Almadraba nos invita a conseguir «La mejor bellota», escrito por Pep Bruno e ilustrado por Lucie Müllerová

Almadraba nos invita a conseguir «La mejor bellota», escrito por Pep Bruno e ilustrado por Lucie Müllerová

La mejor bellota” cuelga del roble más viejo y alto de todo el bosque, pero muy pocos animales se atreven a cogerla porque les aguardan grandes peligros. El rey de los ratones promete a sus súbditos que aquel que pueda cogerla recibirá una recompensa. Muchos lo intentan con valentía e ingenio, pero no es suficiente. ¿Quién será el valiente que lo conseguirá? Un día llega al lugar un viejo ratón muy sabio y paciente con la esperada solución, que a más de uno sorprenderá.

La editorial Almadraba, en su colección Pez Volador, nos trae esta historia escrita por Pep Bruno e ilustrada por Lucie Müllerová, con los que hemos hablado del proceso de creación de este proyecto. Ambos nos cuentan cómo nació, así como los detalles de “La mejor bellota”.

Pep: “La mejor bellota es un cuento cuya idea nació en un día de paseo por un monte extremeño. Hay un lugar al que me gusta mucho ir con mi familia, allí los niños construyen cabañas y mi mujer pasea entre encinas mientras yo disfruto leyendo sentado sobre algún cancho. En ese sitio hay una enorme y hermosa encina a la que voy a saludar siempre que puedo. En aquella ocasión bajo la copa de la encina había un pequeño arbolito, una nueva encina que andaba brotando de una bellota. La imagen era tan potente, que rápido saltó una chispa que acabó en este cuento. El proceso de escritura me llevó unos cuantos días y el texto inicial incluía una conversación entre un niño y su abuelo o su padre: el niño le preguntaba al padre/abuelo cómo había llegado a brotar ese nuevo arbolito y el padre/abuelo le contaba la historia de los ratones. Finalmente el texto quedaba demasiado largo (y no era relevante para el cuento, como sí lo era en el caso de ‘La siesta de los Enormes’), por eso lo deseché”.

Lucie: “En realidad este proyecto nació ya hace 2 años, gracias a la colaboración con Pep Bruno, del que supe por primera vez en 2008, cuando OQO Editora me dio la tarea de ilustrar “La noche de los Cambios”. Estoy totalmente encantada con el estilo de escritura de Pep, y más tarde traté de involucrarlo en varios proyectos de libros para niños. Recuerdo que yo estaba buscando una linda historia con animales, cuando Pep Bruno se acercó con ‘La mejor bellota’. Originalmente, las ilustraciones de este proyecto se realizaron todas en collage (yo usé lápices y papeles de colores), pero cuando Hermes Editora decidió publicar la historia, se me ocurrió volver a hacer todas las ilustraciones, porque el tamaño del libro no coincidía con la línea de libros ilustrados del editor. El editor no obstante estaba interesado en el proyecto, así que me ofrecí para crear nuevas ilustraciones, con la única condición de utilizar otra técnica”.

Pep: “En este libro se nos cuenta la historia de un grupo de ratones que quiere conseguir la mejor bellota de la encina, tarea difícil porque al pie de la misma vive una serpiente, en la copa una familia de cuervos malvados y en el corazón, un búho, demasiados peligros acechando. Primero lo intentan los valientes, pero fracasan, luego es el turno de la inteligencia, que tampoco lo consigue, y finalmente es tiempo para la experiencia, y entonces un viejito afirma que conseguirá la bellota si se hace lo que él diga: reúne a todos los ratones al pie del árbol y, cuando están todos listos, se pone a contar cuentos. Y así van pasando los días, al calor de los cuentos contados (que no cesan, pues cuando un narrador acaba otro le sustituye) hasta que un día, por su propio peso, la bellota cae justo a los pies del rey de los ratones, quien, muy interesado por la historia que se está contando, pide al cuentista que siga con el cuento y deja olvidada la bellota que acaba por germinar (ese detalle se puede ver en las guardas del final, ahí está la bellota brotando)”.

Lucie: “Traté de describir el pequeño mundo de los animales como la magia y lo más fiel posible. Yo sé que los niños observan y disfrutan de cada pequeño detalle, por lo que los personajes, su ropa y su entorno, tenían que estar hechos con mucho cuidado y atención. El límite fue el escenario: desde el principio de la historia hasta el final, los personajes no se mueven lejos de la encina, de modo que sólo hay diferentes puntos de vista (por ejemplo, cambiando la distancia) y perspectivas. Se puede encontrar la misma representación de los personajes que en mis otros libros, como el uso del color y de los esquemas de composición, que son reconocibles. Lo que cambia es el estilo y las técnicas, para que cada proyecto sea único, y que el libro en el que trabajo siga siendo una experiencia nueva y única”.

Pep: “Lucie tiene distintas líneas de trabajo, entre ellas hay una más clásica, como es la de este álbum y algún otro que hemos publicado juntos (‘La noche de los cambios’) y, por supuesto, una línea más innovadora, más atrevida, como la de ‘Un loro en mi granja’ (álbum ganador de un premio, no lo olvidemos). A mí me gusta mucho su trabajo, siempre, sea cual sea el estilo por el que opte”.

Lucie: “Las ilustraciones que hice para este proyecto son pinturas gouache. Yo prefiero las pinturas al temple al óleo, especialmente debido a sus bellos pigmentos y a la variedad – puedes utilizar gouache de un montón de maneras diferentes: yo normalmente comienzo con pinturas diluidas, yo uso sólo un poco de agua para mezclar las témperas para las capas finales, con el fin de obtener un efecto final de polvo, por lo que mis pinturas gouache parecen pasteles”.

Pep: “Tanto con Lucie como con otras ilustradoras (especialmente Mariona Cabassa, con quien trabajo muy a gusto) yo suelo dar algunas notas sobre lo que visualizo a la hora de escribir el texto, notas más o menos relevantes (en algunas ocasiones son detalles significativos, imprescindibles para comprender la historia tal cual la he soñado, como sucedía con ‘La familia C’ o ‘Un loro en mi granja’) que pueden orientar a la hora de elaborar las ilustraciones. En ningún caso se trata de notas sobre organización de la ilustración o técnicas o estilos… sino sobre la interrelación/suma entre texto e imagen que deviene en el discurso narrativo que yo he propuesto. En este sentido hay álbumes en los que estas notas son muy relevantes, por poner otro ejemplo, en ‘El libro de contar’, que publiqué con Mariona, era importante que hubieran objetos contables en las láminas y que coincidieran con el número correspondiente de los versos, yo puse algunos ejemplos, pero luego Mariona decidió qué era lo que pondría en cada lámina y, en muchos casos, no fueron sugerencias mías, sino propuestas más acordes con la ilustración que ella había hecho”.

“A veces, en el proceso de creación de un álbum, la ilustradora puede ir mandándome las láminas que va terminando para que yo vaya viendo y comentando. En general cada nueva lámina es una fiesta, uno va viendo crecer el libro y, sobre todo, ve que un texto desnudo toma cuerpo con unas ilustraciones hermosas e inteligentes. En ocasiones puedo hacer algún comentario, algún detalle importante que se ha pasado por alto o algún hallazgo que ha encontrado la ilustradora y merecería la pena desarrollar”.

“En el caso de este álbum, Lucie iba enviándome las láminas que iba haciendo y yo las iba recibiendo alborozado. Fue de hecho Lucie quien sugirió en la última lámina que la bellota apareciera germinada (un verdadero hallazgo que yo contemplaba en el historia marco que deseché pero no en el texto final que envié a Lucie contando sólo el cuentito de los ratones). Sin embargo, cuando Almadraba aceptó nuestro proyecto, propuso cambiar las ilustraciones de Lucie a una línea más clásica, y en ese proceso la bellota germinada del final acabó por desaparecer. Cuando yo ví la maqueta final me quedé algo sorprendido, pensé que Lucie retocaría algunas ilustraciones, algunos detalles del proyecto original, pero en realidad ella había rehecho por completo el álbum (esta parte fue un trabajo directo entre ella y la editora, igual que hubo un trabajo directo entre la editora y yo para revisar el texto original) y, en este proceso, había desaparecido la bellota germinada. Hablé de este asunto con la editora y se buscó una solución que me pareció muy interesante: la bellota germinada está al final del libro, en las guardas. Me gustan los libros que cuentan antes de la portadilla (como en ‘Para hacer el retrato de un pájaro’, por ejemplo) o en las guardas (como ‘No permitas que la paloma conduzca el autobús’, por ejemplo)”.

Lucie: “He estado trabajando recientemente en una serie de óleos (ilustraciones para un cuento de hadas). Ahora, voy a por dos historias que tenía en el cajón: en ambos casos, escribí el texto. Uno de los proyectos está inspirado por el arte de los viejos maestros japoneses de grabado en madera coloreada. Para mí, la creación de libros ilustrados es una investigación artística constante.

Pep: “Ahora mismo estoy trabajando en tres álbumes y un librito. De los álbumes uno está completamente terminado y anda en busca de editor, es un cuento ilustrado maravillosamente por Leire Salaberría. Un segundo y tercer proyectos andan sólo con el texto terminado y con las ilustradoras afilando ya los lápices. Y un cuarto, el librito, es una colección de cuentos ilustrados por Rocío Martínez que va a publicar una editorial maravillosa. Estoy feliz por andar con todos estos libros en marcha. Despacito pero sin descanso. Y mientras tanto, pues voy tomando notas y escribiendo ideas para nuevos proyectos”.