Connect with us

Cómic

Pepe Larraz: «Creo que hay una mirada nueva al cómic en este país, sobre todo entre la gente de mi generación»

Published

on

A Pepe Larraz lo conocimos en Sevilla. Sentado en una pequeña mesa junto a otros dibujantes a un lado, y con los fans deseosos de una dedicatoria al otro. No paró de dibujar durante todo el tiempo que estuvimos por allí, y nuestra conversación se limitó a una escueta presentación mientras seguía dibujando.

De vez en cuando lo interrumpía otro dibujante, Carlos Pacheco, que ese día no contaba con las herramientas idóneas y se las pedía prestadas a Pepe. Y siguiendo con lo divertido de toda esta historia, nos llamó mucho la atención el lugar en el que Pepe guardaba sus rotuladores: un estuche de princesas Disney.

“Fue circunstancial, pero creo que se volverá habitual -nos dice Pepe Larraz-. Me lo regaló una de las organizadoras del Encuentro de Sevilla, porque yo no tenía dónde transportar los rotuladores. He pensado en inventarme una historia para cada vez que me pregunten el por qué lo sigo llevando, como las cicatrices del Joker de Nolan. Una de las razones para tenerlo podría ser que estamos hablando de ello ahora mismo. Eso ya es algo”.

¿Cómo decides dedicarte a dibujar y cómo fueron los inicios? “Fue desde muy pequeño, al principio, hablamos de cuando tenía cuatro o cinco años; solía modelar plastilina primero y barro más tarde, es algo que hacía desde la guardería. Después pasé al papel, porque me permitía hacer cosas más grandes, que modeladas hubiera tardado mucho. Mi madre dice que nos castigaba a mis hermanos y a mí encerrándonos con un lápiz y un papel, porque era la única manera de que estuviéramos tranquilos sin zurrarnos. Así que supongo que ella es la culpable, en gran medida. Bueno y también que yo era muy trasto y pasaba mucho tiempo castigado. Poco a poco me di cuenta de que me encantaba contar historias dibujadas, que me iba inventando según las dibujaba. Así era a la vez el autor y el espectador”.

¿Cómo fue ese primer contacto para poder trabajar con Marvel y cómo fue ese primer trabajo? “Costó mucho, la verdad. Al principio hasta que decidí que podía intentarlo. Siempre tienes la idea rondando, si te dedicas a esto de los tebeos, pero en mi caso no me veía con el nivel para ponerme delante de Marvel y decir, “dadme trabajo”. Fue gracias al apoyo de la gente que tenía alrededor que me convencí de ello. Después empiezas con pruebas y entrevistas en distintas convenciones. Consigues un par de direcciones, y sigues probando, enviando… La mayor prueba no son las páginas, sino la paciencia, el aguante. Soportar meses de pruebas y “good stuff Pepe, keep in touch”, pero no conseguir entrar. Y de repente, cuando ya crees que no va a salir, ese día te escriben”.

“En lo referente al primer trabajo, hay dos cómics que considero el primer trabajo en Marvel: uno, el primero cronológicamente, sería un ‘Adventures’ del Capitán América y Hulk, que nunca fue publicado. En mi opinión, con muy buen criterio por su parte. Y el segundo, seis meses después, es el que inicia mi relación laboral más continuada, el fill-in con Canete de la miniserie de New Avegers: Luke Cage. (fill-in es cuando un dibujante no consigue terminar a tiempo sus páginas y llaman a un segundo para que complete el trabajo)”.

¿Cómo llegaron los demás? Háblanos de Spidergirl y de Thor. “Después de ‘Cage’ hice algunos números completos (‘Web of Spiderman’), algún fill-in más (‘Klaws of the Panther’) y mucha historia corta (Captain América, Nomad, X-Men, Hulk) hasta que me llega mi primera miniserie, ‘Spidergirl’. Tenía su miga porque habían cancelado la regular y era la última oportunidad de ver a Anya Corazón en acción. Cambié mi técnica al lápiz retocado por ordenador e intenté hacerlo lo mejor que pude. Por desgracia, los tiempos no me permitieron mucha labor de diseño previo y algunas de las criaturas no me convencen demasiado, pero aprendí mucho con la serie. Sobre todo cosas que NO hay que hacer…”

“La historia con Thor ya se ha contado mucho, así que seré breve. Entré por expreso deseo de Pasqual Ferry, al que admiro y tengo la suerte de llamar amigo (amic, porque es catalán). Me considero afortunado, he conseguido trabajar codo a codo con varios de mis dibujantes favoritos. Esto no lo hace mas fácil, al contrario, te hace querer dar más, exigirte más. Y una serie como Thor… En una entrevista en Canal Sur dije que lo que pensaba cuando me ponía a trabajar en Thor era ”intenta hacerlo cada vez mejor y sobre todo, no cagarla”. Es dificil no pensar en quien te ha precedido en la serie, pero nunca dejé que se me subieran los humos. Fue un auténtico ascenso para mi, aunque intenté mantener la cabeza fría, pasármelo bien y disfrutarlo, que es importante. Si tu no disfrutas con tu trabajo, es casi imposible conseguir que alguien lo haga”.

¿Cuál es el ritmo de trabajo que llevas con Marvel? “Bueno, cualquiera que lo conozca te dirá que el ritmo es acelerado y dentro de lo que cabe (a ver, que no picamos piedra) pero no es un trabajo fácil. Comparado con el trabajo de un dibujante en un mercado como el Francés, que es del que más referencias tengo, hay que hacerlo a mucha más velocidad tratando de no perder calidad. Cuando amigos míos me dicen que han hecho una viñeta en un día, me muero de envidia”.

“Muchas veces el ritmo americano no te permite mimar el dibujo como querrías. Son 20 páginas, a página al día, (a veces más, a veces menos, mi ritmo actual son cuatro páginas acabas por semana, pero intento hacer cinco por si tengo que cambiar cosas, tener tiempo al final). Pasqual me dijo una vez: ”si la cagas en la página cinco, arréglalo en la seis, pero no vuelvas atrás”. A veces se hace duro, porque no siempre tienes un buen día y eres consciente de que estás entregando algo que no está a tu nivel, pero, como se suele decir, “hay que saber convivir con páginas de mierda”.

“Vaya, parece que solo hablo de lo malo. No es así, he de decir que me encanta mi trabajo y poco a poco vas aprendiendo, afinando, para que las cosas salgan como tú quieres. Y se disfruta muchísimo. Pero conviene también retratar que no es todo un camino de rosas”.

¿Cómo dirías que son o cómo dice la gente que son tus dibujos? ¿Qué tienen de característico? “En realidad no lo sé. Yo cuando miro un tebeo mío solo veo los fallos. Hey! ¡No os riais! Es una pregunta para que te la respondan los lectores, no yo. Yo solo intento mejorar lo que veo que no funciona, pulir lo que sí funciona y mantener un equilibrio entre las horas que paso en el tablero y el resto de aspectos de mi vida. Ha sonado muy a pureta ¿verdad? Maldición…”

¿Qué técnica usas a la hora de dibujar? “Desde que entré en Marvel he usado tinta a pincel, a plumilla, a rotulador, tantas variantes que creo que no hay dos tebeos míos con el mismo acabado antes de Spidergirl. Me estaba buscando, artísticamente hablando. En Spidergirl empiezo a acabarlo todo con el lápiz, como hago en Thor, pero ni siquiera en ambas series lo uso de la misma manera. En Spidergirl meto aún masas de negro por ordenador. Cuando llego a Thor, por influencia de Pasqual y por adecuación a su estilo, las sustituyo por grises. El lápiz se hace mas versátil, me da mas calidades, me permito acabar las cosas dejando que se vea que es lápiz, no lo escondo”.

¿Cómo es el proceso que sigues desde la página en blanco hasta el resultado final?
“Lo primero es leer todo el guión, y si se puede, hacer todo el Plot (versiones en miniatura de las páginas para ensayar la composición y narrativa). Digo si se puede, porque hacer plot es quizá la parte mas compleja, y no siempre tiene uno el día para hacerse veinte páginas seguidas de plot. En el plot está ya todo, el ritmo de lectura, la narración secuencial, el encuadre, los puntos de vista… Desgraciadamente muchas veces uno tiene que hacer el plot sobre la marcha, porque los tiempos apremian”.

“Después, dibujo con un portaminas azul la página, lo que se llama el “Rough”, el esbozo, yo le digo el “azul”, aunque la mayoría de las veces lo termino más de lo que me gustaría. Sobre el azul, dibujo la linea definitiva, como si la calcara en una mesa de luz, con la ventaja de que, como el azul no está muy terminado, es como si lo fuera dibujando por primera vez y eso le aporta frescura. Después escaneo, limpio el azul y le doy los grises en PhotoShop”.

¿Cómo ves la industria y el mercado del cómic en España? “Es algo que me preguntan mucho y nunca sé muy bien qué responder… Vivir de la producción española solamente sigue siendo complicado, salvo excepciones. Sin embargo, creo que hay una mirada nueva al cómic en este país, sobre todo entre la gente de mi generación. Parece que la noción de que el tebeo es para frikis por fin está dejando paso a mirar este medio como transmisor de un lenguaje muy propio. Vamos que te pilla tu chica leyendo cómics y no los escondes. Quedas hasta de ‘indie’. Y todo lo que sea promocionar este medio que amamos es bueno. No creo que nunca generemos un mercado como el Francés o el Americano, ojalá que si, pero con que, poco a poco, los tebeos se hagan un hueco en las grandes librerias, como están haciendo, de momento me vale”.

¿En qué estás trabajando ahora? “Ahora mismo estoy dibujando un número de Journey into Mystery, es un “descanso” de un mes mientras seguimos con ‘Thor: Season One’, que verá la luz este otoño. La línea ‘Season One’ son novelas gráficas de 100 páginas contando el origen del personaje en cuestión (en este caso Thor), para atraer a nuevos lectores. Lo bueno es que Marvel me ha permitido hacer dos parones en el tiempo que llevo trabajando en ‘Season One’, uno, para hacer dos números de ‘Ultimate Spiderman’ con Bendis y otro ahora, para trabajar con Kathryn Immonem, ambos, dos guionistas que me encantan”.

Continue Reading

Cómic

Mathias Martinez nos invita a su singular parque de atracciones

Published

on

Mathias Martinez

‘¿Qué hora es? ¡Es la hora de divertirse!’. Ese es el lema de CLOCKI, la mítica mascota con forma de despertador que durante décadas marcó la hora de la merienda a millones de niños frente al televisor. Nacido como héroe de cómic, alcanza la fama en 1932 con Clocki y el reloj parlante, el primer cartoon sonoro y en color de la historia del cine, y se convierte en una auténtica estrella. En 1955, en la cima de su popularidad, se inaugura Clockilandia, un parque de atracciones que promete ser el paraíso definitivo del entretenimiento. Pero tras ese relato de ensueño podría esconderse una realidad mucho más oscura.

Mathias Martinez

En ‘Clockilandia’Mathias Martinez reconstruye la memoria de un parque imaginario para mostrar la cara oculta de su éxito. Cada capítulo sigue a un personaje distinto -una mascota, un aficionado a las atracciones, una ex empleada y una niña- que da testimonio de un momento clave de su historia. Inspirado en cartoons de los años 30 de los estudios Fleischer, Martínez retuerce ese imaginario hasta lo grotesco: dibujos que gotean, decorados que se derriten y perspectivas deformadas como una película quemada en el proyector, creando una atmósfera tan fascinante como inquietante. Con Mathias hemos charlado un poco más sobre su trabajo en este proyecto.

¿Cómo nació este proyecto? “Desde niño, siempre me han fascinado los parques temáticos, pero siempre he sentido cierta inquietud al ver sus maquetas de cartón y sus sueños empalagosos. Quería hablar de este sentimiento que creo que comparten muchas personas, y de la felicidad un tanto forzada que se siente en estos lugares, ¡porque la entrada es carísima! En lugar de apoderarme de un parque ya existente, decidí crear el mío propio, como un niño jugando con bloques Kapla o Lego. ¡Disfruté muchísimo siendo un poco megalómano en este proyecto!”, nos cuenta Mathias Martinez.

Mathias Martinez

¿Qué encontraremos en este libro? “Esta novela gráfica narra la historia de Clockilandia, un parque temático analizado desde sus inicios y su época dorada hasta su declive y su inevitable final, porque, obviamente, todo lo bueno tiene un final. También encontrarás las emotivas historias de las personas involucradas con el parque: sus empleados desilusionados, sus mascotas melancólicas, sus niños desencantados y sus padres hastiados. Pero también descubrirás hermosas historias de amor y amistad”.

¿Cómo fue el proceso de creación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Pasé mucho tiempo buscando la forma ideal para la mascota de mi parque, algo que evocara a Mickey Mouse sin ser demasiado similar, y que no se alejara demasiado de mi idea inicial de crear una historia sobre el fin de la infancia y esos espacios atemporales que son los parques de atracciones. Mientras buscaba ideas visuales para el libro, redibujé muchas mascotas antiguas japonesas y estadounidenses, y cuando no se me ocurría ninguna buena idea, redibujé un pequeño despertador Fisher-Price que tenía en mi escritorio. Entonces se hizo evidente: la mascota de Clockilandia tenía que ser un despertador”, asegura Mathias Martinez.

Mathias Martinez

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. “Quizás el carácter altamente ilustrativo de Clocki sea aún más evidente porque está inspirado más en los libros ilustrados infantiles que en los cómics. Una de mis principales inspiraciones para este trabajo son los libros de principios del siglo XX de Benjamin Rabier, o los libros de Bécassine; no sé si son conocidos en España, pero les animo a leerlos o releerlos. En estas historias, el texto está en voz en off, como en algunos capítulos de Clocki. También hay un aspecto ligeramente megalómano en ello; es como si me dirigiera directamente al lector como autor. Este estilo narrativo un tanto anticuado me resultó divertido”.

Mathias Martinez

Cuéntanos algo sobre la técnica utilizada en este libro. “El libro fue dibujado completamente con tinta azul y luego coloreado en Photoshop -continúa Mathias Martinez-. Mi cómic, con sus tonos naranjas y azules, recuerda a los antiguos libros infantiles de los años 50, y también evoca el año en que se creó la mascota Clocki y los dibujos animados que la inspiraron. Mis editores franceses, Misma, hicieron un trabajo increíble en las páginas para lograr colores intensos y diferenciarlos, y mis editores españoles, La Granja, mantuvieron la misma dirección artística y añadieron un mapa real del parque, ¡que me parece fantástico!”

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “Me llevó tres largos años crearlo. Hubo momentos increíblemente alegres y otros muy estresantes. Mis editores me ayudaron muchísimo durante todo el proceso, que a veces resulta desalentador, ¡pero realmente vale la pena! Después de terminar mis estudios de arte, cuando empecé con Clocki, estaba buscando mi propia voz, ¡pero encontré en Clocki caminos que me encantan! Fue una experiencia muy formativa para mí. Creo que se puede sentir esta progresión narrativa, cómo gano más confianza a medida que avanzan los capítulos, lo cual me gusta mucho”, confiesa.

Mathias Martinez

¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Un nuevo proyecto? “Actualmente estoy trabajando en otra novela gráfica que publicará la misma editorial. Tratará sobre ratones, un libro hecho de queso, la transmisión del conocimiento y la memoria colectiva. Será un libro sobre libros y un homenaje a sus lectores más fieles: ¡estará dedicado a quienes aman tanto los libros que literalmente devoran sus páginas! No diré nada más sobre este futuro proyecto, y me llevará tiempo terminarlo, ¡pero estoy deseando enseñárselo!”

Continue Reading

Cómic

Antonio J. Jiménez y el miedo a las bombas literales y metafóricas

Published

on

Antonio J. Jiménez

La vida de varios personajes se cruza un día cualquiera, un 22 de marzo, en el que, como en todos, el sol viene por el este y, antes de que se vaya por el oeste, habrá quien se enamore, quien pierda a un amigo, quien cuide de su madre enferma, quien nazca, quien llegue al trabajo tarde y cansado de todo. Un día en el que todo puede cambiar, mientras en otro lugar (siempre en otro lugar), las bombas caen, y el fin del mundo parece posible. Mientras los medios de comunicación informan de los conflictos que asolan medio mundo, varios personajes nos muestran cortes de su cotidianeidad: sus trabajos, sus relaciones sociales, sus desamores. En el futuro, en forma de un magistral prólogo, la amenaza se materializa en forma de bombas cayendo y vidas en peligro. El fin del mundo que nadie quiere ver.

Cada capítulo de ‘Viene del Este’ recorre las 24 horas del día y aborda una problemática contemporánea: el individualismo; la ceguera mental; la enajenación que provocan las nuevas tecnologías; la percepción selectiva. Mecanismos de evasión para seguir con la vida. De este cómic hablamos con su autor, Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “La forma primigenia de este proyecto era la de una recopilación de las distintas historias cortas que había ido dibujando desde que empecé a hacer cómics. Muy pronto, debido a mis propias inquietudes, esto derivó en algo mayor: el contar un día completo en una ciudad indeterminada, a través de las rutinas entrelazadas de sus habitantes. Este escenario común, temporal y físico, me permitía añadir muchas más capas de información a las tramas básicas de esas historias que ya tenía dibujadas. Además, al entrecruzarlas, todas se enriquecían recíprocamente”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Salvando las distancias, un espejo de la sociedad actual, con sus defectos y sus virtudes. Condensado, como decía antes, en el paso de un día completo en una ciudad occidental. Creo que en función del diálogo que el lector mantenga con el libro, el reflejo de ese espejo será más fidedigno o distorsionado”, afirma Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

Actualmente y desde hace, por desgracia, bastante tiempo, ese sonido de bombas se escucha en muchos puntos del mundo. ¿Cómo influye todo eso también en este cómic? “Vivimos tan sobreinformados que cada vez es más difícil hacernos reaccionar. Las palabras se repiten hasta el punto que han perdido su significado, como dice el prólogo. Estamos insensibilizados. Parte de este libro se ha construido a partir del miedo a las bombas literales y metafóricas de las que nos advierten constantemente; pero también a partir de la reflexión sobre la indiferencia que hay cuando las bombas no caen sobre nuestras propias cabezas”.

Todo esto se refleja también en tu trabajo de una forma singular, por ejemplo con las noticias de la radio que en el cómic se convierten en frases que atraviesan las viñetas… Háblanos un poco de este recurso. “Hilando con la pregunta anterior, el contexto informativo de aquel día concreto fue vital en mi proceso creativo. Las noticias que podemos ver de fondo en las historias no alteran las tramas de los personajes, pero sí provocan un runrun de fondo, que pretende trastocar el cómo el lector se relaciona con el libro -continúa Antonio J. Jiménez-. Como en nuestro día a día: puede que nuestra rutina sea la misma hoy que dentro de tres semanas, lo que cambia de ese día es el cómo percibimos la realidad del mundo a través de los móviles, noticias, informativos, publicidad, etc.”

Antonio J. Jiménez

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Como dije al principio, algunos de los capítulos ya estaban dibujados como historias cortas. Una vez que decidí que quería que todas formaran parte de algo mayor, empezó una revisión y reestructuración de estas, manteniendo la esencia original de cada una. Esta revisión incluyó una sincronización de todas en el tiempo, junto con algunas nuevas que terminaron de hilarlo todo. Con un guión más o menos armado, elegí el día en el que sucedería la historia: el 22 de marzo de 2024. En este se daban varias condiciones que me resultaban evocadoras. Así, recopilé toda la información que pude sobre los eventos que discurrieron por aquellas 24 horas. Y con todo esto, empecé a dibujar. Finalmente en la novela gráfica ha acabado entrando una pequeña parte de todo lo recopilado, pero creo que a mí, a nivel vital, me influenció en mi proceso creativo. De algún modo mitifiqué el día”.

¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “La propia constancia que supone hacer algo largo. El sacar tiempo y dedicación para ver cómo avanza muy poco a poco. Sacar adelante un proyecto así me ha hecho relacionarme con él de una manera, en ocasiones, obsesiva. Llegue exhausto al final del proceso”, confiesa Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que este libro me ha servido para terminar de definir mi propia voz. A nivel artístico siempre he tenido el mismo estilo, pero aquí he podido experimentar con muchos tipos de composiciones de página, microcambios estilísticos, uso del color o calidad de línea. Además de definir el cómo se pueden contar infinidad de cosas a través de una escena aparentemente cotidiana”.

Una de las cosas que más nos llaman la atención y también más nos gustan es ese salirse de la viñeta tradicional, hay muchas páginas que son una sorpresa, pueden ser los planos cenitales siguiendo los pasos de algún personaje, los sonidos, los tamaños cambiantes de las viñetas, bocadillos que se cortan, los mensajes de WhatsApp,… danos algunas pinceladas de estos recursos. “La idea formal de la que parte el libro es que cada historia jugara con una estructura básica de viñetas, que fuera distinta entre ellas, en función de cómo se percibía el paso del tiempo en cada rutina. Esta estructura la rompo siempre que es necesario, a favor de la narración. De ahí que haya ciertas sorpresas para el lector, como las que comentas. Del mismo modo, quería que el libro reflejara esa sobreestimulación en la que estamos inmersos, ese querer profundizar en algo que nos ha llamado la atención, pero perder el hilo de pensamiento porque un nuevo estímulo nos llega por otro lado”, nos cuenta Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

Y otro recurso son esos cuadrados que te llevan como a otra escena, a otro espacio, a otra historia… “Ese recurso es algo que me sale de manera muy natural. Es un modo de hacer una descomposición más detallada del tiempo o de un espacio, contando varias cosas en paralelo, algo que solo permite el cómic. Volviendo a esa sobreestimulación de la que hablaba antes, este recurso podría ser una síntesis de cómo percibimos la realidad actualmente, con capas y capas de información”.

Y las páginas de la librería… juegas con la distribución de la página y con portadas de otros cómics y libros que esbozas, podríamos decir, pero que son identificables, al final parece que las viñetas son estanterías… Háblanos un poco de cómo se te ocurrió esta idea y del modo de resolverla… “Dicha doble página es una pincelada a la cantidad de novedades que salen hoy día, con una calidad indudable, y que a veces pasan desapercibidas por el ritmo de publicación frenético de algunas editoriales. El porqué están dibujadas así prefiero no revelarlo pues, por poco que el lector se fije en las páginas previas y posteriores, intuirá la razón. En general en el libro no hay ninguna decisión estilística y narrativa que no estén ahí sin una razón, descubrirlas es parte del juego que propongo, y de algún modo va en contra de ese consumo rápido en el que nos están domesticando. Aun así, siendo consciente de la realidad, intenté hacer un libro que fuera agradable desde su primera lectura”, asegura Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

¿Con qué técnicas trabajaste? “Debido a que viajo bastante y mi zona de trabajo suele cambiar constantemente, estoy acostumbrado a hacer todo en digital. Aunque, ya que al principio trabajaba en analógico, en mi método sigo las fases típicas del proceso de hacer un cómic: guión, storyboard, lápices, tinta y color. No obstante mantengo un diálogo bastante fluido entre todas estas partes, permitiéndome improvisar más o menos en función de cómo quiero contar cada página”

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente he retomado la fase de investigación y guión de un proyecto que tenía a medias antes de embarcarme con ‘Viene del Este’. Puedo decir que está conectado con él y en algunos aspectos es su antítesis, pero está en una fase muy precoz como para dar más pistas. Todo ello lo estoy compaginando con diversos encargos de ilustración que voy recibiendo”.

Continue Reading

Cómic

Javier de Isusi nos traslada a ‘El año en que fuimos reyes’

Published

on

Javier de Isusi

El año en que fuimos Reyes. Tomo 1’ es lo nuevo de Javier de Isusi, ganador del Premio Nacional del Cómic 2020 con La Divina Comedia de Oscar Wilde. Ya podemos leer el tomo 1 de este cómic que edita Astiberri. Es una historia ambiciosa que nos transporta a Babilô, una ciudad universitaria y efervescente, meca de la disciplina artística del Esquinismo y lugar de origen de revueltas sociales. Con Javier charlamos un poquito más sobre este proyecto.

Javier de Isusi

¿Dónde está el embrión de toda esta historia, dónde está esa chispa que te hace empezar a trabajar en este proyecto? “Pues es una chispa múltiple, tiene varios orígenes, por eso es una historia con tantas capas. La primera chispa tuvo lugar hace 25 años, cuando yo era un estudiante que estaba haciendo el Erasmus. Fue un año muy especial, un año en el que yo también fui rey de alguna manera y en ese momento me surgió la idea de hacer alguna vez un cómic de lo que estaba pasando. Pero no lo hice porque no sabía cómo abordarlo, no soy muy de autobiografías”.

“Unos años después, hace 15 años, desarrollé un proyecto en el que contaba una revolución desde el punto de vista de unos estudiantes -continúa Javier de Isusi-. De alguna manera estaba queriendo vivir ese mayo del 68 que no me tocó. Presenté el proyecto a Astiberri, pero reconozco que no estaba muy bien armado y me lo rechazaron. Volví sobre él intentando darle una vuelta, pero ocurrió algo absolutamente inesperado: el movimiento del 15-M, que resultó ser tremendamente similar a lo que yo estaba imaginando para mi cómic. Recuerdo mi incredulidad al pasar por entre las carpas del 15-M, era como ver materializado lo que yo había inventado, pero mucho más interesante porque era real. Así que mi proyecto se fue al cajón. Ya no era necesario contarlo”.

Javier de Isusi

“Ahora mismo me parece que vuelve a ser interesante, incluso necesario. En un momento dado se me ocurrió juntar esas dos historias de las que he hablado y otras que también me danzaban alrededor y así surgió esta historia con tantas capas… y tantas páginas”.

¿Qué se van a encontrar los lectores que empiecen a pasar las páginas de este cómic? “A mí me gustaría que vivan, en unas páginas, la experiencia de compartir piso con los cuatro protagonistas. Que se conviertan en el quinto inquilino del piso, podríamos decir”, asegura Javier de Isusi.

¿Tú compartirías piso con alguno de ellos? “Con los cuatro. De hecho, es un poco lo que estoy haciendo. Cuando haces una historia de alguna manera la estás viviendo. Y llevo aquí metido en el piso con ellos ya como mínimo dos o tres años”. 

Y sigues con ellos, porque claro, este es el tomo 1, imagino que estás trabajando en el segundo… Estoy en el segundo. Y sí, sigo con ellos”. 

Javier de Isusi

Javier, hay mucho de arquitectura también en este libro. Ese concepto de ciudad y Bilbao tiene mucho que ver también, ¿no? “Sí, ya en el propio nombre de Babilô están las letras de Bilbao cambiadas de orden, es una especie de Bilbao de otra dimensión. Aquí desarrollo otra de las ideas que tenía en la cabeza, que era hacer una ciudad que podría ser la Bilbao que nunca existió. En Babilô lo que he hecho ha sido poner edificios que se proyectaron para Bilbao, pero no se hicieron, o edificios que sí se hicieron, pero se derribaron. Incluso planes urbanísticos que se diseñaron, pero que no se llevaron a cabo. Lo que hago es jugar con esa ciudad que es mi ciudad, donde nací y crecí, pero como si nos la encontráramos en una dimensión paralela: se parece mucho a Bilbao, pero es distinta. También tiene cosas de Lisboa, de Praga, de Roma incluso. Aquí me he permitido sacar mi vena más arquitectónica; yo estudié arquitectura, pero no ejercí apenas la profesión.

Javier de Isusi

En el cómic se habla del Esquinismo. Uno de los ejercicios que hacen los estudiantes es buscar figuras en la forma de los edificios. No sé si tú eras de esos que veías figuras en las nubes, en las montañas… “Sí, la verdad que sí. No es que haya sido un virtuoso encontrando formas, conozco a gente que se le da mucho mejor que a mí, pero me parece divertido encontrar figuras en las montañas, en las rocas, en todo. Pero el concepto de Esquinismo, en realidad, no lo inventé yo, sino que lo saqué de un relato de la escritora mexicana Laia Jufresa, a la cual homenajeo: la única profesora interesante de la facultad de Esquinismo del cómic se llama Laia. Tengo una relación especial con este relato suyo de “El esquinista”. Le pedí permiso para usarlo y ella accedió entusiasmada. Todos los fragmentos en los que mi personaje Maesa Laia habla del Esquinismo y de la historia del Esquinismo, están sacados de su relato”.

Si hablamos un poquito del dibujo, ¿qué hay de diferente con respecto a otros trabajos anteriores, Javier? “Es el primero en el que yo hago bitono, en este caso negro y amarillo. En otros cómics también he utilizado solo dos colores, pero, al final, aunque yo usara solo dos tintas, se mezclaban y daban otros tonos, por lo cual la impresión era en cuatricomía. Pero este es bitono estricto y eso le da un aspecto diferente a otros cómics que he hecho, es más… fuerte”, asegura Javier de Isusi.

Javier de Isusi

¿Y por qué el amarillo, Javier? “Cuando me planteé el bitono, era por economía de tiempos, pensé que tardaría menos. Podía haberlo hecho en blanco y negro, pero me pedía algo más de luz; es una historia que para mí tiene mucha luz, de ahí el color amarillo. Y además la combinación de negro y amarillo es muy enérgica. Es un libro en el que hay mucha energía, hay luz, pero también hay sombras”.

¿Con qué técnica trabajaste en este proyecto? “Es básicamente la misma que he usado desde hace años: lápiz y acuarela. Es verdad que en cada uno de los libros lo hago de manera un pelín distinta, pero muy parecida, al fin y al cabo. Me gusta mucho trabajar con acuarela porque crea unas texturas que permiten que la acuarela trabaje un poco por mí”.

Continue Reading

Tendencia

2024 © Un Periodista en el Bolsillo | Las ilustraciones pertenecen a cada uno de sus autores