibujo me permite ser hijo, sacar el niño que soy”. Gusti tiene dos hijos, de 17 y 9 años. De esos dibujitos salieron estos dos hijos (a su mujer la conoció en Bolonia). Esos hijos están siempre ahí presentes, gracias al dibujo”.

“Gracias al dibujo puedo jugar. Me encanta jugar. En el dibujo todo lo podemos hacer, somos creadores. Hay una realidad, pero en el papel es la realidad que nosotros queramos, y a mi me encanta una realidad inclusiva”.

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“El dibujo me permite tener superpoderes. Y veo mucha magia… Transformar la realidad en una cosa mágica. No busco cosas informativas, me alimento de mis vivencias. Me encanta observar, dibujar a la gente, sin más. Dibujo a los alumnos en charlas, no hay intención de que esté bien hecho”.

Nos habla de su libro ‘Mallko y papá’, en el que retrata su vida cotidiana con su hijo Mallko que tiene síndrome de down. “El dibujo me sirvió como pura sanación. Yo puedo quitar cromosomas con el dibujo. Me sirve para los momentos difíciles, es mi manera de vivir el momento y darme cuenta de que no todo son risas. A veces da miedo dibujar esas cosas, pero ahí están (nos muestra dibujos en el hospital con su hijo)”.

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“El humor también me funciona muy bien. Dándole vueltas a la realidad, a ese estereotipo (el síndrome de down). Es una manera de inclusión también. Los dibujos curan. Cuando nació mi hijo (con un cromosoma de más), me fui a la mierda. ‘Mallko y papá’ está detonando mucho porque toco un tema fuerte. El dibujo sirve para muchas cosas en la vida. Mandar mensajes preciosos, recibir mensajes, y el dibujo es inclusivo”.

“Trabajamos con todos los colores, incluso el negro, lápices nuevos, viejos, trabajamos con basura… Somos inclusión total. Aprovechemos eso. No solo niños con cachetes rosados, también hay niños sin cachetes rosados…”

“El cuaderno es una gran casa. Si vas con un cuaderno vas siempre acompañado. No se obsesionen con la técnica, lo importante es tener algo que contar. Disfrutar, compartir lo que disfrutas, trabajar mucho, dibujar, recibir, dibujar, poder ver un niño y no un niño discapacitado. Si dibujas, disfrutas, haces magia, ves un niño y no un niño con discapacidad… Ese es el secreto para ser el mejor dibujante del mundo”.

“El lápiz da su vida para que nosotros podamos contar la nuestra”.

P.D. Me ha hecho mucha ilusión ver algún ‘Me gusta’ en redes de una señora llamada Clari Rosemffet…

Más imágenes en la galería de Vilustrado.

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Cómic

Clara Lodewick aborda la inmigración en ‘Moheeb en el aparcamiento’

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Clara Lodewick

Moheeb es un adolescente refugiado que vive en un centro de acogida. Mientras espera una resolución administrativa que no llega, su vida queda suspendida en un presente sin horizonte. El aparcamiento de un supermercado se convierte en su espacio de escape: un lugar donde, junto a otros jóvenes, recupera algo esencial -la amistad, el juego, la sensación de pertenecer a algún sitio-. Apoyado por una asociación, el tranquilo Moheeb parece disfrutar de los largos días de verano. A menos que un fuego secreto esté consumiendo en realidad su coraje y su salud mental… ‘Moheeb en el aparcamiento’ es una novela gráfica sobre la migración, adolescencia, identidad, violencia cotidiana y necesidad de vínculos. Un trabajo de Clara Lodewick que edita Garbuix Books. Con Clara hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

Clara Lodewick

¿Cómo nació este proyecto? “Mi editorial me dio la oportunidad de crear un segundo cómic. Tenía total libertad creativa; es decir, no había ningún encargo. Así que decidí hablar de lo que más me preocupa: el trato que nuestras sociedades dan a las personas sin papeles. Cuando era adolescente, un grupo de afganos sin papeles ocupó una iglesia cerca de mi escuela. Conocí a los chicos, que tenían mi misma edad por aquel entonces (entre 15 y 17 años), nos hicimos amigos, y así descubrí una pequeña parte del infierno que su situación administrativa podía suponer para ellos en su día a día”.

¿Qué encontraremos en este libro? “Seguirás la vida cotidiana de Moheeb, de 17 años, y sus dos amigos, Qaïs y Fazal, que pasan dos meses de verano en un aparcamiento de un pequeño pueblo de Bélgica, esperando una respuesta a su situación. Conocerán a gente del pueblo; algunos les ayudarán, otros empeorarán su situación”, nos cuenta Clara Lodewick.

Clara Lodewick

¿Cómo fue el proceso de preparación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Quería trabajar en los sentidos, las sensaciones de Moheeb. Son un indicador de la evolución de su salud mental a lo largo del libro. Así que practiqué mucho cómo representar un lugar dibujando solo pequeñas partes, y cómo representar los cinco sentidos en una sola página. Dibujé páginas en (y sobre) diferentes lugares, antes de empezar a dibujar el aparcamiento de Moheeb. Vivía en una autocaravana, así que pude probar muchos aparcamientos diferentes”.

Clara Lodewick

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones y sobre las técnicas utilizadas en este libro. “En general, me inspiran Willy Vandersteen, Wilhelm Bush, Bruno Heitz, y para este cómic en particular, también me fijé en la obra de Shin’Ichi Abe. Él es mejor representando los sentidos. Fue todo un reto dibujar un cómic entero en un solo aparcamiento: aunque el cansancio y el aburrimiento son temas importantes, ¡no quería que los lectores se aburrieran demasiado! Así que tuve que pensar en cambiar el punto de vista, dibujar pequeñas escenas en el fondo, etc. -continúa Clara Lodewick-. Los dibujos están hechos con bolígrafo y los colores, una parte muy importante para mí, están pintados con gouache. Dedico mucho tiempo a colorear; es casi meditativo y una parte muy agradable del proceso”.

Clara Lodewick

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “¡Largo! Hacer un cómic sobre la situación de las personas sin papelesera algo que queríamos hacer juntos, con mis amigos, en 2014. Pero yo era muy joven entonces y era muy diferente: más bien un proyecto comunitario, con páginas de testimonios. Como adulta, 10 años después, tras haber visto la evolución de la situación de mis amigos y de mi país, tuve nuevas ideas y quise crear una obra de ficción. Quería hablar de diferentes temas, como la salud mental, las dificultades entre madres e hijos, las relaciones desiguales y cómo afrontarlas… Fue un trabajo emocionalmente intenso. Y me costó mucho despedirme de mi personaje al final del libro. Así que cuando dibujo a Moheeb para los lectores en una sesión de firmas, siempre me alegra volver a verlo, aunque sea por unos instantes”, confiesa Clara Lodewick.

Clara Lodewick

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Escribí un guión; el cómic es para niños y trata (otra vez, jaja) sobre niños que intentan valerse por sí mismos en un mundo dominado por adultos. Es un cómic de fantasía, dibujado por Andréa Delcorte, cuyos dibujos son increíbles. Se publicará en francés en 2027. Y por mi cuenta, estoy trabajando en una serie/telenovela, que me divierte mucho; los episodios se estrenan cada mes o cada dos meses. Trata sobre una joven que vive con su madre y su tía. A ella le gustaría mudarse de allí, pero cada vez que lo intenta, algo se interpone en su camino”.

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Álbum Ilustrado

Verónica Aranda y su trabajo en ‘Bienvenida, amiga ardilla’

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Verónica Aranda

Cascabilla la ardilla tenía su nido en el hueco de un árbol y todo preparado para el invierno: una cálida cama hecha de hojas, una despensa a rebosar de frutos secos y cientos de semillas escondidas en lugares secretos del bosque… Ya falta poco para que se instale el invierno y Cascabilla ha trabajado duro para estar preparada. En su apacible nido, en lo alto del árbol, la ardilla ve caer las últimas hojas de otoño cuando, de repente, el tronco cae al suelo. ¡No puede ser! ¡Los castores lo han talado! Cascabilla está desconsolada. ¿Y ahora qué? Con estas palabras la editorial Cuento de Luz nos presenta ‘Bienvenida, amiga ardilla’, una emocionante aventura a través del bosque que construyen Daniel Cañas y Verónica Aranda, con la que hablamos de este álbum ilustrado.

¿Cómo llega a tus manos este proyecto? “Hace años que conozco a Daniel Cañas y, desde el primer día, habíamos tenido la intención de publicar algo juntos. Pero siempre iban surgiendo cosas y nunca encontrábamos el momento de ponernos manos a la obra con nuestro proyecto. Durante una etapa en la que yo tenía menos carga de trabajo pensé: “ahora es el momento”. Así que le escribí y le pedí que me enviara algunos de sus últimos cuentos. El de la Ardilla fue el que más me encajó y enseguida lo visualicé con mis ilustraciones”.

Verónica Aranda

¿Qué es lo que más te gustó de este proyecto? ¿Qué te pareció la historia de Daniel la primera vez que la leíste? “Lo que más me gustó fue que los protagonistas fueran animales y que la historia transcurriera en el bosque. Soy una gran amante de la naturaleza y es lo que más disfruto dibujando -confiesa Verónica Aranda-. También me llamó la atención la estructura repetitiva del cuento, porque me pareció muy dinámica y divertida para los pequeños lectores. Además, transmite valores como el compañerismo, el respeto y la gratitud, algo que considero muy importante aprender desde edades tempranas”.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Animales. Muchos animales escondidos por aquí y por allá. En todos los libros que ilustro intento cuidar mucho los detalles para que los niños puedan entretenerse observando cada página. Pero en este álbum quise implicarme al 200%. Y si se fijan bien, incluso encontrarán una pequeña subtrama entre dos pájaros carpinteros que desarrollé para enriquecer todavía más la historia”.

Verónica Aranda

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Pues como he dicho anteriormente, creo que mis ilustraciones se caracterizan principalmente por la cantidad de detalles que contienen. A nivel de color, me gusta trabajar con gamas cromáticas vivas y luminosas, y sobre todo jugar con las luces para crear escenas cálidas y envolventes”, nos cuenta Verónica Aranda.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Yo soy digital 100%, desde el storyboard hasta el arte final. Trabajo únicamente con Photoshop, en una tablet con pantalla grande. Aun así, me gusta conservar cierta sensación tradicional en el acabado, por eso trabajo con muchos pinceles y texturas diferentes que aportan ese aspecto más orgánico y “hecho a mano”.

Verónica Aranda

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Siempre que ilustro un libro termino aprendiendo cosas nuevas relacionadas con su temática. En este caso descubrí algún que otro dato curioso sobre las ardillas, los pájaros carpinteros, los castores o las liebres. Por ejemplo, me sorprendió muchísimo la memoria que pueden llegar a tener las ardillas: son capaces de recordar los escondites donde almacenan su alimento creando mapas mentales y ayudándose con marcas visuales del entorno”, afirma Verónica Aranda.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “En este álbum, la forma de trabajar fue muy distinta a la de otros encargos editoriales que había hecho anteriormente, porque Daniel y yo iniciamos el proyecto de una manera totalmente libre, sin la presión de una fecha de entrega. Fue un proceso que se cocinó a fuego lento durante dos años”. 

Verónica Aranda

“Primero realicé un storyboard para distribuir el texto en las distintas dobles páginas y decidir qué escenas podían ilustrarse mejor. Después empecé a trabajar en los bocetos a tamaño real, siempre contando con el feedback de Daniel. Precisamente, una de las cosas más bonitas de este proyecto fue la comunicación constante entre nosotros. Hubo un intercambio de ideas muy enriquecedor y, de alguna manera, ambos fuimos alimentando creativamente el trabajo del otro”.

“Cuando ya tuvimos una maqueta sólida, decidimos presentarla a algunos premios de álbum ilustrado, entre ellos el Premio Lazarillo, aunque finalmente no hubo suerte. Más adelante, Daniel -que ya tenía relación con la editorial Cuento de Luz y había publicado otros álbumes con ellos-, les enseñó nuestro proyecto. La editora quedó tan encantada que nos dio el sí prácticamente al momento. Gracias a ellos, nuestro cuento terminó convirtiéndose en realidad dos años después de haber comenzado este viaje”, asegura Verónica Aranda.

Verónica Aranda

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Hace poco se publicó el último libro que he tenido el placer de ilustrar, Joel i el Drac Ocult, escrito por Laura Borao y editado por Edelvives. Y ahora mismo estoy en una etapa un poco más pausada, ya que estos últimos meses han sido bastante intensos tras la compra de mi primera vivienda. Además, trabajo a jornada completa como maquetadora en una editorial y entre unas cosas y otras apenas me queda tiempo. Aun así, espero poder retomar pronto el dibujo y empezar nuevos proyectos”.

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Álbum Ilustrado

Mar Azabal nos muestra los ‘Tesoros en los bolsillos’

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Mar Azabal

Tesoros en los bolsillos’ es una invitación poética a disfrutar sin prisas de lo cotidiano, lo pequeño, lo cercano, y a llenar los bolsillos de experiencias para compartir. Representa la curiosidad de la infancia, su capacidad de asombro y sorpresa, su habilidad para percibir belleza en lo más simple. Así es como de “cosas útiles e inútiles, bonitas y raras, cosas ni bonitas ni raras” se llenan los bolsillos de la niña que protagoniza estos poemas ilustrados de verso libre. Un trabajo de Isabel Cobo y Mar Azabal que edita Kalandraka. Con Mar hemos hablado sobre su trabajo en este libro.

Mar Azabal

Lo primero, cuéntanos cómo llega a tus manos este proyecto. “Kalandraka se puso en contacto conmigo y me propuso ilustrar el poemario; ellos creían que yo encajaba para ilustrar los poemas de Isabel. Me pasaron el texto y me encantó”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Es una belleza de poemario. Se centra en lo cotidiano, en la naturaleza, en las cosas pequeñas que nos rodean, en objetos que a los ojos de un adulto son insignificantes, pero que a los ojos de un niño son verdaderos tesoros. Creo que es un poemario que no tiene edad; a través de sus páginas se nos invita a disfrutar sin prisas de lo cercano”.

“Los adultos pueden identificarse con la protagonista; yo lo hice, me vi reflejada en ella -confiesa Mar Azabal-. Sus miedos, sus sueños, sus anhelos eran los mismos que los que yo sentí cuando fui niña y pueden ser los mismos que siente cualquier niña o niño en la actualidad; son emociones atemporales, se sienten de niño y de adulto”.

Mar Azabal

“A mí me encanta, aun a día de hoy, guardar tesoros en los bolsillos, por ejemplo, piedras con formas peculiares. El verano pasado recogí de la playa dos trozos de cerámica; no sé a qué objetos habrán pertenecido, pero a mí me encantaron sus bordes pulidos por la arena, sus colores azules, blancos y amarillos. Ahora me acompañan, como muchos tesoros, en mi estudio, y cuando los miro, me imagino historias que podrían formar parte de ellos. Entre sus páginas encontrarán algunos de mis tesoros de niña, como por ejemplo las canicas, que acompañan al resto de tesoros que nos regala Isabel”, nos cuenta Mar Azabal.

¿Qué te parecieron los poemas de Isabel tras una primera lectura? “Delicados, sugerentes. Los leí y mi mente se llenó de imágenes; aún hoy, cuando los vuelvo a leer, acuden a mí montones de imágenes”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Lo primero que hice fue probar qué técnica me servía mejor para trabajar las ilustraciones. La primera ilustración que hice fue la que acompaña al poema Semillas; probé con la acuarela porque quería algo muy delicado, pero no me gustó el resultado. Decidí entonces usar el pastel y, al ver la ilustración finalizada, me gustó el efecto que daba. Decidí que trabajaría las ilustraciones con grafito y pastel y algún toque con lápiz de color. La siguiente ilustración que realicé fue la de la tiza y ya me quedó claro; la imagen tomaba un aspecto etéreo con el fondo de pastel difuminado, era como si la propia tiza de la niña estuviese siendo utilizada para dibujar el libro y eso me convenció del todo”, asegura Mar Azabal.

Mar Azabal

¿Qué poema te resulta más atractivo? “Mi poema preferido no va acompañado de ilustración; lleva por título Acerca de guardar. Pero tengo que decir que me gustan todos y que todos me generan imágenes y eso me encanta”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Sólo había ilustrado un poemario y era para adultos; es la primera vez que ilustro poesía para niños y me he sentido muy bien haciéndolo, aunque como ya he comentado es un poemario para todas las edades”.

Mar Azabal

“Es totalmente distinto al trabajo que hay que realizar para un álbum ilustrado. No tienen nada que ver, la narrativa visual es totalmente diferente -afirma Mar Azabal-. A parte en los álbumes suelo usar técnicas mixtas, mezclo mucho; el trabajo es muy artesanal. En los últimos años he trabajado en proyectos muy diferentes unos de otros. He ilustrado novelas para adultos y he trabajado la ilustración fuera del mundo del libro, lo que me ha llevado a usar cada vez más la tableta gráfica; antes me resultaba imposible dibujar desde cero en digital, siempre tenía que tener un papel, algo físico, tangible, del que partía; ahora, dependiendo de los tiempos de entrega, ese paso prácticamente ha desaparecido”.

“En ‘Tesoros en los bolsillos’ ha sido como volver a mis inicios, a la línea simple del grafito. Más que algo nuevo, es una vuelta a mi esencia, a esas ilustraciones en las que, sin estar ligadas a un texto, había cierto aire poético, delicado, a las ilustraciones con las que comencé a darme a conocer”.

Mar Azabal

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Lo primero que hice fue un boceto de las ilustraciones que acompañarían los textos, algo así como un storyboard de todas las ilustraciones, para intentar dar continuidad a las ilustraciones. Tras decidir qué técnica iba a utilizar, comencé a dibujar distintas versiones de algunas de las ilustraciones que acompañarían a los poemas. Me resultaba muy agradable dibujar con una línea tan sencilla y tan mía; no sabría cómo explicarlo: es la primera vez que al afrontar un encargo de editorial me he sentido como si dibujase para mí, sin la presión que supone que esas ilustraciones van a ser después expuestas al público”, nos cuenta Mar Azabal.

Mar Azabal

“Como te decía, algunas ilustraciones tienen varias versiones distintas; se las mostré a la editorial y ellos seleccionaron las que mejor se ajustaban al texto. Solo una de ellas, la primera, me dio dolor de cabeza, porque la editora me comentaba que la posición de uno de sus brazos era forzada y yo me empeñaba en cambiar el que no era, hasta que al repasar las ilustraciones con la editora, coincidimos físicamente, ella señaló el brazo que tenía el fallo. Es la única ilustración que he repetido para corregir, y no una vez, sino cinco veces”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy trabajando con una novela clásica ilustrada para adultos y con un encargo para una asociación de un agenda. Los trabajos van llegando poquito a poco; lo importante es que no dejen de llegar, y que sean satisfactorios”.

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