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Cómic

Pepe Larraz: «Creo que hay una mirada nueva al cómic en este país, sobre todo entre la gente de mi generación»

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A Pepe Larraz lo conocimos en Sevilla. Sentado en una pequeña mesa junto a otros dibujantes a un lado, y con los fans deseosos de una dedicatoria al otro. No paró de dibujar durante todo el tiempo que estuvimos por allí, y nuestra conversación se limitó a una escueta presentación mientras seguía dibujando.

De vez en cuando lo interrumpía otro dibujante, Carlos Pacheco, que ese día no contaba con las herramientas idóneas y se las pedía prestadas a Pepe. Y siguiendo con lo divertido de toda esta historia, nos llamó mucho la atención el lugar en el que Pepe guardaba sus rotuladores: un estuche de princesas Disney.

“Fue circunstancial, pero creo que se volverá habitual -nos dice Pepe Larraz-. Me lo regaló una de las organizadoras del Encuentro de Sevilla, porque yo no tenía dónde transportar los rotuladores. He pensado en inventarme una historia para cada vez que me pregunten el por qué lo sigo llevando, como las cicatrices del Joker de Nolan. Una de las razones para tenerlo podría ser que estamos hablando de ello ahora mismo. Eso ya es algo”.

¿Cómo decides dedicarte a dibujar y cómo fueron los inicios? “Fue desde muy pequeño, al principio, hablamos de cuando tenía cuatro o cinco años; solía modelar plastilina primero y barro más tarde, es algo que hacía desde la guardería. Después pasé al papel, porque me permitía hacer cosas más grandes, que modeladas hubiera tardado mucho. Mi madre dice que nos castigaba a mis hermanos y a mí encerrándonos con un lápiz y un papel, porque era la única manera de que estuviéramos tranquilos sin zurrarnos. Así que supongo que ella es la culpable, en gran medida. Bueno y también que yo era muy trasto y pasaba mucho tiempo castigado. Poco a poco me di cuenta de que me encantaba contar historias dibujadas, que me iba inventando según las dibujaba. Así era a la vez el autor y el espectador”.

¿Cómo fue ese primer contacto para poder trabajar con Marvel y cómo fue ese primer trabajo? “Costó mucho, la verdad. Al principio hasta que decidí que podía intentarlo. Siempre tienes la idea rondando, si te dedicas a esto de los tebeos, pero en mi caso no me veía con el nivel para ponerme delante de Marvel y decir, “dadme trabajo”. Fue gracias al apoyo de la gente que tenía alrededor que me convencí de ello. Después empiezas con pruebas y entrevistas en distintas convenciones. Consigues un par de direcciones, y sigues probando, enviando… La mayor prueba no son las páginas, sino la paciencia, el aguante. Soportar meses de pruebas y “good stuff Pepe, keep in touch”, pero no conseguir entrar. Y de repente, cuando ya crees que no va a salir, ese día te escriben”.

“En lo referente al primer trabajo, hay dos cómics que considero el primer trabajo en Marvel: uno, el primero cronológicamente, sería un ‘Adventures’ del Capitán América y Hulk, que nunca fue publicado. En mi opinión, con muy buen criterio por su parte. Y el segundo, seis meses después, es el que inicia mi relación laboral más continuada, el fill-in con Canete de la miniserie de New Avegers: Luke Cage. (fill-in es cuando un dibujante no consigue terminar a tiempo sus páginas y llaman a un segundo para que complete el trabajo)”.

¿Cómo llegaron los demás? Háblanos de Spidergirl y de Thor. “Después de ‘Cage’ hice algunos números completos (‘Web of Spiderman’), algún fill-in más (‘Klaws of the Panther’) y mucha historia corta (Captain América, Nomad, X-Men, Hulk) hasta que me llega mi primera miniserie, ‘Spidergirl’. Tenía su miga porque habían cancelado la regular y era la última oportunidad de ver a Anya Corazón en acción. Cambié mi técnica al lápiz retocado por ordenador e intenté hacerlo lo mejor que pude. Por desgracia, los tiempos no me permitieron mucha labor de diseño previo y algunas de las criaturas no me convencen demasiado, pero aprendí mucho con la serie. Sobre todo cosas que NO hay que hacer…”

“La historia con Thor ya se ha contado mucho, así que seré breve. Entré por expreso deseo de Pasqual Ferry, al que admiro y tengo la suerte de llamar amigo (amic, porque es catalán). Me considero afortunado, he conseguido trabajar codo a codo con varios de mis dibujantes favoritos. Esto no lo hace mas fácil, al contrario, te hace querer dar más, exigirte más. Y una serie como Thor… En una entrevista en Canal Sur dije que lo que pensaba cuando me ponía a trabajar en Thor era ”intenta hacerlo cada vez mejor y sobre todo, no cagarla”. Es dificil no pensar en quien te ha precedido en la serie, pero nunca dejé que se me subieran los humos. Fue un auténtico ascenso para mi, aunque intenté mantener la cabeza fría, pasármelo bien y disfrutarlo, que es importante. Si tu no disfrutas con tu trabajo, es casi imposible conseguir que alguien lo haga”.

¿Cuál es el ritmo de trabajo que llevas con Marvel? “Bueno, cualquiera que lo conozca te dirá que el ritmo es acelerado y dentro de lo que cabe (a ver, que no picamos piedra) pero no es un trabajo fácil. Comparado con el trabajo de un dibujante en un mercado como el Francés, que es del que más referencias tengo, hay que hacerlo a mucha más velocidad tratando de no perder calidad. Cuando amigos míos me dicen que han hecho una viñeta en un día, me muero de envidia”.

“Muchas veces el ritmo americano no te permite mimar el dibujo como querrías. Son 20 páginas, a página al día, (a veces más, a veces menos, mi ritmo actual son cuatro páginas acabas por semana, pero intento hacer cinco por si tengo que cambiar cosas, tener tiempo al final). Pasqual me dijo una vez: ”si la cagas en la página cinco, arréglalo en la seis, pero no vuelvas atrás”. A veces se hace duro, porque no siempre tienes un buen día y eres consciente de que estás entregando algo que no está a tu nivel, pero, como se suele decir, “hay que saber convivir con páginas de mierda”.

“Vaya, parece que solo hablo de lo malo. No es así, he de decir que me encanta mi trabajo y poco a poco vas aprendiendo, afinando, para que las cosas salgan como tú quieres. Y se disfruta muchísimo. Pero conviene también retratar que no es todo un camino de rosas”.

¿Cómo dirías que son o cómo dice la gente que son tus dibujos? ¿Qué tienen de característico? “En realidad no lo sé. Yo cuando miro un tebeo mío solo veo los fallos. Hey! ¡No os riais! Es una pregunta para que te la respondan los lectores, no yo. Yo solo intento mejorar lo que veo que no funciona, pulir lo que sí funciona y mantener un equilibrio entre las horas que paso en el tablero y el resto de aspectos de mi vida. Ha sonado muy a pureta ¿verdad? Maldición…”

¿Qué técnica usas a la hora de dibujar? “Desde que entré en Marvel he usado tinta a pincel, a plumilla, a rotulador, tantas variantes que creo que no hay dos tebeos míos con el mismo acabado antes de Spidergirl. Me estaba buscando, artísticamente hablando. En Spidergirl empiezo a acabarlo todo con el lápiz, como hago en Thor, pero ni siquiera en ambas series lo uso de la misma manera. En Spidergirl meto aún masas de negro por ordenador. Cuando llego a Thor, por influencia de Pasqual y por adecuación a su estilo, las sustituyo por grises. El lápiz se hace mas versátil, me da mas calidades, me permito acabar las cosas dejando que se vea que es lápiz, no lo escondo”.

¿Cómo es el proceso que sigues desde la página en blanco hasta el resultado final?
“Lo primero es leer todo el guión, y si se puede, hacer todo el Plot (versiones en miniatura de las páginas para ensayar la composición y narrativa). Digo si se puede, porque hacer plot es quizá la parte mas compleja, y no siempre tiene uno el día para hacerse veinte páginas seguidas de plot. En el plot está ya todo, el ritmo de lectura, la narración secuencial, el encuadre, los puntos de vista… Desgraciadamente muchas veces uno tiene que hacer el plot sobre la marcha, porque los tiempos apremian”.

“Después, dibujo con un portaminas azul la página, lo que se llama el “Rough”, el esbozo, yo le digo el “azul”, aunque la mayoría de las veces lo termino más de lo que me gustaría. Sobre el azul, dibujo la linea definitiva, como si la calcara en una mesa de luz, con la ventaja de que, como el azul no está muy terminado, es como si lo fuera dibujando por primera vez y eso le aporta frescura. Después escaneo, limpio el azul y le doy los grises en PhotoShop”.

¿Cómo ves la industria y el mercado del cómic en España? “Es algo que me preguntan mucho y nunca sé muy bien qué responder… Vivir de la producción española solamente sigue siendo complicado, salvo excepciones. Sin embargo, creo que hay una mirada nueva al cómic en este país, sobre todo entre la gente de mi generación. Parece que la noción de que el tebeo es para frikis por fin está dejando paso a mirar este medio como transmisor de un lenguaje muy propio. Vamos que te pilla tu chica leyendo cómics y no los escondes. Quedas hasta de ‘indie’. Y todo lo que sea promocionar este medio que amamos es bueno. No creo que nunca generemos un mercado como el Francés o el Americano, ojalá que si, pero con que, poco a poco, los tebeos se hagan un hueco en las grandes librerias, como están haciendo, de momento me vale”.

¿En qué estás trabajando ahora? “Ahora mismo estoy dibujando un número de Journey into Mystery, es un “descanso” de un mes mientras seguimos con ‘Thor: Season One’, que verá la luz este otoño. La línea ‘Season One’ son novelas gráficas de 100 páginas contando el origen del personaje en cuestión (en este caso Thor), para atraer a nuevos lectores. Lo bueno es que Marvel me ha permitido hacer dos parones en el tiempo que llevo trabajando en ‘Season One’, uno, para hacer dos números de ‘Ultimate Spiderman’ con Bendis y otro ahora, para trabajar con Kathryn Immonem, ambos, dos guionistas que me encantan”.

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Cómic

Júlia Rubau nos descubre ‘El misterio de la Geoda Rosada’

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Julia Rubau

Lara, Nil y Dídac son tres amigos atrapados en el verano más aburrido del mundo. Como cada año, han ido con sus padres al pueblo y ya no saben qué hacer para entretenerse… Hasta que Lara descubre unas ranas que hablan y que crecen a una velocidad imposible. Tratando de averiguar algo más sobre el origen de esta magia, los tres amigos se ven inmersos en un misterio que incluye una geoda rosada capaz de cambiar las cosas, un complot y a una rana enfadada capaz de hacer cualquier cosa por perturbar la paz en el pueblo. Así nos presenta la editorial Astronave ‘El misterio de la Geoda Rosada’, un trabajo de Júlia Rubau, con la que hablamos un poco más sobre este libro.

Julia Rubau

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto.”Este proyecto nace justo cuando acabo mis estudios de cómic e ilustración en la Escola Joso de Barcelona. Me habían hablado de un concurso de cómic de la ciudad de Cornellà en el que solo tenías que presentar dos páginas, así que probé suerte. Todavía no tenía un estilo muy sólido y tenía muchas ganas de experimentar con diferentes influencias. Referentes como Kristof Ulbert, Ikegami Yoriyuki, Rebecca Sugar entre muchos otros, me llevaron a crear las páginas que entregué”, nos cuenta Júlia Rubau.

“En términos de historia no desarrollé demasiado; simplemente partí de la premisa de unos niños observando un río en medio del bosque en busca de algo. Uno de ellos, Lara, afirmaba haber visto un renacuajo mágico y esperaba volver a encontrarlo. Los demás no la creen y se marchan decepcionados, pero ella continúa con su búsqueda. Poco después, Lara presencia de nuevo un evento mágico: un pequeño renacuajo se transforma en rana, a una velocidad imposible. Solo gané una mención en ese concurso, pero no me quedé ahí. Al saber de la existencia de otro concurso, el Premi Carnet Jove de Còmic, el cual ofrecía la posibilidad de publicar con Norma Editorial, decidí desarrollar todo el trasfondo y la trama que esos personajes podían vivir. Unos meses después, y con cero esperanzas de ganar, recibí una llamada con una muy buena noticia”.

Julia Rubau

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En este cómic los lectores encontrarán una aventura de verano, uno de esos veranos que puede que muchos hayamos vivido, en el que el aburrimiento es el protagonista. Los personajes de esta historia pasan sus vacaciones en un pequeño pueblo donde los únicos niños son ellos y donde nunca pasa absolutamente nada. La protagonista, Lara, es una niña muy imaginativa y cabezota. Siempre es quien dirige fantásticas aventuras imaginarias para pasar el rato, pero ese verano está cansada de fingir, quiere vivir una aventura mágica de verdad. Así que no tarda en buscarse una por su propio pie. Lo que no espera es encontrarse con una geoda con poderes misteriosos y una sociedad de ranas parlantes y furiosas que planean algo muy malo contra el pueblo. Pero detrás de todos esos sucesos mágicos, esta historia habla sobre todo del rencor, del perdón y de la difícil tarea de gestionar las emociones dolorosas cuando todavía no sabes muy bien cómo hacerlo. En conjunto crean una tierna y divertida historia con muchas, muchas ranas”, afirma Júlia Rubau.

Julia Rubau

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas o dibujos en algún cuaderno. ¿Cómo nacen estos personajes? Profundizando un poco en lo que comentaba antes, este proyecto nace realmente en un momento en el que lo que más me movía era experimentar con el estilo: la composición poco convencional de las viñetas, la estilización de los personajes, el sombreado a lápiz, las paletas de color armoniosas, el uso del negro, etc. Este proyecto me sirvió como una liberación de todos los referentes que me habían inspirado hasta ese momento. Fue mi primer cómic, mi primera historia creada completamente por mí, y también la primera vez que terminaba un proyecto de esta envergadura: una historia que empezaba y acababa. Nunca había hecho nada parecido, así que supuso un gran salto para mí”. 

“A nivel de desarrollo de personajes, personalmente no me requirió demasiado trabajo -continúa Júlia Rubau-. Con unos pocos bocetos ya encontré unos diseños que encajaban con la historia. Lo que realmente me interesaba era dibujar y componer páginas potentes, con fondos y colores impactantes, así que busqué muchas referencias de bosques, ríos y ranas para conseguirlo. También me inspiré mucho en los preciosos paisajes que Enrique Fernández crea en sus cómics”.

Julia Rubau

¿Cuántas ranas llegaste a dibujar? “Sinceramente, nunca las he contado, no diría con mucha seguridad que cientos de ranas pero unas cuantas decenas si”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que, al menos en este cómic en concreto, lo que más destaca es mi manera de estilizar a los personajes y las criaturas. Me gusta deformar ligeramente los cuerpos o llevar la anatomía hasta límites irreales para conseguir más vida y personalidad. Además, tengo una clara tendencia hacia las formas redondeadas y tiernas, o al menos eso es lo que suele decir la gente. También destaca bastante la paleta de color que utilizo. Me centro en una gama de tonos muy cercanos entre sí para crear paletas armoniosas que solo cambian según la escena. Además, en este proyecto, especialmente, utilicé colores muy ácidos que contrastan muy bien con el sombreado oscuro presente a lo largo de todo el cómic”, asegura Júlia Rubau.

Julia Rubau

¿Con qué técnicas trabajaste? “Aunque ahora mismo cada vez siento más pasión por el trabajo tradicional, en ese momento necesitaba trabajar en digital, así que utilicé mi iPad y el programa de dibujo, Procreate. Aun así, intenté crear páginas que se acercaran lo máximo posible al aspecto de una página hecha a mano. Me gusta mucho imitar las texturas del lápiz y de la acuarela, así que hice todo lo posible para conseguir ese efecto”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El proceso fue, básicamente, el siguiente: primero pasé unos tres meses escribiendo el guión y dibujando, de forma paralela, el storyboard, es decir, el esquema de composición de las viñetas. Una vez tuve el storyboard, terminé de escribir los diálogos que aún faltaban y, con toda la historia planificada, empecé a dibujar las páginas definitivas. Cuando todo el dibujo estuvo listo, pasé al entintado y al sombreado. Para entonces ya llevaba unos cuatro o cinco meses más de trabajo y solo quedaba colorear todas las páginas. En total fue un trabajo de casi un año y podría decirse que durante ese tiempo fue a jornada completa. Fue una experiencia muy interesante en la que aprendí muchísimo sobre mi forma de afrontar un proyecto de tal calibre”, comenta Júlia Rubau.

Julia Rubau

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy trabajando en un nuevo cómic infantil gracias a haber sido seleccionada para una de las cuarenta ayudas del Ministerio de Cultura destinadas a la creación de cómic. Se trata de un proyecto protagonizado por Lalu, una niña hija única a la que le encanta serlo. La rutina que tanto le hace feliz es puesta en peligro cuando descubre que pronto tendrá una hermanita. Después de maldecir al universo y desahogarse con su circuito de canicas, es trasladada a través de su armario, a una realidad alternativa en la que siempre ha tenido una hermana gemela. Todos sus miedos toman forma en una niña igual que ella, una tal Lula. La vida de Lalu se convierte, según ella, en un infierno, mientras que Lula no entiende por qué su hermana de repente la odia tanto si siempre se han llevado bien. Antes de que termine la semana, Lula tendrá que convencer a Lalu de las ventajas de tenerla como hermana, si no lo consigue, la tradición de ir juntas en el autocar por las colonias de fin de curso se romperá por primera vez. Esta historia saldrá en un año aproximadamente, el nombre del proyecto es «Lalu & Lula».

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Cómic

Clara Lodewick aborda la inmigración en ‘Moheeb en el aparcamiento’

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Clara Lodewick

Moheeb es un adolescente refugiado que vive en un centro de acogida. Mientras espera una resolución administrativa que no llega, su vida queda suspendida en un presente sin horizonte. El aparcamiento de un supermercado se convierte en su espacio de escape: un lugar donde, junto a otros jóvenes, recupera algo esencial -la amistad, el juego, la sensación de pertenecer a algún sitio-. Apoyado por una asociación, el tranquilo Moheeb parece disfrutar de los largos días de verano. A menos que un fuego secreto esté consumiendo en realidad su coraje y su salud mental… ‘Moheeb en el aparcamiento’ es una novela gráfica sobre la migración, adolescencia, identidad, violencia cotidiana y necesidad de vínculos. Un trabajo de Clara Lodewick que edita Garbuix Books. Con Clara hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

Clara Lodewick

¿Cómo nació este proyecto? “Mi editorial me dio la oportunidad de crear un segundo cómic. Tenía total libertad creativa; es decir, no había ningún encargo. Así que decidí hablar de lo que más me preocupa: el trato que nuestras sociedades dan a las personas sin papeles. Cuando era adolescente, un grupo de afganos sin papeles ocupó una iglesia cerca de mi escuela. Conocí a los chicos, que tenían mi misma edad por aquel entonces (entre 15 y 17 años), nos hicimos amigos, y así descubrí una pequeña parte del infierno que su situación administrativa podía suponer para ellos en su día a día”.

¿Qué encontraremos en este libro? “Seguirás la vida cotidiana de Moheeb, de 17 años, y sus dos amigos, Qaïs y Fazal, que pasan dos meses de verano en un aparcamiento de un pequeño pueblo de Bélgica, esperando una respuesta a su situación. Conocerán a gente del pueblo; algunos les ayudarán, otros empeorarán su situación”, nos cuenta Clara Lodewick.

Clara Lodewick

¿Cómo fue el proceso de preparación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Quería trabajar en los sentidos, las sensaciones de Moheeb. Son un indicador de la evolución de su salud mental a lo largo del libro. Así que practiqué mucho cómo representar un lugar dibujando solo pequeñas partes, y cómo representar los cinco sentidos en una sola página. Dibujé páginas en (y sobre) diferentes lugares, antes de empezar a dibujar el aparcamiento de Moheeb. Vivía en una autocaravana, así que pude probar muchos aparcamientos diferentes”.

Clara Lodewick

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones y sobre las técnicas utilizadas en este libro. “En general, me inspiran Willy Vandersteen, Wilhelm Bush, Bruno Heitz, y para este cómic en particular, también me fijé en la obra de Shin’Ichi Abe. Él es mejor representando los sentidos. Fue todo un reto dibujar un cómic entero en un solo aparcamiento: aunque el cansancio y el aburrimiento son temas importantes, ¡no quería que los lectores se aburrieran demasiado! Así que tuve que pensar en cambiar el punto de vista, dibujar pequeñas escenas en el fondo, etc. -continúa Clara Lodewick-. Los dibujos están hechos con bolígrafo y los colores, una parte muy importante para mí, están pintados con gouache. Dedico mucho tiempo a colorear; es casi meditativo y una parte muy agradable del proceso”.

Clara Lodewick

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “¡Largo! Hacer un cómic sobre la situación de las personas sin papelesera algo que queríamos hacer juntos, con mis amigos, en 2014. Pero yo era muy joven entonces y era muy diferente: más bien un proyecto comunitario, con páginas de testimonios. Como adulta, 10 años después, tras haber visto la evolución de la situación de mis amigos y de mi país, tuve nuevas ideas y quise crear una obra de ficción. Quería hablar de diferentes temas, como la salud mental, las dificultades entre madres e hijos, las relaciones desiguales y cómo afrontarlas… Fue un trabajo emocionalmente intenso. Y me costó mucho despedirme de mi personaje al final del libro. Así que cuando dibujo a Moheeb para los lectores en una sesión de firmas, siempre me alegra volver a verlo, aunque sea por unos instantes”, confiesa Clara Lodewick.

Clara Lodewick

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Escribí un guión; el cómic es para niños y trata (otra vez, jaja) sobre niños que intentan valerse por sí mismos en un mundo dominado por adultos. Es un cómic de fantasía, dibujado por Andréa Delcorte, cuyos dibujos son increíbles. Se publicará en francés en 2027. Y por mi cuenta, estoy trabajando en una serie/telenovela, que me divierte mucho; los episodios se estrenan cada mes o cada dos meses. Trata sobre una joven que vive con su madre y su tía. A ella le gustaría mudarse de allí, pero cada vez que lo intenta, algo se interpone en su camino”.

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Sun Bai y los ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’

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Sun Bai

Cuando resultó seleccionado para viajar al espacio, fue el objeto de admiración de sus compañeros de estudios. Ahora, tras años realizando un trabajo monótono y posiblemente inútil, su vida parece menos envidiable. No solo no ha prosperado, sino que ha perdido todo el interés en hacerlo. Solo muy de tarde en tarde regresa a la Tierra, pero en su última visita se produjo un reencuentro. El recuerdo de ese día en que, junto a su única amiga, paseó por el parque y recordó unos pelícanos eléctricos que ya no existen será determinante para él. ¿Qué sentido tendría repetir un día que ya fue perfecto? ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’, editado por Fulgencio Pimentel, es el último trabajo de Sun Bai, una de las voces más interesantes surgidas en el ámbito de la BD en la última media década. Aprovechando su reciente visita a nuestro país, hablamos con ella un poquito más sobre este trabajo.

Sun Bai

¿Cuál es el origen de este proyecto? ¿Qué te impulsa a crear esta historia? “Al principio era un fanzine que creé en 2019 y que presenté en el Off del festival de Angoulême. Mi editor César lo descubrió en ese momento. El nacimiento de esta historia viene de mi experiencia personal: como el protagonista, dejé mi ciudad natal y hoy vivo en Francia. Cada vez que vuelvo a mi ciudad, tengo la sensación de conectarme a otro servidor, como si entrara en otra realidad. La historia nació de la nostalgia por mi ciudad natal y de la búsqueda de un equilibrio entre esas diferentes realidades. Como los personajes del libro, yo también echo de menos los momentos que pasé con mis amigos dando paseos en patines con forma de cisne por el lago del parque”, nos cuenta Sun Bai.

¿Qué van a encontrar los lectores en sus páginas? “Espero que encuentren ante todo una atmósfera, un momento suspendido y tranquilo. Quizás les den ganas de fumarse un cigarrillo o de tomarse un café”.

Sun Bai

Háblanos un poco de las ilustraciones. ¿Qué dirías que tienen de característico? “Lo que me interesa de la ilustración es siempre la narración. No creo que se aleje demasiado de mi trabajo en el cómic.

Lo que las caracteriza, diría que son los personajes, las relaciones humanas entre ellos y las historias que existen detrás -continúa Sun Bai-. Como cuando hago un cómic, siempre me pregunto qué ropa llevan y qué tipo de vida llevan más allá de lo que se muestra. Con las naturalezas muertas es lo mismo: siempre pienso en quién podría usar esos objetos”.

Sun Bai

Nos gustaría que nos contaras algo sobre el uso del color en este proyecto, el azul… “El azul es el color dominante del libro. El primer fanzine lo imprimí en casa con una impresora de escritorio. Usaba principalmente el cian, el amarillo y el azul. Luego conservé esa paleta para el libro. Decidí mantenerla por ese aspecto vaporoso, casi desvanecido, que produce esa técnica. Como el humo de un cigarrillo suspendido en el aire”.

En otra ocasión hablamos de ‘La playa más bonita del mar del Norte. Nos hablabas entonces de una historia sobre el «fin del mundo». En este nuevo cómic, ¿ese mundo ya no existe? “Podría existir en otra realidad. Creo que nunca he abandonado del todo esa idea; en mis narraciones, el tiempo no es necesariamente lineal. El pasado, el presente y algunas posibilidades del futuro pueden a veces coexistir. En una de ellas, el mundo quizás ya haya desaparecido; en otra, algunos personajes siguen viviendo historias distintas. Todas esas realidades pueden existir de forma simultánea”, asegura Sun Bai.

Sun Bai

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Dibujar una historia que contiene varias realidades es bastante agotador. La próxima vez, igual me lo pienso dos veces antes de elegir realidades tan complejas de entrelazar :)”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Por lo general, en cuanto tengo una idea, empiezo a dibujar un storyboard muy en borrador. Trabajo el texto, los diálogos y las imágenes a menudo al mismo tiempo. Es raro que escriba un guión completo antes de empezar. Según el proyecto, a veces preparo un esquema o un resumen. Después desarrollo el storyboard, luego trabajo el dibujo a línea y, por último, el color. Por supuesto, también hay muchas conversaciones con mi editor a lo largo de todo el proceso”, confiesa Sun Bai.

Sun Bai

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Hay algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en un nuevo proyecto de cómic, una historia de amor. Trata principalmente sobre hombres solitarios y las mujeres a las que nunca llegarán a alcanzar”.

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